Nota
El Estado del abuso
Informe especial del Observatorio Lucía Pérez. ¿Cuántos funcionarios fueron denunciados por violencia machista? Una investigación en proceso del Observatorio de Violencia Patriarcal Lucía Pérez detectó 150 casos, que representan la falta de políticas para prevenir esa violencia engendrada en el propio Estado. Los ejemplos que involucran a distintos partidos, sin grieta; a un fiscal “especializado” en violencia de género; al funcionario judicial santafesino e hijo del actual presidente de la Corte Suprema, o al legislador tucumano acusado de violación en su despacho mientras se trataba la Ley Micaela. Datos sobre jueces, intendentes, legisladores y policías, muchas veces encubiertos por un poder patriarcal.

Son 150 casos que representan una hipótesis: qué relación hay entre la ausencia de políticas públicas para prevenir y contener violencias de género y la presencia de funcionarios en denuncias por… violencia de género.
Para construir la respuesta es necesario eludir simplificaciones y complejizar.
Son varias, entonces, las advertencias a tener en cuenta antes de analizar los datos:
- Las denuncias no significan condenas. Es decir, no informan sobre delitos cometidos por funcionarios públicos, sino que dan cuenta de presentaciones judiciales que relatan casos concretos de violencias que solicitan así ser investigadas.
- Los 150 casos no significan la totalidad de los funcionarios denunciados. Es apenas una muestra confeccionada con informaciones periodísticas no desmentidas y de los últimos años.
- Hemos tenido en cuenta denuncias que superen los últimos tres años sólo en aquellos casos en que ese antecedente recobre actualidad. Un ejemplo de esta excepción: el presidente de la Cámara de Casación Penal, Gustavo Hornos, ya que la denuncia por violencia que radicó su ex pareja y por la que fue sobreseído en 1987 fue nuevamente noticia el pasado 8 de marzo.
- No incluimos en los 150 casos seleccionados denuncias que involucran a familiares de funcionarios públicos. El caso de Emilio Rosatti, hijo de Horacio Rosatti, flamante presidente de la Corte Suprema de la Nación no es la excepción, ya que cuando fue denunciado por violencia por su ex pareja se desempeñaba como funcionario del Poder Judicial en Santa Fe. Destacamos, sin embargo, la gravedad institucional que representa que existan notas periodísticas que siembren la sospecha de que el juez de la Corte Suprema haya realizado gestiones para mitigar la situación judicial de su hijo. Confirmar o desmentir estas versiones debería ser una prioridad de la máxima institución de justicia del país en momentos en que el proceso de proclamación de Rosatti como presidente de esa institución ha sido cuestionado hasta por otros miembros de la Corte.
- En el caso de las fuerzas de seguridad solo hemos tomado registro de aquellas denuncias que involucren a las máximas autoridades. Sin embargo queremos remarcar el grave contexto que representa que solo en la Policía Bonaerense y en el año 2020 se hayan iniciado 997 expedientes por violencia de género laboral. “El Estado es responsable” también significa esto.
- En un solo caso el denunciado no es actualmente funcionario. Se trata de Pedro Darío Pietrowoski, ex intendente de Almafuerte, Misiones, quien actualmente se encuentra prófugo. En su contra pesa una denuncia penal realizada por su ex pareja, la actual intendente de esa localidad.
Datos que gritan
Una primera clasificación de esta muestra de 150 casos da cuenta de que el Poder Ejecutivo concentra el 37% de estas denuncias. La mayor parte involucra a funcionarios municipales –37 de un total de 55– y de todas las jerarquías: intendentes, concejales, directores de diversas áreas.
Estos datos, sin duda, necesitan ser evaluados dentro del contexto que tensa la relación entre las violencias territoriales y las jerarquías políticas municipales, pero un primer análisis revela cuáles son las víctimas centrales: parejas golpeadas y empleadas que sufren acoso sexual constituyen la mayoría.
Aunque en número constituyan minoría debería representar un fuerte alerta que cuatro intendentes estén involucrados en denuncias por violencia de género y también que dos ministros provinciales deban enfrentarse a estos cargos. El caso más resonante es el de Rubén Giacci, el ministro de Salud mendocino que tuvo que renunciar tras hacerse pública la causa judicial que se inició por las lesiones que le produjo a su pareja.
El Poder Judicial al banquillo
