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Etiquetado frontal de alimentos: el origen de una gesta social con nombre de mujer

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El 26 de octubre será recordado como el día en el que finalmente se convirtió en Ley el etiquetado frontal de alimentos para lograr algo que parecía una utopía: que las personas sepan qué están consumiendo, y decidan al respecto. La persona más nombrada y elogiada durante la sesión parlamentaria estaba mirando todo desde las gradas: Miryam Gorban, 89 años, quien desde hace al menos tres décadas viene bregando por este tipo de temas, que concentra en un concepto: Soberanía Alimentaria.

Dice a lavaca.org, el día después: “¿Cómo la pasé anoche? Lindo, porque estuve en el Congreso bastantes horas y estoy con la alegría de haber ganado otra batalla.

Miryam es nutricionista, coordinadora y corazón de la Cátedra de Soberanía Alimentaria de la Facultad de Medicina de la UBA, dos veces Doctora Honoris Causa, integrante del Diplomado en Periodismo y Comunicación Ambiental Andrés Carrasco.

¿Qué es lo crucial de la nueva ley? “Una mamá, cualquier persona, ya no va a necesitar tener una lupa o un telescopio para saber qué está comiendo. Las etiquetas con advertencias en negro están pensadas para que incluso personas analfabetas puedan decidir. Cada persona, cada mamá, cada familia, e incluso cada chico, va a poder seleccionar qué alimentos son los mejores y cuáles prefieren no consumir, si tienen grasas, azúcares y todo lo que la industria le mete a esos productos”.

Miryam sostuvo siempre que la industria produce OCNIS (Objetos Comestibles No Identificados) en los cuales la falta de información es inversamente proporcional al exceso de malnutrición. “El efecto de lo de ayer es tener conciencia y saber lo que comemos. El de los alimentos es un negocio muy oscuro, entrelazado con muchos intereses y conflictos. Esta fue una buena batalla, y hubo buenas intervenciones y argumentaciones de los diputados”.

La votación exhibió 200 diputados a favor, 22 en contra y 16 abstenciones. “Hace unos poquitos años esto era totalmente impensable. Más en nuestro país. Que el Estado regule a la industria alimentaria es algo fundamental y nuevo, incluso desde el punto de vista de la salud pública. Se pusieron muchos ladrillitos en esta construcción, que sigue creciendo”.

La nueva ley se propone prevenir la malnutrición de la población: no se trata solo de la desnutrición (la falta de alimentos) sin del acceso a alimentos que no generen perjuicios a la salud en un país en el que el INDEC ha calculado que más del 61% de la población tiene sobrepeso –dentro de ello, el 25,4% padece obesidad), tema que se refleja también en la infancia.

Otro punto, económicamente incalculable, es la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles (desde diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas y renales) entre tantas que en muchos casos están motivadas por una malnutrición permanente, que afecta sobre todo a los sectores populares, de menores recursos.     

Las etiquetas octogonales negras en comestibles y bebidas ocuparán por lo menos el 5% de la superficie del frente del envase, y señalarán cuando existan altos niveles de «nutrientes críticos» (grasas totales, grasas saturadas, sodio, azúcares, calorías), según las definiciones del Perfil de Nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud. 

Otro aspecto es que se prohibirá la publicidad de productos que tengan al menos una de esas etiquetas, principalmente los dirigidos a las infancias, que se han convertido en el nuevo sujeto y objeto de las corporaciones alimenticias. 

La ley establece también que ya no habrá personajes infantiles, dibujos animados, celebridades, animaciones, deportistas y todos los etcéteras publicitarios de estos casos, así como regalos, premios, accesorios, juegos, eventos y toda la parafernalia habitual para incitar al consumo de estos alimentos, que no podrán siquiera ser regalados.

También se prohíben estos comestibles industriales en las escuelas. Los kioscos deberán ser más saludables, cosa que es increíble que no se haya implementado antes, pero que al menos rige desde ahora.     

Miryam: “Estas etiquetas provocan un cambio automático en las pautas de consumo de la gente. Ya se ha visto en Chile, y se está viendo también en México y varios países del continente. Nadie quiere comer algo que no le hace bien, y de lo que se trata también es de evitar la publicidad engañosa que ha tenido confundida a la gente durante tantos años. Los huevitos con juguetes y ese tipo de anzuelos ya no van a ser permitidos. Eso también es Soberanía Alimentaria, después de tantos años de intervenir con las Cátedras Libres, con notas, con acciones”.

Miryam rescata que ayer, en la puerta del Congreso, estaba también la Unión de Trabajadoras y Trabajadores de la Tierra (UTT) que con sus verdurazos y frutazos ayudó a hacer visible a quienes realmente producen buena parte de los alimentos que consume la sociedad. La UTT está reclamando también por una Ley de Acceso a la tierra, para que esas familias tengan la posibilidad de comprar los lotes en los que producen hortalizas que en muchos casos son agroecológicas: sin pesticidas ni venenos de ningún tipo.

“Había una vieja publicidad de cigarrillos” dice Miryam “que decía: qué hay detrás de un Caravana. Hoy lo que tenemos que preguntarnos es qué hay detrás de un comestible. Por eso esta ley también apunta a lo que hemos impulsado desde siempre: una alimentación sana, segura y soberana”.

¿Hubo un contagio de una nueva perspectiva sobre los alimentos? La primera nota en MU a Miryam (2012) la presentaba con un cuchillo entre los dientes y una sonrisa enorme. La combinación entre la decisión de dar las peleas necesarias, y la alegría que ha sabido transmitir en cada una de sus intervenciones.

Miryam: “Hubo mucho trabajo, funcionamiento de las redes, tara interdisciplinaria de las Cátedras Libres, hubo más información. Todo eso ayudó a cambiar el rumbo de la educación alimentaria. Las notas periodísticas, las acciones, todo sirvió para divulgar”.

Todo este resultado es producto, entonces, de una gran movida social que Miryam ayudó en gran parte a sembrar. Es una líder, pero jamás se considera de ese modo. Es una especie de gran cocinera que ha ido mezclando ingredientes y acciones para lograr un objetivo que mezcla alimentación, cultura, técnica, sociedad en movimiento, amor y futuro. 

Como homenaje, y para conocerla más, reproducimos la nota realizada en MU que explica en parte cómo se ha llegado a que la Soberanía Alimentaria y la sensibilidad sobre lo que comemos formen parte de la agenda del presente.

