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Diego no se murió

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Un ritual colectivo. Una despedida masiva. Una cola interminable -que no terminó de despedir al diez- compuestas de personas que se acercaron no para movilizar ni llenar la plaza, sino para ver por última vez a su ídolo. Flores, remeras, cartas adornaron su ataúd. Lo que dicen quienes se acercaron a Plaza de Mayo. La ceremonia que empezó ayer y terminó hoy con represión. El llanto de un pueblo y el hit que contradice la noticia de ayer: «Diego vive en el pueblo». Crónica y reportaje fotográfico de un día histórico.

Diego no se murió
Foto: Martina Perosa

Cuando en el Sarmiento alguien le pregunta a Mónica si no le preocupa el coronavirus, y que el propio Gobierno estimó en un millón de personas el velorio en la Casa Rosada, retruca que nada puede ser peor que la vez que lo escuchó decir que le habían cortado las piernas: “Terminé con 22 de presión toda torcida en el Fernández”.

Viajando parada de Morón a Once, con remera de la Selección, cuenta que en el 85 nació su hijo, y que al año le trajo como regalo la Copa del Mundo, ya no como estrella sino como Barrillete Cósmico: “Ese día, cuando fuimos a festejar, a mi hijo lo largué, gateó y entonces caminó por primera vez”. Por eso Mónica repite una y otra vez, a cada viajero y viajera, una certeza: no importa cuánto tarde, no importa el sol, pero hoy al Diego lo va a ver.

-Mi hermana me dijo: “¿Para qué vas si en el cajón no hay nada, está vacío?”.

-¿Y qué le dijiste?

Que no sea boluda, que Él está con Dios haciéndole jueguitos, y que lo que está ahí es su cuerpo.

Finalmente, después de 9 meses de aislamiento, hubo una causa que volvió a llenar las calles y a unir a todes les argentines, de todas las clases sociales, partidos políticos, géneros y clubes de fútbol: la muerte de Diego Armando Maradona.

Sucedió ayer y siguió hoy, y mientras siguen las noticias sobre los disturbios y la represión desatada sobre el desenlace de la jornada, vale la pena recordar que hubo gente que no durmió para verlo, que el ritual comenzó en el Obelisco, continuó en vigilia durante la madrugada y se convirtió en una cola que iba desde la Casa Rosada, seguía por Avenida de Mayo, doblaba en 9 de julio y llegó hasta Constitución.

Algo queda claro: las personas vinieron a verlo.

No es una movilización.

No es una marcha.

No es llenar la plaza.

Fue una marea infinita de personas que quisieron decirle:

  • “Chau”,
  • “gracias”,
  • y “hasta siempre”.
Diego no se murió
Foto: Martina Perosa

El arte de alegrar

El ataúd se llenó de remeras que la gente arrojaba, de cartas, rosas y pertenencias personales; cosas que hicieron de la calle un museo vivo de objetos maradonianos: camisetas firmadas, fotos, remeras de la Selección y Boca año por año, pelotas, y hasta un picadito se armó. La marea maradoniana iba contenida entre dos vallas que debieron ser autogestionadas por las mismas personas, ya que no hubo durante toda Avenida de Mayo control policial ni presencia estatal que organizara el operativo.

De la mañana al mediodía la tranquilidad y el respeto fueron totales, hasta que pasadas las 14 horas la Policía comenzó a hacer un cordón sobre Avenida de Mayo. Fue el huevo de la serpiente para la represión posterior, ya que eran miles a quienes se les negaba de pronto la despedida. La queja empezó con un maradoniano “el que no salta/ es un botón” y no pasó a mayores sino hasta más tarde y porque anunciaron que de las 16 el velorio se extendía hasta las 19. No alcanzó: habían llegado de todos lugares, estaban haciendo cola desde hace horas, y nunca les habían avisado los límites del funeral.

Estela tiene 74 años, es de San Telmo y cuenta que a pesar de la edad no pudo resistirse a venir: cuenta orgullosa que, gracias a sus “pelos blancos”, la dejaron pasar en la fila: “Me mimaron, por poco me reciben a los besos, así que pasé y entré”. Se emociona: “Maradona fue un tipo muy valioso, además de ser un artista. Un tipo con mucha fidelidad a sus orígenes, que nació en Fiorito, que es un bolsón del infierno por las condiciones en las que viven, y así salió al mundo y siguió firme. Y valoro su posición política: el tren a Mar del Plata con el No al Alca, Chavez, Fidel. El tipo tenía una brújula muy clara. Se mandó sus cagadas, sí, pero todos somos un poco así”.

