Nota
Audiencia por Santiago Maldonado: el faltazo de Bullrich y la responsabilidad de Noceti
La Comisión de Derechos Humanos del Congreso de la Nación sesionó de urgencia por la desaparición forzada de Santiago Maldonado, de quien aún no se tienen noticias. La gran ausente fue la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que dio cuenta de la invitación pero se excusó con que «no decía ni el día ni la hora». Tampoco estuvo presente Pablo Noceti, jefe de Gabinete del Ministerio, sindicado por coordinar la represión de Gendarmería en el Pu Lof en Resistencia del Departamento de Cushamen el día que Maldonado fue visto por última vez. Diputados y organismos de derechos humanos exigieron que, de acuerdo a la Convención contra la Desaparición Forzada, se aparte a la Gendarmería de la investigación y también al propio Noceti. El diputado de la alianza Cambiemos, Daniel Lipovetzky, reconoció a lavaca que si se comprueba la participación Noceti el funcionario debe ser apartado: “Todos los que han intervenido en ese momento tienen que ser apartados”.
A las 15:30 del octavo día de la desaparición forzada de Santiago Maldonado, la Comisión de Derechos Humanos convocada de urgencia por la diputada Victoria Donda culminó luego de las presentaciones de diputadxs de diversas fuerzas y organismos de derechos humanos. El único legislador de la alianza Cambiemos con raigambre PRO que participó fue Daniel Lipovetzky (había otros legisladores de la UCR y la Coalición Cívica, que no hablaron), quien aseguró que “el Gobierno está poniendo todos los instrumentos para encontrar a Santiago”. Previo al cierre, Donda exigió que no sólo se aparte a la Gendarmería Nacional (principal responsable de la desaparición forzada del joven de 28 años y que continúa apostada sobre la ruta 40 en la zona) de acuerdo a la Convención contra la Desaparición Forzada de personas, sino también al jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, quien en dos entrevistas radiales se ubicó en tiempo y espacio en la coordinación de la represión. Lavaca pidió una entrevista con el funcionario, pero no obtuvo respuesta.
En la conferencia en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo (donde se convocó a una concentración a Plaza de Mayo para el viernes a las 17 horas), el CELS sostuvo que Noceti es el “responsable directo, inmediato, de la desaparición forzada de Santiago Maldonado”.
–¿Usted piensa también que tiene que ser desplazado? –preguntó lavaca a Lipovetzky.
-Si él estaba presente en ese momento -la verdad que no tengo la información judicial-, creo que por aplicación de la Convención, sí. Todos los que han intervenido en ese momento por aplicación de la Convención tienen que ser apartados, porque la idea es encontrar con vida a Santiago y para eso hay que cumplir con todos los parámetros legales: uno de ellos es evitar que haya cualquier intervención de alguien que haya tenido que ver, aunque no haya habido responsabilidad. Por supuesto que hay que prevenir y la prevención en este punto es precisamente cumplir con lo que dice la Convención.
La Comisión de Derechos Humanos invitó a la ministra Patricia Bullrich, pero nunca llegó. La noticia la comunicó Donda: “La ministra dijo que tenía toda la intención de venir, pero que no le habían comunicado el día y la hora. Eso es mentira”. Sostuvo que la Comisión la convocará nuevamente el 17 de agosto a las 14 horas. El diputado Remo Carlotto propuso que –como la invitación será dentro de una semana- se le envíe una carta con carácter de urgencia y copia al Presidente Mauricio Macri, para que informe, entre otras cosas:
- Qué oficiales participaron en la represión del 1 de agosto en el Pu Lof en Resistencia del Departamento de Cushamen.
- Quién dio la orden.
- Si se apartó a la Gendarmería de la investigación.
(In)dependencia judicial
Al cumplirse una semana de la desaparición del joven de 25 de Mayo (había llegado al Pu Lof un día antes de la represión para visitar a un amigo) lavaca publicó cuál es la información hasta el momento, de acuerdo a lo informado por la familia, el Defensor Público Federal de Esquel, Fernando Machado, la comunidad, los organismos y la abogada de Facundo Jones Huala (el lonko mapuche detenido ilegalmente desde el 27 de junio), Elizabeth Gómez Alcorta.
- Gómez Alcorta: “La represión comenzó alrededor de las 7:30 de la mañana”.
- “Terminó entre las 17 y las 18 horas”.
- “Eran entre 80 y 100 efectivos de Gendarmería de, por lo menos, los destacamentos de Esquel y El Maitén”.
- El presidente del CELS, Horacio Verbitsky, dijo que la orden del ingreso y la represión no partió del Juzgado Federal de Esquel –a cargo de Guido Otranto- sino del propio Noceti. “Había una orden despejar la ruta 40 por cortes intermitentes, pero no de entrar a la comunidad. Los efectivos entraron y abrieron fuego con municiones de caucho y plomo”.
- Gómez Alcorta: “El momento en que los testigos vieron que estaban golpeando a una persona, seguramente Santiago, fue en el horario del mediodía”.
- Muchos integrantes cruzaron el río huyendo de los disparos de Gendarmería: “Hay varios testigos que vieron que Santiago no lo cruzó”.
- Se hicieron pericias sobre cinco vehículos de Gendarmería: dos camionetas Ranger en Esquel, dos Amarok y una Iveco en El Bolsón. Están a la espera de resultados.
- Machado dijo que las camionetas fueron lavadas y que una tenía la faja de inspección rota del lado de la puerta del conductor.
- Encontraron un gorro que la comunidad indicó que había sido de Santiago. Machado confirmó: “Fue reconocido como de Santiago”. Sobre ese gorro trabajó el perro del personal de Prefectura Naval Argentina: “Siguió los pasos hacia el margen del río: ahí se estableció como el último punto en el que el perro no pudo seguir el rastro. Esto fue realizado en más de una oportunidad y el perro repitió esa trayectoria”.
- La comunidad no se opuso a los rastrillajes en el territorio.
