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Derechos Humanos

Abuelas: fue encontrado el nieto 138 en medio del reclamo contra el desmantelamiento de la Secretaría de Derechos Humanos

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Crónica de la jornada en la Ex ESMA, donde Abuelas de Plaza de Mayo informaron sobre la aparición del nieto 138 y se llevó a cabo además un abrazo en defensa de las áreas del Estado dedicadas a los temas de derechos humanos, investigación y restitución de la identidad. Detalles sobre la pareja desaparecida, el hermano que esperaba, las pibas viejas, y la descripción de los efectos del ajuste.

Por Lucas Pedulla/ Fotos: Juan Valeiro, lavaca.org

Nunca un tuit se asemejó tanto a una caricia.

Los grupos de WhatsApp periodísticos, militantes y gremiales estaban atravesados por dos cuestiones, ambas ligadas entre sí, con mensajes de trabajadores y trabajadoras con mucha angustia, por lo que significa la posibilidad de quedarse sin trabajo:

  • A las 11 de la mañana, el secretario de Derechos Humanos, Alberto Baños, recibiría a una delegación de ATE por la amenaza de cientos de despidos que dejarían prácticamente desmantelada la Secretaría y las políticas públicas de memoria, verdad y justicia, a pocos meses de cumplirse el 49º aniversario del golpe genocida.
  • A las 17, el abrazo al Espacio Memoria y Derechos Humanos, que funciona donde operó el campo de concentración de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), convocado por organismos, partidos y gremios como una muestra de defensa de los sitios de la memoria, a sus trabajadorxs, y de repudio al vaciamiento que denuncian que lleva adelante la gestión del ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona. 

Fue a las 11.38 cuando Abuelas de Plaza de Mayo tuiteó lo inesperado: “Encontramos un nuevo nieto. Conferencia de prensa: hoy, 27/12, a las 14 hs. Casa por la Identidad Espacio Memoria (ex Esma, Av. Libertador 8151, CABA)”. 

De pronto, sonrisas.

De pronto, llantos. 

Y de pronto, un día o un año o cuatro décadas que se resignificaban por completo.

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Ocho meses y medio

A las 14, el auditorio de Abuelas está lleno. Este lugar –precisa un nieto restituido, Manuel Gonçalves Granada, para ubicar la importancia de las políticas de memoria y recuperación de los sitios– era una sala “con un feo pizarrón verde” que la Marina usaba para adoctrinamientos. Hoy es el escenario donde se comunica una noticia que da vida.

La primera que llega es Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Luego bajan por las escaleras la vicepresidenta de Abuelas Buscarita Roa seguida de Estela de Carlotto, su presidenta, quien es la primera en saludar: “Gracias por venir. Coincide casi con el fin de año, y es un regalo muy grande para las viejas, nosotras, las que tenemos ya tantos años de lucha”.

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Taty Almeida y Estela Carlotto, ese viernes en la Ex ESMA.

A continuación, lee el comunicado con la información:

  • El nieto 138 es hijo de Marta Enriqueta Pourtalé y Juan Carlos Villamayor, militantes de Montoneros. A ella le decían “La Negra” o “María”; a él le decían “El Negro” o “Ricardo”.
  • Marta nació en Azul, provincia de Buenos Aires, el 5 de mayo de 1946. Juan Carlos nació el 28 de abril de 1955 y se crio con su familia en José León Suárez, conurbano bonaerense. A los 11 empezó a trabajar en una zapatería en Boulogne. Fue boy scout y lo recuerdan sensible, solidario y con iniciativa. Amaba organizar bailes. Era hincha fanático de River y de la música: tocaba la guitarra y era fan de Pappo, Spinetta y los Rolling Stones.
  • Juan Carlos tenía 17 cuando conoció a Marta. Ella había estudiado el Profesorado de Historia y tuvo varios trabajos como administrativa, el último en Entel, entonces empresa estatal de telecomunicaciones. Marta tenía un hijo, Diego Antonio, con una pareja anterior, pero cuando Juan Carlos cumplió 21 le dio su apellido a Diego.

Marta y Juan Carlos fueron secuestrados el 10 de diciembre de 1976 en su domicilio de la  ciudad de Buenos Aires. El operativo fue perpetrado por personas vestidas de civil.

Marta estaba embarazada de ocho meses y medio. 

“La pareja fue vista en el centro clandestino de detención ESMA, que funcionó en este predio, donde posiblemente se haya producido el nacimiento del nieto 138 –precisa el comunicado de Abuelas–. Hasta el momento se tienen contabilizados más de 30 nacimientos en este Centro Clandestino”.

Marta y Juan Carlos querían llamar Soledad o Manuel al bebé que esperaban. 

