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Chau Monsanto: triunfo de los vecinos en Malvinas Argentinas

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Monsanto aún no lo anunció oficialmente, pero tomaron fuerza las informaciones sobre su salida de Malvinas Argentinas, Córdoba, donde han comenzado las tareas de desmantelamiento de la planta de elaboración de semillas, que ahora sería ocupada por la mexicana Bimbo. Revelaciones en la asamblea y el acampe que impidieron la instalación de Monsanto, el mismo día en que Aapresid -la entidad que nuclea al negocio sojero y transgénico- organizaba su congreso en Rosario.
 
La historia empezó a terminar este miércoles 3 de agosto.
Vanesa Sartori, vecina integrante de la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida, cuenta a lavaca que la cadena de WhatsApp arrancó temprano con una misma noticia: “Monsanto se va de Malvinas Argentinas”. De esa forma empezó a circular algo que hasta el momento era un rumor que  corría cada vez más fuerte desde principios de esta semana: Monsanto, la multinacional transgénica más grande del mundo, decidió abandonar el predio de esta localidad cordobesa de 12 mil habitantes, donde nunca pudo ponerse a funcionar debido a un bloqueo por la vida de vecinos y vecinas del que se cumplirán tres años dentro de un mes.
El periodista Patricio Eleisegui dio la primicia en el portal iProfesional, que tituló: Baldazo de agua fría para el campo: Monsanto desarma su proyecto de $1500 millones en Córdoba.
La información fue confirmada por el periodista “por una fuente vinculada a la compañía”, que reconoció que el acampe pesó a la hora de evaluar la continuidad de la inversión. “No se pudo avanzar con la planta y esto también influyó”, corroboró la fuente, que justificó la decisión por una cuestión económica: “Una inversión así no tiene sentido desde el punto de vista del negocio. Con las instalaciones que hoy Monsanto posee en Rojas, en la provincia de Buenos Aires, la compañía puede operar con tranquilidad. Es más: como están las cosas, probablemente alcance sólo con esa planta de maíz por los próximos cinco años”.
Vanesa interpreta: “Esa es la excusa formal. Nosotros veíamos que había un intento de salida elegante. El lunes de esta semana llegó al acampe un vehículo de la empresa Astori Estructuras: eran ingenieros que vinieron al predio para ver por dónde podían pasar las grúas. Hablaron con una de las compañeras que estaba presente y le dijeron que tenían orden de desmantelar todo, limpiar las estructuras y pelar el predio. Pero eran sólo palabras. Hoy amanecimos con esta noticia que cayó como una bomba y confirmaba que sí: se van”.
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Procesamientos a funcionarios
A esta información se le suma a la decisión del fiscal Anticorrupción Hugo Amayusco de imputar al ex intendente de Malvinas Argentinas, Daniel Arzani, y al ex secretario de Ambiente de la Provincia, Luis Bocco, entre otros funcionarios, por haber autorizado en forma “aparentemente irregular” el uso del suelo en los terrenos donde Monsanto comenzó a levantar su planta. Según informó La Voz del Interior (http://www.lavoz.com.ar/politica/monsanto-imputaron-funcionarios-y-ediles-que-aprobaron-el-uso-del-suelo), la acusación advierte que “los terrenos no eran aptos para destinarse a emprendimientos industriales, conforme con disposiciones de la Ley Provincial de Uso del Suelo”.
Las obras además estaban detenidas desde 2014 por orden judicial que hizo lugar a un recurso interpuesto por los vecinos para impedir la instalación de la planta de semillas transgénicas. Vanesa subraya: “Sabemos que es una victoria, pero la batalla continúa. Hasta que no se vaya el último tornillo de adentro, el acampe va a seguir”. En paralelo, el sitio cronista.com informó que en lugar de Monsanto la planta será ocupada por la panificadora mexicana Bimbo.
El pueblo como ícono
El barrio cordobés de Malvinas Argentinas se convirtió en el epicentro mundial de la lucha contra la multinacional Monsanto. Sus vecinos bloquean desde el 19 de septiembre de 2013 la construcción de la planta acopiadora de semillas transgénicas más grande del mundo. Un año antes, el 24 de julio 2012, nació la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida.  Desde entonces sufrieron represiones de la policía, de patotas dirigidas por la UOCRA, los visitaron Manu Chao, científicos como el doctor Andrés Carrasco o Raúl Montenegro, referentes de los derechos humanos como Nora Cortiñas y Adolfo Pérez Esquivel, la documentalista Marie Monique-Robin y la referente ecologista de la India, Vandana Shiva. En todo el mundo se ha seguido con atención la evolución de este conflicto en el que una comunidad rechaza la imposición de una corporación.
