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Foro Agrario: la verdadera sociedad rural

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Agroecología, propiedad de la tierra, justicia y el rol de la mujer atravesando y despatriarcando cada palabra. El inédito Foro Agrario reunido en Buenos Aires reunió a más de 3.000 campesinos, agricultores y productores que están simbolizando lo más nuevo, vital e inteligente desde el punto de vista de la alimentación, la salud, los territorios, la producción y la sociedad. La construcción de un programa que pronto será dado a conocer, como un mensaje a la clase política argentina.
 
El escenario del micro estadio de Ferrocarril Oeste no fue ocupado por actores, protagonistas o celebridades, sino por el público. Y por lo que el público fue capaz de elaborar durante dos días de trabajos y comisiones para discutir la realidad del campo.
Ese público no fue espectador sino protagonista este martes 7 y miércoles 8 de mayo, que tienen destino de ser fechas recordadas durante mucho tiempo. Se congregaron 3.000 campesinas y campesinos, productores, agricultoras, gente llegada desde diversas provincias para hacer algo que una mujer misionera, micrófono en mano y gorra verde de la Unión de Trabajadores de la Tierra, describió así, dándole un sentido totalmente nuevo a una palabra:

  • “Esto es una gran re-unión”.

Iban subiendo al escenario voceros de las distintas comisiones con propuestas a corto, mediano o largo plazo. En algunos casos las leían y en otros las habían plantado en grandes hojas de papelógrafos.
La comisión de Horticultura y Fruticultura, por ejemplo, propuso un reconocimiento de la emergencia socio-productiva del sector a nivel nacional, y compra pública por parte del Estado a productores agroecológicos, entre muchas otras ideas prácticas, que generarían mejor producción y mejores alimentos para escuelas y hospitales, por ejemplo. La comisión de Pueblos Originarios planteó la restitución  de territorios que por ley pertenecen a comunidades indígenas, una Ley para la propiedad comunitaria, desmilitarización y anulación de la ley antiterrorista.
Otra mujer desde el micrófono reclamaba agua potable para las comunidades campesinas, y alumbrado público en zonas donde transitan “por el problema de las violaciones”. Otro grupo propuso que “la madre tierra sea sujeto de derecho”. Se habló de la inutilidad de los contratos de alquiler por un año que deja a los pequeños productores siempre en el abismo. Del desastre de la intermediación que con sus camiones aplasta los ingresos de los productores, y multiplica los egresos de los consumidores de frutas y verduras, por ejemplo.
Otra de las comisiones enumeró: “A corto plazo, inversión en infraestructura, servicios sociales básicos, educación. Queremos seguir viviendo en el campo. Ley de reparación histórica de la agricultura familiar, Promover el acceso a la tierra, redistribución de tierra para la producción agroecológica. Ley de fomento de agroecología. Promover redes de comercialización para la producción agroecológica e incorporar compras estatales a ese tipo de producción. Ley nacional que regule el uso de agrotóxicos”.
Así, el público del Foro, protagonista en lugar de espectador, fue dando a conocer las propuestas que confluirán en el Programa Agrario que este encuentro campesino, esta re-unión, presentará a la clase política.
En cualquier caso, ese programa ya es un proyecto y una meta, de aquí en más, para protagonizar el futuro.
Los ejes, según Maritsa Puma, 22 años, de Chuquisaca: “Tierra, agroecología, igualdad de género”. Agrega Rubén Gutiérrez, 25 años, de Potosí: “Apostamos a la soberanía alimentaria, a un modo sano de producir, y a la reforma agraria”.
 

