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Las cinco pandemias que azotan al Culo del Mundo. Por María Galindo

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En otro texto provocador e imprescindible, la activista boliviana María Galindo propone pensar y actuar sobre 5 urgencias que, dice, no pueden justificarse ante el avance del coronavirus: el fascismo, la colonización, la corrupción y desidia estatal, la violencia machista y el hambre. Cómo azotan cada una de estas otras «pandemias» a los países latinoamericanos a los que bautiza como Culo del Mundo, «en el sentido ambiguo de lugar de placer y de desprecio al mismo tiempo». El miedo y el hambre como fórmula de control; los préstamos financieros como método de colonización; las miradas ancestrales de la salud, más acá del sanitarismo; el rol de las ollas populares no institucionales y gestionadas por mujeres; la pregunta de si las salidas van a venir de los Estados quebrados y corruptos; la violencia machista, la crisis de cuidados y la frase de George Floyd traducida por Galindo: «En el centro de la pandemia nace el movimiento NO PUEDO RESPIRAR que en código andino quiere decir NO AGUANTO MÁS».

Por María Galindo, habitante vitalicia de la anormalidad. Mujeres Creando/ Bolivia.

Agradecida con la lectura crítica de Claudia Acuña y la edición de Helen Álvarez.
La Paz, Bolivia.

En esta parte del mundo desde donde escribo es urgente decir que no estamos enfrentando a una pandemia sino a cinco, y al mismo tiempo. O, si prefieren, a una pandemia que múltiples capas, adheridas una a la otras, donde la capa visible y externa es la del coronavirus. Esa capa funciona como la superficie evidente detrás de la cual se esconden y legitiman las cinco pandemias, a saber:

1) La pandemia del fascismo que afecta las estructuras y libertades democráticas y que moviliza el conjunto de prejuicios en torno de la enfermedad, el contagio y la “protección” de la población.

2) La pandemia colonial que afecta las relaciones Norte/ Sur, y las relaciones con los sures del mundo presentes en todas las sociedades, la relación con el conocimiento y manejo de la enfermedad y el sobreendeudamiento de toda la región para el recrudecimiento de un contrato colonial global más severo.

3) La pandemia de la corrupción y la desidia estatal.

4) La pandemia de la violencia machista que afecta directamente el lugar de las mujeres y la crisis de cuidados.

5) La pandemia de las pandemias que es la del hambre.

Hay un juego de espejismo entre una pandemia y otra, un juego que confunde y paraliza la protesta: cuando estás interpelando una pandemia se superpone la de otra para desactivar o relativizar todo argumento de resistencia.

En pocas palabras, el coronavirus justifica todo.

Mientras escribo este texto ha muerto una mujer en los brazos de su hijo. Murió por tuberculosis en la puerta de un hospital donde por pánico no la dejaron entrar. Es tan pequeña la madre que parece una niña acurrucada en los brazos de un adulto, porque además de la tuberculosis la ha aniquilado el hambre. ¿Fue primero el hambre y luego la tuberculosis?, ¿Tuvo también que ver el coronavirus para que no pudiera pasar la puerta de un hospital o usaron ese pretexto para no recibir a nadie porque ni hay ni hubo nunca allí lugar para nadie más? Como quieran colocar el orden de los factores su muerte televisada y transmitida se convierte en rutinaria.

¿Qué está pasando en este sur bautizado como Latinoamérica que he preferido nombrar como Culo del Mundo, culo en el sentido ambiguo de lugar de placer y de desprecio al mismo tiempo?

¿Hay alguna continuidad entre lo que pasa hoy en México, Perú, Brasil, Ecuador, Argentina o Bolivia?

La región misma es imposible de describir bajo un solo prisma, no hay uniformidad; ¿Qué es entonces lo que hay de común entre el cavado de fosas para los cadáveres en Brasil, el endeudamiento acelerado boliviano o ecuatoriano y la enésima amenaza de quiebra del Estado argentino, que nos hace pensar en la pronta quiebra de muchos Estados de la región?

Si de comunes denominadores que recorren todo el continente se trata me atrevo a decir que la violencia machista, la corrupción gubernamental y el lavado de manos de las oligarquías locales -que en ningún país han asumido responsabilidad alguna- son los infalibles, sea que gobierne la derecha fascista o la izquierda progresista; sea que se haya optado por la cuarentena rígida, flexible o el negacionismo.

Les pido entonces permiso para hablar en términos generales, sabiendo que según qué país te toca en suerte estos elementos funcionan de manera distinta.

Coloniavirus: la densidad colonial de la pandemia

Pido permiso a la ecuatoriana residente en Barcelona Mafe Moscoso, de quien tomo el título de «Colonialvirus». Ella denomina así a la pandemia para denunciar lo que ocurre en Guayaquil y describir el papel de las “exiliadas del neoliberalismo” expuestas como los cuerpos portadores del virus, y el papel de las oligarquías.

La capa colonial de la pandemia no es ni tangencial, ni de detalle; la envuelve completamente.

La densidad colonial supone que los países del sur compren desde los insumos médicos pasando por pruebas, reactivos y respiradores hasta los medicamentos en un mercado neoliberal-colonial y a precios especulativos, inaccesibles para nuestras economías.

La densidad colonial supone la preparación por parte del Fondo Monetario Internacional de un proceso de endeudamiento acelerado, que aprovecha la situación de pánico para que los gobiernos den las espaldas a las sociedades, mientras contraen más deudas que empeñan el futuro, los bosques, la selva, el territorio, las materias primas estratégicas, como el litio o el mismo oxigeno de la Amazonia. El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional están dispuestos a hacer préstamos a todo tipo de gobiernos en época de pandemia que favorecen la destrucción de la economía porque en ese contexto el endeudamiento se presenta fácilmente como salvataje cuando en realidad representan la firma de contratos de dependencia colonial, a futuro.

