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La represión, de Chile a Buenos Aires: ¿Qué es la violencia?

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Una protesta contra la violencia en Chile derivó en una violencia contra la protesta en Buenos Aires. Sospechas a cara tapada, lo que manifiesta la gente, las formas digitales de resistir y la chilena que pasó entre represores y encapuchados reclamando el derecho a vivir en paz.  
“Es innegable que entre gobiernos opresores tienen enlaces para hacer las cosas” dice Mirta Baravalle con un policía de metro 90 a sus espaldas, disfrazado de tortuga y con ajuar antimotines.  A su lado Nora Cortiñas agrega: “Es una represión de este gobierno macrista de acuerdo con el chileno. Para mi salieron a reprimir a pedido”. Mirta tiene 94 años y participó el 30 de abril de 1977 en la primera marcha de 14 Madres de Plaza de Mayo. Nora tiene 89.
La marcha había sido autoconvocada por ciudadanxs chilenos para rechazar la violencia en Chile protagonizada por el gobierno de Sebastián Piñera contra los niños y adolescentes que rechazan el aumento de los pasajes en el transporte público. El señor Piñera anunció su actitud con respecto a quienes no opinan como él: “Estamos en guerra”. Militarizó el país, y el saldo de su guerra contra la sociedad es de 11 muertos, 900 heridos y 2.200 detenidos.
A las 14 del lunes la gente comenzó a reunirse y el acto frente al consulado se inició a las 17.
Cruce de lavaca con fotógrafo de Cítrica, que relata: “Esto está tranquilo, pero hay un par de nenes que me parece que pueden enturbiar todo”. Había también grupos de la izquierda clásicamente subdividida. Al rato se detectó a un policía infiltrado, y lo echaron a los empujones. Ya andaban rondando la zona algunos sujetos encapuchados y con palos que no parecían chilenos.
Poco después empezaron los disparos de goma policiales desde la zona del consulado, con la consiguiente respuesta de encapuchados fornidos con buena técnica para tirar botellas y encender contenedores de basura, y el desmadre represivo que no perdió de vista a jóvenes e incluso una embarazada a la hora de las detenciones. Es un invicto criollo que los encapuchados no son quienes suelen caer presos en estas confrontaciones. Pero hubo un ataque a algunos periodistas, en particular un camarógrafo de Crónica que resultó herido en la cabeza. El episodio había comenzado con una persona que arrojó un líquido a otro camarógrafo, que quiso responder la agresión a las patadas. Todo fue para peor. El clima se recalentó, hubo fuego frente a una hamburguesería, el fuego prendió la llanta de una camioneta que pasaba, mientras llovían proyectiles y unos pocos buscaban matafuegos para la camioneta.

La represión, de Chile a Buenos Aires: ¿Qué es la violencia?