“La política es muy mezquina”

Foro Agrario: la verdadera sociedad rural
El trabajo de una de las comisiones que se verá reflejado en el Progama Agrario.
“No me salen palabras para describir lo que viví acá. Discutimos algo nuevo. Para nosotras, que venimos de provincias y tenemos que transmitir a los compañeros, es un desafío. Estuve en el taller de género. Tuve una experiencia en Santa Clara, en Jujuy, donde el exmarido de una compañera le pegó tres tiros. Ella sobrevivió, pero nos dimos cuenta de la cantidad de mujeres que sufren violencia en el campo. Esto me sirvió mucho para desahogar problemas y llevar información para ayudar en los territorios”.
Alicia Vega es la coordinadora de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT) de Jujuy-Salta, salió de la ciudad de Fraile Pintado en un micro el domingo a la noche, viajó 30 horas, llegó el lunes a última hora y el martes ya comenzó a participar de este Primer Foro Nacional por un Programa Agrario Soberano y Popular, organizado por la UTT junto a organizaciones rurales, universidades, sindicatos y movimientos sociales.
“Es, sin duda, un hecho histórico”, resume Alicia el masivo encuentro que se había postulado con la idea de plantear “cambios estructurales y productivos profundos” para presentar a los candidatos a elecciones.
-¿Qué significa eso?
-Nos da bronca porque somos arrendatarios y hay muchas tierras que no ocupa nadie y son de empresarios. A los políticos les diría que se fijen allí. En Güemes tomamos tierra, sacamos gente del basural para enseñar a producir y que los niños tengan un futuro mejor. Eso nos da bronca, porque la política es muy mezquina. Que pongan los ojos en nosotros, que damos de comer al pueblo.
De la violencia machista a la forma de producción extractiva, Vega ejemplifica en números muchas de las discusiones de los paneles. “En Fraile Pintado estamos pagando 40 mil pesos la tierra porque somos arrendatarios. A eso sumale que los sobres de semillas salen otros 40 mil, el abono y los químicos. Ahora, en la UTT estamos trabajando en la agroecología, aprendiendo, y viendo que da muchísimos resultados. Es mucha la diferencia”.
Un ejemplo: “Un productor gasta 100 mil pesos en químicos y abonos, pero en preparados nuestros gasta muchísimo menos. Todos nos estamos capacitando, y los compañeros están más animados. Muchas compañeras murieron por cáncer por salir con la mochila a sus espaldas, pero ahora somos más fuertes en todo. Y para eso sirve este encuentro: nos llevamos mucho más para transmitir”.
Se iba consolidando la imagen de que esta fue la re-unión de la gente que vive en el campo: no la que lo hereda.
La que lo hace vivo: no la que lo envenena y lo mata.
La que trabaja la tierra: no la que la explota y la contamina.
La que produce alimentos: no la que exporta commodities.
La que busca el hacer y el futuro: no la que abusa del poder y del pasado.

Quién la tiene más larga

Foro Agrario: la verdadera sociedad rural
Rubén Gutiérrez y Maritsa Puma: remera verde en Ferro esta vez fue sinónimo de UTT.
Maritsa Puma: “La idea del Foro estuvo recontrabuena, porque cada organización estaba por separado, y acá nos estamos unificando en las reuniones. Yo estuve en Semillas. Al principio no se animaban a hablar muchos campesinos y productores de lo que les pasaba. De cómo nos hacen perder la cultura”. Maritsa integra el Consultorio Técnico Popular de la UTT, además  de producir verduras en la zona de El Pato (La Plata) con su familia.
“De a poco todos agarraron confianza y empezaron a contar sus cosas, cómo se pierde con las semillas. Se abrieron todos y pudimos tirar propuestas a corto plazo y también a largo plazo”.
¿Por qué ocurre esa dispersión o incomunicación entre organizaciones? Rubén Gutiérrez: “Todas luchaban muy separadas, cada una por su lado, y se armaban espacios de discordancia. No llegaban a acuerdos. Tenían luchas en común pero no se apoyaban entre ellas. Esa incomunicación empezó como una competencia a ver quién tiene  más gente, o más fuerza. Es una competencia donde se medían desde el lado más machista posible: a ver quién la tiene más larga. Ahí ya veías que estaba todo mal encaminado, porque partían de una cosa competitiva, individualista y machista”.
Rubén percibe que el Foro puede replantear esas jaulas mentales. “Más allá de que cada uno tenga sus diferencias, o su propia forma de hablar, todos estamos atrás de la tierra,  la semilla, el agua, los medios de producción populares para el pequeño y mediano agricultor. Este Foro puede unificar  luchas, pero no solo de organizaciones campesinas sino también en los barrios, y con los consumidores que también son afectados por el modelo de producción actual”. Por eso la apuesta es “pasar a un modo sano y agroecológico, a la soberanía alimentaria, y a la reforma agraria”
Maritsa: “Las mujeres están más, y tiene que estar la juventud. Nos pasa que  muchos jóvenes tenemos que ir a la ciudad si queremos estudiar, pero decíamos que la Universidad tendría que poner institutos en el campo para que las mujeres que tienen hijos también puedan prepararse, o que haya lugares que atiendan a los niños para que las madres jóvenes puedan ir a estudiar”. Quienes hayan tenido la posibilidad de ver en la práctica el talento de estas productoras y productores comprenderá que cualquier inversión en este tipo de dispositivos es, para decirlo como los papelógrafos, pura ganancia a corto, mediano y largo plazo.