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Hermanito dibujado

La hermana de Juan Carlos, María del Carmen Villamayor, y su mamá, Carmen Morinigo, presentaron habeas corpus y visitaron tribunales y cárceles. En 1979, Carmen denunció las desapariciones ante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y de puño y letra escribió: “En la carta que les entregué personalmente en septiembre pasado denuncié la desaparición de mi hijo Juan Carlos Villamayor y de mi nuera Marta Enriqueta Pourtalé (…) Ella en el momento que desapareció estaba embarazada de ocho meses y medio por lo cual queremos saber, como imaginará, qué fue del bebé”.

Del lado materno, el tío Pedro Pourtalé recibió un llamado de la comisaría de Villa Ballester para buscar a un menor de cuatro años. Era su sobrino, Diego, que había sido dejado allí, pero le negaron información de su hermana y de su cuñado. Pedro y su mamá criaron al niño y, en democracia, denunciaron el caso ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP). Diego siempre supo que esperaba un hermanito: cuando Marta y Juan Carlos le contaron hizo un dibujo de la familia incluyendo al bebé. Continuó esta búsqueda desde el grupo de familiares que participa activamente de Abuelas.

Otro detalle los une: ambos son abogados. Diego todavía no conoció a su hermano, que vive en España, pero Manuel Gonçalves reproduce en la sala un audio de WhatsApp que le mandó: “Nunca me preparé para esto ni me sale demasiado. Estoy embargado por la emoción. Muchas gracias, Abuelas, son el orgullo nacional. Las adoro. Y a todos los que están ahí”.

La sala explota de aplausos.

El delito más aberrante

Ya en 1988 las Abuelas presentaron una denuncia que hablaba de un niño que podría ser hijo de desaparecidos. Desde 1999 la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDI) trabajó en la investigación del grupo familiar Villamayor-Pourtalé para que el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) fuera incorporando las muestras biológicas de la familia. Dice Abuelas: “Por otro lado, un joven que fue convocado por la justicia dio su muestra de ADN, que fue ingresada al BNDG en el marco de la causa 188/2000”

La CoNaDI y el BNDG son dos instituciones que están en riesgo, denunció Abuelas, por las políticas de ajuste y la visión negacionista del gobierno de Javier Milei y Victoria Villarruel.  “Esto demuestra, una vez más, la imprescindible e incansable labor de los distintos mecanismos que nuestro país fue creando para lograr resultados por los que somos admirados en el mundo”, precisan. 

El Banco fue cotejando todos los perfiles, mientras la Unidad Especial de Investigación de la CoNaDI y la Unidad Especializada para casos de apropiación fueron aportando datos al juzgado de María Servini, quien convocó al hombre a realizarse el estudio de ADN. “Ayer, el Juez Daniel Rafecas informó al nieto 138 los resultados. Todo este proceso conjunto permitió la restitución de su identidad y abrió su camino hacia la verdad”, explica el comunicado de Abuelas.

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El acto de ayer.

Y agrega:

  • “Esta restitución es, una vez más, la muestra de las consecuencias del terrorismo de Estado en el presente y, también, de la necesidad de dar centralidad a las políticas de derechos humanos para que los delitos de lesa humanidad cesen”.
  • “La CoNaDI y BNDG fueron instrumentos indispensables para la resolución del caso. En la consolidación de nuestra democracia la Secretaría de Derechos Humanos ha acompañado nuestra lucha en busca de las respuestas que los perpetradores nunca nos han querido dar. Este organismo del Estado se encuentra atravesando uno de los ajustes más brutales con la reducción de su personal a partir de un plan de desmantelamiento”.
  • “El delito más aberrante de la dictadura se hace evidente en cada restitución: mantener viva a una mujer embarazada, someterla a las peores vejaciones hasta dar a luz a su bebé en condiciones inhumanas, para luego robarle a su hijo y sustituir su identidad. Aunque tarde, con este encuentro, este crimen cesa. El pueblo argentino ya ha repudiado estos crímenes horrendos”. 
  • “Hoy celebramos la restitución del nieto 138 y desde Abuelas pedimos que se sostenga el trabajo de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, una herramienta imprescindible para la defensa de estos derechos fundamentales”.

Y cierran: todavía faltan encontrar a 300 nietos y nietas más.

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Una piba vieja

Al finalizar el comunicado Abuelas dio lugar a una ronda de preguntas. Algunas indagan por detalles que puedan contar del nieto y su reacción. “Es una persona que está muy conmovida –dice Manuel, la persona que le dio la noticia junto a Mariana Herrera, directora del BNDG-. Vimos una persona que, aun en esta situación de tanta conmoción, con el pasar de los minutos empezó a hacer un ejercicio muy valioso para estas historias tan complejas: empezó a pensar en la familia. Le dijimos que se va a encontrar con una familia que lo buscó y que nunca perdió las esperanzas. La dictadura había secuestrado a una mujer con más de 8 meses de embarazo: eso también demuestra la fuerza de nuestras madres que nos parieron en las peores condiciones”.

