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Entre Ríos: fallo histórico, y lo que dicen quienes desarrollaron los agrotóxicos

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«Las buenas prácticas agrícolas no existen», dijo a lavaca el ingeniero agrónomo Damián Pettovello, quien hacía las evaluaciones de agrotóxicos para empresas como Bayer y DuPont y hoy se ha volcado a la producción agroecológica, tras ser él mismo víctima de un melanoma. La de Pettovello y otros profesionales como Facundo Alvira (ex gerente de marketing de DuPont) es la respuesta a un debate: el Supremo Tribunal de Justicia de Entre Ríos, en un fallo histórico, prohibió las fumigaciones terrestres a menos de 1000 metros alrededor de escuelas rurales y a menos de 3000 en aspersiones áreas. El propio Mauricio Macri se mostró en contra de la sentencia, un funcionario provincial acusó de “demagogos” a los jueces y otro nacional repitió un slogan del modelo extractivo: el problema no son las fumigaciones sino que los productores cumplan con las “Buenas Prácticas Agrícolas”, que representan la ilusión de que fumigando «bien» estos productos no generarían problemas. Por eso la charla Pettovello cobra particular valor, ya que hizo una experiencia de 18 años trabajando con grandes compañías del agronegocio, confirmando que los productos para las fumigaciones «son desarrollados para matar”. Los efectos del fallo según la abogada que presentó el amparo a la Justicia.
Entre Ríos vive días agitados después de una decisión histórica: el Supremo Tribunal de Justicia provincial prohibió a fines de octubre las fumigaciones terrestres con agroquímicos en un radio de 1000 metros alrededor de escuelas rurales y a menos de 3000 en las áreas. La decisión llegó luego de un recurso de amparo que habían presentado el Foro Ecologista de Paraná y la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (AGMER) contra el gobierno provincial y el Consejo General de Educación.
La medida generó un debate entre los defensores del agronegocio y quienes cuestionan los efectos de los agrotóxicos en la salud y en el ambiete, ya reconocidos incluso por el Instituto del Cáncer de la Organizació Mundial de la Salud.
Algunos sectores empresarios manifestaron que, si no se puede utilizar agroquímicos en ese radio, estarían dejando de producir un total de 282 mil hectáreas. Vecinos y docentes sostuvieron que lo único que prohíbe el fallo es la utilización de venenos, y existen otros modos de producción como el agroecológico. Las esquirlas de la sentencia treparon hasta Mauricio Macri: según el diario La Nación, en un encuentro en Trenque Lauquen sobre Cultivos Extensivos, el presidente “se mostró en contra de que haya prohibiciones que limiten la producción”. En el mismo sentido el jefe de Gabinete de la secretaría de Agroindustria, Santiago del Solar, manifestó en una entrevista con Infobae que el problema no eran las fumigaciones sino que los productores cumplan con las llamadas “Buenas Prácticas Agrícolas”.

Más allá de lo ambiental

“Uno de los principales puntos del fallo es el efecto colateral que produjo”, dice a lavaca Aldana Sasia, abogada del Foro Ecologista de Paraná, que presentó el amparo que tuvo lugar en la Justicia. “Si queremos limitar la distancia es porque buscamos que no se siga dañando a la población docente y no docente, y tampoco a los niños, que son los más vulnerables en todo este proceso. Que el propio Presidente haya intervenido significa hasta qué punto se puso el problema en eje de discusión, porque trasciende lo ambiental. Esto no es un capricho de una ONG, como se ha dicho, sino que es un problema de política de Estado y de salud pública, porque nos daña y nos perjudica a todos en general”.
Entre Ríos ya había dado una muestra de la resistencia social al modelo extractivo cuando la Legislatura rechazó por 29 votos a 2 una ley que favorecía a los agronegocios, una decisión que se tejió en la calle al calor de la las Rondas de los martes, y por la intervención en la Legislatura de figuras de la ciencia y la producción como el bioquímico Damián Marino, el médico Damián Verzeñassi y el ingeniero agrónomo Eduardo Cerdá, tal como reflejó MU en su edición de agosto, en La batalla de las velas.

