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Ruidazo de jubilados en la previa de la Ley Ómnibus y el DNU

El hit de la tarde en la vereda del Congreso fue el que aparece como gran unificador de las movilizaciones de estos días: “la patria no se vende”. Con el horno urbano en 33º, puertas adentro la Comisión de Labor Parlamentaria dejaba definido que este miércoles a las 10 comenzará el debate en el recinto de la Ley Ómnibus, para que que calculan una duración de 35 horas por lo menos. Paralelamente, el jueves el Senado debatirá el DNU 70/23 al que, según la senadora Anabel Álvarez Sagasti, solo le faltan 6 votos para ser anulado en dicha cámara.
Las noticias indicaban además que la Cámara del Trabajo declaró inconstitucional este martes el contenido laboral del DNU del gobierno por varias cosas, incluidas la falta de necesidad y urgencia.

Fotos: lavaca.org
También fue tumbado judicialmente el intento oficialista/macrista de convertir a los clubes deportivos en sociedades anónimas, mientras seguía siendo un misterio saber qué pasará con los bloques oficialistas, los dialoguistas y el gobierno, que siguen empantanados en sus propias contradicciones, agresiones y jugadas políticas alrededor de una autodenominada “Ley Bases” capaz de trastornar la vida de buena parte de la sociedad.
En la vereda, en un ruidazo convocado por las dos CTA, estaban claras las principales amenazas y propuestas, en los carteles que escribieron a mano las propias jubiladas y jubilados para que se entienda de qué hablan:
-“Defendamos PAMI y ANSES. No al DNU”.
-“¡NO! A las facultades delegadas”.
-«Aumento de emergencia».

Fotos: lavaca.org
El sector de población jubilada (7.500.000 personas) ha perdido desde 2017 entre el 18,2% de sus haberes (los que cobran bonos extras) y el 35,5% (los que no cobran bonos, por estar levemente encima de la vergüenza llamada “jubilación mínima”). Es como si les hubieran robado más de 9 meses a unos, y casi 14 meses a los otros. Una especie de aguinaldo al revés, a costa de quienes trabajaron y aportaron siempre.
Griselda está en el Congreso, donde la policía obliga además a los jubilados a estar en la vereda para cumplir el protocolo contra las manifestaciones sociales.
Griselda explica: “No soy peronista, ni radical, ni nada. Ni del PAMI. Pero cada vez que quieren joder a los jubilados, aparezco. Bastante seguido. No queda otra”.
Sobre el debate en Diputados alrededor del ajuste a las jubilaciones: “No se van a poner de acuerdo, o sí. No les interesan los viejos porque no trabajamos. Los que trabajan, aportan. Los que tienen patronal, ahí les dan más bola. A nosotros, ¿quién nos defiende?”
A su lado Claudio sintetiza una respuesta: “Nadie”.
Griselda: “Sí, nosotros mismos”.

Fotos: lavaca.org
Se jubiló como enfermera, y ahora Griselda recuerda: “Y yo pensaba: el paciente no tiene la culpa de que me paguen poco. Yo trabajé, luchaba por la calidad del paciente. Pero bueno, es cierto que si no somos nosotros, no nos defiende nadie”.
¿Para qué le alcanza a Claudio la jubilación mínima, apenas superior a 100.000 pesos? “Para los remedios. Salen más o menos 120.000 pesos”.
Claudio toma “toda la rama de los cardíacos, son ocho o diez monodrogas, algunas compuestas y otras no”. Claudio reconoce: “Mi jubilación no alcanza. Ella (por Griselda) me ayuda a comprar los remedios”.
Al lado gritan: “La patria no se vende”, mientras todos siguen al rayo del sol, vigilados por la policía.

Fotos: lavaca.org
Griselda cuenta que alquila una habitación, actualmente por 80.000 pesos. “Hago algunas changuitas, trato de atender algunos pacientes, pero tampoco puedo hacer ocho o diez horas de trabajo por día. No me da el cuero”.
Este tipo de cuentas no ha sido debatidas en la Cámara ni en el gobierno, que tienden a cambiar de conversación cuando aparece el tema de las jubilaciones.
¿Qué es lo que más le preocupa del DNU?
Griselda: “No entiendo de política ni de economía. Pero del anterior gobierno decían que fabricaba la plata y qué se yo, pero teníamos para comer. En este momento que el Fondo Monetario pide achicar las jubilaciones, lo que pienso es que a mí no me pidieron ningún permiso para sacármela”.

