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El revistazo: agite y foro de las revistas culturales independientes

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Durante dos días la Asociación de Revistas Culturales Independientes de Argentina (AReCIA) reunió a editoras y editores de todo el país para analizar la situación del sector y compartir estrategias, saberes y datos. Entre ellos, un anticipo del censo 2017: ya suman 7 millones de lectores y generan trabajo para más de 1.500 personas. Este 6 Foro se inició con una caminata performática que proclamó en la calle “defensa de la comunicación democrática, de la cultura autogestiva y la educación pública” y exigió la aparición con vida de Santiago Maldonado. Culminó con una asamblea que eligió a las nuevas autoridades y trazó los próximos desafíos: “Exigir una ley de fomento no significa reclamar una protección para nosotros, sino  que nuestras lectoras y lectores no paguen el costo de sostener la democratización de la comunicación, mientras el Estado subsidia a la prensa adicta con dinero público que reparte sin control y sin transparencia. Es el Parlamento quien está eludiendo su obligación de legislar para garantizar  que los derechos no sigan siendo privilegios que favorecen a unas pocas empresas de medios”. Un informe completo de este Foro anual, que ya se convirtió en el más importante punto de encuentro de las publicaciones culturales de Argentina.

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Foto: Lina Etchesuri para lavaca


Pancartas con tapas de revistas, una bandera de 50 metros, un sol primaveral y las artistas del Grupo de Experimentación en Artes del Movimiento (GEAM) fueron el punto de partida del 6° Foro de Revistas Culturales, que  anualmente realiza la Asociación de Revistas Culturales Independientes de Argentina (AReCIA), que nuclea a más de 200 publicaciones de todo el país. La sede de este nuevo foro es la escuela Isauro Arancibia para personas en situación de calle, que desde años pelea contra amenazas de cierre del Gobierno de la Ciudad. De esta forma, Arecia aunó sus reclamos: la defensa de la comunicación democrática, la cultura autogestiva y la educación pública.
El foro culminó el sábado con la presentación del quinto censo que AReCIA elabora cada año para conocer la situación del sector. Los datos más interesantes:

  • Hay 169 revistas censadas a la fecha del 6° foro. El 10 por ciento nació entre 2016 y 2017. El 57 por ciento corresponde a la Ciudad de Buenos Aires.
  • Las publicaciones gráficas y digitales son leídas por 7 millones de personas.
  • Generan trabajo para más de 1.500 personas.

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Foto: Lina Etchesuri para lavaca


Voz colectiva
El foro comenzó el viernes con una caminata performática. El punto de partida fue la sede de la Universidad Nacional de las Artes (UNA) en la calle Bartolomé Mitre. En la puerta, la editora Julia Pomiés leyó el porqué de esa elección:
“Nosotras, revistas culturales independientes y autogestionadas, estamos hoy acá para señalar con el cuerpo y con los pies cuál es nuestro punto de partida. Es este: la educación pública. En tiempos en los que se amenaza, confunde y degrada todo aquello que nos importa y nos da sentido, queremos señalar así lo que defendemos, lo que comunicamos y lo que necesitamos. Dice el estatuto de esta Universidad Nacional de las Artes que sus metas y fines son “Formar y capacitar, con solidez profesional, espíritu crítico y reflexivo, mentalidad creadora, sentido ético y sensibilidad social, en un clima de libertad, justicia y solidaridad. Que así sea”.
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Julia Pomies, editora de la revista Kiné, nueva presidenta de AReCIA. Foto: Lina Etchesuri para lavaca


La siguiente parada explicitó este reclamo: la bandera con la leyenda “Ley de Fomento ya” se extendió a lo largo de la puerta del Congreso para señalar la deuda histórica del Estado con estas publicaciones:
Nosotras, revistas culturales independientes y autogestionadas, estamos hoy acá para señalar con el cuerpo y con los pies que este Congreso de la Nación tiene una deuda. Y que esa deuda no es con nosotras, sino con nuestras lectoras y lectores. Y por eso mismo es inmensa. Es una deuda tan grande como enorme es la concentración mediática que generó el imperio de las presiones, extorsiones y prebendas, el monopolio del papel, la mafia que destroza el mercado de la distribución, que es la misma que patotea a canillitas y recorridos, intentando así controlar qué publicaciones vamos a poder ver en los kioscos y cuáles no. Son las mismas mafias que se llevan el 60% de la tajada de la pauta oficial y las mismas que convierten al periodismo en un centro de operaciones de prensa de los gobiernos de turno. Ustedes, diputadas, diputados, senadoras y senadores, son cómplices de este desguace de la libertad de expresión. Esa es la dimensión de su deuda. Tan enorme, que achica peligrosamente a la democracia que ustedes dicen representar. Nosotras, revistas culturales independientes y autogestionadas, exigimos una ley de fomento. Exigimos una ley que garantice la comunicación democrática. Exigimos, señoras y señores, legisladores, que cumplan con su trabajo, porque esa es su obligación y nuestro derecho”.
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Foto: Lina Etchesuri para lavaca


El revistazo: agite y foro de las revistas culturales independientes
Construir futuro
La caminata performática de las revistas culturales comenzó entonces  a ser seguida y filmada por personal de civil de la Policía de la Ciudad. Lxs editorxs que se encontraban en Plaza de Mayo con los preparativos del acto central también fueron interrogados por  efectivos policiales, que se comunicaban por handy con los de civil. Así supieron que la caravana estaba en Avenida de Mayo y 9 de Julio, donde se detuvo para decir:
“Nosotras, revistas culturales independientes y autogestionadas, estamos hoy acá para señalar con el cuerpo y con los pies que nuestro compromiso cotidiano  es con la sociedad. Que con ella latimos y con ella existimos. Y que eso significa hoy preguntar ¿Dónde está Santiago Maldonado? Y exigir una respuesta al Estado, la única posible: aparición con vida”.
Las bandera de 50 metros cruzó a lo largo de la avenida 9 de Julio en dirección a la siguiente parada: Avenida de Mayo y Chacabuco, frente a la placa que recuerda el asesinato de Gustavo Benedetto, frente al banco HBC, el 20 de diciembre de 2001. La voz colectiva proclamó:
“Nosotras, revistas culturales independientes y autogestionadas, estamos hoy acá para señalar con el cuerpo y con los pies que tenemos memoria. Y que esa memoria es compromiso y es número y es nombres. Es 30 mil desaparecidos, presentes, ahora  y siempre. Es Darío y Maxi. Es Julio López, Luciano Arruga, Iván Torres, Marita Verón y es cada uno de los 36 asesinados el 19 y 20 de diciembre. Y hoy también es pregunta, que repetimos tantas veces como sea necesario: ¿Dónde está Santiago Maldonado?”.
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Foto: Lina Etchesuri para lavaca