Manuel precisa el momento del encuentro: “Le estamos diciendo algo que le va a cambiar la vida, pero que va a sanar algunas de las heridas más dolorosas de la dictadura, no sólo para ellos, sino para toda la sociedad. Es el momento en que sus familias dejan de buscarlo todos los días”. Consultado sobre sus apropiadores, responden que seguramente la restitución traerá nuevos movimientos en la causa, pero “los detalles están en la Justicia”.

Estela revaloriza: “Los nietos, para nosotros, son todas hermosuras, preciados y buscados. Cada uno en su momento recibe todo el cariño y amor. Pero faltan muchos. Tenemos que luchar y seguir luchando. La gente joven. Yo tengo 94 años, soy una piba muy vieja”.

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Estela, la piba de 94 años.

Taty Almeida le responde: “Es juventud acumulada”.

Estela se ríe: “Vos decís juventud acumulada, pero somos viejas. Qué vamos a hacer: es lindo envejecer luchando”.

La sala la ovaciona.

La sala canta: “Como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”.

La sala entonces se levanta y acompaña a Estela y a Buscarita al hall central, donde actualizan el mensaje que, en una de las paredes, lleva el conteo de lxs nietxs restituidxs. Estela, espléndida y sonriente, lleva el 8 en la mano y actualiza el número.

La estrella 138 sobre el cielo de Abuelas.

El desmantelamiento

El día, sin embargo, no termina. En breve comienza el abrazo y ya hay militantes de ATE que acomodan el escenario y los parlantes frente al edificio cuatro columnas, como le llaman a la entrada que conserva un nombre que sigue generando escalofríos: “Escuela de Mecánica de la Armada”. Aquí será el abrazo, y a metros hay una señalización que indica que este lugar era el pabellón central de la ESMA, con el despacho del director, la sala de profesores, un patio cubierto dedicado a ceremonias y formaciones, y varias dependencias administrativas. Aquí, también, funcionó la Jefatura de la “Compañía Ceremonial”, sobre la que se conformó el Grupo de Tareas 3.3.2, cuyo jefe de inteligencia, Jorge “Tigre” Acosta, hoy condenado por delitos de lesa humanidad, tuvo su oficina. 

Cruzando el patio largo, enorme, se encuentra la Secretaría de Derechos Humanos. Allí trabaja hace 14 años Paula Donadío, delegada de ATE, integrante de la Junta Interna. Su área es, precisamente, la Dirección de Sitios y Espacios de la Memoria, uno de los sectores en crisis por los anuncios, que Paula sintetiza a lavaca con precisión y dolor: 

  • “En 2023 éramos más de 1.000 personas y hoy estamos debajo de los 800. Desde marzo venimos teniendo despidos. Hasta finales de septiembre fueron casi 150 en la Secretaría. Tuvimos la reincorporación de casi la mitad, todo por la lucha”.
  • “Lo que sucedió ahora es que decidieron terminar con una modalidad de contratación que es el ente de cooperación ACARA (Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina). Ofrecieron retiros voluntarios y, a quienes no querían, les dijeron que los iban a despedir. Eso, en la Secretaría, implica a 400 personas. Al mismo tiempo, teníamos la incertidumbre de qué va a pasar con las contrataciones no permanentes, que son 200”.
  • “Además informaron el recorte salarial de entre el 50% y el 70% de casi 200 personas”.
  • “Esto significa espacios de la memoria que no pueden abrir, atención psicológica a víctimas de violencia institucional o de violaciones a los derechos humanos que no reciben, seguimiento de juicios que se dejan de hacer. Y no por culpa de los trabajadores”.
  • “La reunión con Baños fue tensa. Hace poco fuimos a la justicia con una medida cautelar para proteger los puestos de trabajo. Le planteamos estos puntos y se comprometió a hablar con el Ministerio para tener algún tipo de resolución estos días. Les recordamos que el lunes es el último día hábil del año”. 

A este combo, Donadío suma que se les agregaron funciones que provienen de la desarticulación del INADI y del Ministerio de las Mujeres. En una carta abierta, ATE denunció que en los últimos tres meses dos compañerxs de la Secretaría murieron y que las presiones son constantes. También que la gestión de Baños –un ex juez nacional que se jubiló en medio de la causa por la desaparición del policía de la Ciudad Arshak Karhanyan– aumentó la presencia de Policía Federal en el edificio, algunos de civil, que “observan las asambleas” y, en una ocasión, “intentaron desenfundar el arma durante una protesta”.

