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Ojo con los medios: Grupo La Nación

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Composición accionaria: Matilde Noble Mitre de Saguier 66%; Bartolomé Mitre 10% y ‘otros’ 24%. En el 2003, versiones periodísticas indicaban que los dueños de La Nación eran los titulares de la banca off shore Barton Corp. La empresa La Nación no ha fijado posición al respecto.
La historia: La Nación fue fundada por Bartolomé Mitre el 4 de enero de 1870. «La Nación será una tribuna de doctrina» fue su lema. El matutino tuvo que ganar sus primeros lectores (no más de un millar) compitiendo con otros dos diarios ya establecidos, El Nacional de Dalmacio Vélez Sarfield y La Tribuna, dirigido por los hermanos Héctor y Mariano Varela junto a Juan Ramón Muñoz. La Nación representó desde siempre el poder terrateniente, ligado a la sociedad agro ganadera.
La crisis del grupo: En los ’80, el diario empezó a perder terreno. El descenso progresivo de la publicidad, la caída de las ventas, y un sinfín de hechos históricos empezaron a carcomer los cimientos de la credibilidad del diario mitrista.
En 1992, la viuda Matilde de Saguier (de Julio César Saguier, ex intendente de la Ciudad de Buenos Aires y dirigente de la UCR) aún conservaba un porcentaje mínimo de acciones. Pero en 1994, sus hijos – particularmente Julio – lograron gestionar en Estados Unidos un préstamo de aproximadamente 40 millones de dólares de un banco de financiamiento internacional. Con ello, los Saguier comenzaron a comprar acción por acción a los Mitre. Sólo Bartolomé «Bartolo» Mitre decidió no vender. Así habría controlado al diario la familia Saguier. El hecho es conocido en el ambiente de los empresarios periodísticos. Una versión sostiene que habría sido el Grupo Clarín en realidad el que asistió a los Saguier para hacerse del crédito. La especie se basa en que Ernestina Herrera de Noble tiene un parentesco con ellos. Muy pocas personas conocen los hechos tal como fueron.
Aprovechando ese vacío informativo, en el primer semestre de este año, el semanario El Guardián, vinculado supuestamente al empresario Raúl Moneta, salió a instalar que los Saguier pasaron a componer el directorio de MNMS (Matilde Ana María Noble Mitre de Saguier), al cual se integró en febrero de 1996, la sociedad extranjera Barton Corp con un 50% del capital social (1).
En 1995, Guillermo Schmitt, conocido como «el alemán», un consultor capacitado en rediseños y ‘racionalizaciones’ empresariales se hizo cargo del ajuste, que incluyó despidos y reducciones salariales.
A raíz de un allanamiento que la jueza Servini de Cubría realizó en el diario en junio de 2003, se conocieron algunos detalles de la composición societaria del grupo.
Según trascendió, el 11 de octubre de 1995, Matilde Ana María Noble Mitre de Saguier, viuda y empresaria, nacida el 27 de marzo de 1939, compareció ante el escribano Hugo Crovetto, junto a su hijo mayor, Julio César Saguier, casado y abogado, nacido el 6 de octubre de 1960, domiciliado en Pueyrredón 2068, 10º piso de la ciudad de Buenos Aires, y su otro hijo, Alejandro Julio Saguier, casado y empresario, nacido el 27 de octubre de 1961,.domiciliado en Clay 3082, 9 ° C, para constituir una sociedad anónima con capital social de $ 12.000, representado por 12.000 acciones de $ 1 de valor nominal cada una, que se integró de la siguiente forma:
o Matilde Ana María Noble Mitre de Saguier, 11.880 acciones, un voto por acción.
o Julio César Saguier, 60 acciones ordinarias y un voto por acción.
o Alejandro Julio Saguier, 60 acciones y un voto por acción.
Presidía el directorio, Matilde Mitre de Saguier, el vice Alejandro Julio Saguier, los directores titulares eran Fernán Julio Martín Saguier y Luis María Julio Saguier; los directores suplentes Julio César Saguier, José Luis Olivera, Matilde Florencia Saguier; síndicos: Gustavo Mirko Schlossberg y María Garciarena, esposa de Julio César.
El domicilio de la sociedad que se hizo cargo del control de S.A. La Nación, fue fijado en Juncal 691, 1 er. piso de la Ciudad de Buenos Aires.
El 26 de diciembre de 1995, los accionistas Matilde Mitre de Saguier y sus hijos aportaron a MNMS Holding sus tenencias accionarías en S.A. La Nación:
o Matilde Mitre de Saguier, 2.768.235 acciones ordinarias + 399.547 acciones ordinarias escriturales = 3.167.782 acciones representativas del 16,67%.
o Julio César Saguier, 5.000 acciones ordinarias.
o Alejandro Julio Saguier, 5.000. Valor patrimonial: $ 20.277.427.
El 28 de febrero de 1996, el escribano Crovetto recibió a Alejandro Julio y al síndico titular, Schlossberg, para concretar la participación de la sociedad extranjera Barton Corp como accionista de MNMS Holding S.A. con un 50% del capital social.
Los accionistas aumentaron el capital a $ 40.578.854 (con el dólar a 1 x 1). Matilde Mitre de Saguier, Julio César y Alejandro Julio decidieron no ejercer el derecho de acrecer ni el de suscripción preferente, porque el producido de la integración de capital que hizo Barton Corp., fue para cancelar obligaciones pendientes de la sociedad con Clariden Bank, AG, que por entonces era controlado por el grupo Credit Suisse (CS First Boston).
El 13 de junio de 1997, la asamblea extraordinaria de MNMS Holding, con la presencia de los titulares y del síndico Schlossberg, aprobó un aumento de capital social de $ 40.578.854 a $ 41.546.824 por aportes irrevocables por $ 967.970 efectuados, en partes iguales, por MNMS y Barton Corp.