Nuestros remedios

Se ha hecho escarnio de la propuesta que enarbolé en un artículo que publiqué al comienzo del azote del colonialvirus sobre la medicina casera y ancestral como salida. Parece ser que hay que creer dogmáticamente que este es un problema que lo resolverá únicamente la investigación corporativa en laboratorios de inteligencia artificial.

El problema no está en poner en una línea dicotómica una medicina con la otra, menos en colocarlas en una escala colonial de “primitivo” versus “desarrollado”. Lo más necesario es integrar una con la otra y entender que los principios psicosomáticos de las medicinas ancestrales y su comprensión holística del funcionamiento del cuerpo. Son concepciones que deben ser integradas a toda medicina urgentemente.

Por otro lado, la medicina en la mayor parte de nuestros países es un recetario copiado sin pensamiento ni investigación propia, por eso nos enteramos por la BBC y desde Canadá que las llamas que conviven con nosotr@s en los Andes pueden ser portadoras de un anticuerpo efectivo, o nos enteramos que en las ciudades de altura, como Quito o La Paz, la incidencia es menor porque hasta al colonialvirus le da maldealtura. No son nuestras universidades de Medicina ni nuestros laboratorios quienes investigan porque en la mayor parte de nuestra región no hay investigación y, cuando la hay, es en condiciones de extractivismo informativo.

La microbiología y la inteligencia artificial pueden dar una solución específica y temporal a este virus, pero déjenme ahora reirme un poco de quienes esperan con fe esa solución. ¿Dónde está el laboratorio independiente no vinculado a los poderes de la farmacéutica transnacional? ¿Qué conocemos realmente del virus desde estos centros de información y qué se nos oculta desde estos mismos centros de información?

Para ese poder farmacéutico, como habitantes del Culo del Mundo hemos servido de cuerpos de experimentación, de poblaciones descartables, de l@s que no importan, y también como territorio de extracción de conocimientos. ¿Cuánto tardará en llegar una vacuna al chaco argentino, a la amazonia peruana o boliviana, donde hoy miles y miles sufren el dengue? Seremos literlamente l@s últim@s en recibirla. ¿Cuál será su costo real? No podremos pagar su precio con dinero, que es papel, pero sin duda pagaremos completa la factura empeñando nuestra tierra.

La densidad colonial es desgarradora cuando hablamos de l@s incontables desplazad@s trabajador@s temporer@s que han quedado fuera de todo servicio de salud, frente a quienes se han cerrado fronteras declarándoles parias y a l@s que ninguna sociedad les ha reconocid@ como pertenecientes: ni sus sociedades de origen, donde sus remesas mensuales han garantizado ingresos económicos imprescindibles, ni las sociedades donde han garantizado servicios de cuidados imprescindibles con trabajo precarizado y sin derechos.

El colonialvirus ha sido el pretexto político más “limpio” e incontestable del neoliberalismo para abrir la circulación de mercancías y cerrar la circulación de personas.

Europa ha pasado de cerrar sus fronteras nacionales a cerrar sus fronteras continentales y por fin habitar su sueño fascista de que el peligro es el otro. Ese mismo día han surgido las voces de cientos y miles exigiendo la regularización inmediata de td@os l@s calificad@s como ilegales y hasta ahora solo Italia lo ha hecho.

¿Cuál es el sistema de salud responsable de curar a l@s infectad@s que llegaron a España desde Guayaquil o el Beni en Bolivia, regiones donde los contagios suponen algo muy parecido a un genocidio?

El virus en su densidad colonial es una frontera que divide los cuerpos y las poblaciones entre las dignas de vida y las indignas de vida, entre las regiones desde donde se elaboran y discuten los protocolos y las propuestas y regiones donde esos protocolos no se piensan, sino que se copian.

Nos vamos contagiando

Miedo y hambre juegan un juego mortal en nuestras calles y nuestras economías.

Salir a comprar alimentos es prepararse para visitar el salón del hambre; la gente está saliendo a pedir limosna con creatividad, con dignidad y con originalidad, te sostienen la mirada, te cortan el paso con delicadeza, te extienden la mano o te ofrecen dulces y todo tipo de inventos prácticos para enfrentar la vida. Ayer compré un ensartador de aguja aunque en mi casa no hay agujas, ni hilos. La mirada del vendedor, sus demostraciones, su dignidad, su ropa, su aliento, su bozal casero, todo él era un grito de dignidad magnetizante.

Abundan las variedades de mascarillas que prefiero llamar “bozales para humanos” para todo gusto y bolsillo, porque de eso también hay que sobrevivir, pero la mascarilla universal parece ser de piel de mandarina. Los cítricos han invadido las calles y es con cítricos con lo que con ingenuidad nos defenderemos por acá de la pandemia, mientras nos vamos contagiando el colonialvirus y las ganas de vivir al mismo tiempo.

Caminando en los barrios populares de tanto en tanto me vienen vahos de olor a hierbas que deben estar hirviendo en gastadas ollas que perdieron la tapa hace décadas. La gente se ha refugiado en la medicina casera y en los conocimientos de la abuela. Los vahos vienen de lejos porque los pueblos amazónicos han decidido espantar la pandemia con largos rituales.

Las ollas comunes -que son ni más ni menos que la respuesta colectiva y no individual al hambre- no sólo representan un acto de desobediencia, sino que son noticia corriente y cotidiana. Las hay de todos los tipos y bajo todo género de organización en todo el continente. Tienen dos características comunes:

1. Son organizadas y gestionadas por mujeres no por una cuestión de servidumbre, sino por un saber hacer-

2. No son estatales ni institucionales y son super efectivas como medida social frente al hambre. Nadie se atreve a intervenir, descalificar, ni desactivar olla común alguna.