Hasta un informe certificado por el CONICET reveló que el 58% de la población de Malvinas Argentinas considera que la instalación de la planta de Monsanto implicaría un riesgo “alto” para la comunidad. Además, 9 de cada 10 encuestados se manifestó a favor de una consulta popular o referéndum sobre la instalación de Monsanto en Malvinas Argentinas, donde el 57 por ciento votaría por “NO” a la instalación de la planta. De todos modos, la Asamblea festejó el último año nuevo con una amenaza de desalojo que los obligó a redoblar los esfuerzos.
Dice Vanesa: “Malvinas se ha convertido hoy en día en un ícono de resistencia. Es una demostración de que el pueblo puede organizarse y, por más que parezca que está todo listo, cerrado y sellado, se pueden revertir esas decisiones. Si la gente se organiza, puede. Hoy estamos todos muy contentos, pero en el fondo nos preguntamos si esto será cierto. Hay una cuestión de desconfianza, un recelo interno de que esto se nos vuelva a escapar. El dato es que la empresa tampoco está saliendo a desmentir la información que todos los medios, incluso los hegemónicos, están dando. Queremos ver cómo se desenvuelve el final”.
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“Siempre tuvimos razón”
Lucas Vaca, otro de los integrantes de la Asamblea, también prefiere ser cauto: “Estamos en una posición buena. Hay posibilidades, hay indicios. Pero todavía no vemos movimiento dentro del predio. Hasta que no veamos una máquina trabajando, oficial desde Monsanto o la municipalidad de Malvinas, no podemos afirmar nada. No nos vamos a ir hasta que no estemos seguros, porque tampoco podemos afirmar que esto no sea una estrategia. Ojala que sea así. La pena es que haya pasado tanto tiempo. Esto significa que siempre tuvimos razón”.
Lucas dice que las imágenes de cuatro años de lucha se suceden una y otra vez en su cabeza. “La verdad es que ya ganamos. Syngenta no se instaló en Córdoba porque no quería que le pasara lo mismo que a Monsanto. Y Monsanto nunca funcionó en Malvinas Argentinas. De alguna manera, fuimos escuchados. Fuimos efectivos en impedir que nos envenenen. Lo hicimos nosotros, el pueblo. Y me da más fuerza para afirmar un mensaje: si no lo hace el pueblo, no lo hace nadie, porque de los políticos no podemos esperar nada”.
Lucas define dos de los componentes esenciales de la lucha: “Dignidad y humildad. Malvinas es un pueblo que tiene dignidad. Porque nunca tuvimos poder de nada, todo fue a pulmón, contra gente muy poderosa. Y pudimos hacer grandes cosas. Lo hicimos entre todos”.
El poder, quizá, significa en realidad esto que se está logrando en esa comunidad.
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Por Carrasco
Sofía Gatica, de las Madres de Ituzaingo (las mujeres que se organizaron en el barrio Ituzaingo-Anexo, también en Córdoba, para denunciar las enfermedades del modelo transgénico que auspicia Monsanto), contesta el teléfono desde el bloqueo. Cuenta que están cortando leña para mantener la choza caliente porque a la noche hace mucho frío. “Hubo abrazos, llanto, felicidad. Si vos me preguntás qué sentimos, sentimos un alivio terrible. Porque muchos de los que estamos acá hemos perdido toda la familia por estar aquí mañana, tarde y noche. Nos han desarmado la familia. Las Madres llevamos 16 años de lucha. Por lo menos es una noticia que nos da esperanza de volver a casa a compartir con nuestras familias un plato de comida”.
Sofía dice que tampoco ven movimiento dentro del predio. “Está todo intacto. Si bien Monsanto dice que se están llevando las cosas, no hay movimiento de nada. También dicen que van a vender los terrenos. Pero desde el bloqueo decimos que nos vamos a quedar hasta saber a quiénes les van a vender los terrenos. Porque si el que los va a comprar va a ser Bayer, nosotros nos vamos a quedar y el acampe va a seguir”.
También cuenta que, luego de las imputaciones a los funcionarios, “gente que responde a ellos” apedreó el acampe.
Pero Sofía no duda: “Malvinas se ha convertido en un pueblo guerrero. Porque acá es el pueblo el que manda. Ellos tuvieron aval nacional, provincial y municipal. Pero el pueblo pudo parar a una de las multinacionales más grandes del mundo. Unido. Salió gente de todos los lugares. Yo no soy de Malvinas, pero estoy acá porque me mataron a mi hija. Tengo a mis hijos con agroquímicos. Permitir que Monsanto se instale era ver a todo el país enfermo”.
Sofía recuerda al científico Andrés Carrasco, ex presidente del Conicet y director del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA, que denunció en 2009 el impacto de los agrotóxicos en la salud de las personas. Eso le valió la persecución de gran parte del arco político y científico, dócil a las corporaciones transgénicas. “Pensar que el doctor Carrasco no pueda ver esto, me entristece”. Carrasco falleció hace dos años, y cada minuto que pasa se agiganta el valor y el coraje de lo que fue capaz de denunciar.

