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Explosión en Atanor: un nuevo desastre ambiental en San Nicolás y orden judicial de «cese inmediato» de la actividad de la fabricante de agrotóxicos

En la madrugada de este miércoles estalló un reactor y una nube tóxica se expandió por los barrios aledaños a la empresa Atanor en San Nicolás, provincia de Buenos Aires. El aire se impregnó de cianurilo: «Decir cianurilo es decir cáncer puro», denuncian en el vecindario. Pasado el mediodía, el juzgado de Ejecución Penal hizo lugar a una medida cautelar de los vecinos y ordenó el «cese inmediato» de las actividades de la corporación fabricante de agrotóxicos. Atanor es la principal productora argentina de tres pesticidas prohibidos en varios países: glifosato, atrazina y 2,4D. Un operario sufrió heridas graves y está internado tras la explosión. El año pasado el poder judicial confirmó además la contaminación que la empresa genera al Río Paraná y la “ilegalidad manifiesta” en la que operaban. Les fijaron una indemnización de 150 millones de pesos que no pagaron. Qué dicen los vecinos, que contabilizaron 200 muertes y denunciaron la situación de contaminación ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La explicación de la reacción química que produjo la explosión, por la mezcla de sustancias tóxicas. El abogado de los vecinos consideró «criminal» la actitud de la empresa. Texto: Lucas Pedulla.
“Otra vez explotó la fábrica. Estamos encerrados. No se pueden abrir ventanas ni puertas. La fábrica reventó, y hay cianurilo en todo el barrio. Ya va saliendo para todos los barrios y nadie hace ni saca nada. Queda todo en silencio. Nos están matando de a poco. Decir cianurilo es decir cáncer puro. Ya no sabemos qué hacer”.
El audio de WhatsApp –desesperado, urgente–lo manda Miriam González, una vecina de 67 años del Barrio Química, en San Nicolás (provincia de Buenos Aires), que vive enfrente de Atanor, la principal productora del país de tres herbicidas altamente tóxicos, prohibidos en varios países (Glifosato, Atrazina y 2,4D), y que volvió a ser noticia por sus efectos sobre el medio ambiente: en la madrugada del miércoles, entre las 3:30 y 4 de la madrugada, un reactor explotó, le generó heridas de gravedad a un operario que está internado, y expandió una nube tóxica que está llegando a los barrios aledaños, como Belgrano y Saavedra.
Pasado el mediodía, el Juzgado de Ejecución Penal de San Nicolás hizo lugar a una medida cautelar presentada por los vecinos. Dispuso:
- > El “cese inmediato” de las actividades de Atanor “a los fines de garantizar la salud y seguridad de la población”.
- > Prohibió la salida de camiones con residuos y materiales bajo apercibimiento de multas de 10 millones de pesos en cada caso.
- > Libró oficio a la Jefatura Departamental de policía para que custodie la planta de Atanor y corrobore que se encuentra fuera de funcionamiento.
- > Dispuso además que se comunique a la Fiscalía General, al Ministerio de Medio Ambiente de la provincia de Buenos Aires, al Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible (OPDS) y la Autoridad del Agua (ADA). Estos dos últimos organismos ya habían sido fuertemente denunciados por los vecinos por su complicidad en los nulos o exiguos controles en la empresa.
- > En la resolución, la jueza Bancalari resaltó la ubicación de la fábrica dentro del radio urbano por “los peligros que puede implicar para el medio ambiente y las personas que habitamos la ciudad”.
¿Dónde está el problema?
Hace un año, el Juzgado de Ejecución Penal de San Nicolás había probado la existencia de contaminación que los propios vecinos denunciaron hasta en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (donde presentaron un censo con 200 muertes por diversas enfermedades en la 6 cuadras del barrio) y la jueza Luciana Bancalari consideró probado “el marco de ilegalidad manifiesta” en el que funcionaba la empresa. Conviene recordar, como contexto político de la situación ambiental en general, que en septiembre de 2023 el entonces candidato a presidente Javier Milei dijo, sin referirse específicamente a Atanor: «Una empresa puede contaminar un río todo lo que quiera. ¿Dónde está el daño? ¿Dónde está el problema?».