La batalla de las velas: Cómo Entre Ríos frenó una ley pro agrotóxicos

El fallo: lo avícola y lo humano

El voto mayoritario de la sentencia fue el del juez Miguel Ángel Giorgio, que apuntó contra la falta de reglamentación respecto a las fumigaciones alrededor de las escuelas rurales y sostuvo que el Estado entrerriano “no pudo acreditar que una distancia menor a lo dispuesto por el juez no sea nociva para la salud”. En ese caso, afirmó, debe primar el principio precautorio ya que “falta certidumbre científica acerca del daño”. El principio precautorio indica que si algo es potencialmente peligroso, no debe usarse hasta que se demuestre su inocuidad.
Otros textuales de la sentencia:

  • «Hasta los galpones avícolas se encuentran protegidos con una franja de resguardo para las fumigaciones, mientras que los niños y docentes que asisten a los establecimientos educativos rurales, no lo están».
  • La omisión estatal no puede ser tenida como un argumento que permita desamparar la salud de alumnos y docentes».

La abogada Sasia subraya: “El efecto es que hay un montón de gente que manda a sus hijos a escuelas rurales, familias muy silenciadas y se les complica mucho llevar estas denuncias a la justicia. Están muy solos, y en las escuelas también ocurre que asisten un montón de niños que trabajan en los campos aledaños. A través de este fallo se les abre una posibilidad de denuncia porque ya hay una sentencia”.

El fallo completo: ACUERDO-1 (1)

Lo que se aprende en el agronegocio

El secretario de Producción de Entre Ríos, Álvaro Gabás, dijo que “los jueces son ideológicos y demagógicos”, lo que valió un reproche de la Asociación de Magistrados y Funcionarios Judiciales. El gobierno y los ex medios periodísticos argumentaron centrados en las supuestas Buenas Prácticas Agrícolas (BPA).
lavaca habló con Damián Pettovello, ingeniero agrónomo y creador junto a su socio, Facundo Alvira, de la organización Tekoporá, un espacio de aprendizaje, divulgación y de restauración de sitios y campos para su transformación agroecológica con producciones en Trenque Lauquen y Lincoln, provincia de Buenos Aires. Ambos además participaron junto al doctor Damián Verzeñassi de uno de los encuentros del Diplomado Andrés Carrasco de temas ambientales.
Alvira llegó a ser gerente de marketing de DuPont y desarrollador de productos como Sulfentrazona bajo la marca Authorithy.
El ingeniero Petovello era consultor externo de empresas como Bayer y DuPont, haciendo las evaluaciones de los productos para el campo (herbicidas, fungicidas, insecticidas) previas a la salida al mercado, para diseñar su posicionamiento.
Por eso Pettovello lo cuenta en primera persona:
“Nosotros venimos del agronegocio. Fuimos parte. Después de nuestra formación académica, salimos a buscar trabajo en las compañías. Entramos en esa pseudo lógica y trabajamos desarrollando productos y sustancias químicas. Hacíamos evaluaciones antes de que salgan los productos: posicionamientos, dosis. Yo iba con mi mochila y todos los implementos preparando los informes para cada nuevo desarrollo. Y son productos desarrollados para matar. Como dice el médico Damián Verzeñassi, si un producto fue pensado, desarrollado, registrado, vendido y aplicado para matar algo, lógicamente va a matar algo. Nosotros participamos en evaluaciones pre y post momento de comercialización, vinculados a compañías multinacionales como DuPont y Bayer».
Pero la historia cambió: «Hace unos años despertamos: era una locura lo que hacíamos. Uno realmente no se da cuenta del daño que causa, hasta que comprende que lo que está haciendo es un daño colectivo. Automáticamente, por una cuestión moral, uno debe detenerse y cambiar. Fue lo que hicimos”.
-¿Qué puede decir entonces de las Buenas Prácticas Agrícolas?
-Voy a ser extremadamente claro: las Buenas Prácticas Agrícolas no existen. Son un verdadero oxímoron: una contradicción en sí misma. Porque hablan de buenas prácticas cuando, en realidad, es imposible pretender manipular las condiciones tanto materiales como sociales para hacer una aplicación de un agrotóxico.
-¿Por qué dice que “no existen”?
-Porque lo que nosotros vemos es más profundo: aquí el problema es ético. Hay muchas personas, incluidas Del Solar, que defienden las BPA y ponen un interés económico sobre el compromiso de la comunidad y el bien común, ya que se aplican pesticidas cuando no se pueden controlar. Ellos hablan de aplicar en condiciones determinadas de vientos, de humedad, de temperatura, cuando sabemos que esas condiciones no se dan siempre. No obstante esto, asumiendo que se den esas condiciones, la realidad es que hay muchos tipos de “deriva” (es el fenómeno del movimiento de agroquímicos en el aire). Ellos hacen hincapié en la deriva primaria, que es cuando el pulverizador está en el lote. Pero luego, una vez que sale de la máquina, ya no se tiene ningún tipo de posibilidad de controlar eso. Muchas gotas llegan a destino, pero otras no, quedan flotando y quedan derivaciones secundarias, que luego se trasladan. Y eso no depende de la acción del hombre porque puede haber inversión térmica, es decir cuando cambia la temperatura, y entonces muchas gotas quedan en suspensión y se trasladan.