Fotos: lavaca.org
¿Qué le dirías a un diputado que está dudando?
Griselda: “Que va a llegar a viejo. Que él no va a tener problema porque va a llegar con mucha plata. Pero puede haber algún pariente, alguna persona conocida que le duela por lo que está viviendo. Porque hasta que a la gente no le duele, no cambia”.
¿Se va a frenar la Ley? Griselda: “No, hay mucha plata de por medio. Con una sabanita, con algo, la van a disfrazar y sale. Porque el tipo no mintió, dijo que viene por todo. Lo que mintió es que dijo que venía por la casta. ¡En ningún momento pensé que la casta era yo!
Griselda ha decidido no perder el humor: “Habrá que seguir luchando, pero mirémosle la parte positiva: voy a adelgazar”.
Teresa dice que llegó hasta esta vereda “porque queremos defender lo que nos están queriendo sacar. Y lo que nos sacaron. Estamos queriendo pelear por todo lo que nos corresponde”.
¿Qué le diría a los diputados y diputadas que tienen que votar y tienen que decidir sobre el DNU y la ley? “Que también tienen hijos y tienen familia que van a llegar también a esta edad. Y que no la estamos pasando bien, realmente. Ya prácticamente uno tiene que pensar en o compra un remedio o compra para comer. Es una vergüenza lo que estamos pasando en un país como este un país rico, como este”.

Fotos: lavaca.org
Silvia, 73 años: “Estamos acá porque queremos la unidad de los trabajadores, sobre todo de los jubilados, porque no somos muchos y en este tiempo se está hablando mucho de los jubilados, pobres, que esto que el otro pero las organizaciones sociales no vienen a acompañarnos. Y hoy estamos para que los diputados lo voten este decreto del gobierno”.

Fotos: lavaca.org
¿Qué le diría a una diputada o un diputado que están ahora terminando definir qué harán?
“Que cumplan con su función y para lo que los votaron. Que se acuerden de la gente y tengan la honorabilidad de votar lo que la gente necesita”. Silvia se queda con otra panorámica: “Muchos de los que vinimos acá no tenemos nada que ver entre nosotros, pero estamos todos juntos”. No se sabe qué parte de estos razonamientos formarán parte este miércoles de los debates de los funcionarios que tendrán entre sus manos el destino de 7.500.000 personas, que cada vez más asumen la necesidad y la urgencia de estar juntos.

Fotos: lavaca.org

Fotos: lavaca.org
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Incendios en Chubut: “Se está quemando nuestra historia”

Hace un mes, después de una tormenta eléctrica, se detectó un foco de incendio en el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut. Con medios aéreos y no sólo terrestres, se hubiese apagado rápido. Hoy, Los Alerces arden. Reproducimos esta nota de las y los Vecinos de Esquel y Trevelin autoconvocados por los incendios forestales. «No fue sólo la sequía, es un Estado irresponsable».
Por Vecinos de Esquel y Trevelin autoconvocados por los incendios forestales.
Foto de portada: Mariano Silvester.
El Parque Nacional Los Alerces es una de las áreas protegidas más bonitas del país. Es un lugar que ha sido cuidado y protegido desde 1937. Un parque que por su belleza paisajística y cuidado tan extremo fue declarado Patrimonio Mundial en junio de 2017.
Este parque, el nuestro, es el único Parque Nacional que cuida y protege la especie arbórea más longeva del mundo, el Fitzroya cupressoides, El Alerce Patagónico, el abuelo como los conocemos desde siempre. Esta especie arbórea habita el bosque andino patagónico desde hace 5486 años aproximadamente.
El Parque Nacional Los Alerces es la única área protegida de nuestro país que protege, entre otras especies, al bosque de Alerce que crece en la zona núcleo del Parque Nacional, en el bosque Valdiviano. Para conocerlo, embarcábamos en Chucao y navegábamos para visitar al abuelo de 2600 años: ahí, en la zona intangible comenzó el incendio, donde conviven Alerces, Coihues, Ñires, Lengas, Cañas Colihues, Huan Huan, entre muchas especies más. Cada árbol, cada arbusto del bosque es un refugio y hogar de diferentes aves, insectos y animales, como el Pudú (el ciervo más pequeño del mundo), el Huemul (Patrimonio Natural), Monito del Monte, Gato Huiña, Gato Montes, Pumas, Chucaos, Pájaros Carpinteros y más y más.