Atanor permite responder a esa pregunta incalificable. Hace años la revista MU cubre los efectos de Atanor en la comunidad, y luego del fallo viajamos para hacer esta nota.
Luego, la Cámara Primera de Apelación del distrito le fijó a la empresa, en un fallo histórico, una indemnización sustitutiva por el daño ambiental al Río Paraná de 150 millones de pesos.
El origen del estallido
Los fallos ordenaron una serie de medidas de control que, según advierte el abogado Fabián Maggi, representante de las demandas vecinales, la corporación no está cumpliendo: «Acá hay una sentencia condenatoria que no se cumple. De hecho tampoco pagaron la indemnización. Se mantiene el escenario de ilegalidad que se reflejó en aquel momento con el agravante de que hoy a las 4 de la mañana, en el proceso productivo de atrazina, el contaminante que aparece omnipresente en el suelo, el río, las napas y por todos lados del barrio, agregaron cloruro de cianurilo, y cuando agregan sal de amina se produce una reacción química adversa del reactor que genera una explosión y posterior incendio”.
Consecuencias: “La explosión afectó a los operarios, uno recibió quemaduras severas. Otros pudieron escapar. Y luego, la terrible nube tóxica por horas que, en un día sin viento y con mucha humedad, viaja muy bajo y afectó todos los barrios aledaños. Como efecto inmediato, irritación de ojos y de garganta. Las consecuencias de corto y mediano plazo para la salud, aún no las podemos saber. Es una situación de extrema gravedad, vuelven a repetirse la conducta criminal de la empresa. Vamos a seguir con medidas judiciales”.
Taxi de atrazina
Eduardo Ochoa es un extrabajador de Atanor. Lo echaron en 2019, antes de la pandemia, por una supuesta “reestructuración”, que llegó casualmente luego de que Ochoa denunciara la contaminación de atrazina en el barrio. Ahora es taxista y cuenta a lavaca: “Hice un viaje a las 3.30, cuando vuelvo veo a lo lejos una humareda. Pensé que estaban quemando basura. Cuando me acerco huelo el olor a cianurilo, muy parecido al forro del salamín, para que te des una idea. Cuando hago cuatro cuadras ya me metí en la nube y al toque la vista se te empieza a llorar, a lagrimear, y lo mismo en garganta. Todo en cuestión de segundos. En la fábrica ya se veía el fuego. Me vine a mi casa y le dije a mi señora que cierre todo. Fui a ver a mi mamá, a dos cuadras de la fábrica. Para ir tenés que pasar por Atanor, pero tuve que doblar en U en medio del humo negro, porque no podía respirar más. Ahí se me llenó todo el auto de atrazina. La nube salió derecho a la autopista, y como no había viento quedó al ras del piso”. Eduardo filma su taxi lleno de atrazina, y la reacción química que genera cuando lo lava con agua: “Lamentablemente, pese a las denuncias, acá sigue todo igual”.
La explosión de este miércoles no es la primera. En 2016, a pocos meses de que la fábrica reabriera sin ningún tipo de control tras haber sido clausurada, sufrió un incendio que tapó con una nube negra tóxica a todo el barrio.
Miriam González, la vecina que alertó a lavaca, tiene 67 años, cuatro hijos, nueve nietos y la mitad de un riñón “completamente seco”. Fue varias veces a la justicia a denunciar la contaminación en el Barrio Química en el que vive, y en una de ellas manifestó: “Tengo mucho dolor continuo, porque la gente que uno quiere se muere, y yo sé que todos nos moriremos, pero no hay derecho de que nos quiten así la vida”.
Ahora, en audios angustiados, pide que por favor alguien haga algo: “Es terrible. Acá todos estamos encerrados. Ventanas, puertas, tapando todos los agujeros. Es veneno puro. Esto es cáncer. La cantidad de gente que ha fallecido desde que vinieron a hacer la última nota (marzo del 2023). Esto sigue y nadie lo para. El veedor que tenía que revisar no lo dejaron pasara. Nada de nada por parte de las autoridades del municipio: todo queda terriblemente aplastado por la burocracia, por la maldad. No puedo hablar mucho, se me seca la garganta, los ojos llorosos y eso que estamos todos encerrados. Pero el aire siempre filtra por algún lado”.
