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Lo que hay para ver: puntos de fuga ante realidades que duelen

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Un escenario puede proponer infinidad de historias. De la galera de la dramaturgia asoman diversos entramados que nos sumergen en diferentes mundos. En ocasiones, esas historias nos hablan de realidades ásperas y no es opción mirar hacia el costado. Las vidas postergadas, la marginación, el prejuicio, son temas abordados por dos obras que te recomendamos esta semana. La supervivencia como práctica posible cuando no parece haber punto de fuga, el bálsamo de la ternura y la explosión de la cumbia alzan los espíritus cuando el presente está en sombras. La violencia machista y su tragedia a cuestas se expone en la tercera obra. Con datos surgidos del padrón de femicidios confeccionado por el Observatorio Lucía Pérez, la ficción se torna auténtica y obliga a reflexionar. Al final de la obra, la actriz y el actor miran al público y enuncian: “Tenemos que hacer algo”.

Bailan las almas en llantas

Lo que hay para ver: puntos de fuga ante realidades que duelen
Foto: Francisco Castro Pizzo.

Un barrio picante. Lo cotidiano no es fácil y la convivencia con el peligro es una marca constante. Los pibes taladran la rutina con noches de gira envueltas en excesos. El botín del último robo es la muestra de la infancia arrebatada, unos chocolates que reparten entre ellos y guardan para sus hermanes más pequeñes. La cumbia alegra, transforma y redime los días que parecen destinados al gris de una vida sin futuro.

En la fiesta de la primavera, Valu y Julio se observan, se acercan, bailan una cumbia y el deseo se enciende. Sus familias están enfrentadas y esa chispa amorosa se convierte en un estorbo, una amenaza incluso para sus propias vidas. Escrita en verso, Bailan las almas en llantas expone una realidad de marginación, alude a los nadies a quienes hacía referencia el escritor Eduardo Galeano. La muerte ronda hambrienta y lleva uniforme azul. Pero esta obra también realza la delicadeza de un sentimiento apasionado que estalla como la flor loto en el medio del barro. La influencia de un clásico de la literatura comienza a develarse, el destino de Romeo y Julieta invade la atmósfera de amor y tragedia.

La idea de la obra surgió en 2014, cuando la actriz, directora, dramaturga y docente Pilar Ruiz dictaba un taller de teatro en inglés en una escuela de Chacarita, cerca de la Villa Fraga, donde conoció a Julio, un adolescente de alrededor de 15 años que cursaba la escuela primaria para adultes. Julio tuvo que dejar el barrio por sufrir violencia institucional por parte de un policía. Al año siguiente, en la Maestría en Dramaturgia de la UNA comenzó a escribir sobre esa situación. “En el primer ensayo, allá por octubre del 2018, le dije tanto al elenco como al equipo creativo, que no tenía idea de cómo iba a ser la obra, cómo sería la puesta en escena y que la invitación era a descubrirla juntes. Así es como todo lo que actualmente está en la obra, es una consecuencia del trabajo, la exploración conjunta. Desde el lugar de la dirección, me dediqué a proponer y habilitar, junto con el equipo creativo, ciertas consignas y materialidades como las gorras, las zapatillas, las camperas, la música, el espacio, ciertos movimientos y hasta el texto para abrir el trabajo a la percepción y la investigación escénica del universo abordado. Una vez abierto el juego, fui tomando el lugar de escucha y articulación de aquello que acontecía en los ensayos. La obra es un devenir de aquel arrojo absoluto al juego, con cierto encuadre, pero sin certezas del hacía dónde, de los cuerpos actorales”.

Pilar dirige un elenco numeroso y su desafío fue convocar a actores y actrices de distinta trayectoria, diferentes edades, algunes que ya conocía y con quienes había trabajado y otres que no. ¿Los diálogos en verso se relacionan con la influencia del clásico de Shakespeare? “Comencé a escribir los diálogos en verso y rima como prueba de procedimiento de escritura para poetizar el universo contado. El gesto es el de alejar el material de una construcción de corte más realista, que se ve en otros leguajes como el televisivo, por ejemplo. A medida que avanzaba en el procedimiento, iba descubriendo que, además de estar haciendo un extenso poema dramatúrgico, hacía puntos de fuga a vinculación directa con el universo del trap y a la vez, con el universo shakespereano. El material empezó a develarme que todo eso, no sólo podía convivir, sino que además le imprimía su propia singularidad”. En un contexto abrumador, Pilar rescata las hebras de poesía. Quizás los destinos puedan torcer el rumbo, mientras suena la música y las almas bailan.

Teatro del Pueblo, Lavalle 3636, CABA

Domingos a las 17 hs

@teatrodelpueblo.arg

@bailanlasalmasenllantas

@piliruiz05

Lo que quieren las guachas

Lo que hay para ver: puntos de fuga ante realidades que duelen
Foto: Carolina Alfonso.

