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Parte 1, Plaza de Mayo, 9D: el último acto

Lógica, ideas, anécdotas, broncas, sospechas, arrepentimientos y paradojas contados por la gente que llenó la Plaza de Mayo, en un acto inédito ante la salida de un presidente. Proporción de 3 a 1 entre los que fueron por las suyas, y los encuadrados. Pistas para entender a qué apuestan los que salieron a agradecerle al gobierno.

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Lógica, ideas, anécdotas, broncas, sospechas, arrepentimientos y paradojas contados por la gente que llenó la Plaza de Mayo, en un acto inédito ante la salida de un presidente. Proporción de 3 a 1 entre los que fueron por las suyas, y los encuadrados. Pistas para entender a qué apuestan los que salieron a agradecerle al gobierno.

Parte 1, Plaza de Mayo, 9D: el último acto
Adriana se agarra la cabeza. Lleva el pelo muy corto y tiene una bandera argentina pintada en el pómulo derecho.
-No sabés lo que pasó con mi hija-
-¿Qué pasó?- le dice una amiga.
-Habla pestes de Macri, todo el día. No se puede creer.
La amiga se sorprende, no entiende muy bien el relato, hasta que Adriana explica:
-Es la única de la familia que votó a Macri, y ahora dice que está arrepentida: todo el día lo putea- dice tapándose levemente la boca, como para que se note menos lo que acaba de decir.
-¿Por qué está arrepentida?- consulta lavaca.org, metiéndose en esta conversación altamente política entre vecinas de barrio. Jorge, marido de Adriana y papá de la arrepentida se exaspera:
-¡Y por qué va a ser! Porque fue a la panadería, y después a la carnicería, vio cómo subieron las cosas, y se avivó que con el cuentito del cambio nos van a meter a todos en el horno.
Bocha, de Paternal, motoquero, le dio la razón a Jorge. «Yo estoy notando lo mismo». La Plaza de Mayo se iba llenando. La mitad, veinteañeros o menos. Un 70% del total, sub 40. Detrás de Adriana pasó un hombre con una pancarta hecha a mano:
-«Yo voté a Scioli. Conmigo no te quejes».

Senegal y Nordelta

La llegada había sido un poco estrambótica. Las banderas con la leyenda “Te abrazamos hasta tu regreso. Gracias Cristina. Aguante Morocha” costaban 50 pesos, pero al querer saber el precio de las banderas argentinas, un vendedor canoso respondió: “A los periodistas no les hablo porque son una manga de hijos de puta, que están en contra del proyecto nacional y dicen que los vendedores ambulantes somos todos chorros”. Intenté aclararle que el caso de esta Cooperativa es bien diferente, pero no hubo caso. Siguió: “Y lo que nunca dicen ustedes es que los chorros que vienen a sacarnos el trabajo a los argentinos son éstos”, dijo señalando a un senegalés que vendía cadenitas y miraba con sonrisa tímida, no muy seguro de si había entendido mal, o demasiado bien. Otro vendedor, de Coca Cola, Omar, terció: “La gente anda enojada, habrá que ver qué tal anda la venta mañana. Ojalá no haya bolonqui”, deseó, imaginando el acto macrista.
Remeras estampadas: “No fue magia, pero fue mágico”, “Somos los del 49%, que nunca aflojaron ni aflojaremos. Resistiremos hasta que vuelvas”.
Laura y Jimena, madre e hija, llegaron desde Tigre: “vinimos a saludar a Cristina porque estos 12 años fueron una maravilla. Yo organizo eventos y soy artesana. El gobierno me ayudó con arreglos de la casa, pero pensá que veníamos del 2001 donde pasamos hambre. Mi marido hace parques y jardines, pero ahí en Tigre todo mal con Massa, porque hace todo para Nordelta, pero los barrios pobres como Las Tunas o Almirante Brown están hechos un desastre” cuenta Laura.
Jimena se emociona: “Mi abuela es pobre, se arregla sólo su jubilación, pero tiene 5 chicos a cargo. Y todos van al colegio, tienen sus zapatillas, sus útiles, porque hay apoyo para que pueda hacerlo. En otra época esos chicos hubieran estado en la calle. Todos se llenan la boca hablando de educación, pero ahí ves la educación en serio”.
Parte 1, Plaza de Mayo, 9D: el último acto

Los ambiciosos

Elsa llegó desde Exaltación de la Cruz: “¿Por qué perdimos? Por el odio a Cristina. Y pasa con los mismos que reciben planes y beneficios. Lo veo en mis vecinos, votan en contra. Pero ya charlé con varios que se están arrepintiendo y se ponen en contra de Macri. Antes decían “yegua” y ahora putean a Macri porque ven lo que suben los precios, o que les quieren descontar el impuesto a las Ganancias. Yo trabajo de empleada en la administración de un Hospital. Para mí lo bueno es que todos tengamos auto, cosas. La bronca contra este gobierno para mí es por los medios, que le llenan la cabeza a la gente”.
Llegados desde Mendoza, Jorgelina sugiere: “Se consiguieron muchas cosas, pero la gente quedó un escalón más arriba y ahora quiere más”. Franco, a su lado: “Le dieron mucho poder a la clase media ambiciosa que quiere llenarse de cosas. Eso es por el capitalismo”.
Una chica de Nuevo Encuentro vende pins con la leyenda “abrazame hasta que Cristina vuelva” a 20 pesos, dos por 30. Otra remera: “Cristina madre del pueblo”. Empiezan a probar parlantes para el acto. El locutor dice “6, 7, 8” y estallan aplausos favorables a ese programa que cada vez más tiene clones similares, pero ahora opositores: discurso endogámico, reiterativo y con virtudes somníferas.
Parte 1, Plaza de Mayo, 9D: el último acto