En este panorama, la noticia del Nieto 138 fue un abrazo, pero también un motor que le dio a la jornada otro tono, por la noción de ubicar estas políticas en algo tan concreto como la restitución de las identidades robadas durante el genocidio. 

Abuelas: fue encontrado el nieto 138 en medio del reclamo contra el desmantelamiento de la Secretaría de Derechos Humanos

Desde este viernes, son 138 los nietos recuperados. «Faltan 300» dicen en Abuelas.

Más que nunca

Es la hora del abrazo, y el patio está lleno y diverso. Desde las banderas del Partido Obrero a Roberto Baradel, de SUTEBA, o del exministro de Trabajo Carlos Tomada a la dirigenta del PTS Myriam Bregman, los colores y los rostros y los pañuelos forman una foto poco habitual, pero necesaria, mientras saludan y abrazan a las Madres Línea Fundadora -Taty Almeida, Carmen Lareu, Clara Weinstein y Vera Jarach- que llegan y se ponen al frente, mientras todes cantan que el pueblo las abraza. Cantan hijos, hijas, familiares, sobrevivientes, nietos y nietas restitutidxs, nietes, y militantes que, en muchos casos, no suelen cruzarse en las mismas marchas.

Abuelas: fue encontrado el nieto 138 en medio del reclamo contra el desmantelamiento de la Secretaría de Derechos Humanos

Nietes: la nueva generación que se suma.

Es Taty Almeida la que cierra este día donde los abrazos siguen en modo alerta: “Como verán quedamos muy pocas, pero estamos tranquilas, sobre todo porque no es la primera vez que escuchamos a tanta gente joven hablar, seguir con la lucha. A ellos ya les hemos pasado la posta, que la ponen en práctica. La prueba es que estamos todas, todos y todes reunidos. Tenemos que demostrar más que nunca que un pueblo unido jamás será vencido. La unidad es lo único que nos va a ayudar”.

Taty cierra: “Después de tanta muerte, vimos que hubo vida. No nos han vencido”.

Los puños se levantan: “30 mil compañeros detenidos desaparecidos, presentes”.

El patio truena: “Ahora y siempre”.

Derechos Humanos

La “historia desobediente” que se abrazó con la madre de Floreal Avellaneda

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Iris Avellaneda recibió en su casa a la hija del represor Miguel Clodoveo Arévalo, implicado en el secuestro de «El Negrito», quien le pidió perdón por los crímenes cometidos por su progenitor. Aquí relata ese emocionante encuentro. Floreal Avellaneda tenía 15 años, fue secuestrado, empalado, asesinado y su cuerpo apareció flotando en Uruguay. Hoy un monumento lo recuerda en el Río de la Plata, junto a Parque de la Memoria.

por Leonardo Castillo. Fotos: Gustavo Becerra.

Tiempo Argentino (tiempoar.com.ar)*

Iris Avellaneda, militante por la defensa de los Derechos Humanos, vivió días atrás un hecho “reparador y a la vez movilizante”, al encontrase con la hija de uno de los represores que integró el grupo de tareas que secuestró, en abril de 1976, a su hijo, Floreal “El Negrito” Avellaneda, que con 15 años se convirtió en la víctima identificada más joven de los denominados vuelos de la muerte.

El pasado 14 de febrero, Mirta, hija del general Miguel Ángel Clodoveo Arévalo, visitó en su casa de Villa Tesei, en el partido de Hurlingham, a la actual titular de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, y le pidió perdón por el crimen cometido por su padre en tiempos del terrorismo de Estado.

“Vino con su hijo, que se llama Santiago, y con lágrimas en sus ojos me pidió perdón en nombre de su padre. Se sacó de esa forma una pesada mochila que cargaba desde hace años. Es un encuentro que nos sirvió a las dos”, señaló Iris en diálogo con Tiempo Argentino al referirse a este encuentro, ocurrido cuando se están por cumplir 50 años del golpe genocida y del secuestro de El Negrito.

Floreal Avellaneda e Iris fueron capturados por un grupo de tareas del Ejército el 15 de abril de 1976. Los represores buscaban a Floreal padre, militante comunista y delegado sindical en la fábrica metalúrgica Tensa, que logró escaparse cuando la patota llegó a la vivienda que la familia habitaba en la localidad de Munro.

Madre e hijo fueron conducidos primero a la Comisaría de Villa Martelli, y luego al centro clandestino de detención ilegal conocido como “El Campito”, que funcionaba dentro del predio militar de Campo de Mayo, donde ambos fueron torturados.

Quince días después, Iris fue puesta a disposición del Poder Ejecutivo y estuvo encarcelada, primero en la cárcel de Olmos y luego en la Unidad Penal de Devoto, donde recuperó la libertad en julio de 1978.

