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Lo que hay para ver: teatro independiente en la sala, y también bajo las estrellas

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Las artes escénicas pueden ocurrir en distintos espacios, ya sea en una sala teatral como en una vidriera, en la calle, una plaza o un parque. Son infinitas las posibilidades de darle lugar a la belleza y así sellar el pacto entre intérpretes y espectadorxs. También pueden suceder en el tradicional horario nocturno o en la mañana de un domingo. Hoy te contamos sobre cuatro obras que recorren diferentes atmósferas. La catarsis de la carcajada cuando se vuelve insostenible la congoja. La soledad del ídolo que ya no es funcional a los planes del consumo y se vuelve un producto descartable. El universo de los ciegxs y un cuestionamiento: ¿quiénes son lxs que no ven? Y un relato conmovedor sobre un joven en el día de su cumpleaños, los vínculos que se tejen en torno a lo que se pretende invisibilizar, la aceptación no como pasaje a la frustración sino como salida al encuentro de otras realidades posibles.

Los siete gatos de una vida

Foto: Paola Evelina

Se asoman mirando compungides, inconsolables. Una mujer llora con desesperación. Sospechamos que alguien ha abandonado este mundo y elles destilan toda su aflicción por quien acaba de partir,como si buscaran extirpar la pena del cuerpo con inmediatez para continuar con la procesión de sus vidas. Hay gestos que reflejan un dramatismo desmesurado  y provocan que las comisuras de los labios se extiendan progresivamente hacia arriba. La fatalidad se pasa de rosca y transmuta en una secuencia descabellada que lleva a moverse en el asiento con cierta incomodidad porque no despierta pena sino carcajada. Este grupo adorablemente desquiciado nos remite con su vaivén emocional a algún film tragicómico italiano, somos culposos espectadorxs que no buscamos reirnos de la desgracia ajena, pero no podemos evitarlo. También invoca el clima de cualquier película de Kusturica, donde lo disparatado es muy bien acompañado por los acordes de la música balcánica. Lo que suena en vivo  —guitarra, piano y trombón— enfatiza el devenir de cada momento de esta obra de teatro físico compuesta por siete escenas.

Dicen que los gatos tienen siete vidas. ¿Y nosotres cuántas vidas transitamos en una sola vida? Un cuerpo que respira, puede ser solo eso o puede ser la intención permanente de desafiar a la adversidad con el poderoso estallido de la risa.

Con idea y dirección de la intérprete, coreógrafa, dramaturga, directora y docente Catalina Briski, Los siete gatos de una vida empezó a gestarse en el verano de 2018, “Comencé a escribir sobre siete muertes, creo que ciertos duelos personales empezaron a volverse imágenes palpables. Se me armaban siete cuadros en principio, hubo bocetos, maquetas, imágenes. Trabajamos con los ejes: lo que está vivo, lo que está muerto y lo muerto dejó de tener esa connotación de algo que simplemente no respira. Lo muerto puede ser el olvido, lo alienado, lo que ya no se ama, lo que ya no se desea”.

¿Qué elementos actuaron como disparadores? “El cuerpo como un medio poético que desde sus múltiples formas y estados nos acerca a relatos, se asoma a sentidos y siempre estamos afirmando algo entre lo absurdo, lo siniestro y lo poético. Esos conceptos nos acompañan”. La obra desencadena múltiples reacciones “Preguntarnos qué está pasando con la vulnerabilidad, mostrarnos frágiles con la muerte, el miedo a morir, sembrar preguntas es algo vital para todes. Hay momentos que pueden despertar tristeza, melancolia y puede haber momentos de extrema ridiculez que pueden generar risa y otros estados. Es un momento de goce, de catarsis, de expresión y de encuentro. Todo el ritual del teatro queremos que sea de mirar, observarnos y jugar un rato.”.

Teatro del Perro, Bonpland 800, CABA

Estreno sábado 9 de octubre

Sábados de octubre y noviembre, 21 hs

@teatrodelperro

@catabriski

La Meca

Foto: Santos Loza

Milton Alí la pegó. Es conocido como la “estrella de Mataderos”, canta cumbia y la rompe con su banda La Meca. Sus fans lo idolatran y parece tenerlo todo, pero como ya sabemos, la fama es puro cuento, un mar de espuma que en algunas ocasiones puede tocar fondo. La nueva obra con dramaturgia, dirección y actuación de Mariana Bustinza, es un musical, es una historia que nos resuena en el pecho, es el relato del ídolo sin freno, sin brazos en los que sostenerse cuando la adversidad pega dos cachetazos.

