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Petróleo y derechos humanos: el caso Santa Cruz

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¿Cómo se vive, se trabaja, se compra y se descansa en Santa Cruz, tierra dominada por las petroleras que determinan casi todo, desde la política hasta el trabajo y el consumo? Jorge Mansilla, trabajador de Caleta Olivia, tras denunciar ante el CELS la situación de uno de los presos por reclamar empleo, contó a lavaca sus impresiones sobre la vida monopolizada por las petroleras, el estilo también monopólico del kirchnerismo, y lo que ocurre en la zona norte de la provincia, cuando reina eso que algunos llaman normalidad.
Jorge Mansilla tiene 31 años, sabe lo que es trabajar en el petróleo a 20º bajo cero, sabe lo que es hospedarse ocho meses en una cárcel, hasta que finalmente el Tribunal Supremo de Santa Cruz le anunció a la ciudadanía en abril del 2005 que la crisis social no se puede reprimir con el código penal, y lo liberó junto a sus cinco compañeros presos.
Pero ahora Mansilla está en una Buenos Aires abrasadora y poco abrazadora: su nueva prisión es estar otra vez sin trabajo desde enero, debido a que políticos y empresas rompieron las promesas laborales que les habían efectuado a los desocupados.
Sin embargo llegó a la Capital no tanto por lo suyo, sino para denunciar la situación de otro petrolero, Cristian Ruiz, detenido desde julio del 2005 en Cañadón Seco por lo mismo que Mansilla había sido liberado.
Efectuó la denuncia ante el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS): “Me recibió Gustavo Palmieri, con muy buena predisposición y mucho interés en comprender cómo es la situación en el sur. Ellos estuvieron a fines del año pasado en la zona y la idea es ver qué se puede hacer para solucionar esta situación”.
Jorge camina por la 9 de Julio, y no lo asombran tanto el calor y los bocinazos insufribles, ni el movimiento de gente, como el anuncio que detectó en un pequeño café y pizzería, sede de la conversación con lavaca: “Mirá esa pizza, a 4,80. Allá una pizza pelada, que casi ni muzzarella tiene, no te baja de los 13 o 14 pesos”.
El tema puede parecer menor (a quienes no comen pizza), pero Jorge percibe en esos detalles una cuestión a la que atribuye el origen de parte los conflictos en Santa Cruz:
-Cuando los trabajadores salieron en Las Heras a reclamar por el impuesto a las ganancias, demostraron que el problema no es solo para los desocupados –que imaginate cómo estamos- sino también para la gente que tiene un trabajo que se supone bien pago.
-Mucha gente no entiende el conflicto porque los salarios, comparados con los de otras provincias, son elevados. Tanto, que caen en el impuesto a las ganancias.
-El costo de vida tiene mucho que ver en todo esto. Acá en Buenos Aires vas a comprar cualquier cosa a un peso, y allá te cuesta tres. Hoy en día si querés alquilar una casa en Caleta Olivia, Pico Truncado o Las Heras, lo primero es encontrarla, porque casi no hay. Y si encontrás, no te baja de 900 pesos. Después tenés que comer, vestirte, moverte. Cada pasaje que pagamos nosotros a Truncado son 10 pesos de ida y 10 de vuelta. Entre Caleta y Las Heras son 20 y 20. No hay líneas urbanas de colectivos, entonces según el recorrido tenés que usar taxi o remis, y el mínimo es de 3,75. Vas sumando, y aunque uno gane 2.000 pesos o más, termina endeudado.
-¿Es tanta la diferencia?
-Un kilo de carne barata cuesta 17 pesos. A mi hijita de dos años estoy obligado a comprarle leche de la de larga vida, porque de sachet no hay. Antes de venir compré la de larga vida a 5,25, de una marca que la conoce el que la hizo y nosotros. Un paquete de fideos, los más baratos, no te baja de 2,75. Y comprás eso, o nada porque tenés un solo lugar donde comprar esa sola cosa. Y si hay otro, te vende lo mismo al mismo precio.
-Libertad de mercado sin maquillaje: monopolios.
-Claro, no hay competencia de mercado, no es como aquí que podés elegir dónde comprar. Allá tenés uno solo, un solo precio. Hasta ir a bailar es un lío. En Caleta hay un solo lugar, de cumbia y otro con otra música. Pero en Las Heras y Truncado no tenés ni uno. Y otra cosa: pagamos la luz y el teléfono más caros del país.
-Pero la Patagonia produce energía eléctrica.
-Por eso no se entiende. Y te digo más, tenemos la posibilidad de la energía eólica. Pero nadie la lleva adelante.
Viento del sur
La energía eólica se produce a partir de los viento que pulen la Patagonia. Es permanente, renovable, barata, no contamina: casualmente, todo lo contrario del petróleo.
-Podés generar la electricidad para toda una ciudad. En Caleta con un molino alcanzaría. Los molinos de Comodoro le dan electricidad a todo el parque industrial. Ahí tenés otra locura: las empresas petroleras y las fábricas de Comodoro usan la energía eólica, pero nosotros, la gente, los vecinos, no tenemos acceso siendo que sería mucho más barata. Lo único un poco más barato para nosotros es el gas, si no nos morimos de frío. Eso hace que la prioridad siempre para nosotros sea pagar los impuestos para no quedarte sin el servicio.
-¿Y el teléfono?
-El teléfono es indispensable, porque quedás incomunicado. Lo mismo que estamos obligados a tener televisión por cable porque televisión por aire no hay. Con el teléfono, cuidándote, sin llamar a celulares ni a larga distancia, pagás unos 900 pesos. Si te descuidás te vas mucho más arriba. Y no tenés franjas horarias ni nada de eso. Lo maneja una cooperativa que en realidad está formada por gente de la municipalidad, y tampoco tenés opción para elegir otra cosa.

