Nota
Buenos Aires es Indoamérica
Racismo, clasismo, manipulación y muerte. Para leer y escuchar: cómo el conflicto por la ocupación por parte de vecinos sin techo del Parque Indoamericano, Villa Soldati, puso de manifiesto la falta de políticas sociales y la constante argentina de resolver los problemas de los pobres mediante la violencia. NOTA CON AUDIOS
De paso, reveló una especie de «quién es quién» que confirma la mediocridad y el resentimiento de Mauricio Macri y su entorno, y cuestiona también las actitudes del gobierno nacional frente al problema de fondo. Diosnel Pérez (delegado de la Villa 20), Raúl Zibechi (periodista e investigador uruguayo, autor de Genealogía de la Revuelta y Territorios en resistencia, entre muchos otros libros), Gastón Chillier (Director Ejecutivo del Centro de Estudios Legales y Sociales) y Ricardo Dios (del Observatorio de Derechos Humanos de la Ciudad de Buenos Aires) conversaron con lavaca sobre estas cuestiones (incluimos los audios de esas charlas). La llegada de la Gendarmería, (aplaudida por los ocupantes del parque, atacados en estos días por un aluvión de funcionarios, patotas, policías, vecinos y medios), la creación de un nuevo Ministerio de Seguridad encabezado por la hasta ahora ministra de Defensa Nilda Garré, y el enigma de cómo proyectar el futuro, son ahora los enigmas pendientes.
[audio:https://media.lavaca.org/audios/indoamericano-resumen.mp3]
Un resumen musicalizado por Calle 13
La solución es morirse
El delegado de la Villa 20 Diosnel Pérez acertó con un diagnóstico sobre el país: «¿Por qué se llegó a tanta saña? ¿Por qué no se arregló esto antes de que se mueran cuatro personas? Siempre tiene que morir alguien para que el gobierno decida hacer algo. Siempre fue así. Ojalá algún día se cambie, que se solucionen los problemas antes de que se muera nadie».
Raúl Zibechi alertó sobre la actuación policial «como una banda», y el modo en que se combatió a los ocupantes como si se tratara de un ejército extranjero, además de preguntarse qué hubiera pasado si el jefe de gobierno porteño hubiese sido kirchnerista, en lugar de haber sido Macri.
Gastón Chillier, además de la crítica al racismo y clasismo del gobierno de la Ciudad, plantea en qué medida esas posiciones son también las de un sector importante de la sociedad porteña, y critica la especulación política del gobierno nacional, que priorizó su enfrentamiento con Macri en lugar de defender a las personas que estaban siendo atacadas. Y Ricardo Dios considera que además del estricto problema de vivienda, hay en todo esto una jugada política de intenciones más amplias.
«La gente no se va a ir»
Diosnel Pérez salió de la reunión con las autoridades porteñas y nacionales planteando que «lo que se acordó no es mucho, pero es algo. Tampoco se puede pedir que mañana terminen las viviendas. Pero se va a poner un puesto sanitario, baños químicos, agua potable, y un cordón de seguridad para que no pase lo que todas las noches está pasando».
Este lunes, confirmó Pérez, se volverán a reunir para avanzar con el tema concreto de las viviendas. «Lo que dejamos bien claro al gobierno de la Ciudad y la Nación es que la gente no va a salir de ahí hasta que tengamos la seguridad de que nos van a dar vivienda a los compañeros que la necesitan». Recordó que por ley, las organizaciones sociales habían obtenido un acuerdo para la construcción de viviendas que quedarían supuesamente a cargo de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, sin que se haya avanzado al respecto. «Si se hubiera hecho eso, capaz que no hubiera pasado lo que está pasando aunque sea con la gente de la Villa 20». Reclamó también la urbanización de las villas de la ciudad. «Ya tendríamos que haber tenido 2.600 viviendas ahí, si hubieran tenido un poquito de política para solucionar la emergencia habitacional». Mencionó que en la Villa 20 un cementerio de autos que no se elimina por estar en situación judicial, provocó que haya 40 chicos contaminados con plomo: «Uno es mi hijo, cada tanto le agarran convulsiones y tenés que ver a tu hijo cómo se está retorciendo por culpa de que algo está judicializado.
¿A quién vamos a judicializar por la enfermedad que está trayendo a nuestros hijos por culpa de ese cementerio de autos?»
