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Una mirada política desde Las Heras al más acá: Petróleo y derechos humanos

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¿Cómo se vive, se trabaja, se compra y se descansa en Santa Cruz, tierra dominada por las petroleras que determinan casi todo, desde la política hasta el trabajo y el consumo? Jorge Mansilla, trabajador de Caleta Olivia, tras denunciar ante el CELS la situación de uno de los presos por reclamar empleo, contó a lavaca sus impresiones sobre la vida monopolizada por las petroleras, el estilo también monopólico del kirchnerismo, y lo que ocurre en la zona norte de la provincia, cuando reina eso que algunos llaman normalidad.
Jorge Mansilla tiene 31 años, sabe lo que es trabajar en el petróleo a 20º bajo cero, sabe lo que es hospedarse ocho meses en una cárcel, hasta que finalmente el Tribunal Supremo de Santa Cruz le anunció a la ciudadanía en abril del 2005 que la crisis social no se puede reprimir con el código penal, y lo liberó junto a sus cinco compañeros presos.
Pero ahora Mansilla está en una Buenos Aires abrasadora y poco abrazadora: su nueva prisión es estar otra vez sin trabajo desde enero, debido a que políticos y empresas rompieron las promesas laborales que les habían efectuado a los desocupados.
Sin embargo llegó a la Capital no tanto por lo suyo, sino para denunciar la situación de otro petrolero, Cristian Ruiz, detenido desde julio del 2005 en Cañadón Seco por lo mismo que Mansilla había sido liberado.
Efectuó la denuncia ante el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS): “Me recibió Gustavo Palmieri, con muy buena predisposición y mucho interés en comprender cómo es la situación en el sur. Ellos estuvieron a fines del año pasado en la zona y la idea es ver qué se puede hacer para solucionar esta situación”.
Jorge camina por la 9 de Julio, y no lo asombran tanto el calor y los bocinazos insufribles, ni el movimiento de gente, como el anuncio que detectó en un pequeño café y pizzería, sede de la conversación con lavaca: “Mirá esa pizza, a 4,80. Allá una pizza pelada, que casi ni muzzarella tiene, no te baja de los 13 o 14 pesos”.
El tema puede parecer menor (a quienes no comen pizza), pero Jorge percibe en esos detalles una cuestión a la que atribuye el origen de parte los conflictos en Santa Cruz:
-Cuando los trabajadores salieron en Las Heras a reclamar por el impuesto a las ganancias, demostraron que el problema no es solo para los desocupados –que imaginate cómo estamos- sino también para la gente que tiene un trabajo que se supone bien pago.
-Mucha gente no entiende el conflicto porque los salarios, comparados con los de otras provincias, son elevados. Tanto, que caen en el impuesto a las ganancias.
-El costo de vida tiene mucho que ver en todo esto. Acá en Buenos Aires vas a comprar cualquier cosa a un peso, y allá te cuesta tres. Hoy en día si querés alquilar una casa en Caleta Olivia, Pico Truncado o Las Heras, lo primero es encontrarla, porque casi no hay. Y si encontrás, no te baja de 900 pesos. Después tenés que comer, vestirte, moverte. Cada pasaje que pagamos nosotros a Truncado son 10 pesos de ida y 10 de vuelta. Entre Caleta y Las Heras son 20 y 20. No hay líneas urbanas de colectivos, entonces según el recorrido tenés que usar taxi o remis, y el mínimo es de 3,75. Vas sumando, y aunque uno gane 2.000 pesos o más, termina endeudado.
-¿Es tanta la diferencia?
-Un kilo de carne barata cuesta 17 pesos. A mi hijita de dos años estoy obligado a comprarle leche de la de larga vida, porque de sachet no hay. Antes de venir compré la de larga vida a 5,25, de una marca que la conoce el que la hizo y nosotros. Un paquete de fideos, los más baratos, no te baja de 2,75. Y comprás eso, o nada porque tenés un solo lugar donde comprar esa sola cosa. Y si hay otro, te vende lo mismo al mismo precio.
-Libertad de mercado sin maquillaje: monopolios.
-Claro, no hay competencia de mercado, no es como aquí que podés elegir dónde comprar. Allá tenés uno solo, un solo precio. Hasta ir a bailar es un lío. En Caleta hay un solo lugar, de cumbia y otro con otra música. Pero en Las Heras y Truncado no tenés ni uno. Y otra cosa: pagamos la luz y el teléfono más caros del país.
-Pero la Patagonia produce energía eléctrica.
-Por eso no se entiende. Y te digo más, tenemos la posibilidad de la energía eólica. Pero nadie la lleva adelante.
Viento del sur
La energía eólica se produce a partir de los viento que pulen la Patagonia. Es permanente, renovable, barata, no contamina: casualmente, todo lo contrario del petróleo.
Podés generar la electricidad para toda una ciudad. En Caleta con un molino alcanzaría. Los molinos de Comodoro le dan electricidad a todo el parque industrial. Ahí tenés otra locura: las empresas petroleras y las fábricas de Comodoro usan la energía eólica, pero nosotros, la gente, los vecinos, no tenemos acceso siendo que sería mucho más barata. Lo único un poco más barato para nosotros es el gas, si no nos morimos de frío. Eso hace que la prioridad siempre para nosotros sea pagar los impuestos para no quedarte sin el servicio.
-¿Y el teléfono?
El teléfono es indispensable, porque quedás incomunicado. Lo mismo que estamos obligados a tener televisión por cable porque televisión por aire no hay. Con el teléfono, cuidándote, sin llamar a celulares ni a larga distancia, pagás unos 900 pesos. Si te descuidás te vas mucho más arriba. Y no tenés franjas horarias ni nada de eso. Lo maneja una cooperativa que en realidad está formada por gente de la municipalidad, y tampoco tenés opción para elegir otra cosa.
Ganar y perder