La interpretación de Mariana como el líder cumbiero merece ponerse de pie al término de la obra. El vestuario, la forma de hablar, la gesticulación le otorga absoluta verosimilitud al personaje. Mariana ya viene transitando la dirección de obras que indagan sobre les que solemos denominar “marginales”: Menea para mí, Lo que quieren las guachas y Gorila. La Meca continúa en esa temática. “Está también dentro del universo del barrio pero toca el tema del éxito y de cómo puede llegar a influir en alguien vulnerable. Además está el tema de la adicción y de la soledad. Y el contrapunto de los momentos de recitales.  El proceso de La Meca, fue primero de escritura, la empecé a escribir en el 2017 y la terminé en el 2020. Luego Facundo Salas hizo la composición de las canciones, a medida que íbamos ensayando. En un principio hubo dos actores varones y con el tiempo sentí que tenía que hacerla yo. Una especie de llamado interior”, cuenta Mariana.

La obra tiene a la música como otra gran protagonista. Al ingresar a la sala, ya estamos escuchando una cumbia. Cada vez que canta, Milton nos arenga a acompañarlo con las palmas. Mariana está más que familiarizada con lo musical: creó Cumbicus, una banda en la que es cantante y compositora. “Me encanta la música, me gusta que el teatro tenga música. Por lo menos el que hago yo, siento que completa un todo que en mÍ funciona y me interpela. Hay momentos de coreografías, música y canciones en vivo. En esos casos la narración avanza de la misma manera pero con lenguaje diferente”.

La Meca es el nombre de la banda que convirtió a Milton en un fenómeno, al menos por un tiempo. Es un lugar donde llegar para alcanzar los sueños, aunque quizás en algún momento se derrumbe y haga falta buscar otra meca, otros sueños. ¿Qué despierta Milton en cada espectadorx? Mariana sostiene: “Todas las personas tenemos la capacidad de dejar de lado los prejuicios, pero para eso hay que hacer un trabajo de conocimiento. Y ese conocimiento puede derivar en comprensión. Un prejuicio es una valoración a priori desconsiderando el contexto y experiencia de ese otro que se juzga. El teatro, el arte en general, es una herramienta de unión”.

Teatro El Extranjero, Valentín Gómez 3378, CABA

Domingos 20.30 hs

@teatroelextranjero

@cumbibustinza

Fragmentos de oscuridad, los caprichosos objetos del destino

Foto: Laurencia Alvarellos Alonso

La cita es en la noche de un sábado en Lacarra y Remedios, sobre una de las veredas del Parque Avellaneda. El director del grupo de teatro callejero La Runfla, Héctor Alvarellos, nos da la bienvenida a la nueva creación de este grupo que está cumpliendo 30 años de vida escénica y cuya morada es el espacio cultural La Casita de la Selva, en el pasaje La Selva, a pocas cuadras del parque. Los personajes de la obra se nos acercan sosteniendo lámparas en la oscuridad de la noche. Quien nos invita a seguirle es la que viste de blanco, con su cara de calavera y sus dedos de hueso. Con cierta tensión, vamos detrás de ella en peregrinación silenciosa atravesando el parque hasta llegar a un espacio donde conviven tierra, pasto y grandes árboles. Hay aves de colorido plumaje subidas a las ramas de los árboles, a las estatuas que ocupan el parque y desde ahí nos observan.

Un grupo de ciegxs está a la deriva, deambulan en la oscuridad permanente portando grandes ramas con las que tantean la superficie. El guía no aparece y no saben cómo regresar. Entrecierren los ojos y abran sus oídos, nos susurran antes de sumergirnos en otros pequeños mundos. Tres escenas diferentes y en simultáneo acontecen en distintos escenarios naturales. Uno de ellos incluye palabras del poeta Federico García Lorca: Nunca jamás se podrán figurar los hombres la alegría que estallará el día de la gran revolución. La revolución de la que hablaba Lorca tiene que ver con un suceso específico: la desaparición del hambre.

