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Independencia y Arte: cuando el cuerpo habla

A metros del acto oficial celebrado en el Teatro Colón y con el Obelisco de fondo, un grupo de jóvenes artistas realizaron una poética acción en la helada noche del 8 de julio. El cartel que los enmarca sintetiza qué hacían ahí: “Esto no es independencia”.

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A metros del acto oficial celebrado en el Teatro Colón y con el Obelisco de fondo, un grupo de jóvenes artistas realizaron una poética acción en la helada noche del 8 de julio. El cartel que los enmarca sintetiza qué hacían ahí: “Esto no es independencia”.

Independencia y Arte: cuando el cuerpo habla

Foto: Comunicación Emergente


Con sonrisa amable, mujeres y hombres prolijamente vestidos comenzaron a ocupar el asfalto hasta conformar un damero expectante. La posición de las manos anuncia algo imposible de anticipar. Músicos de banda a un lado y del otro, una pareja con megáfono. Desde allí se escucha un manifiesto poético, con resonancias de denuncia pero con ritmo surrealista. De pronto, muchachas y muchachos comienzan a sacarse la ropa hasta quedar desnudos en la impiadosa interperie de la principal avenida porteña. El público está en shock, entre fascinado y alelado. Los cuerpos, finalmente, arman una pila que luego coronan con un bandera: de un lado, la estadounidense; del otro, la española.
Y así esos cuerpos se ganan lo imposible: la ovación.
¿Quiénes son?
En MU, dos notas te anticiparon de qué se trata.
Resumiendo:
Se bautizaron Fuerza Artística de Choque Comunicativo (FACC)  y se propusieron poner el cuerpo en acción. Con el lenguaje del arte y en el espacio público, interviniendo en temas de actualidad que los movilizan.
Se presentan así:
“FACC es un equipo no partidario de artistas activándose con la urgencia de enfrentar cualquier máquina de violencias que pretenda disciplinar nuestros destinos sociales. Tenemos la certeza de que, hoy más que nunca, es trabajo y responsabilidad del artista poner sus herramientas al servicio de desmantelar desde un acto de comunicación, cualquier iniciativa que sesgue el espíritu libre. Haciendo de la calle y los edificios públicos nuestro escenario y foco de operaciones.
Invitamos a quien decida declararse en estado de emergencia a accionar en consecuencia. Artistas que entiendan que es momento de priorizar. De decidir dónde poner sus energías, en dónde invertir su fuerza, en dónde correr sus riesgos. Individuos deseando un cuerpo colectivo. Dispuestos a transgredir e inclusive romper reglas para lograr efectos performáticos que revelen ideales; que construyan otro discurso. Un discurso intransigente, desde el potente grito del artista”.

Nace un lenguaje

La FACC nació cuando un grupo de artistas, a partir del cambio de gobierno nacional, sintió que les urgía poner el cuerpo fuera de sus teatros. Si bien sus encuentros comienzan a partir del triunfo de Cambiemos, los artistas que conforman la FACC aclaran que no son un colectivo antigobierno, sino que “quieren instalar una simbología en la calle que hable de un grado de resistencia y que explicite que una parte de la sociedad está enojada y en pie de protesta”.
La chispa que encendió la primera acción fue la llegada de Obama a la Argentina y su presencia el 24 de marzo en el país.  Los integrantes de la FACC dicen que sintieron la necesidad de salir hacia los espacios públicos por una combinación de motivos políticos y sociales, que van desde el constante atropello a los espacios culturales hasta la violencia social general. “Frente a un Estado policial que reprime el arte la respuesta que encontramos fue salir a hacer lo que sabemos hacer. No nos interesa el teatro panfletario. No es nuestra estética, ni nuestra búsqueda poética, por eso seguimos en la investigación para ser claros con el mensaje, prepararnos y aprender a ponerle el cuerpo a la calle”.
Utilizan las técnicas de la creación teatral para realizar sus acciones. “Tenemos esa herramienta. Somos artistas escénicos, artistas performáticos, gestores culturales, y tenemos los espacios. Todo eso ahora lo queremos poner en función de lo que pasa”.
La FACC lleva cinco acciones en tres meses de trabajo intenso. Por un lado, una pila de cuerpos desnudos que simbolizó, entre otras cosas, la violencia estatal argentina y estadounidense sobre los cuerpos de la sociedad. Por otro, una intervención sobre el puente de Juan B. Justo y Córdoba: se pararon al borde del puente con globos amarillos atados al cuello. Por último, pusieron el cuerpo para acompañar a una asamblea en contra de un desalojo en el barrio del Abasto. Hicieron un living humano para abrazar y sostener a  las familias y  vecinos que resistían el desalojo.
Video de la acción Esto no es Independencia, cobertura de Comunicación Emergente:

Video que resume las acciones de la FACC:

Video Acción Pila: Macri Go Home

Chau LoPérfido

Poco antes y a metros de esta acción un grupo de artistas autoconvocados protagoniza otro aplauso.
El espectáculo oficial llamado La Noche de los 200 años estaba anunciado a las 20. A las 18, en la esquina de Córdoba y Callao, los artistas ya se  agrupaban y comenzaban a preparar su intervención. Eran alrededor de 80 personas de entre 30 y 60 años.