Jorge –debe aclararse- no es un promotor del libre mercado ni integra la llamada escuela económica de Chicago, sino el FOS (Frente Obrero Socialista). Pero su razonamiento apunta a revelar de qué modo estas zonas de la Patagonia viven una situación de encierro cotidiano, hasta en el consumo: “Es como vivir en un latifundio. Parece más un latifundio que una sociedad democrática”.
En los latifundios los trabajadores cobraban –cobran- vales para comprar los productos más elementales en el almacén de los propios latifundistas. Más allá de lo económico, el único rol del habitante de esos lugares es la obediencia y el trabajo. La idea de sociedad democrática pertenece a otros planetas. Pensar esta realidad como la vida en un latifundio modernizado es un ejercicio inquietante.
Sostiene Jorge:
-Pero además te descuentan un impuesto por trabajar. Yo no sé cómo lo pueden llamar “ganancias” si el trabajador no gana nada, y pierde bastante. Para colmo, la vida ahí es durísima.
-¿En qué sentido?
-Yo trabajé en Las Heras. Viajé para allá en los 90 por las promesas de Kirchner, cuando llegó a la gobernación, de que iba a haber cantidad de trabajo. Al principio había, pero después vino la crisis de fines de los 90, el petróleo a 6 dólares, y las petroleras dejaron a la gente y los yacimientos abandonados, empezó a haber pueblos fantasmas. Después nuevamente hubo reactivación, pero para el que mantuvo su trabajo hay que reconocer que las condiciones son tremendas.
-¿Por qué?
-Cada semana tiene seis jornadas de 12 horas de trabajo en el campo, en Los Perales, y cuatro horas más entre ida y vuelta. Las Heras es la ciudad, pero Los Perales es el campo donde están los pozos (y se lo considera uno de los más productivos del país) . después de esas 16 horas, uno tiene que hacerse la comida, la comida para el día siguiente, lavarse la ropa, y entre una cosa y otra, al final dormís tres o cuatro horas, y ya tenés que volver al campo.
A una mesa de distancia, el encargado del pequeño café, un típico porteño sesentón, locuaz, con acento tanguero y voz áspera de mucha noche transitada, le cobra a un parroquiano y anuncia mirando hacia el vértigo de la 9 de Julio, mientras palpa el billete que acaban de darle: “La platita, che. La platita no es nada. Papelitos. Los argentinos somos unos turros. Cada uno en la suya. Por culpa de la plata estamos como estamos. Qué se le va a hacer”.
Los hombres solos
Las Heras tiene 15.000 habitantes. Hacia 1990 eran la tercera parte. En Caleta la cifra explotó de 25.000 a 40.000. Los momentos de reactivación fueron un imán. Los trabajadores petroleros se dividen entre los que viven allí con sus familias, y una enorme proporción de los que forman ese paisaje de hombres solos tan característico de la zona. Son quienes llegan desde otras ciudades, a las que regresan cuando reúnen francos suficientes como para pasar un par de días: “El que vive en Las Heras está casi todo el día afuera. Sale de la casa a las seis de la mañana y vuelve a las diez de la noche. O de seis de la tarde a diez de la mañana. A los hijos casi ni los ve. Pero además muchos trabajadores viven solos porque son de otros lugares, y cuando vuelven a la casa son como extraños. Es muy complicado, muchos se vuelcan al alcoholismo y es muy común que las familias se rompan porque los chicos se acostumbran a vivir sin el padre, la mujer sin el esposo. Va generando un conflicto y en tiempo de vacaciones se producen las crisis y divorcios”.
La superación de este tipo de situaciones no parece darse precisamente a través de un incremento de la sociabilidad y las relaciones comunitarias. Cuenta Jorge: “No, hay gente se pone violenta, es un clima complicado. Además no hay contención en esas ciudades, ni para los adolescentes ni para nadie”.
Se considera a Las Heras como un lugar récord en el rubro de los suicidios de jóvenes. Por ejemplo, una serie de muertes por mano propia de 22 chicas y chicos por debajo de los 20 años producida a fines de los 90, motivó que Unicef (el fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) enviara técnicos para aplicar un programa de resolución de conflictos. Todo en pleno estallido de la crisis y la desocupación de fines de los 90, con el gobernador Kirchner buscando un lugar en la política nacional. “La desocupación, la ausencia de contención social, la falta de expectativas laborales y de estudio, aparecen como desencadentantes de esas trágicas determinaciones” declaró en aquel momento Ángel Gómez, secretario de Bienestar Social de Las Heras, según se transcribe en el libro Los suicidios del fin del mundo.
La ola de suicidios amainó pero no se detuvo. Los organismos internacionales quizás no puedan transformar la vida cotidiana de las personas, o el malestar del alma.
La mala fuerza
Sigue contando Jorge.
“El otro tema es que no hay casi nada. No hay cultura, esparcimiento, y cada vez que hay un conflicto termina siendo muy duro, y no siempre con claridad sobre qué se quiere lograr. Todo conflicto es durísimo. Como es duro el trabajo. Imaginate lo que es estar a 20 grados bajo cero”.
Dato técnico: la temperatura de un freezer oscila entre los 18 y 25 grados bajo cero. El lector puede barruntar lo que significa trabajar en un lugar donde se puede congelar la comida dejándola a la intemperie.
Jorge: “Para trabajar en invierno se usa ropa de abrigo, más un mameluco, más el mameluco térmico, más los guantes. Vas por el campo con nieve hasta las rodillas. Los trabajos de movimiento de tierra por derrames de petróleo (¿habrá contagio en la Patagonia de la experiencia de Gualeguaychú?) son increíbles porque cuando pegás con la pala, la tierra está dura como el asfalto. Está todo congelado y con escarchas de 5 o 10 centímetros. Usás medias para no congelarte los pies, pero cuando hay nieve terminamos todos mojados”.
Estas cuestiones explican, según Jorge, que la mayoría de los petroleros, “desde los 35 o 40 años, queden destruidos”. Él mismo ya tuvo que operarse de una hernia de disco: “Es por la mala fuerza” dice refiriéndose a los esfuerzos que deben realizar. “Es por la explotación”, sintetiza.
Pero Mansilla, una vez liberado por la justicia local hace casi un año, no volvió al petróleo. “Y eso que tengo antecedentes laborales excelentes. No lo digo yo, sino los certificados de las propias empresas en las que trabajé. Pero ahora me discriminan por haber participado en un conflicto”. Que el máximo tribunal de Santa Cruz haya fallado a favor de los trabajadores, no les quita a éstos el estigma de haber intentado defender sus derechos.
A Jorge el gobierno le adjudicó un extraño empleo en la construcción de obras públicas: “Yo soy petrolero, no albañil, pero nos dieron ese trabajo a muchos de los que estábamos reclamando. La promesa era por cuatro años, pero duró apenas unos cinco meses, y en enero volví a quedar en la calle”.
Lo extraño de su trabajo surge de que fue contratado por una de las tantas empresas que terciarizan obras estatales: “Los dueños de esas empresas son muchachos relacionados con el gobierno, que hasta hace poco eran trabajadores como nosotros. Nadie entiende muy bien cómo lograron hacerse empresarios. Pero lo raro también es que cuando íbamos a reclamarles algo, nos mandaban a hablar a la municipalidad. Y después los veías juntos, a estos empresarios, con los empleados municipales”.
Política de salida, o de reacción
Todos los que entraron a trabajar en obras públicas en Caleta Olivia eran obreros y empleados petroleros desocupados.
-Son pequeñas empresas, construyen cordones de veredas, cunetas, adoquinado. Nos mandaron a hablar al municipio y ahí nos dijeron que van a cambiar las concesiones, así que hay que esperar para volver a tener trabajo. Mientras tanto, no cobramos nada.
-Esas empresas son subsidiadas.
-Claro, y son intermediarias entre nosotros y el gobierno. La plata viene de la Nación, dicen, a la provincia, y de ahí a la municipalidad. Les dan la mitad del presupuesto a estas empresas de antemano.
