Nota
3era Jornada de Soberanía alimentaria: bailar, comer y vivir mejor
Miles de personas llenaron el Aula Magna de la Facultad de Medicina en la III Jornada de Salud, Nutrición y Soberanía Alimentaria. La diabetes y la obesidad, los ejes de análisis y reflexión.
Miles de personas llenaron el Aula Magna de la Facultad de Medicina en la III Jornada de Salud, Nutrición y Soberanía Alimentaria. La diabetes y la obesidad, los ejes de análisis y reflexión. Los buitres alimenticios y los datos de la TV que engorda. Por qué hay que bailar y comer sano, en esta nota escrita entre productos agroecológicos y sustentables, sin aditivos corporativos.
Si se toma como punto de referencia el mito de Adán y Eva, podría afirmarse que nunca tuvo una manzana un protagonismo como el que tuvo en la Facultad de Medicina de la UBA.
Sí: una manzana.
Y sí: en la UBA.
Una decena de jóvenes distribuyeron manzanas luego de la apertura de la III Jornada de Salud, Nutrición y Soberanía Alimentaria en la repleta Aula Magna de la Facultad de Medicina, que vio pasar durante todo el jueves unos 1500 inscriptos e inscriptas para este congreso que ya se convirtió en parte de la cultura social y universitaria, todo impulsado y motorizado desde la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria que coordina la licenciada Myriam Gorban.
“Cada vez se suma más gente”, celebra a lavaca. “Es potente toda esta energía junta”.
Este año, el eje de debate y reflexión se centró con preocupación en el “aumento desmesurado” de lo que ya se considera una epidemia a nivel mundial: las denominadas Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT), como por ejemplo la diabetes y la obesidad. Por eso, previo a la primera mesa de ponencias, se distribuyeron manzanas agroecológicas mientras una chica y un chico se subían al escenario y pedían que, antes de comer la manzana, había que bailar.
Sí: bailar.
Y se bailó. Los jóvenes eran los coreógrafos de cientos de estudiantes y profesores que no pararon durante 8 minutos. “Si hablamos de obesidad y diabetes, hay que contestar: hagamos actividad física y comamos sano”, explicaron mientras la Facultad de Medicina se convertía en un boliche.
Un derecho humano
Antes de avanzar sobre los paneles, ¿qué es la soberanía alimentaria? La Cátedra lo explica a través de folletos explicativos:
- “Es el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas y estrategias de producción, distribución y consumo de alimentos, en armonía con la naturaleza, que garantice una alimentación cultural y nutricionalmente adecuada, suficiente y accesible para toda la población”.
- “Otorga prioridad a las economías locales y mercados regionales, a los pueblos originarios, a los campesinos y agricultores familiares, pescadores artesanales y pastores tradicionales, así como a los asalariados rurales que participan en procesos colectivos basados en sistemas productivos justos y sustentables”.
- “Concibe a la alimentación como un derecho humano en vez de una mercancía, y al Estado como garante de la disponibilidad, accesibilidad, adecuación y sustentabilidad de la alimentación de toda la población”.
- “Constituye un verdadero paradigma que cuestiona y rechaza el modelo hegemónico de producción, distribución y consumo de alimentos, fundado en los agronegocios, en el extractivismo y en una falsa tecnociencia al servicio de los intereses de los poderosos, promoviendo el uso adecuado y sustentable de nuestros bienes comunes naturales”.
Sobre la calle había una radio abierta realizada por Mundo Villa, muestras de platos agroecológicos, feria, stands del SEDRONAR, actividades de prevención y lucha contra el cáncer, una docena de camillas para donar sangre y hasta una “energicleta”: una bicicleta fija con la que podías cargar el celular pedaleando. Todas las actividades no sólo se enmarcaban en la tercer Jornada impulsada por la Cátedra, sino también en el Día Mundial de la Salud.
El lujo de comer sano
“Es importante que hoy se hable de la diabetes”, abrió la Jornada Sergio Provenzano, decano de la Facultad de Medicina. “Es un riesgo latente y una puerta de entrada de otras patologías severas como, por ejemplo, la ceguera. Hoy hay entre 350 y 450 millones de diabéticos. Se mueren no menos de 2 millones por año. Esto pasa en países de medianos y bajos recursos. Los estudios indican que para el 2030 será la séptima causa de muerte en el mundo. Hay dos cosas que son el sedimento para desarrollar esta enfermedad: obesidad y falta de actividad física adecuada”.
Además, sostuvo que hoy “el acceso al alimento es un lujo” y que el Gobierno tendría que garantizarlo “al alcance físico y económico” de las personas. “Todos los indicadores de pobreza cero tendrían que garantizar este punto”, precisó. Luego habló la ministra de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, Ana María Bou Pérez, que subrayó que “la salud es un derecho humano y esto tiene que ver con una vida digna”, y requirió “cambios culturales” para la prevención de diabetes.
En tanto, la vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Diabetes, Graciela Fuente, explicó que “.la formación de profesionales es la base fundamental para llevar a la difusión de conocimiento y modificación de conductas, porque la diabetes tipo 2 es posible de prevenir”.
