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Diego no se murió

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Un ritual colectivo. Una despedida masiva. Una cola interminable -que no terminó de despedir al diez- compuestas de personas que se acercaron no para movilizar ni llenar la plaza, sino para ver por última vez a su ídolo. Flores, remeras, cartas adornaron su ataúd. Lo que dicen quienes se acercaron a Plaza de Mayo. La ceremonia que empezó ayer y terminó hoy con represión. El llanto de un pueblo y el hit que contradice la noticia de ayer: «Diego vive en el pueblo». Crónica y reportaje fotográfico de un día histórico.

Diego no se murió
Foto: Martina Perosa

Cuando en el Sarmiento alguien le pregunta a Mónica si no le preocupa el coronavirus, y que el propio Gobierno estimó en un millón de personas el velorio en la Casa Rosada, retruca que nada puede ser peor que la vez que lo escuchó decir que le habían cortado las piernas: “Terminé con 22 de presión toda torcida en el Fernández”.

Viajando parada de Morón a Once, con remera de la Selección, cuenta que en el 85 nació su hijo, y que al año le trajo como regalo la Copa del Mundo, ya no como estrella sino como Barrillete Cósmico: “Ese día, cuando fuimos a festejar, a mi hijo lo largué, gateó y entonces caminó por primera vez”. Por eso Mónica repite una y otra vez, a cada viajero y viajera, una certeza: no importa cuánto tarde, no importa el sol, pero hoy al Diego lo va a ver.

-Mi hermana me dijo: “¿Para qué vas si en el cajón no hay nada, está vacío?”.

-¿Y qué le dijiste?

Que no sea boluda, que Él está con Dios haciéndole jueguitos, y que lo que está ahí es su cuerpo.

Finalmente, después de 9 meses de aislamiento, hubo una causa que volvió a llenar las calles y a unir a todes les argentines, de todas las clases sociales, partidos políticos, géneros y clubes de fútbol: la muerte de Diego Armando Maradona.

Sucedió ayer y siguió hoy, y mientras siguen las noticias sobre los disturbios y la represión desatada sobre el desenlace de la jornada, vale la pena recordar que hubo gente que no durmió para verlo, que el ritual comenzó en el Obelisco, continuó en vigilia durante la madrugada y se convirtió en una cola que iba desde la Casa Rosada, seguía por Avenida de Mayo, doblaba en 9 de julio y llegó hasta Constitución.

Algo queda claro: las personas vinieron a verlo.

No es una movilización.

No es una marcha.

No es llenar la plaza.

Fue una marea infinita de personas que quisieron decirle:

  • “Chau”,
  • “gracias”,
  • y “hasta siempre”.
Diego no se murió
Foto: Martina Perosa

El arte de alegrar

El ataúd se llenó de remeras que la gente arrojaba, de cartas, rosas y pertenencias personales; cosas que hicieron de la calle un museo vivo de objetos maradonianos: camisetas firmadas, fotos, remeras de la Selección y Boca año por año, pelotas, y hasta un picadito se armó. La marea maradoniana iba contenida entre dos vallas que debieron ser autogestionadas por las mismas personas, ya que no hubo durante toda Avenida de Mayo control policial ni presencia estatal que organizara el operativo.

De la mañana al mediodía la tranquilidad y el respeto fueron totales, hasta que pasadas las 14 horas la Policía comenzó a hacer un cordón sobre Avenida de Mayo. Fue el huevo de la serpiente para la represión posterior, ya que eran miles a quienes se les negaba de pronto la despedida. La queja empezó con un maradoniano “el que no salta/ es un botón” y no pasó a mayores sino hasta más tarde y porque anunciaron que de las 16 el velorio se extendía hasta las 19. No alcanzó: habían llegado de todos lugares, estaban haciendo cola desde hace horas, y nunca les habían avisado los límites del funeral.

Estela tiene 74 años, es de San Telmo y cuenta que a pesar de la edad no pudo resistirse a venir: cuenta orgullosa que, gracias a sus “pelos blancos”, la dejaron pasar en la fila: “Me mimaron, por poco me reciben a los besos, así que pasé y entré”. Se emociona: “Maradona fue un tipo muy valioso, además de ser un artista. Un tipo con mucha fidelidad a sus orígenes, que nació en Fiorito, que es un bolsón del infierno por las condiciones en las que viven, y así salió al mundo y siguió firme. Y valoro su posición política: el tren a Mar del Plata con el No al Alca, Chavez, Fidel. El tipo tenía una brújula muy clara. Se mandó sus cagadas, sí, pero todos somos un poco así”.

