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Último momento: informan que hay arte más allá de Netflix

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La noticia abarca incluso las vacaciones de invierno. El teatro independiente sobrevive a toda desventura y aquí van otras tres propuestas, bien distintas, como cada semana. La Naty y una tremenda historia sobre los sometimientos. Otra obra sobre sentimientos, romanticismo y nuevas formas de relacionarnos. Y para las infancias, una sirenita magenta que decide emprender la aventura de averiguar qué hay más allá del mar. Teatro que invita a reflexionar y soñar y ver qué hay más allá de las pantallas.

La Naty

Último momento: informan que hay arte más allá de Netflix

Una mentira fue la que llevó a la Naty a vivir como vive. O sobrevive. La Naty es una joven paraguaya  que viene de la selva misionera, en la que se crió esuchando las leyendas guaraníes. Una de ellas es la del Curupi, un ser con apariencia masculina de baja estatura, velludo, con un enorme falo, que suele atacar a las mujeres que andan solas. “No es como decia la abuela, que ataca en los montes a la hora de la siesta. Por muchos lados anda y a la hora que él quiera, porque muchas caras tiene y ninguna a la vez”, asegura la Naty, quien en cada prostituyente ve el rostro del Curupi.

El taller de prostitución de un Encuentro de Mujeres fue el disparador para que la dramaturga y directora Sol Bonelli escribiera para la plataforma Cont.ar la serie Se trata de nosotros, de ocho capítulos, grabada en 2012. Al terminar de escribirla nació su primer hijo y tres años después nació el segundo. Quiso entonces escribir un monólogo sobre la maternidad pero la temática de la serie se entrometía en su texto por lo que decidió hacerle caso. Así surgió el monólogo de La Naty, que se desprende de su obra Flores de Tajy, estranada en 2016. Tres años más tarde se reestrenó en el Maipo. Sol Bonelli hizo foco en el monólogo de la Naty: “Tenía ganas de hacer una nueva puesta más íntima con este monólogo y  un amigo me había sugerido poner la cama en el medio del escenario .La Naty es un personaje doblegado pero también resiste”.

Sol conoció a la actriz Olave Mendoza en 2018 cuando desde el Centro Cultural Sábato, que está bajo su dirección, hizo una convocatoria que se llamó “Escenarias: Mujeres que hacen la escena contemporánea”.  La compañía Monomujer, integrada por cinco actrices incluida Olave, quedó seleccionada con su obra Migrante. Cuenta Olave que La Naty la interpela por muchos factores. Su padre es paraguayo, ella es chaqueña, iba bastante seguido a Misiones, le interesa la cosmogonía guaraní. “La Naty fue una herramienta que me abrió un montón de caminos, me ayudó a poder combatir de alguna manera esto que sigue pasando”.

Sol rescata “la función social del teatro, que como autora y directora me interesa exponer en el escenario como espejo de una sociedad. El arte es una herramienta de transformación social. La batalla es cultural, y tal vez con los años fui entendiendo más, al escribir la serie y el monólogo con la intención de hacer espejo a situaciones que están barridas bajo la alfombra, porque es un tema que duele”.

Mu Trinchera Boutique, Riobamba 143 , CABA

Viernes 15 de julio, doble función: 20 y 21 hs

Reservas: lavaca.org/trinchera

Entrada a la olla

@mu.trinchera

@sol_bonelli

@olave.mendoza

Pornografía sentimental

Último momento: informan que hay arte más allá de Netflix

Un popurrí de diferentes escenas con un hilo en común: historias de amor y desamor, el ovillo se desenreda y se vuelve a enredar. Gestos que rozan la extravagancia,  incidentes  disparatados y algún acento español aportan a la escena una divertida sucesión de microuniversos atravesados por la cadencia de la única pregunta que importa: ¿Qué es amar? Alguien saca fotos, alguien hace streaming.  ¿Cuánto se puede mostrar del amor?  El amor romántico agoniza pero se resiste exacerbando su efervescente seducción.