Miriam llora: “Uno ya está grande pero los hijos, los nietos… Una calidad de vida mejor pido. Porque no podemos irnos a vivir a otro lado, porque no tenemos medio: no nos compran la casa por la contaminación que hay acá. Que se vayan. Y que nos dejen vivir”.
Compartimos la producción audiovisual que hicimos en 2023.
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Invasión a Venezuela: la verdad detrás del botín

Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla
Lo dijo sin metáforas y con mayúsculas:
“Venezuela está completamente rodeada por la mayor armada jamás reunida en la historia de Sudamérica. Solo se hará más grande y el impacto que supondrá para ellos será algo nunca visto, hasta que devuelvan a los Estados Unidos de América todo el petróleo, las tierras y otros activos que nos robaron”.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció así –a través de un mensaje publicado en la red Truth Social– su decisión de invadir ese país, sin siquiera avisar al Congreso.
El “robo” del petróleo al que alude es, sin embargo, la decisión de nacionalizar el petróleo que tomó Venezuela en dos etapas históricas que ahora conviene recordar.
La primera fue el 1° de enero de 1976, bajo la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez, quien pagó a las corporaciones Exxon, Shell, Gulf, y Mobil 5.626 millones de dólares como compensación. El economista Carlos Mendoza Potellá –quien acompañó en ese proceso al fundador de la OPEP, Juan Pablo Pérez Alfonzo– sintetiza así cómo fue: “Las mismas concesionarias designaron de su seno a quienes asumieron la gerencia petrolera venezolana: el entonces presidente de la Compañía Shell de Venezuela se convirtió en presidente de la ‘Operadora Nacionalizada’ Maraven. El vicepresidente de la Creole Petroleum Corporation, filial venezolana de la Standard Oil–Exxon se transmutó en presidente de Lagoven, otra operadora nacionalizada. El mismo esquema se repitió once veces con los gerentes de las demás filiales transnacionales, travestidos en gerentes de empresas estatales”.
Durante su segundo mandato, Pérez dispuso un plan de “apertura petrolera” que permitió operar a las transnacionales del petróleo en nuevas áreas, que luego su sucesor, Rafael Caldera, amplió. Así se llegó a la segunda nacionalización, impulsada por Hugo Chávez en 2007, quien a través de un decreto impuso que la petrolera estatal tenía que tener participación mayoritaria en todas las explotaciones petroleras venezolanas. Esa medida originó una serie de demandas internacionales, entre ellas la de Exxon, a quien el régimen de Nicolás Maduro pagó 700 millones de los 985 reclamados.
Del robo, hay que decirlo, fue víctima Venezuela, saqueada por la corrupción de quienes durante el régimen de Maduro administraron los activos de la petrolera estatal. Un ejemplo: el 17 de marzo de 2023, se dio a conocer la desaparición de 3.000 millones de dólares provenientes de cuentas por cobrar de la venta de petróleo, lo cual derivó en la detención de 61 personas, entre ellas tres coroneles y otros cuatro militares que ocupaban puestos relevantes en PDVSA.

El botín
Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, incluso más importantes que las de Arabia Saudí. Los yacimientos situados en la faja del Orinoco albergan más del 15% de todas las reservas mundiales. Su petróleo, además, es especial y característico: es más pesado y costoso de extraer, pero su alto contenido en azufre lo hace especialmente codiciado por las refinerías más sofisticadas.
Socio fundador de la OPEP, produce actualmente poco más de un millón de barriles diarios, lejos de los 3,5 millones de barriles que producía al final de la década de los noventa, cuando el país era una potencia global del sector de los hidrocarburos, con el 10% de la producción mundial de crudo. Ahora la república bolivariana apenas representa el 1%.
