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Nora Cortiñas: «Nunca apoyamos al oficialismo, fuera el gobierno que fuera»

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Una de las Madres de Plaza de Mayo más activas habló con lavaca y explicó por qué se opone al pago de la deuda externa y a la reforma del Consejo de la Magistratura. Además, analiza cuál debe ser la agenda actual de los organismos defensores de los derechos humanos y qué rol deben jugar con un gobierno que anuló las leyes de impunidad y expropió la Esma a la Marina. Cómo se preparan los actos para el próximo 24 de marzo y el valor de la coherencia: “Señalar lo que no nos gusta –afirma- es el mejor ejercicio de la defensa de la democracia”.

Nora Cortiñas tiene la agenda completa. Sus compromisos trazan un mapa perfecto de la conflictividad social de la Argentina de hoy. Viernes, marcha junto a los familiares de Cromañón. Lunes, presencia la sentencia del juicio por la Masacre del Puente Pueyrredón. Martes, asiste a una conferencia de prensa en defensa de los trabajadores que recuperaron el Hotel Bauen. Miércoles, participa de la reunión de Diálogo 2000-Jubileo Sur para fijar posición sobre el pago anticipado de la deuda con el Fondo Monetario Internacional. Jueves, infaltable, marcha alrededor de la Pirámide de Mayo reclamando juicio y castigo a los represores de la última dictadura. En el medio, se hace un tiempo para participar de otras reuniones políticas, como en la que está organizando los actos conmemorativos del próximo 24 de marzo o como aquella que se pronunció en contra de la reforma del Consejo de la Magistratura. La presencia de una Madre de Plaza de Mayo allí, irritó a más de un personero del presidente Néstor Kirchner. Pero a los 75 años, ya nada la intimida. No importa si cae una lluvia torrecial o si los 40 grados de sensación térmica achicharran hasta al más curtido. Ella siempre está. “Creo que lo que nos impulsa es el amor a nuestros hijos y el gran respeto que les tenemos. Ellos se merecen todo nuestro esfuerzo diario. Honrarlos no es sólo poner una placa en una escuela, sino mantener nuestra lucha permanente por el mundo que soñaron. ¿Si perdiéramos la coherencia que dirían desde donde estén soterrados? Si cambiáramos nuestro convencimiento en una lucha clara y transparente sería terrible. ¿Qué le dejaríamos a nuestros nietos?”, se pregunta.
– ¿Por eso decidió firmar un amparo pidiendo la suspensión del pago de la Deuda Externa?
– Las Madres participamos de Diálogo 200-Jubileo Sur desde hace casi diez años, a partir de una invitación de Adolfo Pérez Esquivel. Es un movimiento que promueve el no pago de la Deuda Externa. Nosotras apoyamos de entrada, hicimos recorridas por los bancos del Microcentro, con pancartas y carteles. Participan también miembros de todas religiones: metodistas, musulmanes, protestantes, luteranos, la Confederación de Religiosos y Religiosas, las Iglesias del Río de la Plata. En todo este tiempo se hicieron investigaciones sobre la deuda, se realizaron también tribunales éticos que la condenaron y plebiscitos populares. Pero como la consulta popular no está reglamentada sus resultados no fueron vinculantes. Está el trabajo de Alejandro Olmos, que llegó a los tribunales y define muy bien el origen espúreo de la deuda, los intereses usureros, la cantidad de veces que ya se pagó y toda la corrupción que hubo en torno a ella. Este desendeudamiento no es ni más ni menos que una exigencia del Fondo. Al anunciar que se iba a terminar de pagar, encima en forma anticipada, creímos que era necesario presentar este amparo. Tal vez, el pueblo argentino poco informado no tiene en cuenta que el costo humano de la deuda empieza con 30.000 mujeres y varones detenidos desaparecidos, con torturas, con presos políticos y con miles y miles de exiliados. Y también con los más de cien niños que mueren diariamente por hambre o por causas prevenibles. No implica que seamos opositores al gobierno, sino a una medida que sabemos que no favorece a la Argentina. Porque este dinero se tendría que haber utilizado para la distribución de la riqueza y la reactivación económica.
– Usted, además, integra una cátedra que se dedicó casi siete años a investigar sobre la deuda.
– Sí, soy titular de la Cátedra Libre Poder Económico y Derechos Humanos de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Este año tendremos cinco materias curriculares. Durante los más de seis años que lleva la cátedra hemos organizado mesas redondas, clases, sobre el ALCA y la Deuda Externa. Se profundizó con economistas, filósofos, periodistas, investigadores que estudiaron el tema a fondo. No es nuevo, por más que llame la atención. Lo hicimos públicamente, nos parábamos a protestar en las puertas de los bancos, incluso delante del propio Banco Central.
Es verdad, los organismos de Derechos Humanos siempre proclamaron el No pago de la duda. Sin embargo, no hubo grandes pronunciamientos ahora que se le pagó al FMI.
– Algunos organismos, no todos, cambiaron el modo de pensar. En nuestros documentos siempre mencionamos el no pago. En la última marcha de la Resistencia, también. Creo que hay un poco de confusión, pero desde luego que va a pasar. Porque el tema de la deuda sigue, no se acaba con este pago, tenemos el Banco Mundial, el BID, los deudores particulares. La responsabilidad de ser titular de una cátedra hizo que le pidiera al Presidente, mediante un telegrama, que suspendiera el pago al FMI y que se creara una auditoría para dilucidar la legitimidad de la deuda. Pero no hubo respuesta.
La ministra de Economía, Felisa Miceli, integraba esa misma cátedra. ¿No le dio ninguna explicación?
