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El quiebre de la Quebrada: Crónica desde el corte en Purmamarca

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En la provincia de Jujuy sigue pasando de todo: detenidos en medio de la seguidilla de represiones que salen a cuenta gotas, denunciando golpes y tormentos en prisión (al cierre de esta edición aún quedaban 16 personas dentro del penal de Alto Comedero); los docentes que ayer por la tarde tuvieron una reunión con el Gobierno provincial y evaluarán en asambleas la nueva propuesta salarial de un piso de 200 mil pesos; y múltiples cortes de ruta en distintos puntos de la provincia en rechazo a la reforma de la Constitución, por los bajos sueldos y en apoyo a la lucha docente. Uno de los cortes más significativos es el de Purmamarca: por la cercanía a la capital; porque allí se dio el martes pasado una cacería por parte de las fuerzas policiales; y porque a partir de la represión, varias comunidades se instalaron en esta trinchera. ¿Hasta cuándo? La pregunta tiene una única respuesta: “Hasta que se vaya el gobernador Gerardo Morales”. Crónica y voces que cuentan lo que pasa y lo que está en juego.

Por Francisco Pandolfi desde Purmamarca. Fotos de Lina Etchesuri

De San Salvador a Purmamarca hay una hora de viaje pero no hay transporte público, como sí había años atrás. Las opciones son micro (más caro) o remis compartido (un poco menos caro). Ya en viaje, el paisaje no tiene precio: los ojos se desbordan de belleza con la inmensa Quebrada de Humahuaca como acompañante. Se ve a simple vista una biodiversidad magnífica, con caballos y vacas e infinitos cactus; un degradé de verdes impresionante, que dibuja la pintura más hermosa. 

Del lado derecho serpentea el Río Grande, que de grande no tiene nada, porque por tramos solo hay un hilito, y cuando se amplía, se agranda por un par de metros, no más. «Ahora por lo menos hay algo de agua: muchos años no hubo ni para el riego», cuenta el remisero, que de repente para; para con previo aviso.

En la entrada de Purmamarca, 54 kilómetros al norte de la capital jujeña de San Salvador, el pueblo definió que el show no debe continuar. Y cortó el acceso, primero de manera total y, desde ayer, abierto cada seis horas. 

Un primer corte con ramas gruesas en el piso que configuran la barricada inicial. La segunda, unos metros más adelante, con maderas, ramas y chapas. Entre medio, dos palos de madera devenidos en estandartes y sostenidos con sendos montículos de piedras: en uno flamea la bandera whipala; en el otro, la bandera argentina. 

En la entrada al pueblo se leen dos inscripciones: “Pedimos la renuncia de Morales, abajo la reforma” y “Esto es Argentina, no China”. Al lado, un pasacalle blanco con letras rojas denuncia: “No a la reforma; sí al agua, no al litio”.

“No hay vuelta atrás”

Desde lavaca viajamos a Purmamarca para hablar con las comunidades originarias que decidieron ponerle punto final a su paciencia, debido a dos motivos principales: “Haber venido a matarnos el martes pasado y haber promulgado la reforma constitucional sin ningún tipo de consultas y a espaldas del pueblo”.

Bien pegadito al típico cartel turístico que en este caso dice Purmamarca, una bandera con letras verdes pintada prolijamente, reza: “Nación Kolla”. Al lado, un vecino de Maimará pide anonimato mientras masca coca. Tiene 26 años, dice que no tiene miedo, pero que prefiere no revelar la identidad porque “Morales está dispuesto a cualquier cosa”. Y refleja otro matiz de su bronca: “Además de la deshumanización que demostró al venir a cazarnos, nos trató de ignorantes. Por eso, ya no hay vuelta atrás. Hay focos de resistencia en todos lados, que renuncie ya”.