El 29 de abril de 1998, otra vez se reunió el directorio de MNMS Holding, y designó a Philip C. Blows, en su carácter de mandatario de Barton Corp. y a Julio César Saguier para redactar y firmar el acta correspondientes.
¿Qué se sabe de la compañía Barton Corp.? El 8 de febrero de 1995 se constituyó con sede social en las oficinas de Campbell Corporate Services Limited, The Bank of Nova Scotia Building, PO Box 268, George Town, Gran Caiman. El documento público por el que nació Barton Corp. fue firmado por Delano Solomon, en su carácter de Registrador General y certificado por S. Seales en nombre del Gobernador de las islas Caimán. Su domicilio en la Argentina es Ricardo Rojas, Piso 13, Dpto. A de la Ciudad de Buenos Aires (2).
Decidido a ordenar su irregular relación con la Administración Federal de Ingresos Públicos y la justicia federal que la investiga, Sociedad Anónima La Nación difundió lo que se considera es ‘la historia oficial’ de la transferencia accionaria, default y reestructuración de pasivo que protagonizó en los últimos 10 años.
Hasta donde se sabía -y es uno de los motivos de la investigación de la AFIP y de la justicia federal- el control accionario de S.A. La Nación pertenece a MNMS Holding, una empresa que, a su vez, es controlada en casi un 70% por Barton Corporation, una sociedad offshore, de las caribeñas islas Caimán.
La autoría de la ingeniería juridico-financiera de esta trama fue realizada por el bufete panameño Alfaro, Ferrer & Ramírez, que participó también, a través de su filial en las islas Vírgenes Británicas, de la creación de Cimeco (sociedad de S.A. La Nación, Grupo Clarín y Vocento, de España, que posee el control de los diarios La Voz del Interior, de la ciudad de Córdoba, y Los Andes, de la ciudad de Mendoza).
Uno de los secretos societarios que la justicia no ha logrado develar, al menos de acuerdo a las necesidades de la investigación fiscal, es a quién pertenece la persona jurídica Barton Corporation, representada ante las asambleas de accionistas de S.A. La Nación por la abogada argentina Laura Magali Valladares.
Los dos directores en MNMS Holding, que supuestamente representan a Barton Corporation, son Philip Blows y Christopher Shaw, que han resultado una incógnita para la jueza en lo Criminal y Correccional Federal Nº 1 de la Ciudad de Buenos Aires, María Romilda Servini de Cubría.
Durante 1994 la familia Saguier había decidido tomar el control de S.A. La Nación pero no contaba con fondos propios suficientes, y entonces obtuvo un préstamo de US$ 40 millones del Clariden Bank, una filial del Credit Suisse Group.
Credit Suisse es un grupo financiero con vastas y complejas relaciones con la economía argentina. Hacía varias décadas que se encontraba vinculado a la Röhm, que lo introdujo en el capital accionario de los ex Banco General de Negocios y el uruguayo Banco Comercial, ambos liquidados e investigados por la jueza Servini de Cubría, y magistrados uruguayos.
Pero, a la vez, Credit Suisse mantenía una relación desconocida para la mayoría de la opinión pública argentina. En su International Advisory Borrad se sentaba como consejero Agostino Rocca, por entonces director ejecutivo de Organización Techint, el grupo industrial más importante de la Argentina, con intereses en más de 20 países.
Rocca falleció en un accidente aéreo en el que también murió Germán Sopeña, quien era considerado, por integrantes de la familia Saguier, el seguro sustituto de José Claudio Escribano como subdirector periodístico del diario La Nación.
Techint mantiene otra relación muy profunda con los Saguier y S.A. La Nación: construyó la nueva torre La Nación, proyecto inmobiliario para el que los Saguier crearon un fideicomiso administrado por Banco Río SCH.
El mensuario Apertura, propiedad de los capitales españoles Recoletos, publicó en su nota de tapa un artículo titulado «La Nación después del default», ilustrado con una fotografía de Julio César Saguier, presidente de S.A. La Nación, quien, según Apertura, «explica cómo logró una quita del 60% de la deuda. Qué papel jugaron Rocca (Techint), Miguens (Bemberg) y Schmidheiny (Fundación Avina)».
La nota la firma Gustavo Sencio, director del mensuario en el que fuera promovido cuando Gabriel Griffa era su director y accionista mayoritario. Griffa fue cofundador de Apertura, cuando era bimensual, junto a Marcelo Longobardi, quien luego se retiró del negocio para dedicarse a la conducción periodística en radio y TV.
Griffa, años después y con negocios buenos y otros no tanto, decidió venderle la revista a Eduardo Eurnekian (quien a su vez la vendió a Recoletos), ya que dijo haber decidido dedicarse a actividades en el Tercer Sector, como se denomina al intrincado mundo de las Organizaciones No Gubernamentales. Explicó que había conocido a un filántropo suizo y atendería sus intereses regionales.
El filántropo se llama Stephan Schmidheiny, un personaje desconocido para la mayoría de los argentinos, pero no para los Saguier.
Schmidheiny es presidente de Anova AG, fue director de Nestlé, y en 1992 fundó World Business Council for Sustainable Development, que realizó ponencias en todas las cumbres sobre políticas ambientales que se han sucedido desde entonces. Él fue el principal asesor del secretario general de la Organización de Naciones Unidas en la Conferencia sobre Desarrollo y Medio Ambiente, en Río de Janeiro, en 1992.