El Poder Judicial comprende el 26% de esta muestra. De las 40 denuncias registradas, 16 son protagonizadas por jueces y 14 por funcionarios judiciales relacionados con juzgados que deben intervenir en denuncias de violencia de género y en áreas de familia, minoridad, fiscalías o defensorías especializadas, entre otras dependencias. Un ejemplo: la denuncia que involucró a Julio César Castro, fiscal especializado en violencia de género, quien fue condenado por el abuso sexual y las lesiones que sufrió su ex pareja.
La más reciente es la que involucra al ministro pupilar de la defensa de Tucumán, Washington Navarro Arias, denunciado en mayo de este año por acosar sexualmente a la ex secretaria administrativa de ese ministerio. Navarro Ávila se transformó así en el sexto funcionario público tucumano denunciado y el segundo del Poder Judicial de esa provincia. Algunos casos:
En mayo de 2020 la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional decretó el procesamiento del ex diputado y actual intendente de la localidad de Famaillá, José Orellana, por el delito de abuso sexual contra una ex trabajadora de la Cámara de Diputados.
Bruno Romano, actual concejal del Partido Justicialista por la ciudad de Alberdi, fue denunciado por Romina Dip en marzo de 2018, luego de sufrir “innumerables golpizas”. Romano es boxeador. También fue denunciado por no cumplir con el régimen de alimentos para con su hija.
Edmundo Mistretta, funcionario de la Justicia Federal, enfrentará en los próximos meses un juicio oral por el delito de “abuso sexual simple” por dos hechos denunciados que sucedieron en el ámbito laboral del Poder Judicial Federal de Tucumán. Mistretta se jubiló antes de que avanzaran las acciones penales en su contra.
La más antigua: la que refiere al presidente de la Cámara de Casación Penal, Gustavo Hornos. Según informa el diario Perfil en marzo de este año el juez Hornos fue protagonista de un escrache virtual durante el acto del Día de la Mujer, del que era el principal orador. “Cuando pidió la palabra el juez, las camaristas Ángela Ledesma y Magdalena Laiño, y la jueza Luciana Montórfano, desaparecieron de la imagen y silenciaron sus micrófonos” y la reunión virtual fue intervenida con mensajes contra Hornos. Según detalla el artículo firmado por Mariano Confalonieri: “Hornos fue denunciado por quien fuera su cónyuge en 1987: lo acusó de haberla golpeado tras una discusión”. El expediente con el relato de la víctima forma parte de esta nota. En esa causa Hornos fue sobreseído. Según consigna Perfil: “El juez Remigio González Moreno lo sobreseyó el 29 de noviembre tras escuchar a Hornos, quien negó haber estado presente el día y la hora que su cónyuge denunció los hechos. En ese momento, Hornos ya era secretario judicial”. El escrache virtual del 8 de marzo habría tenido como objeto recordar este antecedente, pero también otras motivaciones, entre ellas aquella que la nota cita así: “Una de las personas presentes en el zoom contó a Perfil que además el camarista había tenido un problema con tres relatoras que pidieron irse de la Cámara”.
Las denuncias contra integrantes esa Cámara ese día también alcanzaron al juez Carlos Gemignani, quien el Día de la Mujer envió a sus colegas un mensaje expresando: “Feliz día para todas! Especialmente para las delincuentes!!! Solo se alcanzará la igualdad cuando se les reconozca el derecho a delinquir! Y también entonces sean pertinentemente penadas !!!”. El presidente del Consejo de la Magistratura, Diego Molea, solicitó que sea investigado por presunto mal desempeño de la función pública: “Es fundamental la intervención de este Consejo ya que, de ser comprobadas, las gravísimas expresiones del Dr. Gemignani resultan totalmente incompatibles con los esfuerzos que el Poder Judicial de la Nación está desarrollando para actuar y resolver con perspectiva de género”. Gemignani ya tiene una sanción por violencia de género. En 2019, el mismo Consejo le aplicó una multa del 35% de su sueldo por única vez por haber ordenado la detención de una secretaria del tribunal por negarse a cumplir una orden y por haber echado a la magistrada Liliana Catucci de una reunión.
Un dato clave: el Estado argentino fue condenado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por el caso de Olga Díaz, víctima de violencia. Producto de esta sentencia el Estado se comprometió a realizar un registro de denuncias presentadas contra magistrados, que no se cumple: solo tiene 5 casos que señalan a 3 funcionarios. 25 menos de los que pudo relevar este Observatorio.