-¿Quiénes son los dueños?
-Para mí son representantes de otros porque de un día para el otro no te podés hacer empresario, pero no tenemos información concreta. Lo que sí, cuando hay algo que discutir, te mandan para el municipio. Ahora estamos sin trabajo y sin saber cuándo volveremos a tener uno. En ese sentido estamos más complicados que los compañeros de Las Heras.
-Para mucha gente el sur es una promesa de trabajo y progreso. ¿Qué le dirías al que piensa ir a instalarse?
Si no tiene familiares con un espacio para darle, o si no tiene muchos oficios o estudios, que piense bien. No es un lugar como el que te quieren pintar los medios. Allá hay hambre, se empezaron a ver cosas que nunca veías: chicos pidiendo en la calle, gente revolviendo basura buscando comida. Los supermercados llevan a los basurales los productos vencidos y la gente va atrás a ver qué puede rescatar.
-Este señor del café hace un rato decía que aquí está cada uno en la suya. ¿Toda esta situación en el sur refuerza el encierro y el aislamiento –cada uno en la suya- o hay formas colectivas para tratar de salir adelante?
-Mucho tiempo funcionó el sálvese quien pueda. El que más trabaja tiene más posibilidades. Había un egoísmo hacia el vecino. Si el otro no tiene, problema suyo. Hoy es distinto. Cada vez que hay un conflicto hay apoyo. Es cierto que la gente se cansa de tanto lío y tanto piquete, pero sabe que los que logran insertarse en el mercado laboral o logran un aumento, terminan volcando esa mejora a la ciudad, al resto. Por ahí no hay inversión del gobierno, pero ese poquito que puedan aportar los trabajadores lo gastan en el pueblo y eso reactiva al comercio, y eso genera algún empleo. Por suerte, además, muchos colaboran con los que están luchando, que no son grupos aislados ni nada de eso: son sus propios vecinos. Supongamos que hay un reclamo de los municipales: ¿quién no tiene un familiar municipal? Lo mismo con la policía: ¿quién no tiene un familiar policía? ¿O petrolero? Todos estamos vinculados con todos.
-Aquí se ha publicado en los diarios que muchas esposas de policías son de izquierda, y alientan los piquetes policiales.
-(Se ríe) Eso es lo que dice el gobierno. ¿Sabés lo que pasa? Que para ellos todo el que reclama es de izquierda. (Dato ilustrativo: el abogado de los presos en Caleta Olivia, el doctor Ramón Amaya, también lo fue de los policías auto acuartelados en la provincia). Hasta han expulsado gente del propio kirchnerismo cuando participó en algún conflicto, o por decir lo que está pasando. Y la gente piensa: está bien, decime de izquierda o de derecha, pero dame una solución. Lamentablemente el gobierno no ha tenido una política de salida de esto, sino una política de reacción. Siempre está reaccionando ante las situaciones. Pero los conflictos no son casualidad. Nosotros lo vemos como simples trabajadores sin un gran intelecto, y más de una vez se nos ocurren las soluciones, pero el gobierno parecería que no lo ve, no ve nada, y cuando la situación se pone tensa no reacciona solucionando, sino reprimiendo. Reacciona tarde y de forma violenta. La política actual de Santa Cruz es muy violenta.
Monopolio político
-En esa comparación con el latifundio, ¿Quién es el latifundista? ¿Quién manda?
Las petroleras, clarísimo. El gobierno trabaja para ellas. En cada elección los candidatos andan con los empresarios y prometen inversiones de las operadoras. Cuando hay un conflicto, las petroleras dicen que eso pone en riesgo los sueldos de los trabajadores públicos, porque no va a haber regalías que el gobierno usa para pagar los sueldos. Otro problema es que se viene una crisis real, cuando deje de haber petróleo, y eso todos sabemos que es algo para lo que no falta demasiado. Y ahí, cuando se acabe el petróleo ¿qué se va a hacer? Porque hay minería, energía eólica, hidráulica, hay muchas posibilidades para ir poniendo en marcha. Pero nadie está pensando en esas cosas. Y para colmo, la otra cuestión es que la tecnología también va expulsando cada vez a más gente del trabajo.
-Conclusión: en una situación ideal y esplendorosa, las petroleras generan cada vez menos empleo.
-Sí, a lo sumo subsidian otros empleos para que no andes dando vuelta y reclamando.
-Ese control de las petroleras, ¿se dio también con Kirchner como gobernador?
-Sí. Él en la campaña a presidente decía “acá no se van a seguir levando el petróleo si no aumentan las regalías”. Decía: “Yo mismo me voy a subir a los tanques y les voy a cortar las válvulas para que no se envíe el petróleo y el gas a Buenos Aires”. Pero terminó regalándole todo a las empresas.
-¿Por ejemplo?
El caso más evidente es que crea Enarsa (Empresa Nacional de Energía Sociedad Anónima), que hace el trabajo más caro y que menos ganancias tiene, la exploración. Les hace la exploración a las multinacionales, les dice dónde está el petróleo, las empresas vienen, chupan, se llevan todo, se van y dejan todo devastado. Pero la exploración la hizo Argentina. Las empresas nunca lo hacen, porque nuestro petróleo no es como el de Irak o Venezuela: nuestros pozos son más profundos y hay que trabajar mucho para que produzcan.
-¿Fue una sorpresa la actitud de Kirchner al asumir la presidencia, con respecto a los derechos humanos y tantas otras declaraciones que atrajeron a sectores progresistas y de izquierda?
-No, es la política de él. Es muy audaz. Allá para decir que había pleno empleo contrataba mucha gente en la administración pública. En Caleta hay 3.500 trabajadores municipales, que es una barbaridad. Esos trabajadores se pueden sentir un poco más independientes, más libres, porque tienen empleo, pero todo se logró por las luchas que se fueron dando y después de 14 años donde los municipios te contrataban en negro. Kirchner dice que es de los derechos humanos, pero lo que hace es repartir planes, comedores y demás para solucionarte el día. No que tengas una solución de fondo, sino el día. En vez de generar trabajo, prefiere darte un bolsón de comida. Lo hace con el ministerio de Desarrollo Social. Y vos pasás a ser un mendigo en vez de un trabajador. Esa es la política suya. Pero la gente en la provincia ya no le cree. Antes hacían un acto y se llenaba. Hoy tienen que arrastrar a la gente de los planes, y ni así llevan a muchos. Por eso los actos los hacen en lugares cada vez más chicos.
-No parece haberle ido mal, ni siquiera tiene oposición.
-La destruyó. Kirchner tiene esta política: estás con él o te destruye. Por eso hizo esas maniobras hasta con Bielsa (el zarandeado ex canciller) o con lo que se le ponga adelante. Antes hablábamos de monopolio. Él hace como un monopolio de la política. Y como destruyó en la provincia, va a destruir a nivel nacional.
-¿Y cómo se sale de esa situación de encierro que describís en la zona petrolera?
-Ojalá tuviera una receta. Yo creo que hay que organizarse y participar en la vida política y económica del país. Lo tienen que hacer los trabajadores. Porque si no no te queda ninguna oportunidad. Yo veo que este puede ser un año conflictivo en Caleta, en Truncado, en Las Heras. En los lugares donde hubo paritarias no se logró ni un mínimo de lo que se estaba pidiendo. Hay un desacuerdo de los trabajadores hacia el gobierno y la patronal, inflación cada vez más elevada, el costo de vida imposible. La gente salió a vender sus cosas. Yo mismo tenía un autito y lo vendí porque no podía ni cargarle la nafta. Pero yo creo que la gente no se va a quedar quieta.
Antes de concluir la charla, el encargado del café vuelve a observar unos billetes, levanta el índice, y repite estentóreamente parte de su monólogo: “La platita… acá está el problema. Por eso dicen que la panza es reina y la plata es dios”. Señala hacia la marea autos cocinándose bajo el sol de la 9 de Julio y anuncia: “Esto así no va. Somos unos turros. Qué se le va a hacer, che”.