Nacidos en 2000

En zona hiperjuvenil aparecen dos chicos, Homero de 15 años, Agustín de 16. Integran la Unión de Estudiantes Secundarios, UES.
-Vinimos a agradecerle a Cristina, si vuelve o no, no se sabe- dice Homero.
-Para mi nunca se va a ir, se bancó todo, las corporaciones, las mentiras, todo.
-La mataron con las tapas de los diarios. Ningún político se bancaría tanto. Pero lo bueno que tuvo, sobre todo, es cómo se recuperó el interés por la política. Hoy ves pibitos de 13 años y no se puede creer- dice Agustín, con tono maduro.
-¿En qué hubo fallas?- consulta lavaca.org.
Agustín:
-Cristina hizo leyes, se mejoró la situación de la gente, pero se falló en crear realmente poder popular, un sector movilizado, con estructuras sindicales incluso, para aguantar cualquier embestida.
-Macri no creo que pueda lograr el amor que se ve acá. La derecha no enamora- se ilusiona Homero, subestimando tal vez la capacidad amatoria que ha sido capaz de exhibir parte gruesa de la sociedad en ciertos momentos históricos.
Agustín retoma:
-Mucha gente no votó al Frente para la Victoria porque no hubo críticas para afuera. Entonces hay que preguntar en qué fallamos, seamos nosotros, La Cámpora, el Movimiento Evita o cualquiera. Nadie es mejor que el otro, y estamos en el mismo proyecto- dice, revelando que tal vez las cosas no son tan sencillas.
Homero:
-No se pudo interpretar ni representar a la mayoría. Cristina no se supo manejar. Yo estoy a favor de la autocrítica pero no hubo un gran manejo del partido y los dirigentes. Como dijo Scioli: la militancia se tuvo que poner arriba del partido político y eso es re rescatable. Con una semana más le dábamos vuelta el resultado.
En lo que dice Homero hay ecos de un debate interno, que mucha gente sencillamente ignoró para salir a apoyar a Scioli cuando la primera vuelta demostró que la elección podía perderse, mientras los autodenominados dirigentes y dirigentas seguían extrayéndose la piel entre ellos y ellas. Dice Agustín:
-Esto es una batalla cultural. Pero mostramos que puede moverse un montón de gente independiente, no organizada. Ahora hay que construir para que esa gente no salga a la calle solamente cuando estamos con el orto entre las manos, perdonando la expresión, sino todos los días para pelear por lo que hay que reivindicar.
Es difícil dejar de pensar que todas estas personas, al hacer lo que hacen, son más interesantes que tanto supuestos dirigentes que se afanan por conducirlas. Homero:
-La batalla cultural es que no le podés decir a la gente caminá para allá, caminá para acá. También es entender que hay que escuchar. No podés pensar que la gente es tonta. Si no, serían tontos los que le hicieron ganar a Cristina en 2011. Para mí hay que escuchar también a los de Macri que hablan de la revolución de la alegría, que va a ser para tres o cuatro. O lo de unirse. Hay que escuchar y saber que nosotros podemos hacer las cosas en serio y mucho mejor- dice el joven de 15 años.
-Me pusieron Homero por la Odisea- cuenta. Habrá que ver qué clase de Odisea es la que se escribirá a partir de ahora.
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Ovarios, huevos y Clarín

Una chica lleva la remera con el rostro de la Presidenta y la frase: “Todas somos yeguas”. ¿Qué significa? Joana dice a las apuradas:
-Porque tuvo ovarios para bancársela contra muchos incluso después de la muerte de Néstor. Se la bancó contra los fondos buitres. Me gustaría ver si los que van a estar ahora, como Macri, tienen los ovarios que tuvo ella para negociar defendiendo a la Argentina.
Alguien me saluda, y descubro a Oscar Finkelstein, periodista que hasta hace cinco años trabajó en el diario Clarín:
-Vine siempre a los actos, incluso estando en el diario. A muchos periodistas les sigue pasando eso de cumplir con su trabajo, pero apostar por otra cosa: parece un poco esquizofrénico, pero siempre agradecí a este gobierno por todo lo que tuvo que ver con la inclusión y enfrentarse con las corporaciones. Con algunas, es cierto, con Monsanto o Chevron no. Pero uno intuye más o menos lo que viene y la diferencia con otras épocas es esto: la movilización, gente hinchando las pelotas para que no se pierda, por lo menos, lo que se ganó.
Oscar cuenta que está con un contrato basura en un ministerio, y reconoce fallas que explican la derrota electoral:
-Hay una cosa arrogante de parte de la Presidenta, que genera bronca, sumada a un aparato mediático que golpetea todo el día con eso. Y hay algo de la historia argentina, del temor a lo popular, que existe desde hace más de medio siglo.
Datos de pasillo del diario:
-Hubo gente muy moderada, que de golpe se puso a levantar la bandera anti-k. Compraron el relato, o se aprovecharon de eso. Quedaron como un espejo de los medios oficialistas que compraron otro relato. Lo mejor es no comprar ningún relato.
Alrededor nuestro la multitud empezó a saltar: “Tomala a vos, dámela a mi, el que no salta es de Clarín”. Pasaba también uno de los sindicatos que tuvo mayor presencia: el de Televisión interpretando el tema: «Traigan al gorila de Clarín para que vea que este pueblo no cambia de idea».
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El informático y la doctora