Especialmente desobedientes viejos y viejas prohibid@s de salir están en las calles. La policía tampoco se atreve a cuestionarles. Ahí están ellos y ellas con 70, 75 y 80 años en busca de subsistencia. Mil formas en las que l@s ancian@s de nuestras sociedades están desafiando a la muerte misma. Lo que consiguen lo comparten con sus amores y al día siguiente de nuevo les ves en las calles marcando el ritmo de una cuarentena que no es lo peor ni lo más duro por lo que han pasado.

Quizás la mayor potencia de las gentes de esta región está precisamente ahí. No es que nos ha venido una crisis, sino que vivimos en crisis, no es que esperamos respuestas sino que las inventamos continuamente de forma artesanal e intuitiva apelando a las herramientas del propio contexto, y es eso lo que en la región se ve por todas las esquinas. Remedios caseros, inventos de nuevas formas de ganarse la vida y de lanzarse a la muerte al mismo tiempo. Los días se han convertido en festivales coloridos del fin del mundo.

El Estado y la pandemia de la corrupción

Seguramente en lo que a corrupción se refiere el gobierno boliviano debe de ser hoy uno de los más sobresalientes de la región. El escandalo de la compra de 500 respiradores a un 300 por ciento más de su precio es tan sólo la punta del iceberg.

Compramos vía intermediaros las pruebas más caras de la región, pero hacemos el menor numero de pruebas de la región. Varias capitales del país no tienen laboratorio de procesamiento de pruebas y los pocos laboratorios que hay están colapsados y entregando los resultados tardíamente, pero además las pruebas ya llegan tardíamente a los laboratorios pues son transportadas por vía terrestre.

Las cifras de contagio son bajas porque hay un subregistro descomunal debido a la negligencia estatal que funciona como mentira colectiva. La función más importante del Estado como es la educación pública está suspendida y los planes de convertirla en virtual no pasan de ser una mentira colectiva.

El gasto militar se ha triplicado porque la movilización de tropas es contínua y se ha utilizado la pandemia para la legitimación de la presencia militar en las ciudades.

Ninguno de los sectores oligárquicos vinculados a las transnacionales o que representan las grandes concentraciones de capital en la región han sido convocados a asumir ni siquiera una parte de los costos de la pandemia. Es más: en muchos casos han sido los primeros que han pasado a los gobiernos sus listas de pérdidas y requerimientos. Mientras la población está perdiendo trabajo, sustento, educación e inclusive la vida las oligarquías se están lavando las manos y dándose el lujo de hacer caridad. Grotesca es la imagen recurrente de las donaciones caritativas para sacarse la foto de portada.

¿Podemos entonces permitirnos pensar que las soluciones van a venir desde el Estado? ¿Podemos contentarnos con hacer una lista de demandas post colonialvirus para pasarle a los gobierno? ¿Es sólo cuestión de cambiar un gobierno por otro?

¿Es realmente la salida darle al Estado la administración de una renta básica universal que es lo que propone la CEPAL (Comisión económica para America Latina)y la izquierda llamada progresista? ¿Cuánto nos va a costar cada peso boliviano, cada sol peruano, cada peso chileno o argentino que retiremos de una ventanilla del Estado?

En esta región me atrevo a decir que la pobreza no es la falta de ingresos sino el despojo, no es la falta de ingresos sino la destrucción sistemática del ecosistema, la destrucción de la selva y de las aguas dulces.

La propuesta de la CEPAL tiene mucho que ver con un reendeudamiento de nuestras sociedades y con la contención de la revuelta que se está cocinando en las otras ollas comunes que son las ollas de las ideas, las rabias, el dolor y las frustraciones. Por un año de renta básica firmaran en nuestro nombre la reincorporación pasiva y sin objeción ni debate al capitalismo patriarco/colonial extractivista.

Violencia machista y crisis de cuidados

Lo que peor han resuelto los Estados es la cuestión de l@s niñ@s convertidos en pájaros enjaulad@s, cuya responsabilidad de contención ha estado y está descomunalmente descargada sobre las espaldas de las madres. Agravada con el hecho de que empieza la ola de flexibilizacion de la cuarentena, no se abren las escuelas ni hay soluciones para la crianza demostrando que sobre las espaldas de las mujeres se puede descargar todo sin límite alguno e incluso sin lógica.

El colonialvirus es una crisis de cuidados que ha colocado a los cuidados en la doble vara de los trabajos recargados y mal pagados masivamente realizados por mujeres y, al mismo tiempo, en los únicos realmente útiles a la hora de salvar vidas, contener emocionalidades y construir sentidos colectivos.

Suprimir la calle para las mujeres ha sido suprimir el espacio emancipatorio histórico. Ha significado suprimir la otra ciudad efímera que habitamos y montamos cada día. Ha sido un auténtico encarcelamiento en la familia nuclear patriarcal que andábamos disolviendo y en el espacio de captura de nuestras energías. Ha sido colocarnos a merced de las frustraciones de un macho que está en decadencia y que no encuentra su propio lugar en el mundo. Los índices de feminicidio en cuarentena son la prueba de esto que estoy diciendo. Los índices de violencia machista y violencia sexual que rompen todo sentido romantizado de hogar son la prueba de lo que estoy diciendo. La calle es nuestra casa y el espacio del afuera es el espacio en el que estamos construyendo libertad.

Esto coloca a la familia y al Estado en la misma línea de las instituciones caducas, de mamotretos arcaicos que en esta crisis han mostrado su ausencia de respuestas, su peso como mito y su inocultable decadencia.

La comunidad no es la suma de familias, sino la ruptura de estas para la construcción de nuevas afectividades, contenciones y complicidades.

El Estado no es la entidad llamada a resolver lo que la post pandemia trae, sino que la sociedad organizada, las voces criticas y las hambres acumuladas somos quienes necesitaremos elaborar no un pliego de peticiones a gobierno alguno sino un marco de redefinción política de la democracia como un eje radical de participación y no como un aparato de marketing electoral, de la economía como un eje de construcción de bienestar y de la colectividad como el lugar del desorden afectivo.