“Hacemos periodismo, hacemos futuro”
La caminata perfomática llegó, entonces, a la Plaza de Mayo.  La bandera con la inscripción «Ley de Fomento YA» se desplegó a lo largo de la Pirámide.  Allí, la voz de las revistas culturales fue encarnada por Carolina y Teo, madre e hijo, ambos integrantes del grupo de teatro comunitario del Circuito Cultural Barracas, que leyeron el manifiesto de apertura del 6 Foro:
“Nosotras, revistas culturales independientes, estamos hoy en Plaza de Mayo para señalar con el cuerpo y con los pies que somos hijas de una larga historia, pero también de un inmenso futuro que nos compromete.
Hacemos comunicación como una herramienta que nos permite construir lo que necesitamos nosotros y nuestra época: conocernos, entendernos y respetarnos en la enorme diversidad que representa vivir en democracia.
Estos días en los que estamos sufriendo el terror de la concentración, la violencia de las operaciones mediáticas, la cacería policial como respuesta a movilizaciones, el armado de causas a quienes se expresan en las calles, los allanamientos arbitrarios a centros culturales, organizaciones sociales y partidos políticos; estos días donde estamos sufriendo por la desaparición forzada de Santiago Maldonado, son por eso mismo, los días en los que tenemos que estar frente a esta Pirámide de las Madres de Plaza de Mayo para señalar que estamos dispuestas y estamos preparadas para defender el futuro que juntas representamos.
Es ese futuro en el que la libertad de expresión es un bien social, que no se vende ni se negocia.
Es ese futuro en el que la comunicación es ética y compromiso con la verdad.
Es ese futuro en el que el periodismo es trabajo digno y con derechos.
Es ese futuro en el que la educación pública es tesoro y es respeto.
Es ese futuro en el que la democracia es debate, es diversidad y es esfuerzo común por encontrar la mejor manera de que todas las personas, todas las expresiones y todas las formas de difundir lo que sentimos y pensamos tengan las mismas oportunidades y los mismos derechos.
Nosotras, revistas culturales independientes, estamos hoy en Plaza de Mayo para exigir que el Estado garantice una comunicación democrática y que se sancione ya el fomento y protección de nuestras publicaciones que la brutal concentración mediática amenaza.
Nosotras, revistas culturales independientes, estamos hoy en Plaza de Mayo también para exigir que el Estado garantice nuestro trabajo y separe y sancione a los funcionarios y agentes que  filman, fotografían, golpean, amenazan  y encarcelan a nuestras compañeras y compañeros cuando están cumpliendo la función que tanto le molesta al poder: informar la verdad.
Nosotras, revistas culturales independientes, estamos en Plaza de Mayo exigiendo, por nuestro presente y por nuestro futuro, una respuesta urgente a una pregunta urgente: ¿Dónde está Santiago Maldonado?”.
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Carolina y Teo, del grupo de teatro comunitario Circuito Cultural Barracas leen el Manifiesto de apertura del 6° Foro. Foto: Lina Etchesuri para lavaca