Un año después, Schmidheiny y Agostino Rocca fundaron el capítulo argentino de Fundes, una asociación civil sin fines de lucro que promovería el desarrollo de la pequeña y mediana empresa local.
Sin embargo, Fundes existía en Suiza desde 1984, cuando Marcos Gregorio McGrath, entonces arzobispo de Panamá, convenció a Schmidheiny y otros empresarios que se interesaran en el tema ambiental, tan caro a Panamá por el canal interoceánico.
La actividad de Schmidheiny en Latinoamérica resulta prolífica. Por ejemplo, él fue quien le aportó US$ 500.000 al empresario argentino radicado en España, Martin Varsavsky, un protagonista de la burbuja cibernética de los ’90, para la creación de Educar Chile, y con el compromiso de crear, luego Educar Bolivia y Educar Costa Rica.
Varsavsky interesó a Schmidheiny presentándole su proyecto Educar Argentina, que realizó durante el gobierno de Fernando De la Rúa, por su amistad con uno de los hijos del ex Presidente, apodado Aíto (Fernando Junior). Educar Argentina fue uno de los proyectos más promocionados del llamado Grupo Sushi (pioneros en la comunicación política que hoy realiza el dúo unplugged Los Fernández, en la Casa Rosada). Si alguien sabe qué fue del proyecto Educar Argentina, por favor enviar la información disponible.
En Chile, Schmidheiny había tomado control de la industria forestal y de porciones de la industria maderera, compitiendo con los negocios de las familias Angelini (Arauco) y Matte (CMPC). De pronto controló Masisa y la expandió a la Argentina, Brasil y México.
A través de Forestal Terranova, con ventas por US$ 105,5 millones, avanzó sobre Masisa (a partir de la producción propia de madera, incorpora valor agregado fabricando molduras, puertas y tableros MDF), con una facturación de US$ 309 millones, y cruzó la Cordillera, para establecer sinergias corporativas con otros grupos vinculados a lo forestal como es la industria del papel, donde destaca Papel Prensa, uno de cuyos accionistas es S.A. La Nación.
Recientemente, la mayoría accionaria de Masisa fue traspasada al Grupo Nueva. Schmidheiny más tarde concretó un fideicomiso mediante el cual donó la totalidad de las acciones del Grupo Nueva al Grupo VIVA, sin impacto sobre la administración de Masisa.
Daniel Scioli, vicepresidente de la Nación; Roberto Lavagna, ministro de Economía; y Martín Redrado, vicecanciller, entregaron el año pasado a Masisa Argentina el «Premio a la Exportación Argentina», por 4to. año consecutivo (3).
Deudas: De acuerdo a S.A. La Nación, el 7 de noviembre de 2003 presentó ante la Inspección General de Justicia el balance correspondiente al ejercicio finalizado el 31 de diciembre de 2002, en la que imputó el quebranto producido por la salida de la convertibilidad, dando cuenta de una pérdida neta de $ 236 millones y un déficit de capital de trabajo por $ 342,7 millones.
Los Saguier, imitando lo que hicieron en 1994, buscaron inversores (Carlos Miguens, de la Maltería Quilmes; Paolo Rocca, de Techint; y Schmidheiny), y realizaron un plan de ajuste que incluyó importantes deudas refinanciadas con Papel Prensa -en un cronograma que le resultó difícil de aceptar al ministro Lavagna, informado de lo que ocurre en esa empresa en la que el Estado mantiene 25% de las acciones- y otros proveedores.
Según S.A. La Nación, la reestructuración logró que, a mediados de 2003, la deuda acumulada no pesificable de US$ 140 millones se redujese a US$ 35 millones a pagar en siete años.
La ingeniería financiera incluyó un pago proporcional en efectivo (más de US$ 20 millones), la cesión del crédito que poseía como beneficiaria del fideicomiso financiero Edificio La Nación (o sea que cedió la escritura de su porción del inmueble), pagos refinanciados de los contratos de leasing (por el reequipamiento del taller gráfico) y otorgamiento de espacios publicitarios a sus acreedores (4).
La revista Apertura plantea la duda de si Miguens, Rocca y Schmidheiny ingresarán, en el futuro, como accionistas, capitalizando sus préstamos.
Hasta donde se sabe, Techint es el más formidable lobby que conoce el Estado argentino en todas sus áreas. Techint promovió, a través del Grupo Argentino (que copresidían Eduardo Duhalde y Raúl Alfonsín) y la Unión Industrial Argentina, la devaluación de enero de 2002 que hasta provoca críticas de parte del hoy presidente Néstor Kirchner; amplió el corralito; desajustó los precios relativos para producir un subsidio de las empresas de servicios a las empresas electrointensivas (la siderurgia), y obtuvo enormes ganancias con el otro subsidio de mantener un dólar a un nivel superior al real. (5)
Medios:
– Diario La Nación SA
Venta
Fecha Venta promedio
1993 250.000
1999 200.000
mayo 2003 159.409
mayo 2004 164.958
– CIMECO (Compañía Inversora en Medios de Comunicación (33,4 % Grupo Clarín; 33,3% Diario La Nación; y 33,3% el español Grupo Correo).
Medios: Diario La Voz del Interior (Córdoba); Diario Los Andes (Mendoza)
– Revista Gestión (50 % La Nación y 50% Grupo HSM)
– Revista Rolling Stone (lo comparte con Ediciones La Urraca se desconoce composición).
– Revista Lugares
– Revista Ahora Mamá.
– El jardín en la Argentina.
– Agencia Diarios y Noticias (DyN) (controla Grupo Clarín; La Nación, asociados con El Cronista, Buenos Aires Herald y 13 diarios del interior del país).
– Papel Prensa S.A. (36,9% del Grupo Clarín; 36,9% diario La Nación y 26,2% Estado Nación).
– La Nación on Line (portal)