Debajo del hambre están creciendo las ideas.

Debajo del hambre siguen floreciendo los sueños.

Y mientras enterramos a l@s muert@s, ell@s todavía calientes se confabulan con nosotr@s para decirnos que no murieron de coronavirus sino de capitalismo.

En el centro de la pandemia nace el movimiento NO PUEDO RESPIRAR que en código andino quiere decir NO AGUANTO MÁS.

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Lo que hay para ver: Cuando la carne arde

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El cuarto encuentro del ciclo OrguYo nos trae una noticia, la proyección de un “documental sobre la identidad cisexual el cual a través de testimonios de especialistas en género, familiares, parejas y compañeros de trabajo, nos acerca a la extraña experiencia de la vida cis”. En Chaco Arde, Sandra y Alejandra nos divertirán y emocionarán con sus locuras todo terreno con tal de vengar una afrenta que lleva décadas pero permanece vigente en sus historias de vida. Embarcadas en una aventura de delirio y desborde, chocarán contra lo inesperado, que aguardaba agazapado a más de 900 kilómetros. Carne Argentina invita a reflexionar sobre algunas cuestiones tan profundas como cotidianas y propone sumergirse en diferentes climas para seguir pensando quiénes somos, cómo somos y por qué es importante replantearse y derrumbar los paradigmas oxidados.

Día de la Visibilidad Cis

Este domingo 5 de diciembre se presenta en el ciclo OrguYo el documental Día de la Visibilidad Cis. El objeto de estudio, esta vez, son las personas cis y quienes opinan son las personas trans. Cualquier similitud con la realidad, sería absolutamente fabulosa: no sucede. “Vimos demasiados documentales sobre personas trans realizados por personas cis —asegura Emanuel Fausto, director junto con Julián Chacón— y Euforia Productora se propone dar vuelta esa situación en todos los aspectos. Todas nuestras producciones son hechas 100% por personas trans y tratamos todo tipo de temas, no solo ser trans o transicionar. Estamos saturados de las producciones donde, en tono muy serio y autorizado, se habla de las vidas trans. Esas producciones difícilmente cuentan con gente trans trabajando y mucho menos dirigiendo, tomando decisiones artísticas o armando el guión. A lo sumo, cuentan con algunas colaboraciones de celebridades trans para dar su visto bueno o quizás contrataron una actriz trans para figurar algunos minutos bajo instrucciones definidas por otros”.

Euforia Productora nació en el 2019 y tiene tres integrantes que formaban hasta entonces una banda musical. Llegada la pandemia, se abocaron al proyecto audiovisual y la virtualidad les permitió contactarse a la distancia entre elles y otres artistas que vivían más lejos. En su canal de YouTube cuentan con una novela de dos temporadas, Madre hay una Sola, un ciclo de videopoesias, Complicidad trans y una miniserie de dos episodios de superheroes: Hombre Trans y Niño Hormona. “Cuando en la tele aparece un personaje trans, en general, es para contar la misma historia triste. Nuestros personajes pasan por muchísimas cosas pero nunca los vamos a ver frente al espejo maquillándose o fajándose, dos escenas que inevitablemente aparecen cada vez que una persona trans entra en la pantalla”.

El documental Día de la Visibilidad Cis es un intento de dar vuelta esa situación. En Euforia Productora trabajan personas trans en todos los roles y funciones. Les actores y actrices son: Ari Laxague, Noche Nacha, Emanuel Fausto, Diego Watkins, Neu, Michelle Lacroix, Fer Della Costa, Augustus Magnus, Romina Bustamante, Gaita Nihil y Julián Chacón y la música a cargo de Fawn Pereyra. “Hacer este documental fue una experiencia nueva para nosotros. Es la primera producción que hacemos de duración media y fue todo un desafío. Al igual que todas nuestras producciones fueron realizadas sin ningún apoyo económico externo. Los equipos que utilizamos para grabar son nuestros celulares y las locaciones de las filmaciones son nuestras casas. Nosotros sentimos orgullo de la lucha histórica de nuestras compañeras. Esa lucha política que está lejos del desfile de los bares de moda que utilizan ese camino para vender una ilusión capitalista de inclusión. A nivel social sabemos que hay muchos avances que celebrar pero no nos olvidamos que sigue faltando un montón y ese es el camino que queremos recorrer”.

MU Trinchera Boutique, Riobamba 143, CABA

Única función: domingo 5 a las 19 hs

@mu.trinchera.boutique

@euforiaproductora

Chaco Arde – Melodrama Queer Musical

Foto: Gastón Marín

Sandra y Alejandra son amigas inseparables. Las une un pasado de escuela secundaria, en el que eran blanco de bromas y burlas de sus compañeres. Y también las une un presente y una meta: hacer añicos un sueño a punto de convertirse en realidad. Paola y Mariano, antiguxs compañeres de escuela, van a casarse un calurosísimo 2 de enero en Chaco y el objetivo es interceptar el acontecimiento ¿Por qué? El romance trunco, el amor que no logró la consumación late como un corazón con taquicardia y busca deseperadamente la revancha. También el deseo de venganza hacia ese grupo de desalmadxs las embriaga, las entusiasma y están dispuestas a llegar hasta las últimas consecuencias. Subidas a una aventura simil Thelma & Louise, Sandy & Ale se dejan llevar por sus adorables locuras que provocan ternura y arrancan carcajadas.

