Nota
Claves desde la economía feminista para entender las medidas económicas de Macri
¿Qué significa el paquete de medidas anunciadas por el Presidente? Dólar y cinco claves para entender por qué la política económica es insostenible sin garantizar las condiciones de reproducción de la sociedad: todo ese trabajo infinito e invisible de mujeres y familias que garantizan que la vida continúe, aunque los economistas y funcionarios no se den por enterados. La lógica patriarcal en las medidas. La dolarización de la vida y el rol de los movimientos sociales para pensar en otra economía frente a la crisis. Un trabajo de la economista feminista Natalia Quiroga Díaz –coordinadora académica de la Maestría en Economía Social de la UNGS y autora de Economía pospatriarcal. Neoliberalismo y después.
- La lógica patriarcal.
La política económica patriarcal del gobierno profundiza una crisis económica, que ya era muy grave. Tocando el valor de 60 pesos, el dólar no se contiene con este techo y nos mantiene en vilo ante la amenaza de desborde cotidiano, agitando las posibilidades de una aceleración extraordinaria de la inflación (eufeminismo para nombrar el fantasma de la hiperinflación) producida por la puja distributiva desatada por actores monopólicos con capacidad de fijar precios. Estos actores hacen que, a cada devaluación, sus ganancias (en dólares) se multipliquen ante la ausencia de toda forma de regulación.
¿Por qué es una lógica patriarcal? Porque el macrismo, de manera sostenida, premia las conductas abusivas de los actores más fuertes de la economía: en este gobierno, el estímulo estatal a la ley del pez más grande ha desincentivado las lógicas de compromiso y solidaridad con la sociedad. La ausencia del Estado en la regulación de los monopolios ha propiciado que las empresas se desliguen por completo del impacto que en la sociedad tiene la dolarización de los bienes esenciales para la vida. El objetivo de la ampliación continua de las condiciones para la expoliación orienta las relaciones entre empresas y Estado.
En este contexto, la vida de los sectores más vulnerables y frágiles no es tenida en cuenta. Con esta lógica, mientras las grandes empresas han acrecentado las ganancias y las han fugado del país, desde el Estado se han impulsado políticas de flexibilización laboral y previsional que ataca a los sectores más débiles. Por esto los jubilados, los desempleados, los más pobres y precarizados ven arrasadas las condiciones para la existencia porque la inflación en alimentos, medicamentos y servicios públicos consume prácticamente la totalidad de sus devaluados ingresos.
Entre más vulnerable es la población, mayor es el impacto del aumento de precios. Esta política es patriarcal porque se desentienden por completo del cuidado, la solidaridad y la protección de los seres humanos, externaliza su impacto en las condiciones para la reproducción de la vida en el trabajo doméstico que realizan las mujeres y en los procesos organizativos que sostienen la vida. Cuando hablamos de reproducción de la vida, nos referimos al multidimensional despliegue de energías que hacen posible que la existencia se sostenga, al trabajo pensado de manera amplia. Desde la economía feminista, hay un énfasis muy fuerte en reconocer el trabajo doméstico y del cuidado. Por ejemplo, una mujer del conurbano que a horas de la madrugada tuvo que levantarse para dejar a los miembros de su hogar listos para la escuela, el trabajo y poder llegar al alimentazo de la UTT, ¿cuántas horas le insume de tren y colectivo para conseguir esos alimentos que ya no pueden comprar en la esquina de su casa?
Esos trabajos no sólo son invisibilizados por esta lógica patriarcal, sino también capturados por un Estado que descarga en las mujeres las consecuencias nefastas de sus políticas.
- La lógica se derrumba en las urnas.
El resultado electoral de las PASO le pone límites a esta política económica patriarcal y, por ende, autoritaria. La democracia imprime un freno de mano a la profundización del ajuste y esa es la razón por la que el discurso estatal da un volantazo pasando del austericidio al reconocimiento del propio Gobierno en la responsabilidad en la destrucción de las condiciones para la vida, aunque sin capacidad real de resarcimiento. Con una devaluación cercana al 30% en lo que va de la semana, la timidez de las últimas medidas intenta paliar los efectos de esta devaluación que está llevando a una remarcación de bienes esenciales con incrementos que superan el 20%.
No obstante, este cambio discursivo muestra la imposibilidad de sostener una propuesta electoral sin poner en el centro las condiciones de reproducción. Los resultados de las elecciones muestran que la lucha que en estos años han desarrollado el movimiento feminista, docente, de las economías populares y sociales, las organizaciones campesinas, indígenas y sindicales por la defensa para las condiciones para la vida, han tenido eco en la propuesta con la que el candidato de la oposición ganó la elecciones el domingo posicionándose en contra del paquete de ajuste social y la fuga de capitales financiada por el FMI.
Así, en Argentina, los límites que la reproducción pone a las condiciones de expoliación como fundamento para la gobernabilidad democrática son reconocidos tardíamente por las últimas medidas anunciadas por el gobierno.
