Nota
El crimen de Rafita: tres prefectos en la mira
(lavaca en Bariloche) Este miércoles el juez Guillermo Villanueva realizará la inspección del lugar donde fue asesinado por la espalda Rafael Nahuel, el joven mapuche de 22 años. Los detalles del operativo que culminó con esa muerte: pocos efectivos y muy armados. No tenían orden judicial, ni existía la supuesta «flagrancia» alegada en el caso Maldonado. La justicia deberá determinar qué hacían ahí y por qué dispararon. Fuentes de la investigación indicaron a lavaca que son tres los prefectos que están en la mira como responsables de disparar las balas de plomo. Los antecedentes del conflicto: las ocupaciones de tierras en la zona no sólo tienen por protagonista a la comunidad mapuche. Los mensajes en la tumba de Rafita: cartas y la camiseta de Boca.
La comunidad de la Lof Lawken Winkul Mapu se prepara para recibir la inspección ocular del juez Guillermo Villanueva programada para este miércoles, según pactó el secretario del juzgado con las abogadas de los mapuche. La comunidad aclara que siempre estuvo dispuesta al procedimiento, pero hizo llegar condiciones: “Que sea con paz y respeto: eso primero”, dice Diego desde el otro lado de la tranquera que lleva la foto de Rafael Nahuel y el pedido de justicia. La segunda condición: “Que no vengan efectivos armados”. Según trascendió, la guardia que acompañará al juez será de alrededor 30 personas, contando su “seguridad personal”, los peritos de las partes y los testigos.
El procedimiento pretende llegar monte arriba hasta el lugar donde murió Rafael Nahuel, un área que queda a una distancia de entre una hora y hora y media, según calculan los mapuche, pero que estiman que a la delegación judicial puede llevarle bastante más. Es la parte del campamento donde la comunidad se replegó tras la balacera del grupo Albatros. Los mapuche precisan que, a una distancia de unos 10 metros, Rafael de espaldas y sobre un terreno en pendiente, recibió el disparo letal.
Ni orden judicial ni «flagrancia»
Allí y durante el trayecto que significó la avanzada, la comunidad asegura que hay cartuchos y marcas en los árboles que muestran el despliegue y la violencia del operativo. Las claves de lo que ahora investiga la justicia:
- Habrían actuado pocos efectivos: fuentes de la investigación indicaron a lavaca que son tres los prefectos que hoy están en la mira como responsables de disparar las balas de plomo.
- Las armas incautadas y las municiones que faltan en los cargadores coinciden con el relato mapuche: “Tiraron a mansalva”.
- La cantidad de efectivos es un punto central: se estima que actuaron menos de diez prefectos, una cantidad que contrasta con el despliegue de efectivos del jueves pasado y que no se ajusta a un procedimiento ni de allanamiento ni de detenciones. Pocos, y muy armados.
- Otro de los puntos centrales que debe investigar el juez Villanueva es qué hacían los prefectos del grupo Albatros en ese momento en el monte, armados con balas de plomo, si es que no respondían a ninguna orden judicial. A diferencia del operativo que terminó con la vida de Santiago Maldonado, ni siquiera se puede alegar un hecho de “flagrancia” ya que las fuerzas estaban adentro de un terreno en disputa judicial.
Es en este punto donde el esclarecimiento de los hechos vuelve como un boomerang hacia el juez: fue el mismo Villanueva quien firmó el desalojo del día jueves 23 – dos días antes de la muerte de Rafael Nahuel-, que terminó con el despropósito de niños detenidos en una comisaría, mujeres y heridos mapuche.
Si bien ese violento operativo quedó tapado por la muerte de Rafael, significó un despliegue de cientos de efectivos de distintas fuerzas federales, incluido el grupo Albatros. Se estima que tras aquella represión, ese grupo quedó asentado en el terreno, lo cual no se ajusta a un procedimiento de allanamiento, que tiene un comienzo y un fin.
En ese sentido las defensas estudian una recusación del juez, considerando que –tal como sucedió con Guido Otranto en el caso Maldonado- Villanueva, en realidad, se está investigando a sí mismo.
Sin embargo, la vía de la mesa de diálogo y las posturas posteriores a la muerte de Rafael Nahuel del juez también muestran un cambio de clima. Las operaciones que emanaban desde el Gobierno nacional y vinculaban a la comunidad Lawken Winkul a la RAM, se fueron desarmando con los hechos. Que no se encontraran armas en la toma y que el peritaje apuntara a Prefectura sumaron factores a favor de la versión de la comunidad.
Ocultando a los Albatros
Este lunes la fiscal del Juzgado Federal de San Carlos de Bariloche, Silvia Cynthia Little, pidió la denegación de la excarcelación a Fausto Jones Huala y Lautaro González, los mapuche detenidos el día de la muerte de Rafael Nahuel, imputados por usurpación, resistencia y agresión a la autoridad en la causa caratulada como “muerte dudosa”. Esta decisión todavía debe evaluarla la Cámara y la defensa tiene posibilidad de apelar.
La otra causa que se tramita en el juzgado del juez Guillermo Villanueva tiene que ver con el desalojo del jueves 23, y tiene imputadas a 6 mujeres de la comunidad, también por usurpación.