El cambio de la historia

 
Foro Agrario: la verdadera sociedad rural
El  trabajo de una  de las 23 comisiones que elaboraron propuestas para el Programa Agrario (foto, como la de la portada, de Pepe Mateos). 
Durante los encuentros de las comisiones, desde las gradas, se observaba una imagen particular. No había un orador, ni alguien hablando para miles de personas que escuchan sentadas. La imagen no era de rectángulos de individuos mirando hacia un mismo lado, sino que se veían círculos de personas.
Cada círculo era una comisión distinta, como si cada círculo tocara a otro y se multiplicara en dos, en cinco, en diez más. “En total fueron 23 comisiones temáticas”, dice a lavaca el coordinador nacional de la UTT, Nahuel Levaggi. “Por ejemplo, están las vinculadas a las producciones: lechería, granos, pesca, forestal. Otras más pendientes de la comercialización: comercio exterior, logística. También cuestiones transversales: género, juventud, acceso a la tierra”.
El trabajo futuro será la sistematización de ese material. “Lo que sucedió fue un hecho inédito por la cantidad de participación de trabajadoras y trabajadores de la tierra, por desafiarse a discutir y proponer qué queremos más allá de lamernos la herida o de contar lo mal que estamos, sino que estamos proponiendo un programa agrario integral para todas las dimensiones de la producción agropecuaria. Es muy amplio”.
-A partir de hoy, ¿sonaría extraño que un funcionario desconozca esta discusión?
Hoy cambió la historia. Estoy convencido. Y viene cambiando. De hecho, tenés hoy a políticos hablando de soberanía alimentaria, y eso es porue cambia el sector que está discutiendo esa política agropecuaria, cuando hasta el momento había sido potestad de alguna oficina adentro de las grandes corporaciones. De hecho, ningún político tuvo propuestas para el agro, y no discutirlo es funcional a que el modelo de agronegocio se fortalezca y que diversas carteras como el INTA o la Secretaría de Agroindustria sean meros despachos de esas corporaciones.
Asistieron al acto los diputados José Aragón, Leonardo Grosso, Luis Basterra, Juan Huss y la senadora Marilin Sacnun,  entre otros. En un costado, con su bastón, la siempre joven Miryam Gorban, titular de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Faculad de Medicina de la UBA hacía un gesto con las manos como la de algo insuperable y decía a lavaca dos palabras: «Estoy emocionadísima».

Remolacha, cebolla y salud

Foro Agrario: la verdadera sociedad rural
Las mujeres con un rol relevante en la propuesta para la Agroecología y la discusión sobre el acceso a la tierra (foto: Pepe Mateos).
En Ferro también hubo feria a precios populares:

  • Remolacha: $15 el paquete.
  • Cebolla: $15 el kilo.
  • Kale: $15 el paquete.
  • Rúcula: $10.