(1) http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/diarios/zona_dura/7-10-2003.htm

(2) http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/diarios/zona_dura/2-6-2003.htm
(3) http://www.weblog.com.ar/2004_05.html
(4) mayo de 2004 Revista Apertura
(5) Edición i, Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2004.

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El clima del cambio

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Se produjo otra marcha masiva en Buenos Aires acompañando las movilizaciones en todo el mundo por la crisis climática. Jóvenes de orígenes dispares, encolumnados tras una misma sensación de que ni las diferencias ni las grietas políticas podrán existir en un planeta en modo colapso. Las granjas de cerdos, los incendios, los humedales, La Cámpora y el PRO marchando a metros de distancia, el Congreso pintado de verde y la teoría ambientalista sobre el concepto de patria y colonia. Algunas voces que sintetizan el clima del presente.

“La política no hace nada para solucionar esto. Todo eso que quieren hacer con China con las granjas de cerdos es, no sé… una mierda”.

Francisca tiene 11 años y una pancarta que plantea: “Cambio del sistema, no cambio climático”. Cuenta que su familia siempre le habló de la necesidad de cuidar el medio ambiente. “Y estamos haciendo una página web en el colegio, me encanan estos temas” dice entre el concierto de bombos y redoblantes que la rodea durante una marcha que unió a Buenos Aires con más de 30 ciudades de todo el país, y muchas más en el mundo, protagonizadas esencialmente por jóvenes que planearon la huelga climática, otro modo de alertar sobre lo que alertan también científicos de todo el mundo.

Foto: Pedro Ramos

   Al lado de Francisca pasa una veterana de unos 17 años que pintó sobre un cartón: “Compostemos al capitalismo”. El lema complementa a Francisca: la sensación de estar en medio de una descomposición que, en el mejor de los casos, podría utilizarse para terminar de descomponer, compostar con otra materia que esté viva y fertilizar un horizonte diferente.

La marcha reunió a muchas organizaciones y movimientos sociales, pero sobre todo a mucha gente suelta. Los Jóvenes por el Clima realizaron una acción pintarrajeando de verde una pared del Congreso y sus rejas hasta que la policía los descolgó del enrejado al que se habían subido.

Llevaban remeras en las que se leía: “Basta de esta mierda”.

Con un megáfono y cientos de personas alrededor, el grito fue: “Rebelión o extinción”.

Milén, docente de primaria, 27 años: “Lo más urgente es rechazar el acuerdo porcino por todos los efectos que tiene para el clima. Y tiene que haber un cambio en la educación sobre lo que es el cambio climático, porque hay mucha ignorancia sobre lo que sucede y cómo nos afecta. Necesitamos una Ley de Educación Ambiental, porque no nos capacitan a los docentes en esto, y el tema no les llega a los chicos. Es algo autónomo que una hace”.

A una columna de La Cámpora la seguía a pocos metros una acaso inesperada columna de la juventud del PRO. La encargada de La Cámpora no quiso hablar mientras estaban marchando. Cuando llegaron y estaban sentados en la Plaza de los Dos Congresos tampoco, pidiendo disculpas “porque nos estamos organizando”. Catalina, secretaria de género de la juventud del PRO postuló: “Nosotros queremos la ley de humedales. Y creo que todos aquí queremos un país mejor, inclusivo, justo, ambientalmente sostenible. El tema es cómo. No hay respuestas fáciles. Siempre vinimos a estas marchas, pero no partidariamente”, dice, con lo que la verdadera actitud del PRO frente a esto queda a merced de la lectura de quien se interese en el tema.

Fotos: Pedro Ramos

Se armó un escenario de espaldas al Congreso. Habló una joven de Frydays for Future Argentina, una de las organizaciones ya históricas en estas protestas. Dijo: “Hoy estamos una vez más reunidos para exigir justicia climática inmediata en la marcha mundial por el clima. Porque hay activistas que son perseguidos y asesinados por hacer oír su voz. Porque hay personas que sufren todos los días esta crisis climática. Porque lo podemos ver en los interminables incendios, inundaciones, escasez de agua, impactos económicos, y no tenemos más tiempo para seguir mirando para el costado. Nuestra casa está en llamas. Y debemos actuar ahora. Las emisiones deben disminuir ya. Es una lucha que no es solo por el futuro sino también por el presenta. El momento es ahora”.

Luego habló otro de los grupos pioneros en estos años, Jóvenes por el clima, que a través de su vocero Bruno Rodríguez sintetizó mucho de lo que de fondo está fermentando entre jóvenes que alzan su voz en defensa de su propio futuro:  

“Quiero transmitirles mi enorme felicidad por ver al ambientalismo popular copar las calles de la Patria, afirmando contundentemente que no hay justicia social sin justicia ambiental”.

“La lucha contra la crisis climática y ecológica es una lucha por la defensa y promoción de los derechos humanos. Es una lucha por la preservación de los territorios. Es una lucha por la defensa de la soberanía nacional, de los derechos de los pueblos originarios, en defensa de los intereses de América latina contra el colonialismo extractivista y saqueador”.