Jorge –debe aclararse- no es un promotor del libre mercado ni integra la llamada escuela económica de Chicago, sino el FOS (Frente Obrero Socialista). Pero su razonamiento apunta a revelar de qué modo estas zonas de la Patagonia viven una situación de encierro cotidiano, hasta en el consumo: “Es como vivir en un latifundio. Parece más un latifundio que una sociedad democrática”.
En los latifundios los trabajadores cobraban –cobran- vales para comprar los productos más elementales en el almacén de los propios latifundistas. Más allá de lo económico, el único rol del habitante de esos lugares es la obediencia y el trabajo. La idea de sociedad democrática pertenece a otros planetas. Pensar esta realidad como la vida en un latifundio modernizado es un ejercicio inquietante.
Sostiene Jorge:
-Pero además te descuentan un impuesto por trabajar. Yo no sé cómo lo pueden llamar “ganancias” si el trabajador no gana nada, y pierde bastante. Para colmo, la vida ahí es durísima.
-¿En qué sentido?
-Yo trabajé en Las Heras. Viajé para allá en los 90 por las promesas de Kirchner, cuando llegó a la gobernación, de que iba a haber cantidad de trabajo. Al principio había, pero después vino la crisis de fines de los 90, el petróleo a 6 dólares, y las petroleras dejaron a la gente y los yacimientos abandonados, empezó a haber pueblos fantasmas. Después nuevamente hubo reactivación, pero para el que mantuvo su trabajo hay que reconocer que las condiciones son tremendas.
-¿Por qué?
-Cada semana tiene seis jornadas de 12 horas de trabajo en el campo, en Los Perales, y cuatro horas más entre ida y vuelta. Las Heras es la ciudad, pero Los Perales es el campo donde están los pozos (y se lo considera uno de los más productivos del país) . después de esas 16 horas, uno tiene que hacerse la comida, la comida para el día siguiente, lavarse la ropa, y entre una cosa y otra, al final dormís tres o cuatro horas, y ya tenés que volver al campo.
A una mesa de distancia, el encargado del pequeño café, un típico porteño sesentón, locuaz, con acento tanguero y voz áspera de mucha noche transitada, le cobra a un parroquiano y anuncia mirando hacia el vértigo de la 9 de Julio, mientras palpa el billete que acaban de darle: “La platita, che. La platita no es nada. Papelitos. Los argentinos somos unos turros. Cada uno en la suya. Por culpa de la plata estamos como estamos. Qué se le va a hacer”.
Los hombres solos
Las Heras tiene 15.000 habitantes. Hacia 1990 eran la tercera parte. En Caleta la cifra explotó de 25.000 a 40.000. Los momentos de reactivación fueron un imán. Los trabajadores petroleros se dividen entre los que viven allí con sus familias, y una enorme proporción de los que forman ese paisaje de hombres solos tan característico de la zona. Son quienes llegan desde otras ciudades, a las que regresan cuando reúnen francos suficientes como para pasar un par de días: “El que vive en Las Heras está casi todo el día afuera. Sale de la casa a las seis de la mañana y vuelve a las diez de la noche. O de seis de la tarde a diez de la mañana. A los hijos casi ni los ve. Pero además muchos trabajadores viven solos porque son de otros lugares, y cuando vuelven a la casa son como extraños. Es muy complicado, muchos se vuelcan al alcoholismo y es muy común que las familias se rompan porque los chicos se acostumbran a vivir sin el padre, la mujer sin el esposo. Va generando un conflicto y en tiempo de vacaciones se producen las crisis y divorcios”.
La superación de este tipo de situaciones no parece darse precisamente a través de un incremento de la sociabilidad y las relaciones comunitarias. Cuenta Jorge: “No, hay gente se pone violenta, es un clima complicado. Además no hay contención en esas ciudades, ni para los adolescentes ni para nadie”.
Se considera a Las Heras como un lugar récord en el rubro de los suicidios de jóvenes. Por ejemplo, una serie de muertes por mano propia de 22 chicas y chicos por debajo de los 20 años producida a fines de los 90, motivó que Unicef (el fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) enviara técnicos para aplicar un programa de resolución de conflictos. Todo en pleno estallido de la crisis y la desocupación de fines de los 90, con el gobernador Kirchner buscando un lugar en la política nacional. “La desocupación, la ausencia de contención social, la falta de expectativas laborales y de estudio, aparecen como desencadentantes de esas trágicas determinaciones” declaró en aquel momento Ángel Gómez, secretario de Bienestar Social de Las Heras, según se transcribe en el libro Los suicidios del fin del mundo.
La ola de suicidios amainó pero no se detuvo. Los organismos internacionales quizás no puedan transformar la vida cotidiana de las personas, o el malestar del alma.
La mala fuerza
Sigue contando Jorge.
“El otro tema es que no hay casi nada. No hay cultura, esparcimiento, y cada vez que hay un conflicto termina siendo muy duro, y no siempre con claridad sobre qué se quiere lograr. Todo conflicto es durísimo. Como es duro el trabajo. Imaginate lo que es estar a 20 grados bajo cero”.
Dato técnico: la temperatura de un freezer oscila entre los 18 y 25 grados bajo cero. El lector puede barruntar lo que significa trabajar en un lugar donde se puede congelar la comida dejándola a la intemperie.