Mujer maravilla: Miryam Gorban y la Soberanía Alimentaria

Es símbolo y maestra de cómo  pensar el país partir de la alimentación. Tiene 88 diciembres. Trabajó con Ramón Carrillo y con René Favaloro. Estuvo desaparecida. Participó en las ollas populares durante las crisis. Sus experiencias, y la apuesta por el optimismo. Vicentín, AF, la soja, los chanchos chinos, el comunismo, la agroecología, la sensibilidad para comprender la época. Y un detalle misterioso: ¿qué es la Soberanía Alimentaria? Por Sergio Ciancaglini.

«Vos decís algo, y no te dan pelota. Lo dice el Presidente, y entonces ya es noticia”, protesta y ríe. 

Miryam Kurganoff de Gorban –Kita para la familia y la gente amiga, clase 1931, criada en Añatuya, nutricionista de cuando nadie hablaba de eso, dos veces Doctora Honoris Causa, marxista “de comunión diaria”, cocinera de empanadas antológicas y timonel de una vida que es una travesía asombrosa– es injusta consigo misma. 

Hace 24 años está hablando de Soberanía Alimentaria. Desde la soledad absoluta ha sido tan insistente, clara, convincente y cabeza dura (o sea, cabeza abierta) que le han terminado por dar tanta pelota, que hasta el Presidente amplificó el tema. Se puede sospechar, al revés, que es a él a quien no le dieron la pelota que esperaba al relacionar, acaso desacompasadamente, Soberanía Alimentaria con su proyecto de expropiación o salida a la situación empresario/delictiva del grupo Vicentín. 

Aclara Miryam: “Creo que él lo pensó bien pero después, por las presiones, el gobierno se achicó. Expropiar esa empresa no era la Soberanía Alimentaria, pero sí un avance, y principalmente una forma de recuperar herramientas para el país. Vicentín te daba dos puertos cuando hoy casi todos los puertos del país son privados. Googlealo, y es de terror. O nos daría herramientas para la exportación. No hay flota mercante, línea de bandera que comercialice, ferrocarriles, el neoliberalismo se llevó puesto todo. ¿De qué corno estamos hablando?”

Se enoja Miryam pero enseguida se pone contenta porque está viviendo en casa de su hija y están allí una de sus nietas, con bisnieta en brazos. Cuatro generaciones de mujeres. Miryam fue mamá 5 veces, desde1953. Dos hijas (Silvia y Claudia), luego un varón, Sergio, que murió a los 3 meses en medio de la epidemia de polio. El segundo varón, Jorge, fue víctima a los 35 años de otra pandemia: accidente automovilístico. A Miryam la templanza le viene de lejos. El quinto hijo es Marcos, que hoy está preparando un libro sobre su madre. Tiene 9 nietxs y 8 bisnietxs.    

La cuarentena la hizo ducha en el manejo de las plataformas para participar en toda clase de seminarios, conversatorios, encuentros, reuniones de su CALISA (Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Facultad de Medicina) o del Diplomado Andrés Carrasco de Comunicación Ambiental. “Tengo dos o tres reuniones por día. Estoy en todas partes”. 

Se ha reunido virtualmente con ministros, legisladores y funcionarios que tratan con afecto y respeto a una mujer cálida, que no se olvida de ser volcánica cuando hace falta. El día de la noticia de la expropiación de Vicentín, en junio, se permitió ilusionarse con el proyecto, pero envió dos señales: 1) “Si no hablan del acceso a la tierra y de agroecología, señor Presidente, no es Soberanía Alimentaria” y 2) “no le firmo un cheque en blanco a nadie”. 

La bisabuela me mira por la pantalla y recuerda que en 1996 viajó a Roma a una cumbre mundial sobre alimentación organizada por la FAO, en la que conoció al hondureño Rafael Alegría: “No me olvido más. Es uno de los fundadores de Vía Campesina. Hoy está perseguido en su país. Se sentó horas a explicarme lo que significa la alimentación como un tema político y no técnico. Me enganché totalmente”. 

¿Qué es la Soberanía Alimentaria? Miryam propone las palabras de Vía Campesina: “El derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo. Esto pone a aquellos que producen, distribuyen y consumen alimentos en el corazón de los sistemas y políticas alimentarias, por encima de las exigencias de los mercados y de las empresas. Defiende los intereses de, e incluye a, las futuras generaciones. Nos ofrece una estrategia para resistir y desmantelar el comercio libre y corporativo y el régimen alimentario actual”. 

La definición reivindica luego la producción local, la agricultura familiar, la sostenibilidad ambiental, social y económica, el comercio transparente, los derechos de los consumidores, el derecho de acceso a la tierra, al agua, a las semillas, a la biodiversidad. Plantea finalmente: “La soberanía alimentaria supone nuevas relaciones sociales libres de opresión y desigualdades entre los hombres y mujeres, pueblos, grupos raciales, clases sociales y generaciones”. 

Mongo Pirulo

¿Esa definición tiene puntos de contacto o de choque con el actual gobierno? “Vos ves que hay debates internos, es un gobierno heterogéneo y con el marco económico, social, sanitario, cultural, es difícil avanzar. Hay pasos que parecen tímidos, pero son importantes. Un ministro como (Juan) Cabandié que en vez de disfrazarse de planta y hacer pavadas, habla del glifosato y se mete con los incendios. O la creación de la Dirección de Agroecología. Esas cosas las destaco porque si no, ¿para qué lo hacen?”

Por cosmética, puede pensar la gente desconfiada, si no se les da poder para actuar realmente: “Pero siento que ahora nos están escuchando. Eso lo valoro”. 

Miryam & los chanchos: “Lo que pasa es que el gobierno se reúne con el Consejo Empresario Mongo Pirulo para sembrar más soja o poner megagranjas de chanchos, y tendrían que recibirnos también a nosotros que estamos planteando que no podemos seguir agravando la situación social y sanitaria. Es como me enseñaron las mujeres peruanas en una marcha: ‘No estamos en la protesta, sino que tenemos propuestas, y entonces exigimos respuestas’. En el caso argentino, esto no se arregla con más soja o con armar un gran chiquero. Por eso proponemos la agroecología. Y en el caso de los chanchos, como dice siempre Remo Vénica (de la granja Naturaleza Viva), que haya miles de pequeñas granjas, producción local que estimule la agricultura familiar sin afectar el medio ambiente, y no pocas megagranjas con miles de vientres cada una, abuso de antibióticos para el rápido crecimiento, animales chapoteando en su propio estiércol, contaminación de la tierra, el agua y el aire”. 