- No hay viraje en lo fundamental
El Banco Central, sin capacidad de fuego por los condicionamientos del FMI, ha venido gastando las pocas reservas disponibles para sostener un dólar que no encuentra techo. En este contexto de desplome de la economía, el Gobierno sostiene las ganancias millonarias del sector financiero sosteniendo una tasa de interés del 75% que no tiene correlato en ningún país del mundo. Eso significa que no existe un cambio en los vectores fundamentales de esta política especulativa, pero sí hay un reconocimiento a que no se puede llegar a octubre sin aminorar los efectos nefastos de la última crisis. La población votará en octubre con la heladera vacía: ante esa realidad cotidiana no hay discurso mediático ni de marketing que encubra la responsabilidad del actual Gobierno.
- Preso de su propia desregulación.
La desconfianza de “los mercados” en la propia política económica del Gobierno es evidente: cada vez que el presidente Macri habla se dispara el riesgo país y se devalúa un poco más la moneda, una paradoja para un gobierno cuyo principal objetivo de política fue el favorecimiento de los fondos especulativos.
La política irresponsable de desregulación financiera se radicalizó con el paso de las Lebac a las Leliq: lo que significó esa medida fue apagar el incendio de la corrida financiera de 2018 con nafta porque mientras la Lebac tenían plazo de 28 a 35 días, las Leliq tienen vencimientos semanales y se emiten casi a diario y son compradas de manera exclusiva por el sector financiero, concentrando así en pocos actores la posibilidad de la corrida. Eso significa –también- que cada semana el Gobierno está desactivando una bomba: por eso tenemos la tasa de interés más alta del mundo. De ahí la amenaza de devaluación es permanente dado que no existe en la actualidad ningún control ante la fuga de capitales. La única estrategia del Banco Central es la compra de dólares en el mercado, ya que las reservas están totalmente comprometidas para el pago de intereses de la deuda contraída con el FMI, la cual hoy supera el 100% del Producto Bruto Interno (PBI).
La responsabilidad del FMI es fundamental en esta crisis porque hay que subrayar que el organismo no le prestó dinero a la Argentina: le prestó dinero a Macri. Por esa razón, la crisis de esta semana es una cucharada amarga de su propia receta, es decir, la de una política económica a la medida de la fuga de capitales. Estas firmas saben de la insostenibilidad de las Leliq y, por ello, la amenaza de devaluación es permanente. El manejo irresponsable de una política para la especulación financiera tendrá al país bailando en la cubierta del Titanic hasta que asuma el próximo gobierno.
- ¿Qué sostiene a la sociedad?
El deterioro exacerbado de las condiciones de reproducción es una respuesta ante la dolarización de las necesidades fundamentales de la existencia. El gobierno propició la dolarizaciones de los bienes fundamentales para sostener en dólares –también- las ganancias empresariales.
Esta lógica es rota por las organizaciones sociales, con los alimentazos producidos por los productores (siendo notables las acciones de la Unión de Trabajadores de la Tierra) o la permanencia en la calle de una diversidad de organizaciones sociales y de la ciudadanía, a pesar de la represión permanente. Frente a la abstracción que supone la ficción de los mercados (donde no se reconocen las relaciones de poder), estos procesos organizativos le ponen el cuerpo a una economía que de manera eficiente resuelve las necesidades más apremiantes. Los precios fijados por una multiplicidad de bolsones o mercados populares hacen entender que podemos vender o entregar alimentos a 20 pesos. Ningún otro ejemplo explica a las claras cómo se hace un mercado que está radicalmente conectado con las condiciones para la reproducción.
Y muestra, también, que lo que el gobierno llama “mercados”, no existe: hay que ponerles a los actores especulativos nombres y apellidos. La devaluación actual no tiene nada que ver con la respuesta de los mercados (un eufemismo que encubre la responsabilidad de empresas calificadoras de riesgo como Moody’s, Fitch y Standard and Poor’s), sino que se produce por las corridas de los monopolios del sector primario y agroalimentarios, de las multinacionales del sector de servicios y energético, menos de 10 bancos, fondos buitres y, por supuesto, el FMI. Allí no hay oferta ni demanda sino una capacidad de poder y de fijación de precios autoritaria, concentrada y abusiva. Por eso hablamos de economía patriarcal: actores exacerbados por su afán de lucro que impiden el funcionamiento de una economía como institución capaz de solventar las necesidades sociales.
Por ese motivo, bajo este esquema de relaciones, son los movimientos sociales quienes de manera autogestionada generan otros circuitos para la resolución de las necesidades. El reconocimiento que el candidato Alberto Fernández hace a la necesidad de desdolarizar los bienes esenciales para la vida hace explícita la insostenibilidad de una economía en la que financierizan las condiciones para la existencia. Lo que vimos esta semana es que esta lógica encontró en la democracia sus límites.
Por eso, el principal reto del nuevo gobierno conlleva necesariamente a la despatriarcalización de la política económica al reconocer que el fundamento democrático de todo gobierno implica la construcción de una economía que garantice las condiciones para la reproducción.
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
Por Lucas Pedulla
Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org

Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
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