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Gozar la salud

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Pabla Pérez San Martín es la autora de “Manual Introductorio de Ginecología Natural”, que recoge saberes y recetas ancestrales de toda Latinoamérica. Una bella edición que propone la autogestión del cuerpo femenino y nos entrena para lidiar con los médicos.

pabla

Durante siete años la escritora chilena Pabla Pérez San Martín recorrió un apasionante camino de investigación sobre la ginecología natural. Recogió decenas de testimonios en viajes por Sudamérica, estudió sobre la historia de la ciencia y la anatomía femenina, tomó nota de recetas basadas en hierbas para curar diferentes dolencias, indagó acerca del ciclo menstrual, la época fértil y la planificación familiar, la gestación y el parto natural. Así fue redescubriendo un saber que le pertenece, que habita su esencia y la de todas las mujeres.

El primer material editado a sus 21 años fue un fanzine y con el tiempo se convirtió en un libro. Hacía tres años que estaba estudiando sociología y en la materia Metodología de la Investigación llevaba seis trabajos dedicados a la salud femenina, pero a nadie parecía interesarle el tema. Persistió y su inclinación se fue transformando en una búsqueda permanente que la llevó hacia otros horizontes. Así su proyecto de escribir un manifiesto antipatriarcal se transformó en un  Manual introductorio a la ginecología natural. Después de tres ediciones e ilustrado por El Cometa Ludo, su compañero de vida, Pabla asegura que el ejemplar que tiene entre sus manos es un libro completo.

Ciencia y feminismo

Un calor agobiante, que la tuvo a maltraer por no estar acostumbrada a tan altas temperaturas, la recibió en Buenos Aires para la presentación del manual en una librería de San Telmo.  Con su sonrisa tímida y su acento fresco y musical afirma que el autoconocimiento es una herramienta de sanación. Y una postura política también, agrega Melisa Wortman, la editora argentina de su obra y la encargada de hacerle morisquetas para que salga riendo en las fotos. Trabajaron juntas a distancia y cuando se conocieron en una imprenta de Santiago de Chile se dieron cuenta de que el tiempo que les llevó parirlo fue de exactos nueves meses.

Más allá de la actividad universitaria, inspiraba a Pabla la necesidad de aportar algo práctico a las mujeres que la rodeaban y a sí misma: “Militaba en el feminismo.  Empecé a viajar y en Bolivia, Perú y Ecuador las mujeres ejercían un feminismo de asuntos cotidianos. Se juntaban en las plazas y hablaban de la jornada laboral, cosían las toallitas femeninas  de tela y  hablaban sobre el parto en casa. Ellas estaban militando, sin darse cuenta,  por los problemas cotidianos. En Chile yo había estado militando, como decía Emma  Goldman en el siglo 18, en la academia y para la academia. Primero el fanzine  fue una crítica hacia la violencia que se ejercía desde la medicina hacia la mujer: no nos dan información, no tenemos poder sobre nuestros cuerpos. Pero con el tiempo esa idea inicial se enriqueció con toda la información que fui recolectando”.

Conocerse lleva tiempo y trabajo, aclara Melisa Wortman. “Conocete e interactuá con la medicina patriarcal. No es una cuestión anarcopunk de `no vayas al médico’: andá, pero sabiendo qué preguntar, a qué decir no, a proponer alternativas”. Pabla: “Transformarse de niña a mujer es un proceso. Como dice Simone de Beauvoir, no se nace mujer, se llega a serlo, se aprende y también se decide”.

Para recorrer el camino del autoconocimiento confeccionaron el Calendario lunar, donde poder registrar los días de menstruación, ovulación, los días en que aflora el deseo y los encuentros sexuales, con la intención de detenerse, observarse y conocerse. Este año el calendario está dedicado a las guerreras anónimas, esas de quienes no suelen hablarnos en las clases de historia, pero que fueron mujeres valientes y necesarias.  Así recuerdan a las mujeres del movimiento obrero, las de la medicina, de las letras, las afrodescendientes en América, las del frente guerrillero y las luchadoras contra las dictaduras latinoamericanas.