Jorge: “Para trabajar en invierno se usa ropa de abrigo, más un mameluco, más el mameluco térmico, más los guantes. Vas por el campo con nieve hasta las rodillas. Los trabajos de movimiento de tierra por derrames de petróleo (¿habrá contagio en la Patagonia de la experiencia de Gualeguaychú?) son increíbles porque cuando pegás con la pala, la tierra está dura como el asfalto. Está todo congelado y con escarchas de 5 o 10 centímetros. Usás medias para no congelarte los pies, pero cuando hay nieve terminamos todos mojados”.
Estas cuestiones explican, según Jorge, que la mayoría de los petroleros, “desde los 35 o 40 años, queden destruidos”. Él mismo ya tuvo que operarse de una hernia de disco: “Es por la mala fuerza” dice refiriéndose a los esfuerzos que deben realizar. “Es por la explotación”, sintetiza.
Pero Mansilla, una vez liberado por la justicia local hace casi un año, no volvió al petróleo. “Y eso que tengo antecedentes laborales excelentes. No lo digo yo, sino los certificados de las propias empresas en las que trabajé. Pero ahora me discriminan por haber participado en un conflicto”. Que el máximo tribunal de Santa Cruz haya fallado a favor de los trabajadores, no les quita a éstos el estigma de haber intentado defender sus derechos.
A Jorge el gobierno le adjudicó un extraño empleo en la construcción de obras públicas: “Yo soy petrolero, no albañil, pero nos dieron ese trabajo a muchos de los que estábamos reclamando. La promesa era por cuatro años, pero duró apenas unos cinco meses, y en enero volví a quedar en la calle”.
Lo extraño de su trabajo surge de que fue contratado por una de las tantas empresas que terciarizan obras estatales: “Los dueños de esas empresas son muchachos relacionados con el gobierno, que hasta hace poco eran trabajadores como nosotros. Nadie entiende muy bien cómo lograron hacerse empresarios. Pero lo raro también es que cuando íbamos a reclamarles algo, nos mandaban a hablar a la municipalidad. Y después los veías juntos, a estos empresarios, con los empleados municipales”.
Política de salida, o de reacción
Todos los que entraron a trabajar en obras públicas en Caleta Olivia eran obreros y empleados petroleros desocupados.
-Son pequeñas empresas, construyen cordones de veredas, cunetas, adoquinado. Nos mandaron a hablar al municipio y ahí nos dijeron que van a cambiar las concesiones, así que hay que esperar para volver a tener trabajo. Mientras tanto, no cobramos nada.
-Esas empresas son subsidiadas.
-Claro, y son intermediarias entre nosotros y el gobierno. La plata viene de la Nación, dicen, a la provincia, y de ahí a la municipalidad. Les dan la mitad del presupuesto a estas empresas de antemano.
-¿Quiénes son los dueños?
-Para mí son representantes de otros porque de un día para el otro no te podés hacer empresario, pero no tenemos información concreta. Lo que sí, cuando hay algo que discutir, te mandan para el municipio. Ahora estamos sin trabajo y sin saber cuándo volveremos a tener uno. En ese sentido estamos más complicados que los compañeros de Las Heras.
-Para mucha gente el sur es una promesa de trabajo y progreso. ¿Qué le dirías al que piensa ir a instalarse?
-Si no tiene familiares con un espacio para darle, o si no tiene muchos oficios o estudios, que piense bien. No es un lugar como el que te quieren pintar los medios. Allá hay hambre, se empezaron a ver cosas que nunca veías: chicos pidiendo en la calle, gente revolviendo basura buscando comida. Los supermercados llevan a los basurales los productos vencidos y la gente va atrás a ver qué puede rescatar.
-Este señor del café hace un rato decía que aquí está cada uno en la suya. ¿Toda esta situación en el sur refuerza el encierro y el aislamiento –cada uno en la suya- o hay formas colectivas para tratar de salir adelante?
-Mucho tiempo funcionó el sálvese quien pueda. El que más trabaja tiene más posibilidades. Había un egoísmo hacia el vecino. Si el otro no tiene, problema suyo. Hoy es distinto. Cada vez que hay un conflicto hay apoyo. Es cierto que la gente se cansa de tanto lío y tanto piquete, pero sabe que los que logran insertarse en el mercado laboral o logran un aumento, terminan volcando esa mejora a la ciudad, al resto. Por ahí no hay inversión del gobierno, pero ese poquito que puedan aportar los trabajadores lo gastan en el pueblo y eso reactiva al comercio, y eso genera algún empleo. Por suerte, además, muchos colaboran con los que están luchando, que no son grupos aislados ni nada de eso: son sus propios vecinos. Supongamos que hay un reclamo de los municipales: ¿quién no tiene un familiar municipal? Lo mismo con la policía: ¿quién no tiene un familiar policía? ¿O petrolero? Todos estamos vinculados con todos.
-Aquí se ha publicado en los diarios que muchas esposas de policías son de izquierda, y alientan los piquetes policiales.