El Negrito, como cariñosamente lo llamaban en su familia, corrió otra suerte. Su cuerpo apareció en las costas uruguayas el 14 de mayo de ese año, cuando faltaban pocos días para que cumpliera 16 años.

El cadáver de Floreal fue hallado junto a un grupo de nueve cuerpos que fueron fotografiados por la prensa uruguaya. En un principio, se especuló que las víctimas podían ser asiáticos, por la hinchazón que se verificaba en sus rostros.

El cuerpo de Floreal tenía signos de empalamiento y quedó depositado en un nicho de un cementerio de Montevideo, allí su rastro se perdió por obra de la maquinaria represiva que imperaba en ambos márgenes del Río de la Plata.

El Negrito, aquel militante de la “Fede” visto por sobrevivientes en Campo de Mayo cuando soportaba las torturas que le aplicaban sus captores, aún permanece desaparecido. 

Tras un largo peregrinar por los derroteros de Memoria, Verdad y Justicia, Iris y Floreal padre lograron que en 2009 El Tribunal Oral Federal número 1 de San Martín condenara al genocida Omar Riveros, exjefe de Campo de Mayo, como principal responsable del asesinato de Floreal Avellaneda.

Además, resultaron sentenciados Fernando Verplaetsen, ex jefe de inteligencia en Campo de Mayo; el entonces jefe de la Escuela de Infantería, general Osvaldo García; los capitanes César Fragni y Rául Harsich, que estaban a cargo del centro de detención ilegal El Campito; y el policía Alberto Aneto, quien oficiaba como policía en la Comisaría de Villa Martelli e integraba los grupos de tareas que operaban en la zona norte del Gran Buenos Aires.

Floreal padre falleció un año después de los veredictos y las sentencias quedaron firmes en 2021 por un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En la causa quedó acreditado el rol que tuvo Miguel Ángel Clodoveo Arévalo en el secuestro de El Negrito.

Pero este militar murió en 1982, durante la Guerra de Malvinas, cuando ostentaba el grado de teniente coronel y prestaba servicio en el sur del país. Por años, la implicación de Arévalo en el terrorismo de Estado permaneció bajo un manto de silencio.

La “historia desobediente” que se abrazó con la madre de Floreal Avellaneda

Iris con la foto de Floreal, que tenía 14 años cuando fue secuestrado, torturado y asesinado por la dictadura militar. (Foto: Gustavo Becerra).

Un encuentro en tiempos de negacionismo

Hace unas semanas, una compañera de Iris llamada Marcela, que integra la Asociación Seré -un colectivo que trabaja por la recuperación de la memoria histórica del excentro de detención que funcionó en Mansión Seré, en el partido de Morón-, le contó a la dirigente de la Liga por los Derechos Humanos que la hija de un represor vinculado al asesinato de El Negrito quería contactarse con ella, conocerla y expresarle un sentimiento de solidaridad y empatía con una víctima que hace casi medio siglo que desconoce el paradero de su hijo.

“’¿Quién será?’, pensé. Le pregunté si era un familiar de Fragni o Harsich. Y Marcela me dijo que no, que se trataba de la hija de Arévalo. Ahí recordé un hecho que sucedió cuando estaba en la cárcel. A mi casa llegó un anónimo, en un sobre, que contenía un escrito mecanografiado, en el cual decía que el asesino de Floreal estaba en el Centro de Operaciones Tácticas de Vicente López, y daba el nombre de este militar. Mi cuñada guardó esa carta y me la mostró en 1978, cuando salí de prisión”, subrayó.

Iris aceptó recibir en su casa a Mirta Arévalo, que tenía cinco años cuando su padre murió, pero con el tiempo supo tomar contacto con la historia que unía a su progenitor con el terrorismo de Estado.

“Hablamos y lloró conmigo. Vino con su hijo y la reunión también estuvo mi amiga Marcela y uno de mis hijos, Marcos Rodrigo”, recordó.

Santiago –el hijo de Mirta- le contó a Iris que había hecho la secundaria en Escobar, en una escuela que hoy lleva el nombre de Floreal Avellaneda. “Me regaló su certificado de estudios y me dijo que gracias a los docentes tuvo pudo entrar en contacto con la historia y la lucha de los organismos de Derechos Humanos en la búsqueda de Justicia. Eso lo inspiró a seguir la carrera de abogacía que está cerca de terminar”, narró la madre de Floreal.

Las mujeres quedaron en contacto, y Mirta le prometió que irían juntas a una reunión en la Liga Argentina por los Derechos Humanos con el propósito de mantener el legado de El Negrito.

“Para mí, es muy importante que pasen estas cosas en estos tiempos de un gobierno que difunde un negacionismo sobre los crímenes que cometió la última dictadura cívico militar y eclesiástica.