Dato: En el siglo pasado los cerdos fueron el símbolo para la izquierda de capitalismo y opresión. Hoy el sistema alimentario coloca a dichos animales como uno de los emblemas del hacinamiento y la muerte. China viene de una peste anterior a la del Covid-19 que mató a más de 200 millones de cerdos de sus megagranjas (¿el coronavirus masivo será culpa solo de murciélagos o pangolines?) y está entusiasmada con sacarse parte del problema de encima, criando porcinos en Argentina. Allí está el origen del negocio.  

La concentración parece justamente la clave en la que coinciden los negociadores chinos y argentinos.  

Claro, solo ven las divisas de la soja. Y más teniendo ahí a Felipe Solá. Metió el monocultivo sojero (al aprobar los transgénicos en 1996) y ahora va a querer meter el rmonocultivo de cerdos. Por eso proponemos hacerlo, pero de otro modo. Y es un dato que hayan postergado el acuerdo con China hasta noviembre, diciendo que quieren incluir un artículo de cuidado ambiental. Eso es porque escucharon las movilizaciones y reclamos. Habrá que seguir insistiendo.

¿Qué le dirías a Solá si te lo cruzás? 

Lo que le digo a todos. Que me expliquen cuál es el beneficio del modelo sojero. Enriqueció a unos pocos, envenenó la tierra, la gente, y nos contaminó la vida. Están los pueblos fumigados como testigos de las consecuencias del modelo. Que se hayan desmontado miles de hectáreas de bosques para la soja es un atentado total a la naturaleza. Y encima seguir haciéndolo en plena pandemia, ¿qué es? Te lo digo como changuita santiagueña: no podemos salir a andar, pero ellos siguen fumigando y dicen que es “tarea esencial”. Increíble. Sobre todo cuando tenés la agroecología que te está demostrando que se puede producir en campos grandes, a gran escala, y exportar alimentos. Hay más de 80.000 hectáreas agroecológicas para cereales, oleaginosas y ganadería, y cada vez más producción intensiva de verduras y frutas sanas. Nos siguen vendiendo el modelo de agrotóxicos porque es el negocio de las corporaciones. Así que con esas cosas yo voy a seguir siempre igual con los funcionarios: rompiéndoles la paciencia.   

Una mocosa con Carrillo 

Las charlas con Miryam nunca son lineales, se pueden ir por las ramas o por las raíces para dejar ver el árbol y los bosques. Mezclan entusiasmo y ganas de contar aventuras (y algunas desventuras): la experiencia como riqueza que se comparte. 

Dice: “Habría que fijar una política alimentaria. Yo quiero exportar. Pero si estamos en un plan contra el hambre, primero resolvamos el problema interno. No es un tema de Cancillería. Es un tema de Hacienda, Salud Pública, Medio Ambiente. Me gustaría que haya una Dirección de Alimentación como quiso hacer Ramón Carrillo, con el que alcancé a trabajar”. 

Salto repentino de 70 años. Para ubicarnos antes de llegar a Carrillo: Miryam creció en Añatuya, Santiago del Estero, donde se habían instalado los Kurganoff: “Un lugar de mucha miseria, veías las viudas jóvenes de negro que no tenían jubilación ni un carajo, mucha penuria de la gente, incluso de mis compañeros de escuela que se quedaban a comer en casa porque vivían a leguas y estudiaban magisterio como salida laboral”. 

Su padre vendió máquinas de coser Singer y luego fue corredor de toda clase de productos, desde perfumes hasta discos, a lo Melquíades en Cien años de soledad, y su madre instaló una librería escolar. “Veníamos de estar sin comer, pero las cosas mejoraron. Igual, me dolía la penuria que había alrededor: eso te queda pegado en la piel”. 

Conoció al conscripto Luis Gorban que tenía 20 años y vivía en Córdoba. Ella tenía 17. “Luis era comunista, militaba en la Universidad de Córdoba. Yo tenía la sensibilidad social, él me dio el marco teórico que entendí totalmente”. Se enamoraron, hubo años de noviazgo con mucha carta y poco encuentro. No existían los mails ni Facebook, entre otras antigüedades. 

Miryam marchó a Buenos Aires a casa de unas tías: “Quería estudiar Medicina pero tenía que dar como 14 reválidas porque era maestra y no bachiller. Supe que existía la tecnicatura de dietista. Por lo menos tenía que ver con la salud, y me anoté”. Luis se mudó a Buenos Aires, terminó Medicina en La Plata, y se casaron en 1951. “Ese mismo año me recibí de dietista, y Ramón Carrillo que era el ministro de Salud nombró director de Alimentación a mi profesor Horacio Storni, y a mí”.

Storni la tenía como alumna predilecta, y casi la lleva a atender a Evita. ¿Cuál fue el problema? “No quise afiliarme al Partido Peronista. Yo no era antiperonista. Había visto en Añatuya la alegría de la gente, la diferencia entre beneficencia y solidaridad, que es lo que transmitía el peronismo. Pero no aceptaba afiliarme”. Luego Storni cambió de puesto, la Dirección quedó desarticulada pero Carrillo ordenó armar un plan de alimentación para todos los hospitales del país. Solo quedaba Miryam como dietista, que organizó el plan. Carrillo la convocó y cuando la vio le preguntó a la secretaria: “¿Quién es esta mocosa?” Mejoró todo cuando le dijeron que la joven venía de Santiago del Estero, como él. El programa de la veinteañera empezó a implementarse, luego tuvo a su primera hija (1953) y se mudó hacia otras zonas de la vida.

La cosmetóloga y Favaloro     

Miryam habla de las posibilidades productivas argentinas: moras, higos, granadas, tunas mejores que el kiwi, mangos antológicos que se tiran en Formosa, paltas, espárragos, arándanos, aceite de oliva, producciones no transgénicas de la RENAMA (Red de Municipios y comunidades que apoyan la Agroecología) y la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra). Cuenta de la centolla y los langostinos en medio saqueo de la riqueza pesquera y menciona el caso de una niña estaba asombrada porque vio en una granja gallinas vestidas: “Claro, tenían plumas. Nunca había visto”.  

Recuerda que en 2015 el ministerio de Salud de Daniel Gollán la invitó a dar una charla con miles de trabajadoras de esa cartera: “Les voy a cobrar esta charla. Me van a tener que pagar con un aviso, una publicidad oficial que hable de la salud, porque no hay ni una”. Recibió un aplauso, pero ninguna publicidad. 