-(Se ríe) Eso es lo que dice el gobierno. ¿Sabés lo que pasa? Que para ellos todo el que reclama es de izquierda. (Dato ilustrativo: el abogado de los presos en Caleta Olivia, el doctor Ramón Amaya, también lo fue de los policías auto acuartelados en la provincia). Hasta han expulsado gente del propio kirchnerismo cuando participó en algún conflicto, o por decir lo que está pasando. Y la gente piensa: está bien, decime de izquierda o de derecha, pero dame una solución. Lamentablemente el gobierno no ha tenido una política de salida de esto, sino una política de reacción. Siempre está reaccionando ante las situaciones. Pero los conflictos no son casualidad. Nosotros lo vemos como simples trabajadores sin un gran intelecto, y más de una vez se nos ocurren las soluciones, pero el gobierno parecería que no lo ve, no ve nada, y cuando la situación se pone tensa no reacciona solucionando, sino reprimiendo. Reacciona tarde y de forma violenta. La política actual de Santa Cruz es muy violenta.
Monopolio político
-En esa comparación con el latifundio, ¿Quién es el latifundista? ¿Quién manda?
-Las petroleras, clarísimo. El gobierno trabaja para ellas. En cada elección los candidatos andan con los empresarios y prometen inversiones de las operadoras. Cuando hay un conflicto, las petroleras dicen que eso pone en riesgo los sueldos de los trabajadores públicos, porque no va a haber regalías que el gobierno usa para pagar los sueldos. Otro problema es que se viene una crisis real, cuando deje de haber petróleo, y eso todos sabemos que es algo para lo que no falta demasiado. Y ahí, cuando se acabe el petróleo ¿qué se va a hacer? Porque hay minería, energía eólica, hidráulica, hay muchas posibilidades para ir poniendo en marcha. Pero nadie está pensando en esas cosas. Y para colmo, la otra cuestión es que la tecnología también va expulsando cada vez a más gente del trabajo.
-Conclusión: en una situación ideal y esplendorosa, las petroleras generan cada vez menos empleo.
-Sí, a lo sumo subsidian otros empleos para que no andes dando vuelta y reclamando.
-Ese control de las petroleras, ¿se dio también con Kirchner como gobernador?
-Sí. Él en la campaña a presidente decía “acá no se van a seguir levando el petróleo si no aumentan las regalías”. Decía: “Yo mismo me voy a subir a los tanques y les voy a cortar las válvulas para que no se envíe el petróleo y el gas a Buenos Aires”. Pero terminó regalándole todo a las empresas.
-¿Por ejemplo?
-El caso más evidente es que crea Enarsa (Empresa Nacional de Energía Sociedad Anónima), que hace el trabajo más caro y que menos ganancias tiene, la exploración. Les hace la exploración a las multinacionales, les dice dónde está el petróleo, las empresas vienen, chupan, se llevan todo, se van y dejan todo devastado. Pero la exploración la hizo Argentina. Las empresas nunca lo hacen, porque nuestro petróleo no es como el de Irak o Venezuela: nuestros pozos son más profundos y hay que trabajar mucho para que produzcan.
-¿Fue una sorpresa la actitud de Kirchner al asumir la presidencia, con respecto a los derechos humanos y tantas otras declaraciones que atrajeron a sectores progresistas y de izquierda?
-No, es la política de él. Es muy audaz. Allá para decir que había pleno empleo contrataba mucha gente en la administración pública. En Caleta hay 3.500 trabajadores municipales, que es una barbaridad. Esos trabajadores se pueden sentir un poco más independientes, más libres, porque tienen empleo, pero todo se logró por las luchas que se fueron dando y después de 14 años donde los municipios te contrataban en negro. Kirchner dice que es de los derechos humanos, pero lo que hace es repartir planes, comedores y demás para solucionarte el día. No que tengas una solución de fondo, sino el día. En vez de generar trabajo, prefiere darte un bolsón de comida. Lo hace con el ministerio de Desarrollo Social. Y vos pasás a ser un mendigo en vez de un trabajador. Esa es la política suya. Pero la gente en la provincia ya no le cree. Antes hacían un acto y se llenaba. Hoy tienen que arrastrar a la gente de los planes, y ni así llevan a muchos. Por eso los actos los hacen en lugares cada vez más chicos.
-No parece haberle ido mal, ni siquiera tiene oposición.
-La destruyó. Kirchner tiene esta política: estás con él o te destruye. Por eso hizo esas maniobras hasta con Bielsa (el zarandeado ex canciller) o con lo que se le ponga adelante. Antes hablábamos de monopolio. Él hace como un monopolio de la política. Y como destruyó en la provincia, va a destruir a nivel nacional.
-¿Y cómo se sale de esa situación de encierro que describís en la zona petrolera?
-Ojalá tuviera una receta. Yo creo que hay que organizarse y participar en la vida política y económica del país. Lo tienen que hacer los trabajadores. Porque si no no te queda ninguna oportunidad. Yo veo que este puede ser un año conflictivo en Caleta, en Truncado, en Las Heras. En los lugares donde hubo paritarias no se logró ni un mínimo de lo que se estaba pidiendo. Hay un desacuerdo de los trabajadores hacia el gobierno y la patronal, inflación cada vez más elevada, el costo de vida imposible. La gente salió a vender sus cosas. Yo mismo tenía un autito y lo vendí porque no podía ni cargarle la nafta. Pero yo creo que la gente no se va a quedar quieta.
Antes de concluir la charla, el encargado del café vuelve a observar unos billetes, levanta el índice, y repite estentóreamente parte de su monólogo: “La platita… acá está el problema. Por eso dicen que la panza es reina y la plata es dios”. Señala hacia la marea autos cocinándose bajo el sol de la 9 de Julio y anuncia: “Esto así no va. Somos unos turros. Qué se le va a hacer, che”.