La sociedad contra los medios
El Foro continuó en el colegio Isauro Arancibia con una charla sobre la cobertura de los medios autogestivos de la desaparición forzada de Maldonado, en el que participaron Maximiliano Goldschmidt  (Revista Cítrica), Gabriel Chávez (La Garganta Poderosa), Adrián Murano (Tiempo Argentino) y Lucas Pedulla (Revista MU – lavaca.org). Cítrica fue el primer medio que viajó al lugar de los hechos y publicó, de forma exclusiva, el testimonio de la comunidad sobre lo que sucedió el 1 de agosto durante la represión en la Pu Lof en Resistencia, del Departamento de Cushamen: “Los medios autogestivos conseguimos que el caso Santiago Maldonado fuera agenda. Fuimos directo a la fuente y contamos lo que había pasado”.
MU sostuvo que la desaparición de Maldonado debe ubicarse dentro de un contexto de represión sistemática a la comunidad mapuche y que la presencia de los medios autogestivos fue central en la cobertura: “Cada desaparición forzada en democracia despliega un andamiaje en el que es posible determinar no sólo una misma respuesta por parte del Estado y del Poder Judicial, sino también de los medios comerciales. Allí nuestro rol es clave”.
Por su parte, Tiempo Argentino remarcó que la cobertura de los medios autogestivos evidenció que es posible construir un periodismo de calidad , sustentado en una sinergia cooperativa que permite lograr un alcance masivo: “Esas tres variables son el desafío. Es necesario avanzar hacia una colaboración del sector sistematizada, respetando las identidades de cada medio. Con esta cobertura muchos empezaron a valorar al sector”. Por último, La Garganta Poderosa sostuvo la importancia de contar la noticia en el lugar de los hechos: “No contar desde afuera porque ya vivimos nosotros qué significa que alguien que no vive en las villas hable de nosotros”. Además, destacó la entrevista que le hicieron al lonko mapuche Facundo Jones Huala (detenido desde el 27 de junio), en la que les subrayó que la movilización social iba a lograr que la noticia de la desaparición de Santiago se instalara en la agenda de los medios comerciales. Y así está siendo.
La larga ausencia de políticas públicas
La primera jornada del sexto foro concluyó con una charla sobre el libro Editar sin patrón. La experiencia política-profesional de las revistas culturales independientes, una publicación compilada por el docente e investigador Daniel Badenes (expresidente de AReCIA e integrante de la revista La Pulseada) que reúne una serie de artículos académicos que constituyen un material único en el estudio de las publicaciones autogestivas en Argentina. La mesa contó con la participación de dos de sus coautorxs: Gustavo Zanella (periódico El Andén) y Sofía Castillón (investigadora de la Universidad Nacional de Quilmes).
“Visibilizamos al sector de revistas culturales no sólo desde un punto de vista simbólico, sino también económico”, subrayó Castillón. “Es un sector significativo económicamente para que se lo tenga en cuenta en la construcción de políticas públicas: esa ausencia de políticas constituye una postura ideológica del Estado”. Además, sostuvo que cada publicación “esboza una comunidad en la que se ven espacios de innovación en tiempos de escritura”.
En tanto, Zanella destacó que hay una “vacancia académica” respecto al estudio de las revistas culturales. “No había un estudio sistematizado de las publicaciones. Lostiempos de furiosas crisis han sido paridores de revistas culturales. Es un fenómeno que deberíamos tener presente”. El capítulo de Zanella en el libro habla sobre las estrategias de financiación de las revistas: “Muchas tienen herramientas parecidas a la hora de recaudar para ser sustentables y volver a salir a la calle. Esa característica convierte a las publicaciones no sólo editoras, sino también en gestoras culturales”.
Los desafíos por venir
El cierre del 6 Foro fue la asamblea que repasó lo realizado durante el año y trazó un panorama del porvenir del sector: la crisis de los medios comerciales, la precarización laboral del trabajo periodístico, la concentración mediática y el control gubernamental de la agenda sitúan a estas publicaciones en una postal de emergencia y alerta, en el que las y los lectores refuerzan su rol de aliados estratégicos y sostén privilegiado. “Nuestra fuerza está en esa relación y eso nos obliga y compromete. Exigir una ley de fomento no significa, entonces, reclamar una protección para nosotros, sino  que nuestras lectoras y lectores no paguen el costo de sostener la democratización de la comunicación, mientras el Estado subsidia a la prensa adicta con dinero público que reparte sin control y sin transparencia. Es el Parlamento quien está eludiendo su obligación de legislar para garantizar  que los derechos no sigan siendo privilegios que favorecen a unas pocas empresas de medios”.
Con esta conclusión, Arecia eligió su  nueva comisión directiva, que quedó conformada así:

  • Presidencia: Julia Pomiés (Kiné).
  • Vicepresidente: Lucas Pedulla (MU).
  • Tesorera: Mariane Pécora (Periódico VAS).
  • Secretaria: Jésica Farías (Revista Cítrica).
  • Vocal titular: Liliana González (Inquieta de Rosario).
  • Vocal suplente: Alejandro Palmas (Al Margen, de Bariloche).
  • Revisor de cuentas titular: Gustavo Zanella (El Andén).
  • Revisor de cuentas suplente: Joel Vargas (ArteZ).
  • Secretaría de Fortalecimiento Interno: Ludmila Centurión Girola (PPV).
  • Secretaría de Derechos Humanos: Mirta Favre (Puro Chamuyo/Cuadernos de Crisis).
  • Secretaría de Prensa: Nicolás Sagain (NaN).

El revistazo: agite y foro de las revistas culturales independientes

Las artistas del Grupo de Experimentación en Artes del Movimiento (GEAM), de la Universidad Nacional de las Artes acompañaron la caminata performática. Fotos: Lina Etchesuri para lavaca


El revistazo: agite y foro de las revistas culturales independientes

Fotos: Lina Etchesuri para lavaca


El revistazo: agite y foro de las revistas culturales independientes

Fotos: Lina Etchesuri para lavaca


 
 
 
 

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La ronda, en la mirada de Cecilia Bethencourt

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Tercera entrega del registro colaborativo de la ronda de las Madres de Plaza de Mayo, que se propone así transmitir el valor de la constancia, de los pies en el espacio público, de la gota a gota que orada la piedra, la no violencia contra la violencia, su valor social, su peso histórico, sus 40 años de coreográfico diseño: media hora, todos los jueves, 2.391 veces al 15 de enero, fecha a la que corresponde esta cobertura realizada por la fotógrafa Cecilia Bethencourt. Toda la producción será entregada a ambas organizaciones de Madres y al Archivo Histórico Nacional. Invitamos a quienes tengan registros de las rondas realizadas estos 40 años a que los envíen por mail a [email protected] para sumarlos a estos archivos. Esta iniciativa es totalmente autogestiva.

La ronda, en la mirada de Cecilia Bethencourt
Foto: Cecilia Bethencourt. Hermanas pertenecientes a la Línea Fundadora de Madres de Plaza de Mayo, marchan en la Ronda de numero 2391 por la lucha de la Memoria, la Verdad y la Justicia en Buenos Aires, Argentina el 8 de febrero de 2024.

“Elegí trabajar interviniendo las fotos a través de la perforación de las imágenes como acto de resiliencia y lucha para llenar de luz el valor de la constancia, la memoria, esa huella que queda en cada paso de esfuerzo de Las Madres de Plaza de Mayo. Una luz que habla de la resistencia, la fortaleza, un atravesar la violencia con la no violencia, un reclamo por la Verdad y la Justicia”.

La ronda, en la mirada de Cecilia Bethencourt
Foto: Cecilia Bethencourt. Pina del Fiore, Madre de Plaza de Mayo se colaca el pañuelo blanco sobre su cabeza, simbolo con el que se identifican a lo largo de estos años para reclamar por sus hijos desaparecidos en la dictadura militar durante la Ronda de los jueves numero 2391 en Plaza de Mayo, Buenos Aires, Argentina el 8 de febrero de 2024.