¿Qué aviso lanzaría Miryam? “Uno que diga: ‘dale la teta a tu hijo para que crezca sano y feliz. Basta de darle cocacola y comida chatarra pensando que así va a ser rubio y de ojos celestes: así va a ser un enfermo. Y hay que hablar de la teta. Porque van y hacen encuestas en los barrios sobre la ‘lactancia materna’ y las mujeres no saben de qué les están hablando” dice Miryam, alérgica a los lenguajes vacíos de las burocracias estatales y oenegeísticas. Agrega: “Es que no estamos teniendo una política comunicacional que nos cambie la cabeza colonizada que tenemos. Tendría que haber mensajes que digan: tome agua, la bebida de los pueblos fuertes”.

Paralela a su experiencia con Carrillo, la militancia en el Partido Comunista la había llevado a estar en la creación de la Unión de Mujeres Argentinas. “Ya en aquella época reclamábamos igual salario por igual tarea. No se hablaba de feminismo, eso vino después”. Miryam pasó de Salud Pública al Instituto de Nutrición que funcionaba en el Pasteur, con el doctor Pedro Stramesi: “Un gran maestro de cocina”. En 1953 comenzó su seguidilla de partos y a fines de los 50 fue convocada al Sanatorio Güemes para encargarse de la alimentación. El trabajo y la crianza en simultáneo la obligaron a renunciar. “Ya estábamos en Lomas de Zamora, y puse en casa un consultorio de Dietética y Cosmética. Me tenía que ganar mis ingresos” dice como justificándose. “Ahí me aparecían todos los  trastornos alimentarios, desnutrición, obesidad, diabetes”. Empezaba a intuir en qué medida la alimentación era un tema personal, y a la vez social y político, mientras saltaba de su consultorio a militar en reclamos contra el despido de ferroviarios durante el frondicismo. “Siempre fue así, haciendo de todo. Balconear, nunca jamás –cuenta, y cita a Pablo Neruda-. Confieso que he vivido”.

Desde el Sanatorio Güemes volvieron a llamarla en 1972 para acompañar una hazaña científica: el doctor René Favaloro había desarrollado en los Estados Unidos la técnica del by-pass coronario, pero había decidido reinstalarse en el país y trabajar en el Güemes. “Me hice cargo del Departamento de Alimentación para profesionalizarlo al máximo: había 3.000 empleados, enfermeras y médicos, la guardería con más de 100 hijos de trabajadores y 1.000 camas, incluyendo a los pacientes de alta complejidad. Fue una experiencia impresionante” dice sobre su rol como directora de esa especie de industria destinada a nutrir y salvar vidas.  

Miryam desaparecida

La nada se resolvía con sopa, puré y compota. “Teníamos 15 nutricionistas. Armábamos las comidas según los pacientes, no eran un número sino un nombre.  Investigábamos los alimentos y hacíamos encuentros con los médicos, incluido Favaloro que nos escuchaba asombrado. Presentábamos las tablas nutricionales. Me acuerdo que no sabían cuánta sal tenían los grisines y decían: ‘¿nosotros estamos comiendo eso?’ Hasta el agua mineral estudiamos”. 

Memoria: “Favaloro era un tipo sencillísimo, el médico rural de Jacinto Aráuz, su pueblo. A las 7 de la mañana estaba operando. Al mediodía daba una vuelta y comía algo sencillito, un sándwich y agua. A las 7 de la tarde seguía ahí adentro. Cuando podía, recorría el país para enseñar y transmitir lo que sabía. Era esa cosa del científico de verdad, generoso, que piensa en lo social y no en el lucimiento o en el escalafón de su carrera. Lo que después conocí en Andrés Carrasco (ex presidente del CONICET, quien descubrió los efectos del glifosato), y lo que antes había sido el propio Carrillo”.      

Llegó el golpe de Estado de 1976 y a fines de ese año sus dos hijas fueron secuestradas por participar en centros estudiantiles universitarios. Silvia (hoy médica) estaba embarazada. “No sabíamos en esa época lo de los robos de bebés. La nena nació después, le pusieron Marcela pero siempre decimos que tendría que llamarse Milagros”. 

Las patotas militares se llevaron del Güemes a la propia Miryam y su Citroën celeste en 1978. “Yo nunca dejé de militar, y además con mi marido éramos gente muy conocida. Vos imagínate que se atendían con Luis y venían a casa  Mercedes Sosa, Álvaro Yunque, Horacio Guaraní, Juan Carlos Castagnino, Ramón Ayala, Cesar Isella, Armando Tejada Gómez. Osvaldo Pugliese no, pero lo recibimos en un acto en Lomas. Yo digo que lo mío habrá sido una delación mal barajada: en el Güemes habían secuestrado a la comisión gremial y Jorge Tanco y otras cinco compañeras siguen desaparecidas”.  

La llevaron al centro clandestino El Banco, en La Matanza, donde organizaba secuestros, torturas y desapariciones Julio Simón, más conocido el “Turco Julián”, policía de cruz esvástica en el llavero, que sigue cumpliendo condena por múltiples delitos de lesa humanidad. “Me tenían encapuchada y encadenada a un cubil para perros. El que me torturaba era otro. El Turco daba las órdenes y, ¿sabés qué hacía?: Tomaba anfetaminas para aguantar y quedarse todo el día ahí, el guacho. Como robaban los discos de los secuestrados un día pusieron uno y era de César Isella, sobre Salvador Allende. Se ve que yo me sonreí. El Turco dijo: “Mirá la bolche, cómo ser ríe”, y rompió el disco. Estaba totalmente pichicateado”. 

Reconoce Miryam que pese al miedo siempre intentó estar tranquila: “Vino un coronel a interrogarme, a jugar de policía bueno. Me dijo: “Usted tendrá mucho odio, pero tiene que comprender lo que hacemos porque de muchos camaradas son una lápida en el cementerio’. Le contesté: ‘Lo felicito. Ustedes por lo menos tienen una lápida. ¿Dónde están nuestros compañeros? Ni lápida tienen’. Siguió la discusión y le dije: ‘Mire, yo estoy muy tranquila porque hubo un Nüremberg’ y el tipo no habló más”. En otro momento le dieron lápiz y papel para que delatase nombres de su organización. Miryam hoy estalla en carcajadas al recordarlo: “Les puse a Victorio Codovilla, que ya se había muerto. Ellos querían saber del aparato, pero de esos meollos yo nunca supe nada”. Le secuestraron su agenda. “Creían que había lenguaje cifrado. Vieron ‘Aceite’, llamaron y era Molinos, donde hacíamos los pedidos. Una compañera de hemoterapia me había regalado un libro y me lo dedicó: ‘A la jefa’”, pero estos creían que era una jefa guerrillera y no la jefa de un servicio”. 

