Nota
Bolivia hoy: la tensa calma en Plaza Murillo
Los movimientos en la Plaza Murillo y las conferencias de prensa en el Palacio Quemado están ahora centradas en la criminalización del gobierno de Evo Morales. Denuncias, protestas montadas y acusaciones que, desde el poder de facto, apuntan hacia Argentina. Así vive hoy la capital de Bolivia las consecuencias del golpe.
(lavaca en La Paz) En los alrededores de la Plaza Murillo, donde queda el Palacio Quemado y la Asamblea Legislativa Plurinacional – nuestra casa Rosada y Congreso- hay una tensa calma. Así lo define Yolanda Mamani Mamani – sí, dos veces Mamani-, chola feminista y, como ella misma se llama en su canal de Youtube, chola bocona.
Es cierto: la boca de Yola es grande, pero quizá lo de boconaprovenga en verdad de lo que sus palabras y su mirada sentencian.
Es cierto también lo de la tensa calma: no es un lunes de bloqueos (a pesar de que el domingo previo circuló que habría), ni el Parlamento sesiona. La autoproclamada de facto Presidenta, Jeannine Añez, estará por la mañana en Cochabamba presentando un auto eléctrico… Lo tenso: los militares custodian a punta de pistola los edificios del gobierno; la policía UTOP se pasea a paso marcial por la plaza y distintas camionetas estacionadas en las esquinas llevan la luz policial en el techo. Pero lo más inquietante quizá no esté pasando a la vista de los oficinistas, los periodistas y la gente que pasa.

Un grupo de jóvenes conversa y hace ademanes en una esquina; llaman la atención. Sobresalen por sus raras vestimentas: pantalones de gimnasia apretados, alguna capucha, todos de tez blanca y con las cejas fruncidas. “¿Vos de dónde sos?” le pregunta uno a otro, y el otro responde “De Santa Cruz; Argentino, no”. Eso detiene un inminente y prudente intento de charla con lavaca. La identidad de estos jóvenes quedará parcialmente develada en una entrevista exprés con la tevé boliviana, verdadera razón de la presencia de esta banda hoy: “Somos de Resistencia La Paz”, se identifica quien hace dos minutos se confesó ser de Santa Cruz. “Estamos acá porque no vamos a permitir que ningún partido político utilice los recursos naturales para su beneficio”, dice, sin que nadie entienda muy bien de qué habla. Es un día en el que los recursos – naturales y humanos- formarán parte de este clima enrarecido en el que todo parece ser una gran puesta en escena.
Yola es periodista de la Radio Deseo – única radio feminista de Bolivia- y desde ese dial emite noticieros semanales que trazan una precisa radiografía de lo que pasa en las calles y en los cuerpos de Bolivia. Uno de sus últimos informes hablan de algo que está presente en esta tensa calma en Plaza Murillo, y que revela quiénes son en verdad estos jóvenes: “Estuvieron acampando hasta el jueves pasado frente a la sede del UTOP – la policía- diciendo que estaban resguardando la Plaza Murillo”, cuenta. Un policía de UTOP que corta el tránsito charla y confirma: “Son gente de Añez”. Yolanda precisa: “Son una especie de grupo paramilitar asociado a los jóvenes santacruceños”. Este grupo está conformado por jóvenes de corte fascista, protagonistas de las tomas al Palacio Quemado y de los saqueos de las casas de Evo Morales y oficinas de organizaciones ligadas al MAS.

En la calle se ve: gozan de la complicidad policial, están a su lado. Y pese a su falta total de institucionalidad, se mueven como peces en el agua de la Plaza Murillo, de la que desaparecen rápido tras la entrevista, quizá hasta la mañana siguiente.
Para Yolanda estos jóvenes autoproclamados Resistencia La Paz son una metáfora de lo que pasa en el gobierno: nadie los eligió, pero ellos mandan.
Ver la realidad a través de los ojos de Yola quizá ayude para derribar estereotipos, prejuicios e ideas comunes sobre lo que pasa en Bolivia.
Otro ejemplo de este lunes tranquilo en el que pasa de todo: su teléfono suena y le avisan que está por comenzar una conferencia de prensa en el Palacio Quemado. Con magia boliviana, nos hace entrar, a pesar de que en un primer momento la prensa internacional está vedada en la sala.
Ahí estamos.