La crisis es una sola
La última oradora fue la coordinadora de la Cátedra, Myriam Gorban, que precisó que esta enfermedad cubre todas las instancias de la vida, tanto en el desarrollo de la política económica como de la política social. “Cuando se habla de la crisis, hay que hablar de crisis civilizatoria. Y todas tienen que ver con la alimentación”, afirmó. “Como dijo el Premio Nobel Amartya Sen, no se trata de un problema de producción, sino de en manos de quién está el proceso de distribución”.
¿Cómo se vincula la crisis civilizatoria con la soberanía alimentaria? “Cuando hablamos de crisis civilizatoria, hablamos de crisis climática, energética, ambiental, financiera”, responde a lavaca. “Siempre se las toma como capítulos separados y no es así. En la crisis energética, por ejemplo, aparece la alimentación: ¿cuánto se utiliza en la producción y traslado de alimentos? Podría ser resuelta si no trasladáramos los tomates de Tucumán a la China o los porotos de China a Francia. Los alimentos hoy recorren distancias kilométricas para abastecer, por ejemplo, esta Ciudad”.
Más: “Por otro lado, cuando hablamos de crisis medioambiental, está demostrado que el calentamiento global del planeta tiene que ver en un 50 por ciento con el modelo productivo. Por la forma de trasladar los alimentos, empaquetarlos. Por ese método. Allí también entra el monocultivo, que significa quedarnos sin bosques, desertificar los territorios. Y es responsable de las inundaciones, las sequías y los desastres que se están produciendo”.
¿Por qué esa crisis también es financiera? “Después de las crisis de las punto com e inmobiliaria, se pasó a invertir en alimentos. ¿Por qué? Porque nunca vamos a dejar de comer: mal, bien, regular o peor. Esto significa que los capitales extranjeros especulativos, los fondos buitre, vienen a invertir en alimento y distorsionan al mercado porque invierten en aquellos que le producen mayor rentabilidad de forma asociada con toda la cadena de comercialización, cuya boca de expendio esencial es el supermercado”.
Cuestión de peso
La primera mesa de la Jornada fue titulada “Enfermedades Crónicas No Transmisibles en el contexto de la malnutrición” y el primer orador fue Enrique Abeyá Gilardón, coordinador del Área de Nutrición de la Dirección Nacional de Maternidad e Infancia del Ministerio de Salud de la Nación, que subrayó algunas medidas claves que se podrían tomar a nivel Estado: la regulación en la publicidad de alimentos, el rotulado de productos con perfil de nutrientes y la exención impositiva alimentos saludables. Luego habló Valeria Hirschler, de la Unidad de Nutrición del Hospital Carlos Durand, que advirtió sobre el aumento de la obesidad en las últimas dos décadas. “En el año 2010 teníamos en la provincia de Buenos Aires casi las mismas prevalencias de obesidad que en Estados Unidos”, expresó en base a estudios.
La TV que enferma
Después fue el turno de Lorena Allemandi, directora del Área de Políticas de Alimentación Saludable de la Fundación Interamericana del Corazón Argentina, que habló sobre “la publicidad que engorda a los chicos”, y precisó que hay 41 millones de niños menores de cinco años con sobrepeso en el mundo, por lo que puntualizó en las técnicas de marketing de las empresas. Habló de cómo las corporaciones apuntaban a la niñez con promociones y premios ligados a la compra del producto, personajes animados y famosos. En las publicidades que usó como ejemplo podían verse a los Minions, a Messi y a Riquelme con papas fritas o gaseosas.
“Después de los juguetes, los alimentos son los productos más publicitados en la televisión: postres, lácteos, bebidas azucaradas, comida rápida, snacks salados”, describió. “La mayoría no son saludables. Los niños de 4 a 12 años miran un promedio de 3 horas: por semana están expuestos a un total de 61 publicidades. ¿Tienen liberad de elección sobre lo que consumen? No: están regidos por un mercado que impone las condiciones. Hay que tener una política de Estado con necesidad de promover políticas públicas que garanticen el acceso a la salud”.
Por otro país posible
Durante la Jornada también hubo una charla debate sobre semillas, platos agroecológicos y cómo crear una producción sustentable hacia una alimentación sana, segura y soberana. Antes de la clausura de la Jornada, donde se habló en defensa de la universidad público, hubo otra mesa donde se debatió en base a una premisa de época: ¿alimentos para todos o ganancias para pocos? En la feria de la calle, mientras, podían conseguirse licores artesanales, cereales, miel, cerveza casera, plantas, mandalas, todo producido por cooperativas y asociaciones agroecológicas.
“Planteamos que la malnutrición y la diabetes son marcadas por la forma de producir, acceder y consumir los alimentos. Estos no son mercancía, sino un bien común al que todos debemos acceder en condiciones de igualdad”, dejó en claro a Cátedra de Soberanía Alimentaria en los folletos distribuidos a las miles de personas que participaron de una nueva Jornada.
Gorban le pone cuerpo y sangre a esa toma de posición, que es filosófica y política: “El hambre es la consecuencia de la pérdida de empleo, poder adquisitivo y pérdida de salario. Resolver esa realidad hace posible el hambre cero. Otro país es posible. No solo posible, sino necesario”.
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

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Por Carlos Melone
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