Mientras ella seguía detenida, su marido Luis habló con Favaloro quien le dio una carta para el comandante del Cuerpo I del Ejército, Guillermo Suárez Mason. “Hubo mucha movida denunciando mi caso, pero creo que es a Favaloro al que le debo la vida”. Dos semanas después del secuestro, le informaron que iban a liberarla. “Me llevaron a otra habitación y había que esperar bastante. Les pedí algo para leer y me trajeron la novela El día del chacal (de Frederick Forsyth, sobre un intento de asesinar a Charles De Gaulle por parte de la derecha terrorista francesa). Cuando tuvieron todo listo para irnos les dije: ‘Esperen que me faltan dos páginas’. No lo hice para provocarlos. Realmente estaba interesante el libro y no me quería perder el final”.      

Es difícil calcular cuánto poder hubo en esa tranquilidad: “Siempre fui así. Hay gente que agacha la cabeza pero para mí somos todos iguales. Estuve con la gente más famosa y la más anónima, y eso te enseña a moverte. No pisoteás, ni rendís pleitesía porque el otro esté en un escalón distinto al tuyo. Pero bueno, lo cierto es que puedo contarla. ¿Cómo no ser optimista”. 

Es una optimista de la voluntad y del corazón que puede contar su experiencia en las crisis del 89 y la de 2001: “Estuve en la alta complejidad y también en las ollas populares donde se establecen las relaciones y las resistencias más increíbles”.    

Puede contar sus premios infinitos, pero refunfuñar inmediatamente: “¿Cómo me dan a mí dos doctorados Honoris Causa, y a Favaloro no le dieron ninguno ni lo tuvieron como profesor universitario? Dejame de joder”. Me envía un video en el que Favaloro dice en los 90: “Esto más que neoliberalismo es un  neofeudalismo” y “no concibo a un universitario sin compromiso social. Tiene que contribuir a que la sociedad sea cada vez mejor, más solidaria y más justa”. Ella agrega: “Eso es la ciencia digna, como lo que representó Carrasco y hoy toda una camada de gente joven que quiere hacer cosas en serio y no a sueldo de las corporaciones”. 

Razonamiento sobre el presente: “El problema es que no podemos articular lo que hacen los pueblos contra la minería, los pueblos fumigados, los que producen agroecología y tantas otras luchas”. A la vez, más que buscar grandes articulaciones, lo suyo es el contacto personal, la charla, el viaje, lo local, la siembra. Queda como debate: ¿serán las grandes articulaciones las que funcionan (lo que Miryam piensa), o serán los infinitos gestos pequeños y cotidianos (lo que Miryam hace) los que terminan generando los cambios de cultura, los contagios de sensibilidad, de modos de ser y de actuar? ¿Serán las dos cosas, o cada una según el momento? 

La Soberanía Alimentaria abrió a la joven comunista a un territorio que es pura actualidad, juventud, fertilidad, horizontalidad, creación. “Es algo universal, algo que crece no desde arriba sino desde abajo. Son otras palabras, otros lenguajes, otros tiempos. Pero siempre se trata de cambiar el capitalismo”. 

Todo lo que hace tal vez no tenga que ver con haber sido militante, dietista, matriarca nutricionista, detenida-desaparecida, referencia internacional, doctora honoris causa y todo lo demás, sino con la sensibilidad para entender la época y hacer el magisterio que imaginaba aquella chiquilina de Añatuya a la que se le pegaba a la piel lo que veía alrededor. Con esa sensibilidad se la ha pasado ejerciendo como maestra, nutriendo la vida, las ideas y las acciones de mucha gente dispuesta a cambiar la cultura, la mesa, las relaciones y el futuro. Al estilo de la más célebre imagen de Miryam: sonriendo, con el cuchillo entre los dientes. Y aplicando siempre uno de los más saludables oficios en este mundo: romper las paciencias. 

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Otra denuncia por violencia contra el jefe de los fiscales de Jujuy, Sergio Lello Sánchez

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Como funcionaria del Ministerio Público, María Eugenia Río viene denunciando distintos episodios de violencia machista por parte del jefe de los fiscales, Sergio Lello Sánchez, desde 2017. En este reportaje que pretende visibilizar la situación fuera de la provincia, la denunciante cuenta los detalles del maltrato, la impunidad con la que goza Lello Sánchez dentro y fuera del Ministerio, y asegura que su caso no es el único. El antecedente persecutorio y las otras denuncias que acorralan al jefe de los fiscales de Jujuy, a quien distintos sectores reclaman se le haga un juicio político.

Por Inés Hayes y Melissa Zenobi

“Mi nombre es María Eugenia Río, soy funcionaria del Ministerio Público de la Acusación de Jujuy, con el cargo de prosecretaria de Juzgado. Ingresé en septiembre de 2016 y a la fecha me encuentro con el mismo cargo y con carpeta psiquiátrica”, comienza sus palabras María, de 37 años, quien denuncia viene sufriendo acoso y violencia de género por parte del fiscal general de la provincia de Jujuy, Sergio Lello Sánchez, desde 2017.

El 11 de noviembre de este año María Eugenia presentó una denuncia contra Sánchez por “violencia de género, persecución y amenazas desde febrero de 2017”. Desde Jujuy, cuenta a lavaca: “En mis 5 años de trabajo sufrí 10 cambios de destino dentro del MPA, sin explicación alguna, pero eso no era lo peor, sino que tuve que sufrir todo tipo de hostigamientos, amenazas, violencia de género; a tal punto que me llegó a decir que si no hacía lo que él me decía, al día siguiente mis hijos y yo quedábamos en la calle».

¿Y por qué creés que no lo sacan?

Porque es tanto el poder que se le dio, que hoy no sé quién pueda o se atreva a sacarlo. Una vez, en forma de castigo, me quiso mandar a trabajar a un sótano con una mesa, una silla y un teléfono, donde hay ratas, humedad y de vez en cuando se inunda. Gracias a la intervención de una persona, me mandaron a otro lado. Pero su comentario fue: «Bueno, entonces ponela en la mesa de entradas», como si fuera un mueble.