Reflexiona Alvarellos: “En casi todas nuestras obras abordamos el tema del poder en sus diversas formas, pero ¿qué contar? ¿qué hablar hoy en este mundo tan caótico?, ¿tiene sentido nuestro teatro frente a realidades tan crudas?, nos preguntamos. Y en ese pensar, nos encontramos con un futuro tan oscuro que no nos permite ver, estamos ciegos frente a los objetos del destino que nos generan miedos e incertidumbre. Y al querer reconocernos nos damos cuenta: Estamos juntos pero no sabemos nada los unos de los otros”. Fragmentos de oscuridad estaba próxima al estreno cuando estalló la pandemia, luego hicieron funciones en febrero y marzo de este año, hasta que nuevamente hubo restricciones.

Retomar la actividad teatral es una alegría para el grupo que, por cercanía, elige el Parque Avellaneda para hacer sus irrupciones al aire libre. Muchas obras han realizado a lo largo de tres décadas, entre ellas El Gran Funeral estrenada en diciembre de 2001 en el Antiguo Natatorio del parque, el mismo día en que se decretaba estado de sitio. “Convertir al transeúnte en un espectador” es el desafio del teatro callejero. “Lo más importante es generar un hecho extra cotidiano que llame la atención, aunque en muchos casos es difícil hacerlo con personas que están metidas dentro de su celu o que se dirigen a un lugar con mucho apuro”. En esta ocasión, las coordenadas del encuentro se pautan antes, para presenciar juntes la función a la gorra, bajo la luz de la luna.

Parque Avellaneda, Lacarra y  Remedios, CABA

Sábados 21 hs

Reservas: 11 7360-0176

@larunfla_teatro

@mtyc.parqueavellaneda

Mi hijo solo camina un poco más lento

Estrenada en 2014, Mi hijo solo camina un poco más lento, es de esas obras imprescindibles, que no pierden vigencia y como los clásicos, se vuelven entrañables. Conservan el horario poco habitual para el teatro —domingos las 11.30 de la mañana— que era el momento en que podían juntarse los actores y actrices para ensayar, y decidieron probar si funcionaba. El actor y curador del primer Festival Internacional de Dramaturgia Europa + América, Matías Umpierrez le propuso dirigir esta obra a Guillermo Cacace. En el Festival habían participado diez obras extranjeras dirigidas e interpretadas por directorxs, actrices y actores argentines, entre ellas estaba Mi hijo solo camina un poco más lento, del dramaturgo croata Ivor Martinic. En ese momento, Cacace desistió porque no podía asumir ese compromiso. Umpierrez le rogó que leyera la obra, la leyó, se conmovió y por supuesto, dijo que sí.  

La obra transcurre el día en que Branco cumple 25 años. Tiene una enfermedad que no se nombra durante la obra y que lo mantiene en silla de ruedas. Una madre que niega la dolorosa realidad, un padre huidizo, una hermana que se siente culpable de su felicidad, una abuela que desea que ojalá se enamore y le hace confesiones que nadie más conoce; una tía desopilante que enmascara lo que siente con cataratas de palabras y una simpática joven que pretende mucho más que su amistad.

¿Por qué conmueve tanto la obra? Su director, Guillermo Cacace, responde: “Tenemos muchas hipótesis acerca de qué pasa con la obra, pero lo que podemos decir es que nos conmueve mucho hacerla. Que eso irradie, contagie e invite es algo que pertenece a lo que no se puede poner en palabras. Siempre digo que amé a todas mis obras, pero con ésta fuimos correspondidos. Y si hubiera pasado que del otro lado no nos amaban, no íbamos a dejar de amarla”. La actriz Paula Fernández Mbarak, que interpreta a Mía, la mamá de Branco arriesga: “En la obra están todos los vínculos posibles de los seres humanos. Habla de cuestiones existenciales, hace preguntas en las que no hace falta estar en esta situación concreta para cuestionárselas. Habla de cosas que por algún lado te pegan”.

Imperdible oportunidad para verla por primera vez o reincidir con esta obra que como dice su director: “Afirma que algo se puede. Hay que soltar un poco, poder andar en la diferencia. Tal vez son fantasías mías, pero quiero creer que la gente viene porque quiere creer eso”.

Teatro Picadero, Enrique Santos Discépolo 1857, CABA

Domingos 11.30 hs

Hasta el 24/10

@teatroelpicadero

@guillermo_cacace

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7ma marcha contra los travesticidios, transfemicidios y transhomicidios, y una pregunta que es bandera: ¿Dónde está Tehuel?