Foto: MAfIA


Dice Nicole Pizarro, especialista en comunicación, chilena, que vive hace cuatro años en Argentina: “Detuvieron a varias personas y las  tenían en el piso. Les pedíamos que gritaran sus nombres. Eran: Violeta Larreli, Pilar Ramírez que parece que es uruguaya, Leandro Cano, Miriam Seli, y Antonio Arzón o Arzol”. Estaban en un celular policial horas después, cuando llegaron Mirta Baravalle y Nora Cortiñas. Nicole creó  un código QR (disponible debajo de la nota) que difundía en un panfleto, para acceder a una nube digital de la que pueden bajarse los videos sobre lo que está ocurriendo en Chile.
En medio de la trifulca pasó entre policías antimotines y encapuchados una joven de anteojos con los brazos alzados llevando un cartel escrito a mano: “En Chile vulneran nuestro a derecho a vivir en paz”. La escena fue emocionante y paradójica: en esa violencia esa chica parecía la única valiente.
Su nombre es Nedel Muñoz, 23 años, de Chiloé, instalada hace cuatro años en Argentina. Cuenta Nedel a lavaca:
«Todo empezó por el aumento de pasaje de metro. En Chile estamos pagando aproximadamente 80 pesos por cada pasaje, ida y vuelta. Mucha gente sólo tiene salario mínimo: tiene que pagar el 25 por ciento de su salario en transporte. Eso provocó un descontento: causó evasiones (pasar sin boleto) masivas en el subte. Y provocó un despertar muy grande, porque los jóvenes estaban haciendo la protesta que sus padres no podían hacer. Entonces empezaron a despertar, empezaron a apoyar a los chicos por primera vez, y la única forma con la que Piñera ha respondido es con represión. Sacó los militares a la calles. Impuso un estado de excepción que es una vergüenza, criminalizando la protesta social y usado como excusa para respaldar la represión militar. Hay que entender algo: todo el gobierno de Piñera es un gobierno fascista, que apoyó el Golpe de Estado de Pinochet en 1973. Y hoy quieren hacer lo mismo pero dentro de la democracia. Los militares están matando gente en la calle, entrando con tanques a departamentos, están despareciendo de las calles y entrando a las casas para que la gente pida más represión. En Chile la única salida es que Piñera renuncie y que se arme un tribunal internacional de derechos humanos para que condene todo lo que está haciendo. Son brutales: ellos quieren volver a 1973».La represión, de Chile a Buenos Aires: ¿Qué es la violencia?
Nedel, la joven chilena que pasó con su cartel caminando en medio de los enfrentamientos. (Foto: lavaca).
Un poco más allá un joven chileno, estudiante de medicina, decía: “La marcha fue tranquila, apareció gente que no sé de dónde eran, y la policía entonces atacó a la marcha”.
Una chica también chilena gritaba a periodistas y camarógrafos comprensiblemente indignados ante sus compañeros atacados: “Por favor, no pierdan el foco, digan la verdad. Digan que en Chile están matando gente”.
Ricardo, 26 años, que vive en Concepción y está como turista en Buenos Aires: “La gente se enojó con el periodismo porque hacen lo mismo que en Chile, terminan hablando de cualquier otra cosa. Es una represión conceptual. Pero lo que ocurrió es que los escolares se atrevieron a protestar. La gente adulta no se atrevió. Hablo de escolares de 16 o 17 años. Rompieron las vallas del metro, hicieron pasar a la gente, vino la policía, mató a un chico y lastimó a mucha gente. No se soporta Chile. Tiene fama de país con buena economía pero la desigualdad y la pobreza son enormes. La gente para estudiar, para tener donde vivir, pero también para comer, tiene que endeudarse por toda la vida”.
La represión, de Chile a Buenos Aires: ¿Qué es la violencia?

Foto: MAfIA


En el volante que distribuye con el código QR Nicole escribió: “Hoy en nuestro territorio volvemos a hablar de muertos, heridos, detenidos, abuso de poder y abuso sexual. Hoy la gente ha tenido que volver a gritar su nombre por miedo a no ser encontrados tras su detención policial”
“Pero ya nos han quitado tanto, que nos quitaron el miedo. Chile despertó”.
Puede empalmarse esto con otro volante que se ha hecho célebre en Chile y en el exterior.
“No es el metro.
Es salud
Es educación
Es pensiones
Es vivienda
Es el sueldo del parlamentario
Es el aumento de la luz
Es el aumento de la bencina (la nafta)
Es el robo de las fuerzas armadas
Es el perdonazo al empresario
Es la dignidad de una sociedad”.
La represión, de Chile a Buenos Aires: ¿Qué es la violencia?

Foto: MAfIA


Funcionarios del Defensor del Pueblo de la Ciudad se quedaron junto a los manifestantes, esperando certezas sobre la liberación de detenidas y detenidos, mientras la televisión llenaba sus espacios con indignación frente a la violencia de la manifestación. Ricardo me había dicho: “Muestran las cosas como quieren  ellos”.
De regreso a escribir esta crónica observo dos cuadras de cola en el comedor de una iglesia. Hay jubilados, pero hay mayoría de mujeres y hombres de 30 a 50 años, que esquivan la mirada como si estuvieran avergonzados de estar allí (son los únicos que no deberían estar avergonzados).
Esperan por una bandeja de comida.
Aquí no hay cámaras ni panelistas indignados, porque se supone que estas dos cuadras de cola no son violencia.
La represión, de Chile a Buenos Aires: ¿Qué es la violencia?

El código QR desde el que se pueden bajar videos sobre la represión en Chile.


La represión, de Chile a Buenos Aires: ¿Qué es la violencia?

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




MU 212: El fin de un mundo

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




MU 212: El fin de un mundo

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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