Sigamos en contacto

Nota

La FM Bajo Flores cumple 10 años

Publicada

el

FM Bajo Flores tiene raíces de resistencia al menemismo, de ganas de hacer comunicación, y de que esa comunicación no sea una burbuja “alternativa” sino un reflejo de la diversidad cultural de un barrio que pelea contra la exclusión. La agenda temática: violencia doméstica, gatillo fácil, la droga. Los chicos y su aporte de lucidez, y desconfianza. La autonomía, el fútbol, los talleres, y las estrategias para llegar cada vez más lejos.
Antes de que termine el recorrido del colectivo 23, una mujer se pone de pie y dice con voz impostada: “Llegamos al country”. Varios pasajeros ríen con ella. Riestra y Camilo Torres es una intersección interesante. Allí comienzan la Villa 1-11-14 , los barrios Rivadavia, Presidente Illia, Juan XXIII y los más recientes Rivadavia II y Presidente Illia II. Según el último censo oficial, 50 mil personas viven ahí. Sin embargo, sus habitantes saben que son más que el doble. Se trata del centro del Bajo Flores, una zona con un altísimo porcentaje de comunidades peruanas, bolivianas, paraguayas y, por supuesto, argentinos que, juntos, dan una dura pelea cotidiana contra la exclusión.
Agenda: gatillo, mujeres y droga
En esa misma esquina, donde empiezan y terminan los barrios, al lado de una gomería y en frente de un baldío, está la FM Bajo Flores (en el 88.1) cuyo nombre, escrito con aerosol rojo, se anuncia sobre una pared gris. A un costado, sobre la vereda, conversan Ramón Silvero –que coordina un taller de fútbol en la zona- y Eduardo Nájera, referente y fundador de la FM. De cada diez chicos que pasan, siete levantan la mano o saludan con un grito. Otros se acercan a preguntar cuándo es la reunión para planificar las actividades futboleras, y un nene de flamantes ocho años y renegrido guardapolvo se acerca y le dice un secreto a Nájera. A pesar de los esfuerzos, todos escuchan: “Hoy es mi cumpleaños y te quería pedir si el sábado lo puedo venir a festejar a la radio”…
FM Bajo Flores -que el próximo 1º de junio cumplirá diez años- funciona antes que nada como un espacio de encuentro de los vecinos. “La agenda de la radio la impone el barrio”, explica Nájera y enumera: “Gatillo fácil –porque la policía acá pega y pega duro-, violencia contra las mujeres, y consumo de drogas peligrosas. Esos chicos de la escuela que se ven por acá están en contacto con drogas duras como el paco; y ahí está la radio tratando de intervenir, de buscar ámbitos de participación para ellos. No nos resignamos”.
Muerte en el Riachuelo
Muchas veces, la información llega en vivo y en directo de la voz de las propias víctimas. “Un día estábamos acá –recuerda Nájera- y llegó un vecino que nos dijo: ‘Desde anoche que mi hijo Ezequiel no aparece en casa y algunos nos comentaron que se lo llevó la Policía’. Agarramos el micrófono y empezamos a difundir el caso. Este chico resultó ser Ezequiel Demonty, muerto a golpes por la Policía y después arrojado al Riachuelo”.
Durante un mes, la FM Bajo Flores siguió el caso del chico que aún estaba desaparecido. Después organizó marchas pidiendo justicia e impulsó a través de toda la programación una investigación sobre el asesinato. “Lamentablemente en el barrio surgen estas cosas y se transforman en la agenda de la radio, como los talleres textiles clandestinos y el trabajo esclavo,” explica Nájera.
En la programación se reflejan –en boca de los protagonistas que tienen sus propios programas al aire- las contradicciones de los vecinos: “Están los compañeros que laburan 18 horas por día, que cobran 300 mangos y son explotados. Y también en el barrio hay talleres que funcionan como un microemprendimiento y que trabajan a destajo, pero para ellos es absolutamente normal. A nosotros nos cuesta resignarnos y aceptarlo. Pero es una diferencia que existe y nosotros como medio de comunicación, no podemos dejar de darle visibilidad”, aclara Nájera.
Volver a empezar
La grilla está compuesta por programas de las comunidades boliviana, paraguaya, peruana y argentina. Nájera recibe de manera permanente casetes con propuestas de nuevos programas. La participación sorprende y las felicitaciones emocionan: “En mi trabajo subimos a todo volumen la radio al mediodía. Traje este saludo para mi hermana que mañana cumple años”, dice un señor menudo al tiempo que entrega un papel escrito por él y pregunta: “¿Así estará bien?”. Nájera le contesta que está perfecto y que van a pasar el saludo al horario acordado. “Y pónganle cachaca con el saludo” dice el hombre refiriéndose al ritmo tropical, “para que se emocione pero también se alegre”.