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En vísperas de una nueva marcha que exigirá el fin de los crímenes de odio y políticas efectivas para una comunidad históricamente vulnerada, lavaca habló con la fiscal del caso que sigue la desaparición del joven trans Tehuel de La Torre. Por qué está caratulada como homicidio agravado por odio, aun sin haber encontrado el cuerpo. En qué está la búsqueda. Qué (no) dijeron los acusados. El juicio sin fecha. El pedido de información al RENAPER. Los nuevos indicios. Los rastrillajes. La falta de apoyo del gobierno. Estas son sus respuestas:

Mañana, 28 de junio, cuando se marche desde Plaza de Mayo al Congreso por séptima vez contra los travesticidios, transfemicidios y transhomicidios, Tehuel de la Torre llevará 474 desaparecido.

La última vez que se lo vio con vida fue el 11 de marzo de 2021, hace más de un año, cuando salió de su casa en San Vicente, provincia de Buenos Aires, a las 7 de la tarde, para encontrarse con Luis Alberto Ramos (37 años) quien, presuntamente, le había propuesto un trabajo de mozo para un evento.

Tehuel nunca volvió y Ramos está detenido junto a Oscar Alfredo Montes (46 años), quien se sospecha que el día de la desaparición estuvo también junto al joven. Una selfie encontrada en el celular de Montes avala esta hipótesis.

Recién ocho meses después de la desaparición, en noviembre de 2021, cuando encontraron una mancha de sangre en la pared de la casa de Ramos, la fiscal Karina Guyot, de la UFIJ-San Vicente pidió el cambio de carátula a “homicidio agravado por odio a la orientación sexual e identidad de género”.  Cuatro meses después, en marzo de este año, el juez de Garantías N°8 de La Plata, Martín Rizzo, pidió la elevación a juicio. 

Cuando Rizzo resolvió la elevación a juicio también resolvió desdoblar el expediente para que la búsqueda continúe. “La causa principal fue elevada a juicio. Y lo que tengo es el desdoble de la búsqueda”, dice a lavaca la fiscal Guyot. “En el desdoble de la búsqueda estamos pidiendo información al Registro Nacional de las Personas (RENAPER), para que nos informen en toda la provincia qué datos hay de gente desaparecida que sean NN. Estamos con oficios con ese tema, para ver si podemos hacer cotejos de ADN con esas personas que no han sido identificadas por nadie”. 

¿Cree que se puede encontrar el cuerpo de esa manera?

Yo lo estoy buscando, si lo voy a encontrar o no ojalá lo supiera. La búsqueda no se va a desactivar hasta que no aparezca, hasta que no aparezca va a estar abierta esa causa, por tiempo indefinido. Dios quiera que podamos encontrar algo, es el deseo. Hay dos situaciones: por un lado la búsqueda de la verdad y la justicia, que es lo que se pretende con la causa elevada a juicio, y la búsqueda del cuerpo. Si lo vamos a encontrar yo no lo puedo garantizar, depende de lo que hayan hecho los imputados con el cuerpo, que no lo dijeron. 

Durante meses se negaron a declarar, ¿lo hicieron?

La primera vez se negaron a declarar, la segunda declararon pero por supuesto que nada dijeron al respecto. 

¿Están elevados a juicio por homicidio aun sin cuerpo?

Por supuesto. Homicidio agravado por odio. 

¿Hay fecha para el juicio?

No, termina la etapa de instrucción y pasa a la etapa intermedia, el fiscal de juicio ahora tiene que prepararlo. No puedo dar fecha porque la desconozco. 

¿Y en la causa de la búsqueda además del pedido de información al RENAPER, qué más se está haciendo?

Hay varias cuestiones, no podemos comentar todo. Estuvimos haciendo nuevos rastrillajes en sectores más pequeños porque se habían hecho en lugares muy amplios, estamos sectorizando la zona, porque es muy grande y de descampados. Estamos profundizando sectorizado. 

Con lo que se hizo, ¿hay nuevos indicios?

Quedó pendiente una información que surgió de la causa que detectó la antena del teléfono en cercanía a la casa de Ramos. Y estamos trabajando sobre eso, que fue la noche que desapareció Tehuel. Fue entre las 4 y las 6 de la mañana, la antena detecta el teléfono de Ramos. 