Para hacerse una idea del declive del sector en Venezuela, la industria del crudo del país llegó a ser la mayor exportadora del mundo. Ahora ocupa el puesto 21 entre los productores mundiales. Y está a punto de ser superado por su vecino Guyana, un país mucho más pequeño, cuya economía controla la petrolera Exxon.
Pero no solo se trata del petróleo. Tal como anunció el presidente Trump en su explícito mensaje hay “otros activos” que busca controlar con esta operación militar. Están en juego, además, minerales y tierras raras. Venezuela es un país muy rico en recursos naturales: cuenta con importantes reservas de gas natural, oro, hierro, bauxita y coltán, uno de los minerales necesarios para las baterías. También posee grandes yacimientos de cobre, níquel, titanio y zinc.
De Monroe a Trump
Dos siglos antes – el 2 de diciembre de 1823– el entonces presidente de Estados Unidos, James Monroe, declaró como potencialmente hostil cualquier intervención de las potencias europeas sobre los asuntos políticos de una América que libraba sus guerras de independencia, bajo el tan estadounidense lema: “América para los americanos”.
El 2 de mayo de 1965, 142 años después, la Cámara de Representantes completó esa declaración con la “Doctrina Johnson”, tras la invasión a República Dominicana ordenada por el entonces presidente Lyndon Johnson, para evitar un gobierno comunista.
El 3 de enero de 2026, casi 58 años después, en una fecha sensible para Argentina porque coincide con la invasión británica a las Islas Malvinas en 1833, la región amaneció bombardeada por orden del actual presidente estadounidense, Donald Trump, quien invadió Venezuela y detuvo a su presidente, Nicolás Maduro. “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental”, dijo el documento de 29 páginas en el que EEUU redefinió la Estrategia de Seguridad Nacional, que denominó como “corolario Trump a la doctrina Monroe”. En un juego de palabras, se bautizó como “Doctrina Donroe”.
En declaraciones a la BBC, el investigador de Estudios Latinoamericanos del Council on Foreing Relations, Will Freeman, sintetizó: “Es una especie de justificación ideológica para la intervención de Estados Unidos o para la mano dura en la región. Pero el documento también menciona los cárteles de la droga y las incursiones extranjeras hostiles, lo que suena a la Doctrina Monroe en su versión original».
Si las viejas doctrinas buscaban la anexión violenta de una “América triguera” como si la región fuera el “caballo” y Estados Unidos el “jinete”, la actual doctrina Trump busca esnifar esa América narcótica que su país consume, abastece y fortalece en estructura, para su dominio geopolítico y el saqueo colonial de los bienes comunes, como dejó en claro Trump en su imperturbable y descarada conferencia: “Vamos a hacer que nuestras compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes en cualquier parte del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera gravemente deteriorada y comiencen a generar dinero para el país”.
¿Qué país?
En el nuestro y en los bordes más empobrecidos de esta ciudad –el Bajo Flores– la comunidad venezolana que está en la platea del club Daom mirando a los suyos disputar un partido de béisbol en un clásico contra Vélez Sarsfield lleva aferrada en cada mano, como un rosario, el teléfono celular, desde donde siguen las noticias de su tierra y de su gente. Me dice una joven que ya lleva ocho años en Argentina:
“Es un comienzo”.
Lo dice con ilusión y alivio.
Su mirada y lo que transmite, su biografía y lo que representa –estudió Historia en la universidad de la república bolivariana, trabaja limpiando casas por hora en Palermo– es la exacta dimensión del mayor fracaso del discurso progresista y sobre esa rotunda frustración ahora urge reflexionar.
Fracasar, fracasar, fracasar hasta triunfar.
Lo decía Mao, que tanto disgusta a Trump.
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Nuevo ataque a la prensa: robo en la redacción de la cooperativa El Ciudadano

Desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario cooperativo de Rosario. El robo fue selectivo: se llevaron las dos consolas de sonido y todos los micrófonos, lo que impide que el medio siga transmitiendo y filmando. Todo en el contexto de un gobierno nacional que enarboló el eslogan «no odiamos lo suficiente a los periodistas». Desde la web de El Ciudadano (elciudadanoweb.com): «Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”.