Además de la producción propia –por ejemplo el informativo diario que dura desde las 9 de la mañana hasta el mediodía- la radio coproduce programas con la Cátedra Libre de Derechos Humanos de la Facultad de Filosofía y Letras y la agrupación Volver a Empezar, conformada por un grupo de madres de la Villa 1-11-14 que tienen hijos con discapacidades.
La marca registrada de la emisora tiene que ver, sin duda alguna, con la diversidad cultural. Según Nájera, eso se debe al barrio: “Estamos a cinco minutos del centro. A dos minutos de Parque Chacabuco, Almagro y Boedo. Y acá, en un perímetro de veinte cuadras, convivimos diferentes culturas, diferentes prácticas e historias. Todo eso converge en nuestra radio”.
Fútbol y memoria
La FM Bajo Flores es apenas el punto de partida de una serie de actividades que trascienden la programación. El equipo de trabajo apuesta también a la formación y a la contención de los jóvenes del barrio. Silvero, por ejemplo, coordina un taller de fútbol en la canchita que está frente a los estudios de la radio. Participan cien jóvenes, que ya viajaron por Córdoba, Mendoza y Misiones llevando sus goles y más de una rabona.
Tampoco faltan los talleres de radio para niños, adolescentes y adultos. Se trata de tres clases semanales intensivas donde se transmite a unos 80 participantes nociones sobre producción radial, artística, aspectos técnicos y todo lo que les sirva luego para poner en marcha un programa. Los encuentros siempre terminan con una realización concreta: un micro, un separador o una idea. Por ejemplo, uno de los trabajos tuvo como tema central el 30° aniversario del último golpe militar. Cada uno de los grupos investigó y realizó registros sobre cada detenido-desaparecido del barrio. Con toda esa información pusieron en el aire un programa especial el 24 de marzo de 2006 y pintaron un mural a 150 metros de la emisora.
Lo que saben los chicos
En su primera década de vida, el mayor éxito de la FM consiste –según sus directores- en haber podido involucrar a la juventud en el proyecto. “Son chicos que llegaron con 12 años y ahora tienen 22. Por ahí están estudiando Comunicación Social, locución. Se formaron acá, hicieron los talleres y están comprometidos política y socialmente con la radio. Nadie les va a venir a contar nada porque ellos conocen lo que es la pobreza y la necesidad. Conocen lo que es ser discriminado. Y conocen lo que es un proyecto político porque son ellos los que lo construyen día a día”, se enorgullece Nájera.
La FM del Bajo Flores realiza una tarea integral en su zona de influencia. Organiza la colonia de verano, salidas formativas y hasta vacaciones en Chapadmalal y Río Tercero, gracias la gestión de estadías gratuitas ante la Secretaría de Turismo de la Nación. “Este es un barrio de luchar todo”, enuncia Nájera y relata las batallas que tuvieron que dar los vecinos y la propia radio para que se construyera un colegio secundario (E.M.E.N Nº3) y un Centro de Salud.
Quienes sostienen estas y otras actividad son un grupo de 25 personas que día a día trabajan en la emisora. Otras 150 personas –de 15 a 45 años- transitan semanalmente la FM Bajo Flores para brindar su colaboración. Para organizarse, los integrantes de la radio crearon una Dirección Política y una serie de áreas: técnica, artística, producción, publicidad, donde cada una cuenta con un responsable elegido por el resto de sus compañeros. Nájera asegura que, aunque no votan, se pelean y discuten mucho. “Los más viejos ponemos alguna esperanza en lo que tiene que ver con el proyecto que está llevando adelante el gobierno de Kirchner; mientras que los más jóvenes, que crecieron con las promesas no cumplidas, con las políticas en forma de limosnas para estos barrios, desconfían mucho. De todas formas, la radio nunca tuvo nada que ver con los partidos”.
Si bien el tema del financiamiento es uno de los ítems más complicados de resolver, aseguran que es uno de los temas sobre los que más aprendieron. Obtienen una buena cantidad de publicidades, incluidas pautas oficiales: “Al principio se debatió si debíamos tomar esa publicidad, pero cuando hubo que comprar el primer casete dijimos: Bueno muchachos, si no hacemos esto estamos muertos”.
Además, la FM cuenta con una forma legal, Asociación Civil Rodolfo Walsh, que le permite la gestión de recursos ante distintas Agencias de Cooperación Internacional. Todos esos recursos alcanzan para pagar un sueldo fijo a los operadores técnicos. Luego, dependiendo de la situación económica del momento, el resto del colectivo se lleva unos pesos para sobrevivir.