Nicolasa es de Tilcara Sumaj Pacha, tiene 31 años, 5 hijos, entre los cuales está su bebé de 5 meses, a quien acuna mientras habla: “Nunca pensé exponer a mis hijos de esta manera; estoy muy triste, jamás había pasado algo como lo del otro día. Fue horrible, agarraban a cualquiera, no importaba si era una mujer, un niño, les daba lo mismo. Morales es un traidor, una mala persona que está vendiendo a la Argentina con sus negociados, con la explotación del litio que nos quita el agua, que nos quita la vida”.

Hasta las 5 de la tarde, el sol calienta como si fuera pleno verano. Quien no tiene gorro, tiene sombrero, o un pañuelo o una remera que cubren las cabezas. Promediando la tarde, irrumpe el viento, de repente. Con calor, con frío, el pueblo resiste igual. “Nos tiraron a matar, porque buscaron callarnos; y lograron todo lo contrario. Acá estamos firmes y de acá no nos movemos”, dice Nora, que si no se supiera el contexto, pareciera que festeja otro campeonato mundial: está pegada a la ruta 9 con una vuvuzela celeste y blanca que sopla sin parar. Al costado está Mariana, 48 años, de Maimará. No tardan demasiado en empañársele los ojos: “Este gobierno basura quiere quitarnos los territorios; eso quedó claro en los puntos de la reforma que quiso modificar para tener la potestad sobre nuestras tierras. Morales es un dictador”. El llanto la hace parar. Se seca las lágrimas y avanza: “Por eso llevamos adelante el Tercer Malón de la Paz y, como siguieron sin escucharnos, recién ahí tomamos la ruta; nos mandaron a reprimir, no nos dejamos vencer y nos volvieron a reprimir. El martes estábamos pacíficamente cantando; había mujeres y abuelas entonando coplas y empezaron su guerra. Vinieron a matarnos”, cuenta, mientras se señala la nalga y la pierna, donde recibió balazos de goma. Y muestra la frente, moretoneada, blanco de gases lacrimógenos.

Un día después de la descarnada balacera, el miércoles 21 de junio se celebró el nuevo año andino (año 5531) y se realizó la ceremonia del Inti Raymi, la fiesta del sol. “Pese a la tristeza que quedará marcada por haber iniciado un nuevo año de esta manera violenta, el Tata Inti, nuestro sol, nos dio energías para seguir”, enseña Mariana. Otra compañera algo más joven, la complementa: “Estamos protegidos por guías sagradas y espirituales; por nuestros ancestros; por una fuerza superior que nos da fortaleza”, siente Semilla.

Durante el día, en varios momentos la tensión se apodera de la atmósfera, sobre todo cuando hay sospechas de infiltraciones por parte de la Policía, de la gobernación, de los servicios de inteligencia. No sería la primera ni la última vez. “Hay muchos infiltrados que vienen y nos sacan fotos; quieren provocarnos miedo. A muchos nos han amenazado de muerte”, dice Semilla, apodo que busca cuidar su identidad. Tiene argumentos pasados y también recientes: “Hace pocos días notamos que una persona era infiltrada. Un compañero logró sacarle el bolso y adentro tenía armas reglamentarias. No le tenemos miedo a Morales, pero sí a la gente que manda Morales, quien conduce un aparato violento y turbio, que de un segundo a otro puede montar lo que desee”. Se indigna: “El martes nos tiraron con gases vencidos para hacernos más daño aún; nos tiraron balazos a los ojos como en Chile; nos quieren hacer mierda, no les importa nada”. La indignación le da paso a la angustia: “Realmente parece una dictadura, con gente marcada, con listas negras, con camionetas que levantan gente sin patente, con personas que tenemos que estar hablando con otras identidades o sin mostrar la cara”.