Andrés Carrasco, científico y militante: gracias


 Primavera sin Monsanto
Vanesa ya vislumbra lo que viene. “La idea es convocar a una gran asamblea de todos lo que hemos sido parte de esta lucha para pensar cómo seguir, pero también para festejar y celebrar esta batalla. Y organizarnos para lo que viene. Tenemos que controlar de cerca el final, y en septiembre ya está en camino el festival Primavera Sin Monsanto, que esta vez va a ser enorme”.
Sofía agrega: “Esta vez, va a ser realmente una primavera sin Monsanto”.

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Perú: racismo, criminalización y disciplinamiento como trasfondo de más de 60 muertes

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Lavaca habló con dirigentes sociales y campesinas, que analizan la represión desatada tras la crisis institucional que dejó al menos 60 muertos, miles de heridos y centenares de detenidos, con imágenes de tanques entrando a la universidad pública incluidas. El rol del Congreso, la figura de Dina Boluarte, la raíz histórica, racista y clasista de la derecha peruana. La ligazón con la agenda extractivista con la desestabilización actual que busca criminalizar y disciplinar a las voces de comunidades y organizaciones sociales que denuncian la situación como «dictadura cívico-militar».  

Dina Boluarte tiene más muertos en Perú por la violencia institucional, que días de gestión.

Según la Defensoría del Pueblo de Perú al momento son al menos 56 los muertos por la represión, miles de heridos, y centenares de detenidos. Organizaciones sociales reportan, por su parte, más de 60 muertes. Todo ocurrió en menos de cincuenta días: desde que la vice Dina Boluarte asumió el Ejecutivo el 7 de diciembre de 2022, cuando fue detenido el entonces presidente Pedro Castillo. 

Mientras tanto las calles siguen siendo un escenario de marchas y repudios contínuos: solamente el martes 24 de enero la Defensoría del Pueblo registró 85 cortes de rutas nacionales, además de movilizaciones y bloqueos en 39 vías provinciales. 

¿Cómo interpretar lo que está ocurriendo?

Melania Canales es dirigenta social de la región de Ayacucho; diez de los muertos pertenecen a esa localidad. Además, es ex presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú. Sintetiza así para lavaca los reclamos sociales de los cuales además fue protagonista: 

  • “Uno de los principales reclamos es que haya un referéndum para la Asamblea constituyente; existe hoy una Constitución de 1993, hecha por el dictador Fujimori, que ha privatizado todo en Perú: luz, agua, carreteras, pistas, empresas mineras. Esa es la Constitución que le da todo el poder al empresariado, es la peor Constitución de América Latina, el empresariado se lleva sus ganancias y no paga nada”.
  • ”Esta Constitución ha permitido que la salud y la educación sean un negocio. Prácticamente nos despoja de nuestros territorios colectivos de los pueblos y mujeres indígenas, y no nos permite la participación del pueblo organizado en espacios de poder de decisión. También nos criminaliza. Por eso exigimos referéndum y buscamos una nueva Constitución”.
  • “Pedimos también la renuncia de la traidora y asesina Dina Boluarte. Y la renuncia de la mesa directiva del Congreso”. 
  • “Y exigimos paz. Una paz con justicia. Eso exigimos en el Perú”. 