Autogestión del cuerpo

¿Cuál es la mejor manera de dejar de depender del mercado, de la mirada del afuera, del deseo del otro? ¿Cómo descolonizar el cuerpo femenino? “Autogestión en el cuerpo. Tocarse, mirarse, anotar lo que una va sintiendo, reconocerse a través del ciclo, si estás en edad fértil. La autogestión no tiene que ver sólo con sanar una enfermedad sino con el placer. Demasiado dolor y culpa cargamos las mujeres y ahora nos toca sanarnos, pero también gozarnos. Hay discursos muy castigadores, incluso desde las terapias alternativas, en los cuales la mujer tiene que sanar su linaje femenino, la mujer es la culpable del machismo. Sí, claro que hay que sanar, pero también pasarla bien. Cuando empezamos a redescubrir nuestra sexualidad es otra cosa. La medicina la enseñan de esa manera. La sexualidad femenina parece estar asociada con una enfermedad venérea o con la reproducción. ¿Y el placer dónde está?”

Concebir la sangre como algo sagrado y no como un desecho de cada mes también es un desafío: “Cuando usás la copa menstrual cambia la percepción  de tu ciclo: yo soy esta sangre, yo la hice. Estamos llenas de fluidos y tenemos que conocerlos para establecer nuestra época de fertilidad, por ejemplo. Esos ejercicios nos van descolonizando de todos esos prejuicios que tenemos anclados, que todo debe ser muy limpio, muy blanco, el desodorante vaginal, el protector diario, ¿tenemos que funcionar así para quién? Hay un mercado lucrando con todo eso”.

Durante su embarazo, Pabla escuchó a los doctores decirle que el parto natural no es aconsejable porque las mujeres se mueren, que ya fue, que para eso ahora está la medicina.  Finalmente tuvo un parto natural y rápido. Después de haber parido a su bebé, Pabla se formó como partera en Pernambuco, Brasil, con una comadrona tradicional que aplica saberes ancestrales, utiliza rituales, hierbas. Viajan parteras de todo el mundo para aprender con  ella, que lleva cuarenta años dedicados a ayudar a mujeres a parir en sus casas. Aclara Pabla que hoy en día el parto respetado  no es accesible para todas ya que  se necesita bastante dinero: sería imprescindible que esté subvencionado por el Estado.

Presentó su libro en Montevideo, en Buenos Aires y sus próximos planes son presentarlo en Ecuador, Colombia y Bolivia, país por el que siente mucho cariño por todo lo que aprendió de sus mujeres. En su casa de Chile, en pleno campo a dos horas de Santiago, prepara los talleres que brindará en mayo en nuestro país para aprender a realizar botiquines caseros con hierbas naturales, a las que se refirió en su libro Del cuerpo a las raíces surgido de una investigación acerca de las plantas usadas por mujeres para sanar sus problemas de salud sexual.

Brujerías

Uno de los arquetipos en los que Pabla se interesó especialmente es el de la Bruja.  En la Edad Media  comenzó a perseguirse a las mujeres consideradas peligrosas por asociar sus prácticas sanadoras a la adoración del demonio. “He investigado y la mayoría eran mujeres sabias, sanadoras, parteras, mujeres que se atrevían a ser diferentes, que salvaban a pueblos enteros de pestes en Europa. Eso llegó a América, era parte de lo chamánico, y luego llegó la colonización, la cruz, y no permitieron más parteras ni curanderas porque era considerado brujería”.