Empresas (y conferencias) un poco truchas
Debajo de un techo que es todo ventanal, decenas de cámaras apuntan a tres personas sentadas justo delante de una escalera que conecta con el resto del bello Palacio Quemado. Los apuntados son Edwin Beyer Pacheco (director jurídico del ministerio de Comunicación), Oscar Ortiz (senador por Unidad Demócrata del departamento de Santa Cruz) y la Ministra de Comunicación del gobierno de facto, Roxana Lizarraga . El motivo: el gobierno convocó a los medios para comunicar los avances en una denuncia sobre 23 funcionarios del anterior gobierno por una presunta contratación intencionada de la empresa mexicana Neurona Consulting.
Todos los condimentos de la denuncia cuajan con la coyuntura que pretende agitar el gobierno de Añez-Camacho. Según la investigación encabezada por el senador Ortíz, de Santa Cruz, la empresa Neurona Consulting fue contratada en cuatro oportunidades por el gobierno de Evo Morales para realizar trabajos de comunicación. Siempre según la denuncia, la adjudicación se habría dado por contratación directa y por un monto total de 13 millones de bolivianos (unos 130 millones de pesos argentinos). La animadora del evento es la ministra de Comunicación del gobierno de facto, quien presenta y pasa la palabra a su antojo, y resalta: “Claramente vemos conexiones entre el gobierno boliviano y el mexicano de López Obrador, cuando el ex presidente Morales se encuentra asilado casualmente en ese país”. Y pregunta. retóricamente: “¿Será que el gobierno mexicano le devuelve el favor? Es lo que todos aquí nos preguntamos”.
Lo cierto – según los propios datos brindados en conferencia- es que los contratos con Neurona Consulting datan de 2017 y 2018, cuando López Obrador aún no había asumido. Promediando la conferencia, el senador Ortíz se levantó para irse. lavaca lo abordó en la salida del Palacio para precisar justamente esta data, e intentar separar las informaciones de las operaciones.
La conexión que hacen entre la empresa y el gobierno de López obrador, ¿figura en la denuncia? Porque dijeron que eran contratos del 2017 y 2018, previos a la asunción de AMLO
Senador Ortiz: No, la denuncia que yo presenté es una conexión con el Movimiento al Socialismo. Ellos (los integrantes de la empresa) vinieron a trabajar en la campaña del 2014.
Pero la ministra a su lado dijo que tenían conexiones con el gobierno de López Obrador
-En la denuncia que presenté no figura eso.
¿Cree que en el contexto que se está dando esta presentación hay una cierta tendencia a asociar cuestiones que no están probadas en la causa y que hoy se hacen para criticar la figura de Evo Morales?
Lo que hay es una serie de denuncias que formulamos que antes no había quien las procese. Por ejemplo: antes la Contraloría General del Estado nunca me respondió; el ministro de Comunicación del Estado nunca me respondió, y ahora la ministra de Comunicación sí está respondiendo. Es necesario que todos los colectivos ambientales y la gente vuelvan a pronunciarse. No puede existir impunidad para los responsables de los desastres ambientales. Eso en mi rol de fiscalizar me es útil para, como senador, presentar las denuncias correspondientes ante el Ministerio Público.
Institucionalmente puede parecer intencionado que en un contexto de llamado a elecciones se augure una ola de juicios contra funcionarios del MAS.
Lo que pasa es que antes había una estrategia de protección al MAS. Los controles no funcionaban, en teoría son independientes, pero no procesaban las auditorias que presentábamos. Los tengo que dejar, por favor, que tengo otro compromiso.

Criminalizando argentinos
Durante el fin de la conferencia, del que ya Ortiz no formó parte, un notero de tevé se salió del tema Neurona y le consultó a la Ministra Lizarraga sobre las repercusiones de la visita de dirigentes sociales argentinos al país. Lizarraga contestó: “Las personas que han llegado a nuestro país lo que están cometiendo es injerencia. Comenten injerencia al llegar a Bolivia y tratar de convulsionar. Lo que sí sabemos es que el señor (Juan) Grabois es un enviado del régimen de la señora Cristina Kirchner, que es quien está allanado el camino para que así pueda estar más tranquilo el ex dictador Evo Morales en la Argentina”.
Terminada finalmente la conferencia lavaca pudo hablar brevemente con la Ministra de Comunicación interina-autoproclamada:
Según el senador Ortiz, la relación que usted hizo entre la empresa Neurona con el gobierno de López Obrador no figura en la denuncia
Lizarraga: Nosotros hemos buscado toda la información sobre la empresa Neurona, pero además ellos declararon que cuando estuvieron acá trabajaron para los gobiernos progresistas. Y que ese dinero estaba siendo utilizado para los otros gobiernos progresistas de otros países. Estas personas de esta supuesta empresa, que no existe en las condiciones adecuadas en México, han señalado que trabajan para el gobierno de López Obrador.
–Respecto a la delegación argentina, usted asoció la visita a la figura de Cristina Kirchner y Evo Morales, pero más allá de esta asociación, sobre el contenido del informe, ¿qué dice el gobierno?
-Te dejo, necesito ver…
Y se va, escaleras arriba del Palacio Quemado, con una sonrisa.
Según revelaron, existen al menos 90 casos similares que se están auditando y que auguran una catarata de juicios hacia la ex Ministra de Comunicaciones de Evo – Jesica López, exiliada en Argentina- y para el propio Morales, quien ya armó un equipo legal comandado por Baltazar Garzón.
Femicidios de facto

Todo ocurrió este lunes.
Frente a la Defensoría del Pueblo, menos de diez personas protestan con carteles y pancartas. Son familiares de víctimas de feminicidios, pero su reclamo aquí está centrado en la renuncia de Nadia Cruz, la representante del organismo público.
Según detallan y denuncian, Cruz no les ha dado respuestas concretas a los distintos reclamos que le han venido haciendo ante el creciente aumento de femicidios. Solo en 2019, contabilizaron 110. Pero el enojo con Cruz –que no accedió a entrevistarse con lavaca– parece también venir de otra parte: una de las señoras que se manifiesta se queja por su afinidad al partido MAS y resalta la incongruencia: “Una defensora que devele velar por los derechos delos ciudadanos no puede ser parte del gobierno”. A su izquierda, otra pancarta por otro reclamo, que nada tiene que ver con los feminicidios, muestra a Nadia Cruz en un acto partidario del MAS.