Cuenta que militó en el Peronismo de Base, fue una de las jóvenes disgustadas con Perón cuando les echó de esta misma Plaza, que “muchos de los que estamos acá tenemos amigos o familiares desaparecidos”, y por eso dice, muy seria:

-Maradona nos alegró.

Diego no se murió
Foto: Nacho Yuchark

La piel de gallina

Los choris y las bebidas frías rankean alto en un año en el que los vendedores ambulantes sufrieron mucho. También los sánguches de salame y queso, a 100 pesos, y que Silvina, de José C. Paz, y su cuñado Ezequiel, de La Matanza, también arman sólo de queso para personas vegetarianas: “Maradona significa todo. Maradona nos enseñó a jugar. Es Dios y, a la vez, una excelente persona. Todavía no caemos en lo que pasó”.

Mónica, peruana, 52 años, 22 viviendo en Argentina, vende remeras y posters: “¿Cómo no vamos a venir? Si él todo roto jugó un Mundial, aunque estemos rotos por la pandemia tenemos que estar acá”.

Diego no se murió
Foto: Martina Perosa

Las mujeres casi que empataban a hombres en la marea, a pesar de cualquier previsión y prejuicio. Donatela tiene 22 años y se vino sola desde Lanús: “Nunca lo vi jugar, pero significa todo. Vi sus videos, mi papá me contó. Y es todo, es Argentina, y somos todos. Todos los que estamos acá quisimos tener una foto con Diego y no la tenemos. Hoy podemos, al menos, despedirlo. Yo entré dos veces. Sí, dos: hice la fila, entré, salí, volví a hacer la fila y volví a entrar”.

Carla y Raúl llegaron desde La Boca con su beba de siete meses. “Esta es su primera salida”, cuenta Raúl. ¿Qué le vas a contar a tu hija de Diego, cuando crezca? “Que era un grande, el mejor del mundo y el que nos alegró los corazones”, se emociona mientras la fila avanza.

Y hubo muchos niñes, con remeras de Maradona o que simplemente iban de la mano de sus padres, acompañando y agitando los brazos. Aldana tiene 15, es de Quilmes y tiene un cartel que es de su papá René, que dice: “Tuve una infancia muy jodida y mi única alegría fue verlo a jugar a la pelota”. René lo relata: “Vivía en un ranchito, no teníamos tele, y el gol del 86 a los ingleses lo escuché de Victor Hugo. Maradona fue esa piel de gallina. Tenía 11 años, y fue a lo único que en ese momento me pude aferrar”.

Mientras, de fondo, se escucha el mayor hit de la jornada:

  • “El que no salta/ es un inglés”.

Otro, el “Diego, Diego”, resuena por las calles céntricas porteñas, y así seguirá hasta después de mucho tiempo, quizá por siempre.

Diego no se murió
Foto: Martina Perosa

De contradicciones y justicia social

Julieta, de Avellaneda, tiene puesta la remera de Argentinos. Obvio: la del 10.

Cuenta que lagrimeó al enterarse de la noticia y que su primera reacción fue dedicarle un posteo en Instagram. Enseguida sus propias amigas salieron a cruzarla: “Me decían ¿cómo podemos idolatrar a un golpeador? Estoy re en contra de eso, obviamente, pero me parece que no es para mezclar. Una cosa es él jugador de fútbol, que es por lo que es conocido. Y como jugador nos dio todo”.

Pero Julieta rescata valores personales que también arrastraba Maradona fuera de la cancha: “Los valores que tenía con la gente humilde son algo fundamental. Nunca dejó de mirar a la sociedad, a los más pobres: siempre estuvo”.

A su lado la gente no para de pasar, y alguien la saluda por la remera de Argentinos. Ella no responde: “No estoy por el cuadro. Seas de Racing, de River, de Boca, no tienen nada que ver los colores de la camiseta hoy. Esto nos unió como sociedad”.

Gisele, otra joven de 22 años, camina con el pañuelo verde en la muñeca: “El ser humano se basa en la contradicción, y lo importante es reconocerlo. Soy maradoniana antes que feminista, nací de Boca y lo que tiene el Diego es que va mucho más allá de la persona. Diego era justicia social, porque a la gente que no tenía nada, les dio algo, y de eso va también el feminismo”.