Una fuente de la investigación asegura que todas las pruebas sobre el crimen de Rafael Nahuel apuntan a Prefectura, en particular a tres prefectos a quienes le faltaban municiones en sus cargadores. Sin embargo, ante un pedido de la Prefectura local, la fiscal avaló que los prefectos vayan a cumplir funciones a la sede de San Fernando, provincia de Buenos Aires. Es decir: los prefectos sospechosos ya no están en Bariloche. Ninguno de ellos fue llamado a indagatoria por la fiscal, medida que estudia pedir la querella esta semana.
“No hay ningún tipo de prueba en la causa que avale que los mapuche tenían armas, tan solo el informe del Ministerio de Seguridad, por lo cual no se sabe en qué pruebas se basa la fiscal”, asegura la fuente. En sus informes la fiscal Little tiene un fallido: escribe Fernando Jones Huala en vez de Fausto, en referencia al hermano del líder mapuche detenido.
La causa se retomó esta semana con declaraciones testimoniales a los que intervinieron en el procedimiento. Hoy se espera la declaración ante el juez Villanueva del médico que constató la muerte de Rafael, el playero de la YPF que presenció el procedimiento de incautación de las armas de Albatros y alguno de los responsables operativos de la represión que terminó con el asesinato de Rafael Nahuel.
Parques y la disputa
El caso empezó a descubrir otros temas escondidos. Empleados de Parques Nacionales revelan ahora jugadas sucias: dicen que el director de Parques Nacionales recibe cartas con referencias a supuestos atentados, la misma modalidad con que operaron las campañas antimapuche en estos últimos años, sin que quede claro cuál es el verdadero origen de cartas, panfletos y comunicados por el estilo.
En la comunidad Lawken Winkul, mientras tanto, se viven días agitados, pero en la tranquera que separa el comienzo del terreno recuperado se respira la tranquilidad que precede a la tormenta. Desde el domingo fueron llegado “peñis” y “lamiens”, “lonkos” e incluso “machis” de otras comunidades de la Patagonia que se solidarizan, apoyan, se quedan acampando o vuelven, y que en todos los casos conocen a la autoridad que –revelan- se está levantando en ese terreno.
Cada tanto, desde el monte profundo retumban gritos y cantos que remiten a saludos de bienvenida o de despedida.
Según calculan los lugareños el terreno en disputa es de unas 40 hectáreas y queda entre dos propiedades privadas, y frente al turístico Lago Mascardi. A unos 5 kilómetros de esta toma, un precedente: otra comunidad originaria gestiona un camping que da al río y que es un boom en temporada. Su historia: un litigio que duró años y que finalmente terminó en un convenio a favor de los mapuche. 490 hectáreas les fueron reconocidas, aunque peleaban por 5.000. La propiedad de esos territorios no pudo efectivizarse por derecho pero sí por hecho, como la mayoría de los que en estos años supieron conseguir las comunidades.
Según relata un ex directivo de Parques Nacionales, en los últimos años hubo al menos cinco tomas en la zona “que se resolvieron negociando”. Bariloche, Villa La Angostura y el lago Correntoso fueron ejes de ocupaciones menos mediatizadas, pero con igual nivel de tensión. La diferencia: “Las tomas se resuelven con paciencia”, sugiere. Y agrega: “Y con política”. El ejemplo del camping es uno. Otro: la concesión para cortar y vender leña como modo de subsistencia.
El ex directivo de Parques Nacionales -organismo que controla las tierras fiscales en disputa- menciona ocupaciones de otro tipo: revela que en el Parque Nacional Nahuel Huapi, en un área que no habilita propiedades privadas, tienen terrenos apellidos como De Nárvaez, Turner y los dueños de Fiat.
Los jóvenes mapuche que hablan hoy desde atrás de la tranquera exponen otra realidad: “No queremos morir de una cuchillada en una esquina, borrachos”, dicen para describir la vida que entienden que el Estado argentino les depara. “No queremos estar en los barrios, donde está la droga y la propuesta es ser esclavo o vivir de los planes sociales».
El paisaje aquí es de película y el leño quemándose lentamente, delante del monte profundo y detrás de Diego -el mapuche que habla- es la escena que dibuja otro destino y que él asegura que defenderá con su vida.
La tumba de Nahuel
Buscar una tumba en el cementerio municipal de Bariloche es como la aguja en el pajar. Hace falta esperar, día domingo, a que termine una ceremonia multitudinaria de despedida a una joven de 30 años que se suicidó “porque no podía pagar las cuentas”, según explica el sepulturero. Él nos lleva hasta el lugar donde descansa Rafael Nahuel.
Es un sector en los límites del cementerio, donde las cruces de plata se van perdiendo y predominan los ramos de flores secos desparramados por el viento. Las tumbas, en esta parte, son montículos de tierra. Sobresale la de Rafael Nahuel, por reciente.
Lo primero que se ve es una camiseta de Boca, club del que Rafita era hincha. Con una birome apurada se ve una inscripción: “Te quiero mucho”. La tumba está llena de mensajes, de cartas escritas a mano y que transmiten el dolor y el cariño que puede expresarse en estas circunstancias.
«1996-2017», dice una pequeña chapita sobre la cruz de madera.
Sobresaliendo, un ramo enorme, con un mensaje: “Rafita te vamos a extrañar”.
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
Por Lucas Pedulla
Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org

Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
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