·El cambio climático es un fenómeno global, y por lo tanto la responsabilidad de los distintos países se diferencia enormemente. No es lo mismo el aporte que hace a la crisis Estados Unidos o la Unión Europa que un país de América Latina”.

“Hoy Argentina profundiza la matriz extractivista de su modelo productivo para pagarle al FMI. Los países que forman parte de los directorios de los organismos de crédito internacional son nuestros deudores. Ellos, que saquean nuestros territorios y mercantilizan a la naturaleza, son en definitiva los verdaderos responsables. Patria si, colonia no, es en definitiva una consigna ambientalista”.

“Agradecemos muchísimo a las organizaciones populares, movimientos populares, trabajadores de la tierra, recicladores urbanos. El ambientalismo va a ser popular, latinoamericano y emancipatorio, o no será”.

Foto: Pedro Ramos

Agradecemos la colaboración para esta crónica de integrantes del Diplomado en Periodismo y Comunicación Ambiental Andrés Carrasco

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Carta abierta a los jueces de la Corte de Justicia de Salta. Por Carla Morales Ríos

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Compartimos la carta de quien fuera abusada por el cura Emilio Lamas, recientemente absuelto por la justicia salteña. Los nombres que sellaron un fallo vergonzoso y revictimizante, y el pedido para que el caso no prescriba: » La prescripción de esta causa penal ataca a toda la sociedad en la existencia de personas que aún no pueden hablar», dice Carla sobre la impunidad que, otra vez, goza la Iglesia del Estado cuando no están separados.

Carla Morales Ríos

Así como hace casi 3 años le escribí una Carta Abierta a Emilio Lamas, hoy se las escribo a ustedes, jueces y juezas que facilitaron la prescripción de la causa penal que inicié contra mi abusador.

Y de la misma forma les voy a hablar, de igual a igual, sobre su accionar inoperante:  Guillermo Alberto Catalano, Sandra Bonari, María Alejandra Gauffin, Teresa Ovejero Cornejo y Sergio Fabián Vittar, sus horrorosos y nefastos fallos dañan a toda una sociedad y principalmente a Juan Carlos y a mí porque nos revictimizan, siendo nosotrxs sobrevivientes de esos abusos.

En la reflexión sobre estos resultados no queda otra más que calificarlos como disciplinantes y amedrentadores, producto de todo este manto de impunidad.

Tenemos una justicia clasista, racista y patriarcal a la que hay que desmantelar.

Nuestra búsqueda de justicia, con este resultado, queda desestimada por ustedes, servidores públicos, jueces y juezas, que se supone, deben tener una formación integral y estar orientados por las perspectivas de los Derechos Humanos y de Género, protegiendo así a las partes más vulnerable.

Las  decisiones que ustedes toman, anulan nuestros procesos subjetivos, desconociendo que son totalmente íntimos y personales y que, por numerosos estudios de las ciencias sociales, los hechos de abusos sexuales son considerados episodios traumáticos y de violencia extrema.

Dejan una huella en nuestra psiquis, justamente, por ser hechos de las características mencionadas.

No entender el proceso por cual el abuso sexual no puede ser develado tan fácilmente ante una sede policial y/o judicial.

Sumado a esto, se menciona todavía la existencia de un tabú en torno a tales delitos y los prejuicios y juzgamientos que terminan recayendo sobre nosotrxs, siendo este resultado uno de ellos, pues la prescripción de estas causas no hacen otra cosa más que dejar impune a Lamas y cuestionando el porqué nosotrxs no hablamos antes.

¿Cuáles serían los parámetros de esos tiempos?

La prescripción de esta causa penal ataca a toda la sociedad en la existencia de personas que aún no pueden hablar y principalmente, al colectivo TLGBIQNB+, la cual lleva a preguntarse si las identidades sexo-genéricas disidentes tenemos entonces, garantizados los mismos derechos y si importan nuestras vidas ante una (in)justicia heteropatriarcal, cisnormativa, binaria y religiosa.

Desde hace más de 10 años refuerzo mi adhesión a la Campaña de la Separación de la Iglesia del Estado, organización por la cual entendí su necesidad y urgencia.

Este desacertado resultado remarca la existencia de esa vinculación y la convivencia existente cuando se trata de causas que van en contra de ella o de sus miembros e intereses. Los derechos sociales son apoderados nuevamente por una institución totalizante en pleno Siglo XXI y por lo cual, se espera que instancias superiores puedan reparar sus violencias hacia nosotrxs, otra vez, sus víctimas.

#elestadoesresponsable #abajolaprescripción #iglesiayestadoasuntoseparado #noolvidamosnoperdonamos

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Lo que hay para ver: la vuelta del teatro independiente, a pura obra

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La Benito, No voy a estar cuando me vean, Bocetos, Cacao y The Club for Performance Art Gallery: cinco recomendaciones de la escena teatral independiente porteña, para leer e ir a ver. Una recorrida de un solo fin de semana a puro escenario: de la danza a la performance, de la calle a los espacios que reabrieron con muchas y variadas propuestas.

Todas las historias caben en un escenario. 