Damián Pettovello, Damián Verzeñassi y Facundo Albira en MU, en su visita al Diplomado en periodismo ambiental Andrés Carrasco.

La propia enfermedad

Pettovello cuenta que empezó a darse cuenta de lo que estaba produciendo cuando miraba el campo. “Pensaba en todo lo que estaba destruyendo”.
Pero pasó algo más: en marzo de 2015 supo que él mismo padecía un cáncer: melanoma. Llamó a Facundo Alvira, su socio, y se lo contó. “Por estar en contacto con todo esto, uno se termina enfermando. Ese fue el detonante final”. Le dijo a Alvira: «Se acabó». Alvira estaba sufriendo un proceso también de crítica a su propio trabajo, en ese momento como consultor de decenas de miles hectáreas bonaerenses.
Hoy el ingeniero Pettovello explica que las BPA enmascaran “el deseo de mucha gente de seguir produciendo como fuere”, pero es consciente de que las fumigaciones se trasladan indefectiblemente a la tierra y a las napas freáticas. “Bebemos esa agua, nos bañamos con esa agua. Es un país serio, eso no ocurriría”.
Sobre los argumentos pro-agrotóxicos: «Lo que dicen de las BPA es peligroso porque, en su afán de ganar dinero, quieren justificar un daño. Pero esto es un peligro. La Ley General de Ambiente dice que, cuando hay peligro por la utilización de un producto, tiene que prohibirse. Esa es la realidad. La única Buena Práctica Agrícola que existe es trabajar sin pesticidias, con los proceso de ecosistemas. Pero para eso hay que trabajar con mucho cerebro, y no atrás de un escritorio”.
Ese trabajo con cerebro del que habla Damián es el agroecológico, que en cientos de experiencias en todo el país está demostrando su viabilidad tanto para huertas y alimentos, como para producción extensiva. Sin dañar el ambiente ni la salud, con iguales o mejores rendimientos, y mayor margen de ganancia por el ahorro que implica dejar de comprar insumos y venenos. El campo La Aurora, de Juan Kiehr, en Benito Juárez, ha sido catalogado modelo a seguir desde el punto de vista agroecológico por la FAO, y en Lincoln, donde vive Pettovello, ya hay más de 11.000 hectáreas bajo producción sin venenos (Mu 125: Tierra viva). En la propia Entre Ríos, más allá del fallo, se están estudiando leyes de fomento a la agroecología y cada semana la Ronda de los martes se realiza «hasta que cambie el modelo».
Desde Trenque Lauquen, aportó su mirada el ex gerente de marketing de DuPont Facundo Alvira (Mu 127: Infiernos&Paraísos): «Lo agroecológico tiene la dimensión económica, para que te vaya bien. Por los costos muy bajos, al no comprar insumos, genera alta rentabilidad. Pero a la vez está la dimensión social, la política no partidaria: que se produzcan alimentos sanos y accesibles a toda la gente. Y está lo cultural, y lo ético. Estamos en una taperización de las pampas, de campos vaciados. Estamos haciendo daño con el modelo productivo, no sólo con el cáncer, sino con el empobrecimiento, y con el calentamiento global. Entonces hay un abuso de poder por parte del capital. El ‘ismo’ del capital. El cambio verdadero es llegar a otras formas de producción, otro tipo de sistema que valore cuestiones que el poder y el establishment no quieren ver”.

