Nota
Paro nacional docente: la educación se mueve
Clases y asambleas en Plaza de Mayo y la instalación de la escuela pública itinerante en Congreso fueron algunas de las postales del paro nacional docente tras la represión del domingo que dejó una docena de heridos y dos detenidos. Este miércoles habrá abrazos y clases públicas en varias escuelas del país. Además, la escuela itinerante será inaugurada a las 14 con un cronograma de actividades. Desde el Gobierno continúan rechazando la paritaria nacional y negando la represión, mientras los sindicatos ven que la adhesión crece. Sonia Alesso, de CTERA, dijo a lavaca: “Se debe a la bronca, la impotencia y el malestar frente a una represión, que fue desmesurada, pero también porque la paritaria sigue sin resolverse a pesar de que lo obliga la justicia».
“No hay historia que no intente modelar el presente”, dice una docente de la cátedra Historia Argentina II de la UBA. No lo dice en un aula, no lo dice en Puán: lo dice en la Plaza de Mayo.
Son las 17:30 y ésta es una de las 80 clases que congregaron centenares de alumnas, alumnos, profesoras y profesores durante todo el martes desde las 7 de la mañana, en el marco de las medidas de fuerza convocadas por la CONADU Histórica y La Asociación Gremial Docente (AGD) de la UBA, que resolvió un paro de 48 horas para el 21 y 24 de abril. Del otro lado de la Plaza, frente al Cabildo, una asamblea de la Asociación Docente Ademys reúne a más de 300 maestros y maestras de todos los distritos de la Ciudad de Buenos Aires: todxs piden votar una caravana que marche por la Ciudad y exigen un nuevo paro nacional con movilización para la semana que viene.
Más tarde, a las 18:30, la Confederación de Trabajadores de la Educación de Argentina (CTERA) instaló finalmente la “escuela pública itinerante” frente a Congreso luego que el Gobierno porteño autorizara su armado.
Lo hizo luego de la violenta represión del domingo que dejó una docena de heridos y dos docentes detenidos con causas de hurto, lesiones y resistencia a la autoridad. “Es un triunfo de la democracia”, festejó su secretaria general, Sonia Alesso.
Todas este movimiento educativo se produjo en el marco del paro nacional docente convocado por los cinco sindicatos de representación nacional (CTERA, SADOP, AMET, CEA y UDA), que se encuentran en estado de asamblea y deliberación permanente. En cuanto al nivel de adhesión al paro, CTERA informó a lavaca que alcanzó cerca del 90 por ciento de las escuelas de todo el país, y generó movilizaciones en Córdoba, Rosario, La Pampa y Tucumán, entre otras provincias.
Desde el Gobierno siguen negando la represión. «Nos encontramos con gremios docentes que en vez de representar a quienes representan, dar el ejemplo, de cumplir con las normas, violan las normas y encima que ellos violan las normas, como reaccionan a haber violado las normas, ¿qué hacen?: día de paro; y eso es lo que no queremos más», dijo el presidente Mauricio Macri. El gobernador porteño Horacio Rodríguez Larreta consideró “espantoso” que los docentes “dejen sin clase a todos los chicos del país”, mientras que el presidente provincial del Senado, Federico Pinedo, dijo que la actividad de la escuela itinerante fue un “acto político clandestino”. En tanto, el ministro de Educación, Esteban Bullrich, justificó la represión: “Es parte de educar también”.
Los docentes siguen exigiendo al Gobierno el llamamiento a la paritaria nacional tal como exige la Ley de Financiamiento Educativo. Tras una presentación de la Unión de Docentes Argentinos (UDA), la jueza del fuero laboral Dora Temis dictó una medida cautelar e intimó al Gobierno a llamar a convocar la paritar en el plazo de cinco días. Los funcionarios amenazaron con recusarla.
Pese al paro, la educación se sigue moviendo.
Hacer la Historia
En Plaza de Mayo hubo clases de matemática, álgebra, historia, psicología, relaciones de trabajo, sociología, entre otras. Los profesores y las profesoras de Conadu Histórica instalaron una carpa blanca frente a la Pirámide y resolvieron un paro de 48 horas para el 21 y 24 de abril.
La secretaria general de AGD-UBA, Ileana Celotto, calcula unas 80 clases públicas y centenares de estudiantes que pasaron desde las 7 hasta las 19 horas. En principio, las clases se iban a extender hasta las 21, pero los docentes decidieron sumarse a la movilización por el femicidio de Micaela. Sobre las clases, Celotto dice a lavaca: “Nuestra paritaria es nacional y por eso decidimos venir frente al poder político máximo para mostrarle cuál es nuestro reclamo. Venimos de cuatro reuniones paritarias sin ningún resultado: a diferencia de lo que concede a las patronales, al agro y a las mineras, nos ofrecen un 18 por ciento en cuatro cuotas con la última a cobrar en enero de 2018. Es imposible: eso es parte del ajuste. Nosotros planteamos un 35 por ciento de aumento”.
El límite
Frente a Congreso, docentes de CTERA concluyeron la instalación de la escuela pública itinerante que el Gobierno había desalojado el domingo. “¿Saben quién dio la orden?”, son las preguntas que circulan como murmullo. “El comisario me dijo ese día que la orden vino de Presidencia”, dicen algunos docentes de CTERA que estuvieron ese día.
La secretaria general de CTERA (el mayor gremio en representatividad docente nacional con más de 400 mil afiliados y afiliadas), Sonia Alesso, dice a lavaca que la adhesión al paro fue muy alta en todo el país. “Se debe a la bronca, la impotencia y el malestar frente a una represión que fue desmesurada. No tenía ningún sentido y esta es la respuesta de los maestros y las maestras. Dijimos que para nosotros la represión es un límite ético que no podemos dejar pasar y esto es una muestra de lo que ha sido la solidaridad. Salvo el asesinato de Carlos Fuentealba, no registraba en la democracia otro hecho como este. Y, la verdad, eso marca la concepción que tiene el Gobierno sobre la protesta, sobre la escuela pública y particularmente sobre nuestro sector”.
El Gobierno aún no reconoce la represión. Alesso: “Pareciera que ha emprendido una guerra contra los docentes. Ojo: no lo decimos nosotros, lo dicen ellos, y hasta niegan lo que ocurrió el domingo. Es grave: cuando las cosas son tan evidentes, visto por miles de personas, llegaron a decir que nosotros éramos los agresores. Realmente una barbaridad”.
Este miércoles a las 14 será la inauguración de la escuela itinerante con un cronograma de actividades. También habrá una nueva reunión de los cinco sindicatos nacionales, que evaluarán las acciones a seguir. Además, desde las 12 se convoca a abrazos, clases públicas y acciones de solidaridad en varias escuelas del país.
La lucha docente continuará.
Nota
MU 215: Sin chamuyo



Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va
Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.
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Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema
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“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.
Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país.
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La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio
La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.
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Violencia policial en Constitución: La ley y el orden
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El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película
Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.
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Un biodrama del presente: Puta madre
La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.
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La Cogolla: Flor de cultivo
Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.
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Desentendimiento: Fingir demencia
Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.
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Crónicas del Más Acá: Parlantes
Por Carlos Melone
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MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
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La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
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Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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