La abogada de la familia, Verónica Heredia, dijo a lavaca que solicitará la conformación de una comisión investigadora independiente del Juzgado Federal de Esquel y de la fiscalía subrogante: “Eso significa garantizar la independencia de la investigación”.
Aparición con vida
Otras voces en la Comisión de Derechos Humanos:
- Norma Ríos, presidenta de la ADPH: “Nunca desaparecieron los 30 mil juntos. Desaparecieron de a uno. Si no esto no se esclarece, el camino hacia el futuro es muy negro”.
- Donda recordó las desapariciones forzadas de Jorge Julio López y Luciano Arruga, pero subrayó que es la primera vez que ocurre en democracia en el marco de una represión.
- Mabel Careaga, integrante de la Asociación de Familiares y Compañeros de los 12de la Santa Cruz: “Sabemos de la capacidad que tiene el Estado de encubrir una desaparición forzada cuando es el Estado el que la ha producido”.
- Alan Iud, del equipo jurídico de Abuelas de Plaza de Mayo: “El Gobierno estaría haciendo entrevistas a gendarmes que participaron del hecho. ¿Quién los entrevistó? ¿Quién condujo las entrevistas? Puntualmente, ¿fue el señor Noceti?
- Comisión Provincial por la Memoria: “No se puede desligar esto de la historia de Argentina. Nuestra sociedad ya se ha expresado cultural, simbólica y concretamente, y que la respuesta del Poder Ejecutivo sean tan pocas es muy preocupante.
Cuando los mensajes son equívocos queda por esperar que esa acción se desarrolle”. - El diputado Rodolfo Tailhade recordó el espionaje que había sufrido la comunidad mapuche en 2015 (que también incluyó a asambleístas del Movimiento No a la Mina), causa que motivó el procesamiento de la fiscal jefe María Bottini, el fiscal general Fernando Rivarola, un agente de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y los policías Adrián Alejando Muñoz y Claudio Alfredo Rodríguez. El detalle de ese espionaje fue revelado por lavaca, que viajó a la comunidad en esa ocasión.
- Verbitsky, del CELS: “La única hipótesis del expediente, tanto de los organismos como el Defensor, la fiscal subrogante y el juez, es la intervención de Gendarmería. Se puede llegar al esclarecimiento si hay voluntad, pero no la hay”. Recordó la foto que publicaron algunos medios comerciales sobre las supuestas armas incautadas a la comunidad: “Había un celular de 1980, una hoz, un martillo, un serrucho. Hay un intento patético de incriminar a la comunidad en vez de investigar la desaparición forzada de Santiago”.
- En esa línea, Myriam Bregman, abogada de derechos humanos y candidata del FIT, apuntó que Bullrich dijo ahora que la comunidad mapuche está financiada por una “organización inglesa”. Por eso, sostuvo: “Cada segundo que nos entretengamos con el discurso de Bullrich es un día ganado de impunidad. Ya sabemos cómo termina eso”.
En esa sintonía, lavaca preguntó a Lipovetzky.
–¿Qué piensa de las declaraciones de la ministra Bullrich atacando a la comunidad mapuche e insistiendo en el terrorismo, sin hablar de la desaparición forzada a tono con lo que dijo no sólo la comunidad sino también el Defensor Federal de Esquel?
-La ministra dijo las dos cosas. Lo que pidió es colaboración. Por eso propuse que viajemos los diputados a Chubut para dar apoyo y fortalecer la investigación. Después, sobre el reclamo de los pueblos originarios, no hay que hacer consideraciones sobre porque una cosa no quita a la otra: ningún tipo de reclamo puede justificar la desaparición de una persona. Acá lo más importante es que Santiago Maldonado tiene que aparecer con vida ya.
–La ministra habló de una simple “desaparición” mientras que Avruj dijo que Santiago era una “persona extraviada”. ¿Usted sostiene lo mismo?
-Siempre uno tiene que ir por la hipótesis de máxima. Ojalá sea lo que dijo Avruj, ojalá sea una desaparición, pero uno piensa por la hipótesis de máxima y después vamos por la mínima. Pero por supuesto para que la investigación sea lo más profunda posible hay que pensar en una desaparición forzada. Después ojala que no lo sea.
Amnistía Internacional lanzó una acción urgente como estrategia global de solidaridad para exhortar a los funcionarios nacionales a “adoptar todas las medidas necesarias” para encontrar a Santiago Maldonado. También el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU –luego de una presentación del CELS- le exigió al Estado “acción urgente” para buscar y localizar a Santiago Maldonado, e identificar a los responsables.
Nota
MU 215: Sin chamuyo



Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va
Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.
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Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema
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“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.
Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país.
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La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio
La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.
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Violencia policial en Constitución: La ley y el orden
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El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película
Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.
Por María del Carmen Varela

Un biodrama del presente: Puta madre
La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.
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La Cogolla: Flor de cultivo
Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.
por María del Carmen Varela

Desentendimiento: Fingir demencia
Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del Más Acá: Parlantes
Por Carlos Melone
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
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La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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