La ronda, en la mirada de Cecilia Bethencourt
Foto: Cecilia Bethencourt. Pina del Fiore, Madre de Plaza de Mayo, perteneciente a la Asociación llega a Plaza de Mayo para marchar en la Ronda de los jueves numero 2391 en reclamo de Verdad y Justicia en Buenos Aires, Argentina el 8 de febrero de 2024.

La ronda, en la mirada de Cecilia Bethencourt
Foto: Cecilia Bethencourt. Carmen perteneciente a la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, marcha junto a militantes, activistas y turistas en la Ronda numero 2391 en Buenos Aires, Argentina el 8 de febrero de 2024.

Sobre Cecilia Bethencourt

IG @cebethania
Es fotógrafa, psicóloga y comunicadora audiovisual. A través de su trabajo explora temas de construcción de identidad, cuerpos, sexualidad, memoria y procesos de transformación con un enfoque transdisciplinario. Centrándose en nuevas formas y posibilidades de vinculación. En el año 2022 edito su primer libro “Otra Piel” trabajo fotográfico de autorretratos realizado en pandemia. Actualmente trabaja en sus dos nuevos proyectos multidisciplinarios uno sobre el cuerpo en las trabajadorxs sexuales y sus derechos negados y otro sobre la desintegración del lenguaje, recuerdo y memoria.

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“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut por el fuego en Los Alerces

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La comunidad mapuche lof Paillako realizó una recuperación territorial en 2020, dentro del Parque Nacional Los Alerces, en lo que históricamente fue hábitat mapuche tehuelche. Días después de iniciarse el fuego, Ignacio Torres apuntó como responsable a la comunidad y puntualmente a uno de sus integrantes, Cruz Cardenas, con pruebas inexistentes. El “mapuchómetro” y los incendios que vienen desde 2008. Las no respuestas del gobernador y del presidente interino del Parque. El comunicado de la Coordinadora del Parlamento Mapuche Tehuelche de Río Negro, lo que dice la Constitución y la respuesta de toda una comunidad que cuenta cómo, desde su cosmovisión, la vida se vive de otra manera.

Texto: Francisco Pandolfi/ Fotos: Nicolás Palacios

desde Esquel

El jueves 25 de enero por la noche comenzó el incendio en el Parque Nacional Los Alerces que, dentro de su jurisdicción y fuera de sus límites ya en tierras provinciales, quemó alrededor de 8 mil hectáreas. Cinco días después del primer foco, el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, afirmó lo siguiente sobre las responsabilidades del fuego:

“Una vez controlado el incendio vamos a empezar con una investigación muy fuerte para quienes hacen esto desde hace muchos años en Chubut. Lo hacen para tomar tierras. Son delincuentes que tienen un negocio inmobiliario. El problema no son los pueblos originarios sino estos delincuentes que bajo falsas banderas toman tierras en Neuquén, en Río Negro, en Chubut y creo que es momento de ponerle un parate definitivo”.

“Hay que separar los pueblos originarios de los delincuentes que no están legalmente constituidos, como es el caso de la toma en el Parque Nacional Los Alerces, que no tiene nada que ver con los pueblos originarios. El delito es del exbrigadista Cruz Cardenas que se autopercibe de Pueblos Originarios pero no está reconocido. Quiero hacer esta diferenciación: en Chubut convivimos en total armonía con Pueblos Originarios, que es gente trabajadora y de bien y no tiene nada que ver con estos pseudo mapuches que se embanderan para cometer delitos, tomar tierras, amedrentar a los vecinos, incendiar campos y zonas privadas”.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut por el fuego en Los Alerces

Escenas del bosque incendiado en la Patagonia. (Foto Nicolás Palacios para lavaca)

Apuntados por el gobernador

Al escuchar estas declaraciones en Radio Rivadavia –luego replicadas por una tropa de medios de comunicación– se podría presumir que absolutamente todas las pruebas existentes en la causa judicial por el incendio, que lo lleva el Tribunal Federal de Esquel, condenan como autor a Cruz Cardenas, integrante de la comunidad mapuche Paillako.

Sin embargo, hasta el momento no hay absolutamente ningún indicio que culpe a Cruz Cardenas ni a nadie de la lof.

Desde lavaca intentamos comunicarnos con Ignacio Torres para preguntarle qué pruebas ostenta para asegurar lo que dijo tres semanas atrás, el domingo 28 de enero. Hasta el cierre de la edición de esta nota, no había respondido al pedido de entrevista.

La comunidad mapuche Paillako (“tranquilo”, en mapuzungun) recibe a este medio para charlar, como una especie de derecho a réplica, sobre el señalamiento del máximo mandatario provincial. El encuentro se da en ronda dentro de la comunidad, que está dentro de los límites del Parque Nacional Los Alerces, que a su vez está dentro de lo que históricamente fue territorio habitado por el pueblo mapuche-tehuelche.

Hace cuatro años que la lof Paillako inició la recuperación de su territorio en ese lugar, donde hace más de cien años vivieron sus ancestros. “Mis abuelos paternos se instalaron un tiempo antes de la creación de Parques Nacionales (1937), que cuando llegó empezó con los desalojos y sometimientos hacia las poblaciones. Antes acá era todo abierto y Parques achicó y cerró espacios, hasta llegar al día de hoy que para hacer cualquier cosa debés pedirle permiso, ya sea para hacer un baño o poner una chapa”, cuenta Cruz Cardenas, el apuntado por Torres y compañía.

Tiene 35 años, le dicen “Lemu” y trabajó varios años como brigadista. Aunque no está acostumbrado a dar notas, consensuaron colectivamente salir a hablar. “Necesitamos que se difunda lo que está pasando acá. Esto es día a día y están avanzando contra nosotros; acaban de arrestar a un peñi de otra comunidad (Matías Santana, testigo en la desaparición y muerte de Santiago Maldonado), están cazando mapuche por todos lados”.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut por el fuego en Los Alerces

Cruz Cárdenas, señalado por el gobernador. (Foto Nicolás Palacios para lavaca)

Mapuchómetro

El gobernador se refirió a Cárdenas como quien se “autopercibe de Pueblos Originarios pero no está reconocido”.