En esa línea, Iris, a los 86 años, considera que este encuentro con familiares de un represor que repudian los delitos de lesa humanidad cometidos por sus progenitores -una postura asumida desde hace algunos años por el colectivo Historias Desobedientes y otros- es parte de la lucha que libró para lograr Justicia por Floreal.

“En todos estos años, aporté mi granito de arena para que se sepa la verdad y los culpables paguen. Hoy existen cinco colegios que llevan el nombre de El Negrito. ¿Qué más le puedo pedir a la vida?”, reflexionó.    

A su edad, Iris Avellaneda sigue activa en la pelea por mantener vivo el legado de Memoria, Verdad y Justicia. Además de encabezar la Liga Argentina por los Derechos Humanos, integra el colectivo de sobrevivientes de Campo de Mayo, que impulsa la instalación de un Espacio de Memoria en ese predio.

“En el gobierno de Alberto Fernández se había declarado que se iba a crear un Espacio de Memoria, pero las obras están paralizadas. El 14 de marzo vamos a hacer un acto y vamos a tratar de entrar hasta ese lugar para rendirles homenaje a todas las víctimas que pasaron por ese centro clandestino”, sostuvo Iris.

La “historia desobediente” que se abrazó con la madre de Floreal Avellaneda

Foto: Gutavo Becerra.

Floreal, desaparecido dos veces

Al recuperar su libertad, en 1978, Iris Avellaneda tomó conocimiento de que el cuerpo de Floreal había sido hallado en las costas uruguayas como consecuencia de los Vuelos de la Muerte. Sus familiares no quisieron darle la noticia cuando estaba detenida.

¿Cómo se logró la identificación de El Negrito? En una de las fotos que se difundieron de los cuerpos hallados en mayo de 1976, pudo apreciarse dos letras tatuadas: FA, las iniciales de Floreal Avellaneda.

Con ese dato, el abogado Julio Viaggio, quien se desempañaba como abogado de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (la designación que entonces tenía la entidad), obtuvo los registros dactilares de Floreal que guardaba la Policía Federal y en Montevideo se pudo corroborar la identidad de El Negrito.

Sus restos se depositaron en una necrópolis de la capital uruguaya. En 1983, Floreal padre e Iris viajaron a Montevideo con la intención de recuperar el cuerpo de su hijo. Pero no pudieron, su cuerpo no estaba en el cementerio indicado ni en ningún otro. El Negrito fue secuestrado, desaparecido, identificado como la víctima más joven de los vuelos de la muerte en las costas uruguayas y vuelto a desaparecer.

En medio de las tramitaciones que llevaba a cabo Viaggio, tuvo acceso a un acta sobre el allanamiento a la casa de la familia Avellaneda, que estaba firmada por Harsich y Fragni, implicados en el secuestro de Iris y Floreal.

“Lo único que nos quedó de él son esas fotos que están en los expedientes judiciales”, apuntó Iris.

El caso de Floreal, arrojado desde un vuelo que partió de Campo de Mayo y hallado con signos de empalamiento tuvo alguna trascendencia, en medio de la censura oficial impuesta bajo el del plan sistemático que aplicaba la dictadura.

El escritor y periodista Rodolfo Walsh dio cuenta del hecho en su Carta Abierta a la Junta Militar escrita y difundida al cumplirse un año del golpe de Estado. “Atado de pies y manos, con lastimaduras en la región anal y fracturas expuestas”, describió en un párrafo de su histórica misiva el autor de Operación Masacre.

La “historia desobediente” que se abrazó con la madre de Floreal Avellaneda

Foto: Gustavo Becerra.

El represor que algunos quisieron convertir en héroe

El teniente coronel del Ejército Miguel Ángel Clodoveo nunca respondió por su implicación en la represión ilegal. Murió en 1982, en un accidente de helicópteros ocurrido en el sur del país durante la Guerra de Malvinas. La dictadura le concedió un ascenso póstumo al grado de general de Brigada.

En algunos registros vinculados a Malvinas se menciona como el oficial de más alta graduación caído en la conflagración con el Reino Unido.

El detalle que se omite mencionar cuando se exalta su figura es que este uniformado no pereció en combates librados en las islas del Atlántico Sur.  

En 2012, cuando ya se disponía información sobre la actuación de Arévalo en los grupos de tareas de Campo de Mayo, una entidad vinculada a exsoldados que durante el conflicto con Gran Bretaña estuvieron movilizados en la costa patagónica le realizaron una misa en su homenaje.

Ante esta conmemoración, la Liga por los Derechos Humanos recordó el pasado del represor durante la dictadura al remarcar que Arévalo “era un asesino que secuestró a Floreal Avellaneda y lo entregó a quienes le dieron muerte en Campo de Mayo», y que su figura nada tenía que ver con la de un héroe de guerra.