– Es verdad, formó parte de la Comisión de Reconstrucción de la Memoria. Yo a Felisa la quiero mucho, es una economista de primera. Participó mucho en las presentaciones de la cátedra. Desde luego, me llama la atención esta realidad. Quiero tener un diálogo con ella e intercambiar opiniones. Habrá pensado que esta medida favorece la actualidad económica.
Usted no sólo se opuso al pago de la Deuda, sino también a la reforma del Consejo de la Magistratura. La quisieron equiparar con Mauricio Macri y López Murphy. Además otras Madres firmaron un comunicado manifestando desacuerdo un usted.
– Sí, un comunicado devastador. A mí me llamaron para invitarme a una audiencia abierta para tratar el tema de la Magistratura. Fui para escuchar. Había otros organismos de derechos humanos, estaba la Asamblea Permanente, el CELS, Poder Ciudadano y otras organizaciones sociales. Había un abanico de políticos, yo tengo una solidez de lucha de casi treinta años y no me asusté por ver ahí a algún canalla o a alguna persona con la que no estoy de acuerdo. El comunicado es muy desgraciado. Creo que no todas las madres lo leyeron. Las frases son muy agresivas contra mí y no creo que todas estén de acuerdo. Yo no fui a un foro de oposición, sino a un foro abierto de opiniones. Había mucha gente amiga nuestra de siempre y otros que no son amigos y no los queremos. Comparado con un grupo de Madres que fue a aplaudir cuando el presidente anunciaba el pago de la Deuda… creo que eso es más preocupante, cuando ponemos en nuestro último documento que no hay que pagarla. No quiero profundizar en el comunicado, creo que fue un error muy grande. Pero esto viene de afuera, no de adentro. Tratan de generar fisuras en el movimiento. Pero no va a hacer fácil. Las Madres tenemos que revalorar día a día esa función que cumplimos -además de ser las defensoras de la historia de nuestros hijos- de acompañar a nuestro pueblo en la lucha que viene llevando.
¿Pero qué piensa de la reforma del Consejo de la Magistratura?
– A mi no me satisface una reforma donde todo el poder sobre la Justicia quede en manos del Ejecutivo. Me asusta un poco. Creo en la democracia participativa y en la división de los poderes, es muy importante. Señalar lo que nos gusta y lo que no nos gusta es el mejor ejercicio de la defensa de la democracia.
Con su política respecto a los crímenes de la Dictadura, ¿el Gobierno logró meter una cuña dentro de los organismos de derechos humanos?
– El Gobierno hizo mucho en materia de derechos humanos del pasado, los logros fueron importantes y nos ayuda a que el camino de la justicia se vaya ampliando. Son logros que no habíamos tenido con nadie, eso hay que señalarlo. Está la cuestión de la ESMA, la anulación de las leyes de impunidad. Pero lo que hay que poner énfasis es que, hasta ahora, los organismos de derechos humanos y en especial las Madres, no hacíamos partidismo político y manteníamos independencia del gobierno de turno, algo fundamental. Nunca apoyamos al oficialismo fuera el gobierno que fuera. Mi hijo y los 30.000 desaparecidos tienen que ver con la deuda que se está pagando. Ese es un principio que no lo voy a bajar. Yo tengo muy claro por qué la Dictadura se los llevó: porque eran militantes políticos y sociales y para implementar este sistema económico neoliberal de hambre, desocupación y de vaciamiento de nuestro país. Cuando decimos que nuestros hijos luchaban por la liberación y que nosotras levantamos sus banderas, está claro que vamos a seguir trabajando por la defensa de la educación y la salud pública, la vivienda, las tierras, el trabajo. Nosotros vamos a cumplir 29 años desde que enfrentamos una dictadura militar sangrienta, y ahora tenemos que luchar con gobiernos constitucionales para defender la democracia. Nosotras tenemos que valorar lo que conseguimos y seguir por la defensa de los derechos sociales, culturales, económicos, de raza… Tenemos que valorar que gracias a todas las movilizaciones y acciones que se hicieron la Argentina no aprobó el ALCA. Y tenemos que seguir por lo que todavía no conseguimos, como el desprocesamiento de los más de 4.000 varones y mujeres encausados por reclamar sus derechos. En definitiva, los que hoy reclaman trabajo, sueldo digno, comida en todos los hogares, buscan lo mismo que pretendían nuestros hijos. Un gobierno necesita tener una masa crítica, un empuje desde el pueblo.
Ya empezó a organizarse la conmemoración de los 30 años del golpe militar y algunos miembros de organismos de derechos humanos dejaron traslucir su preocupación porque el gobierno se apropie de las movilizaciones y actos. ¿Para usted es una preocupacipon?
– Yo creo que el gobierno respetará una lucha de 30 años de derechos humanos. No me preocupa, pienso que tiene que hacerse con sensatez, con mucha voluntad, no agredirnos y ponernos de acuerdo en repudiar al terrorismo de Estado y la dictadura militar. Nos tenemos que poner firmes y no entrar en la provocación, en la pelea y la discusión. Los partidos políticos tienen 364 días para hacer mitines en todos lados, tienen sus propias fechas clave. Para el 24 de marzo pretendo que respeten el lugar de los organismos de derechos humanos. Yo sé que ellos también tienen desaprecidos, porque fueron partícipes de esta historia, pero que no estén disputándose quién va primero o quién se lleva los réditos. Pueden hacer lo que quieran el 1 de Mayo o el 17 de Octubre, pero que se respete el 24 de marzo. Yo tengo confianza en que las cosas van a salir bien.

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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