La ley de la licencia
El Poder Legislativo ocupa el 23% de estas denuncias y recorre todos los niveles. Comienza en el Congreso de la Nación, donde una denuncia por violación involucra al senador José Alperovich, beneficiado por la Cámara Alta con una licencia desde hace dos años.
En las legislaturas provinciales se destaca la denuncia que involucra al diputado Manuel Mosca, de Juntos por el Cambio, presentada por una militante de su partido y por la cual también fue beneficiado con una licencia. En tiempos en que la fuerza política representada por este diputado era oficialista en territorio bonaerense y él ejercía la presidencia de la Cámara esa licencia significó que se paralizara la labor legislativa.
En esa misma época el Congreso bonaerense también fue epicentro de una denuncia por parte de una militante de su partido y por abuso sexual contra el senador Jorge Romero, integrante de la agrupación La Cámpora. Fue licenciado como todos los legisladores denunciados, pero fue el único que fue homenajeado en la última sesión del año 2019 de esa cámara.
Otro caso paradigmático: la denuncia que involucra al diputado provincial de Tucumán, Ricardo Bussi: según el relato de la víctima publicado en decenas de medios de prensa la violación habría ocurrido en su despacho y mientras en el recinto transcurría la sesión que debía aprobar la aplicación de la Ley Micaela en esa provincia.
Las fuerzas del orden
Las autoridades de las Fuerzas de Seguridad representan el 14% de esta muestra. La mayoría de las denuncias son presentadas por las parejas y subordinadas de uniformados a cargo de comisarías o fuerzas de seguridad departamentales. Tal es el caso del comisario mayor Rubén Edgardo Marcell, máximo jefe de la Estación Departamental de Escobar. Denunciado por su pareja, a quien golpeó en su casa de Tigre, estuvo prófugo durante una semana, hasta que se entregó acompañado por su abogado defensor, en agosto de este año. Durante el allanamiento realizado para detenerlo encontraron armas de guerra sin registrar y una moto robada con patente falsa.
Otra denuncia de este año involucra a Mario Alberto García, ahora ex jefe policial de la Comisaría Comunal de la localidad bonaerense de Henderson, por el delito de abuso sexual por parte de dos mujeres oficiales de menor rango que se desempeñan en la misma dependencia.
La más numerosa en cuanto a la cantidad de víctimas es la que involucra a Néstor Guillermo Villegas, comisario general e instructor de la escuela de cadetes Julio Dantas. En mayo de este año 30 cadetas formalizaron una denuncia por los contenidos impartidos por el docente. Una de las frases atribuidas a Villegas: “Para no pagar derecho de piso tienen que coger con su jefe para estar más acomodadas”. La denuncia penal por averiguación de delito es investigada por la UFI N°4 de Berazategui, a cargo de la fiscal Silvia Borrone.
Nota
MU 215: Sin chamuyo



Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va
Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.
Por Francisco Pandolfi

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema
Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.
Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país.
Por Sergio Ciancaglini

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio
La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.
Por Lucas Pedulla

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden
La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.
Por Claudia Acuña

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película
Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.
Por María del Carmen Varela

Un biodrama del presente: Puta madre
La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.
Por Evangelina Bucari

La Cogolla: Flor de cultivo
Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.
por María del Carmen Varela

Desentendimiento: Fingir demencia
Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del Más Acá: Parlantes
Por Carlos Melone
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
- ComunicaciónHace 2 semanas
Las agallas de Agulla
- MU214Hace 2 semanas
La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
- MU214Hace 3 semanas
El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
- Crisis ambientalHace 1 semana
Atanor: condena confirmada por “daño irreversible” al río Paraná y contaminación de aire, suelo y agua con agrotóxicos
- MU214Hace 4 semanas
Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz




