En ese sentido, la entidad defensora de los Derechos Humanos recordó entonces que la participación de Arévalo en el crimen de El Negrito había quedado probaba en el juicio de lesa humanidad que concluyó en 2009 en los Tribunales Federales de San Martín.

*Esta nota es parte de la articulación de la Unión de Medios Autogestivos (UMA): El Ciudadano (Rosario), Revista Cítrica (Buenos Aires), El Diario del Centro del País (Villa María), Tiempo Argentino (Buenos Aires), Agencia Lavaca y revista MU (Buenos Aires), Agencia Tierra Viva (Buenos Aires) y Lawen Documental (Buenos Aires).

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Derechos Humanos

Réquiem para un hombre pobre

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Memoria de Víctor Vargas, el hombre asesinado por el policía Santiago Barrientos, en Constitución el domingo 28 de diciembre pasado. La dinámica barrial, violenta, contexto del asesinato; el tiro por la nuca, que revela que Barrientos disparó cuando Vargas estaba de espalda; el recuerdo de las y los vecinos de este hombre tranquilo y los mensajes de watsap que pintan su vida y su muerte, símbolo de una época.

Por Claudia Acuña

El día en que Víctor Vargas fue fusilado por la espalda por el policía Santiago Emanuel Barrientos, el asfalto hervía . Era domingo y a esa hora -diez minutos antes de las tres de la tarde- la esquina de Salta y Constitución estaba desolada por el sopor y la barra de hombres “escabiando”. Esa fue la palabra que usó Franco Olave Cornejo -a quien todos en ese no-barrio conocen como El Chileno- cuando declaró ante la fiscalía Penal Nª 12 para describir la escena del crimen. Es también lo que muestran las cámaras de seguridad: en una ochava, la barra liderada por El Chileno; enfrente el policía Barrientos saliendo del local de Ugis junto a la oficial Carolina Elizabeth Vázquez, encargada de sostener la caja de pizza. Hasta ahí, lo habitual.

Lo extraordinario fue Víctor Vargas.

La mamá y la hermana de Víctor, con una foto que enmarcaron para recordarlo.

Ninguno de los que lo conoció -muchos, pero poco- pueden explicar qué lo llevó a abandonar su principal característica: tranquilo, educado, respetuoso, un buen pibe, son las palabras que brotan para recordarlo del dueño de la pensión, las putas y travas de la zona, los pibes de la calle, las dominicanas de la esquina. Saben, sí, que El Chileno atacó con una botella a Víctor. Algunos especulan con el robo del celular y el motivo de su reacción posterior podría explicarlo el audio que Víctor le envió a su hermana Vanina un día antes, el sábado 27:

“Buenos días Vane. Voy a ver un laburito nuevo y ver si capaz puedo quedar ahí. Que tengas un lindo día”.

Víctor vivía pagando la pensión diariamente -cada día, cada día, cada día- juntando el dinero en trabajos temporarios -en un lavadero de autos, como repositor en un supermercado, descargando bultos en el Paseo de Compras lindero a la estación de tren: changas-, y la posibilidad de un empleo con continuidad le había dado la esperanza de un cambio en su vida. Quizá esperaba ese llamado de confirmación y perder esa ilusión significó también perder la paciencia.

Las dominicanas de la esquina prefieren proyectar la realidad: El Chileno domina esa esquina con violencia, insultos y ceguera policial. Quizá fue eso lo que cansó a Víctor y decidió responder, lo cual desencadenó el trágico después.

Lo que es dato es que un Víctor mareado –“algo raro en él porque nunca tomaba”, declaró el dueño de la pensión- entró a la cocina, tomó un cuchillo y regresó a la esquina a enfrentar a El Chileno. Fue entonces cuando el policía Barrientos y la oficial Vázquez, con la pizza en la mano, intervinieron. Lo que siguió fue rápido:

  • El policía Barrientos le dio a Víctor la orden de tirar el cuchillo.
  • El Chileno se escondió detrás del policía Barrientos.  
  • El policía Barrientos disparó tres tiros.
  • La autopsia determinó que una de las balas ingresó en la nuca y salió por la ceja. Es decir: cuando el policía Barrientos le disparó, Víctor le daba la espalda.

Víctor quedó tirado en un asfalto que le dejó marcas de quemaduras. “Todavía estaba desangrándose cuando El Chileno ya tenía abogado”, dirá su hermana y, evidentemente, ese detalle también llamó la atención de la fiscalía, ya que le preguntó específicamente eso: quién llamó a su abogado. “Un amigo con el que se comunica a través de las redes sociales”, dice la transcripción que respondió.