Mieles agroecológicas, cervezas, vinos de comunidades diaguitas, manzanas sabrosas sin venenos, salsas, dulce de leche y una innumerable cantidad de productos que demuestran una forma de producción no extractiva. Pero Mercedes Taboada, productora de Florencio Varela (sur del conurbano bonerense) e integrante del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), lo explicaba mejor: “En este contexto, este Foro fue importantísimo: demostramos que somos un actor político”.
La cooperativa que integra Mercedes se ubica en Ingeniero Alan, en la zona rural de Florencio Varela, casi en el límite con Berazategui. Son 72 productores. “Pero si sumamos al Frente Agrario, a la Federación Nacional Campesina, la 1610 y la UTT, somos 1800 productores solo en ese cordón”.
Algunas organizaciones están en un modo de producción que es de transición de los agroquímicos a un formato agroecológico. Mercedes subraya que su cooperativa produce todo sin venenos.
-¿Cómo definís a la agroecología?
-Es salud y vida. Después, comer sano y seguro. No podemos definirla de otro modo, porque nos viene a dar una mejor calidad de vida. Cuidamos nuestra salud y la de los consumidores, porque volvemos a lo que nosotros ya sabíamos y aprendimos hace muchísimos años, desde nuestros ancestros, porque nuestros abuelos y tatarabuelos siempre produjeron sin veneno. Los agroquímicos entraron con la llamada Revolución Verde. Antes no existían ni se hablaba de veneno. Pero hoy es más fácil comer del cartón o de una lata que un producto sano, fresco y seguro.

La nueva etapa

Foro Agrario: la verdadera sociedad rural
(Foto: Pepe Mateos).
Una de las comisiones se dedicó especialmente a la Ley de Semillas, el proyecto que las corporaciones buscan aprobar en el Congreso para apropiarse de los bienes de pequeños productores. La comisión estuvo coordinada por Carlos Vicente, de la organización GRAIN y la revista Biodiversidad. “Es tremendo el nivel de dependencia de las semillas producidas por las empresas”, dice a lavaca. “La soja la produce Monsanto, el maíz Syngenta, y nombramos a los grandes, pero también el acceso a las semillas del tomate, morrones o berenjenas también están cooptadas por las corporaciones. Son semillas importadas, y hay un enorme desafío para producirlas acá. Es un desafío tan grande como el de la tierra, para no seguir siendo esclavos de esos grupos”.
Los dos días del Foro le dejaron una impresión. “Es el comienzo de una nueva etapa, en una época donde sólo el 5 por ciento de la tierra en Argentina está en manos de campesinos y productores familiares. Que más de 3000 personas nos reunamos para decir que otro campo y otra agricultura son posibles dicen mucho, en país con 35 por ciento de pobres”.
Vicente también alerta sobre que los pueblos rurales se están despoblando porque la gente se va del campo en dirección a las ciudades. Pero las comisiones reflejaron un presente con horizonte: “Es muy impactante que hay mucha claridad en que el camino a futuro es la agroecología. Estamos hablando de que estos productores son quienes producen el 90 por ciento de nuestras verduras y hortalizas diarias. Y hay otro aspecto interesante: aquí conviven quienes están produciendo sin agrotóxicos y quienes sí usan. No hay un rechazo, sino una capacitación, que beneficia tanto a productores para producir bien y ganar mejor, como a consumidores que pueden empezar a pensar en acceder a alimentos de calidad, sanos y baratos”.
La productora Nelsi Bequer andaba con un tupper con guiso de lentejas en sus manos. Llegó desde Andresito, en Misiones, y es integrante de la Coordinadora de Trabajadores Rurales de la provincia (COTRUM). “Estoy en una cooperativa de pequeños productores, somos 130 familias, pero el Estado no nos escucha ni nos tiene en cuenta”.
Para Nelsi sólo hay una salida, que es la misma que expresa este Foro:
“El punto cierto es la organización. Si estamos organizadas, logramos hacer muchas cosas. Veo gente que no está organizada, y eso te lleva a no tener visión certera de lo que quieren hacer. Yo tengo 61 años y estoy firme, siguiendo la lucha porque es una conclusión que tomé hace muchos años. Toda la vida me crié trabajando la tierra, ahora ya me cuesta por la edad, pero doy mi opinión a miles de jóvenes”.
¿Y qué les dice?
-Que tienen que organizarse. Y seguir. Como lo que está pasando acá. Sólo así vamos a poder terminar con las multinacionales y con todos los venenos y las injusticias que tenemos.
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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




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La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

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Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

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La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

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Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

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El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

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Crónicas del más acá: GPS

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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