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Las cosas que hay que hacer para trabajar – Capítulo 2

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La nueva serie documental de lavaca: el mundo de la autogestión en Argentina a través de ocho capítulos sobre experiencias recientes de diferentes cooperativas que lograron recuperar empresas vaciadas o quebradas por las patronales. Con dirección de Patricio Escobar, autor de La crisis causó 2 nuevas muertes. Ya disponibles los capítulos 1 y 2

Capítulo 2

Aceitera La Matanza fue la primera fábrica recuperada visitada por un presidente argentino durante su mandato. Alberto Fernández reconoció que siempre vio a las cooperativas como parte de la “economía informal” sin comprender que involucra otros modos de producción: “Ahora soy yo uno de los que tiene que convencer al resto de la Argentina de que la economía popular existe, y que hay que darle las herramientas para que siga creciendo”, dijo ante 2.000 trabajadoras y trabajadores. Sin embargo, durante la pandemia, la asistencia del Estado no fue la misma que para las empresas privadas. ¿Qué dice sobre esto? ¿Y qué le responden quienes trabajan?

Capítulo 1

Dos mil personas que integran empresas recuperadas de toda la Argentina se reúnen en un acto histórico en la Aceitera La Matanza. ¿Qué buscan? Impulsar el proyecto de Ley de Recuperación de Unidades Productivas que facilite que cooperativas de trabajo pongan en marcha empresas quebradas o vaciadas por las patronales. El movimiento lleva 20 años sin ley, pero ha recuperado no sólo trabajo sino también dignidad y vida, con 400 fábricas en el país que dan trabajo en total a más de 14 mil obreras y obreros. Su lema: Ocupar, resistir y producir

Las cosas que hay que hacer para trabajar Dirección: Patricio Escobar.
Producción integral de Cooperativa de Trabajo Lavaca: Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini, Anabella Arrascaeta, Lina Etchesuri, Sebastian Smok, María del Carmen Varela, Franco Ciancagini, Lucas Pedulla.
Fotografía: Lina Etchesuri y Sebastian Smok. Cámara: Patricio Escobar, Guillermo Guevara, Sebastian Smok.
Música: Guido Donato y Tomás Lobov.
Edición: Damián Finvarb.

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Todo se quema, nada se transforma

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Todas las provincias argentinas sufrieron incendios masivos en 2022, y el 95% de ellos son provocados por acciones humanas, según un reciente informe de Amnistía Internacional. El costo de recuperar ese desastre oscila entre 1.100 y 3.700 millones de dólares anuales. Adjudica los incendios al avance de negocios inmobiliarios, agrícolas y/o ganaderos, que buscan favorecerse a partir de una destrucción territorial.

Los daños y las consecuencias a largo plazo son incalculables, mientras el Congreso sigue en deuda y no trata la Ley de Humedales. Vecinos e integrantes de organizaciones de San Pedro, Rosario y Ramallo dan voz y cuerpo a lo que los números de Amnistía denuncian. El informe completo.

Por Anabella Arrascaeta y Francisco Pandolfi

Amnistía Internacional presentó un informe en el que reporta la gravedad de los incendios forestales en Argentina. El dato es alarmante: durante el 2022 todas las provincias del país estuvieron en llamas.  

El trabajo toma información del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, organismo dependiente del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Nación. Los datos son oficiales y arrojan un total de 561.164,89 hectáreas quemadas. Pero la propia organización da cuenta de la dificultad de obtener la radiografía completa de la situación y ofrece, en contraste con estas cifras, la información proporcionada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuario (INTA), que contabilizó tan solo en Corrientes más de 1 millón de hectáreas devastadas por incendios. 

La provincia de Corrientes permite pensar todo el sistema de muerte y depredación que generan las llamas. Algunos datos: 

  • De acuerdo a la Dirección Nacional de Bosques, dentro de las miles de hectáreas afectadas en los incendios de la provincia, un 10% pertenece a una superficie de bosques quemados que son considerados de muy alto valor de conservación.
  • El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible reporta que en la provincia se documentaron desplazamientos de animales, entre ellos, mono carayá, yacarés y carpinchos.
  • En respuesta a un pedido de acceso a la información pública hecho por Amnistía Internacional Argentina, la Dirección Nacional de Planificación y Ordenamiento Ambiental del Territorio del ministerio informó que se sufrió una pérdida de cientos de miles de hectáreas de áreas protegidas en la provincia de Corrientes en el año 2022. El informe detalla que “las áreas naturales protegidas son relevantes por distintas razones: para la protección de suelos, cuencas hidrográficas, recursos y materias primas, para el control de plagas y enfermedades, para la investigación científica, proporcionar valores espirituales, emocionales y culturales, entre otras razones”. 
  • Entre las áreas más afectadas del país se encuentra la zona de humedales de Corrientes. En 2022 y solamente en dicha provincia se registró que más de 330 mil hectáreas en zonas de humedales fueron afectadas por los incendios.  