¿Se sabe a quién llamo?

No hubo una llamada, hubo apertura de antena, en una zona donde no se acostumbraba a abrir el teléfono de Ramos, menos a esa ahora. 

¿Y en esa zona se hicieron rastrillajes?

Ya los hicimos y ahora los estamos profundizando más sectorizado. Yo tengo que agotar todos los recursos y hago lo que me gustaría que hagan si fuera un familiar mio: que sigan buscando. 

¿Es posible la desaparición durante más de un año sin complicidades territoriales? ¿Sin entramados en el barrio que lo permita?

Hay cosas que no puedo comentar. 

¿Se está recibiendo apoyo del Gobierno provincial en la búsqueda?

Si me pedis opinión te diría que no: en el rastrillaje último vinieron menos personas de las que esperaba, como los últimos rastrillajes. Esperaba más participación del Ministerio de Seguridad y la verdad es que es bastante escueto, más allá de que sigue en pie lo de la recompensa. Se debería enfatizar un poco más en la recompensa y en la búsqueda.

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Darío y Maxi: 20 años es todo (video)

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Se cumple este 26 de junio el vigésimo aniversario del asesinato de Darío Santillán (foto de portada, tenía 21 años) y Maximiliano Kostecki (22), producto de la represión oficial del gobierno encabezado por Eduardo Duhalde al creciente movimiento de trabajadores desocupados: los piqueteros.

Aquel oscuro día, las organizaciones movilizadas reclamaban no solo planes sociales (se exigía pasar de 150 a 300 pesos) sino que reivindicaban el apoyo para sus propios proyectos en los barrios: productivos, educativos y de salud. Por eso en ese momento no se hablaba de “planes sociales” sino de “planes de trabajo”.

En muchos sectores del movimiento piquetero (y Santillán era un claro referente), lo que se buscaba lograr era generar una situación de autonomía para evitar la cooptación –por parte del Estado y/o partidos políticos– de esa potencia social que planteaba el trabajo y el cambio social como foco de sus reivindicaciones. Ya no eran el peronismo ni el sindicalismo ni la izquierda quienes expresaban los reclamos, sino un sector social por nadie tenido en cuenta, que intentaba encontrar su propio camino, su propia voz.

La responsabilidad política por los homicidios sigue sin juzgarse, pese a que (o debido a que) incluye nombres como Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Alberto Atanasof (ex jefe de gabinete) y todo un oscuro entramado de funcionarios y –como es habitual– servicios de inteligencia.

Los dos condenados a perpetua fueron los autores materiales de los homicidios, los policías Alfredo Fanchiotti y Alejandro Acosta. Aquel 26 J hubo además cientos de detenidos y heridos con balas de goma, y 32 heridos con balas de plomo que por casualidad no llegaron a elevar la nómina de muertes.    

Aquellos crímenes, las cooptaciones que finalmente han sido obvias, la inercia de un sistema laboral cada vez más precarizador y expulsivo, el desempleo, la desigualdad, la masificación del asistencialismo, entre otras ciénagas, le han ido dando forma, cristalización y a veces descomposición, al actual escenario.

A 20 años de esa tragedia habrá actos en el lugar del crimen (la antigua estación Avellaneda del Roca) el sábado desde las 10.30, con el objetivo de reclamar justicia completa: el juzgamiento de los responsables políticos. El domingo realizará grupos encolumnados en la izquierda harán su propio acto.

Pero el propio sábado por la tarde, en la vigilia habitual antes de cada 26 J, el director Patricio Escobar hará una presentación de media hora de lo que será la segunda parte de su notable documental La crisis causó 2 nuevas muertes. En esta secuela Escobar busca describir el tema de las responsabilidades políticas, y logró entrevistar a Eduardo Duhalde (ex presidente), Felipe Solá (entonces gobernador bonaerense), Juan José Álvarez (ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos) y Jorge Matzkin (era Ministro del Interior).

Como antecedente, y para quien quiera conocer o recordar la realidad de lo ocurrido, volvemos a incluir La crisis causó 2 nuevas muertes, que refleja no solo los sucesos, sino también las trampas a las que está sometida una sociedad que se presume democrática por parte de los llamados “medios de comunicación” que en realidad (y el 26 J fue un fiel reflejo) se han convertido sistemáticamente en plataformas de operaciones políticas, económicas y de inteligencia. El título del documental es el mismo del diario Clarín aquella vez, cuando culpaba a “la crisis” (como han aprendido a hacerlo diferentes gobiernos) por desastres y crímenes cometidos por personas y sistemas institucionales concretos.