Chaco Arde es una creación colectiva que arrancó en 2019 entre dos actrices y un director: Micaela Fariña, Belén Amada y Gonzalo Quintana. “A partir de improvisaciones guiadas —cuenta Gonzalo— fuimos trayendo mundos, tonos de actuación y expresiones que nos interesaban trabajar. Tuvimos varias pruebas y puntos de partida. Siempre antes de los ensayos nos juntábamos un rato largo antes a charlar de la vida, de nuestra semana y a partir de esos encuentros fueron apareciendo personajes y temas que nos interesaban llevar a escena”. Para uno de esos encuentros la consigna fue que Micaela y Belén llevaran un vestido de fiesta y ahí aparecieron los que ahora son el vestuario de la obra. “Nos llevaron a un universo concreto. Pensamos de dónde podrían estar viniendo o hacia dónde iban, y cuando en una de estas charlas previas surgió la anécdota de una amiga en común que se casó en el campo, jugamos a eso, a ir al casamiento de esa amiga. Se fue armando la obra, que es un compendio de cosas que nos encantan, como por ejemplo las canciones, que son un capricho total, pero son una parte troncal de la obra, que va en muchas direcciones, saltando el tiempo y el espacio. Nos permitimos jugar, fracasar y divertirnos con las cosas que aparecían”.

Micaela y Belén se juntaban a improvisar y de sus charlas fue surgiendo material para la obra. Luego Marina Ortega se incorporó para el rol de Alejandra. “Como ya teníamos más claro lo que sucedía en la obra —relata Micaela— eso permitió que en los nuevos ensayos ella ´encontrara´ su Alejandra y a mí me dieran la oportunidad de explorar nuevas formas de encarar ciertos textos, por su nueva mirada del personaje. Me hizo crecer muchísimo y además, como nos conocíamos y habíamos trabajado anteriormente, sabía que iba a atajar cualquier cosa que hiciera y hasta nos permitimos improvisar nuevos momentos para que ésta sea nuestra nueva complicidad. Hoy en día, antes de la función nos juntamos en un café a pasar letra y seguimos encontrando nuevas maneras de decirnos las cosas. Es sorprendente lo infinito del material”. Marina agrega: “Ya habíamos trabajado juntas, pero con otros roles, y eso hizo que todo fluya más fácil. Confiar en tu compañera es muy importante y en este caso creo que fue sencillo. Esa complicidad que se ve en escena, se dio de a poco con ensayos, divirtiéndonos y jugando a desafiarnos todo el tiempo. Por supuesto juega un rol muy importante la dirección ayudando a que esto se cree”.

Tadrón Teatro, Niceto Vega 4802, CABA

Última función: Sábado 4 de diciembre, 21 hs

@tadronteatro

@chacoarde

Carne argentina –Preludio para un cyborg de las pampas

Foto: Carolina Nicora

¿Hay alguna posibilidad de escape de la moral fálica o hétero-patriarcal con la que hemos crecido? ¿Existe la oportunidad de revisar nuestros patetismos, nuestros puntos ciegos? ¿En qué zonas de nuestra experiencia el patriarcado sigue configurando nuestra obediencia e infelicidad haciéndonos creer que de ese modo conservamos nuestra “identidad”? Estos y muchos otros interrogantes se planteó el músico, director y dramaturgo Patricio Suárez y junto a bailarines y performers y otres artistas fueron esculpiendo una obra de danza, teatro físico y documental que trasladara esos cuestionamientos al espacio y a los cuerpos.

Carne argentina está sentida e interpretada por cuatro bailarines —Yair Araujo, Diego Martínez, Ramiro Cortez y Javier Olivera Goycoechea— quienes crean diferentes atmósferas, como escenas sucesivas que exhiben la belleza de los cuerpos en movimiento, en contacto, al límite y en crisis. La escenografía construida con material descartable, aporta una rusticidad atractiva y urbana. “Una de las apuestas de la investigación fue incluir nuestros modos de subsistencia económica en la práctica. Somos artistas migrantes, albañiles, changarines, docentes, precarizados. Estamos mucho más cerca de la economía popular que del valor simbólico ilusorio del mundo del ´arte´ «, revela Patricio.

La gestación de la obra evocó diversos imaginarios: los sistemas de control social, la vida indoor en las metrópolis, la sociedad desarticulada, y también el feminismo con su potencia imparable: “El feminismo popular es uno de los protagonistas de nuestro tiempo histórico, y aunque lleve tiempo, llegó para cambiarlo todo. Por lo tanto, a causa de mi edad –veo que las generaciones más jóvenes tienen muchas cosas superadas- suelo estar más en una posición de escucha, revisión, aprendizaje”. ¿Deconstrucción masculina? “Antes de hablar de deconstrucción como password de época o instancia lograda, hay que revisar a fondo nuestra educación sentimental, no sólo formateada en nuestros entornos familiares, sino moldeada también -como si se tratara de una segunda naturaleza- por la violencia policial sistemática en nuestra adolescencia, por la humillación institucional hacia lo distinto, minoritario o disidente, y por nuestro temor al fracaso y su otra cara, la exacerbación de la competencia, la demostración de fuerza como exorcismo desesperado ante los fantasmas de la vulnerabilidad, la fragilidad y la impotencia, cosas con las que todavía nos cuesta lidiar y son constitutivas de una experiencia humana más íntegra. Dicho esto, con las herramientas políticas y teóricas que ha brindado el movimiento feminista, nos interesaba problematizar nuestra educación sentimental masculina y machista con sus resabios de racismo y colonialismo”.

El Galpón de Guevara, Guevara 326, CABA

Jueves 21 hs, hasta el 9 de diciembre

@galpondeguevara

@carne_argentina_preludio

@patriciodiegosuarez

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Otra denuncia por violencia contra el jefe de los fiscales de Jujuy, Sergio Lello Sánchez

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Como funcionaria del Ministerio Público, María Eugenia Río viene denunciando distintos episodios de violencia machista por parte del jefe de los fiscales, Sergio Lello Sánchez, desde 2017. En este reportaje que pretende visibilizar la situación fuera de la provincia, la denunciante cuenta los detalles del maltrato, la impunidad con la que goza Lello Sánchez dentro y fuera del Ministerio, y asegura que su caso no es el único. El antecedente persecutorio y las otras denuncias que acorralan al jefe de los fiscales de Jujuy, a quien distintos sectores reclaman se le haga un juicio político.