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«No estamos todes porque aún falta Tehuel»

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La 7º Marcha Plurinacional contra Travesticidios, Transfemicidios y Transhomicidios cruzó el microcentro porteño desde Plaza de Mayo a Congreso con exigencias bien concretas, como el cumplimiento de la Ley de Cupo, el reclamo de basta de violencia y la pregunta que nos interpela hace 474 días: ¿dónde está Tehuel? La voz de jóvenes, madres y el recuerdo de las Madres de Plaza de Mayo, en el marco del Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+.

La Plaza de Mayo se fue poblando de personas que con cánticos, selfies, banderas y abrazos aguardaron hasta pasadas las seis, cuando la 7° Marcha Plurinacional contra Travesticidios, Transfemicidios y Transhomicidios arrancó hacia el Congreso de la Nación, en el Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+. La exigencia del cumplimiento de la Ley de Cupo Laboral Travesti Trans, de la sanción de una ley que incluya en el Código Penal las figuras de travesticidios, transfemicidios y transhomicidios, el reclamo de basta de violencia y de odio hacia la comunidad LGBTIQ+, la prohibición en CABA del lenguaje inclusivo, y a 474 días la desaparición de Tehuel, fueron las consignas de la Marcha de este año.

“La de hoy es una fecha internacional por lo sucedido en Estados Unidos: en cada parte del mundo toma sus propias reivindicaciones y acá en Argentina se reivindica y fortalece la organización de la comunidad en base a la exigencia de políticas públicas, que no sea un slogan de los gobiernos de turno”, afirma Mavi. Su amiga Agustina agrega: “Hoy venimos por los travesticidios, los transfemicidios y los transhomicidios, la esperanza de vida sigue siendo muy baja para todes les compañeres y me parece que es la principal bandera.  Después nosotres tenemos el día del Orgullo en noviembre, pero hoy es principalmente por eso que estamos acá”. 

Un grupo de chiques charla mientras aguarda el inicio de la caminata, vinieron desde Tres de febrero y es la tercera vez que participan de la Marcha 28 J. “Es muy angustiante lo que está pasando —dice Luciano—. Tehuel no aparece, esto no puede pasar y tenemos que seguir reclamando. También por la Ley Integral Trans, con la misma energía que les compañeres en Stonewall y también que el Frente de Liberación Homosexual y el Grupo Nuestro Mundo, que fue la primera organización LGBT acá en Argentina”.  Alanis vence su timidez y suma: “Vinimos a apoyar a las disidencias de una manera que se note, si bien la lucha es día a día, estas concentraciones nos ayudan a dar más visibilidad de la que no nos da, por ejemplo, el gobierno”.

Según la información del Observatorio Lucía Pérez, en lo que va del año, los travesticidios registrados son:

  • Aldana Lorens, 35 años, asesinada a golpes el 3 de enero en el Barrio Yapeyú, Santa Fe. Aldana agonizó 10 días en el hospital. No hay ningún detenido.
  • Giaccobi, 46 años, apuñalada el 13 de enero en Beccar, provincia de Buenos Aires. Fueron los vecinos los que alertaron a la policía porque hacía días no la veían. No hay ningún detenido.
  • Fernanda López Sommer, 33 años, apuñalada el 30 de marzo en Concordía, Entre Ríos. Hay un sospechoso.