Seccional Lago Verde
Preguntas sin respuestas
Lo más bello de este parque es su gran y variada biodiversidad, ese gran ecosistema prístino, bien equilibrado que se está ardiendo. Hoy se está quemando todo nuestro Parque y nos toca el alma no sólo a los que habitan y trabajan de manera directa en el área protegida, sino que nos afecta a todos.
¿No había ningún avión hidrante o helicóptero que pudiera llegar a ayudar a los pocos brigadistas y guardaparques que están poniendo el cuerpo desde diciembre? Ahora está en llamas la zona Núcleo, el corazón de nuestro Parque Nacional; también la zona de recreación, Lago Verde, Lago Rivadavia. El sector de río Arrayanes ayer comenzó a arder en ambos lados.
Las familias que habitan en el lago están intentando salvar lo que pueden de las llamas.
A nosotros, los locales, nos afecta de manera directa e indirecta.
Nos destruye no solo la temporada, nos destruye el territorio que cuidamos, protegemos y difundimos como un lugar digno de disfrutar y trabajar de manera sustentable. Nuestra calidad de vida se nos está yendo con las llamas. La posibilidad de una vida social, económica, ambiental de manera sustentable se va con cada perdida arbustiva y arbórea en este incendio.
El Patrimonio Mundial Parque Nacional los Alerces hoy arde y es necesario que nos expliquen por qué.
El rayo, lo entendemos, pero la pasividad de los siguientes días luego de la denuncia con presencia de imágenes, ¿cómo lo explican?
¿Cómo se explica la decisión de sólo observar “cómo viene el incendio”, “cómo avanza…”?
¿Cómo no se contó antes con los aviones hidrantes para lugares intangibles sin posibilidad de acceso terrestre?
¿Y por qué no se actuó a tiempo?

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Fusilamiento en Lugano: prisión preventiva para el policía que mató a Gabriel González

En la foto se ve a la izquierda a Gastón Miño, el más alto, en el momento en el que está por disparar contra Gabriel González (a la derecha de la foto, sin camisa, levantando los brazos para defenderse de la agresión policial).
“Miño disparó una escopeta contra el cuerpo de la víctima a una distancia menor a cinco metros impactando municiones metálicas en el lado derecho del abdomen donde presentó lesiones que causaron la muerte” escribió el juez Hugo Decaría al dictar el procesamiento y la prisión preventiva del oficial de la policía porteña Darián Gastón Miño, quien fusiló al vecino de Lugano Juan Gabriel González la navidad pasada. Los y las demás policías que intervinieron en ese operativo quedaron imputados por encubrimiento. Pertenecen a una autodenominada “Unidad Táctica de Pacificación”. El juez además desmintió la versión policial, que para distraer la atención del crimen culpaba a familiares y amigos de Juan Gabriel. Nelly, compañera de Gabriel desde hace 24 años dijo a lavaca: “el cuerpo de Gaby siguió contando la verdad”.
Por Francisco Pandolfi
El oficial primero de la Policía de la Ciudad Darián Gastón Miño, quien fusiló a Juan Gabriel González el 25 de diciembre de 2025 en la Villa 20 de Lugano, fue procesado con prisión preventiva por el delito de homicidio agravado por pertenecer a una fuerza de seguridad.
La decisión fue tomada por el juez Hugo Decaría, del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Número 20.
El juez estableció además el sobreseimiento de Nelly Elizabeth Portillo, Dante Gabriel González y Anastasio Néstor Chávez –mujer, hijo y vecino de Gabriel–quienes habían sido falsamente acusados de “homicidio en riña” por la misma Policía de la Ciudad, con obvia intención de desviar la atención sobre el crimen.
El resto de los policías de la Ciudad que actuaron en el operativo que derivó en el homicidio de González fueron imputados por el delito de encubrimiento .
Emanuel Luis Zuccolo representa a la familia y es abogado de Correpi, la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional. Dice a lavaca: “En un primer momento la Policía de la Ciudad le comunicó al juzgado que había habido una gresca como de 30 personas, que tenían botellas, palos, que cuando llegaron ellos los atacaron y que ese contexto alguien apuñaló a Gabriel. Eso quedó totalmente desmentido”.

