Nota
Inquilinos presos en San Telmo: víctimas de la mafia inmobiliaria
Este miércoles 27 de agosto a las 12, los hijos de las víctimas de la mafia inmobiliaria de San Telmo estarán en el comedor de las Asambleas del Pueblo (México 640) para denunciar la causa armada que retiene en la cárcel a sus madres y padres desde hace tres semanas. Tras una violenta represión, 23 personas fueron apresadas, acusadas de delitos desproporcionados como “coacción agravada” y “privación ilegítima de la libertad” cuando intentaban dialogar con los dueños del inquilinato en el que vivían, que había triplicado el precio del alquiler. Como en la Legislatura: las víctimas fueron a la cárcel.
Los hechos: El viernes 8 de agosto, 20 familias que vivían en el inquilinato llamado “Hotel Carlos V» fueron atacadas por las fuerzas de choque de la Policía Federal, cuando intentaban dialogar con los propietarios del inquilinato, que amenazaban con desalojarlos si no pagaban la nueva tarifa por habitación, que aumentaron de 400 a 1.200 pesos.
La consecuencia: Veintitrés inquilinos e integrantes de la Asambleas del Pueblo detenidos en la cárcel de Ezeiza, Devoto y Marcos Paz. Entre ellas siete mujeres, jefas de hogar y madres de varios niños. Todos están acusados de coacción agravada y privación ilegítima de la libertad.
La trampa: El mecanismo es idéntico al usado con los presos de la Legislatura (en 2005): la gravedad de la imputación impide su excarcelación. Para cuando llegan a juicio y se comprueba su inocencia pueden pasar –como ocurrió aquella vez con vendedores ambulantes y mujeres en estado de prostitución-catorce meses en la cárcel.
Por eso el miércoles 27 a las 12 las Asambleas del Pueblo (México 640, teléfono 4307-8599, asambleaspueblo@yahoo.com.ar) invitan a conocer y a recibir a los hijos de las víctimas de la mafia inmobiliaria del barrio, para denunciar la situación.
Las víctimas de la mafia inmobiliaria de San Telmo
Unidad 2 – Cárcel de Devoto
Segundo Carlos Maldonado
Guillermo Cárdenas Acuña
Fernando Valenzuela Pradenas
Carlos Pourrain
Juan Carlos Maldonado
León Fernandez
Pedro Navalle
Indelfonso Sánchez
Fabián Pinares
Cesar Gusto Rojas
Unidad 3, Ezeiza, Cárcel de Mujeres
Evangelina Paniagua Sanchez
Mariela Aguirre
Nancy Cordero
María del Cármen Silvera
Cármen Sanchez de los Santos
Elizabeth Sanchez de los Santos
Natalia Soledad Silva
Complejo Federal N° 2 Marcos Paz
Raul Jorge Besión
Alfredo Gauna
Roque Pereyra
Gustavo Ayala
Eugenio Espinoza
Lo que ocurrió
El viernes 8 de agosto tras una respresión desproporcionada, 20 familias que vivían en el inquilinato llamado “hotel Carlos V”, con niños y ancianos incluidos, fueron atacadas por la Guardia de Infantería, el grupo GEO y otras fuerzas de choque de la Policía Federal, cuando intentaban dialogar con los propietarios del inquilinato, que amenazaban con desalojarlos si no pasaban a pagar la nueva tarifa por habitación, que aumentaron de 400 a 1.200 pesos. Además de los insultos de los propietarios (“no hablamos con inmigrantes” entre los más suaves) las personas sufrieron maltratos, golpes, y lo peor: 23 de ellos (incluyendo 7 mujeres, madres de varios de los niños que vivían allí, inquilinos e integrantes de la Asamblea de San Telmo) quedaron detenidos en las cárceles de Ezeiza, Marcos Paz y Devoto, acusados de delitos como coacción agravada y privación ilegítima de la libertad.
El mecanismo es idéntico al usado con los presos de la Legislatura (en 2005): estas personas no pueden ser excarcelada debido al tipo de delito que se les imputa. Para cuando llegan a juicio y se comprueba su inocencia pueden pasar –así ocurrió aquella vez con vendedores ambulantes y mujeres en estado de prostitución- 14 meses en la cárcel.