Viviana González, conocida como “La Karateka”, es la presidenta del Centro de Estudiantes del Bachillerato Mocha Celis, ubicado en el barrio de Chacarita. Llegó a la plaza junto a varies estudiantes del Mocha y comentó: “Si bien estamos gozando de nuestra identidad y de poder estar llevando nuestros nombres en nuestros documentos, para quienes hicimos los cambios registrales, todavía hay deudas que saldar como el derecho a la identidad, lo tenemos, ahora vamos por la ley integral. Todavía hay deudas que con el nombre solamente no se saldaron”.

Natanael, de Morón, suma: “Estoy acá porque creo que todavía no se han garantizado ciertos derechos. Como persona no binaria particularmente todavía me veo vulnerade en algunos ámbitos públicos y privados. Se nos ha inculcado no sentir orgullo por algo tan básico como ser quien sos”. Con respecto a la prohibición del lenguaje inclusivo en las escuelas de la CABA por parte del Gobierno de la Ciudad, Natanael dice: “Como persona no binaria me enerva que adolescencias, niñeces y profesionales que trabajan en la educación, que no se identifican dentro del binomio hombre-mujer no puedan ser mencionades. Lo que no se nombra, no existe. El hecho de haber conseguido gracias a la ESI el poder ser nombrades, poder ganar legitimidad como identidad, me parece que es algo que está siendo vulnerado por parte de esta medida”. 

Foto: Seba Smok

A partir de contar con su DNI X, surgieron un montón de inconvenientes a la hora de presentarlo en distintos lugares públicos y privados, como acceder al boleto estudiantil, ya que el sistema SUBE reconoce el DNI solo en femenino o masculino. Natanael describe: “Ni hablar de AFIP, ANSES, los procesos de incorporación de campos de géneros no binarios y la modificación de nombres, como es mi caso, avanza muy lento en sistemas sobre todo bancarios. Sacar un turno es un calvario para las personas no binarias, a la hora de comprar algo tenés que presentar el DNI junto con la tarjeta, te dicen que tu tarjeta no dice lo mismo que tu DNI y además nos enfrentamos a la falta de capacitación del personal público y  privado porque no se hace respetar la Ley Micaela”.

Ángel tiene 11 años y sostiene un cartel con la bandera trans sobre la que escribió: “Las vidas trans importan”. Su mamá dice: “Yo vengo a acompañar a mi hijo para que haya más igualdad, justicia, para todes. Hoy recibió su DNI con su cambio de género, así que es una mezcla de lucha y celebración y estoy super orgullosa de él”.

Foto: Seba Smok

Julia es actriz —participó de la telenovela “Pequeña Victoria”— y junto a otras compañeras recorre Avenida de Mayo: “Es una maravillosa oportunidad como todos los años de poner en agenda nuestras vidas, nuestras presencias, nuestra impronta y nuestro orgullo, para seguir reivindicando derechos, para seguir preguntando ¿dónde está Tehuel?, para seguir exigiendo que se implemente la Ley de Cupo Laboral Travesti Trans en todo el país y que también el sector privado se haga cargo. Es un granito de arena que podemos aportar para mejorar este mundo tan injusto, sobre todo en estos últimos tiempos que el avance de la derecha y del negacionismo y el mensaje violento avanza, en todos los sectores del mundo:  lo que pasa en Estados Unidos con el aborto, por ejemplo. Por eso y un montón de cosas que están pasando son por lo que hoy estamos en la calle”.

Foto: Seba Smok

Una de las integrantes del dúo “Carmelitas Clown” y de “Fakiiinh Señora”, Carmín Lupe, resalta que la participación en la marcha es fundamental “para hacernos visibles porque más allá de las leyes establecidas que conocemos todavia sigue habiendo transfemicidios, transhomicidios y travesticidios y estoy acá principalmente para eso”. Florencia, mamá de la Asociación Civil Infancias Libres, afirma que todavía “falta una mirada que no sea adultocéntrica, que no sea academicista, que no sea burguesa, con la infancia travesti trans, la infancia marrona, la infancia villera, la infancia gorda, la infancia conurbana, que desobedece a toda la heterocisnorma”.

Foto: Seba Smok

Un grupo de rugbiers caminan sonrientes: Caio tiene una bandera sobre sus espaldas, con los colores rosa y celeste que dice “Ciervo Pampa”: es el nombre del club de rugby al que pertenecen y con el que entrenan en el polideportivo de Parque Avellaneda. “Este es el primer club de rugby LGBT de América Latina. La experiencia existe hace diez años, como club estamos hace cinco, y estamos acá porque la lucha es colectiva, porque estar acá es luchar por el derecho al deporte para todes. Estamos acá para decir que otro deporte es posible”.

Foto: Seba Smok

Pocos minutos después de las siete de la tarde, el Congreso recibe a la multitud iluminado con los colores del arcoiris. El grupo de percusión Batuka ofrece el sonido de sus tambores y su danza, que hace disminuir el frio al compás de su ritmo. Desde el escenario, la actriz, directora y activista Daniela Ruiz decía: “Esta marcha es plurinacional, antirracista, es de todas nuestras hermanas que han muerto en esos pasillos de calabozo. Esta marcha es para reivindicar nuestra mirada sudaca, es para decir basta de matarnos”. La activista Alma Fernandez agregó: “Este es un grito contra todas las violencias, aguante Diana Sacayán, Lohana Berkins y toda la comunidad travesti trans de este país. ¡Furia Travesti!”. 