Reflexiona Cruz: “El ser mapuche siempre lo sentí, aunque mis padres no se reconocían así; me decían que mi apellido era español, no mapuche. Junto a una machi (líder espiritual) fui haciendo mi propio camino de reconocimiento y comprendí la importancia de reivindicar y recuperar el territorio. Acá se dio la resistencia de las poblaciones preexistentes y las masacres winkas; estuvieron los invasores, con sus armas poderosas. Eso generó nuestra recuperación del territorio hace cuatro años”. Va más allá: “Cada familia tiene un proceso de reconstrucción, en lo espiritual, en la lengua”.

Maru, a su lado, también conforma la comunidad. Su compañero es mapuche y ella pertenece al pueblo charrúa. Tiene a su pichi (pequeño) en brazos. “Uno de los motivos para preservar el territorio es el acompañar a las crianzas, que tengan una alimentación real, que no se críen pensando que la comida crece en una góndola, sino que sepan que viene de la tierra, cómo cultivarla; que entiendan cómo criar, cuidar y respetar a un animal, incluso si lo van a comer; que puedan crecer más sanos y que si se enferman, conozcan la medicina que también crece en la tierra”.

A la izquierda está Lliuto, lamien (hermana) de la lof: “El ser mapuche no tiene que ver con lo externo, sino por lo que uno siente, la conexión con el lugar. Es un bajón que el gobernador utilice un mapuchómetro cuando habla. Es difícil conectarse con el entorno rodeados de cemento, de ruido, del estrés que nos provoca la rutina. Cuando uno quiere volver al territorio siempre está latente la pregunta, ¿cuál es el mío? Ahí caemos en la realidad de que somos un pueblo que quisieron exterminar, que sufrió un genocidio, que hubo mucha tristeza. Mis abuelos dejaron de hablar en mapudungun para resguardar a sus hijos y a sus nietos, porque les pegaban en la escuela. Por esa historia, este proceso lo atravesamos con mucho dolor, pero lo encaramos con más fuerza para reivindicar nuestra tierra, que nos siguen negando hoy”.

Enlaza la cosmovisión mapuche con lo que está pasando en Los Alerces. “Si uno tiene un vínculo con el territorio, si puede sentir esa conexión, se es mapuche en todos lados; siempre con respeto, claro. Por eso jamás se nos ocurriría hacer un daño como provocar un incendio; nos duele un montón saber que se están perdiendo años y años de vida… porque la vida va más allá de lo humano y nosotros luchamos por defender lo que hay a nuestro alrededor”.

Foto Nicolás Palacios para lavaca

¿Quién negocia con las tierras?

Tras las declaraciones del gobernador, la Coordinadora del Parlamento Mapuche Tehuelche de Río Negro repudió sus dichos: “Sobre el pueblo mapuche históricamente se ha construido la imagen de la violencia: invasor, asesino y ahora terrorista, negando su preexistencia al Estado. Este discurso ha sido utilizado para avalar la violencia estatal, que hace 145 años ocupó el territorio de la Patagonia, luego de la campaña genocida. En la actualidad la defensa del territorio por parte de las comunidades mapuche tehuelche frente al extractivismo salvaje es catalogada como terrorismo. Este argumento pretende ser utilizado para enviar nuevamente al Ejército al territorio”.

En otro fragmento, denuncian: “En este discurso anti-mapuche, el gobernador se arroga el derecho de reconocer quién es mapuche y quién no, algo claramente contrario a derecho. Años atrás éramos quienes poníamos en amenaza la soberanía argentina, ¿hoy somos quienes incendiamos nuestro propio territorio? El gobernador expresa que la intencionalidad de los incendios y la responsabilidad del pueblo mapuche tehuelche están dadas porque detrás de cada conflicto comunitario hay un negocio inmobiliario de tierras. Es ilógico, no somos nosotros quienes negociamos el territorio con empresarios extranjeros. No somos nosotros los invasores. No somos nosotros quienes provocamos los incendios de nuestro propio territorio”.

La comunidad Paillako además de defenderse de las acusaciones del gobierno provincial, también denuncia atentados: “En los cuatros años que lleva esta recuperación, intentaron prendernos fuego ocho veces, porque no quieren que estemos acá”, afirma Cruz Cardenas. “Es muy doloroso la destrucción; lo que se está perdiendo en el bosque costará muchos años en volver. Se regenerará si se cuida como se debe, si es que estos fuegos no se originan para explotar la montaña, para limpiar y después hacer algún emprendimiento”.

–Con las leyes actuales de Parques Nacionales las tierras no se pueden vender.

–Cruz: Muchos dicen que en Parques Nacionales no pueden hacerse negocios inmobiliarios, ni explotaciones, pero hay muchas hectáreas quemadas que ya no corresponden a Parque, son parte de terrenos fiscales de la provincia.

–Lliuto: En el Parque hay una gran cantidad de negociados, emprendimientos inmobiliarios que no lo tiene la gente mapuche…

Cruz, ¿por qué creés que el ensañamiento fue hacia vos?

–Ellos saben que para cualquier explotación y mega proyecto que dañe la tierra, van a tener una oposición del pueblo mapuche. Entonces, esto les sirve para pedir con más fuerza que nos desalojen y poner a la gente en nuestra contra para sacarnos del camino.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut por el fuego en Los Alerces

El bosque sigue humeando tras los incendios. Foto Nicolás Palacios para lavaca

Preexistencia sin valor

Cruz Cardenas, junto a su compañera, fueron denunciados por el delito de usurpación cuando llevaron a cabo la recuperación territorial. El abogado defensor, Gustavo Franquet, le explica a lavaca: “La acusación de usurpación no tiene ningún sustento, porque las familias de Cruz y de su compañera son pobladoras del lugar, han estado históricamente ahí; ellos hicieron una recuperación de su identidad e inmediatamente comenzó el hostigamiento de Parques Nacionales y la denuncia por usurpación. La respuesta que reciben del Estado no es de reconocimiento, ni de respeto a ese proceso entendiendo que son pueblos preexistentes como dice la Constitución Nacional y que tienen derecho a recuperar y construir plenamente su identidad. No, al contrario, lo que supuestamente te lo dan en las grandes palabras que figuran en la Constitución, después te lo sacan en las mezquindades de los funcionarios y del Poder Judicial”.