El año comenzó con una noticia triste e inesperada para el diario El Ciudadano. Cuando volvieron a trabajar después del Año Nuevo, sus integrantes encontraron que la redacción del medio cooperativo de Rosario había sido robada. “Nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”, señalaron desde el espacio autogestivo.

Imagen de las instalaciones saqueadas.
El episodio ocurrió durante la madrugada del primer día del año. Desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario. “Se dirigieron directamente al sótano donde funciona el streaming y se llevaron las dos consolas de sonido, todos los micrófonos, lo que nos impide seguir transmitiendo y filmando”, contó El Ciudadano a través de una declaración en su web.
“Nos llama la atención lo selectivo del robo y lo simbólico del hecho de que se hicieran con los micrófonos”, agregaron desde la cooperativa y recordaron la compleja situación económico y de subsistencia que atraviesan en esta época de crisis.
El violento hecho, además, se da en el marco de un gobierno que promueve el odio a la prensa. Javier Milei repite de manera constante que no se odia lo suficiente a los periodistas, al tiempo que censura y reprime el ejercicio de prensa.
“Nos quisieron destruir muchas veces. Nunca lo consiguieron. Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”, concluye El Ciudadano, medio creado en 1998 y recuperado por sus trabajadoras y trabajadores en 2016.
El Ciudadano, junto al diario Tiempo Argentino, revista MU y Agencia lavaca, El Diario del Centro del País, revista Cítrica, agencia Tierra viva y Lawen, integra la Unión de Medios Autogestivos. Son siete cooperativas que se organizaron con el fin de promover el periodismo de investigación sobre temas sociales apremiantes. Su agenda hace foco en temas usualmente relegados por la prensa comercial como son la violencia institucional, el narcotráfico, el respeto por los derechos humanos y la diversidad de género, la soberanía alimentaria, los reclamos de los pueblos originarios y el cuidado del medio ambiente.
La cooperativa que edita El Ciudadano se llama La Cigarra. El diario dio la noticia con palabras de aquella canción de María Elena Walsh: «Tantas veces me mataron». Y publicaron: «Por algunos indicios que deberán investigarse, el hecho también asoma como clara amenaza a la libertad de expresión».
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Conferencia en la calle: impidieron a la familia de Gabriel González, asesinado en Lugano, hablar en la Legislatura Porteña

“Estoy viviendo una pesadilla. Me arrebataron a sangre fría a mi compañero de vida. Es tan injusto que no lo puedo creer. El policía que bajó de la camioneta no lo hizo para apaciguar, sino directo a matarlo” dijo este martes Nelly, la compañera de Gabriel González, el vecino de Lugano asesinado por la policía de la Ciudad el día de navidad.
La Legislatura Porteña le negó a la familia el salón en el que iban a hacer el acto, por lo cual la charla se realizó en la calle. Detalles del crimen en el que Gabriel se defendía –solo y como podía– de una turba policial violenta que disparó a matar a un hombre indefenso. Lo que contaron Nelly, Fabián Grillo (el padre de Pablo). Y una propuesta para el brindis de fin de año.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro
Pasaron cinco días desde que Juan Gabriel González fue asesinado por la Policía de la Ciudad el 25 de diciembre en la Villa 20 de Lugano.
Su crimen quedó registrado por una serie de videos grabados por vecinos que evidenciaron el fusilamiento. Cinco días y cero pronunciamientos oficiales de las autoridades del gobierno porteño encabezado por Jorge Macri y cuyo ministro de Seguridad es Horacio Giménez. Para que el caso no pase al olvido y se pierda en el fin de año y en el año nuevo, este martes familiares y amigos convocaron a una audiencia pública en la Legislatura Porteña, acompañados por los bloques de legisladores de Fuerza Buenos Aires (peronismo) y del Frente de Izquierda. Pero cuando los seres queridos de Gabriel ya viajaban en micro desde Lugano al centro porteño, les avisaron que no les permitirían el ingreso.
