Sigamos en contacto

Nota

La industria del cafishio no tuvo su ley

Publicada

el

En un señorial salón de la Legislatura porteña, colmado de mujeres y travestis en estado de prostitución, se debatieron y desestimaron los proyectos de ley que buscaban imponer libreta sanitaria y zona roja con registro de prostitutas. Se desestimaron por inútiles desde el punto de vista de la salud y la profilaxis, y porque «convalidaría dos perversiones: la idea de la prostitución como trabajo, y una gigantesca industria de la explotación», según explicó didáctica a las y los legisladores la activista trans Lohana Berkins.

El salón de la Legislatura no estaba lleno, pero había suficiente cantidad de personas como para que fuera dificultoso caminar por allí. La travesti Lohana Berkins buscó al asesor del diputado Rodrigo Herrera Bravo y cuando lo tuvo a tiro le hizo una seña para indicarle que quería decirle algo. Herrera Bravo es autor del proyecto para legalizar prostíbulos y reinstalar la libreta sanitaria como un modo de control de las mujeres en estado de prostitución; y el hombre al que Lohana hacía señas -y ahora ya tenía enfrente- era el asesor en salud del diputado.
-¿Para qué queremos la libreta sanitaria? -le preguntó con una voz que no hubiera podido ser más educada y suave- No tiene ningún sentido, porque si vos sos mi cliente, por más que yo tenga libreta sanitaria lo que vos tenés que hacer es ponerte un preservativo. Eso es lo único que te va cuidar del sida.
-Claro -dijo el asesor. Parecía sentirse incómodo, pero Lohana insistió, docente: – Si vos te ponés preservativo, no te contagiás.
La reunión de la Comisión de Salud acababa de finalizar y el asesor había sido uno de los perdedores del debate: el proyecto de ley de Herrera Bravo (macrista), había sido rechazado por la mayoría de los integrantes del cuerpo. La iniciativa proponía, además la libreta sanitaria obligatoria para prostitutas y travestis, abrir en los hospitales un servicio de «control profiláctico sanitario», regular la actividad en los prostíbulos (permitiendo su funcionamiento en determinados bares y casas de citas marcados con una x) y crear una «unidad de inspección de profilaxis» para la ciudad e Buenos Aires.
Lohana continuó su razonamiento frente al asesor
-Suponete que yo voy al hospital, me hacen los exámenes y me dan la libreta sanitaria. ¿Sería para vos una garantía? Resulta que el primer cliente que atiendo no usa preservativo y vos sos el segundo: sonaste, ya estás desprotegido; hasta el próximo control es lo mismo que nada. Por eso este proyecto está mal encarado.
También una segunda iniciativa de Elio Rebot (kirchnerista) -que proponía crear zonas rojas con un registro de prostitutas y libreta sanitaria- había sido rechazado en la audiencia. Los asesores -por las razones mencionadas y otras que se explicarán más adelante- recomendarán ahora a los diputados que manden los dos textos al archivo.

Prometeo y los cafishios
Los organizadores de la audiencia pública eligieron realizarla en uno de los salones más elegantes del edificio, con candelabros en las paredes y molduras en los techos. En una esquina había una escultura de Manuel Belgrano a caballo y en otra la de un Prometeo encadenado. En la larga mesa ubicada en el centro, con sus correspondientes jarros de agua y vasitos, se sentaron los asesores. Y contra las paredes, en un semicírculo amplio, el público: mujeres y travestis en situación de prostitución e integrantes de organizaciones contra la trata de personas. Pero no había suficientes sillas para el público, de manera que una parte de las mujeres y las travestis tuvieron que permanecer paradas.
Los presentes eran integrantes de cuatro organizaciones: Ammar Capital, la Asociación de Trabajo y Estudio de la Mujer, la Asociación de Travestis y Transexuales y la Red No a la Trata en la Argentina. Llegaron con una posición común, que puede resumirse de la manera siguiente:
* En un país abolicionista de la prostitución –la Argentina firmó la Convención contra la Trata de personas y Explotación de la Prostitución Ajena- el Estado debería tomar medidas para ayudar a las mujeres y personas en situación de prostitución a no prostituirse. Pero los proyectos presentados apuntaban a controlar sanitariamente a las personas prostituidas y a establecer prostíbulos. Por eso su efecto sería un aumento de la explotación sexual.
Por turno, las integrantes de las organizaciones explicaron su rechazo. Dijo Noemí, de Ammar Capital: «Prostituirse es una circunstancia, algo que hacemos hasta que se nos presenten oportunidades de empleo, pero de empleo genuino».
Agregó su compañera Graciela: «En Ammar Capital nosotras organizamos cursos de capacitación, estudiamos costura y peluquería, pero tenemos una oficina muy chiquita, y eso gracias a que nos la presta el Partido Socialista. Ahí no hay lugar ni para abrir la peluquería».
Dijo una integrante de la Red No a la Trata en la Argentina: «estos son proyectos retrógrados». Legalizar el funcionamiento de prostíbulos, opinaban las presentes, no sería ninguna ayuda para que una mujer deje de prostituirse. Por el contrario, le daría vía libre a los fiolos de diversa estirpe para que multipliquen su negocio. Si hoy ser proxeneta es un delito, y aún así la explotación sexual existe, ¿qué pasaría en el caso de que abrir un prostíbulo fuera legal?