O sea: él se siente intocable

A este señor le dieron un poder tan grande que ya no sólo ahí dentro le tienen miedo… sino también fuera. Adentro del MPA no soy la única que sufre este tipo de violencia. Todos los colegas saben lo que se vive ahí adentro, pero nos callamos porque tenemos familias, porque juega con el miedo. Yo era el sostén de mi familia y tardé en procesar esto 5 años. Pero mi detonante fue que en julio de este año perdí un embarazo, le pedí que me reconozca las vacaciones porque no estaba preparada ni psicológicamente ni físicamente para volver a trabajar y no me contestó nunca: todavía sigo esperando. Volví a trabajar y mi primer ataque de pánico lo tuve en mi oficina. De ahí no volví nunca más y me encuentro actualmente con carpeta psiquiátrica, con ataques de pánico, de ansiedad, de nervios.

Y aun estando con carpeta psiquiátrica se me siguió hostigando, se me llamó para que vaya a dar explicaciones de por qué publicaba ciertas cosas en mis redes sociales. Esa fue la gota que rebalsó el vaso porque yo estaba medicada, con una dosis alta, inclusive la vez que fui a dar explicaciones me tuvieron que acompañar porque no podía caminar.

“Y que sigan violentándome de esta manera sin una razón fue insostenible, porque durante estos 5 años siempre trabaje, más de lo que tenía que trabajar, más horas de las que tenía que hacer, durante toda la pandemia aun teniendo a mi hijo que es de riesgo, siempre pedí que me reconozcan y me den el cargo que me correspondía, porque seguían entrando personas y les daban los cargos que me correspondían a mí”, cuenta María desde Jujuy.

La Multisectorial de mujeres y diversidades de Jujuy llevó adelante una movilización para que se termine con la violencia y la impunidad: «No podemos tolerar que en un organismo del Estado de la Provincia de Jujuy haya tamaño nivel de machismo y misoginia contra las mujeres como el que ejerció Sergio Lello Sánchez contra mi defendida», dice Mariana Vargas, abogada patrocinante de María Ríos.

Mujeres de la Multisectorial se movilizan frente al Ministerio Público de la Acusación en Jujuy.

Otras denuncias

En 2018, la diputada Débora Juárez (Frente de Todos) pidió el juicio político para Lello Sánchez, luego de denunciar en la Legislatura la violación de su inmunidad parlamentaria por un allanamiento en su domicilio. Acusó al fiscal general de haber iniciado una “persecución” en su contra. La presentación se encuentra en la Comisión de Asuntos Institucionales, a la espera de una resolución.

En julio de 2019, la abogada Agustina Aramayo, secretaria del Ministerio Público de la Acusación (MPA), hizo pública su denuncia por “violencia de género y mobbing laboral” en contra de Lello Sánchez ante el Superior Tribunal de Justicia.

En septiembre de 2019 se realizó un pedido de intervención al Poder Judicial mediante un proyecto presentado al Congreso de la Nación, tras el ingreso de un pedido de Juicio político en contra del Fiscal General del STJ, Alejandro Ficoseco. En ese marco Jujuy recibió la visita del Consejo de Procuradores, Fiscales, Defensores y Asesores Generales de la República Argentina.
En septiembre de 2019 el fiscal fue denunciado ante la Oficina Anticorrupción por distintas irregularidades dentro del MPA. Por caso, lo acusaron de intimidar -mediante sus fiscales- al programa “Jujuy Investiga” a presentar la nómina de los trabajadores de aquel ciclo televisivo en el término de 24 horas. Y es que el programa jujeño expuso la realidad de funcionarios que aún hoy padecen la violencia, arbitrariedad e impunidad con la que se maneja el Fiscal General dentro del Ministerio Público de la Acusación.

En enero de 2020, Lello Sánchez designa a su esposa, Celina Florencia de Tezanos Pintos, como Secretaria Relatora del Ministerio Público de la Acusación.

También en enero se crea el Observatorio de Políticas Públicas con perspectivas de Géneros que recibe a las víctimas de Lello Sánchez, por denuncias de acoso, violencia de género y mobbing laboral. En dicho Observatorio se dispone la remisión de los expedientes radicados en el Superior Tribunal de Justicia.

En febrero de 2020, el jefe de los fiscales es denunciado penalmente por los diputados Emanuel Martín Palmieri, Débora Juárez Orieta, Alejandra Cejas, Fátima Tissera, Leila Chaher y Mariela Ferreyra, por la comisión del delito de negociaciones incompatibles con el ejercicio de la Función Pública.

En junio de 2020, la abogada Ivone Haquim, defensora general del Ministerio Público de Defensa y Servicio Público de Defensa Penal, denuncia a Lello Sánchez por la posible comisión de los delitos de encubrimiento agravado, abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionario público y abandono de personas, por graves irregularidades en expediente de Abuso Sexual.

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Agroecología: la carne de verdad encontró su espacio de venta al público

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Entre chorizos, salchichas parrilleras, colitas de cuadril, vacíos, faldas y muchos otros cortes, y con media cuadra de cola de público expectante, se concretó uno de los hechos productivos, comerciales, intelectuales y ambientales más interesantes de los últimos tiempos.

Ocurrió en Sarandí, en Arredondo al 3300, al festejarse el primer aniversario del Mayorista Cooperativo de Alimentos e inaugurarse la Carnicería Agroecológica de la UTT (Unión de Trabajadoras y Trabajadores de la Tierra), abastecida por productores de la RENAMA, la Red Nacional de Municipios y Comunidades que fomentan la Agroecología.

Se trata de carne de animales vacunos criados a pasto, “sana, sin antibióticos, anabólicos, granos transgénicos y fumigados, ni esas cosas que le ponen al ganado engordado en feed lot” explica a lavaca, muy emocionado, Jorge Themtham, de familia que hace 100 años produce en Treinta de Agosto, provincia de Buenos Aires, e integrante del grupo Suelo Vivo y de la RENAMA. 

Traducción: carne de calidad superior y no intervenida químicamente como la que se vende a nivel masivo. Vacas que caminan y recuperan su condición de rumiantes por comer pastos (fibras) en lugar de engordar a base de granos en corrales nauseabundos que se huelen a kilómetros de distancia, con los problemas de salud animal y social que eso genera, sin hablar de la contaminación. Un modelo de feed loto que vacía los campos para permitir la producción de transgénicos, que agravan las condiciones de ambientales y de salud social.   

Lo que se ofrece en este Mercado, en cambio, es una carne que además de sana y sabrosa, cuenta con todos los cuidados sanitarios y autorizaciones que corresponden a este tipo de producción, distribución, faenamiento y comercialización.