La causa está elevada a juicio en el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia. En las declaraciones que hizo Torres dijo que “la causa es por una toma de hace varios años, de 2016”. El mismísimo expediente lo desmiente, ya que la recuperación data de enero de 2020. Dice Franquet: “La cantidad de cosas sin sentido que dijo el gobernador de Chubut… Esta gente es todo el tiempo así, está acostumbrada a decir cualquier cosa. Evidentemente decir cualquier cosa es la característica de esta época, pero claro que tuvo una intención: lo hizo para apretar a que los desalojen”.

La vegetación que sobrevive, y la que quedó incendiada en la ladera de uno de los cerros. (Foto Nicolás Palacios para lavaca)

5 grandes incendios en 15 años

Este incendio no es el primero que ocurre en este Parque. En los últimos quince años hubo cuarenta focos intencionales y cinco grandes fuegos que arrasaron en 2008, 2015, 2016, 2023 y 2024 alrededor de 17 mil hectáreas.

La anterior gestión del Parque Nacional Los Alerces había iniciado una mesa de diálogo con la lof Paillako para destrabar el conflicto. “Habíamos llegado a un buen acuerdo; la negociación implicaba varios puntos, entre ellos que nosotros habilitemos un camino que cerramos por seguridad cuando hicimos la recuperación, y desde Parque se iba a reconocer nuestro territorio. Para eso nos exigieron tener una personería jurídica, que en verdad nosotros no creemos necesario tener, pero igual la hicimos. Sin embargo, el intendente de Parque (Hernán Colomb) renunció en agosto pasado y el diálogo se cortó”.

Dice la comunidad: “A raíz de los últimos incendios, levantamos el bloqueo del camino que habíamos hecho; hablamos con los brigadistas y razonamos que lo mejor era habilitar ese lugar y que se volviera a utilizar ese camino”.

Hoy en día, Parques Nacionales no tiene autoridades elegidas. El directorio está acéfalo y en el Parque Nacional Los Alerces se nombró como interino al guardaparques Danilo Hernández Otaño, con quien la comunidad aún no tuvo contacto. El pedido de entrevista previo a la publicación de esta nota, no fue contestado.

Re-existir

En Paillako hay vacas, caballos, gallinas, abejas y anhelan a que pronto haya ovejas también. Hay huertas familiares, comunes entre varias rucas (casas) y hay una siembre comunitaria, entre la totalidad de la lof. “Acá se da muy bien la papa, la haba, el ajo, las arvejas, el trigo; los cereales se dan casi todos”, dice Maru. Agrega Cruz: “También los árboles frutales, como manzanas, ciruelas, guindas, frambuesas y frutillas. Nuestro propósito es ir haciendo mayores escalas para garantizar una buena alimentación y que nos permita hacer intercambios”.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut por el fuego en Los Alerces

Vida vegetal y vida humana: una idea de comunidad. (Foto Nicolás Palacios para lavaca)

¿Qué molesta de que estén acá? Intercalan la voz, en ronda, y confeccionan una respuesta común: “Nada, nada, no les estamos molestando en nada. Si les molesta es porque somos mapuche. Porque ni siquiera es que jodemos al turismo. Pensemos: quienes perjudican el turismo son los que le echan miedo al turista por la existencia del mapuche, esas personas generan los problemas, no nosotros. Y otra cosa: la comunidad tiene menos de 2 mil hectáreas, mientras que el Parque Nacional Los Alerces cuenta con 250 mil. O sea, tampoco es que estamos tomando el parque, ¿no?”.

Agregan: “Creemos que lo que jode es que nunca vamos a estar de su vereda, nunca pensaremos en explotar la tierra para hacer plata y hacerla bosta. Hoy ni siquiera se puede acampar gratis en el Parque (dormir una noche en un camping oscila entre 12 mil y 14 mil pesos), antes era todo libre y ahora la mayoría es privado. Por eso es importante recordar que las leyes de Parque están hechas en tiempo de dictadura (firmadas por Jorge Rafael Videla); en base a eso se manejan hoy”.

Cierra la comunidad, entre mate y mate, mientras los pichis corren, comen frutas, se caen y se vuelven a parar: “Se viene difícil el futuro, complicado, eso lo sabemos; nosotros tenemos que estar fuertes, amparados por las fuerzas que nos protegen en este lugar; acá vamos a resistir, no pueden sacarnos de nuestro territorio, no vamos a permitir más desalojos”.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut por el fuego en Los Alerces

La reunión de parte de la comunidad con lavaca. (Foto Nicolás Palacios para lavaca)

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Incendios en Chubut: Lo que el fuego no se llevó

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El incendio generado en el Parque Nacional Los Alerces, que ya lleva quemadas alrededor de 8 mil hectáreas, se extendió a la población rural de Alto Río Percy, a 13 kilómetros de la ciudad de Esquel, en Chubut. La casa más alejada es la de Gisela y Lorena, dos amigas que debieron autoevacuarse con las llamas a menos de quinientos metros. Creyeron que habían perdido todo, pero su casa se salvó. Alrededor, se quemó todo. La explicación de lo inexplicable. La falta de prevención. La vida en un paraíso, ahora arrasado por el fuego. Y una colecta colectiva, para empezar la reforestación. Desde Esquel. Texto: Francisco Pandolfi

Dos pasos y medio. Ni más ni menos. 

Sesenta centímetros.

Ni más ni menos.