El manifiesto feminista WITCH (Conspiración Terrorista Internacional de las Mujeres del Infierno, movimiento por la liberación de la mujer nacido en Estados Unidos, en 1968) se refiere a nueve millones de mujeres a las que prendieron fuego por considerarlas endemoniadas. Parte del manifiesto dice:

“No puedes simular ser Bruja ¡porque eres mujer y con sólo mirar dentro de ti ya sabes que eres Bruja! Construye tus propias reglas, sé libre y rebelde; forma tu propio círculo de hermanas y construye tus utopías. Los enemigos: todo lo que es represivo, autoritario, machista. Las armas: el teatro, la sátira, la poesía, la música, los esténciles, las pegatinas, la escoba, las pistolas, las muñecas vudú. Toda la magnífica imaginación sin límites, porque tu poder radica en que eres mujer, y se fortalece trabajando con las otras hermanas. ¡Eres bruja siendo mujer insumisa, furiosa, feliz e inmortal!”.

Mujeres que conocían sus períodos de fertilidad según los ciclos de la luna, que juntaban hierbas para aliviar y curar los malestares de sus cuerpos, que ayudaban a otras a parir naturalmente, que practicaban rituales de sanación. Sabiduría ancestral que sigue latente: “Si una se pone a conversar con mujeres, la información sale. Si escarbás un poquito encontrás en tu mamá, tu abuela, tu tía, relatos interesantes que están ahí, esperando ser redescubiertos.”

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La guerra más cercana

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Entrevista al escritor que mejor describió la violencia que arrasa a México, Sergio González Rodríguez, fallecido el 3 de abril de este año. Por el periodista español Ciudad de Iguala, Estado de Guerrero, México, noche del 26 de septiembre de 2014: decenas de estudiantes son atacados por policías y criminales. Sucede entonces una de las masacres más terribles de la historia reciente del país. Los jóvenes son secuestrados y sufren torturas antes de ser asesinados. Los cuerpos al día de hoy siguen sin encontrarse. El Estado atribuye la autoría a “bandas criminales”. Las familias de los 43 estudiantes desaparecidos se niegan a aceptar la versión oficial de los hechos y en todo México se disparan las movilizaciones bajo las consignas de “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!” y “Fue el Estado”.

Unos meses antes, de visita en Ciudad de México, le comenté a una amiga lo perdido que estaba en la desmesurada realidad mexicana, mi incapacidad para entender casi nada de lo que sucedía, sobre todo esa “extraña guerra” en la que se vive allá y que se ha cobrado en torno a 100.000 muertes entre 2007 y 2012: la llamada “guerra contra el narcotráfico”. Mi amiga me dijo: “Tienes que conocer a Sergio para saber dónde estás”. Se refería a Sergio González Rodríguez, periodista y escritor mexicano, uno de los primeros que se acercó e intentó echar algo de luz sobre los feminicidios de Ciudad Juárez. Es célebre su libro Huesos en el desierto, en el que conjuga el reportaje, la crónica y el ensayo para intentar desentrañar la naturaleza de los asesinatos de Juárez. Luego vinieron El hombre sin cabeza y Campo de guerra, ensayos sobre la violencia contemporánea que encuentra en México un laboratorio avanzado y terrible.

En esa comida que compartimos, tuve que ponerme en el lado derecho de Sergio porque no podía oír con el oído izquierdo desde que fue golpeado por unos desconocidos casi hasta la muerte en el barrio chilango de la Condesa. “Pero estoy vivo”, decía. Su capacidad de percepción no ha disminuido en absoluto y así lo prueba Los 43 de Iguala, el libro que acaba de publicar dedicado a analizar el caso de los estudiantes de la aldea de Ayotzinapa desaparecidos.

Hablando de México, del capitalismo salvaje, de la confusión entre el poder político, económico y criminal, del desmantelamiento del concepto de soberanía, de la militarización y paramilitarización del país, de la ilegalidad como negocio, de la sociedad fragmentada y del recurso a la excepción como forma de gobierno, Sergio no se refiere en absoluto a una anomalía o una realidad aparte, sino que nos describe las tendencias mayores que configuran a día de hoy el futuro de todos.