Por Inés Hayes y Melissa Zenobi

“Mi nombre es María Eugenia Río, soy funcionaria del Ministerio Público de la Acusación de Jujuy, con el cargo de prosecretaria de Juzgado. Ingresé en septiembre de 2016 y a la fecha me encuentro con el mismo cargo y con carpeta psiquiátrica”, comienza sus palabras María, de 37 años, quien denuncia viene sufriendo acoso y violencia de género por parte del fiscal general de la provincia de Jujuy, Sergio Lello Sánchez, desde 2017.

El 11 de noviembre de este año María Eugenia presentó una denuncia contra Sánchez por “violencia de género, persecución y amenazas desde febrero de 2017”. Desde Jujuy, cuenta a lavaca: “En mis 5 años de trabajo sufrí 10 cambios de destino dentro del MPA, sin explicación alguna, pero eso no era lo peor, sino que tuve que sufrir todo tipo de hostigamientos, amenazas, violencia de género; a tal punto que me llegó a decir que si no hacía lo que él me decía, al día siguiente mis hijos y yo quedábamos en la calle».

¿Y por qué creés que no lo sacan?

Porque es tanto el poder que se le dio, que hoy no sé quién pueda o se atreva a sacarlo. Una vez, en forma de castigo, me quiso mandar a trabajar a un sótano con una mesa, una silla y un teléfono, donde hay ratas, humedad y de vez en cuando se inunda. Gracias a la intervención de una persona, me mandaron a otro lado. Pero su comentario fue: «Bueno, entonces ponela en la mesa de entradas», como si fuera un mueble.

O sea: él se siente intocable

A este señor le dieron un poder tan grande que ya no sólo ahí dentro le tienen miedo… sino también fuera. Adentro del MPA no soy la única que sufre este tipo de violencia. Todos los colegas saben lo que se vive ahí adentro, pero nos callamos porque tenemos familias, porque juega con el miedo. Yo era el sostén de mi familia y tardé en procesar esto 5 años. Pero mi detonante fue que en julio de este año perdí un embarazo, le pedí que me reconozca las vacaciones porque no estaba preparada ni psicológicamente ni físicamente para volver a trabajar y no me contestó nunca: todavía sigo esperando. Volví a trabajar y mi primer ataque de pánico lo tuve en mi oficina. De ahí no volví nunca más y me encuentro actualmente con carpeta psiquiátrica, con ataques de pánico, de ansiedad, de nervios.

Y aun estando con carpeta psiquiátrica se me siguió hostigando, se me llamó para que vaya a dar explicaciones de por qué publicaba ciertas cosas en mis redes sociales. Esa fue la gota que rebalsó el vaso porque yo estaba medicada, con una dosis alta, inclusive la vez que fui a dar explicaciones me tuvieron que acompañar porque no podía caminar.

“Y que sigan violentándome de esta manera sin una razón fue insostenible, porque durante estos 5 años siempre trabaje, más de lo que tenía que trabajar, más horas de las que tenía que hacer, durante toda la pandemia aun teniendo a mi hijo que es de riesgo, siempre pedí que me reconozcan y me den el cargo que me correspondía, porque seguían entrando personas y les daban los cargos que me correspondían a mí”, cuenta María desde Jujuy.

La Multisectorial de mujeres y diversidades de Jujuy llevó adelante una movilización para que se termine con la violencia y la impunidad: «No podemos tolerar que en un organismo del Estado de la Provincia de Jujuy haya tamaño nivel de machismo y misoginia contra las mujeres como el que ejerció Sergio Lello Sánchez contra mi defendida», dice Mariana Vargas, abogada patrocinante de María Ríos.

Mujeres de la Multisectorial se movilizan frente al Ministerio Público de la Acusación en Jujuy.

Otras denuncias

En 2018, la diputada Débora Juárez (Frente de Todos) pidió el juicio político para Lello Sánchez, luego de denunciar en la Legislatura la violación de su inmunidad parlamentaria por un allanamiento en su domicilio. Acusó al fiscal general de haber iniciado una “persecución” en su contra. La presentación se encuentra en la Comisión de Asuntos Institucionales, a la espera de una resolución.

En julio de 2019, la abogada Agustina Aramayo, secretaria del Ministerio Público de la Acusación (MPA), hizo pública su denuncia por “violencia de género y mobbing laboral” en contra de Lello Sánchez ante el Superior Tribunal de Justicia.

En septiembre de 2019 se realizó un pedido de intervención al Poder Judicial mediante un proyecto presentado al Congreso de la Nación, tras el ingreso de un pedido de Juicio político en contra del Fiscal General del STJ, Alejandro Ficoseco. En ese marco Jujuy recibió la visita del Consejo de Procuradores, Fiscales, Defensores y Asesores Generales de la República Argentina.
En septiembre de 2019 el fiscal fue denunciado ante la Oficina Anticorrupción por distintas irregularidades dentro del MPA. Por caso, lo acusaron de intimidar -mediante sus fiscales- al programa “Jujuy Investiga” a presentar la nómina de los trabajadores de aquel ciclo televisivo en el término de 24 horas. Y es que el programa jujeño expuso la realidad de funcionarios que aún hoy padecen la violencia, arbitrariedad e impunidad con la que se maneja el Fiscal General dentro del Ministerio Público de la Acusación.

En enero de 2020, Lello Sánchez designa a su esposa, Celina Florencia de Tezanos Pintos, como Secretaria Relatora del Ministerio Público de la Acusación.