Para ver La crisis causó 2 nuevas muertes:

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Dai, la jugadora eterna

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En este perfil especial que es parte de una cobertura colaborativa de tres medios cooperativos, el Club Atlético Lilán de Laprida recuerda -y extraña- a la joven que apareció muerta en una comisaría de la ciudad, a la espera de conocer la verdad de qué pasó. Sus compañeras de equipo y el entrenador relatan anécdotas de afuera y adentro de la cancha que reflejan, acaso, lo mismo: «Ponía mucha garra y sacrificio”.

Segunda entrega de la cobertura colaborativa entre Perycia, Revista Cítrica y LAVACA.

Por Bernardita Castearena

Fotos: Mauro Arias

El día después de cada partido, el tendal de la casa de las Arias-Abregú estaba todo ocupado con las camisetas albirrojas del equipo de fútbol femenino del Club Atlético Lilán de Laprida. Incluso cuando el lavarropas estaba roto, Daiana Soledad ponía música en el parlante del living y se dedicaba a cepillar durante horas las medias de cada jugadora para recuperar el blanco que tenían antes de entrar a la cancha.

 —Si hay que seguir lavándolas, vamos a hacerlo nosotras por ella —dice Morena. 

De las once jugadoras del plantel, tres son hermanas de Daiana Soledad: Morena, Sheila y Kiara. Hasta el día en que perdieron a “La Sole”, como ellas la nombran, cada sábado a la noche empezaban los preparativos para el encuentro del día siguiente.

Lilán es uno de los clubes más grandes de Laprida, una ciudad de 12.000 habitantes ubicada en el centro-sur de la provincia de Buenos Aires. Fundado en 1936, hoy se dan clases de fútbol, hockey, cestoball, tenis, natación, patín y pádel. 

“¿Quién va a alentarnos ahora?” se preguntan desde el domingo en el que Daiana Soledad Abregú murió en el calabozo de la Estación de Policía Comunal en condiciones que todavía se investigan. La versión oficial aportada por la policía habla de suicidio, pero la familia, les abogades y los organismos de derechos humanos creen que puede haber sido víctima de violencia institucional. 

Desde el martes posterior a la muerte, día por medio, familiares, amigues y vecines se movilizan por el centro de Laprida para pedir justicia.

Jugadora en todos los frentes

Como desde la cantina visitante del Club Atlético Lilán no se pueden ver los partidos, Daiana Soledad convencía a sus compañeras durante toda la semana para que la dejaran atender la local. Un tiempo atrás, las chicas del equipo de fútbol femenino se habían organizado para tener responsabilidades en el club, y ella se encargaba de todo. Un día pidió prestada una máquina de coser y la devolvió con un bolso para guardar todas las camisetas del fútbol femenino que había hecho con sus propias manos.

En las fotos aparece Daiana Soledad con un equipo que le sobra por todos lados: ni el talle más chico podía ajustar su cuerpo flaquito y sus “patas de tero”. Los botines esperaban antes de cada partido en uno de los primeros estantes de la repisa donde los utileros del club tienen ordenado por talle el calzado que les jugadores donan a la institución cuando les van quedando chicos. Nadie sabe de quién eran los que ella usaba, pero probablemente los botines 35 de una edición limitada de Messi, con tres nudos en uno de los cordones, antes habían hecho feliz a un niño de las inferiores del club. 

“Las dos calzábamos lo mismo”, dice Morena, que cuenta una anécdota por cada lugar del club que recorre: “Ella era nuestra fan número uno, va a costar mucho no escucharla cada vez que salimos a la cancha”.

Gritaba cuando un conocido jugaba en primera, cuando creía que los árbitros cobraban algo mal, se escapaba de la cantina para alentar y volver. Arengaba al grito de “¡VAMOS LILÁN, CARAJO!” antes de salir a la cancha. 

Era la que más alentaba, y la tribuna empezaba a gritar detrás de ella. 