La Universidad atacada

A la cadena de violencia desde el gobierno se sumó la última semana la brutal represión en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) que incluyó el ingreso de 400 policías junto a fuerzas especiales con tanques que derribaron las puertas, disparos y gases lacrimógenos, y donde más de 205 estudiantes fueron detenidos.

Natali Durand es docente de antropología en la Universidad. Dos estudiantes de su clase fueron detenidos, y ella describe: “Ha sido un atropello a la autonomía de la Universidad. Los estudiantes habían abierto las puertas para alojar a las personas que estaban llegando de distintas regiones para marchar”. 

Desde todo el país llegaban delegaciones a lo que se denominó la Nueva Marcha de los Cuatro Suyos, y la Universidad funcionaba como alojamiento y espacio de encuentro y logística. Pero cuando entró la policía, explica Natali “quedaban pocos manifestantes, eran más los alumnos que se encontraban dentro de la Universidad, algunos en la toma, otros en la residencia universitaria, eso es muy preocupante porque entraron a la residencia universitaria”. Desde entonces parte de los docentes y estudiantes piden la destitución de la actual rectora Jeri Ramón. 

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) condenó la represión y expresó que “la entrada de la policía a la sede universitaria es una violación flagrante de la autonomía”. Además rechazó la “decisión del gobierno de recurrir a la violencia para enfrentar la crisis en el país”. Y remató: “La actitud del gobierno del Perú se coloca al margen del respeto a los Derechos Humanos”.

La traición de Dina

¿Dónde se encuentra la semilla del actual conflicto?

Responde Natalí Durand: “Para entender la semilla de esto podríamos irnos hasta 200 años atrás, pero creo que ahorita lo más grave ha sido la descomposición política que tuvimos desde 2016 cuando el partido de la señora Keiko Fujimori (hija del ex dictador) ganó la mayoría absoluta en el Congreso. Desde 2016 lo que se generó fue un desbalance de poder a favor del Ejecutivo”.

Sin embargo (o tal vez por eso mismo) el profesor y político Pedro Castillo, con el partido Perú Libre, ganó las elecciones en segunda vuelta a la misma Fujimori, y gobernó desde el 28 de julio de 2021 hasta la declaración de su “permanente incapacidad moral” por parte del Congerso, el 7 de diciembre de 2022. Castillo fue docente de escuela primaria, presidente del Comité de Lucha del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Perú (SUTEP) y encabezó la huelga docente de 2017.

El 7 de diciembre de 2022 Castillo fue detenido y destituido luego de 16 meses de gobierno. Horas antes había anunciado el cierre temporal del Congreso, pero ante esto sus propios ministros comenzaron a renunciar y a calificar la situación como un autogolpe. Con las fuerzas armadas y la policía en contra, el Congreso trató, una vez más, la moción de vacancia contra el entonces presidente bajo la acusación de “incapacidad moral”. Castillo fue detenido y destituido; juró entonces quien era su vicepresidenta, Dina Boluarte quien, entre otras cosas, tenía en el propio Congreso denuncias por presunta infracción constitucional que fueron rápidamente archivadas. 

Dice Natalí Durand: “Si bien es legítima sucesora, se había dicho que iba a renunciar y pedir elecciones. A su asunción la gente la asume como una traición. A su vez, en la derecha no la ven como parte: en el momento en que no le sirva más la van a soltar. Ahora ella les sirve porque el presidente del Congreso no puede ejercer funciones de presidente, tiene que llamar a elecciones en un periodo de 3 a 9 meses como máximo. Ella no quiere renunciar porque sabe que, si renuncia, la van a dejar sola y le espera un proceso judicial fuertísimo”. 

La actual presidenta no tiene bancada propia en el Congreso ni un partido que la apoye.

La pregunta entonces es quién tiene el poder hoy en Perú.

La voz desde las calles

Melania Canale, dirigenta social de la región de Ayacucho, remarca que la situación actual puso luz sobre el “racismo y el clasismo en nuestro país”. Sigue: “Perú ha sido el centro del colonialismo: cuando se creó la república peruana hace 200 años se hizo con los descendientes de los españoles, los ‘mistis’ y los criollos, y los pueblos indígenas y afro estuvimos ausentes. Entonces lo que vino fue una dominación de una clase media alta privilegiada. Hay una desigualdad grande, que se ha agudizado, los derechos se convirtieron en negocios, como la educación, la salud, y la participación política”. 