El Estado a-legal

-En Los 43 de Iguala dices: “Debo hablar de lo que nadie quiere hablar”. ¿Por qué el silencio?

-Cada vez más, las sociedades actuales tienden a silenciar los actos de abusos en todo sentido, los estados de excepción, la barbarie, el terror, el riesgo y la vulneración de los derechos, libertades y dignidad de las personas. El silencio al que aludo tiende a establecer nuevas líneas de coexistencia en todas partes donde la polarización y las tensiones sociales establecen una dinámica de adhesión versus rechazo tajante de una u otra causa, y la reflexión racional deja de ser importante para ser reemplazada por la simple emotividad de “buenos contra malos”. Las movilizaciones posteriores a la masacre de Ayotzinapa señalaron “Fue el Estado”. ¿Cuál es tu interpretación del papel del Estado en la masacre? Con la información disponible a la fecha, postulo que el Estado mexicano es presunto responsable de delitos de lesa humanidad por omisión en aquella noche. La participación activa de policías y militares debe ser indagada, desde luego. Tanto el gobierno local, como el estatal y el municipal, tienen responsabilidad al respecto y la investigación debe precisar los detalles de por medio. Asimismo, estoy convencido de que el gobierno de Estados Unidos también es corresponsable, por mantener dos mercados de alto impacto a partir de México y, en especial, en Guerrero: el de las drogas y el de las armas. Rechazo por completo la versión del gobierno acerca de que lo que sucedió en Iguala fue un mero asunto de drogas y criminalidad. En mi libro me permito analizar lo político y lo geopolítico que surge de aquellos hechos.

-La figura de Abarca, el ex-alcalde de Iguala, me parece muy llamativa porque condensa la fusión y confusión de poder político, económico y criminal que a tu juicio está devastando el país. ¿Podrías hablarme de esa figura y de esa conexión y entrelazamiento entre esos distintos poderes en México?

-La figura de tal individuo, su esposa y la trama de corrupción que de él se ostenta, entrega otro episodio más, ya no sólo de la corrupción mexicana, sino de procedimientos perversos de ejercer la política. Por ejemplo, emplear a criminales en tareas policiales, obtener el apoyo de fuerzas políticas, económicas y partidarias a pesar de tener pésimos antecedentes, reemplazar la legalidad a través de componendas de alto nivel, simular un respeto a la ley, funcionar, en suma, por dis-funcionalidades. Es lo que llamo un Estado a-legal. Son procedimientos estructurados que unen lo legal y lo ilegal.

Democracia formal

-En  otro de tus libros utilizas el concepto de An-Estado, ¿de qué se trata? ¿Cómo funciona el An-Estado en México? 

-El An-Estado es un Estado a-legal, como el mexicano, pero esto no es privativo de México. Funciona por sus dis-funcionalidades. Está fuera y contra -eso significa el prefijo “a”- de la legalidad y simula respetar la ley. En otras palabras, no sólo cumple fórmulas de excepción o ruptura de normas, sino que las incluye y las llega a invertir. Por ejemplo, sus nexos con el crimen organizado, que puede ser un instrumento de gobernabilidad o de apoyo, mediante aportaciones financieras, dentro del orden constituido. En este tipo de Estado, el gobierno puede ser reemplazado por prácticas comunicativas de control de daños, propaganda y campañas de contra-información en lugar de atender problemas concretos. En un An-Estado la democracia es formal, no sustancial, y se reproduce a partir de una clase política cada vez más ajena a la sociedad.

-México es un “campo de guerra”, dices, ¿podrías explicarnos este concepto y la realidad que nombra?