En este contexto el informe da cuenta de que la “restauración de áreas quemadas es lenta y requiere de recursos efectivos que permitan la recomposición de los ecosistemas y biodiversidad”. El costo es imposible de determinar. Dice el informe: “Se estima que la recuperación tras los incendios podría costarle a Argentina entre USD 1.100 y 3.700 millones por año”. 

A ese contexto se suma que en medio de la crisis económica, “los brigadistas y bomberos voluntarios han reclamado mayores recursos y apoyo para financiar los gastos a la par de mejores condiciones laborales, obra social y remuneración”. 

Pero hay consecuencias de largo impacto no pueden medirse en números ni plata, por ejemplo el impacto en el ecosistema, “la pérdida de ciertos árboles o vegetación puede tardar décadas en regenerarse, por lo que su recuperación no puede acelerarse ni resolverse rápidamente. Mientras que otro tipo de vegetación es incapaz de rebrotar luego de un incendio”, dice el informe. Agrega: “A su vez, la pérdida de flora a causa de los incendios afecta directamente a la fauna ya que ésta depende de ella para su alimentación o refugio. Esto no solo provoca la muerte de animales sino también su desplazamiento”.  

Otro caso: no había informes de incendios en Tierra del Fuego, pero en noviembre de 2020 se reportaron 9.000 hectáreas consumidas por el fuego (equivalentes a 9.000 manzanas de cualquier ciudad) en el área protegida de bosques nativos de Tolhuin.

Fotos: Pablo Sigismondi.

Quién prende el fuego

El informe de Amnistía Internacional da cuenta de que según el Servicio Nacional de Manejo del Fuego “las acciones humanas son responsables del 95% de los incendios”. 

Explica: “La negligencia, los fogones mal apagados y la quema intencional de pastizales, son algunas de las prácticas más riesgosas que inician los grandes incendios en el país. Con frecuencia los incendios intencionales están asociados a las prácticas de quema de pastizales para el avance de proyectos inmobiliarios y/o la agro-ganadería. Las principales causas de la pérdida de bosques nativos están asociadas a los cambios de uso de suelo que se realizan para desarrollar actividades agrícolas y ganaderas, así como los incendios. Por otro lado, la proliferación de los incendios forestales también se explica por el cambio climático: altas temperaturas, intensas sequías, bajos niveles hídricos”. 

Dato que aporta el informe: El Servicio Metrológico Nacional de octubre de 2022 reportó que más de 160 millones de hectáreas fueron afectadas por la sequía en el país. Otro: las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y San Luis atraviesan una situación de sequía extrema sin precedentes. “Estas condiciones climáticas, combinadas con altas temperaturas y falta de lluvia, aumentan el riesgo de incendios. Asimismo, a medida que la temperatura global aumenta, eventos como éste serán cada vez más extremos y frecuentes”

Enrique Sierra, vecino de San Pedro, naturalista, activista ambiental, pone cuerpo y territorio a lo que los números y el informe exponen. Cuando atiende el teléfono a lavaca el termómetro registra en su casa 34 grados, y “llegamos a picos de 40 grados la semana pasada. En un año estamos cocinados”. 

¿Por qué?

Por las altas temperaturas, por la falta de lluvia, el Río Paraná está bajo. Desde principio de año llovieron solamente 8 milímetros. Y en agosto, septiembre, noviembre y diciembre del 2022 llovió por mes un promedio de 5 milímetros.

Si le tuvieras que hablar a una persona que no está metida en el tema, que escucha lejano lo del cambio climático pero ve que está padeciendo el calor y que hay incendios permanentes en distintos lugares del país, ¿cómo le explicarías lo que pasa?

Se lo explicaría simple: ¿cuántos cortes de luz tuvo en el año? La luz que tenemos, la mayor parte, viene de centrales hidroeléctricas que no están produciendo energía porque hay sequía en ríos y lagos. ¿Hace 20 años atrás usaba tanto protector solar? ¿Lo alertaban por los golpes de calor? ¿Se le corta el agua en la casa? Porque las autoridades dicen que en las napas casi no hay agua. Esa sería la manera de explicarle a la sociedad en general qué es el cambio climático. Pienso que se entiende más fácil así. Las altas temperaturas nos llevan a más costos. 

¿Por ejemplo?

Si tenés aire acondicionado o ventilador vas a gastar más energía eléctrica, si es que tenés energía eléctrica. Otro ejemplo: si tenés algún tipo de enfermedad, con el humo de los incendios te afectan por las partículas del aire, el dióxido de azufre, el monóxido de carbono, que son gases de efecto invernadero. Acá en San Pedro se está quemando la isla y la solución es que manden 19 brigadistas. No podés mandar esa cantidad a un lugar que tiene más de 1000 hectáreas quemándose. La gente todavía no asocia. Y lo que no asocia la gente tampoco lo asocian los representantes políticos. No se entiende la relación entre los temas ambientales con la vida cotidiana; si yo tengo calor en la vereda es porque no tengo árboles, por eso tengo tres grados más de temperatura. Si llegan a venir lluvias demasiado copiosas, yo no sé qué va a pasar con las ciudades cuando se inunden porque no nos preparamos para el cambio de clima. Hoy tenemos sequía, pero tal vez después de mayo tengamos inundaciones. Ante esa incertidumbre nosotros todavía no nos preparamos como sociedad, como país, para prevenir este tipo de cosas, pese a que muchos venimos advirtiendo del tema. 

Amnistía Internacional acaba de sacar un informe sobre los incendios, la pérdida de biodiversidad y áreas protegidas, de humedales, entre otros temas. Desde tu experiencia, ¿cuáles son las causas de los incendios sistemáticos en el país?