No hay nadie en el poblado rural Alto Río Percy, donde viven alrededor de cien personas en las afueras de la ciudad chubutense de Esquel, que no hable de “milagro”, de “cosa de mandinga”, “de creer o reventar”, “de algo fuera de lo común, nunca visto”.

Acá, todo lo que se ve es impresionante. Impresionantemente triste. Impresionantemente carbonizado.

Y en medio de todo quemado, una casa sin quemar.

La vida, como oasis en un desierto rodeado de muerte.  

Autoevacuadas

El fuego en el Parque Nacional Los Alerces comenzó el 25 de enero y una semana después, el domingo 4 de febrero, arrasó con centenares de hectáreas del Percy. En total, ya se quemaron alrededor de 8000 hectáreas, el fuego continúa activo y, aunque según las autoridades el fuego está controlado, preocupan las condiciones meteorológicas (más de 30 grados) y que sigan prendidos varios focos.

Uno de ellos está ahí nomás de una casita hermosa que levantaron con muchísimo esfuerzo Gisela Finocchiaro y Lorena Domínguez, amigas desde hace más de 15 años. La nombraron Monte Lontano. Lontano, en italiano, significa lejano. 

Esta casita es la última del poblado, la más alejada. Tan distanciada que, cuando empezó el fuego en Los Alerces, y previendo que podría avanzar hacia el Percy, colgaron un cartel a un kilómetro del hogar, para avisarle a las autoridades que más allá había una vivienda. El cartel voló por el calor. Y ellas debieron irse cuando las llamas se les vinieron encima: “El domingo 4 de febrero fue el momento más crítico; el fuego se acercó bastante y decidimos irnos a Esquel, que está a 13 kilómetros, con la convicción de que el incendio no alcanzaría la casa. Pero ni bien llegamos, nuestro vecino Fabián nos llamó para decirnos que ya estaba muy cerca, que lo mejor era volver a sacar lo más importante. Regresamos y el fuego ya estaba detrás nuestro, a 500 metros; nos quedamos paralizadas, nuestra casa que habíamos hecho con tanto cariño y amor, no iba a zafar. En esos minutos le rogamos a Defensa Civil que bajaran nuestras cosas, pero debimos autoevacuarnos solas. Por una aplicación de la NASA, seguimos el devenir del fuego y vimos cómo había pasado por nuestra casa, pero a la mañana siguiente nos llamaron que se había salvado; no lo podíamos creer”.

Incendios en Chubut: Lo que el fuego no se llevó

Gisela y Lorena en el bosque quemado a metros de su casa / Foto: Nicolás Palacios para lavaca

Prevenir para no curar

Gise invita a pensar: “No nos gusta generar discordia por cómo debimos autoevacuarnos, pero sí nos parece importante contar lo que pasó. Al tener un vehículo pudimos sacar algunas cosas en tiempo récord, pero a nivel país debemos prepararnos de otra manera; hay que tener cuadrillas ya preparadas y no esperar a que pase algo para saber qué es lo que se puede hacer; hay que ganarle de mano al fuego, tener los caminos preparados; si queremos bosques nativos hay que cuidarlos, limpiarlos; acá no se puede llegar donde está el fuego porque no está preparado el área o los suficientes recursos para atacar el fuego. Hace más de 15 años que a Alto Río Percy no le dan bola; el intendente acaba de asumir y este fue su bautismo; confío que todo va a cambiar, pero necesita ayuda de provincia y nación”. 

Lore invita a pensar: “No podés tener brigadistas sin estar en planta permanente, contratados, con un mísero sueldo. Están arriesgando su vida… Me da la sensación de que el gobierno improvisa, va viendo en el camino lo que va pasando, pero todo lo que está en juego es vida. Desde el insecto más pequeño, los árboles, los animales hasta la gente que vivimos acá; estamos hablando de vidas. Alto Río Percy es parte del ejido municipal de Esquel, hoy es noticia nacional, pero nunca se le prestó atención; la gente tiene problemas en el invierno para arrear los animales, no se limpian los caminos, no hay agua, no hay gas”.

Cementerio en el paraíso

Los postes de ciprés que sostienen la casa a un metro de altura están tiznados. Los vidrios que dan a la sala de estar y a la cocina están quebrados. El que da a una habitación en el primer piso, a seis metros de altura, también. ¿Cómo no explotaron? “Pusimos doble vidrio y se rompió la placa del exterior, pero soportó la interna. De haber sido un vidrio común, la casa estaría toda quemada, porque una vez que agarraba las cortinas y luego la madera, chau”. 

Dentro del hogar todo está intacto; con cenizas y un leve olor a humo, pero nada haría imaginar lo que se ve a través de esos vidrios resquebrajados: un cementerio de árboles en medio del paraíso. Esqueletos de un bosque que ya nunca será igual. “Era el hábitat natural de muchas especies nativas que han muerto. Se quemaron lengas, ñires, lauras, radales, todo el bosque nativo. Respecto a la fauna, no sabemos cuántos animales se quemaron y cuántos se escaparon, en una zona donde hay ciervos, liebres, huemules, chanchos jabalíes, pumas, vacas y muchas aves. Esto es una catástrofe natural inconmensurable, a nuestro vecino más cercano, que está a mil metros de acá, se le quemó el 85% de su campo y el fuego quedó a menos de cien metros de su casa”. 

El olor a quemado penetra por las fosas nasales, aunque lo peor se lo llevan los ojos. Todo es gris alrededor de Monte Lontano. O casi todo. Las chicas están sentadas en el deck de madera. Contemplan hacia adelante, literal y metafóricamente. “Miramos el filo del pasto seco, lo que dejó el fuego y es inevitable pensar qué hubiera pasado si se quemaba la casa. Posiblemente hubiéramos vendido todo, o regalado, porque quién te va a comprar esto si no tiene bosque. Quizá nos hubiéramos ido, incluso de la ciudad”. 