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Bloqueo a Vaca Muerta de comunidades mapuche y pobladores de Añelo que buscan dos cosas: derechos y agua

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Esta semana hubo cinco cortes a los principales yacimientos de fracking, organizados por el pueblo mapuche de Vaca Muerta en reclamo de relevamientos territoriales ya acordados que permitirían además el reconocimiento de 14 comunidades. El bloqueo se agregó a los cortes de ruta de pobladores de Añelo (localidad central en el área de explotación) que reclamaban por la ausencia de agua. Jorge Nawel, de la Confederación Mapuche de Neuquén dice a lavaca: “Estamos contra la fractura hidráulica porque sabemos lo que genera, como lo saben los países la prohibieron como Francia, Inglaterra, varios estados de los Estados Unidos, que sin embargo mandan sus empresas para que hagan el fracking aquí”. Los efectos reales de la “inversión extranjera” y el negocio de las empresas que solo son rentables si tienen subsidios estatales.

Esta semana las comunidades mapuche de la zona de Vaca Muerta bloquearon los cinco principales yacimientos de fractura hidráulica. A ese conflicto se sumaron los cortes de rutas protagonizados por vecinas y vecinos de la ciudad de Añelo, desesperados por la ausencia de agua, entre otras cosas.

Jorge Nawel, logko (autoridad política) de la Confederación Mapuche de Neuquén planteó a lavaca el panorma y derribó los mitos publicitarios sobre los supuestos beneficios del fracking.

“La situación empieza por tres grandes temas pendientes. Por un lado la obligación de Consulta Libre e Informada a los pueblos originarios, tema refrendado por Argentina en los tratados internacionales. Estamos todavía discutiendo un articulado que es el que le dará forma al proceso de consulta sobre cualquier actividad que se haga en territorio indígena”.  

“Por otra parte la necesidad de las personerías jurídicas de las comunidades, que no tienen ese reconocimiento por parte del Estado. Es una deuda que el Estado no termina de resolver”.

“Y el tercer tema es el relevamiento de las tierras, porque si no tenemos delimitados los territorios, ¿a quién van a reconocer?”.

¿Un pueblo originario es un club?

Sostiene Nawel que el tema de la consulta está cerca de poder resolverse tras cuatro meses de negociaciones para el establecimiento de un protocolo de 15 puntos ante cada proyecto que pretenda realizarse en territorio indígena. “Posiblemente la semana próxima podamos dar buenas noticias”.

Le da especial importancia, también, a la cuestión del registro “porque saca a las comunidades de la órbita de una simple asociación y les da el estatus que corresponde, con una personería que es carácter público, no privado. Eso significa que una comunidad no tiene control del Estado ni es tratada como como si fuese un club o una asociación, sino que se trata de un pueblo. No es parte de la órbita privada sino de la pública”.