Pienso que en Argentina no ordenamos el territorio; el ordenamientos territorial se refiere a los usos que le damos al suelo, los usos pueden ser industriales, urbanos, agropecuarios, y de conservación como pueden llegar a ser las áreas de humedales, pero como no tenemos un orden de ordenamiento social, cada uno hace lo que quiere. Entonces, que no haya ordenamiento del territorio produce un caos. Todo esto se va agravando porque se van sumando pequeños caos de distintos lugares, provincias, municipios y esto se está haciendo demasiado grande, incontrolable, como los incendios. El clima está cambiando y todavía no reaccionamos, ni prevenimos. No hay lluvias, no se recargan las napas, escasea el agua en la ciudad. La sociedad todavía no relaciona que la falta de lluvias le puede afectar el consumo de agua. El río está bajo desde hace 3 años, los humedales no tienen agua, se queman. Sin que los que queman tengan conciencia que están convirtiendo su futuro en cenizas. 

Fotos: Pablo Sigismondi

La deuda del Congreso: la Ley de Humedales

En Argentina aproximadamente un 21% del territorio está compuesto por humedales, aunque no se sabe con exactitud cuántos hay, su extensión ni su estado de conservación y destrucción. 

Los incendios presentan un riesgo enorme a estos ecosistemas generando pérdidas ambientales que podrían ser irrecuperables. Los humedales ayudan a mitigar los efectos que provocan las sequías, previniendo los focos de fuego, son barreras naturales que ayudan a prevenir el avance de las llamas. Además los beneficios de los humedales son múltiples y su contribución al bienestar humano es invaluable.

El proyecto de ley de Presupuestos Mínimos para la Protección de Humedales busca garantizar su conservación, protección y su uso sustentable. El proyecto lleva una década dormido en el Congreso de la Nación. Desde 2013 las sucesivas pérdidas de estado parlamentario son una constante, abonadas con la indiferencia de la clase política. 

En noviembre 2022 la Ley de Humedales tuvo dictamen en el plenario de las tres comisiones a las que el proyecto había sido girado, pero el dictamen de mayoría pertenece al interbloque Juntos por el Cambio con 53 firmas. El dictamen de minoría (un poco más cercano a lo que apoyan desde hace años las organizaciones científicas, sociales, ambientales y las comunidades afectadas) fue el del Frente de Todos, consiguió solamente 47 firmas dado que varios diputados y diputadas oficialistas no firmaron. 

El proyecto sigue sin ser tratado en el recinto y no fue incluido en las sesiones extraordinarias que acaban de iniciar. 

El informe de Amnistía Internacional exige: “El Congreso de la Nación debe dar urgente tratamiento al proyecto de Ley de Humedales y avanzar con acciones concretas que amplíen la protección de estos ecosistemas tan importantes para el mantenimiento y desarrollo de la vida en la Tierra”. 

Rodolfo Martínez, vecino de la ciudad de Rosario e integrante de la Multisectorial por la Ley de Humedales, explica a lavaca que el proyecto de ley fue “deliberadamente no incluido en las sesiones extraordinarias; no fue incluido ni por pedido de Alberto Fernández ni por pedido de legisladores”.

Sobre los dos dictámentes que se lograron aclara: “el de minoría del oficialismo es bastante más superador que el de mayoría, pero vemos que no hubo intenciones de que tenga debate. Vuelvo al punto: tiene que estar en el Congreso, se tiene que votar, a favor o en contra, de cara a la sociedad. Estamos de cara a un año electoral y todavía no sabemos qué piensan hacer los legisladores. Claramente la omisión de esto es una forma de ceder ante los intereses concentrados que están frenando esta ley”.

¿Quien tiene la responsabilidad de que no se esté tratando?

La responsabilidad de esto no la tienen los lobbies, como a veces intentan decirnos los legisladores. La responsabilidad la tiene cada nombre y apellido, diputado y diputada de todas las provincias que no se sitúan con lo que pasó en la calle, con tanto humo, tanta tragedia, no solo de animales, sino también la salud humana. No se quiere ponerle regulación, es más cómodo que sucedan los grises. 

¿Cómo está la situación en Rosario?

Hace dos fines de semana lamentablemente tuvimos fuego acá en la Isla de los Mástiles, al norte de Rosario, jurisdicción de la provincia de Santa Fe. Se tardó tres días en apagar el fuego y cuando estuvo todo el operativo se demostró que existen fuerzas, existen recursos, vinieron los brigadistas, fue la provincia la que se puso a mover las cosas a raíz del pedido también de las organizaciones. Pudieron apagar el fuego pero estamos hablando de que se repite una lógica, un patrón de fuego que es millonario. Es decir, vamos, apagamos el fuego con operativos que son carísimos y que llegan tarde porque el fuego ya quemó, por supuesto saludamos los esfuerzos pero me parece que hay que hay que invertir la lógica y lo que se tiene que garantizar es una tutela, un guardianazgo del territorio que al día de hoy no existe. En Entre Ríos por ejemplo es deliberadamente funcional que eso no exista. Santa Fe está accionando en estos territorios próximos que son más visibles por la ciudadanía, no así en los humedales del Norte donde están haciendo obras y que claramente van a afectar los territorios, pero por lo menos ante la prensa y ante la vergüenza algo están haciendo.

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Lo que el informe recomienda

El informe de Amnistia Internacional cierra con una serie de recomendaciones hacia el Estado. Son estas:

  • Generar condiciones políticas, legales, administrativas, económicas y financieras que permitan una gestión ambiental transversal a todas las políticas públicas, con un enfoque especial en acciones que se destinen a combatir los efectos de la crisis climática. 
  • Mejorar las estrategias de prevención de incendios forestales, reducción del riesgo y preparación de recursos, que debe estar acompañada de un sistema de monitoreo que garantice impactos efectivos en la reducción de los incendios. 
  • Garantizar el financiamiento y las condiciones necesarias para que todas las instituciones que dan respuesta a los incendios tengan los recursos materiales y humanos para responder con celeridad y de manera adecuada ante los focos de incendio forestales.
  • Asegurar una distribución de recursos eficiente y equitativa para que los distintos niveles del gobierno desarrollen los esfuerzos necesarios para informar los incendios, de manera periódica, así como informar el consecuente impacto socioambiental de los incendios forestales. 
  • Garantizar la restauración, rehabilitación y reforestación de las áreas afectadas y/o restauración de ecosistemas en beneficio de los territorios y población perjudicados; considerando la infraestructura natural, el cambio climático y el planeamiento que permita territorios más seguros y resilientes en el futuro. 
  • Garantizar investigaciones urgentes y eficaces para la identificación y sanción de los responsables de los incendios forestales y su debida condena. 
  • Avanzar con el tratamiento y aprobación urgente del proyecto de Ley de Humedales, priorizando aquel que ofrezca las mayores garantías posibles para la protección de los territorios.