Jorge Themtham y su esposa Adriana Fontana. Jorge es productor de carne agroecológica de Treinta de Agosto, e integrante de la RENAMA. Reconoce que por primera vez logra un precio justo para su producción sana y de calidad, que a la vez tiene precios más accesibles al público (foto: UTT).

Algunos precios al público: nalga, 830; cuadrada, 810; bola de lomo, 780; pesceto, 850; Lomo, 860; bifes angostos y anchos, 660; asado, 650; matambre, 790; vacío, 750; molleja, 1.200; asado americano y tapa de asado, 740; chorizos, 530.   

Themtham: “Los precios son mejores que los habituales, para una carne que es mucho mejor. Además, es la primera vez que me siento respetado como productor, por el trato, y también por lo comercial, porque termino cobrando alrededor de un 20% o más que si mando el ganado a Liniers”.

Durante el sábado solamente hubo más de 600 personas comprando a todo ritmo, llegadas desde los cercanos barrios de Avellaneda, y también desde La Plata, Lanús, toda la CABA, Vicente López, Lomas de Zamora, entre tantos lugares que Juan Pablo Juampi Della Villa (secretario de comercialización de la UTT) iba consultando al público, como uno de los anfitriones del evento. Me dice Elsa, una señora de Caballito: “Ojalá pusieran algo así más cerca de mi casa, porque no sé de otras carnicerías que vendan carne natural como esta”.

Detalle simbólico y práctico: el encargado de la faena es SUBPGA, frigorífico recuperado por sus 600 trabajadores organizados en cooperativa.

El propio Themtham cortó la cinta simbólica de inauguración junto a Adriana Fontana (casados hace 42 años), la joven productora boliviana Zulma Molloja, una de las voceras de la UTT; Juan Manuel Rossi, presidente de Fecofe (Federación de Cooperativas Federadas) y Nahuel Levaggi uno de los fundadores de la UTT y actual presidente del Mercado Central.

Voces para comprender lo que se abre a partir de este evento de fines de noviembre de 2021.

Eduardo Cerdá, ingeniero agrónomo, Director Nacional de Agroecología y uno de los fundadores de la RENAMA: “Estoy feliz, hace tiempo veníamos hablando de esto, pero la UTT puso en marcha todo este exigente sistema sanitario e industrial para que esto se haga, apareció la posibilidad del frigorífico recuperado, y esto además favorece al público y a los productores. Y es más: los suelos recuperados de los campos agroecológicos son un gran aporte que le puede hacer Argentina al mundo frente a la crisis climática, y para revertir la fenomenal pérdida de suelos que hemos tenido en los últimos 25 años”.

Nahuel Levaggi, de la UTT y actual presidente del Mercado Central, y el ingeniero Eduardo Cerdá, de la RENAMA y actual Director Nacional de Agroecología (foto: lavaca.org).

¿Cómo se logra mejor precio para quienes consumen? “Porque se achica la cadena de comercialización. El que compra paga menos y el que produce recibe más. Y encima la mejora en la salud y el ambiente. Todo ganancia”.

Otra cuestión: “Este tipo de crianza está aportando además a un cambio que precisamos para salir de los problemas zoonóticos, pandémicos que estamos viviendo, y de falta de sistemas inmunológicos: creemos que estamos sanos y estamos empastillados. Esto viene a aportar esta carne”.

Nahuel Levaggi: “Acá están los compañeros del campo, del frigorífico recuperado, los minoristas, garantizando buen precio al productor, y logrando demostrar con los libros abiertos cómo la alimentación puede ser más barata”.  

“Eso tiene que ver con una concepción fundamental: Las corporaciones consideran que la comida es una mercancía. Pero nosotros decimos que no, que es un derecho, que le digan a la mamá que no le puede dar de comer a sus hijos si es una mercancía”.

“La alimentación es un derecho humano como cualquier otro, por el cual ponemos nuestro corazón y nuestra fuerza como organización. Hoy estamos abriendo la carnicería, y esto está demostrando que no hay un solo campo, un solo modelo, una sola de producir. Es mentira. Estamos demostrando todos los días que es mentira. Lo hacemos desde hace años. Y el Estado tiene que entenderlo”.

“Creemos que no se puede transformar sin poder popular y sin poner el corazón y el amor por la vida, poniendo las ideas y el corazón. Sin eso no hay transformación posible”.

“Hoy el alimento está en discusión, por los precios. Cada vez es más normal hablar de agroecología, hay una condena al modelo más allá de que quieran lavarse la cara poniendo anuncios en los medios. Nosotros entendemos y demostramos que otro modelo es posible, construyendo alianzas entre los sectores populares”.

“Queremos que la comida sea accesible y sana. Y aquí estamos demostrando que eso es posible”.

Un mensaje con clave política, para quien es a la vez funcionario: “Hoy es un día de fiesta, en años muy difíciles. No hemos bajado los brazos en ningún momento, ni durante la pandemia ni ahora, al contrario, estamos avanzando, remando en dulce de leche, pero de eso se trata, de transformar la vida para todos y todas, para nuestros hijes y los hijes de todes”.

Jorge Themtham mira a la gente comprando. “Esto es hermoso”, dice, y no puede seguir hablando porque está conmovido. “No me imaginaba ver esto. Es la primera vez en mi vida que me siento con una persona a ver cuál es el precio de la carne. Pero además es el trato y el empuje de estos muchachos” dice señalando a la gente de remera verde que identifica a la UTT. Puede verse, en efecto, a Juampi y a Nahuel organizando cosas, trayendo y llevando cajones, sillas, o lo que haga falta para que toda la gente esté cómoda”.

El público acercándose al mostrador: carne agroecológica como una oferta prácticamente inédita.

Juan Manuel Rossi presidente de FECOFE, es otro de los anfitriones, que describe lo que significa este enorme galpón: “Creamos la Mesa Agroalimentaria con la UTT y desde este centro de distribución mayorista al que el público puede venir a comprar, abastecemos además a otros locales y comercios del conurbano y la capital, con productos de más de 80 cooperativas de todo el país: por ejemplo yerbas, aceite, fideos, vinos, lácteos y ahora la carnicería”.

Mensaje a los escritorios: “Esto también significa mostrarle al Estado que esto es posible, y que con políticas públicas esto podría llegar a todos los argentinos. Somos los que le agregamos valor a la alimentación, y no los que agregan precio. El intermediario agrega precio, aporta poco y se lleva mucho. Acá estamos cambiando la ecuación y la relación con la gente”.