Melania define a Pedro Castillo como el primer “marrón” (por el color de su piel) que llegó a la presidencia. Y define: “Hemos sentido que al marrón no lo aguantaban”. A la actual presidenta la llama “la usurpadora”. Dice: “En estos momentos, aunque ella ganó junto a Castillo, representa a la derecha. El Congreso ha sido un obstáculo que a Pedro Castillo no lo dejó gobernar, siempre estaba ahí promoviendo su vacancia. Dina tenía una denuncia, pero la archivaron en el Congreso. Realmente esto se veía venir. Acá, la derecha política del Perú es una derecha arrastrada, que siempre se entrega por completo a la oligarquía” 

¿Tiene relación el problema con las agendas extractivistas? 

Está muy ligado. Hace poco una funcionaria de Estados Unidos ha dicho que en Sudamérica están el agua dulce, los minerales, el litio. Aquí están paralizadas varias mineras por los reclamos de las comunidades. Hay también contaminación de los ríos, de la tierra, mucha gente con metales pesados en la sangre, y además estos empresarios no dejan nada…

¿A qué atribuís la actual represión? 

Es una caza de brujas. En Ayacucho hay 8 detenidos dirigentes y dirigentas de organizaciones, los han llevado hasta Lima, acusados de terroristas. No somos asesinos, no somos terroristas. Están buscando descabezar a las organizaciones, meter miedo, criminalizar y perseguirnos, inventando fantasmas. No hay libertad en este país: por eso decimos que estamos viviendo una dictadura cívico militar. 

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Las cosas que hay que hacer para trabajar – Capítulo 1

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La nueva serie documental de lavaca: El mundo de la autogestión en Argentina a través de ocho capítulos sobre experiencias recientes de diferentes cooperativas que lograron recuperar empresas vaciadas o quebradas por las patronales. Dirigida por Patricio Escobar, autor de La crisis causó 2 nuevas muertes.

Dos mil personas que integran empresas recuperadas de toda la Argentina se reúnen en un acto histórico en la Aceitera La Matanza. ¿Qué buscan? Impulsar el proyecto de Ley de Recuperación de Unidades Productivas que facilite que cooperativas de trabajo pongan en marcha empresas quebradas o vaciadas por las patronales. El movimiento lleva 20 años sin ley, pero ha recuperado no sólo trabajo sino también dignidad y vida, con 400 fábricas en el país que dan trabajo en total a más de 14 mil obreras y obreros. Su lema: Ocupar, resistir y producir.

Las cosas que hay que hacer para trabajar Dirección: Patricio Escobar.
Producción integral de Cooperativa de Trabajo Lavaca: Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini, Anabella Arrascaeta, Lina Etchesuri, Sebastian Smok, María del Carmen Varela, Franco Ciancagini, Lucas Pedulla.
Fotografía: Lina Etchesuri y Sebastian Smok. Cámara: Patricio Escobar, Guillermo Guevara, Sebastian Smok.
Música: Guido Donato y Tomás Lobov.
Edición: Damián Finvarb.

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Cuatro años de in-justicia por el femicidio de Carla Soggiu       

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En la Plaza de la Memoria de Pompeya, junto a vecinos, vecinas, otras familias víctimas de femicidios y organismos de derechos humanos del barrio, se recordó este domingo a Carla Soggiu frente al mural que hizo el barrio, a cuatro años del femicidio. Estuvo presente Alfredo Soggiu (foto) el padre de Carla. Sin culpables por el crimen, y sin siquiera un fiscal que lleve adelante la causa, la familia se transformó en querellante e impulsa que se investigue la responsabilidad de Diego Santilli, por entonces Ministro de Seguridad porteño, por la falla en el sistema del botón antipánico que debía protegerla. El ex marido de Carla fue acusado por violación, pero el crimen sigue impune. La idea sobre quién cuida a lxs vecinxs.  

El acto en la Plaza de la Memoria de Pompeya (fotos: Ailín Soria)

“A pesar de que pasaron cuatro años cada día siento más injusta su partida, que le hayan quitado la vida. Tanto su pareja, como el gobierno de la Ciudad, como la justicia, todos la mataron un poco a mi hija”. 