Amplias salas de pisos de madera con reflectores y escenografía, o una plaza que ocupa una manzana o una reserva natural pueden ser el espacio donde el hecho teatral suceda. La propuesta artística, en este momento de reapertura, es inmensa y variada: desde lo temático hasta la oferta de horarios en los que se puede apreciar el arte en todas sus formas. Aquí te presentamos una muestra de lo que es posible disfrutar en la escena porteña independiente hoy. Desde una caminata por una plaza de Villa Crespo; pasando por dos obras de danza que despiertan los sentidos y la capacidad de que afloren algunos interrogantes; el surrealismo de las pinturas de cuadros que cobran vida; hasta una performance en la que dos personas se detienen a contemplar el río…

La Benito, ensayos sobre encuentros

La Benito

La plaza Benito Nazar en el barrio de Villa Crespo es el escenario al aire libre que propone La Benito, ensayos sobre encuentros. A cada participante le llegarán indicaciones mediante un grupo de Whatsapp.  Hay tres puntos de encuentro y cada une puede elegir desde dónde partir: kiosco, cafetería o veterinaria, ubicados en las diferentes esquinas de Apolinario Figueroa y Olaya. A la hora de inicio, suena un silbato: es momento de ponerse los auriculares y escuchar el audio recibido. Comienza la aventura.  Les participantes arrancamos la caminata motivades por las señas que nos hacen les performers. Cada une viste de un color determinado, rojo, verde, azul, violeta, amarillo y más. Nuestra tarea es estar atentes a sus movimientos y en nuestras orejas se despliega una hoja de ruta, un episodio de 40 minutos a la intemperie, con pies inquietos que se deslizan sobre las piedritas naranjas que cubren la plaza y los enormes círculos de cemento que la recorren. Caminata, trotecito, más caminata y la invitación a bailar cuando la música incita a improvisar una coreo. Los ojos absorben,  los oídos se regocijan y el corazón agradece cuando  alguien vestido de un solo color coincide con nuestra mirada, levanta el brazo y la mano ondea de un lado a otro. Ese saludo a la distancia tiene un valor inédito. Esta obra — concebida en cuarentena, potenciada por Roseti Espacio y su director Juan Coulasso, con su asesoramiento artístico y el de Romina Trigo — es, como dice en el título, un ensayo para volver a encontrarnos. ¿Cómo lo hacemos? Algunas pistas transitadas en el recorrido: mirarse a los ojos, saludarse, asomarse a lo que viene con fascinación infantil y caminar juntes.  Algunes niñes miraban con curiosidad a les jóvenes y adultes que ocupábamos la plaza y decidieron sumarse a la caminata  ¿Adultes jugando? No hay que desperdiciar esta oportunidad. 

Les performers que nos instigaron a jugar son: Guadalupe Arata, Candela Arregui, Brenda Chi, Fabiana Colagiovani,  Melina Cruz, Rodrigo Distéfano, Micaela Zaninovich, Martín Labarca, Celeste Martinez Cal y Sebastián Rocha. Todes eran alumnes de Juan Coulasso de manera virtual, hasta que se habilitó la posibilidad de las prácticas al aire libre. Algunes vivían cerca de la plaza Benito Nazar y un día se juntaron  “para vernos a los ojos después de mucho tiempo de estar viéndonos a través de pantallas”, coinciden les directorxs Brenda Chi y Pablo Racciatti.  ¿Qué elementos querían  que estuvieran presentes en La Benito? “La convivencia con otras prácticas que existen y existieron siempre que nosotres fuimos a la plaza. La vuelta del arte a las calles, donde antiguamente solía habitarse el espacio público para generar cultura a la que todo el mundo pudiera tener acceso. La fantasía, la nostalgia, el volver a un espacio para crear con otres”.

Plaza Benito Nazar, Apolinario Figueroa y Olaya, CABA

Sábados, 19 hs

Hasta el 27/11

@labenitoencuentros

No voy a estar cuando me vean

La obra de danza-teatro dirigida por la bailarina, coreógrafa, directora y docente Jazmín Titiunik despierta la curiosidad desde su nombre. ¿Dónde están si no están ahí? ¿Si las veo y no están, estaré yo para ver y ser vista? Cuatro intérpretes —María Díaz, Agostina Galarza, Marina Zanollo y Jazmín— desentrañan la incógnita, la fragmentan y la saborean.  Un cartel led nos da la bienvenida, anfitrión mudo pero elocuente, en este encuentro con los interrogantes que desatan los cuerpos y sus devenires. Hay oscuridad y de repente se enciende una luz.  Cada bailarina nos mira y habla, nos interpela acerca de ese presente en esa sala. ¿Quiénes somos en ese instante? Al salir, ¿seremos les mismes?  La invitación a mirar y dejarse mirar es un ejercicio vital.  Tras esa práctica tan sencilla como profunda, volvemos a fijar la mirada en ellas, seducides por la belleza encantadora de los cuerpos que danzan. 

El germen de la obra fue un verso del poeta francés Arthur Rimbaud: “Yo soy otro”.  Esta resonancia se alineó a una investigación que Jazmin viene haciendo desde hace un tiempo y “tiene que ver con encontrar un lugar de la ficción que sea un poco más pequeño que la representación y más abierto que la narrativa. Poder darle universo a un mundo lleno de estas existencias menores, estas presencias mucho más frágiles que planteen una posibilidad más abierta”. Otras inquietudes se suman: “¿Cuándo podemos decir que algo empieza a ser danza? La danza siempre es más definida en términos de movimiento y para mí es más la relación entre el cuerpo y el tiempo”.

Un cuerpo entra en escena y dice “Yo voy a intentar ser yo delante de ustedes”, otro propone volverse un objeto, otro,  tratar de ser ella misma en escena. “La obra se mueve todo el tiempo, con esta intención de cambiar el modo perceptivo, de hacer aparecer lo que ya estaba ahí, como si tuviera que ver más con limpiar la percepción para poder ver lo que ya está pasando”.