Loli, a las patadas
Los propietarios del Hotel Carlos V, eufemismo por un conventillo de los tantos que hay en San Telmo, anunciaron en agosto la suba de la tarifa por habitación, de 400 a 1.200 pesos. Los inquilinos habían solicitado varias veces a la Asamblea de San Telmo que intercediera para evitar semejante suba, y la amenaza inminente de desalojo. Elizabeth Dos Santos, de la Asamblea, contó a lavaca: “Apareció una mujer diciendo que era la nueva dueña, sólo sabemos que le dicen Loli, y cuando los vecinos le propusieron dialogar, dijo que ella podía hacer que los echaran a las patadas. Y eso fue lo que ocurrió”.
El operativo de más cien efectivos contó con la actuación especial del grupo GEO y la Guardia de Infantería. Elizabeth recuerda que “entraron rompiendo los vidrios, tirando gases lacrimógenos y, a partir de ahí, comenzaron con una cacería dentro del edificio habitado mayormente por bebés, niños y mujeres, que terminó con los veintitrés detenidos”. Los que vieron lo que ocurrió lo definen como cacería humana, con policías golpeando a cualqquiera, allanando habitaciones, rompiendo las pertenencias de esas personas, mientras algunos de los inquilinos pudieron escapar por los techos. Elizabeth, que participó en un centenar de desalojos, resume su impresión sobre la represión: “Fue descomunal”.
Culatazos y silencio
Apenas concluido el operativo la policía se negó a dar información y no presentó ninguna orden judicial. La asambleísta cuenta: “No dejaban que se acerquen los abogados cuando sacaban a la gente de adentro del hotel a los culatazos. Tampoco nos decían donde los iban a llevar.” Los integrantes de la Asamblea se enteraron, a través de los medios de comunicación que estaban en el lugar, que intervenía la Comisaría 16ª y hacia ese lugar eran llevados los detenidos.
Al día siguiente, los presos fueron indagados por el Juzgado Nacional en lo Penal de Instrucción Nº 5. Este consideró que la “peligrosidad” de los imputados obligaba al trasladarlos a las cárceles de Marcos Paz, Ezeiza, y Devoto. Se les atribuyó los delitos de usurpación, daño, lesiones, amenazas de muerte, robo, atentado, resistencia a la autoridad y privación ilegitima de la libertad. Intervino la Fundación de Investigación y Defensa Legal Argentina (FIDELA) con apoyo de abogados de Convergencia Socialista y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Los letrados denunciaron que el Servicio Penitenciario, separó además a las madres de sus hijos y no ha permitido ningún tipo de régimen de visitas a los detenidos.
Mafias hoteleras
Elizabeth relata que un hombre insulinodependiente descompuesto no tuvo atención médica debido a la acción policial, y que una madre fue detenida con sus tres hijos de un año, tres y cinco. Golpes y un trato “especial” a las mujeres y los hombres de origen peruano. Tan especial que mereció la presentación, por parte de la Asamblea, de una denuncia ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI).
La explicación de tal ferocidad policial, plantea Elizabeth, se relaciona con la cuestión de las mafias hoteleras en San Telmo. “Nosotros hace meses que tenemos custodia por las amenazas telefónicas que recibimos, creemos que todo esto se hizo para mandarnos un mensaje a nosotros y a otras organizaciones que trabajamos por los inquilinos”. Agrega que los detenidos son “rehenes políticos de los hoteleros y de los negocios inmensos que se están haciendo en la zona”.
Conviene recordar que los desalojos compulsivos que se han hecho en este último tiempo tienen que ver con la transformación de los viejos y denigrantes hoteles, en modernos hostels para albergar turistas.
La Presidenta y los presos
La Presidenta, en junio, en pleno conflicto del gobierno y los ruralistas, recordó el caso de la Legislatura: “Me acordaba hace días de algún militante social que por pedir comida en un supermercado o cortar una calle, fue condenado y cumplió cárcel, dos años en Batán. Con los jueces de la Constitución y las leyes de la Constitución. También me acuerdo de vendedores ambulantes, o travestis en la puerta de la Legislatura porteña, un año presos. Me gustaría también que la misma Justicia fuera cuando un estanciero corta la ruta o desabastece, o no deja pasar combustible”. Puede verse que esos jueces de la Constitución han vuelto a operar del mismo modo. Los criminalizados son los de siempre, y nadie les devuelve el tiempo de vida que se ven obligados a pasar en la cárcel. Abogados de organismos derechos humanos como el CELS ya habían calificado aquellas detenciones como «privaciones ilegítimas de la libertad»
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
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