Lxs intérpretes de Pornografía sentimental vienen trabajando juntxs desde hace diez años y conforman el proyecto Pablito No Clavó Nada.  Su director es Braian Alonso, quien junto a Marcela Andrés y otrxs compañerxs de actuación formó la compañía en 2013.  PNCN está compuesto por intérpretes, performers, directorxs, dramaturgxs, diseñadorxs, productorxs, músicxs, fotógrafxs, maquilladorxs y escenografxs, que continúan compartiendo deseos en común y proyectos artisticos. 

El trabajo que ahora presentan en Planta Inclán lleva dos años. ”La obra se fue moviendo con charlas, catarsis, discusiones, alguna separación o nuevo amor. Para ese entonces estábamos de novios con el dramaturgo así que teníamos bastante material”.

Metodología de laboratorio: Improvisaban, filmaban y luego veían juntxs los registros, probaban, ensayaban.  “Trajimos textos como Fragmentos de un Discurso Amoroso de Roland Barthes y de ahí una lluvia de materiales nos ayudó a poner en palabras sentimientos y sensaciones, sobre todo con el foco en descubrir nuevos modos de relacionarnos con los demás, una nueva suavidad, cercana a nuestros deseos. Los culebrones, las comedias románticas y los dramones que habíamos visto en series y películas fueron otro mundo de pruebas, Almodóvar en especial”.

Con dramaturgia de Juan Pablo Ruiz, idea y dirección de Braian Alonso, y actuaciones de Rocío Caldés, Lucía Corral, Sebastián Llamas, Germán Rodriguez Estraviz, Federico Pereyra y Nuria Wassaf, Pornografía sentimental es un collage de imágenes, colores y música. Una forma de poner en acción ante nuestros ojos la maquinaria de las relaciones sexoafectivas y una posibilidad de replantearnos los mecanismos adquiridos con los que nos relacionamos. Es búsqueda y experimentación, rasca donde pica y donde hay cenizas, aviva las llamas .

Planta Inclán, Inclán 2661, CABA

Viernes 21.30 hs hasta el 22 de julio

@pablitonoclavonada

@plantainclan

@aynoteaguanto

Magenta, una sirena más allá del mar

Último momento: informan que hay arte más allá de Netflix

De espíritu rebelde, música bella y con la decisión de ser fiel a sí misma y a sus deseos, Magenta, una sirena más allá del mar es la versión de Sofía Diéguez sobre La sirenita, el cuento de hadas del escritor danés Hans Christian Andersen en el siglo 19, llevado al cine en 1989. Una historia de trasformación, de identidad, de elecciones, de renunciamientos, de cómo pensar el propio cuerpo y de ver el mundo de distinta manera de acuerdo a donde se apoyen los pies –o la cola de pez– se trate del relato original o de la versión con final feliz de Disney.

La historia arrancó pandémicamente. Una caminata de una cuadra –desde su casa hasta el espacio cultural MU Trinchera Boutique– hizo la actriz y performer Sofía Dieguez una vez por semana durante más de tres meses de cuarentena para escuchar las canciones, poesías y pensamientos luminosos compartidos por la artista Susy Shock tras la vidriera de Riobamba 143 en el marco de las Postas Sanitarias Culturales. El evento semanal en MU se propuso acudir al arte como herramienta, ofrenda y conjuro para  sanar juntes, con la calle como punto de encuentro. Uno de esos viernes Sofía prestó atención al lugar desde el que Susy cantaba, sonreía y colocaba sus manos al finalizar cada canción para establecer “contacto” a través del vidrio –más allá de la mirada– con  la persona a quien le dedicaba el tema. La vidriera le recordó a una pecera y el link mental fue inmediato. Apareció la imagen de La Sirenita, historia que la cautivó cuando a los tres años vio la película por primera vez. 

Imaginó una adaptación teatral y la escribió. Le contó la idea a Susy Shock: “Sofi, inventá tu propia sirena”, le sugirió. “Ella confió en mi y en una noche escribí las canciones, la historia, los personajes”.

Cuenta Sofía: “Quiero que las infancias se sientan libres, sin tristeza ni miedo, que nadie les diga que no pueden jugar con algo porque es rosa, porque es azul, porque es de nena, de nene. Los juguetes son juguetes, los colores son colores y elles tienen que disfrutar de ese momento de su vida porque es único, irrepetible, y maravilloso”.