Otro tema frente al que la clase política no da respuesta: «Yo personalmente reclamé que nadie se hizo cargo de las muertes que hubo estos cuatro días. Queremos justicia y que paguen los asesinos y vayan a la cárcel».
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Diosnel Pérez (delegado de la Villa 20)
Los nuevos cabecitas
Desde Montevideo, Raúl Zibechi evocó en conversación con lavaca cuestiones del 2001 y, antes aún, 1945. «La policía actuó como una banda. Como en una guerra. Como si estuvieran peleando contra un ejercito extranjero. No actúa del mismo modo cuando se trata de una protesta sindical, o incluso de los piqueteros de ahora que ya están como más institucionalizados».
«Me hace acordar al 2000 al 2001, cuando se reprimía a los piqueteros que recién estaban en su primera fase, como a lo extraño, lo diferente, el enemigo. Lo otro, que me parece brutal, es la actitud e Macri. Por un lado es xenófoba sin duda, pero me remite a algo muy tradicional de la clase media y la oligarquía argentina. En el 45 eran los «cabecitas negras» que habían venido del norte de Argentina, pero tratados como si fueran de otros países. Te acordará la frase de Borges sobre el aluvión zoológico».
¿Xenofobia o pobrefobia?
«La segunda cuestión» dice Zibechi» es que hay una porción muy importante de la sociedad argentina, o por lo menos de la de Buenos Aires, que ve con muy malos ojos a los extranjeros. Perdón, a bolivianos y a los paraguayos. Porque cuando llegan los europeos o norteamericanos que en esos barcos gigantes, todos están felices porque traen plata y son rubios y de clase alta. Aquí lo que hay no es un rechazo a los extranjeros, es un rechazo a los pobres».
Sobre el gobierno nacional: «Más allá de las declaraciones a los medios, que me parecen correctas, criticando el racismo de Macri, hace falta una política distinta. Una cosa son declaraciones pidiendo perdón a países como Bolivia y Paraguay que se podían sentir lastimados, que me parecen muy bien, y otra cosa es decir qué vamos a hacer con esto».
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Raúl Zibechi, periodista e investigador
Cinismo: de Villa Soldati al country
«Si el gobernador de la Ciudad no fuera Macri sino un kirchnerista, no sé que estaría diciendo el gobierno. Me quedan esas dudas. Porque declarar contra Macri es fácil, pero aquí hay que tomar una política distinta», reflexiona Zibechi.
¿Es comparable lo que ocurre aquí con lo de Brasil? «Es diferente, las favelas tienen 50 años instaladas, es una situación muy compleja, donde efectivamente hay una guerra entre narcotraficantes muy importantes que no se resuelve como la resolvió Lula. Lo que hay en común es la solución represiva, militar o policial a un problema social. Lo que me parece de un cinismo brutal es cuando hablan de usurpación del espacio. Les preocupa cuando bolivianos y paraguayos ocupan en Villa Soldati el Parque Indoamericano, pero no les preocupa cuando la iniciativa privada ocupa islas del Tigre para hacer barrios cerrados».
Clarín, La Nación, y el respeto
Para Zibechi «todo esto esconde un racismo y un clasismo feroz por parte de los grandes medios, Clarín, La Nación, todos los medios que piden mano dura. No les tengo el menor respeto, me parece que actúan como lo que son: agentes de clase y agentes racistas y xenófobos. Por eso me recuerda la actitud del aluvión zoológico, los cabecitas. Es una constante de la historia argentina ese racismo de la clase media y media alta, y de los medios de comunicación porteños. Quiero aclarar que e un fenómeno muy porteño, porque en otros lados de la Argentina no lo encontrás, donde también hay paraguayos o bolivianos. Ni siquiera en el conurbano encontrás esa actitud feroz mente racista. Hay una historia muy larga que avala ese sentimiento de rechazo al diferente, al otro, la de piel más oscura».
500.000 en situación de calle
Gastón Chillier, del CELS, consideró ante lavaca que «las dos primeras muertes ocasionadas por la Policía Federal, o en un contexto generado por la Federal y la Metropolitana, son consecuencia directa de una política de seguridad que hasta el momento sigue insistiendo en delegar la seguridad en las policías, y darles total autonomía».
