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¿Qué privacidad?: apuntes sobre cibervigilancia y derechos humanos

En una charla que se dio en Mu, punto de encuentro, el científico y filósofo Miguel Benasayag, para responder sobre el rol del periodismo citó una frase de Marcel Proust: “Los hechos no penetran al lugar donde están depositadas nuestras creencias”. Lo que Benasayag quería decir era que la información nunca es suficiente como para alertar o movilizar a la masa social si no penetra en ese lugar misterioso entre el sentido común y el imaginario colectivo.

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En una charla que se dio en Mu, punto de encuentro, el científico y filósofo Miguel Benasayag, para responder sobre el rol del periodismo citó una frase de Marcel Proust: “Los hechos no penetran al lugar donde están depositadas nuestras creencias”. Lo que Benasayag quería decir era que la información nunca es suficiente como para alertar o movilizar a la masa social si no penetra en ese lugar misterioso entre el sentido común y el imaginario colectivo.
¿Qué privacidad?: apuntes sobre cibervigilancia y derechos humanos
Un buen ejemplo de esa insuficiencia ocurre con el caso de la cibervigilancia: las revelaciones de Snowden, resumidas en el libro del periodista británico Glenn Greenwald, desnudaron los mecanismos de vigilancia que EE.UU, a través de la NSA (Nationaly Security Agency) y con la excusa del terrorismo, ejercía sobre sus propios ciudadanos y sobre los de otros países como Brasil, Venezuela o México. Lo que hasta entonces era una sospecha que podía ser catalogada como un delirio más del fascinante mundo de las teorías conspirativas se volvió un hecho real, palpable, medible. Y con alcances más grandes de lo que cualquiera podría imaginar.  
Además de la  complicidad  con los proveedores de servicios de internet y las empresas que manejan los cables submarinos, Snowden demostró cómo la NSA desarrollaba- ¿y lo sigue haciendo?- sistemas para recavar datos de usuarios de AOL, Facebook, Twitter, Google, Skype, Microsoft. Servicios y redes que sin embargo seguimos usando y aportando datos personales cotidianamente.
¿Los hechos revelados por Snowden no penetran el lugar de nuestras creencias?
El jueves 12 de noviembre, a las 17:00 Hacks Hackers- grupo de hackers, programadores y periodistas-  organizó el encuentro “Cibervigilancia, BigData y Derechos Humanos” en el Centro Cultural Kirchner.
El periodista Esteban Magnani comenzó resumiendo las revelaciones de Snowden y recordó una de las afirmaciones de Julian Assange en su libro Cuando Google encontró a Wikileaks (Capital Intelectual, 2014): la frontera entre las corporaciones 2.0 y el sistema de vigilancia de Estados Unidos es muy difusa. Assange había sido entrevistado por el presidente de Google Eric Schmidt, su mujer Lisa Shields y dos socios: Scott Malcomsom y Jared Cohen. “En aquel momento, la delegación era una cuarta parte de Google y tres cuartas partes del Departamento de Política Exterior de Estados Unidos, pero yo eso aún lo ignoraba”, dice Assange en su libro luego de enterarse que salvo Schmidt, el resto ocupaba cargos en organismos estatales dedicados a las relaciones internacionales.
Magnani culminó su exposión planteando interrogantes sobre la soberanía digital, que serían retomados durante las exposiciones siguientes:

  • ¿Es la criptografía el único método seguro para evitar vigilancia cibernética?
  • ¿Alcanza con tener satélites y cables de fibra óptica propios?
  • ¿Es el software libre una salida?