La misma señora que denuncia eso ante las cámaras de tevé – que vendrán y se irán rápidamente- interrumpe la charla de lavaca con una señora, chola, que lleva la foto de su hija de 15 años, asesinada en Collana Norte. Dice que el “reclamo es a nivel nacional y no internacional” y a pesar del intento de relatarle el sentido de la cobertura, invita al grupo a retirarse hacia la Plaza San Pedro, a apenas 50 metros. Otro joven que sostenía el cartel de una familiar se separa del grupo y alienta al cronista desplantado.
Los militares nos preguntan si los familiares van a volver, o si “ya está”. Es que en la Defensoría no hubo un día normal desde el golpe, y la figura de Nadia Cruz parece estar acechada no precisamente –o no solo- por familiares de víctimas de feminicidios.
El factor Amazonas
La última y quizá más fuerte escena del lunes ocurre mientras tres mujeres intentan desplegar una bandera frente al Palacio Quemado. Dice: “Luchemos por la Amazonia”. Los policías actúan rápido y se acercan a la mayor de las tres: le piden que guarden la bandera y se retiren. “Vayan a la plaza de más allá”, le sugiere el uniformado, a lo que la mujer le responde que justamente la intención es desplegar la bandera aquí, en Plaza Murillo.
La más joven se llama Daniela Arraquia y cuenta el contexto: son parte de un colectivo llamado Lucha por la Amazonia Boliviana, oriundo de Cochabamba. Han llegado hasta La Paz para aprovechar el agite político y, justamente, plantar bandera: “Es necesario que todos los colectivos ambientales y la gente vuelva a pronunciarse ante este escenario”.
Sigue: “Estamos pidiendo un juicio de responsabilidad para todos los involucrados en los incendios, entre ellos el ex presidente Evo Morales y los ganaderos. También estamos pidiendo que se haga público el contrato que se hizo con la China para la exportación de carne: tenemos información de que la mejor carne boliviana va a ser vendida a 14 pesos el kilo, cuando acá la compramos a 50 bolivianos”.

Pese a su juventud, Daniela no se deja amedrentar por la decena de policías de refuerzo que acaba de llegar, pero habla más rápido porque sabe que está en tiempo de descuento: “Estamos pidiendo una pausa ambiental sin intervención del ser humano, así como una restauración del territorio afectado. Lamentablemente lo que ha pasado con el gobierno extractivista es que ha destrozado el medio ambiento a nombre del pachamamismo”.
Yolanda Mamani: ¿Qué responsabilidad cree que tiene la presidenta de facto y su perspectiva respecto a los recursos naturales?
En este momento nos encontramos alarmados por la reunión que ha tenido la ministra de Medioambiente con los principales sectores agroindustriales y ganaderos. Nos encontramos alarmados por la promulgación del Decreto Supremo 3.874 que se ha firmado con el Comité Cívico Pro Santa Cruz.
Es entonces cuando los policías de UTOP la empujan y arrugan la bandera.
Tanto a los escasos cronistas que entrevistaban como a las tres mujeres, les sugieren una frase que definen estos, los peores tiempos:
-Circulen.
Más atrás, trabajadores municipales se apuran a armar un gran árbol de Navidad.

Nota
MU 215: Sin chamuyo



Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va
Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.
Por Francisco Pandolfi

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema
Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.
Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país.
Por Sergio Ciancaglini

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio
La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.
Por Lucas Pedulla

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden
La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.
Por Claudia Acuña

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película
Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.
Por María del Carmen Varela

Un biodrama del presente: Puta madre
La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.
Por Evangelina Bucari

La Cogolla: Flor de cultivo
Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.
por María del Carmen Varela

Desentendimiento: Fingir demencia
Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del Más Acá: Parlantes
Por Carlos Melone
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
- MUndialHace 2 semanas
Infierno Infantino
- Qué semanita!Hace 2 semanas
IA, FMI, FIFA y otras pequeñas anécdotas sobre las instituciones 🙃
- Protesta socialHace 1 semana
Punto de inflexión
- ExtranjerizaciónHace 2 semanas
El verdadero riesgo país: las leyes que buscan seguir poniendo a la Argentina de remate
- Mu205Hace 3 días
Feliz cumple Madygraf: de Billiken, El Gráfico y Gente, a la autogestión de los trabajadores





