¿Y por qué el bloqueo? “Principalmente por el tercer tema, el del relevamiento territorial. Se formó un equipo técnico, jurídico y catastral hace más de un año para concretarlo, pero notamos animosidad oficial contra las comunidades de Vaca Muerta porque somos las que protestamos y nos movilizamos. Ese mismo equipo existe como respuesta a una de las acciones directas que hicimos en 2021. El equipo lo forman Nación y Provincia, pero nunca funcionó como corresponde y en más de un año no hubo relevamiento de una sola de nuestras 14 comunidades en esa zona. Por eso decidimos bloquear Vaca Muerta”.

Llamar la atención vs embarrar la cancha   

El bloqueo se concretó el lunes pasado, 28 de noviembre. “Cerramos el acceso a los cinco yacimientos más importantes en los que trabajan empresas como Techint, YPF, Shell, Tecpetrol y Pluspetrol, entre otras. Eso significa ingresar a las 5 de la mañana antes del turno que empieza a las 6. Se arman colas de 200 camiones y máquinas de la industria, o más, que no dejamos que circulen”.

El fondo del tema, según Nawel: “Es la única manera de llamar la atención de un gobierno al que la protesta social no le va ni le viene, y te lo digo porque hay protestas y reclamos todos los días, y una total indiferencia oficial frene a eso”.

“Lo único que hace que te presten atención es cuando le tocas la matriz económica que es la explotación de Vaca Muerta. Somos conscientes de eso y cada vez que queremos ponernos en una posición firme tenemos que bloquear la producción”.

La acción mapuche logró llamar la atención: “Convocaron a un diálogo y se planteó crear un equipo especial que resuelva la cuestión del relevamiento territorial. Hay que ver si el gobierno cumple su palabra. Lo que estamos reclamando es que se cumplan las leyes”.

Funcionarios y medios, sin embargo, plantean que el trasfondo del reclamo mapuche es la búsqueda de un beneficio económico. Responde Jorge Nawel: “Es el argumento cuando el Estado quiere confundir las cosas. Plantea un trasfondo económico, peero vos ves las demandas que hacemos, ninguna tiene carácter económico sino de derechos. Carácter político y de respeto a los derechos”.

“La Consulta es algo que está normado desde 2001. Que se reconozca a las comunidades es algo que está escrito en las constituciones de Nación y Provincia. El relevamiento de tierras está ordenado por la Ley 21.160. O sea que estamos reiterando viejas demandas que jamás se responden. Una forma de ensuciar y embarrar la cancha es darle a lo que reclamamos un carácter económico, cuando en realidad les estamos diciendo que cumplan las leyes: cumplan con lo que ustedes mismos aprobaron”.

Progresismo y felicidad extractiva

El debate sobre el modelo extractivo del cual el fracking es apenas una muestra, incluye de modo cada vez más entusiasta a sectores que se autoperciben progresistas que pregonan avanzar con un tipo de modelo que lleva más de 500 años no excesivamente exitosos en el continente.

Reconoce Jorge: “Vaca Muerta es sin duda una salvación económica, pero ¿de quién? Para nosotros, para la sociedad, es una fuente de saqueo de recursos naturales, de empobrecimiento social y de contaminación de todo tipo”.

“Sin embargo es cierto que es una salvación económica para las corporaciones, que pueden derivar a sus casas centrales millonadas de dólares de manera permanente. Argentina lo único que hace es darles prebendas, subsidios, beneficios impositivos, para que el señor inversor no se vaya y siga explotando la meseta y la tierra mapuche”.

Nawel advierte: “Todo ese contagio de felicidad y bienaventuranza para nosotros es una absoluta farsa. El fracking solo les da ganancias a las empresas. La propia industria del fracking ha planteado en distintos informes que la actividad no es rentable sin la cantidad de subsidios y prebendas que le da el Estado. Lo más grave para nosotros –y debería serlo para la sociedad– todo se hace a costa del ambiente, la salud y la seguridad de la población”.