Un debate sobre esta carne sugiere que es más dura que la agroquímica. Podría plantearse que la convencional no es más tierna, sino más blanda, porque son animales que no han hecho más que engordar. Pero esa blandura va en contra de la salud, por todo lo dicho hasta aquí, y del sabor: la carne agroecológica no es más dura sino más firme, por provenir de animales que hacen una vida normal y no una de encierro. Se trata de probar, y empezar a degustar las sorpresas. Razona Rossi: “Es como pasa con el tomate agroecológico, que tiene gusto a tomate. Aquí recuperás el sabor de la carne de verdad”.

Juampi Della Villa es uno de los arquitectos tanto de los sistemas de comercialización como de la llegada de la carne agroecológica a quienes consumen: “Yo creo que la discusión es por el modelo agroalimentario. Demostramos que la gente puede acceder a alimentos sanos, de calidad y accesibles”.

Rossi, Jorge Themtham, Adriana Fontana, Zulma Molloja, Juampi Della Villa y Levaggi, cortando la cinta simbólica de la inauguración (foto: Sergio Goya/UTT)

“Queda claro que la discusión no es si exportamos o no exportamos. Tenemos que producir alimentos para el mercado interno y para la exportación, pero eso no puede estar en manos de 5 o 6 empresas. Tenemos que democratizar el circuito productivo incorporando a los pequeños y medianos productores, para dar vuelta el concepto de la comercialización entendiendo la comida como derecho y no como mercancía”.

“Si la UTT, la Mesa Agroalimentaria y la RENAMA logran vender la carne 25% más barato con una construcción popular y social, con políticas pública y entendiendo esto como una necesidad estructural argentina, podríamos comer todos más sano, más barato, y conseguir divisas para potenciar un programa de producción de alimentos soberanos para nuestro pueblo”.

“Pero eso no lo pueden hacer 5 corporaciones. Si democratizamos la producción y participamos en la exportación de esos alimentos, vamos a impactar directamente en la generación de cientos de miles de puestos de trabajo y cientos de kilos de comida sana, segura y soberana”.

En los Almacenes de Ramos Generales de la UTT habrá pronto cortes envasados al vacío, mientras en el Mayorista de Sarandí los horarios son de lunes a sábado desde las 8 de la mañana a las 18. El comienzo, tal vez, de una nueva historia en muchas mesas y en muchas vidas.

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Ciclo OrguYo: la risa de las mostras

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En la tercera presentación del ciclo OrguYo, La voz propia para la identidad colectiva, brillaron Tiara Julieta BB con “La pieza de Tiara” y “Vía Láctea-Flashala como quieras”, con Nahuel Sánchez. El ciclo que tiene lugar en MU Trinchera Boutique reúne obras teatrales, performances, documentales e instalaciones producidas por distintos elencos orgullosamente diverses y se extiende hasta el domingo 12 de diciembre. Desde lo testimonial, lo catártico, el humor, la ironía y la reflexión, OrguYo se propone celebrar el deseo y la identidad.

Pasadas las siete de la tarde, el espacio MU se tiñó de glamour con la presencia de Tiara vestida de rojo fuego, quien atravesó el piso ajedrez en blanco y negro de la sala de Riobamba 143 y en sus altos tacones se detuvo en la vidriera enmarcada con lucecitas amarillas. Allí la poeta, performer y lipsync queen arrancó su monólogo autorreferencial. “Como toda sirenita también tuve mi Úrsula. Mi abuela paterna, que Dios la tenga en la gloria. Si la conocieran dirían una vieja de mierda, pero yo la amaba muchísimo. Era el calco de Úrsula, el pelo blanco, la sombra verde esmeralda, anillos, colgantes, y unas tetas lacias que hacían de esa bruja un pulpo fuera del agua”. Confiesa Tiara: “Me di cuenta de que me sentía un poco sola y esperaba. No me dieron voz, no me dieron piernas y mucho menos una vulva, pero me habían dado una urgencia, una necesidad imperiosa de encontrar otro cardumen de sirenas”.

Tiara en acción: Foto: María del Carmen Varela

En varias mesitas se dieron cita familiares de Tiara, entre elles su abuela la socióloga y docente Dora Barrancos. Llegando casi al final, Tiara se autodeclara Princesa y procede a su coronación: “Me di cuenta que yo era una sirena nocturna, lista para reinar, Tiara me calzó perfecto, porque era lo que le gustaba a esa que estaba embobada mirando películas de Disney y ese nene que se maravillaba con las travestis de los corsos de Salta. Yo, todas. Y realmente sentía que no estaba sola en ese mundo, me daba cuenta de ese miedo que esos viejos me tenían, me daba cuenta de lo patéticos que son todos los seres humanos que le temen al reinado de las Mostras”. Para concluir su participación, Tiara hizo lipsync con dos canciones muy emblemáticas: “Por qué cantamos”, en la voz de Nacha Guevara y “Cuando tenga la tierra”, de Mercedes Sosa.

Finalizados los aplausos y con una lluvia incesante del otro lado de la vidriera iluminada, el público bajó las escaleras hacia la sala Trinchera y allí tuvo lugar la obra “Vía Láctea-Flashala como quieras”. El actor Nahuel Sánchez encarna al Rubio, un pibe de barrio que junto a su amigo Ramón, se embarcan en largas noches de diversión adolescente. Mientras disfrutan sus aventuras, algo se enciende entre ellos. Una chispa que, impulsada por un beso, palpita en sus cuerpos y les incendia el corazón. El resorte que hizo aparecer este texto escrito por Nahuel y dirigido por Ayelén González Pitta fue el poema de Mariano Blatt, “Una galaxia llamada Ramón”.

Una vez terminada la obra y agradecidos los aplausos, Tiara contó que preparó especialmente su texto para el ciclo OrguYo: “La gente amó, le tiré muchos palos a mi familia que estaba presente. Me sentí muy cómoda”. Nahuel: “Fue muy lindo hacer este conjunto de poesía, nuestra obra también está basada en poesía. La obra salió en el marco del profesorado de la Escuela Metropolitana de Arte Dramático (EMAD) e hicimos algunas presentaciones antes de la pandemia, muy contentes de volver”.

Tiara y Nahuel sonríen satisfechxs luego de haber dado lo mejor de cada une en el escenario. Desde la autocoronación como Princesa envuelta en tules rojos y el Big Bang del amor que estalla en cada beso, se reconocen miembrxs del mismo cardumen de sirenas en el que, como no podría ser de otra manera, reinan las espléndidas Mostras.

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La última MU: Amor o muerte

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