Juan tiene 80 años y una remera de Boca de los años 90: “Esto es más que Gardel, pibe”, dice. Vino de La Plata, y después de hacer 3 horas de fila para saludarlo en unos 10 segundos, se sentó a descansar tomando un café y ver pasar la procesión. Lo vio varias veces en la cancha. ¿Lo mejor? “La gambeta”, no duda. Lo peor: “La estatura, pero tenía la mano”, bromea. ¿Como persona? “Era muy bueno. Las cosas malas que hizo fueron porque estuvo rodeado de gente que lo llevó mal, como le pasa a todos los famosos”.

Habla de la falta de preparación para lidiar con semejantes responsabilidades, pero asegura que ahora no es distinto. “Hoy se calzan un zapato de fútbol y lo que más les importa son los dólares, pero se olvidan de donde vienen: Maradona, no”.

Diego no se murió
Foto: Martina Perosa

Una mujer que vende hamburguesas con huevo frito no lo vio jugar, pero sabe “que hizo mucho por este país”. ¿Qué? “Nos dio el orgullo de ser argentinos”, plantea. Sobre “las cosas malas que hizo”, responde: “No somos nadie para juzgarlo. Todos cometemos errores. Solo dios puede juzgarlo: ahora está con él”.

Del otro lado del océano, desde Roma, Giansandro Merli no para de compartir los festejos que se desataron en Nápoles: supuestamente estaban en cuarentena total, pero los napolitanos no se aguantaron a salir, llenaron las calles, rodearon el estadio con bengalas, y hasta adelantaron que le cambiaran el nombre: sale San Paolo, entra Diego Armando Maradona. “Del santo al dios”, define Giansandro.

Hincha del Lecce, asegura que si no fuese por las restricciones de la pandemia se hubiera venido de viaje al funeral. Y habla en serio: “Hubiera vendido todo para llegar”, asegura, en una gesta típicamente maradoniana. En cambio, acerca unas sentidas palabras: “Con Maradona vimos lo que puede ser una ola de milagros populares en todos los sures del mundo”.

El antialgoritmo

Cuando parecía todo dicho, todo escrito, todo filmado, la calle una vez más mostró la audacia colectiva para definir a un indefinible, con frases que al mejor estilo maradoniano describen la época sin lugares comunes, simplismos ni doble moral.

Maradona era -es- lo antialgoritmo, y eso también se reflejó estos días: imposible de clasificar según el grupo de likes que segmenta a los usuarios de redes sociales, unos con otros, de gustos todos iguales, esta marea que parece no agotarse nunca, tampoco le escapa a la polémica: la enfrenta, la gambetean y la salta por arriba como a una patada mala leche que va a los tobillos y que esta vez falla porque estamos avisados de algo.

Maradona, uno solo.

Diego no se murió
Foto: Nacho Yuchark

Diego pertenece al panteón de esos dioses imperfectos, que arrastran errores y no portan halo celestial inmaculado. Es de esos dioses –como los griegos y romanos- que pecaban de soberbia, se dejaban llevar por la ira, juraban venganza y daban portazos cuando algo no salía como ellos querían. Así era Diego. Y por eso  a este dios nacido en el barro de Fiorito  se lo siente tan cerca. Supo del hambre y del desamparo. También del lujo y la gloria. Con su excelso don, nos regaló el milagro de la alegría.

La jugada individual para crear alegrías se transformó hoy en un gran equipo que busca ser mejor de lo que alguna vez fue.

Esa es la enseñanza de Maradona, la calle, sus orígenes y su futuro: la memoria agradecida de todo un pueblo unido por un hombre y un nombre que todavía retumba en las de vuelta vacías calles porteñas:

-Dieeego, Dieeego.

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Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

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Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.

Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol

–El sueldo no alcanza ni para comer.

Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.

También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.

Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.

Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Salir a la calle

El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.

La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.

La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.

Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:

  • Docentes con sueldos indecentes.
  • Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
  • Basta de mentiras, amenazas y presión.
  • Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
  • Salud mental es llegar a fin de mes.
  • Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Migajas

Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.

–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.

–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.

Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–. 

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

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Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas

-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.

Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”. 

 ¿Cómo sigue el curso de esta historia?

Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




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Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




MU 212: El fin de un mundo

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




MU 212: El fin de un mundo

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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Documental a un año de la represión del 12 de marzo

Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

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El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.

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