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Eva Lossada, presidenta de la Cooperativa del Bauen, ante una nueva amenaza de desalojo: «Queremos trabajar en paz y dignamente»

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Las trabajadoras y los trabajadores del Hotel Bauen están en alerta: el 2 de diciembre es la fecha en la que se debería ejecutar el desalojo a una de las empresas emblemas autogestivas en Argentina, recuperada por sus trabajadoras y trabajadores y gestionada de forma cooperativa desde 2003. La amenaza no sólo pone en riesgo a más de 100 fuentes de trabajo, sino a otros proyectos cooperativas que funcionan en el edificio: las redacciones de La Garganta Poderosa y Revista Cítrica, la cooperativa de artistas El Descubridor y el almacén de La Dignidad. El viernes realizarán una cena solidaria donde participarán políticos, organismos de derechos humanos y organizaciones sociales. Y el lunes, una jornada artística frente al edificio. “Siempre tenemos que estar luchándola. Pero tenemos algo más fuerte: es la sociedad”, dice María Eva Lossada, presidenta de la cooperativa, en los estudios de Es La Política, el programa producido por lavaca y Canal Abierto. La historia del hotel, lo que está en juego y la entrevista completa, acá.

Eva Lossada, presidenta de la Cooperativa del Bauen, ante una nueva amenaza de desalojo: «Queremos trabajar en paz y dignamente»

“Uno quiere trabajar en paz y dignamente. Todo lo que hacemos es para afuera, y lo tenemos que pelear. Tenemos la espada de Damocles continuamente en la espalda y, también, tenemos que trabajar para llevar el pan. Siempre tenemos que estar luchándola. Pero tenemos algo más fuerte: es la sociedad. Y lo que estamos haciendo”. María Eva Lossada, presidenta de la cooperativa que gestiona el Hotel Bauen hace 17 años, pasó por los estudios de Es La Política y explicó el nuevo capítulo que les trabajadores del mítico hotel recuperado deben afrontar el 2 de diciembre.

Es que el próximo lunes es el día que debería ejecutarse la orden de desalojo de la jueza Paula Hualde, que además dispuso que la empresa Mercoteles –la misma que vacío la empresa y dejó a cientos de familias en la calle en 2003- debía indemnizar a les trabajadores con 15 millones de pesos y tomar como empleados a 50 de los 100 cooperativistas. “Hace 17 años estamos trabajando, llevándolo con mucho esfuerzo, bronca e injusticia, porque la justicia es pasar algunos pocos”, dice Lossada, en el programa coproducido por lavaca y Canal Abierto.

Por esa razón es que realizarán dos actividades en rechazo a la medida:

  • El viernes realizarán una cena solidaria en el Hotel, ubicado en Callao 360. El valor es de 600 pesos por persona. Puede reservarse en ventas@bauenhotel.com.ar.  También abonarla de forma personal en la oficina comercial, desde las 10 hasta las 18. En la difusión, sostienen que la cena es en defensa de todes les trabajadores del “Espacio Cooperativo Bauen”, ya que dentro de las instalaciones también conviven las redacciones de La Garganta Poderosa y Revista Cítrica, la cooperativa de gestión artística El Descubridor, y el almacén de productos de la economía social y popular del movimiento La Dignidad. Se espera una concurrencia masiva, con presencia de figuras políticas y sindicales, actores, organismos de derechos humanos, legisladores y otras organizaciones sociales.
  • El lunes, día del eventual desalojo, organizaron una jornada artística, social y cultural.

Como remarca Lossada, ambos días quedará explícita en la calle el abrazo social a una experiencia, tal como ocurrió otras veces, bajo una leyenda clara: “El Bauen es de todxs”.

Eva Lossada, presidenta de la Cooperativa del Bauen, ante una nueva amenaza de desalojo: «Queremos trabajar en paz y dignamente»

La eterna amenaza

Tras el cierre del hotel el 28 de diciembre de 2001 y la amenaza real de dejar a 70 trabajadores en la calle y en la mayor crisis económica y social del país, alguien propuso lo inevitable: entrar. Ocurrió en marzo de 2002, y el patrón, Marcelo Iurcovich, les mandó a decir que se quedaran, así no pagaba la seguridad que debía cuidar los 6 salones y las 224 habitaciones del edificio.