Por su parte, Natalia Zuazo, politóloga y periodista, autora del libro Guerras de Internet, habló sobre la videovigilancia, el sistema más moderno- no por eso más efectivo- de vigilancia urbana que en Argentina está cristalizado en el “modelo Tigre” implementado por las políticas de seguridad de Sergio Massa. En Tigre hay 1.300 cámaras (cuestan entre $15.000 y $30.000 cada una) para 380.00 habitantes (una cámara cada 292 personas). Sin embargo en el municipio el 60% de la población vive en barrios cerrados, por lo cual la mayoría de las cámaras operan sobre el 40% restante.
La video vigilancia se trata, dirá Zuazo, de una vigilancia sobre los cuerpos a través de la imagen: cámaras de seguridad, Google Street view, entre otros.
Según la periodista, existen a grandes rasgos dos grandes causas por las cuales se implementan estas tecnologías de control: en Estados Unidos por el terrorismo, en América Latina por la inseguridad.
Sin embargo, no sólo no existen datos ni estadísticas que permitan establecer la eficacia de este sistema sino que tampoco existen datos que permitan determinar con qué criterio se aplican. No tiene que ver con las estadísticas de delitos ni con la cantidad de población, asegura Zuazo.
La ciudad  con más cámaras (entre privadas y públicas) es Londres y le siguen Beijing y Chicago. En Ámerica Latina la lista la encabeza San Pablo, que tiene 12 millones de habitantes y 1.5 millones de cámaras de seguridad (una cámara cada ocho habitantes).
Según Zuazo, la implementación de estos sistemas de vigilancia viene de la mano con un rasgo de época donde la política se aplica con un criterio efectista- “capacidad de gestión”-, donde la solución técnica suplanta la ideología, o incluso la solución técnica es la ideología.
“Una de las preguntas más filosóficas que me hago es cómo ofrecemos el control de nuestros cuerpos sin cuestionarlo”, razona Zuazo.
Existen tres empresas que se reparten las licitaciones para instalar cámaras: TIS (Telefónica Ingeniería de Seguridad), Ubik2 y Global View. Esta última maneja el 80% del negocio. Según Zuazo no hay un debate ni una decisión política clara de por qué se las dan a estas empresas- más allá del lobby- y al mismo tiempo se ha comprobado que las cámaras son vulnerables, por lo cual no hay seguridad sobre qué ocurre con esas imágenes.
Por último, la periodista citó una entrevista que tuvo con un encargado de prensa de Massa para entender la relación entre política, seguridad y medios de comunicación. Allí, el asesor le comentó que los medios tienen libre acceso a las imágenes de las cámaras. Razona Zuazo: “La política, el Estado, financia cámaras, los centros de monitoreo entregan imágenes a los medios, y los medios lo devuelven en forma de marketing, mostrando que en Tigre se detienen ladrones gracias a la tecnología”.
¿Por qué los medios pueden acceder libremente a esas imágenes? ¿Hay legislación sobre ese acceso?

Assange y después

El periodista Santiago O´Donnell, autor de los libros Argenleaks y Politileaks, habló sobre la filosofía y el modo de actuar de Julián Assange, a quién pudo entrevistar en reiteradas ocasiones.
“Una de las ideas más importantes de Assange es la siguiente: las empresas son demasiado opacas y los ciudadanos somos demasiado transparentes””, dice O´Donnell. Los usuarios entregamos datos cotidianamente a empresas demasiado oscuras como para saber qué hacen con ellos. Son empresas con fronteras poco claras respecto al Estado y a las agencias de seguridad. Para Assange el flujo debería ser inverso: empresas transparentes que otorgan sus datos e individuos opacos, con su privacidad protegida.
O´Donell criticó que Assange opere con mayor intensidad contra Estados Unidos y no tanto contra otros países igual o más represivos como Rusia o China. Si bien Wikileaks hizo revelaciones importantes que dañaron los sistemas de seguridad de esos países, no fueron tan considerables como con EEUU, por lo que Assange, consciente o no, termina jugando un rol geopolíticamente favorable para esas potencias.
El periodista habló también del sistema SIBIOS que utiliza información biométrica de los ciudadanos, como la huella digital, supuestamente con el mismo fin que las cámaras de vigilancia: mayor seguridad.
O´Donnel comentó el caso de Pakistán, que vendió los datos de su sistema SIBIOS a una consultora que resultó trabajar para el departamento de inteligencia de Inglaterra, lo cual demuestra la vulnerabilidad de los datos personales en manos del Estado. O´Donnell: “Imaginen lo que hizo la última dictadura con la tecnología que tenía y lo que podría llegar a hacer un régimen autoritario con toda esta información de los ciudadanos”.
Por último, el periodista habló de su conflicto con el diario Página 12, al no poder publicar libremente la información que tenía. Concluyó: “Es más fácil conseguir información que publicarla”.
Cerraron el encuentro Ewen Macaskill y David Blishen, ambos periodistas de The Guardian, el diario que publicó las revelaciones de Snowden (hablaron en inglés y no había traductor). Macaskill fue el primero en conocer a Snowden junto a Glenn Greenwald en esa histórica reunión que tuvo lugar en un hotel de Hong Kong y que quedó inmortalizada en el documental Citizen Four.
El periodista de origen escocés comentó que Snowden publicó solo el 1%  (más de 60.000 documentos) de la información que tenía, porque era la que implicaba a ciudadanos comunes que estaban siendo violados en nombre de la lucha contra el terrorismo. Esto habla del alcance y la dimensión abismal del sistema de vigilancia de la NSA.
Habló también de que lo que más le interesa a los servicios de vigilancia es la metadata (la manera en la que se almacena la información) más que el contenido.
La conclusión general fue la vulnerabilidad de los ciudadanos frente la era digital y la falta de debate y cuestionamiento sobre sistemas que controlan nuestros datos y nuestra vida.
Natalia Zuazo remató: “La pregunta no es qué es la privacidad, porque eso cambia según la época. La pregunta es quién la controla”.

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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