Cuenta que militó en el Peronismo de Base, fue una de las jóvenes disgustadas con Perón cuando les echó de esta misma Plaza, que “muchos de los que estamos acá tenemos amigos o familiares desaparecidos”, y por eso dice, muy seria:

-Maradona nos alegró.

Diego no se murió
Foto: Nacho Yuchark

La piel de gallina

Los choris y las bebidas frías rankean alto en un año en el que los vendedores ambulantes sufrieron mucho. También los sánguches de salame y queso, a 100 pesos, y que Silvina, de José C. Paz, y su cuñado Ezequiel, de La Matanza, también arman sólo de queso para personas vegetarianas: “Maradona significa todo. Maradona nos enseñó a jugar. Es Dios y, a la vez, una excelente persona. Todavía no caemos en lo que pasó”.

Mónica, peruana, 52 años, 22 viviendo en Argentina, vende remeras y posters: “¿Cómo no vamos a venir? Si él todo roto jugó un Mundial, aunque estemos rotos por la pandemia tenemos que estar acá”.

Diego no se murió
Foto: Martina Perosa

Las mujeres casi que empataban a hombres en la marea, a pesar de cualquier previsión y prejuicio. Donatela tiene 22 años y se vino sola desde Lanús: “Nunca lo vi jugar, pero significa todo. Vi sus videos, mi papá me contó. Y es todo, es Argentina, y somos todos. Todos los que estamos acá quisimos tener una foto con Diego y no la tenemos. Hoy podemos, al menos, despedirlo. Yo entré dos veces. Sí, dos: hice la fila, entré, salí, volví a hacer la fila y volví a entrar”.

Carla y Raúl llegaron desde La Boca con su beba de siete meses. “Esta es su primera salida”, cuenta Raúl. ¿Qué le vas a contar a tu hija de Diego, cuando crezca? “Que era un grande, el mejor del mundo y el que nos alegró los corazones”, se emociona mientras la fila avanza.

Y hubo muchos niñes, con remeras de Maradona o que simplemente iban de la mano de sus padres, acompañando y agitando los brazos. Aldana tiene 15, es de Quilmes y tiene un cartel que es de su papá René, que dice: “Tuve una infancia muy jodida y mi única alegría fue verlo a jugar a la pelota”. René lo relata: “Vivía en un ranchito, no teníamos tele, y el gol del 86 a los ingleses lo escuché de Victor Hugo. Maradona fue esa piel de gallina. Tenía 11 años, y fue a lo único que en ese momento me pude aferrar”.

Mientras, de fondo, se escucha el mayor hit de la jornada:

  • “El que no salta/ es un inglés”.

Otro, el “Diego, Diego”, resuena por las calles céntricas porteñas, y así seguirá hasta después de mucho tiempo, quizá por siempre.

Diego no se murió
Foto: Martina Perosa

De contradicciones y justicia social

Julieta, de Avellaneda, tiene puesta la remera de Argentinos. Obvio: la del 10.

Cuenta que lagrimeó al enterarse de la noticia y que su primera reacción fue dedicarle un posteo en Instagram. Enseguida sus propias amigas salieron a cruzarla: “Me decían ¿cómo podemos idolatrar a un golpeador? Estoy re en contra de eso, obviamente, pero me parece que no es para mezclar. Una cosa es él jugador de fútbol, que es por lo que es conocido. Y como jugador nos dio todo”.

Pero Julieta rescata valores personales que también arrastraba Maradona fuera de la cancha: “Los valores que tenía con la gente humilde son algo fundamental. Nunca dejó de mirar a la sociedad, a los más pobres: siempre estuvo”.

A su lado la gente no para de pasar, y alguien la saluda por la remera de Argentinos. Ella no responde: “No estoy por el cuadro. Seas de Racing, de River, de Boca, no tienen nada que ver los colores de la camiseta hoy. Esto nos unió como sociedad”.

Gisele, otra joven de 22 años, camina con el pañuelo verde en la muñeca: “El ser humano se basa en la contradicción, y lo importante es reconocerlo. Soy maradoniana antes que feminista, nací de Boca y lo que tiene el Diego es que va mucho más allá de la persona. Diego era justicia social, porque a la gente que no tenía nada, les dio algo, y de eso va también el feminismo”.