Un señor lleva una galera hecha de papel: “Cristina, volvé ayer” y al lado se venden remeras que plantean: “Juicio y castigo”, en referencia a los delitos de lesa humanidad.
Gerardo es informático, y Marina es médica del Hospital Italiano. Gerardo está asombrado desde la perspectiva consumista:
-En mi ambiente veo que mis compañeros compraron máquinas de fotos, celulares increíbles, cambian el auto cada dos años, compran computadoras carísimas… y está todo mal. ¿Cómo, loco? ¿Te fuiste a Miami, te compraste de todo, y está todo mal? Sí, todo mal. Todos votan a Macri.
Esta cuestión del voto relacionado con el bolsillo tiene prevalencia en las teorías democráticas actuales. Marina agrega:
-En el hospital la mayoría votó a Macri. Pero yo espero que Cristina vuelva.
¿No es demasiada dependencia de un liderazgo que termina absorbiendo toda esa energía social? Marina sugiere:
-Y bueno, si no que aparezca alguien que sea de ese lado.
Jessica, ante la sola pregunta por su presencia en la Plaza, se larga a llorar. Fue con su marido Fernando y sus chiquitos Francisco y Clara.
-Lloro porque nunca tuvimos un gobierno así. Yo sé que Cristina es una caprichosa, pero muere con las botas puestas, en la suya. Por ahí no escuchó lo que la gente le estaba diciendo. Para mí la reventaron con lo del impuesto a las ganancias. Pero esa misma gente se le va a dar vuelta a Macri muy rápido. Acordate de lo que te digo.
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Teoría y práctica de la vereda

El éxito de la tarde, la remera “Abrazame hasta que vuelva Cristina” cotizó a 120 pesos. Georgina, instrumentadora quirúrgica, había hecho su propia pancarta agradeciendo “por devolverme Aerolíneas, YPF, los trenes, los nietos, la industria argentina, la identidad cultural”.
-Tengo 28 años viví lo peor de los finales de los 90, lo que pasó después durante este gobierno fue increíble. Y hoy es la primera vez que vine a la plaza. Fueron 12 años de buena vida.
¿Nada que cuestionar?
-Al revés, hay mucha autocrítica. La soberbia no es buena y mucha gente votó contra eso, no tanto a favor de Macri. Muchos votaron a Macri un poco dejándose llevar, y ahora no saben si metieron la pata.
Marcela es de Lanús, también primeriza en actos:
-Yo soy camarera en un sanatorio. ¿sabés que soy? Una negra de mierda. Y negra de mierda y todo, pude tomar un avión y viajar a Brasil. Y tengo un auto cero kilómetro. Y no lo voy a poner de remis. Tengo 40 años. En el 2001 tenía a mis dos hijos, y salía a cartonear. ¿Entendés? Es la primera vez en mi vida que vengo a un acto. La gente que votó en contra es la que se comió esa palabrita del cambio. Miran Canal 13 y TN, y no ven la realidad. La gente de clase media baja para abajo, como soy yo, lo que se jodió es con lo del impuesto a las ganancias arriba de 15.000 pesos.  Eso jugó en contra. Ahora este tipo dice que lo saca, que no lo saca. Con todo hace así, que sí, que no. Nos va a volver locos.
Atardecía, con olor a choripán y un pronóstico. “Vamos muchachos, última choriceada, desde mañana vamos a vender sushi”.
Volviendo por Hipólito Yrigoyen había huestes nutridas de la Policía Metropolitana. En una esquina, un carro de asalto de dimensiones hollywoodenses repleto de individuos pertrechados para una guerra inexistente, se supone. La calle estaba vacía, pero los metropolitanos ordenaban la caminata: “Por la vereda opuesta”, dijo uno cortando el camino. ¿Por qué? El metropolitano, con un grado más de volumen e inflando el chaleco amarillo flúo: “Se lo repito, vaya por la vereda opuesta”.
No son claros los alcances callejeros, ni los políticos, de semejante invitación.

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




MU 212: El fin de un mundo

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




MU 212: El fin de un mundo

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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