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La soledad de la puta: escrache a un prostíbulo

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Después de que miembros de la cooperativa La Alameda realizaran un escrache a un prostíbulo, Sonia Sánchez –autora del libro Ninguna Mujer Nace para Puta- fue a debatir con los impulsores de la acción cómo abordar la lucha contra el proxenetismo. “¿Qué pasa con la puta después del escrache? Ustedes se van a sus casas y ella, ¿adónde va?”, los interpeló. El rol de las oenegés, de los prostituyentes y del Estado en medio de una conversación picante.

El pasado martes 9 de abril, La Alameda, una asamblea motorizada por la lucha de los trabajadores esclavos de los talleres textiles clandestinos, realizó un escrache en el cabaret New Liza en la esquina de Directorio y San Pedrito. Allí se juntaron más de 100 personas, muchos de ellos costureros agrupados en La Alameda y la minoría –cerca de diez personas- de distintas ONGs: Fundación El Otro, Red Alto el Tráfico y la Trata, y el Programa Red Anti-trata del Centro de Derechos Adolescentes. Juntos escarcharon al dueño, Rubén Esteban Elizalde. La policía de la comisaría 38, parece, tenía orden de no intervenir. “Son cómplices”, denunciaban los vecinos que ingresaron por la fuerza para intentar encontrar alguna prueba. No fue posible.
Según explica Néstor, miembro de la Asamblea y unos de los organizadores de la acción, la intención fue que se “conozca y difunda la situación en la que están muchas mujeres –dice-. Pero en especial, fue oponerse a Ley de Trata que se debatía en la Cámara de Diputados”.
La ley no alcanza a las mujeres mayores de 18 años quiénes según esta ley que ahora ya está aprobada, tendrían que probar que fueron engañadas, es decir tendrían que dar explicaciones como si fueran las responsables de la situación que viven.
Durante el acto, un grupo de jóvenes anarquistas pintó esténciles sobre los muros del cabaret: “Ninguna nace para puta”, decían. La frase fue tomada del libro que escribieron la argentina Sonia Sánchez y la boliviana María Galindo, del colectivo Mujeres Creando. Cuando las autoras crearon esa frase, no lo hicieron para interpelar a una puta ni par que la suscriba ninguna ONG, a quienes ellas mismas califican en su libro de “parásitos”.
La conversación que sigue sucedió ayer entre Néstor, representante de La Alameda y Sonia, co-autora de Ninguna Mujer Nace para Puta y miembro de lavaca:
– Sonia: ¿Qué analizaron ustedes y estas ONG para hacer este escrache?
– Néstor: Fácil, lo único que tomamos fue en cuenta testimonios de las trabajadoras de ese lugar a través de cámaras ocultas.
-Pregunto por que no lo sé ¿A quienes llamas trabajadoras de ese lugar?
– A la chicas que trabajan ahí.
– ¿A las prostitutas?.
Escrache y después.
S: En el libro Ninguna Mujer…se plantea una idea con mucha claridad y firmeza: la prostitución no es trabajo, es explotación y es violación.
Néstor: Lo que descubrimos es que había prostitución ahí adentro. Un compañero nuestro fue con una cámara oculta y averiguó lo que pasaba en ese lugar. Nuestra intención era averiguar si había tráfico de personas, si había gente indocumentada. Y había todo eso. Luego lo registramos en un informe que estamos haciendo con la producción del programa La Liga, porque fueron ellos los que nos prestaron el equipo. Igual hicimos copias del material porque ya nos ha pasado muchas veces que las productoras venden o intercambian el material y nunca sale al aire.
S: Insisto, ¿cuál era el objetivo de hacer una especie de allanamiento o un escrache? ¿Y por qué con éstas ONGs?
N: Nosotros tuvimos varias razones para hacer la acción, la principal era que un día después –es decir el miércoles- se trataba la Ley de Trata. También queríamos denunciar el cohecho de varias instituciones: la Policía, inspectores municipales… Las ONGs tienen como objetivo difundir, concienciar, y fueron ellos quiénes se sumaron a nuestra acción.
S: Te pregunto como ex puta, ¿te puedes imaginar cómo se sintieron esas mujeres? ¿Qué pasa después del escrache con ellas? ¿Adónde van a ir esas putas que salieron corriendo? ¿Pensaron en su exposición?
N: Las mujeres que estaban ahí, se presume, fueron trasladadas por los prostituyentes hacia otros cabarets, una sóla mujer salió corriendo del lugar. Cuando la alcanzaron ella tenía pánico, hasta le aclararon que querían ayudarla. Se hizo una denuncia. El objetivo con el que fuimos era que las chicas salieran de ahí adentro.
S: ¿Y después qué? Ustedes volvían a su casa y ellas ¿a dónde… ?
N: Que salieran de ahí, que las acompañaran a hacer la denuncia correspondiente y que tuvieran la asistencia que les corresponde, como hacemos con los costureros. Nuestro campo de acción más conocido es el de los talleres esclavos que no se diferencia casi en absoluto de lo que tiene que ver con esto; hay chicas violadas; hay chicas que son abusadas de distintas maneras en los talleres clandestinos…
S: ¿Cómo evaluaron el resultado? Y además, esa frase (golpea con el dedo índice la hoja de Clarín que muestra la frase “Ninguna Mujer Nace para Puta”, pintada por un grupo anarquista) vaciada de esa manera… Cuando vos me hablás de trata, no me estás diciendo nada. Estás hablando como en Hollywood, me estas hablando como una ONG y para mi ésos son parásitos que viven del otro o de la otra. Este libro y esta frase costaron mucho porque esta frase nació de una puta, no para interpelar otra puta”.
Néstor le quiere aclarar que ellos no pintaron esos esténciles, que no les gusta hablar sin saber, o genéricamente.