¿Cómo estar juntes? ¿Cómo ser con les otres? En estas preguntas que tanto significan en esta época, indaga la obra. “La fisicalidad no asegura el contacto”, aclara Jazmín. Mirar y ser mirades puede ser una primera respuesta. Las otras surgirán de la profundidad en la que nos reflejamos y de la sabiduría que anida en cada cuerpo.

El taller de Omar, Fitz Roy 1245, CABA

Sábados, 21 hs

Hasta el 30/10

@novoyaestarcuandomevean

Bocetos

Anochece en una galería de arte y sucede lo inesperado.  Una osada presentadora nos introduce en un mundo surrealista en el que todo puede pasar, incluso que los cuadros cobren vida.  Las palabras revelan la trama escondida  y quizás sugerida por algún elemento del cuadro.  Lo que parece, no es, y lo que es insiste en colarse por la rendija y salir a la luz.  La apreciación de un cuadro en una galería de arte o en un museo, aquí se transforma en la observación de un cuerpo que palpita su verdad y estalla en un grito cuando el arte es mensajero de las historias que sucumbieron al silencio.

En marzo, la actriz Rosita Micale aludió en su Instagram a las ganas de volver a actuar y buscaba cómplices para esa aventura. Romina Palermo, ex compañera de la UNA, le respondió casi instantáneamente y decidieron juntarse. Luego se sumaron Antonella Valese y Violeta Gros, con quienes también se conocían de la UNA y de esos encuentros fue surgiendo la idea de Bocetos

El cuadro “La chiquita piconera”, de Julio Romero Torres fue la imagen que atrapó la mirada de la actriz Romina Palermo.  Con esas sensaciones fue creando su texto. “Empecé a escribir de acuerdo a lo que me generaba pero lo que más me detonó fue su pasado de niña que sufrió trabajo infantil”.

Antonella se inspiró para su monólogo en uno de sus cuadros favoritos, “El beso”, de Gustav Klimnt.  Su personaje es una coqueta mujer que acepta modelar para un pintor que la seduce. “No quise que fuera algo romántico y feliz porque tenía esa data de Klimt, de que era medio ghosteador, para adaptarlo al vocabulario actual”. 

La periodista alemana Sylvia von Harden fue abordada por el pintor Otto Dix una noche en Berlín en 1926 y le rogó  que posara para él. Le atrajo su aspecto ambiguo, ni hombre ni mujer y le aseguró: “Representas toda una época”. Ese retrato conocido como “Agarre las manos”, fue el que acaparó la atención de la actriz Rosita Micale, quien rescata la naturaleza de las obras creadas en pandemia: “Ahora se prioriza el instante, cierta lucidez de la situación que aparece y desaparece porque no sabés cuándo va a volver a pasar. En verdad el teatro siempre fue así, la pandemia fue eso, nadie sabía qué iba a suceder, todo fue improvisado. Este es un producto pandémico”. 

La actriz Violeta Gros interpreta en Bocetos a una niña de mirada siniestra, bastante alejada del estereotipo de la infancia  angelada e inocente. Su inspiración nace de la obra “La hija del torturador”, de la pintora argentina Mildred Burton. Por debajo del cuello de la niña retratada pende un trozo de dedo humano. La obra de Burton, nacida en Paraná, con ascendencia irlandesa, es exquisita y perturbadora. De chica dibujaba cosas extrañas a los ojos de la familia y la encerraron por considerarla fuera de sus cabales. A los 15, la casaron con un militar con quien tuvo  5 hijos y en cuanto pudo se escapó a Buenos Aires para seguir pintando. Partió en 2008, en La Boca, barrio que eligió para vivir y morir.

Suma Violeta con respecto a la creación teatral: “Es un material que se puede trasladar a cualquier lugar, no tiene escenografía, son monólogos que podemos actuar en vidrieras, en una sala, en un patio. Lo que está por delante es la actuación, surgió  como clima de época.  No sabÍamos ni dónde ni cuándo, no sabemos qué va a pasar. Eso marcó el proceso creativo. Hay algo del contagio, del volver a hacer, de sumarse desde el goce, poner el cuerpo en acción, sentir que podemos hacerlo”.

Animal Teatro

Castro 561, CABA

Sábado 25 de septiembre, 20 hs

@animalteatro

Cacao

El nombre de esta obra de danza despierta las papilas gustativas y nos subyuga con la idea de este milenario manjar que alegra y energiza.  La obra posee las mismas propiedades. El escenario es una de las salas del espacio MOVAQ Aquelarre en Movimiento, ubicado en el barrio de Villa Crespo y comandado por las bailarinas Analía Slonimsky, Lía Mazza, Julieta Rodriguez Grumberg y Laura Peña Nuñez.  Al traspasar el galpón de la calle Malabia al 800, se forma una fila y a cada asistente se le ofrece un cuenco pequeño con la bebida de los dioses: chocolate caliente.  Unos minutos después subimos al primer piso, donde se percibe un aroma dulzón. Nos entregan un pequeño chocolate con envoltorio blanco  y nos piden que recién lo degustemos en un momento determinado de esta obra que está en el tramo final de su construcción y que investiga las propiedades medicinales del cacao.  Dirigidas por la bailarina, coreógrafa y docente Analía Slonimsky, las intérpretes Lucía Chiappe, Paula Zacharías, Brenie Gora y Paula Caldirola se apoderan del espacio con sus danzas y con música de Luis Della Mea. Con luces que lo tiñen todo de colores cobrizos, los cuerpos también se tiñen de un vestigio ancestral. La ceremonia del cacao provoca  los sentidos y lejos de ser solo espectadorxs, quienes estamos sentados  de manera circular, nos sentimos parte del ritual.