La ley de la explotación
Los proyectos habían sido presentados como iniciativas para «brindar protección a las personas que se prostituyen» y «terminar con los negocios que rodean la prostitución», lo que generó que en el debate fuera, a su manera, una pequeña batalla.
«Los proyectos suponen que las personas que ejercen la prostitución así lo desean», abrió esta línea de argumentación el asesor del diputado Alberto Pérez (sciolista, del Frente para la Victoria). «Suponen que las personas trabajan de esto, que es mucho más noble que otras actividades (murmullos en la sala, el asesor eleva el tono)… porque son personas que no salen a robar, que están poniendo huevos».
-Ovarios, en todo caso –lo corrigió una colega
-También hay hombres que se prostituyen- la voz del asesor sonó con un pequeño brillo. Se acaba de anotar un punto a su favor, así que continuó:
-Estoy de acuerdo en que el proyecto de Rebot no alcanza. Pero la prostitución es una elección del que quiere. Y nuestra postura es no discriminar, porque al fin y al cabo la prostitución es un trabajo mucho más digno que otros. Entonces, hagamos que estas personas conozcan sus derechos
Pero una mujer del público lo interrumpió:
-Si vas a hablar de prostitución como un trabajo, aclará en qué condiciones se ejerce.
-En lugar de esta ley para ser explotados, que nos den elementos para salir de esta situación- apuntó otra.

 Un sistema recaudador
Un asesor pidió calma:
-Creo que discutir esto –el hombre buscó la palabra justa- …es un problema muy árido. Yo solicitaría que los proyectos pasen a diputados, para que ellos decidan si realmente tienen la voluntad de hacer esta ley, porque si su idea es no hacerla, nos ahorramos todo este debate.
Frente a tal aridez, ya empezaban a hablar los consejeros opositores a los proyectos:
-El centro que tendríamos que atacar son las organizaciones de trata de personas, y esto es lo más difícil, lo que nos excede –opinó una de las mujeres de la mesa-. Acá vemos que se elige atacar la oferta sexual, que es lo más vulnerable, y no se hace ninguna señal a la demanda. Habría que invertir la carga de la prueba: si el demandante es el que genera el mercado, ¿por qué no tendría que hacerse él un control sanitario?
-Es claro que a todo a aquel que ejerce la prostitución se le hace una marca- agregó el consejero de la diputada Ana María Suppa-. Pensamos que se debe hacer política social y cultural hacia el cliente, recordarle que hay una convención de la que Argentina es signataria.
La representante de Beatriz Baltroc anticipó que pediría «que los proyectos vayan a archivo sin ni siquiera discusión». Hubo aplausos en la sala.
El vocero de Dora Mouzo cerró la rueda:
-Estuvimos leyendo los dos proyectos y, más que de defensa de las personas, esto es la creación de un sistema recaudador. Una caja que alguien va a manejar, ¿o podemos creer que no? Por eso vamos a pedir su archivo.
El partido ya estaba terminado, y en la sala los funcionarios comenzaron a juntar sus carpetas para dar por cerrada la audiencia.

Reglamentación = industria del rufián
Las organizaciones redactaron un documento sobre el tema, que distribuyeron por mail: «Alemania ha reglamentado la prostitución como trabajo. Esto ha generado el aumento de la trata y tráfico de mujeres y niñas, dado que lo que en realidad se legaliza de esta manera es a los proxenetas y traficantes, que pasan a ser ‘empresarios’ de la mal llamada ‘Industria del sexo’”, plantea el texto.
Allí aportan datos concretos sobre los efectos de la legalización. Cuentan, por ejemplo, que en Alemania y Holanda desde que la prostitución se considera un trabajo, el número de prostitutas aumentó en más del 25%, y lo mismo pasó con la trata.
Por eso «reglamentar la prostitución o considerarla trabajo es contribuir a organizar el negocio de proxenetas y rufianes, cuando lo que se necesita son políticas de empleo, políticas de educación y erradicar la desigualdad».
Este no es el primer año en que proyectos de este tipo se presentan en la Legislatura porteña. Las modificaciones al Código Contravencional fueron, de hecho, una reglamentación para el sector, cuya consecuencia fue que se devolvió el poder a la policía para cobrar coimas y a los fiolos para regentear a las mujeres ofreciéndoles «protección» contra las razzias. El nuevo Código prohibió la oferta de sexo “de manera explícita” a doscientos metros de zonas urbanas, creando así zonas de explotación sexual o corralitos para su ejercicio (y su control) y una norma de nivel municipal que contradice a las legislaciones nacionales de mayor jerarquía: para el Código Penal sólo es delito la explotación de personas. No penaliza la oferta sexual. Los proyectos que ahora intentaban ahondar ese camino habían sido presentados en el 2004. A nadie sorprendería que los volvieran a resucitar en el próximo período.

Nota

MU 214: Mujer maravilla

Publicada

el

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

Seguir leyendo

Nota

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Publicada

el

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

Seguir leyendo

Nota

MU 213: Movete

Publicada

el

MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

Seguir leyendo

Lo más leido

Anticopyright lavaca. Todas nuestras notas pueden ser reproducidas libremente. Agradecemos la mención de la fuente. ©2025 Agencia lavaca.org. Riobamba 143, Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina - Editor responsable: Cooperativa de Trabajo Lavaca ltda. Número de propiedad intelectual: 50682265 - cooperativalavaca@gmail.com | Tel.: +54 9 11 2632-0383

Vistas el día de hoy: 37.088

Femicidios, narcotráfico y Estado