La descripción: “El fracking genera un enorme impacto ambiental por las toneladas de basura que genera, por el tema de los sismos (debidos a las excavaciones), por los millones de litros de agua que consume en una zona árida como la nuestra. La industria no se ocupa no responde porque si tuviera que hacerse cargo de los costos ambientales y sociales, ya no sería rentable. Por eso es una farsa”.

Lo prohibido y la deuda

El rechazo mapuche, según Nawel: “Rechazamos el fracking desde el primer día porque sabemos las consecuencias que genera. Es el mismo conocimiento que tienen los países del primer mundo que por eso lo prohíben, como Francia, Gran Bretaña, varios estados de los Estados Unidos, y Colombia también se sumó a una moratoria”. La moratoria es el modo de dejar en suspenso cualquier aprobación a la actividad, un modo elegante de prohibición. De todos modos en Europa se sumaron Alemania, Bulgaria, Italia, Suiza y República Checa.  

“El fracking solo es rentable si los Estados subordinados, empobrecidos, entregados, renunciando a su soberanía permiten que esas multinacionales ingresen”.

¿Y cómo ven a los funcionarios? “Lo que pasa es que esto es un cúmulo de errores de políticos cortoplacistas que al subir solo pensaron en terminar su mandato y ganar reelecciones en lo posible, y para eso capturaron el recurso era el petróleo y lo dilapidaron. Neuquén es una provincia petrodependiente desde hace décadas”.  

“Los políticos piensan siempre en el corto plazo, nunca pensar en la sociedad, en el futuro, en las nuevas generaciones. Pero es increíbe: ya en 1956 la constitución de Neuquén decía que toda la renta petrolera que se obtuviera no debía ser utilizada en gastos comunes, que es lo que hoy se hace para sostener el aparato del Estado y el empleo púbico. La renta debía reinvertirse en la búsqueda de energías alternativas para romper la dependencia del petróleo, que ya en ese momento se veía que era una industria con impacto ambiental y no sustentable. Esa inversión de renta en la búsqueda de energías alternativas nunca se hizo. Nunca”.

Jorge relaciona el tema con el de la deuda externa: “El país, por sus políticos, queda preso de una deuda escandalosa que exige acumular dólares para pagarla. Pero la última beneficiada de todo esto va a ser la población Y los primeros benericiados van a ser los dueños de la deuda externa y las empresas que obtienen ganancias vergonzosas que giran al exterior, a sus casas centrales. Las migajas quedan para la población y sobre todo queda un impacto que va a convertir a a estas tierras en un cementerio si todo sigue así”.

¿Agua o petróleo?

La tremenda propaganda alrededor de Vaca Muerta, sus inversiones, sus ganancias, podría inducir a pensar que la provincia, o al menos las localidades cercanas a la explotación, están pasando épocas de bonanza (sea lo que sea que tal cosa signifique).

Nawel informa: “Cuando hicimos el bloqueo se sumó el propio pueblo de Añelo que hace días no tiene una gota de agua en la canilla. Es más. Nosotros levanamos el bloqueo cuando empezamos a obtener respuesta, pero ellos siguieron hasta el miércoles. Y solo reclamaban agua, ¿te das cuenta? Están planteando obras que permiten llevar agua desde el río Neuquén para las empresas, y el pueblo supuestamente beneficiado no tiene ni agua. Esa es la realidad. Neuquén es una provincia endeudada con la banca internacional y el Estado nacional, y nos venden todos los días titulares hablando de un ritmo acelerado de Vaca Muerta o de aumento de la producción”.

La contracara: “Lo que se ve en la práctica es que lo que aumentó es la pobreza, el endeudamiento de la provincia, y Añelo, que era la Dubai argentina, no tiene ni agua”.

La situación: “Hacen tanta propaganda y hay una crisis tan grande, que todos los los días llegan familias a Neuquén con la expectativa de conseguir un trabajo digno en esta supuesta gran gallina de los huevos de oro. Como no lo logran, porque la industria es muy selectiva, se van incrementando las periferias urbanas con familias empobrecidas. Si esa es la salvación del país, estamos en problemas”.