También en enero se crea el Observatorio de Políticas Públicas con perspectivas de Géneros que recibe a las víctimas de Lello Sánchez, por denuncias de acoso, violencia de género y mobbing laboral. En dicho Observatorio se dispone la remisión de los expedientes radicados en el Superior Tribunal de Justicia.

En febrero de 2020, el jefe de los fiscales es denunciado penalmente por los diputados Emanuel Martín Palmieri, Débora Juárez Orieta, Alejandra Cejas, Fátima Tissera, Leila Chaher y Mariela Ferreyra, por la comisión del delito de negociaciones incompatibles con el ejercicio de la Función Pública.

En junio de 2020, la abogada Ivone Haquim, defensora general del Ministerio Público de Defensa y Servicio Público de Defensa Penal, denuncia a Lello Sánchez por la posible comisión de los delitos de encubrimiento agravado, abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionario público y abandono de personas, por graves irregularidades en expediente de Abuso Sexual.

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Agroecología: la carne de verdad encontró su espacio de venta al público

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Entre chorizos, salchichas parrilleras, colitas de cuadril, vacíos, faldas y muchos otros cortes, y con media cuadra de cola de público expectante, se concretó uno de los hechos productivos, comerciales, intelectuales y ambientales más interesantes de los últimos tiempos.

Ocurrió en Sarandí, en Arredondo al 3300, al festejarse el primer aniversario del Mayorista Cooperativo de Alimentos e inaugurarse la Carnicería Agroecológica de la UTT (Unión de Trabajadoras y Trabajadores de la Tierra), abastecida por productores de la RENAMA, la Red Nacional de Municipios y Comunidades que fomentan la Agroecología.

Se trata de carne de animales vacunos criados a pasto, “sana, sin antibióticos, anabólicos, granos transgénicos y fumigados, ni esas cosas que le ponen al ganado engordado en feed lot” explica a lavaca, muy emocionado, Jorge Themtham, de familia que hace 100 años produce en Treinta de Agosto, provincia de Buenos Aires, e integrante del grupo Suelo Vivo y de la RENAMA. 

Traducción: carne de calidad superior y no intervenida químicamente como la que se vende a nivel masivo. Vacas que caminan y recuperan su condición de rumiantes por comer pastos (fibras) en lugar de engordar a base de granos en corrales nauseabundos que se huelen a kilómetros de distancia, con los problemas de salud animal y social que eso genera, sin hablar de la contaminación. Un modelo de feed loto que vacía los campos para permitir la producción de transgénicos, que agravan las condiciones de ambientales y de salud social.   

Lo que se ofrece en este Mercado, en cambio, es una carne que además de sana y sabrosa, cuenta con todos los cuidados sanitarios y autorizaciones que corresponden a este tipo de producción, distribución, faenamiento y comercialización.

Jorge Themtham y su esposa Adriana Fontana. Jorge es productor de carne agroecológica de Treinta de Agosto, e integrante de la RENAMA. Reconoce que por primera vez logra un precio justo para su producción sana y de calidad, que a la vez tiene precios más accesibles al público (foto: UTT).

Algunos precios al público: nalga, 830; cuadrada, 810; bola de lomo, 780; pesceto, 850; Lomo, 860; bifes angostos y anchos, 660; asado, 650; matambre, 790; vacío, 750; molleja, 1.200; asado americano y tapa de asado, 740; chorizos, 530.   

Themtham: “Los precios son mejores que los habituales, para una carne que es mucho mejor. Además, es la primera vez que me siento respetado como productor, por el trato, y también por lo comercial, porque termino cobrando alrededor de un 20% o más que si mando el ganado a Liniers”.

Durante el sábado solamente hubo más de 600 personas comprando a todo ritmo, llegadas desde los cercanos barrios de Avellaneda, y también desde La Plata, Lanús, toda la CABA, Vicente López, Lomas de Zamora, entre tantos lugares que Juan Pablo Juampi Della Villa (secretario de comercialización de la UTT) iba consultando al público, como uno de los anfitriones del evento. Me dice Elsa, una señora de Caballito: “Ojalá pusieran algo así más cerca de mi casa, porque no sé de otras carnicerías que vendan carne natural como esta”.

Detalle simbólico y práctico: el encargado de la faena es SUBPGA, frigorífico recuperado por sus 600 trabajadores organizados en cooperativa.

El propio Themtham cortó la cinta simbólica de inauguración junto a Adriana Fontana (casados hace 42 años), la joven productora boliviana Zulma Molloja, una de las voceras de la UTT; Juan Manuel Rossi, presidente de Fecofe (Federación de Cooperativas Federadas) y Nahuel Levaggi uno de los fundadores de la UTT y actual presidente del Mercado Central.

Voces para comprender lo que se abre a partir de este evento de fines de noviembre de 2021.

Eduardo Cerdá, ingeniero agrónomo, Director Nacional de Agroecología y uno de los fundadores de la RENAMA: “Estoy feliz, hace tiempo veníamos hablando de esto, pero la UTT puso en marcha todo este exigente sistema sanitario e industrial para que esto se haga, apareció la posibilidad del frigorífico recuperado, y esto además favorece al público y a los productores. Y es más: los suelos recuperados de los campos agroecológicos son un gran aporte que le puede hacer Argentina al mundo frente a la crisis climática, y para revertir la fenomenal pérdida de suelos que hemos tenido en los últimos 25 años”.

Nahuel Levaggi, de la UTT y actual presidente del Mercado Central, y el ingeniero Eduardo Cerdá, de la RENAMA y actual Director Nacional de Agroecología (foto: lavaca.org).

¿Cómo se logra mejor precio para quienes consumen? “Porque se achica la cadena de comercialización. El que compra paga menos y el que produce recibe más. Y encima la mejora en la salud y el ambiente. Todo ganancia”.