Hubo aplausos cuando se nombró a una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, Nora Cortiñas, y el grito unánime: “Madres de la Plaza las travas te abrazan”. Luego se armó la ballroom debajo del escenario, les bailarines mostraron su arte con tres categorías diferentes. “Algunos pasos vienen del trabajo sexual, otros de cuando la policia nos llevaba presas”.

Los movimientos despertaron aullidos y los tacos calentaron el asfalto. Para dejar en claro los postulados de la jornada, se leyó un comunicado. Say Sacayán arrancó con la lectura: “El 28 de junio de 2016 después de años se volvió a esta marcha en invierno, tomamos la calle y descolonizamos esta fecha llenándola de territorio, activismo y militancia popular”.

El cierre fue con la música cumbiera de Sudor Marika. “Olé olé, olé olá, no estamos todes porque aún falta Tehuel”, cantó la banda, cantaron todes.

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7ma marcha contra los travesticidios, transfemicidios y transhomicidios, y una pregunta que es bandera: ¿Dónde está Tehuel?

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En vísperas de una nueva marcha que exigirá el fin de los crímenes de odio y políticas efectivas para una comunidad históricamente vulnerada, lavaca habló con la fiscal del caso que sigue la desaparición del joven trans Tehuel de La Torre. Por qué está caratulada como homicidio agravado por odio, aun sin haber encontrado el cuerpo. En qué está la búsqueda. Qué (no) dijeron los acusados. El juicio sin fecha. El pedido de información al RENAPER. Los nuevos indicios. Los rastrillajes. La falta de apoyo del gobierno. Estas son sus respuestas:

Mañana, 28 de junio, cuando se marche desde Plaza de Mayo al Congreso por séptima vez contra los travesticidios, transfemicidios y transhomicidios, Tehuel de la Torre llevará 474 desaparecido.

La última vez que se lo vio con vida fue el 11 de marzo de 2021, hace más de un año, cuando salió de su casa en San Vicente, provincia de Buenos Aires, a las 7 de la tarde, para encontrarse con Luis Alberto Ramos (37 años) quien, presuntamente, le había propuesto un trabajo de mozo para un evento.

Tehuel nunca volvió y Ramos está detenido junto a Oscar Alfredo Montes (46 años), quien se sospecha que el día de la desaparición estuvo también junto al joven. Una selfie encontrada en el celular de Montes avala esta hipótesis.

Recién ocho meses después de la desaparición, en noviembre de 2021, cuando encontraron una mancha de sangre en la pared de la casa de Ramos, la fiscal Karina Guyot, de la UFIJ-San Vicente pidió el cambio de carátula a “homicidio agravado por odio a la orientación sexual e identidad de género”.  Cuatro meses después, en marzo de este año, el juez de Garantías N°8 de La Plata, Martín Rizzo, pidió la elevación a juicio. 

Cuando Rizzo resolvió la elevación a juicio también resolvió desdoblar el expediente para que la búsqueda continúe. “La causa principal fue elevada a juicio. Y lo que tengo es el desdoble de la búsqueda”, dice a lavaca la fiscal Guyot. “En el desdoble de la búsqueda estamos pidiendo información al Registro Nacional de las Personas (RENAPER), para que nos informen en toda la provincia qué datos hay de gente desaparecida que sean NN. Estamos con oficios con ese tema, para ver si podemos hacer cotejos de ADN con esas personas que no han sido identificadas por nadie”. 

¿Cree que se puede encontrar el cuerpo de esa manera?

Yo lo estoy buscando, si lo voy a encontrar o no ojalá lo supiera. La búsqueda no se va a desactivar hasta que no aparezca, hasta que no aparezca va a estar abierta esa causa, por tiempo indefinido. Dios quiera que podamos encontrar algo, es el deseo. Hay dos situaciones: por un lado la búsqueda de la verdad y la justicia, que es lo que se pretende con la causa elevada a juicio, y la búsqueda del cuerpo. Si lo vamos a encontrar yo no lo puedo garantizar, depende de lo que hayan hecho los imputados con el cuerpo, que no lo dijeron. 

Durante meses se negaron a declarar, ¿lo hicieron?

La primera vez se negaron a declarar, la segunda declararon pero por supuesto que nada dijeron al respecto. 

¿Están elevados a juicio por homicidio aun sin cuerpo?

Por supuesto. Homicidio agravado por odio. 

¿Hay fecha para el juicio?

No, termina la etapa de instrucción y pasa a la etapa intermedia, el fiscal de juicio ahora tiene que prepararlo. No puedo dar fecha porque la desconozco. 

¿Y en la causa de la búsqueda además del pedido de información al RENAPER, qué más se está haciendo?

Hay varias cuestiones, no podemos comentar todo. Estuvimos haciendo nuevos rastrillajes en sectores más pequeños porque se habían hecho en lugares muy amplios, estamos sectorizando la zona, porque es muy grande y de descampados. Estamos profundizando sectorizado. 