Se acercaron para apoyar estudiantes, vecinos, trabajadores de otras empresas recuperadas y la idea de una cooperativa para mantener las fuentes de trabajo se transformó en posible en septiembre de 2003. Iurcovich los denunció entonces por usurpación. Lo que siguió fueron demandas judiciales, civiles y contravencionales que produjeron represiones feroces que partieron costillas a trabajadoras y acumularon hematomas que, lejos de amedrentar, afianzaron un compromiso: el hotel no dejó de trabajar ni un segundo. Y con un objetivo indiscutible: la expropiación.

El 31 de noviembre de 2016, les trabajadores recibieron la noticia más importante de sus 14 años de historia: en la última sesión ordinaria el Senado votó por 39 votos afirmativos contra 17 negativos la ley de expropiación. Al asumir, el entonces flamante presidente Mauricio Macri la vetó.

La ley declaraba de utilidad pública las instalaciones del edificio y la entrega en comodato a la cooperativa. Ponía como condición que los trabajadores y las trabajadoras continuaran y ampliaran la realización de actividades culturales, artísticas, sociales y educativas. También que dedicaran una parte de sus servicios a turismo social y el 30% de las plazas a derivaciones médicas de jubilados y pensionados de todo el país que requieren un tratamiento en la Ciudad. “No es nada extraño lo que dice la ley -explicó Federico Tonarelli, vicepresidente del Bauen, a lavaca-. Es lo que vinimos haciendo todo este tiempo. Lo que nos daba era la legalidad sobre la propiedad del edificio”.

La sanción también implicaba finalizar el conflicto judicial que tras dos fallos en contra y la negativa de la Corte Suprema a tratar el tema se traslucía en una constante amenaza de desalojo. El Bauen fue construido en 1978, con préstamos otorgados por la dictadura, que nunca terminaron de ser pagados. El presidente de la empresa que construyó el hotel era Marcelo Iurcovich, que ya falleció, y la empresa que hoy reclama la propiedad es Mercoteles, propiedad de su hijo, Marcelo Iurcovich. Entre las sucesivas quiebras y ventas que hubo antes de la recuperación del hotel, les trabajadores denuncian que se fondo siempre existió el mismo grupo económico de la familia Iurcovich.

La política autogestiva

María Eva Lossada era mucama en 2001 cuando Iurcovich la amenazó con que debía renunciar a sus derechos laborales para mantener el empleo. Hoy es presidenta de la cooperativa. “Empecé a trabajar en el ´94”, dice en Es La Política. “Pasé por muchas de las sociedades que iban manejando el hotel. Cuando vendieron a una empresa chilena me hicieron pasar y firmar ante un escribano público que no tenía derecho a reclamar nada. No me reconocían nada. Trabaje tres años más. Y ahí también  trabajamos un año con el juez dela quiebra, hasta que dieron la quiebra definitiva, y volvimos así de nuevo. Ahí en el 2003 ingresamos al hotel porque queríamos seguir trabajando”.

Recuerda cómo se reían los empresarios. “Nos humillaban. No nos creían capaces. Hasta que vio lo que podíamos hacer cuando empezamos a trabajar”. Así recuperaron 130 fuentes de trabajo. “Había compañeros que tenían 50 años y no tenían realmente entrada laboral. Venían y se echaban a llorar, porque decían que no podían flaquear en sus casas porque eran la cabeza de sus familias. Había compañeros que se fueron a vivir debajo de un puente porque no tenían para nada. La gente no sabe eso. Cuando uno se queda sin laburo y pasa una edad, ya es descartable”.

La cooperativa no sólo recuperó trabajo: también recuperó orgullo y dignidad. “La cooperativa es de todos y la asamblea es la soberana. No es fácil, porque somos un montón de compañeros que no pensamos lo mismo, y tratamos de decidir entre todos y hacer una asamblea que es la soberana”.

Lossada subraya que, además de la cena solidaria y de la jornada artística y cultural, el equipo de abogados de la cooperativa está trabajando en la apelación del fallo. “Yo apelo a la jueza como laburante, como trabajadora. Nosotros no sacamos retiros para mantener las fuentes de trabajo. Y acá hay compañeros, no es sólo el Bauen: es Cítrica, es La Poderosa, son los actores, es La Dignidad”.

-¿Qué es la política, María Eva?

-Es el trabajo. El llevar con dignidad a los compañeros. Y hablarlo. Eso es política.

Esa dignidad estará presente este viernes y este lunes, en Callao 360.

Allí nos vemos.

La entrevista de Es La Política completa acá:

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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