Alfredo, papá de Carla Soggiu, está parado en la Plaza de la Memoria del barrio porteño de Pompeya, a cuadras de donde su hija murió. Desde ahí habla. Frente a él vecinos y vecinas que escuchan; a su lado, familiares de otras víctimas de femicidios; y en su espalda, el mural desde donde su hija mira al barrio junto a letras negras que dicen: verdad y justicia. 

Ni botón ni GPS

El 15 de enero de 2019, cuatro años atrás, Carla Soggiu pidió ayuda 5 veces apretando el botón antipánico que tenía después de haber denunciado a su pareja. Pese a que el sistema contaba con ubicación GPS, la empresa no pudo ubicarla. Carla estuvo desaparecida hasta que un barrendero encontró su cuerpo en el riachuelo. Según la autopsia, murió por “asfixia mecánica por sumersión”. 

Ella tenía un botón antipánico porque días antes, el 26 de diciembre de 2018, su ex pareja, Sergio Nicolás Fuentes, la secuestró, violó y golpeó brutalmente, con su hija menor como testigo. Carla tenía hidrocefalia, los golpes destrozaron la válvula. Cuando logró huir lo denunció ante la la Oficina de Violencia Doméstica, y le dieron el botón antipánico que días después no la protegió.  

Con el Poder Judicial en contra

Sergio Nicolás Fuentes fue condenado por la violación a seis años de prisión, pero la causa por el femicidio fue archivada, cuando la familia se enteró ya había pasado un año.

Pidieron entonces que la justicia porteña investigue por qué no funcionó el botón antipánico: el fiscal de primera instancia archivó el pedido.

Apelaron, el fiscal de Cámara también lo archivó.

Fue cuando alegaron que la Ley de Víctimas autoriza que se abra la investigación sin asistencia de un fiscal, y así lograron que se los acepte como querellantes.

En ese punto están ahora, sin fiscal el impulso de la causa depende de la familia. El objetivo es que se investigue la responsabilidad de Diego Santilli, por entonces Ministro de Seguridad porteño, por la falla en el sistema del botón antipánico que debía proteger a Carla.  

Dice Alfredo, papá de Carla: “Después de tanto tiempo de lucha, con el acompañamiento de un montón de gente incondicional, recién logramos meter una causa contra uno de los asesinos de mi hija. Más que nunca necesitamos el acompañamiento de todos, que nos ayuden a caminar. Por mis nietos, por mi señora, también por mí. Lo necesito, que me acompañen”. 

A su lado están Susana y Daniel, padres de Cecilia Basaldúa, víctima también de un femicidio y de un Poder Judicial que intenta garantizar impunidad en lugar de justicia. Susana explica: “Las familias sentimos mucha impotencia, esto no tiene que pasar más. Tenemos que luchar y acompañarnos porque es lo que nos hace fuertes”. Susana se detiene para nombrar a Roxana, mamá de Carla Soggiu que no está presente, se quedó cuidando a sus dos nietos, hijes de Carla, que hoy tienen 6 y 8 años. Sigue: “Nuestras hijas no pueden volver a la vida pero queremos que descansen en paz, y lo van a hacer cuando haya justicia”. 

Daniel (en el centro), y Susana, rodean a Alfredo, el padre de Carla Soggiu. (Fotos: Ailín Soria).

Vecinos cuidándose

Vecinos y vecinas del barrio forman un semicírculo para escuchar. Entre ellos están presentes los integrantes del Instituto de la Memoria de Pompeya, responsables de cuidar y crear la Plaza de la Memoria donde ocurre este ritual de abrazo hacia la familia. Además del de Carla hay murales dedicados a Ezequiel Demonty (el joven asesinado por la Policía en el Riachuelo), por la Noche de los Lápices, por Hebe de Bonafini, entre otros.

“La lucha se sostiene con amor, con alegría y con memoria”, dice Alberto, integrante del espacio, y cuenta que fue en 2006 cuando se propusieron visibilizar a les desaparecides del barrio, crearon la plaza, y empezaron a marchar juntos.

Pronto se dieron cuenta de cómo aparece la violencia institucional y estatal hoy, dice: “A veces reflota en estas formas: femicidios, travesticidios, desaparición de jóvenes en situación de calle. Los únicos que nos cuidamos somos los vecinos a los vecinos”. 

Luego, la foto de Carla se levanta alto y se grita presente, con su sonrisa y su mirada desde la pared.

Fotos: Ailín Soria.
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