El apoyo minero

Así como hubo situaciones tensas, también las hubo de emoción, de aliento, de contención. Antes del mediodía, llegaron una veintena de obreros de la empresa de cal Tilianes, lindante a Purmamarca, para solidarizarse con el reclamo: “Nosotros también tenemos los salarios bajos, mientras que la empresa no deja de producir nunca. Trabajamos 8 horas por día, 6 días a la semana y cobramos entre 130 mil y 160 mil pesos”, manifiesta Julio Zambrano. Su compañero y delegado Teófilo Suárez, 45 años, del pueblo kolla, completa: “No llegamos a fin de mes. El día 18, o 20 como tarde, estamos pidiendo un adelanto o un préstamo a la propia compañía, que nunca terminamos de pagar, endeudándonos con créditos cada vez mayores”. Por la tarde, arribó un grupo masivo de trabajadores de la mina El Aguilar, la más antigua del país según Daniel López, uno de los delegados: “Venimos a solidarizarnos con nuestros pueblos originarios, y también a denunciar las condiciones en las que trabajamos”. Enumera tres puntos: “Incumplimiento en el convenio colectivo, bajos salarios e inseguridad laboral”. ¿El empleador? “Hasta la pandemia era Glencore, una multinacional suiza canadiense; desde enero de 2022 la compró el Grupo Integra, del empresario José Luis Manzano”.

Existen motivos concretos que las comunidades plantean para revocar la reforma constitucional. “Se trató de un acuerdo entre Morales y el PJ traidor cuyos constitucionales estuvieron a favor de la reforma. En sólo 36 días crearon una nueva constitución, sin consulta previa, lo cual es inconstitucional. Ese tirano tiene que caer e ir preso, por perverso, por mala gente”, argumenta Semilla. Suma Aurora, de 41 años, de La Puna jujeña: “La reforma saca derechos a todo el pueblo, no sólo a los originarios. Violó leyes nacionales al sacarla a las apuradas; no informó sobre los cambios, no hizo reuniones, no intentó acordar con su gente; es inaceptable”.

Otro de los ítem que integra el reclamo masivo refiere a los bajos salarios. Explica Lucía, 48 años, que cocina y limpia en una escuela, además de tener un negocio de venta de comidas: “El gobierno paga muy poco a los estatales, no llegamos a la canasta básica. Esta situación nos afecta a casi todo el pueblo, y por eso me sumé, pero jamás pensé que pudiera pasar algo así”. Mientras sirve arroz desde una olla enorme que alimenta a las centenares de personas que sostienen el corte, continúa -a la par de no poder contener el llanto: “Sentí mucho miedo y sólo pensé en mis hijos, ¿qué iban a hacer si me pasaba algo? ¿Por qué pasar por esto si no estábamos haciendo nada? ¿Por qué este gobierno maldito?”. Jacinto tiene 83 años y vive en Yavi. Dice que no sabe leer, pero que eso no le imposibilitó ser campesino, ni trabajar la tierra, ni sembrar papas, maíz, zanahorias, entre muchos otros cultivos. Tiene 7 hijos, 14 nietos y 5 bisnietos. Y todavía tiene ganas de luchar: “Sacar a Morales es la única solución, pero no que venga alguien similar, porque sino se sigue perdiendo la confianza en quienes gobiernan. Es lógico que suceda eso: hoy Morales nos quiere quitar la tierra, como otros quisieron hacer lo mismo años atrás”.

Termina otro día más de lucha; de trinchera; de corte de ruta. Pero antes Aurora dice que necesita erradicar prejuicios, tergiversaciones y mentiras que se fueron sembrando en los últimos días. Y en los últimos años. Y en las últimas décadas. “Desde el gobierno y desde sus medios de comunicación comprados nos dicen que estamos por un plan, cuando no es así; estamos acá por la vida, por el agua, porque sin ella no habrá plantas, ni habrá animales y todo será desierto y deriva para las próximas generaciones”. Sigue: “Nos tratan de violentos y es mentira; violento fue el Estado”. Sigue: “Nos dicen terroristas, cuando ese mote le va al gobernador, que está loco, que es un asesino que dio la orden de eliminarnos”. Sigue: “Nos tildan de kirchneristas y no es así. No militamos en el kirchnerismo, militamos por la vida. Lo que pasa es que quieren meter acá más y más empresas chinas que exploten el litio, y no los vamos a dejar”.