S: No quiero juzgar, sólo discutir con ustedes, esto es más profundo.
N: Obvio que es más profundo, y vos -que llegaste a escribir un libro-, tenés ocho mil argumentos. Yo tengo que respetar tu subjetividad. Ahora lo que decís de éstas organizaciones, nosotros lo sabemos…en un momento les dijimos:
¿Ustedes quieren que hagamos esto?, entonces vamos al frente. No estuvieron de acuerdo en que rompamos la puerta del prostíbulo.
La diferencia.
Durante la acción, miembros de La Alameda irrumpieron en el local New Lisa y trataron de buscar pruebas. Adentro estaba vacío, sólo alguna ropa y la muestra de las condiciones infrahumanas de vida: piezas de dos por dos sin condiciones mínimas de higiene ni salubridad. Tarde como siempre, puntualiza Néstor, llegó un comisario de la 38 con instrucciones del fiscal de “no allanar”. Ése era justamente uno de los pedidos de los organizadores del escrache. “La ropa de las chicas no era un elemento judiciable y como no había orden judicial esas pertenencias deben haber desaparecido”, explica. También desaparecieron las mujeres, a quiénes trasladaron a otro lugar.
S: ¿No les parece muy caro el precio de exponer a una persona de esa manera? ¿Es el mismo trato que tiene que tener un taller clandestino que a un prostíbulo?
N: ¿En qué se diferencia?
S: En que el trabajo de esclavo no es el mismo que la prostitución y no voy a medir quién sufre más por que no soy quién, son diferentes temáticas. Yo siento que la frase se ha vaciado y se ha tergiversado porque puesta en un prostíbulo está interpelando a otra puta y eso es muy doloroso para mí.
N: ¿Pero vos pensás que todos lo entienden así?
S: Absolutamente. Cuando presentamos el libro en la ex Plaza Once, bautizada por nosotras como Plaza de los Prostituyentes, los fiolos les hicieron creer que el libro es contra ellas, porque no quieren que se piensen por fuera de la explotación. Les decían que nosotras les íbamos a hacer un escrache y en realidad se estaba escarchando a un Estado proxeneta. Y no me gusta que estas ONGs usen este titulo por que estas mujeres y estos hombres viven gracias a las putas que están ahí adentro, gracias a ellas les entra plata, millones de dólares. Les conviene seguir hablando del tema “trata” y te vuelvo a decir que no me decís nada cuando decís “trata”. Si me decís puta, esclava sexual, prostituta, estás diciendo otra cosa, “trata” no es nada.
N: Sí, en realidad esa palabra se usa como si fuera un lenguaje técnico, para nosotros es más sencillo decir tráfico.
Los parásitos
La Alameda es un espacio por el cual circulan miles de personas. Allí se fundó la Unión de Costureros para pelear contra la esclavitud y por los derechos laborales. Pusieron en marcha una panadería, un taller de serigrafía y otro de ropa con la marca Mundo Alameda. Además funciona como comedor comunitario y ha resistido desde el año 2002, cuando las necesidades de los más pobres encontraron allí un alivio. En ese recorrido, según explica el referente Gustavo Vera, resistieron mucho a los partidos políticos tanto de derecha como de izquierda. La pregunta que le toca contestar ahora a Néstor es ¿Qué sensación tienen de estas ONG y por qué se asociaron con ellos para esta acción?
N: Pensamos lo mismo que Sonia, que son parásitos. Y aclaro que nosotros no nos asociamos, hicimos un frente para esta actividad. Ellos fueron todos pitucos y se quedaron quietitos, mientras nosotros nos puteábamos con todos.
S: Entonces no te parece que esto ha sido una puesta en escena que le sirve sobre todo a los parásitos para seguir diciendo que trabajan contra la “trata”.
N: Mirá, cuando nosotros escrachamos a los talleres no nos sentamos a esperar sino que los ayudamos en todo el proceso. Si hay una organización que trata de cuidar a la víctima somos nosotros. Pero para salir tiene que haber una ofensiva, para que la gente se de cuenta. Qué vamos a esperar, que las pibas solas lo asuman. No es que salimos a reventar prostíbulos, tratamos de ponerle nombre y apellido a los responsables.
S: Nosotras vamos a la Plaza Once, a Flores, Constitución y tratamos de darles contención a las mujeres que están paradas ahí. Y estas ONG las usan políticamente.
Pensar ideas entre todos
A la charla se suma Jorge, el chico que se infiltró en el New Lisa y otros cabarets con la cámara oculta. Llega alterado, conmovido:
J: El trabajo que nosotros hicimos, lo empezamos mucho antes que las organizaciones no gubernamentales. Es un trabajo para el cual me arriesgué, pensando que esa puta no tiene que estar ahí, esa puta tiene que esta conmigo bailando en un cumpleaños, por que no es puta, por que ninguna mujer nació para ser puta.
S: Yo apoyo esa rebeldía. Pero es más profundo, hay que discutir como sociedad, hacia adentro de nuestras organizaciones. ¿Ustedes han consumido los cuerpos de esas mujeres? ¿Quién de aquí es prostituyente? Si no, esto no se va a acabar.
N: Lo que está claro es que no va a haber una solución desde el gobierno como en otros problemas del capitalismo. Estamos en la trinchera, algunos con piedras, otros con balas, pero esto está creciendo y se va agigantando. Claro que nos gustaría sofisticar los métodos y profundizar…
A Néstor y Jorge los esperan sus compañeros para empezar una reunión, la conversación dejó alguna incomodidad pero también muchas esperanzas para pensar ideas entre todos: “Sonia, vos acá tenés el lugar y el espacio para que armemos un encuentro. Acá hay mucha gente humilde que seguramente está cercana al tema de alguna u otra manera”.

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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