Dos amigas del mismo colegio privado charlan a la salida, el novio y también compañero de curso de una de ellas se burla constantemente de todo de una manera ofensiva y despreciativa. Al otro lado de la pared blanca de fondo —de un lado es prolija e uniforme, del otro descascarada— una familia compuesta por una mujer trans que se prostituye para darle de comer a su hija y su hijo adoptivxs, ambxs hijes de su hermana fallecida, toman mate, comen galletitas y charlan sobre su cotidiano.

Al barrio de clase alta y la parte pobre y abandonada los separa un abismo y a la vez están cerca. Tanto que las historias de estos personajes se entrelazan y les espectadorxs seremos testigxs de los prejuicios, los abusos, las complicidades y los desenlaces de una misma circunstancia de uno y otro lado. Cuenta la actriz, dramaturga y directora Mariana Bustinza: “Es una idea que tuvo como disparador la tan debatida realidad y su comprensión (o no) del aborto clandestino. Cómo impacta en los sectores vulnerables y en los sectores más privilegiados; cuál es la valoración, crisis y resolución que soporta cada clase ante una misma situación: embarazo adolescente. Se contraponen elementos de la cultura villera y la cultura de la clase alta. El deseo, el placer, la violencia, y el miedo a lo distinto. El proceso de dramaturgia abarcó dos años. Mientras tanto hice un período de investigación en el año 2016. Luego ensayamos todo el 2018 y el 2019 hasta el estreno”.

La música genera escenas conmovedoras. Los personajes manejan un vocabulario específico, de territorio. Mariana “Cumbi” Bustinza señala que sus obras tienen algo de catártico, hay ficción y situaciones de su propia vida. “Pero no son llevadas de manera literal. Deseo e intento hablar de lo que conozco. Y eso se refleja en la verosimilitud y la profundización que alcanzan los actores y las actrices en personajes tan tipificados. Ese enlace que puedo hacer con mi experiencia y la transmisión en el proceso de dirección promueve la verdad; esa verdad que corre los estereotipos, o quizás, los usa”.

El trabajo previo es indispensable para la concepción de la obra: “Hacemos y hago mucho trabajo de campo según el actor o actriz y sus necesidades. A mí me sale escribir estas historias. Es un impulso creador, que se direcciona a distintos conceptos y lugares, pero surge de la misma fuente. No pienso si van con la moda o si van a gustar”. Una obra necesaria e imprescindible que acompañó el reclamo de las calles no hace mucho para la conquista de la Ley de Aborto Legal, Seguro y Gratuito, garantizado en el hospital. “Son temáticas que terminan sentando algún tipo de posición, no partidaria pero sí sociocultural”.

Teatro El Extranjero

Valentín Gómez 3378, CABA

Sábados a las 20.30 hs

Hasta el 27/11

@teatroelextranjero

@cumbibustinza

El virus de la violencia

Lo que hay para ver: puntos de fuga ante realidades que duelen
Foto: Ramiro Dominguez Rubio

Una pareja de recién casados se va de luna de miel, los sorprende la pandemia y como consecuencia la cuarentena más estricta. Quedan aislades, los primeros días de disfrute por estar juntes van quedando atrás y aparecen los conflictos. El personaje de la actriz Romina Pinto es alegre, enérgico y el del actor Iván Steinhardt se muestra cada vez más intolerante y sombrío. Sus percances laborales a la distancia interfieren en su humor, en su autoestima y el encierro exacerba el nivel de sus actitudes agresivas hacia su pareja.

Las noticias de la pandemia se transmiten en la radio. El virus expande sus efectos a toda velocidad, como la violencia. Y este virus también puede tener consecuencias fatales. Romina e Iván conforman la compañía teatral El Vacío Fértil y también son compañeres de vida. En julio del año pasado leyeron el guión que les envió la dramaturga y directora argentina Marina Wainer, quien vive hace más de cuarenta años en España. “Es un honor porque escribió pensando en nosotros”, cuenta Iván. La historia les resultó conmovedora y se dispusieron a ensayarla en su departamento ya que no se podía ir a las salas de teatro. Corrían los muebles y colocaban la laptop a la altura de los ojos de Marina, que observaba y dirigía desde el continente europeo.

Para aportar la información concreta, recurrieron al padrón del Observatorio de Violencia Patriarcal Lucía Pérez. Una vez que finaliza la obra, cuentan la cantidad de femicidios en lo que va del año y al día de la función. Dos horas antes de que arranque la obra, escriben con fibras en trozos de papel los nombres de las víctimas de femicidios, transfemicidios y travesticidios. “Empezar a escribir esos nombres, ya te coloca en otro lugar, una opción prolija era imprimirlos, pero decidimos escribirlos a mano, poniendo el cuerpo”, afirman.

Cuando la realidad es tan abrumadora, el Estado está ausente y la violencia machista desencadena lo atroz, el arte se convierte en aliado.

Patio de Actores, Lerma 568, CABA

Sábados 20.30 hs

Hasta el 30/10

@patiodeactoresteatro

@romipinto16

@ivansteinhardt

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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