El final no es en frase modo bronca; ni es una denuncia certera. Porque Aurora, a toda esa impotencia acumulada, la canaliza y la vuelve canción. Y entonces ya no tiene los ceños fruncidos ni el rostro rígido. Aurora, como el significado de su nombre, sueña un nuevo amanecer, y ese no será, si no es luchando, si no es cantando: “En La Puna somos callados, pero cuando nos joden, nos levantamos; prefiero libres o muertos, pero jamás esclavos”.

INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL

Temporada de femicidios

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Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)

Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.

Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.

Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.

No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.

Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los  femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Temporada de femicidios

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.

Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.

El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Temporada de femicidios

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.

Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.

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Ley de explotación laboral

Conste en actas

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lavaca.org

Fotos: Lina Etchesuri y Tadeo Bourbon /lavaca.org

A las 12 del mediodía el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) hizo su ingreso a la Plaza de los Dos Congresos con una columna poderosa con mix de gremios de la CTA y los más combativos de la CGT.

A las 12:50 se fueron.

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El Congreso desde la plaza. Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org

En ese momento las columnas de movimientos sociales –Libres del Sur, Movimiento Evita, UTEP, MTE– se adelantaron para ocupar el lugar, sobre Yrigoyen pasando Solís, frente al vallado.

A las 13:40 las banderas del Evita comenzaron el éxodo.

En ese momento comenzaron a oírse más los megáfonos de los partidos de izquierda que se agolpaban sobre Rivadavia, casi esquina Callao, frente al vallado.

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La izquierda llegó y se fue, para esquivar a los clásicos Encapuchados con Mochilas Nuevas. Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org

A las 14 irrumpió la banda Cuatro Encapuchados con Mochilas Nuevas que no formaban parte de la movilización. Tiraron unas piedras, quemaron unos cartones.

A las 14:07 el camión hidrante empezó a rociar todo lo que tenía delante.

A las 14:11, los partidos y las organizaciones de izquierda comenzaron la retirada.

A las 15 sólo quedaba un pequeño grupo, algunos jubilados y mucha –mucha– policía, que no dejaba transitar ni a vecinas del barrio que iban a comprar remedios.

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Foto: Lina Etchesuri /lavaca.orgi

A las 17 la plaza estaba desolada,  a excepción de un pequeñísimo grupo cantando Ska-P.

“Somos los obreros, la base de este juego
en el que siempre pierde el mismo.
Un juego bien pensado en el que nos tienen callados
y te joden si no quieres jugar. Baila hermano el vals del obrero.”

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Memorias de la Ley Banelco. Esta vez las transferencias se realizaron con éxito. Foto: tadeo Bourbon /lavaca.org

A las 22.35 el proyecto de explotación laboral se convirtió en ley.

Hasta Dios tuvo un mal día: fue este.

PD) La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) contabilizó 122 personas heridas y cuatro detenidas, la gran mayoría reprimida cuando se manifestaba en el Obelisco, a las 10.30 de la mañana, contra los despedidos de la fábrica de neumáticos FATE.

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Al irse la gente, nuestra fotógrafa Lina Etchesuri saca fotos de los volantes. Abajo el resultado.

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Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org

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MU 210: La batalla final

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MU 210: La batalla final

El femicidio de Lucía Pérez a manos de dos narcos de Mar del Plata motivó el primer Paro Nacional de Mujeres. Tras una larga luchar familiar y social se logró la condena, pero ahora una nueva maniobra judicial puede dejar impunes a los culpables. Un ejemplo de que todo lo que conseguimos está en peligro. ¿Podrán?