Otra cuestión: “Este tipo de crianza está aportando además a un cambio que precisamos para salir de los problemas zoonóticos, pandémicos que estamos viviendo, y de falta de sistemas inmunológicos: creemos que estamos sanos y estamos empastillados. Esto viene a aportar esta carne”.

Nahuel Levaggi: “Acá están los compañeros del campo, del frigorífico recuperado, los minoristas, garantizando buen precio al productor, y logrando demostrar con los libros abiertos cómo la alimentación puede ser más barata”.  

“Eso tiene que ver con una concepción fundamental: Las corporaciones consideran que la comida es una mercancía. Pero nosotros decimos que no, que es un derecho, que le digan a la mamá que no le puede dar de comer a sus hijos si es una mercancía”.

“La alimentación es un derecho humano como cualquier otro, por el cual ponemos nuestro corazón y nuestra fuerza como organización. Hoy estamos abriendo la carnicería, y esto está demostrando que no hay un solo campo, un solo modelo, una sola de producir. Es mentira. Estamos demostrando todos los días que es mentira. Lo hacemos desde hace años. Y el Estado tiene que entenderlo”.

“Creemos que no se puede transformar sin poder popular y sin poner el corazón y el amor por la vida, poniendo las ideas y el corazón. Sin eso no hay transformación posible”.

“Hoy el alimento está en discusión, por los precios. Cada vez es más normal hablar de agroecología, hay una condena al modelo más allá de que quieran lavarse la cara poniendo anuncios en los medios. Nosotros entendemos y demostramos que otro modelo es posible, construyendo alianzas entre los sectores populares”.

“Queremos que la comida sea accesible y sana. Y aquí estamos demostrando que eso es posible”.

Un mensaje con clave política, para quien es a la vez funcionario: “Hoy es un día de fiesta, en años muy difíciles. No hemos bajado los brazos en ningún momento, ni durante la pandemia ni ahora, al contrario, estamos avanzando, remando en dulce de leche, pero de eso se trata, de transformar la vida para todos y todas, para nuestros hijes y los hijes de todes”.

Jorge Themtham mira a la gente comprando. “Esto es hermoso”, dice, y no puede seguir hablando porque está conmovido. “No me imaginaba ver esto. Es la primera vez en mi vida que me siento con una persona a ver cuál es el precio de la carne. Pero además es el trato y el empuje de estos muchachos” dice señalando a la gente de remera verde que identifica a la UTT. Puede verse, en efecto, a Juampi y a Nahuel organizando cosas, trayendo y llevando cajones, sillas, o lo que haga falta para que toda la gente esté cómoda”.

El público acercándose al mostrador: carne agroecológica como una oferta prácticamente inédita.

Juan Manuel Rossi presidente de FECOFE, es otro de los anfitriones, que describe lo que significa este enorme galpón: “Creamos la Mesa Agroalimentaria con la UTT y desde este centro de distribución mayorista al que el público puede venir a comprar, abastecemos además a otros locales y comercios del conurbano y la capital, con productos de más de 80 cooperativas de todo el país: por ejemplo yerbas, aceite, fideos, vinos, lácteos y ahora la carnicería”.

Mensaje a los escritorios: “Esto también significa mostrarle al Estado que esto es posible, y que con políticas públicas esto podría llegar a todos los argentinos. Somos los que le agregamos valor a la alimentación, y no los que agregan precio. El intermediario agrega precio, aporta poco y se lleva mucho. Acá estamos cambiando la ecuación y la relación con la gente”.

Un debate sobre esta carne sugiere que es más dura que la agroquímica. Podría plantearse que la convencional no es más tierna, sino más blanda, porque son animales que no han hecho más que engordar. Pero esa blandura va en contra de la salud, por todo lo dicho hasta aquí, y del sabor: la carne agroecológica no es más dura sino más firme, por provenir de animales que hacen una vida normal y no una de encierro. Se trata de probar, y empezar a degustar las sorpresas. Razona Rossi: “Es como pasa con el tomate agroecológico, que tiene gusto a tomate. Aquí recuperás el sabor de la carne de verdad”.

Juampi Della Villa es uno de los arquitectos tanto de los sistemas de comercialización como de la llegada de la carne agroecológica a quienes consumen: “Yo creo que la discusión es por el modelo agroalimentario. Demostramos que la gente puede acceder a alimentos sanos, de calidad y accesibles”.

Rossi, Jorge Themtham, Adriana Fontana, Zulma Molloja, Juampi Della Villa y Levaggi, cortando la cinta simbólica de la inauguración (foto: Sergio Goya/UTT)

“Queda claro que la discusión no es si exportamos o no exportamos. Tenemos que producir alimentos para el mercado interno y para la exportación, pero eso no puede estar en manos de 5 o 6 empresas. Tenemos que democratizar el circuito productivo incorporando a los pequeños y medianos productores, para dar vuelta el concepto de la comercialización entendiendo la comida como derecho y no como mercancía”.

“Si la UTT, la Mesa Agroalimentaria y la RENAMA logran vender la carne 25% más barato con una construcción popular y social, con políticas pública y entendiendo esto como una necesidad estructural argentina, podríamos comer todos más sano, más barato, y conseguir divisas para potenciar un programa de producción de alimentos soberanos para nuestro pueblo”.

“Pero eso no lo pueden hacer 5 corporaciones. Si democratizamos la producción y participamos en la exportación de esos alimentos, vamos a impactar directamente en la generación de cientos de miles de puestos de trabajo y cientos de kilos de comida sana, segura y soberana”.

En los Almacenes de Ramos Generales de la UTT habrá pronto cortes envasados al vacío, mientras en el Mayorista de Sarandí los horarios son de lunes a sábado desde las 8 de la mañana a las 18. El comienzo, tal vez, de una nueva historia en muchas mesas y en muchas vidas.

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