Nota
Gualeguaychú: por qué la asamblea volvió a la ruta
La Asamblea Ciudadana de Gualeguaychú realizó un nuevo corte de la frontera con el Uruguay, contra la instalación de las fábricas de celulosa. ¿Cuál es el Plan B del gobierno frente a la contaminación? La certeza de que el futuro depende de la propia comunidad, y la lógica del nuevo corte.
«Al Estado nacional no se le cayó nunca una idea sobre qué hacer con este problema. Por eso tomaron nuestras ideas. No tienen Plan B. El Plan B lo tenemos que aportar nosotros», dice Gustavo Rivollier, técnico en computación y coordinador de muchas de las reuniones de la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú.
-¿Cuál es el Plan B de la Asamblea?
-Volver a la ruta este fin de semana, y de ahí en más seguiremos tomando cada decisión que nos parezca acertada.
-¿Y el Plan B del gobierno?
-Decirnos: no hagas cortes, quedate quieto y calláte la boca.
Mientras el gobierno difunde a través de las empresas periodísticas su sorpresa, perplejidad, asombro y otros sinónimos igualmente ingeniosos sobre esta medida que consideran “inoportuna” y “no razonable”, la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú tomó la decisión de volver a la ruta 136 y cortar la frontera con Uruguay durante el largo fin de semana, como una actitud que vuelva a poner las cosas en su lugar, y a exhibir que el reclamo por la instalación de las pasteras y por decidir en qué tipo de ambiente quieren vivir, sigue vigente.
Fotos sí, 03446 no
Sin embargo, en los últimos tiempos parecía que el gobierno tenía controlada la situación. José ‘Pepo’ Pouler, uno de los más activos asambleístas y dueño de una pizzería de Gualeguaychú explicó a lavaca una cuestión que se relaciona con las fotos, a partir del viaje del canciller Jorge Taiana en julio, cuando la Asamblea se negó a ir a Buenos Aires y exigió que Taiana fuera a Gualeguaychú:
-El canciller vino, se sentó, habló, se sacó fotos, trajeron cámaras, se llevó una serie de puntos que le propusimos.
-¿Por ejemplo?
-Una Ley Forestal para que no pueda ir madera en pie al otro lado, como materia prima para la fabricación de celulosa. Se llevó todo, y nunca más nos han respondido. Es más, cuando llamamos a Chancillería directamente no nos contestan. Deben tener esos identificadores de llamadas, que acá no existen, y cuando ven 03446 (el código telefónico de Gualeguaychú) dicen “acá no contestamos”.
-Pero la Chancillería envió a Gualeguaychú a los abogados contratados para los juicios internacionales.
-Vinieron el inglés (Philippe Sands), el francés (Alain Pellet) y el argentino (Marcelo Kohen). Vinieron también (Raúl) Estrada Oyuela y la (Susana) Ruiz Cerrutti (funcionarios de la Chancillería que dirigieron las presentaciones ante La Haya). Pero más que a conversar, a preguntarnos, vinieron a decirnos que no podemos hacer cortes. Yo estuve en la reunión, y es lo único que les interesaba plantear.
Los visitantes luego se subieron a un bote en el río Uruguay. Pouler:
-Fue una verdadera payasada. Lo hicieron para sacarse fotos y mostrar que estuvieron. Disponían de un buen barco de Prefectura pero no: la fotito era más pintoresca en el bote.
La imagen es bastante curiosa, con todos los abogados trajeados, sonrientes, algunos hablando por celular, en un bote que no navega a ningún lado, acompañados por el secretario de cultura local. El nombre del bote: Aventura.
Funcionarios en fuga
El gobierno provincial navega en sus propios botes. En septiembre se detectó en una exposición agraria un folleto en el que Entre Ríos se propone como territorio forestal ante los inversores extranjeros. La comunidad de Gualeguaychú repudió esa política: se opone a un modelo de desarrollo basado en lo forestal, y en el monocultivo de eucaliptos, porque depreda la tierra, genera puro desempleo y rompe todo tipo de desarrollo armónico. Además, es la materia prima para la celulosa que usan las plantas contaminantes de Fray Bentos, Uruguay. Uno de los empleados del grupo Clarín redactó contra los gualeguaychenses: “¿Es que acaso forestal quiere decir veneno? ¿Qué pretenden? ¿Borrar la palabra de los diccionarios a menos de que se la califique de mala palabra?”