Reflexiona Lore: “Tomamos este mensaje que nos da la naturaleza, que tuvo una fuerza imparable y esquivó a la casa dándonos un mensaje. La naturaleza nos quiere acá y vamos a reforestar para poner este lugar mucho mejor de lo que estaba. Teníamos un proyecto a futuro que era construir unos dormis para alojar a turistas”. 

La interrumpe Gise: “Lo tenemos, no hablemos en tiempo pasado”. 

“Es verdad, lo tenemos”. Sonríe Lore y agrega: “Retrocedimos un montón de casilleros, pero lo vamos a lograr en algún momento”.

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Alto Río Percy, poblado rural arrasado por el fuego / Foto: Nicolás Palacios para lavaca

Un desastre que no termina

El terreno lo compraron en 2018 y a inicios de 2019 empezaron a construirlo, con la ayuda del papá y los hermanos de Lore que son albañiles. A finales de ese año comenzaron a habitarlo. “En esta casa veo a mi papá, que falleció hace un año por una grave enfermedad; veo el esfuerzo de mis hermanos; veo a mi sobrinos chiquitos, que les encanta venir. Como no hay señal, no usan el celular, no están detrás de una pantalla y salen a buscar huesos de dinosaurios, a explorar el bosque; saben que no deben matar insectos ni arrancar ramas de los árboles. Tal vez sean ellos quienes vean esto totalmente verde, como alguna vez existió”.

El fuego sigue activo en todos sus frentes (en la cola, que es en la zona del cerro Centinela donde se originó el incendio; en la cabeza, que es en el Percy; y en los flancos derecho e izquierdo). Contextualiza Lore: “Hay árboles de hasta 200 años quemados y esto no terminó, es un desastre. Se levanta el viento y se reactiva el fuego; hay camionetas, helicópteros y aviones trabajando todo el día, es un caos todavía”.

Completa: “El fuego se originó de forma intencional, no hay dudas; se hicieron dos focos simultáneos dentro del bosque en una zona que no es accesible, que no todo el mundo conoce y que hay que saber llegar y luego salir después de hacer fuego; todavía no hay elementos para culpabilizar a nadie”.

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Lengas, ñires, radales, algunas de las especies carbonizadas /Foto: Nicolás Palacios para lavaca

Colecta colectiva

Lo que se pisa es pura cenizas. Y con los pasos, lo que se huele es puro humo. Se ve un caño de plástico de un biodigestor destrozado por el fuego; se ve una mesa de roble en la que los sobrinos de Lore juegan a tomar el té, que sobrevivió. Se ven raíces sobresalidas y muertas, troncos y ramas carbonizadas; se ve una parra de uva rosada que le regaló la abuela de Gise, antes de fallecer unos meses atrás, que también sobrevivió. Debajo del piso flotante, se ven enormes troncos de leña que habían juntado para calefaccionar el hogar. El fuego quedó a centímetros de ahí. Un poco más allá del escenario sombrío y calcinado, la belleza de los cerros Colorados y Nahuelpan; los morros coloridos y un ecosistema que fusiona la estepa patagónica y el bosque andino. “Este lugar es maravilloso. Tenemos montaña. Tenemos ríos. Tenemos lagos; tenemos agua que brota de las montañas. Nosotras sacábamos agua de una vertiente, que el fuego la arrasó, al igual que la manguera que teníamos y el estanque”, siente Lorena, de 34 años. 

La escucha Gise, de 39, que comparte: “El otro día fuimos a preguntar cuánto nos costaba comprar los metros de manguera que necesitamos para sacar el agua de la casa del vecino más próximo y casi nos largamos a llorar. Para nosotras hoy es imposible comprarlos. Hace cinco años salía ocho veces menos de lo que sale ahora. Sin agua, además de no poder vivir, tampoco podremos reforestar”. 

A las chicas se les quemaron 700 metros de manguera de dos pulgadas. Ahora necesitan 1000 metros. Comprar de una pulgada y abaratar los costos, les sale más de un millón de pesos. Los 1500 metros de alambrado también se quemaron. Reponerlos cuesta un millón ochocientos mil pesos. También se incineraron filtros, postes, varillas, caños, la tranquera y el estanque. 

Para colaborar con Gise y Lore, comenzamos desde lavaca una campaña de donación a esta cuenta:

Gisela Roxana Finocchiaro
CVU: 0000003100033965245782
Alias: SICILIANA.NEL.CUORE
CUIT/CUIL: 27308957700
(Por transferencia bancaria o Mercado Pago)

“Mucha gente se comunicó de afuera, de La Plata, Formosa, Mendoza, Córdoba,  Buenos Aires para ayudar; eso nos llena el alma. Las pérdidas materiales duelen, pero la pérdida invaluable es el bosque, aunque estamos convencidas que lo vamos a recuperar”, sienten y comparten ambas. “Teóricamente, desde provincia, nación y empresas privadas pusieron mucha guita, esperemos que llegue donde realmente hace falta. Los damnificados estamos a la vista. Ojalá que no haya que esperar, porque la gente se cansa de esperar”.

Piano, piano

–¿Hay algo que quisieran agregar para terminar la nota? 

–Lore: Que ese domingo la pasamos muy feo. Que cuando tuvimos que cerrar la puerta, le dije a Gise que dejara puesta la llave, que para qué iba a cerrar… Gise agarró una virgencita y empezó a rezarle, y yo le pedí a mi papá que no permitiera que se quemara la casa.

–Gise: Somos las últimas pobladoras del Percy, pero fuimos las primeras para el fuego. Por eso Monte Lontano, estamos en la loma del culo, quién nos mandó acá…

Se ríe Gise. Se ríe Lore. Se ríen juntas. Después de la charla, después de las fotos, se levantan y van a buscar las botellas de agua que pudieron cargar desde la ciudad de Esquel, y empiezan a regar zonas carbonizadas, pero con un hilito verde, con un pastito, con alguna raíz que aparenta estar viva. “Piano Piano va lontano”, dice Gise en italiano, y luego lo traduce al castellano: “Despacio, despacio, se llega lejos”.

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