Lo alternativo = la burbuja
Nájera evita definir a la FM del Bajo Flores como una emisora alternativa: “Para nosotros lo alternativo es de elite y, entonces, no es popular. Ahí aparecen algunas diferencias con otras radios que se llaman así. Nos parece que están adentro de una burbuja, con poca pata en la realidad. Lo popular tiene que ver con una práctica política diaria y en eso estamos”.
La radio –dicen sus miembros- se propone respetar la diversidad cultural y estar donde haya un conflicto barrial, siempre defendiendo los derechos humanos.
Integra una red de instituciones barriales junto al E.M.E.N Nª3, el Centro de Salud Nº 20, la C.O.P.A (Cooperativa de Producción y Aprendizaje), la Capilla Itatí y el Comedor Niños Felices. Juntos conforman una red de instituciones barriales que gestionan recursos ante el Estado y las agencias de cooperación Internacional. También llevan adelante el proyecto Adolescentes de Bajo Flores en el que se lanzan, por ejemplo, campañas de prevención del HIV.
La FM forma parte además de la mesa Ejecutiva del Foro Argentino de Radios Comunitarias y también integra la Asociación Mundial de Radios Comunitarias y la Asociación Latinoamericana de Enseñanza Radiofónica.
¿Cómo resistir al menemismo?
FM Bajo Flores nació a partir un grupo de militantes peronistas de base, desencantados con la gestión de Carlos Menem en la presidencia de la Nación. Tras sucesivas divisiones, decidieron abrir una olla popular que al poco tiempo se transformó en una organización comunitaria llamada Monseñor Enrique Angelelli. Dentro de esa estructura, Nájera y sus compañeros estaban inquietos. Querían hacer algo más y en 1992 se lanzaron a la comunicación popular. Fundaron, entonces, La Voz del Bajo Flores, una revista muy sencilla y humilde que se planteaba una distribución masiva dentro del barrio: “Era la época de las privatizaciones, que las fábricas que se cerraban, que la gente desocupada crecía día a día…”, describe Nájera. La idea de la publicación, entonces, era denunciar todo lo que pasaba pero también reflejar que en el barrio había grupos que se estaban organizando.
La revista salió durante un año y luego se transformó en una radio abierta. De a poco, el grupo se iba acercando al objetivo final. Montaron bocinas en los techos de las instituciones barriales para pasar casetes, leer noticias del diario y en especial difundir las actividades que realizaban las distintas organizaciones. La Gran Propaladora, como la llamaron sus inventores, llegó a funcionar en el Comedor Angelelli, en el Niños Felices, en la Parroquia y el Centro de Salud. Nájera asegura que si uno mira el mapa, esos lugares cubrían un sector bastante importante de la Villa 1-11-14. La experiencia duró medio año de transmisiones abiertas todos los sábados y, si bien tuvo buenos resultados, aún les faltaba llegar profundamente a más gente.
Con esta práctica como antecedente y con un transmisor de apenas 10 vatios, la Bajo Flores empezó a transmitir el 1º de junio de 1996, fundada por la Parroquia Santa María del Pueblo, el comedor Angelelli y un grupo de vecinos. Hoy tienen un transmisor de 500 y llegan a todo el Bajo Flores y aunque no lo midieron formalmente, reciben llamados de Villa Soldatti, Lugano, Ciudad Oculta, Villa Inta, Villa Calasita y hasta de Pompeya y Boedo.
Ahora van por más: quieren tener su propia página web, un nuevo centro de formación y levantar una biblioteca especializada en comunicación popular, empecinados como están en no quedar apresados por ninguna burbuja.

Nota

MU 215: Sin chamuyo

Publicada

el

MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

Seguir leyendo

Nota

MU 214: Mujer maravilla

Publicada

el

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

Seguir leyendo

Nota

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Publicada

el

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

Seguir leyendo

Lo más leido

Anticopyright lavaca. Todas nuestras notas pueden ser reproducidas libremente. Agradecemos la mención de la fuente. ©2025 Agencia lavaca.org. Riobamba 143, Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina - Editor responsable: Cooperativa de Trabajo Lavaca ltda. Número de propiedad intelectual: 50682265 - cooperativalavaca@gmail.com | Tel.: +54 9 11 2632-0383

Vistas el día de hoy: 37.033

Suscribite a lavaca