Al día siguiente del crimen ya hubo marchas en Lugano reclamando justicia.
En la resolución judicial se atribuye al oficial Miño haber abusado de su función como integrante de las fuerzas policiales, usar arma de fuego y violar la Ley de Seguridad Pública de la Ciudad de Buenos Aires. “Miño disparó una escopeta contra el cuerpo de la víctima a una distancia menor a cinco metros impactando municiones metálicas en el lado derecho del abdomen donde presentó lesiones que causaron la muerte”, sentencia el juez en un documento de 47 páginas que también informa que en el cuerpo de Gabriel González se encontraron “9 proyectiles tipo postas”.
Agrega el abogado: “Además, la resolución del juez afirma que tanto Anastasio como Nelly todo el tiempo estuvieron tratando de separar a los policías de Gabriel, buscando tranquilizar las cosas y eran los policías quienes atacaban con las tonfas y con balazos de goma. El juez no solo desmiente la versión policial, sino que la da vuelta completamente, diciendo que quienes atacaban sin razón a Gabriel eran los policías”.
Gabriel tenía 45 años. Era pintor, papá de dos hijos (Ángel y Dante) un vecino querido en todo el barrio, como contamos en este retrato que nunca hubiéramos querido tener que escribir y que publicamos hace unas horas
La autopsia fue clave para que el 31 de diciembre el oficial Darián Gastón Miño, de 30 años, fuera detenido en su casa de San Martín por requerimiento de la fiscalía 50 y también para este procesamiento: se demostraron los impactos de postas de goma y golpes recibidos en distintos lugares del cuerpo, pero además presentaba un orificio de entrada de 14 centímetros de diámetro en el epigastrio, debido al impacto a corta distancia de un proyectil de munición múltiple, que le provocó hemorragia interna y externa.

Nelly y Gabriel rodean a su hijo Dante.
Nelly Portillo, pareja de Gabriel desde hace 24 años y mamá de Dante, el hijo que tuvo con Gabriel, le dice a lavaca sobre este paso contra la impunidad policial:
“Estoy destruida en mil pedazos, pero aun así me quedan fuerzas. Estoy viva y soy la voz de Gabriel. Tengo mil cosas para decirle a los responsables, pero lo único que quiero que quede claro es que Gabriel se defendió hasta morir y que todos los responsables van a tener que pagar por lo que hicieron y todo el dolor que nos causaron. Que se pudran en la cárcel”.
La tristeza no le impide seguir denunciando: “Que se sigan viralizando las imágenes, qué el país vea lo que hicieron. Y que los medios de comunicación que mintieron desde atrás de un escritorio salgan a pedir disculpas por decir que éramos tres borrachos más haciendo disturbios. No, no fue así, el cuerpo de Gaby siguió contando la verdad”.
A dos semanas de aquel mediodía, ninguna autoridad del gobierno de la Ciudad se pronunció todavía sobre el fusilamiento Juan Gabriel González.

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Miércoles de marcha: entre las changas de los jubilados y el corazón de los chicos

Primera marcha de jubilados en el Congreso de 2026. Más policías y fuerzas de seguridad que manifestantes. Carros de asalto, móviles, camiones hidrantes, vehículos celulares, ambulancias. Todo un despliegue inútil que además entorpece el tránsito como los jubilados no podrían hacerlo. La mirada sobre las changas y la economía real. La llegada de personas y familiares de personas con discapacidad frente a la disolución de la ANDIS, y quienes manifestaron contra el desmantelamiento del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas. Como siempre en estos tiempos, la arbitrariedad y la fuerza contra quienes menos pueden defenderse, pero siguen decididos a hacerse oír para que las cosas cambien.
Por Francisco Pandolfi
12 móviles de Gendarmería Nacional.
11 móviles de la Federal.
8 móviles de la Prefectura Naval.
31 móviles (inmóviles, quietos) fue el despliegue de las fuerzas nacionales en las inmediaciones de un Congreso otra vez vallado para una movilización de jubiladas y jubilados que no contó con más de 300 personas. El caos en el centro provocado por el propio “protocolo” que ha sido declarado nulo por la justicia.
A esa desproporción se le sumó un centenar de policías de la Ciudad, los únicos que estuvieron del otro lado de la valla, vigilando a quienes manifestaban.
A metros de las vallas, un puñado de policías federales recibe órdenes del único que está vestido con pantalón de vestir y camisa.