Juan tiene 80 años y una remera de Boca de los años 90: “Esto es más que Gardel, pibe”, dice. Vino de La Plata, y después de hacer 3 horas de fila para saludarlo en unos 10 segundos, se sentó a descansar tomando un café y ver pasar la procesión. Lo vio varias veces en la cancha. ¿Lo mejor? “La gambeta”, no duda. Lo peor: “La estatura, pero tenía la mano”, bromea. ¿Como persona? “Era muy bueno. Las cosas malas que hizo fueron porque estuvo rodeado de gente que lo llevó mal, como le pasa a todos los famosos”.

Habla de la falta de preparación para lidiar con semejantes responsabilidades, pero asegura que ahora no es distinto. “Hoy se calzan un zapato de fútbol y lo que más les importa son los dólares, pero se olvidan de donde vienen: Maradona, no”.

Diego no se murió
Foto: Martina Perosa

Una mujer que vende hamburguesas con huevo frito no lo vio jugar, pero sabe “que hizo mucho por este país”. ¿Qué? “Nos dio el orgullo de ser argentinos”, plantea. Sobre “las cosas malas que hizo”, responde: “No somos nadie para juzgarlo. Todos cometemos errores. Solo dios puede juzgarlo: ahora está con él”.

Del otro lado del océano, desde Roma, Giansandro Merli no para de compartir los festejos que se desataron en Nápoles: supuestamente estaban en cuarentena total, pero los napolitanos no se aguantaron a salir, llenaron las calles, rodearon el estadio con bengalas, y hasta adelantaron que le cambiaran el nombre: sale San Paolo, entra Diego Armando Maradona. “Del santo al dios”, define Giansandro.

Hincha del Lecce, asegura que si no fuese por las restricciones de la pandemia se hubiera venido de viaje al funeral. Y habla en serio: “Hubiera vendido todo para llegar”, asegura, en una gesta típicamente maradoniana. En cambio, acerca unas sentidas palabras: “Con Maradona vimos lo que puede ser una ola de milagros populares en todos los sures del mundo”.

El antialgoritmo

Cuando parecía todo dicho, todo escrito, todo filmado, la calle una vez más mostró la audacia colectiva para definir a un indefinible, con frases que al mejor estilo maradoniano describen la época sin lugares comunes, simplismos ni doble moral.

Maradona era -es- lo antialgoritmo, y eso también se reflejó estos días: imposible de clasificar según el grupo de likes que segmenta a los usuarios de redes sociales, unos con otros, de gustos todos iguales, esta marea que parece no agotarse nunca, tampoco le escapa a la polémica: la enfrenta, la gambetean y la salta por arriba como a una patada mala leche que va a los tobillos y que esta vez falla porque estamos avisados de algo.

Maradona, uno solo.

Diego no se murió
Foto: Nacho Yuchark

Diego pertenece al panteón de esos dioses imperfectos, que arrastran errores y no portan halo celestial inmaculado. Es de esos dioses –como los griegos y romanos- que pecaban de soberbia, se dejaban llevar por la ira, juraban venganza y daban portazos cuando algo no salía como ellos querían. Así era Diego. Y por eso  a este dios nacido en el barro de Fiorito  se lo siente tan cerca. Supo del hambre y del desamparo. También del lujo y la gloria. Con su excelso don, nos regaló el milagro de la alegría.

La jugada individual para crear alegrías se transformó hoy en un gran equipo que busca ser mejor de lo que alguna vez fue.

Esa es la enseñanza de Maradona, la calle, sus orígenes y su futuro: la memoria agradecida de todo un pueblo unido por un hombre y un nombre que todavía retumba en las de vuelta vacías calles porteñas:

-Dieeego, Dieeego.

Documental a un año de la represión del 12 de marzo

Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

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El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.

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MU 211: Método Pablo

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MU 211: Método Pablo

Todo lo que le salvó la vida a Pablo Grillo, fotorreportero herido tras un disparo de Gentarmería hace un año. Lo que enseña su pelea contra la muerte, que terminó ganando gracias a la solidaridad y una red de salud pública y afecto que sigue viva.