Independencia y Arte: cuando el cuerpo habla

Foto: Julieta Colomer/lavaca


Uno de ellos llevó una bolsa de globos negros y entre veinte pulmones y dos infladores los fueron dejando del tamaño de piñatas. La primer dificultad que tuvieron fue lograr que los globos no se volaran hacia la avenida, pero encontraron una reja y la estrategia fue atarlos ahí hasta el momento de la acción.
Algunas actrices sacaban de sus carteras cinta de papel y marcadores y se encargaban de escribir carteles que decían: “Ojo al próximo”, “30 000 chaus”, “El arte es política” y “Andate del Colón”. Mientras tanto, una chica repartía a cada uno un puñado de volantes con la foto de Darío Lopérfido y un lema debajo: Ya renunció.
La imagen parecía la de una fábrica en la que cada uno hacía foco en su tarea.
¿Por qué vuelven a la carga con el repudio?
Cuenta una de las artistas que organizó la acción: “Porque el objetivo que logramos hasta hoy  fue la renuncia a sólo uno de sus cargos: el de ministro. Eso nos pone contentos, pero tenemos en claro que es una vergüenza que un funcionario negacionista siga ocupando cualquier cargo público. Vamos a continuar con las acciones que se basan en informar a la gente que muchas veces ni siquiera sabe quién es ni qué dijo. Nuestro objetivo en cada acción es informar a través de la denuncia”.
Independencia y Arte: cuando el cuerpo habla

Foto: Julieta Colomer/lavaca


Otro artista agrega un motivo más a la intervención: “Además, el Teatro Colón maneja más de la mitad del presupuesto de la Ciudad. Este evento es una clara muestra de cuál es la política cultural que llevó y lleva adelante el ex ministro. Es un escenario montado afuera, no dejan ingresar al público al teatro y pusieron unas gradas en las que solo entran 1.400 personas. Esa es su mirada de la política cultural y eso también es lo que repudiamos”.
Entre los que colaboraban con el armado de la acción se encontraba Mabel Careaga, hija de Ester Ballestrino de Careaga, una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, desaparecida. Dice: “Es un logro que Lopérfido sea persona no grata para la cultura y no pueda pisar ningún sitio de memoria. Que esté atrincherado en el lugar de la cultura más elitista como es el Teatro Colón, ya es un éxito”.
Iban llegando cada vez más artistas, y se acercaba cada vez más público. Mabel: “Los artistas le han puesto el cuerpo de una forma increíble a ese reclamo. Fue una gran experiencia la que empezó en el mes de enero gracias a cantidad de personas del ambiente cultural que tomaron esa bandera y la hicieron propia. La conexión de esas voluntades y espacios artísticos con el movimiento de Derechos Humanos en un pedido único fue muy enriquecedor.”
Independencia y Arte: cuando el cuerpo habla

Foto: Julieta Colomer/lavaca


Una vez inflados todos los globos y pintados los carteles se ataron unos a otros las máscaras con la cara de Darío Loperfido que  habían impreso, recortado y agujereado cada uno en su casa. Allí se formó una gran ronda, para compartir las pautas de la intervención:
“Nos vamos a formar en grupos de a diez. Cada grupo tiene un referente. Nadie se separa de su grupo. Vamos a avanzar como si fuésemos una pesadilla. Puede haber gente que no esté de acuerdo y nos diga cosas. No es el ámbito para convencer a nadie. Nadie responde. Somos los fantasmas de Lopérfido. No hablamos. Nadie se separa del grupo. ¿Escucharon?”
La respuesta fue un sí, muy fuerte. Comenzaron a aullar, silbar y aplaudir.
En la calle Uruguay la gente hacía la cola en silencio y en la oscuridad para ver el espectáculo oficial. No había luces ni música ambiente.
Los artistas enmascarados avanzaron con sus globos negros.
Primer objetivo cumplido: parecía una pesadilla.
Una vez frente a la puerta del Teatro Colón los artistas comenzaron a cantar: “que se vaya”.
Ocurrió algo acaso inesperado: la gente de la cola aplaudió y se sumó en el canto.
Independencia y Arte: cuando el cuerpo habla

Foto: Julieta Colomer/lavaca


María Inés García, 40 años, de Paternal dijo sobre el festejo del bicentenario: “Hay vallas y no se puede ver nada porque las rejas tapan la pantalla. Nos dijeron que las gradas que están vacías están reservadas para familiares y gente acreditada. Me enoja porque, si era así, que no convoquen a tanta gente. Yo sí creo que este gobierno piensa que la cultura es para todos, pero está mal organizado: para mirar una pantalla y no a los artistas en vivo me quedaba en mi casa”.
María Inés pregunta qué hizo el ex ministro que provoca esa intervención.
Los artistas le alcanzan un volante con dos frases:

  • “En la Argentina no hubo 30.000 desaparecidos. Ese fue un número que se arregló en una mesa para obtener subsidios”.
  • “Hablen de arte, hablen de teatro, hablen de cine, hablen de cultura, dejen de hablar de política. La política es algo muy complicado”.

María Inés las lee y concluye: “Ah, es un tarado. Entonces que se vaya”.
Video de la acción Chau LoPérfido:

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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