El disparador sobre el que trabajaron fue “la sensación de flotar los huesos dentro de la carne, volver a ser carne, tejido, volver a la tridimensionalidad del cuerpo después de esa planicie y ese vacío que nos había generado la pantalla —cuenta Analía— y luego un amigo aficionado a la gastronomía me compartió un documental sobre lo que generaba el cacao en personas sin olfato, que te hace perder el gusto. El chef les devolvía algún tipo de sensación de placer en el gusto más allá de que no recuperaran el olfato, y ver a esa gente emocionada fue maravilloso”.  Agrega Analía que en cada encuentro preparaban chocolate, hicieron una ceremonia del cacao guiadas por chamanas y se pusieron a investigar sobre sus propiedades: activa el sistema circulatorio, lo llaman la medicina del corazón. “Y me parecía que volver a lo sanguíneo, a lo corpóreo, al latir del corazón después de un año de virtualidad, era un buen síntoma para este encuentro”.

Sin la intención de crear una obra, Cacao fue tomando forma hasta convertirse en esta invitación a redescubrir el goce del sabor y a confiar en la vitalidad de la propia anatomía.

MOVAQ Aquelarre en Movimiento

Malabia 852, CABA

Estreno próximo a anunciarse

@cacaolaobra

The Club for Performance Art Gallery

Voy a hablar con el río forma parte de esta propuesta de performances en un punto determinado de la ciudad, para una sola persona y viene de la mano de la actriz Agustina Muñoz.  La cita es en la esquina de Corrientes y Eduardo Madero a las diez de la mañana de un jueves. De allí, partimos atravesando avenidas, un puente, observando altísimos y modernos edificios, exclusivas vinerías, concesionarias con autos extravagantes  que no he visto circular por mi barrio  —Floresta— y entidades bancarias con nombres que jamás había escuchado. Seguimos caminando, un guardia de seguridad escucha cumbia en altavoz. Llegamos a la Costanera Sur, el clima es de flamante primavera, me invita a acomodarme mirando hacia una laguna cubierta de vegetación, con matices infinitos de verde y habitada por unos cuantos patos negros. A nuestras espaldas, la ciudad y sus desvelos. Ante nuestros ojos, un pequeño paraíso. Después de que un instrumento soplador de hojas y mugre se acallara y nos corriéramos unos metros para que la voz de la Negra Vernaci, emitida desde un carrito de comidas, quedara casi imperceptible,  ambas dimos play a un audio que nos sumergió en otra dimensión.  La voz me guía y yo me dejo llevar, es un viaje a otro mundo, a otra época, a recuerdos que no son míos y a la vez, me pertenecen. Le siguen siete minutos de contemplación, en los que adquieren relevancia el canto de los pájaros, un ave que pasa volando al ras del agua, los patos negros que se desplazan sin prisa, se zambullen, se acercan entre sí, se alejan.  Agustina me avisa que ya pasaron los siete minutos. Intercambiamos algunas palabras sobre lo vivido. Me sugiere continuar  la experiencia en la Reserva Ecológica y si me dan ganas, escribir y dibujar.  Para eso, me entrega un sobre de papel madera, adentro hay una hoja en blanco, un lápiz, un bolígrafo y algunas imágenes. Me pasa música, también. Nos despedimos, camino hasta la Reserva, observo con ojos atentos, hay tanto para mirar. Me falta el mate. Me senté en una silla de madera, sobre la mesa dibujé dos paisajes: uno con edificios que rascan los cielos, otro con laguna y patos. Escribí: ¿Qué espacio quiero habitar? ¿Cuál es mi deseo? ¿Qué produzco para vivir feliz? Y más abajo, enmarcado con puntitos y flechas, como si fuera una marquesina: La vida de los patos. Se lo mandé a Agustina por whatsapp, me pareció un gesto que se correspondía con su generosidad al regalarme papel, lápiz, imágenes. También le mandé una foto de unas florcitas violetas que encontré en el camino y acompañé con: La belleza de las flores. Antes de regresar al cemento, quiero mirarlas fijo un buen rato, para que se queden acá pero que también se vayan conmigo.

La performance terminó, sigue la vida. Quizás  sean lo mismo.

Alina Marinelli y Camila Malenchini llevan adelante el proyecto Club for Performance Art Gallery, que nació durante la cuarentena en Berlín, a principios del 2020. Con las restricciones pandémicas, decidieron habilitar la posibilidad de potenciar el encuentro y lo denominaron “experiencias 1.1”. “Luego de una hermosa 1era temporada en Berlín, y entrando, aquí en Buenos Aires, al invierno y segundo período de aislamiento, decidimos lanzar esta versión bajo el nombre Lotería de Performance”. 

Las experiencias se realizaron en diferentes espacios: edificios, parques, supermercados. Involucran a une performer y una sola persona. Hasta el momento ya sucedieron 42 performances en CABA y La Plata. En el momento de adquirir la entrada, se puede elegir día, horario y lugar y la performance es sorpresa. Unos días antes, llegará un mail brindando algunos datos puntuales y el nombre de le artista asignade.

Disponerse a la aventura que esconde la ciudad y entregarse al azar es la clave de esta propuesta que cruzó el océano. Como en una lotería, atrae la promesa de una recompensa valiosa y quien se atreva, gana.

Lotería de Performance

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@clubforperformanceartgallery

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