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16va Marcha de la Gorra: “Ocupar las calles: Libres o nada”

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Ayer, martes 29 de noviembre se llevó a cabo la 16va edición de la Marcha de la Gorra en la ciudad de Córdoba. La reconocida marcha contra el gatillo fácil y la violencia institucional sucede a dos semanas de conocerse públicamente -en el marco del juicio por la muerte del adolescente Blas Correa- los mensajes intercambiados por Whatsapp entre el ex Ministro de Seguridad Alfonso Mosquera y el ex comisario Gonzalo Cumplido en el que manifestaban su preocupación por las repercusiones que provocaría la muerte de “un rubito” “de clase media”. Conversación mantenida a primera mañana de los 6 disparos de la noche de agosto del 2020.

Por Bernardina Rosini

desde Córdoba

Tal vez resuene fuerte fuera de la provincia, pero en la calle no causó ningún escozor.

Soledad Aciar, la madre de Blas, ausente en la marcha, hace unos días refirió sobre los policías locales «disparan sus armas como si estuvieran jugando en la Play”.

No se mencionó el indignante intercambio entre los ex funcionarios en la tarde de ayer, pero sí se mencionaron las 9 horas que estuvo encadenada la mamá de Rodrigo Sánchez en las rejas de Tribunales. Ella, Gabriela Sanso, tomó el micrófono y fue dura contra la justicia y los uniformados azules. “7 años sin que avance la causa, sin respuestas, sin que me digan nada», dijo. «No puede ser que nos tengamos que encadenar para ser escuchados. Mataron a mi hijo por la espalda, 17 años. Ellos sueltos mientras que a mi hijo no le dieron oportunidad. No dan oportunidad de vivir, fusilan”. Sólo tras haberse encadenado, la Fiscalía General la recibió y se comprometió con la resolución de la causa.

Se suceden madres en el micrófono que relatan y enumeran, una vez más, todas las atrocidades del mecanismo de impunidad: disparos por la espalda, fiscalías inertes, investigaciones nunca iniciadas, encubrimientos, argumentos y declaraciones tan burdas, tan contradictorias, tan absurdas. Dolor y nudos de bronca.

Unxs pibes con la cabeza cubierta escalan por el frente de un edificio y hacen la primera intervención de la marcha: pincel en mano y pegamento, dejan el rostro y nombres de algunos los muertos Franco Amaya, Sergio Cuello, Juan Alarcón, Pichón Escobay. Podrían cubrir todo el frente. Sólo en los últimos dos años se contabilizan 10 casos fatales en manos de la Policía de Córdoba. Con esta preocupación la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Córdoba (APDH Córdoba) solicitó al Gobernador Juan Schiaretti una audiencia con “carácter de urgente” en el mes de agosto. Entrando en diciembre, con el expediente dormido, el gobernador no se da por notificado.

Difícil eludir la sucesión de los casos, y la crisis de la institución policial. En los primeros seis meses de 2022 un total de 218 uniformados fueron apartados de sus trabajos debido a que quedaron bajo la lupa del Tribunal de Control Disciplinario de las Fuerzas de Seguridad de Córdoba. El 88,2% corresponden específicamente a efectivos de la Policía de la Provincia, y según el Tribunal en la gran mayoría de los casos, los desplazamientos de personal fueron por sumarios motivados por denuncias de violencia de género, seguidos de mal desempeño y violencia institucional.

Casos que han logrado relevancia y aparecer en las agendas de los medios nacionales: Blas Correa es uno, el femicidio de Cecilia Basaldúa es otro. Este último  tiene policías señalados por la familia, confesiones logradas mediante aprietes, encubrimiento y un juicio forzado contra un joven inocente. Pero aún sin dar con el autor material.