Evangelina Romano, integrante de la Red Nacional de Docentes por los Humedales, y vecina de Ramallo, conversa con lavaca y aporta sus propias recomendaciones. Habla claro y dice así: “Despedimos al 2022 sin una Ley de Humedales y como era de esperar en llamas y tapados de humo. Y como pasó siempre, nadie accionó. Siempre esperamos a que el humo nos entre por la ventana. Una locura. Pedimos una Ley de Humedales que nos dé herramientas para terminar con el sufrimiento de las personas asmáticas, de los bichos, de los isleños, de los pescadores y de la vida misma. Todo sigue igual que hace 2 años, con gobernantes nacionales y provinciales inoperantes que se desbocan por zoom y no hacen cumplir las leyes; no es tiempo de debatir, de hablar, ya es tarde. Lo mismo sucede con municipios acéfalos que solo mandan cartas y se sientan a ver qué pasa desde la otra orilla. Armen un plan de contingencia, conversen con los propietarios y únanse para mitigar semejante devastación, poniendo recursos. Si no accionan, si no despiertan, esto no va a tener solución». 

Fotos: Pablo Sigismondi.
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Nota

Mónica Alegre, mamá de Luciano Arruga: memoria contra la impunidad por un desaparecido en democracia

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A 14 años de la desaparición de Luciano Arruga (que tenía 16 años en aquel momento), la causa que investiga su muerte está congelada y los ocho policías implicados figuran apenas como testigos. En diálogo con lavaca la madre de Luciano recuerda algunas otras cosas: lo que no cierra alrededor del cuerpo que estuvo desaparecido 5 años y 8 meses, tras haberse negado a ser reclutado por la propia policía para robar. Las imágenes de la vida de adolescentes en territorios dominados por la trampa y la violencia de las instituciones. Las dudas sobre la teoría de que fue atropellado. La investigación a la propia familia, que tuvo los teléfonos pinchados. Las amenazas, la quema del auto a Vanesa, la hermana de Luciano. El hostigamiento a los amigos del joven que debieron mudarse del barrio. El silencio político, la complicidad judicial, y los límites de la defensa. El recuerdo de Luciano, su fanatismo por River, su generosidad para compartir comida con sus amigos: “Él me enseñó a ser mejor persona” dice Mónica. Este domingo desde las 15, en el Espacio Luciano Arruga (ex destacamento donde el adolescente fue torturado; Indart y San Martín, Lomas del Mirador), familiares y amigos organizan la tradicional jornada en recuerdo del joven de 16 años desaparecido por la Bonaerense: “Seguiremos recordando que nosotros jamás vamos a bajar los brazos; que vamos a seguir pidiendo justicia todos los días de nuestra vida”. Por Francisco Pandolfi.

Mónica Alegre el próximo 21 de agosto cumplirá 60 años. Siempre cumple, Mónica Alegre, que vive en la casa de su mamá, a quien cuida todos los días en la villa 12 de Octubre de Lomas del Mirador. El martes 31 de enero se cumplirá otro aniversario sin su hijo: 14 años de aquel 2009 cuando Luciano Arruga fue desaparecido por la Policía Bonaerense. Lo parió un 29 de febrero de 1992. Su Negrito tenía 16 años y estaba por festejar los 17. No lo dejaron.

Para Mónica la vida fue complicada mucho antes de la desaparición de Luciano. Junto a su familia, vivieron en la calle, en casillas, en un hotel. El papá de Luciano los abandonó cuando él tenía 5 años. Y Moni ahí, presente, estando, sosteniendo, pese a todo.  

Lo recuerda a “su morocho” bien flacucho, cartoneando para ayudar a su familia. Como ya habían conocido la nieve –cuando el 9 de julio de 2007 cayó sorpresivamente en Buenos Aires–, le quedaba el sueño de ver el mar y las montañas. No lo dejaron.

El rechazo a “trabajar” para la policía

A Luciano le gustaba mucho el fútbol y era tan pero tan fanático de River, que aseguraba que si tenía un hijo varón lo llamaría Enzo Ramón, por Enzo Francescoli y Ramón Díaz. Nunca le alcanzó la plata para ir al Monumental. Tenía intacto el deseo de llegar a ese día. Tampoco lo dejaron.

En 2007, aquel año donde sus ojos vislumbraron la nieve porteña, la Policía Bonaerense le ofreció salir a robar para ellos. Se lo contó a su madre, que se quedó tranquila con la negativa de su hijo. Pero ante el “no”, vendría el hostigamiento policial, las amenazas. Y ya no lo dejarían en paz.

El 28 de septiembre de 2008 lo detuvieron de manera irregular y fue llevado al destacamento de Lomas del Mirador, inhabilitado para alojar personas y prohibido para menores. Fue amenazado y golpeado. Allí fue a rescatarlo Moni, que escuchaba sus gritos para que le dejaran de pegar. Por esas torturas el ex policía bonaerense Julio Torales, fue condenado en mayo de 2015 a diez años de prisión.

Cuatro meses después, el 31 de enero de 2009, Luciano fue desaparecido. Fernando Espinoza era el intendente de La Matanza; Daniel Scioli, el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Cristina Kirchner, la presidenta de la Nación. El silencio de las cúpulas fue ensordecedor.

La causa da cuenta de que esa noche los móviles policiales tuvieron “un funcionamiento irregular”, con circulación por fuera del recorrido asignado, falta de registros y estadío “durante varias horas en un descampado conocido como Monte Dorrego”.

Además, los libros de guardia del destacamento fueron adulterados. El 5 de febrero, su hermana Vanesa Orieta presentó un Habeas Corpus, pero fue rechazado por el Juzgado de Garantías N°5, a cargo del Juez Gustavo Blanco y la fiscal Roxana Castelli, meses después reemplazada por Celia Cejas.

La aparición

Finalmente el 17 de octubre de 2014 –5 años  y 8 meses después– se encontró el cuerpo de Lucianor enterrado como NN en el Cementerio de la Chacarita. Se descubrió que había fallecido el 1º de febrero de 2009, supuestamente atropellado por un auto al intentar cruzar la General Paz, desesperado, escapando (según declararon testigos), en circunstancias que aún siguen siendo investigadas. Y que había sido llevado al Hospital Santojanni, justamente donde su familia había ido dos veces a preguntar si estaba allí, y se lo negaron. Supuestamente se buscaba a un joven desaparecido, mientras un NN era enterrado por las mismas autoridades sin investigar quién era ni dar noticia alguna a la sociedad.