MU Trinchera Boutique, Riobamba 143, CABA

Domingo 17 de  julio, 15 hs

Reservas: lavaca.org/trinchera

Entrada a la olla

@dieguezsofia

@nito:carelli

@mu.trinchera

Protesta social

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

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Un miércoles tranquilo en la ronda de jubilados en Congreso, que despierta dudas ante la necesidad de hacer “un poco más de bochinche”. Como homenaje al Día del Jubilado (domingo pasado) hubo un puesto de hamburguesas y choripanes de la UTEP. “El hambre es desesperante” dijo una de las mujeres que servía a esa cola ampliada con gente de la calle en busca de qué comer. Historia de cómo sobrevivir a una jubilación hiper mínima (porque encima se arrastra una deuda). Los alfajores, las medias, y la salud encontrada en el gesto de movilizarse. 

Por Lucas Pedulla   Fotos Juan Valeiro/lavaca.org

A sus 76 años, Luis Relinque tiene que vender medias para llegar a fin de mes.

–Si no trabajo, no como.

Y para comer tiene que trabajar, aunque hace once años que está jubilado. El único día que no sale a vender por la zona de Once es el miércoles, cuando camina las diez cuadras que separan su casa –Remedios de Escalada, sur del conurbano bonaerense– de la parada del 37 que lo deja en el Congreso de la Nación. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Luis y la batalla cultural.

El dato, que solo en esta Argentina pareciera naturalizarse, lo explica fácil:

–Soy jubilado de la mínima. Cobro $400.000 limpios, justos. El mismo día de cobro pago la luz, el gas, el agua y con todo lo que tengo me quedan limpios, justos, $210.000. Si no trabajara, son $7.000 por día hasta el mes siguiente. ¿Cómo hacés?

La pregunta flota mientras alrededor se dispone la movilización de cada miércoles. La Rama de Trabajadoras y Trabajadores de Espacios Públicos de la UTEP (gremio de la economía popular), llamada “Lxs Parrillerxs”, puso un puesto para regalar choripán y hamburguesas por el Día del Jubilado, que fue el domingo. Se sumó mucha gente de la calle: “El hambre es desesperante”, dice una señora mientras corta el pan. Sobre la vereda se acomodan trabajadoras y trabajadores de la ANSES, que denuncian una “sangría por goteo” en el organismo encargado de las jubilaciones y pensiones: el Gobierno abrió un plan de retiros voluntarios, el segundo del año. Un trabajador dice a lavaca: “En el anterior se fueron más de 1.000 personas. Muchos agarran porque están muy endeudados. La idea es que quede un ANSES chico, si es que queda”. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
La evolución de las variables económicas.

Por su parte, Luis tendría que estar cobrando un poco más: en septiembre la mínima llegó a $498.633,20, contando el bono de $70.000, congelado hace 30 meses: según el Centro de Economía Política de la Argentina (CEPA), si fuera por movilidad Luis y cinco millones de jubilados y jubiladas más tendrían que percibir un bono de $223.148. Pero Luis cobra solo $400.000 limpios porque está endeudado: hace ocho años sacó un crédito.

–Se me cayó un árbol del fondo de casa en la cabeza. Tuve derrame cerebral. También me hizo pelota la rodilla: hoy tengo una prótesis. Mirá vos, es la misma rodilla que la policía me reprimió en una marcha el año pasado: la tengo peor. Me queda este año de crédito, así que espero para fin de año terminar de pagarlo y poder cobrar un poquito más.

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Gadalupe y otros discas acompañando la marcha de jubilados.

Por eso todos los días –salvo los miércoles– sale a vender tres pares de medias a $1.000: camina mirando a todos lados para que los “parásitos con uniforme” no le decomisen la mercadería, como viene ocurriendo en la ciudad de Buenos Aires bajo la gestión de Jorge Macri. Antes Luis vendía alfajores y podía hacerle algún regalo a su nieta de 13 años, o darse un gustito como ir al teatro. Pero los alfajores subieron tanto que ya no es negocio. Cuenta que la idea de las medias le llegó mirando la televisión. 