Pouler explica qué pretenden: “Tenemos un plan estratégico, hemos definido un tipo de desarrollo que cuide el medio ambiente. En Gualeguaychú se sacaron las areneras y las curtiembres. Queremos un desarrollo controlado, volcado a lo social y lo turístico. No estamos en contra de nadie. Pero queremos elegir, tener opciones. De lo que sí estamos en contra de que nos impongan un modelo”.
La comunidad intenta entonces no dejar decisiones tan cruciales sobre su propia vida en manos de empresas, funcionarios, y empleados de grupos periodísticos. Ejemplo de lo que hacen los funcionarios: el secretario de la Producción de Entre Ríos Daniel Welschen dijo que el folleto era viejo, y que Entre Ríos no busca ser una provincia forestal (exactamente lo contrario de lo que dice el folleto). Despidió a su segundo (lo relocalizó en otro cargo) y aceptó ir a hablar ante la Asamblea en El Teatro de Gualeguaychú.
Rivollier coordinó ese encuentro: “Fue movidito. Trajo folletos con loas a la forestación y a la celulosa. Fue como hablar de la soga en la casa del ahorcado. Se largó a hablar de cualquier cosa, decía que no pero que sí, la gente entendió que era un autobombo, no dio ninguna disculpa, los asambleístas le pidieron que hiciera algo público para que se entienda la posición de la provincia. ¿Qué hizo? Se negó, empezó a hacer tiempo, a contestar sobre cualquier cosa, hasta que alguien se paró y dijo: muchachos, este hombre no acepta nada de lo que le decimos, así que nos vamos nosotros, o se va él”. Unos 500 asambleístas empezaron a gritar “que se vaya”. “Se fue mal el hombre, echado prácticamente” dice Rivollier.
-Lo que les cuestionan es que opinen sobre el modelo de producción.
-Eso es ridículo, si los habitantes no podemos hablar ni opinar del modelo de producción, ¿quién puede?
Otra pregunta que con su actitud genera la Asamblea podría ser: ¿Cuál es el mecanismo para que funcione mejor una democracia? ¿Aquel en el que deciden funcionarios como Jorge Busti o Daniel Welchen, o los que viajan en el bote Aventura? ¿O uno que exprese lo que pretende la sociedad?
Otro elemento que en Gualegaychú genera pura desconfianza es el anuncio de Ence (la pastera española) con respecto a su relocalización. Pouler: “Yo creo que es toda una mentira, hasta que no lo vea no les creo. Acá lo único que les interesa a las empresas y al gobierno es desarticularnos, como lo han hecho con todos los movimientos sociales. Pero nosotros seguimos vivos”.
Así se llegó a la famosa gota que colma el vaso. Mientras la secretaria de Medio Ambiente, estaba en Panamá en un seminario seguramente trascendente, se publicó en Internet, por un supuesto error, la decisión del Banco Mundial de apoyar la financiación de las pasteras. Gualeguaychú decidió dejar las cosas claras, y vuelve a la ruta.
Las diferencias de la Asamblea
Pouler sostiene que el gobierno, con este tema, “duerme una siesta eterna” y que su principal política es dividir a la Asamblea, para reinar sobre ella. “Hay referentes antiguos que aparecen todo el tiempo en los medios, pero van perdiendo todo el consenso. Aguantamos ciertas cosas para no romper la Asamblea. Pero la gente de Gualeguaychú tiene las cosas claras. Lo que le duele al gobierno es justamente eso: no poder controlar al movimiento asambleario”.
Rivollier: “Hay mucha política, en el sentido de partidos políticos que quieren sacar tajada y más con todas las elecciones que se están viniendo. Unos quieren mantener la situación como está, haciendo lo que dice el gobierno. Pero va a haber un reacomodamiento interno para canalizar la lucha de acuerdo a lo que quiere mucha gente, que es meter presión. Y tenemos una sensación, después de todo: de estar muy pesimistas durante el invierno, ahora se nota que está creciendo la sensación de que la vamos a ganar”.
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MU 215: Sin chamuyo



Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va
Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.
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“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.
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La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio
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Violencia policial en Constitución: La ley y el orden
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El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película
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Un biodrama del presente: Puta madre
La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.
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Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.
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Desentendimiento: Fingir demencia
Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.
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Crónicas del Más Acá: Parlantes
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MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
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La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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