La investigación judicial se abrió por los delitos de “atentado a la autoridad y lesiones”, pero la muerte de Víctor -agonizó tres días- obligó a apartar a la policía de la Ciudad de la investigación y, ahora, al Poder Judicial a decidir la competencia, es decir, quien investiga: la familia de Víctor -representada por la abogada María del Carmen Verdú, titular de CORREPI- exige que sea en el ámbito de Nación. En tanto, la defensa del policía Barrientos la ejerce el Ministerio de (In)Seguridad de la Ciudad, esa misma ciudad que en las calles de Constitución hierve de impunidad.

Víctor Vargas, en fotos que comparte a lavaca su familia.

Para despedir a Víctor, las personas más pobres y olvidadas de aquel no-barrio en el que Borges halló El Aleph -ese punto que contiene el universo entero y en el que hoy puede verse con absoluta claridad putas y travas golpeadas, hambreadas y humilladas cotidianamente por esa misma violencia policial que fusiló a Víctor – hicieron una colecta. El sepelio fue en Casa Roja, la sede de Ammar. Allí lo lloraron su madre y su hermana; sus vecinas sobrevivientes de las calles y sus compañeros de changas. Allí también escucho el audio que el Día de Navidad, apenas cuatro días antes de su fusilamiento, le envió a su mamá:

“¿Sabés qué, mamita? Te quería contar algo lindo. Hoy fui al Paseo de Compras de Constitución y como conozco a mucha gente de ahí que son dueños de los negocios, uno me regaló un pantalón y una remera. O sea que en Navidad estreno ropa nueva. Después otro me dio ensalada rusa con pollo y en la heladera tengo osobuco. Nada: todo eso vino de parte de Dios. Así que con lo que tenía me compré un perfume, en cajita, nuevo. ¿Qué más te puedo contar mamita? Que estoy solo y soy feliz.”

Hay un ramo de flores en el pecho de Víctor y una mesa con sándwiches, empanadas, galletitas y bebidas porque saben que quienes lo vendrán a despedir tendrán hambre. Hay anécdotas sobre esa vida que ya no es, la mayoría muy simples -sus tiempos con trabajos “buenos”, su derrape en la adicción, su estoico esfuerzo por estar “limpio”, sin drogas ni alcohol, cada día, cada día, cada día, desde hace varios años- y solo una muy compleja: en los últimos tiempos Víctor se definía como un eufórico libertario.

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Derechos Humanos

El protocolo de Bullrich es nulo

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Por Claudia Acuña

El juez federal Martín Cormik declaró nulo el protocolo de la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich al considerar que ninguna norma administrativa puede limitar derechos constitucionales.

El fallo sienta un precedente jurídico que pone un límite a las facultades del Poder Ejecutivo ya que dicho protocolo “conforma un exceso en la competencia otorgada al PEN por nuestro ordenamiento jurídico en cuanto bajo la apariencia de «instruir» al personal dependiente de dicho Ministerio está legislando y ello conforma violación al derecho aplicable por cuanto el PEN se inmiscuye en facultades propias del Poder Legislativo”.

También considera que el protocolo es ilegítimo porque “no cumple los requisitos de motivación ni de razonabilidad exigidos por la Constitución”. En consecuencia, lo declara nulo y promueve que las personas afectadas inicien las demandas de reparación pertinentes en el ámbito de fuero penal.

El fallo responde así y positivamente a la acción iniciada por Sipreba y Argra, entre otras organizaciones sociales, representadas por el Cels cuyo director Diego Morales sintetiza así la importancia de esta resolución: “El punto más importante es que la decisión le pone un límite al Ministerio de seguridad al momento de regular -bajo la figura o el ropaje de instrucciones a los funcionarios policiales- conductas de los ciudadanos que están garantizadas por la Constitución. Este me parece que es el dato más importante y que no lo habíamos visto en las otras acciones que presentamos“.

Segundo punto a destacar: “También le pone un límite a que el Ministerio imponga que el derecho a manifestarse es un delito, y que a partir de esta caracterización realice operativos para evitarlas”.

El tercer punto no es menor: los efectos que ha sembrado la aplicación de este protocolo ahora considerado nulo. “El más grave es el caso del fotógrafo Pablo Grillo y también que dos personas hayan perdido el ojo, pero además de muchos heridos hubo más de 200 detenciones arbitrarias y constantes agresiones a la prensa. Es decir que una norma ahora considerada ilegítima ha dejado personas afectadas en sus cuerpos y en sus derechos”.

Morales descuenta que el Ministerio apelará este fallo, pero también que la justicia avalará que hasta tanto se resuelva ese trámite judicial el protocolo quede anulado. En ese sentido destaca la presentación que realizó ante la justicia Periodistas Argentinas, que llegó hasta la Corte Suprema y esa máxima instancia judicial determinó que el fuero competente para dictaminar es justamente el que ahora ha declarado nulo el protocolo.

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