–Veía a tanto operador político en la tele que pensé: si las medias me salen lo mismo que un chupetín, quizá la salida a esta crisis sea chupar medias, en serio te digo.

Luis habla y piensa con mucho humor, pero siempre aclara que lo dice en serio. Cuenta que fue la primera persona que puso un boliche gay en provincia de Buenos Aires – “Chelovecos, en 1974”–, que también tuvo una tanguería y que por muchos años se dedicó a cocinar en su casa para geriátricos o centros de jubilados. Como siempre trabajó por su cuenta, pudo jubilarse con una parte de aportes y otra de moratoria.

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Congreso con atención de coiffeurs para jubilados y gente de la calle.

–Hoy el Gobierno la cortó, pero la moratoria ayudó mucho. Conozco gente que nunca aportó y ahora te dice: “Cristina chorra”. Bueno, entonces devolvé la jubilación o donala a un comedor. 

A diferencia de lo que dijo el presidente Javier Milei tras su discurso en Naciones Unidas en Nueva York, a Luis –como argentino– no le salen dólares por las orejas. Es una de las tantas razones por las que no se pierde ningún miércoles.

–Hace unos años me quedé viudo. Me pasaron todas, pero yo le aconsejo a la gente mayor que venga a la marcha. No sólo como protesta, sino porque es bueno para uno. Es una cuestión de salud. A mí me ayudó mucho porque me olvidé de mí: me acuerdo más de la madre de Milei que de mí. En serio, te digo. Algunos jubilados me dicen: “No, mejor me voy a hacer un estudio al médico”, pero es como un coche en el mecánico: algo siempre te van a encontrar. No digo que esté mal, ojo, pero hay gente que está todo el día en la casa mirándola por televisión y pensando en sí mismo. Con hacer un cartel o pensar alguna cosita, ya la cabeza se me despeja. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

La semana pasada, Luis trajo el “Desodorante Javo”, con una característica premium: “Te deja seco las 24 horas”. ¿Qué significa ese humor en la lucha de cada miércoles?

Luis es crítico:

–Yo vengo porque la jubilación me alcanza nomás para diez días. Me gustaría que hagamos un poco más de bochinche. Acá nos encerraron. Venimos y damos una ronda: no tenemos nada para festejar pero damos la vuelta olímpica como si fuéramos campeones. Luego, a casa. Hay que ir al Obelisco, a Corrientes. Acá no nos ve nadie. No estoy en contra, porque nos encontramos, pero haría un poco más de calle. Lo único que falta es que nos pongan mesas y nos hagan jugar a las damas: para eso voy a la plaza de mi barrio. En Lanús me preguntan: “¿Luis, no marchan más?”. 

La marcha –la ronda a la que Luis pide más bochinche– está por empezar.

¿Qué espera?

–Mirá, el día que no pueda caminar más ni vivir a medias, me amenazo al Presidente así me vienen a buscar: ya averigué que no me sacan la jubilación, me llevan en cana, y al menos tengo una lamparita para leer algún libro y amigos que me traerán algún sanguchito de miga. Lo mismo que haría en casa lo hago allá. En serio, te digo. 

¿Hay opción B?

–Que cambie el Gobierno. Eso daría un poquito de esperanza. La primera medida tendría que ser darnos un aumento. De mínima. Esta lucha que hacemos va a pasar a la historia como algo que era necesario hacer. El que no labura ni lucha, no come. 

Hincha de Independiente y fanático de Manal, Luis se despide y se mete a la marcha.

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Revista Mu

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

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MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo




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Ley de Tierras y después: Cambio de tema

Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.

Por Claudia Acuña




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre

Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.

Por Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




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Atanor condenada por contaminación: La odisea

Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.

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Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org




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Agroecología en Misiones: El libro de la selva

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Por Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




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Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto

Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.

Por Sergio Ciancaglini

Fotos: Juan Valeiro

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura

A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.

Por Evangelina Bucari




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder

¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo

Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.

Por María del Carmen Varela

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




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Crónicas del Más Acá: Rambo al sur

por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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