-México es un campo de guerra desde que el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa decidió desatar, bajo el patrocinio de Estados Unidos, una guerra contra el narcotráfico (2007-2012) y las fuerzas armadas del país fueron entregadas a tareas de gendarmería. Hay localidades, zonas, trayectos tomados, en forma temporal o continua, por el crimen organizado; el país mantiene un índice de impunidad de todos y cada uno de los delitos que se cometen del 98 al 99 por ciento, por lo que los ciudadanos son víctimas reales o potenciales de los abusos de las fuerzas armadas, las policías, el crimen organizado o el delito común. Estados Unidos es co-responsable de la degradación institucional en México, pues el estado de guerra descrito es producto directo del Acuerdo para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN 2005). La soberanía del país fue entregada a los intereses estadounidenses.

Revolución de las mentes

-¿Dónde colocas tus esperanzas en este momento en México?

-En el conocimiento, la información, la reflexión, la claridad, en una revolución de las mentes que pueda sentar las bases prácticas para dejar atrás las imposiciones del sistema de mundo actual. Hay que re-pensar en forma integral la realidad y proponer nuevos entendimientos al respecto. En cuanto a las dem
andas específicas de las familias de las víctimas, su cumplimiento sería alentador. El petitorio de ocho puntos planteado por las familias al gobierno de Enrique Peña Nieto debe ser aceptado. Y habrá que evitar que el gobierno postergue la investigación judicial debida para favorecer acciones supletorias de tipo burocrático o comunicativo.

Mi impresión leyéndote, Sergio, es que describes un mundo cada vez más fragmentado donde “todo son bandas”, incluido el Estado, incluida la izquierda en muchos casos. Es la caída del Estado de Derecho. Hay opciones políticas, como el EZLN, que parecen olvidarse de esa “misión imposible” y dedican sus esfuerzos a construir espacios de justicia, solidaridad y autonomía. ¿Se trataría entonces, a tu juicio, de restablecer el Estado de Derecho o de constituirse en él como fuerza asimétrica emancipadora?

-La fragmentación señalada atañe a ciertas partes del país; en otras se mantiene cierta inercia de unidad a través del clientelismo partidario-electoral, a través de sindicatos como el de los maestros (que incluye grandes porciones disidentes), a través del impacto colectivo de los medios masivos de comunicación, a través de buena parte de la población que trabaja y mantiene un respeto parcial, pero concreto a la ley y a la convivencia. El Estado de derecho debe restablecerse porque, de otro modo, las instituciones se degradarán más cada día. La aceleración de la decadencia actual sólo reafirmará al poder constituido. El surgimiento de un contra-poder asimétrico que defienda de verdad valores de igualdad, justicia y solidaridad resulta deseable, pero en el entendimiento actual de las cosas políticas en México es una posibilidad difícil de ser realizada en el corto plazo: la izquierda ofrece más dichos que hechos en tal sentido.

-¿Qué propones en concreto para ese restablecimiento del Estado de Derecho?

-Desde tiempo atrás he sugerido:

  1. Retirar al ejército y a la marina de su función de gendarmería de la seguridad pública, al mismo tiempo que se fortalezcan y renueven los cuerpos policiales;
  2. Controlar el flujo y la posesión de armas ilícitas en el país, y desarmar a los grupos criminales;
  3. Establecer un plan de desarrollo para las localidades con los mayores índices de violencia con el fin de reducir la pobreza, la desigualdad, la violencia y los delitos, y regularizar servicios eficaces de salud, empleo, vivienda, transporte, educación, cultura, etcétera.
  4. Se requiere más inversión productiva, y menos gasto en armas. Por desgracia, el gobierno actual ha gastado en tres años 3.500 millones de dólares en armamento, todo para satisfacer los protocolos del ASPAN y la “seguridad nacional” de Estados Unidos.

Como muestro en mis libros, basta ahondar en el examen de los hechos para descubrir su evidencia ofensiva, su claridad perversa. Y si bien en un primer momento podemos confundirnos sobre el verdadero estatuto del policía que es un criminal, o viceversa, el mecanismo que lo posibilita puede ser desarmado por la observación, la denuncia, la insistencia política, la crítica.

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