MU 211: Método Pablo

Pablo Grillo: Salvar la vida

¿Qué le salvó la vida al joven fotógrafo atacado por la Gendarmería? La gente que lo ayudó tras el disparo, la que lo atendió cuando se preveía que lo suyo era quedar en estado vegetativo. Los familiares y amigos: la red que estuvo en los momentos más difíciles y armó un mapa de cuidados para salir con solidaridad y energía de la violencia y la oscuridad. Detalles de casi un año destinado a volver a ver esa sonrisa. La recuperación continúa: la vida le ganó a la muerte. Compartimos el QR para releer en lavaca.org la primera entrevista periodística brindada por Pablo. LUCAS PEDULLA




MU 211: Método Pablo

El bordado: Beatriz Blanco, la “jubilada patotera”

Fue agredida por un policía y cayó de nuca al asfalto durante una manifestación de jubilados. La escena se hizo viral como símbolo de la represión de cada miércoles. Beatriz pensó que había muerto pero sobrevivió al golpazo. Una causa instruida por la jueza Servini de Cubría avanza para condenar al policía que la atacó. Fue acusada por Bullrich de “jubilada patotera” y ella lo lleva con orgullo en una remera creada por sus hijas. Tiene 83 años, sigue yendo a la Plaza con su bastón y sus reclamos por una vida digna, y hace bordados para reflejar cosas alegres. LUCAS PEDULLA




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El aguante: Jonathan Navarro, herido durante la represión

Un oficial de Prefectura le disparó a la cabeza durante la manifestación de hinchadas y jubilados, la misma en la que tiraron al piso a Beatriz Blanco e hirieron a Pablo Grillo. Perdió la visión del ojo izquierdo para siempre. Jonathan Navarro fue aquel día a la calle convocado por hinchas de su club, Chacarita, e indignado porque a su papá le habían sacado el acceso gratuito a los medicamentos. Hoy está desocupado. “Pero no me arrepiento de haber ido”. LUCAS PEDULLA




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Renacer es posible: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur

Fue la fábrica Aurora Grundig, la del televisor “caro, pero el mejor”. Colapsada tras el menemismo, sus trabajadoras y trabajadores organizados en cooperativa la recuperaron para resistir el abismo del desempleo. Hoy enfrentan más de lo mismo. Pero son 133 personas, crearon un bachillerato, consiguieron 60 viviendas. El industricidio visto desde la óptica de quienes logran llevar adelante lo que la patronal hundió: otra forma de crear y sostener trabajo, en una isla que el gobierno busca despoblar. FRANCISCO PANDOLFI




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En movimiento: Movilizaciones 2026

Más allá de todo el protocolo de represión oficial las calles fueron otra vez, durante este verano 2026, un lugar de expresión y reclamo frente a la crisis que está ocurriendo en el país y en una sociedad muchas veces vapuleada por las políticas del gobierno. Algunas imágenes para recordar estos días que todavía no sabemos qué historia terminarán escribiendo.




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Crecer bajo el terror: Infancias y dictadura

Un grupo de hijos e hijas de desaparecidos comenzó un proceso judicial para que el Estado reconozca que la violencia ejercida sobre esas infancias también constituyeron delitos. Es un proceso inédito que llega luego de un análisis y reconstrucción de testimonios sobre cómo funcionó el terrorismo de Estado en sus operativos, cautiverios y crímenes. Una investigación crucial que reúne los testimonios de Teresa Laborde, María Lucía Onofri, María Eva Basterra Seoane y Dafne Casoy. EVANGELINA BUCARI




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Carta abierta: Masacre planificada 2026

Retomamos la Carta de un Escritor a la Junta Militar –enviada por Rodolfo Walsh el mismo día de su desaparición– para trazar una sintonía con el actual modelo económico. Lo ya vivido, frente a un presente alucinado. Y algunas pistas para intentar encarar lo que se viene. SERGIO CIANCAGLINI




MU 211: Método Pablo

Politizate: La Kalo

Es actriz, performer, canta, baila y agita en las calles y en las redes para combatir al fascismo y a la política tibia. Es drag y “vieja bruja”. Habla sobre dopamina, lucha de clases, therians, cultura, haters y kiosqueros. Historia y terapias para pelearle a la tristeza. FRANCO CIANCAGLINI




MU 211: Método Pablo

No podrán: Luciana Jury

Cantante y compositora con base en el folclore, causó revuelvo en el Festival de Cosquín por sus críticas al gobierno. La sobrina de Leonardo Favio y cómo protegerse y tejer alianzas en tiempos de hate, para que la cultura popular no solo resista sino también haga florecer. MARIA DEL CARMEN VARELA




Cabo suelto: Crónicas del más acá

Carlos Melone

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INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL

Temporada de femicidios

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Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)

Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.

Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.

Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.

No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.

Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los  femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Temporada de femicidios

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.

Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.

El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Temporada de femicidios

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.

Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.

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