La causa que debe investigar su desaparición y muerte continúa en etapa de instrucción y el juicio político pedido por sus familiares a las fiscales Castelli y Cejas y al juez Banco, está estancado.

A 14 años, se sabe de la amnesia de los distintos gobiernos que se sucedieron, como de la complicidad policial-judicial. A 14 años, se sigue sin saber qué le pasó a Luciano esa noche. A 14 años, Mónica Raquel Alegre, la mamá de Luciano Nahuel Arruga, su orgullo, su “Negrito que se negó a robar para la Policía”, habla, llora, lo recuerda sonriendo.

–¿Cómo te llevás con esta fecha?

–Intento no pensar tanto, pero no se trata del 31 de enero, de una fecha particular: así son todos y cada uno de los días de mi vida. Pasaron 14 años, duele, va a doler siempre, toda mi vida. Es mentira que el tiempo cura todo. Hace muchos años una vez te dije, “el ser humano es un animal de costumbre” y es así. Una se acostumbra a vivir con el dolor, y es horrible; también con la desidia, la angustia, la tristeza, a no haber tenido justicia. Hasta a eso una se acostumbra hasta que se acaba la nafta, hasta que la pacha dice basta; no creo en Dios, aunque debe ser que exista, pero para nosotros no tuvo tiempo. Ahora, al estar cuidando a mi mamá, no estoy yendo a actividades de otros familiares, lo que me significaba sentirme viva. Al no estar en esos espacios como antes, siento que me ahogo, pero son procesos. Lo único que me queda es vivir con el recuerdo, con las anécdotas.

–¿Hay algunos de esos recuerdos o anécdotas que te sirven para sobrellevar mejor el día a día?

–Sí, sobre todo sus sonrisas, el recordarlo riendo. Agradezco lo mucho que me enseñó, lo que aprendí de él a ser mejor persona, más solidaria con mis pares, a no juzgar; del dolor también se aprende.

–Una de las primeras veces que hablamos en 2009 contabas que pese a vivir re contra justos, si tenías cuatro papas, a veces él se llevaba dos para sus amigos, porque no tenían nada para comer.

–Era así, si tenía media docena de huevos, y me faltaban dos o tres, ya sabía qué había pasado. Lo mismo con las papas, porque los pibes no tenían para comer, pero la verdad es que nosotros tampoco, entonces a veces me enojaba con él. “Pero yo salgo con el carro, mamá, y si no, pido; los pibes no tienen nada”. Y después me decía: “Aprendé mamá, ¿cuándo vas a aprender?”. Y mamá aprendió, aprendió de la peor manera, tuvo un gran costo, pero aprendí: hoy soy más humana. Ese pibe era mi Negrito, que jugaba descalzo a la pelota por un sanguche de milanesa y una coca; un pibe de barrio, un pibe villero, un pibe cartonero. Y sabés que ahora que pienso en esto, por primera vez caigo en que hace 14 años que no amaso pan casero, ¡14 años! Antes los hacía siempre, porque a él le gustaba mucho, y también se llevaba para sus amigos que no tenían nada.

Moni deja por un momento unos parches que está cosiendo para la actividad de este domingo y llora de la impotencia. Se le reestablece un poco la voz y el pan casero se asocia a las mentiras que sembraron alrededor de la causa: “Pasaron 14 años sin justicia, de disfrazar la realidad, de que dijeran que había muerto en un accidente de tránsito. ¿Quién tiene las herramientas para desaparecer un cuerpo? Se necesita de todo el aparato del Estado, judicial, policial y político para desaparecer a una persona durante 5 años y 8 meses. No se puede tapar el sol con un dedo. Entonces, con el paso del tiempo cierra todo: tres hábeas corpus nos rechazaron antes que aceptaran el último, unos meses antes de encontrar el cuerpo. Se ve que no estaba aceitado el ocultamiento total y algo podía quedar al azar. Ya para cuando apareció el cuerpo, habían borraron todo. En el medio, pasaron muchas cosas en el caso, como la Policía espiándonos a los familiares porque investigaban un secuestro extorsivo; el hostigamiento a uno de los pibes de Familiares y Amigos que amenazaron que iba a terminar como el Negro y se tuvo que ir a vivir al sur; el quemar el auto de Vanesa; el querer incendiarme mi casa; las amenazas al resto de mis hijos… Hay pibes acá en el barrio que tuvieron que irse a Paraguay por miedo. Se fueron porque la Policía los re cagó a palos y los amenazó. Así, con esta impunidad, ya pasaron 14 años y la causa sigue en etapa de instrucción; es una burla, los ocho policías implicados ¡siguen como testigos! Me pregunto: ¿podrán dormir tranquilos? ¿vivirán en paz?”.

–¿Cómo explicas que luego de tantos años todavía se esté en la etapa de instrucción, o sea, de investigación penal?

–Yo me pregunto lo mismo, ¿cómo se explica? Como la causa no prescribe, porque si hay algo que luchamos con uñas siguiente es para caratularla como desaparición forzada, la van a mantener en ese estado. Juegan con el desgaste, con el cansancio, con los recuerdos y también con tu economía, porque si vos no tenés un buen abogado… Mi abogado es del CELS y el CELS vos sabés hasta dónde patea; se va a desgarrar las vestiduras por el caso hasta que tocás al Estado, ahí da un pasito atrás. Entonces se dan pequeños pasos, la causa sigue moviéndose, pero no avanza. Todo seguirá así hasta que quizá algún día tenga un buen abogado y empiece de vuelta.

–¿Qué creés que debe aprender de Luciano la sociedad, para ser un poco mejor?

–Ese corazón inmenso que tenía el Negro; a ser un poco más humano, a valorar la vida, a aprender. Ojalá, sí, ojalá que la sociedad aprenda a no ser tan egoísta. El Negro era así; no le gustaba tanto estudiar, pero tenía un corazón de oro. Vos fijate, se llevaba pan casero para dárselo a sus amigos; al día siguiente quizá no iba a tener nada para comer, pero priorizaba a los demás.

–¿Por qué es importante la actividad de esta tarde?

–Desde las 15, en el Espacio Luciano Arruga (ex destacamento donde fue torturado Luciano; Indart y San Martín, Lomas del Mirador) seguiremos recordando que nosotros jamás vamos a bajar los brazos; que vamos a seguir pidiendo justicia todos los días de nuestra vida. Es importante para tener la memoria del Negro viva y presente, para saber nosotros mismos que no estamos derrotados; para que sepan que no estamos derrotados y que seguimos luchando.

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