¿El motivo? “Problemas administrativos”.
Un dato: no hubo problemas administrativos cuando se permitió el uso de la Legislatura hasta en actos negacionistas de la última dictadura militar.
Al llegar, la decisión de la familia fue hacer la audiencia prevista, pero en la puerta, en formato de conferencia de prensa. Allí se colocaron una mesa, un micrófono, un parlante. Y allí hablaron –además de legisladores y organizaciones sociales y sindicales–, Nelly, su pareja; Gerardo, su hermano y Oscar, su primo, que dijo: «Hoy cobardemente nos cierran la puerta de este Palacio Legislativo, pero no nos sorprende, toda la vida nos cerraron esta puerta».

El público siguiendo la charla de la familia de Gabriel González.
Desde las fuerzas políticas convocantes anunciaron que harán un pedido de interpelación al ministro Giménez para que rinda cuentas del violento accionar policial en Lugano.
La pesadilla
La primera que habló fue Nelly. “Estoy viviendo una pesadilla. Me arrebataron a sangre fría a mi compañero de vida. Es tan injusto que no lo puedo creer. El policía que bajó de la camioneta no lo hizo para apaciguar, sino directo a matarlo”.
El policía que mató, cuyo rostro quedó bien identificado, no fue detenido hasta el momento.
Se preguntó Nelly: “¿Por qué accionaron así? ¿Por qué vinieron de esa manera? ¿Esa es la forma de tranquilizar?”.
La división policial que actuó en el crimen se llama “de pacificación”.
Todos filmados, todos implicados
Una integrante de Correpi, la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional, sentenció: “Los resultados de la autopsia no dejan discusión sobre la responsabilidad: murió por el disparo de la escopeta y están implicados todos los policías del procedimiento. Este crimen no puede quedar impune como tantos otros”.
Nelly llevó puesta una remera negra con el lema en el pecho y una foto de su pareja: “Gaby por siempre”. En el dorso, esta inscripción:
“En la búsqueda de justicia, la verdad es el primer paso, pero el respeto por el otro es el camino completo. No existen las despedidas entre nosotros. Allí donde estés, te llevaré en mi corazón”.
De la camiseta, a su voz: “Venía de festejar la Navidad con sus amigos, quería entrar al pasillo de su casa y no lo dejaron y ahí empezó todo. Le pegaron desde un primer momento, a él, que era una persona buena, solidaria, del que todo el barrio habla bien. Necesito que me acompañen para que se haga justicia por Gabriel y por todas las personas que murieron así”.

Gerardo, hermano menor, pudo decir un puñado de palabras antes de que se le quebrara la voz: “Era un hombre trabajador, que ayudaba a quien lo necesitara. Tenía muchos proyectos, era una gran persona mi hermano”.
Entre quienes escuchaban estaba Fabián Grillo, el papá de Pablo, fotógrafo que sigue recuperándose de una granada de gas lacrimógeno que le rompió el cráneo lanzada por Gendarmería, en la marcha de jubilados del 12 de marzo.
Dijo Fabián: “Al igual que hicieron con mi hijo, esto es un intento de disciplinamiento. La mano ejecutora es parte de un engranaje perverso que no termina en los autores materiales; sino en los responsables políticos”.

Oscar dijo que iba a hablar de su primo Gabriel en tiempo presente. Planteó que sigue sonriendo “como siempre”; que sigue “enseñando a trabajar” a sus hijos Dante y Ángel, y a sus varios sobrinos; que sigue siendo “el corazón de la familia”; y que “seguirá acompañando, seguirá cuidando. Si hay alguien que cumplió un rol heroico fue él. La policía no aguantó ver a un hombre de verdad, defenderse de su violencia con sólo sus manos, y lo asesinaron. La persona que lo hizo estará muerta en vida, en cambio nosotros seguiremos pensando en mi primo: ojalá en todas las familias existiese un Juan Gabriel”.
Cerró con un pedido para este fin de año: “Que cuando la gente brinde, piense en nosotros y levanten la copa de la justicia por él, por Gabriel”.


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