El último partido

Cuando el entrenador vio que no corría ninguna pelota y que de a ratos se tocaba las piernas, la sacó. A fines del 2021, Daiana se fracturó la rótula después de haber chocado contra otra jugadora y, aunque un yeso le inmovilizó la pierna, no paró: se subía a la tribuna para ver a las compañeras, dejaba que la levantaran a upa cuando ganaban, atendía la cantina mientras el resto le escondía las muletas. Esta vez le dolía la otra, la que todavía tenía sana. 

Por primera vez, ese 29 de mayo, aceptó el cambio sin quejarse y se comprometió a descansar para poder recuperarse bien antes de volver a jugar. Cuando el resto de las chicas terminaron y no había nada más para hacer en el club, cruzó como podía las dos cuadras que separan su casa de la cancha de Lilán, agarró la bici y fue a que la revisaran. 

Por cada minuto que esperaba en la guardia del Hospital Pedro Sancholuz, la rodilla se le hinchaba y le dolía cada vez más, hasta que en un momento encaró para el consultorio y obligó al médico a que la atendiera antes que al resto de la gente. El día siguiente lo pasó tirada en el sillón riéndose con su familia de cómo el médico de guardia la había tratado de hinchapelotas por no esperar su turno.

 —Ella era muy espontánea, si te tenía que decir algo, te lo decía. Y si tomaba una decisión, la ejecutaba —dice Inés, a quien Dai había apodado Tilín. Ahora, desde el vestuario visitante, se acuerda de las tardes que pasaron riéndose al sol y de la cantidad de temas que podían charlar en los 60 km que separan Laprida de General La Madrid cada vez que viajaban en colectivo. 

“Hacete unos mates, Tilín”, era la frase ritual cuando terminaban de jugar un partido.

Jugaron por ella

Cuando Agustín “Peye” Harismendi cumplió años, recibió una remera de parte del plantel con una dedicatoria de Dai que decía: “Gracias por enseñarme a patear”. El profesor se hizo cargo del equipo a principios de 2021, pero la conoció recién en mayo, cuando faltaba una jugadora para completar el plantel y Morena la animó para que se acercara a entrenar. Antes de formar parte del equipo, Dai pasaba tardes enteras jugando con sus hermanas en la plaza. 

Los primeros días se iba enojada de todos los entrenamientos porque le pegaba a la pelota con toda su fuerza y no podía levantarla del piso. Agustín le caía bien, y él lo sabía. Entonces le enseñó a jugar con las dimensiones de una cancha, y le puso la camiseta número 8 para que pudiera correr de un lado al otro durante todo el partido: “Dai no era de las más grandotas ni de las más fuertes físicamente, pero tenía mucha garra, mostraba la pasión por el club con sacrificio”, dice Peye, como lo apodan las jugadoras.

El día después de recibir la noticia, Agustín se acercó a la casa de la familia de Daiana Soledad para darles un presente y le dijo a las tres hermanas que decidieran a lo largo de la semana si iban a querer jugar o no en la fecha siguiente. Todavía no saben si jugar fue la mejor opción, pero lo hicieron, y con el ánimo por el piso perdieron contra Club Atlético Platense de Laprida por 3 a 0. 

“Ese domingo fue bravísimo, pero jugamos porque era un partido que ella estaba esperando”, dicen sus compañeras. Durante toda la jornada, todas las categorías de Lilán se sacaron la foto previa al partido con una bandera que decía “Es imposible no estar triste…su ausencia duele!! Pero tu recuerdo nos hará sonreír. Dai Presente”. Esa bandera ahora forma parte de la colección de trapos que todos los domingos dan la vuelta al alambrado del club. 

El caso

Daiana Soledad Abregú llegó a la comisaría de Laprida en las primeras horas del domingo 5 de junio por una contravención en la vía pública. Doce horas después, cerca de las seis de la tarde, dos oficiales tocaron la puerta de la casa de su familia diciendo que la joven de 26 años se había suicidado. A partir de ahí, una serie de sucesos hicieron que la familia empezara a sospechar que la policía escondía algo. 

La autopsia confirmó que Daiana murió por asfixia mecánica, pero eso no significa que solamente pueda haberse ahorcado. 

La Comisión Provincial por la Memoria intervino como Mecanismo Local de Prevención de la Tortura y pidió que la causa se investigue exhaustivamente, teniendo en cuenta que Daiana murió mientras estaba al cuidado de la Policía Bonaerense en una comisaría que no estaba habilitada para recibir detenides en sus calabozos. 

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La última Mu: Tenete fe

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