Las notas de esta edición:

MU 210: La batalla final

Negacionismo de Estado: Informe 2025 del Observatorio Lucía Pérez

¿Qué hay detrás de la avanzada oficial para negar los femicidios? Radiografía de cómo cada poder del Estado, por acción u omisión, busca ocultar las causas y consecuencias del asesinato de mujeres. Y por qué lo hace. Por Claudia Acuña


MU 210: La batalla final

El Aleph (versión putas): Entrevista a Georgina Orellano

¿Cuánto cuesta la vida? ¿Cuánto vale? La dirigente de AMMAR y la actualidad desde la esquina: lo que se ve, lo que no se escucha, las falsas soluciones progresistas, lo que hay que abolir. Lo narco, la revolución, el cuerpo, la salida. Una recoridapor sus tatuajes, y todo lo que significa ser puta. Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla



MU 210: La batalla final

Carla Soggiu: La impunidad avanza

Carla recibió un botón antipánico por las agresiones de su pareja, que la ató, golpeó y violó delante de su hija de dos años. Semanas después de ese hecho, accionó cinco veces ese botón pero la policía no la encontró. Apareció muerta en el Riachuelo. Las complicidades, las burocracias, el rol de Diego Santilli y la lucha de una familia que define el caso como un femicidio de Estado. Por Francisco Pandolfi



MU 210: La batalla final

Alma y vida: El femicidio de Lucía Pérez, hoy

¿Qué es la justicia? ¿Cómo enloquecer a una familia? ¿Por qué buscan eliminar la figura de
femicidio? ¿Cuál es el rol práctico del Estado y el negacionismo? El Tribunal de Casación resolvió que el de Lucía Pérez no fue un femicidio. La política de la misoginia como aversión hacia las mujeres y el paralelismo con lo narco que vende droga junto a las escuelas. Las “sumisitas”, la violencia y el sometimiento. Marta y Guillermo: una familia que trabaja en comunidad, y las claves para que las pesadillas no sigan asesinando a los sueños. Por Sergio Ciancaglini



MU 210: La batalla final

Crónicas del más acá: Al trote

POR CARLOS MELONE



MU 210: La batalla final

El Caliban y las brujas: La obra Fuerza mayor, protagonizada por jubiladas

La alianza entre Jubilados Insurgentes con integrantes del Teatro Caliban parió está obra que pone en escena lo que pasa todos los miércoles frente al Congreso. Una forma creativa de elaborar la actualidad con las herramientas del teatro, para hacer sentir, pensar e interpelar a los más jóvenes. Por Franco Ciancaglini



MU 210: La batalla final

Sin berretines: Lo que nos cuenta la cárcel

Estudiantes de Sociología y Trabajo Social que cumplen condena en la cárcel de San Martín comparten sus reflexiones sobre la libertad, el encierro, y la actualidad más acá de las rejas. ¿Cómo funciona lo narco? ¿Qué implica buscar plata fácil? Lecciones sobre educación, berretines y prejuicios, el sentido de la vida, y la teoría de la bobalización. Por Sergio Ciancaglini



MU 210: La batalla final

Sin protección: Ley contra el Acoso y después

Perdió estado parlamentario el proyecto de ley de acoso en ámbitos laborales y académicos: una muestra de la desidia y el abandono de las políticas de género. Del caso Brieger a Milei, cómo sigue la organización de las mujeres para empujar lo imposible en tiempos de motosierra, fascismo y un Congreso estancado. Por Evangelina Bucari



MU 210: La batalla final

Con horizonte: 38º Encuentro Plurinacional en Corrientes

Cien mil personas participaron del 38º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades. MU lo registró con crónicas día a día, que pueden leerse en lavaca.org. Compartimos aquí parte del registro fotográfico y una mirada sobre la trastienda de debates que explican mucho de lo que pasó en un evento extraño y extraordinario. Por Claudia Acuña. Fotos de Line Bankel



MU 210: La batalla final

Sin cuerpo: La ¿impericia? en la causa de Cecilia Basaldúa

A lo largo de este 2025 la nueva instrucción que investiga el femicidio de Cecilia Basaldúa, ocurrido en el año 2020 en la localidad cordobesa de Capilla del Monte, Cambió fiscales, tomó nuevas pruebas y amplió testimoniales. Sin embargo, en el marco de un proceso judicial que avanzaba, una noticia coronó la impunidad en esta causa: hace cuatro años que el cuerpo de Cecilia fue retirado de la morgue judicial sin el consentimientode la familia. Por María Eugenia Marengo


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