Tiene un handy en la mano.
Pero no quiere responder preguntas.
–¿Quién es el responsable del operativo?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
–¿Pero con quién puedo hablar que esté ahora acá, que me pueda responder sobre el operativo de hoy?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
¿Pero no hay un jefe de calle, alguien que me responda sobre el operativo?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
–¿Cómo te llamás?
–Hernán.
–¿Tu apellido y cargo?
–No importa. Para hablar del operativo tenés que llamar al Ministerio de Seguridad.
El número del Ministerio de Seguridad es 5278-9800.
Atiende la guardia de la recepción: “A esta hora no hay nadie que te pueda contestar”, dice.
La tercera no es la vencida: el contacto con prensa del ministerio también cae en el silencio. No hay respuesta cuando se pide hablar con alguien que explique el operativo.

El cañito que pierde
Del otro lado de la valla, las y los jubilados dan un mensaje claro en este primer miércoles del año: acá estamos, acá seguimos, y acá vamos a seguir estando, cada semana.
También dan otro mensaje: lo que avizoran es mucho peor.
Carlos tiene 73 años es de Avellaneda y dice así: “Sigo trabajando, por supuesto”. Acentúa el “por supuesto”, normalizando la hostilidad. Plomero, albañil, gasista, porque “con 350 lucas es imposible”. Dice que hace 20 días que no tiene ninguna changa para hacer, “lo que da la pauta cómo la gente hace sus propias reparaciones o deja que el cañito pierda, algo que antes no hacía”.
Dice, también, que lo más sale es el laburo de albañilería, del que menos tendría que hacer: “Veo una bolsa de cemento y ya me pongo a llorar, no puedo hacer tanta fuerza, pero no me queda otra”.
Carlos no usa eufemismos, ni adorna sus palabras con un optimismo que a esta altura es difícil de comprar. “Este año va a ser peor”. Argumenta: “Terminamos el año con un decreto que le da más poder a la SIDE para hacer lo que quiera, y eso nos va a traer muchos problemas. ¿Cuánta gente se va a desmovilizar por miedo? Esto es un veneno”.
Carlos está contento, pese a todo, porque para las fiestas pudo reunir a su familia: “Cada uno trajo algo y la pasé con mis hijos y mis nietos. No me van a quitar la alegría de disfrutarlos. Se va a morir mil veces Milei antes que yo tenga que abandonar ese gusto”.
Héctor vive en Belgrano y tiene 75 años. Lleva un cartel colgado de su gorro tipo piluso: “Solo se trata de vivir”. Amplía: “Lo que estamos haciendo es sobrevivir. Yo quiero vivir, y dignamente. Tendría que ser natural, pero no”.
¿Pronóstico para este año?: “La esperanza es lo último que se pierde, pero con este gobierno puede pasar cualquier cosa, no soy optimista”.
¿Algún deseo? “Sólo tengo la ilusión de salir un poquito más, de ver más a mis amigos; de comprarme los remedios; por ahora, lo que tengo no es vida, ¿qué querés que te diga?”.

Los “discas” y los pacientitos
Otro mensaje que deja esta primera marcha de jubiladas y jubilados del año: los miércoles siguen siendo un punto de encuentro para otras luchas, para otros gritos que necesitan ser oídos. Esta vez, se sumaron personas con discapacidad por el anuncio del cierre de la Agencia Nacional de Discapacidad: el primer paso fue hacerla corruptible; el segundo y último, disolverla).
Se agregaron familiares de personas afectadas por el desmantelamiento que acaba de sufrir el Programa Federal de Cardiopatías Congénitas.
Natalia camina con León, su hijo de 10 años, que tiene una aneurisma en el arco superior de la aorta. “Es un pacientito Garrahan”, dice, con una dulzura que se agranda por el uso de diminutivos. “Todo esto es un retroceso de 15 años de trabajo. Las cardiopatías congénitas son patologías con alta predominancia de la muerte infantil antes del primer añito y el Plan Nacional interviene para que los pacientitos sean intervenidos en tiempo y forma en hospitales de alta complejidad. Al desmantelarse, aumenta la tasa de mortalidad infantil”.
De lo que está hablando es del corazón de los chicos.

Natalia vino desde Burzaco y ahora sigue caminando en la marcha de jubilados y de otras resistencias que contornean la Plaza de los Dos Congresos. “Ahora se aumentará la lista de espera para quienes se tienen que operar del corazón y faltarán los profesionales que coordinaban el área. Las familias ya veníamos tocando puertas, así que imagínense ahora sin el Plan, solo vemos pena y muerte para nuestros hijos”.
No se sabe quiénes se sumarán el miércoles próximo a la movilización, y a seguir exigiendo lo mínimo: una política que no ampute la humanidad.

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