Difícil desentenderse también de la fuerza y el sentido que moviliza la Marcha de la Gorra en Córdoba. No atender a los fuegos, la danza y la ceremonia a metros de la Legislatura, rodeada de vallas y un puñado de policías. Las familias prenden velas dispuestas en la calle formando una figura hecha de bidones de agua, flores de santa rita, naranjas y manzanas. 

 “Libertad para ocupar las calles y habitar y circular por nuestros montes”. Se escucha en los parlantes, ampliando los límites del transitar urbano pero también señalando que las políticas violentas, extractivistas, excluyentes son comunes. Acá y un poco más allá. Que son múltiples los derechos arrebatados. “Que no nos quiten crecer en las calles, ni las noches en la plaza ni las tardes de río”. El final de la marcha es un abrazo, la canción que la cantante Sara Hebe escribió inspirada en la marcha, sintetiza el deseo:

“No encuentro mejor manera de aguantar este embretao

Que imaginarme suelto, vivo y enamorao”.

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#NiUnaMás

Hoy es el día para luchar contra las violencias, y mañana también

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Este informe del Observatorio Lucía Pérez dimensiona la cartografía de la violencia patriarcal, con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla. Los pies en la calle contra las violencias. Y lo que hay que cuidar: la vida. 

300 femicidios y travesticidios: uno cada 26 horas
339 marchas para exigir justicia: una por día
211 infancias huérfanas: no hay forma de dimensionar lo que esto significa.
En los padrones públicos y de libre acceso de nuestro Observatorio podés encontrar toda la información que hay detrás de estos números. Está actualizada diariamente e incluye hasta la fuente de donde surgen los datos, que permanentemente chequeamos y renovamos caso por caso. En total, el padrón de femicidios y travesticidios ya suma 4.177.
También llevamos padrones públicos de tentativas de femicidios, desaparecidas, violaciones, denuncias registradas por provincia y funcionarios denunciados por violencia de género.
Día a día y desde hace más de una década bordamos así esta cartografía de la violencia patriarcal con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla.
Periódicamente junto a las familias víctimas de estas violencia analizamos lo que esta información representa hasta descubrir algunas claves. Por ejemplo, aprendimos a diferenciar los femicidios y travesticidios generados por las violencias parentales de aquellos generados por la impunidad territorial, donde el dominio narco genera las condiciones necesarias para arrasar con la vida de mujeres y trans. El ejemplo más cruel es Rosario, que este año ya suma 50 mujeres asesinadas por una violencia territorial que cuenta con la necesaria complicidad de policías y servicios penitenciarios, es decir el Estado. Obtener justicia en estas condiciones es algo negado de por sí y precisamente por ello, lo que alienta la continuidad de estos crímenes.
La forma de construir justicia, entonces, sigue siendo la que nos legaron Madres y Abuelas: con los pies en la calle. Los datos son claros: este año hubo una marcha por día gritando “Ni una más”.
Lo que representan estas movilizaciones que sacuden las periferias en todo el país no es fácil percibirlo desde la centralidad porteña, capturada por la parálisis y el vaciamiento que los kioscos de género ejercen sobre el movimiento para contenerlo y disciplinarlo. Advertimos entonces: cuidado con “los cuidados”. Con esa etiqueta se vienen ahora los recursos, los discursos y los programas que pretenden catalizar las energías sociales hacia tareas de reparación de lo que precisamente el sistema enferma y rompe.
Nosotras no vamos a cuidar este sistema.
Nosotras no vamos a sanarlo, ni a alimentarlo ni a criarlo.
Nosotras vamos a sacudirlo hasta que caiga.
Y lo vamos a hacer bailando, gritando y conspirando el 25 de noviembre, día internacional de lucha contra la violencia patriarcal, y también al día siguiente, y al siguiente, y más.
Nosotras nos organizamos y reunimos para cuidar lo que hoy está en riesgo: la vida.

Los padrones públicos y de libre acceso se pueden ver en www.observatorioluciaperez.org

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