Segunda cuestión: «Este conflicto se genera por la falta de política para un problema social profundo como es el déficit de vivienda en la Ciudad de Buenos Aires, donde hay más de 500.000 personas en situación de calle, y en la cual la única respuesta que ha tenido el gobierno son los desalojos compulsivos. De eso se jacta el gobierno, estrictamente la diputada Michetti lo ha dicho en un programa de TV: que han desalojado 400 predios».
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Gastón Chillier, Director Ejecutivo del Centro de Estudios Legales y Sociales
La irresponsabilidad
Tercer elemento: «El componente racista que tuvo el gobierno a partir de las declaraciones gravísimas e irresponsables tanto de Macri como de su jefe de gabinete Rodríguez Larreta, en relación con que el problema había sido ocasionado por personas de países limítrofes que eran los que habían producido la toma, que la responsabilidad era de ellos. Esto marca una concepción absolutamente racista de lo que es el trato que deben tener las personas independientemente de su origen y nacionalidad». Chillier aclara que el acceso a la vivienda para los inmigrantes, de acuerdo a la nueva ley, no implica un regalo sino la posibilidad de créditos a personas que tengan la ciudadanía, entre otros requisitos.
«Entonces este brote xenófobo que produjo la muerte de las dos personas por parte de personas o patotas, sin intervención de las fuerzas de seguridad para prevenir esas muertes, habla de un estado de situación en el cual las políticas de seguridad del Estado están en absoluta deficiencia, acefalía, debilidad» opina Chillier.
La especulación nacional
¿Y la sociedad? «Yo creo que la visión racista y clasista del gobierno de alguna manera se construye sobre una visión que tiene una parte importante de la Ciudad de Buenos Aires. Las manifestaciones en la televisión de personas que fueron a agredir a los ocupantes del Parque Indoamericano cantando el himno nacional o gritando que se tenían que ir a otro país, creo que son elocuentes. Yo no sé hasta dónde la sociedad porteña estaría dispuesta a explicitar que es racista, pero no creo que las posiciones de Macri sean dichas en el vacío, tienen un sustento social importante».
Sobre el gobierno nacional, Chillier considera que «se especuló políticamente en desmedro de resolver o por lo menos tomar medidas urgentes para proteger la vida de las persona que habían tomado el parque. Recién ahora parecería que hay un principio de solución respecto en ese punto, al poner a Gendarmería, o cualquier fuerza de seguridad confiable en el sentido que cumpla con las órdenes claras del poder civil para prevenir enfrentamientos. Pero volviendo a la pregunta, ha sido bastante lamentable la especulación política por sobre la protección del derecho de las personas».
Más televisión que realidad
Para Ricardo Dios, abogado e integrante del Observatorio de Derechos Humanos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (cuyo audio también acompaña este trabajo) «hubo una falta de control sobre el accionar policial que se dio en la primera represión de la policía. Eso trajo todo lo demás. Y después, la pelea entre el gobierno nacional y el de la Ciudad, dos días seguidos mientras seguían los problemas en Soldati. Creo que hubo reacciones tardías y un poco de alejamiento de los problemas reales para dedicarse a la pelea por televisión».
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Ricardo Dios, del Observatorio de Derechos Humanos de la Ciudad de Buenos Aires
Sin nenes de pecho
Dios cree que el origen de todo esto es la ausencia de políticas, o en realidad la presencia de una política que quiere correr de la ciudad a los sectores más desprotegidos, preservando una ciudad para pocos, para otra clase social. Sobre la decisión de introducir a la Gendarmería como medida de apaciguamiento del conflicto, Ricardo opina que «si es prevención y no represión, es razonable. Y está bien que sea la Gendarmería, no digo que sean nenes de pecho, pero tienen más control político que la Policía Federal. Si hay una buena orden y una buena conducción, probablemente puedan hacer un trabajo de prevención, que achique los márgenes del conflicto».
Sin embargo, al segundo día de la militarización de la zona, el delegado de la Junta Vecinal de Los Piletones, Julio Cari, dirigente del Polo Obrero, denunció “las fuerzas de seguridad enviadas por el gobierno nacional han prohibido el ingreso y el egreso de las personas que están en el Indoamericano. Por otro lado, el gobierno de la Ciudad no está enviando comida y agua tal como se había comprometido. De esta forma, las familias están pasando hambre y sed, y no pueden siquiera salir a comprar lo que el gobierno no les envía”.
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
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Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
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Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
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