Con lo que se hizo, ¿hay nuevos indicios?

Quedó pendiente una información que surgió de la causa que detectó la antena del teléfono en cercanía a la casa de Ramos. Y estamos trabajando sobre eso, que fue la noche que desapareció Tehuel. Fue entre las 4 y las 6 de la mañana, la antena detecta el teléfono de Ramos. 

¿Se sabe a quién llamo?

No hubo una llamada, hubo apertura de antena, en una zona donde no se acostumbraba a abrir el teléfono de Ramos, menos a esa ahora. 

¿Y en esa zona se hicieron rastrillajes?

Ya los hicimos y ahora los estamos profundizando más sectorizado. Yo tengo que agotar todos los recursos y hago lo que me gustaría que hagan si fuera un familiar mio: que sigan buscando. 

¿Es posible la desaparición durante más de un año sin complicidades territoriales? ¿Sin entramados en el barrio que lo permita?

Hay cosas que no puedo comentar. 

¿Se está recibiendo apoyo del Gobierno provincial en la búsqueda?

Si me pedis opinión te diría que no: en el rastrillaje último vinieron menos personas de las que esperaba, como los últimos rastrillajes. Esperaba más participación del Ministerio de Seguridad y la verdad es que es bastante escueto, más allá de que sigue en pie lo de la recompensa. Se debería enfatizar un poco más en la recompensa y en la búsqueda.

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Nota

Darío y Maxi: 20 años es todo (video)

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Se cumple este 26 de junio el vigésimo aniversario del asesinato de Darío Santillán (foto de portada, tenía 21 años) y Maximiliano Kostecki (22), producto de la represión oficial del gobierno encabezado por Eduardo Duhalde al creciente movimiento de trabajadores desocupados: los piqueteros.

Aquel oscuro día, las organizaciones movilizadas reclamaban no solo planes sociales (se exigía pasar de 150 a 300 pesos) sino que reivindicaban el apoyo para sus propios proyectos en los barrios: productivos, educativos y de salud. Por eso en ese momento no se hablaba de “planes sociales” sino de “planes de trabajo”.

En muchos sectores del movimiento piquetero (y Santillán era un claro referente), lo que se buscaba lograr era generar una situación de autonomía para evitar la cooptación –por parte del Estado y/o partidos políticos– de esa potencia social que planteaba el trabajo y el cambio social como foco de sus reivindicaciones. Ya no eran el peronismo ni el sindicalismo ni la izquierda quienes expresaban los reclamos, sino un sector social por nadie tenido en cuenta, que intentaba encontrar su propio camino, su propia voz.

La responsabilidad política por los homicidios sigue sin juzgarse, pese a que (o debido a que) incluye nombres como Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Alberto Atanasof (ex jefe de gabinete) y todo un oscuro entramado de funcionarios y –como es habitual– servicios de inteligencia.

Los dos condenados a perpetua fueron los autores materiales de los homicidios, los policías Alfredo Fanchiotti y Alejandro Acosta. Aquel 26 J hubo además cientos de detenidos y heridos con balas de goma, y 32 heridos con balas de plomo que por casualidad no llegaron a elevar la nómina de muertes.    

Aquellos crímenes, las cooptaciones que finalmente han sido obvias, la inercia de un sistema laboral cada vez más precarizador y expulsivo, el desempleo, la desigualdad, la masificación del asistencialismo, entre otras ciénagas, le han ido dando forma, cristalización y a veces descomposición, al actual escenario.

A 20 años de esa tragedia habrá actos en el lugar del crimen (la antigua estación Avellaneda del Roca) el sábado desde las 10.30, con el objetivo de reclamar justicia completa: el juzgamiento de los responsables políticos. El domingo realizará grupos encolumnados en la izquierda harán su propio acto.

Pero el propio sábado por la tarde, en la vigilia habitual antes de cada 26 J, el director Patricio Escobar hará una presentación de media hora de lo que será la segunda parte de su notable documental La crisis causó 2 nuevas muertes. En esta secuela Escobar busca describir el tema de las responsabilidades políticas, y logró entrevistar a Eduardo Duhalde (ex presidente), Felipe Solá (entonces gobernador bonaerense), Juan José Álvarez (ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos) y Jorge Matzkin (era Ministro del Interior).

Como antecedente, y para quien quiera conocer o recordar la realidad de lo ocurrido, volvemos a incluir La crisis causó 2 nuevas muertes, que refleja no solo los sucesos, sino también las trampas a las que está sometida una sociedad que se presume democrática por parte de los llamados “medios de comunicación” que en realidad (y el 26 J fue un fiel reflejo) se han convertido sistemáticamente en plataformas de operaciones políticas, económicas y de inteligencia. El título del documental es el mismo del diario Clarín aquella vez, cuando culpaba a “la crisis” (como han aprendido a hacerlo diferentes gobiernos) por desastres y crímenes cometidos por personas y sistemas institucionales concretos.

Para ver La crisis causó 2 nuevas muertes:

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La última Mu: Tenete fe

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