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Fumigaciones: 45 casos de cáncer en 30 manzanas de Exaltación de la Cruz

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Dos mujeres de una de las localidades más fumigadas del norte bonaerense decidieron hacer su propia encuesta para comprender la situación que las rodea. Planillas en mano y casa por casa, en dos días detectaron 45 casos de cáncer en 30 manzanas (280 casas) de Exaltación de la Cruz de los cuales 28 ya fallecieron, incluyendo cuatro niñas. En 94 de esos hogares encontraron otras enfermedades relacionadas con las fumigaciones: problemas de tiroides, respiratorios, diabetes. La voz de quienes no se resignan.
“Se nos ocurrió hacer la encuesta porque queríamos documentar lo que vemos cada día: con respecto el aumento de enfermedades”, dice a lavaca María Troilo. 35 años, dos hijas. Junto a su vecina Johana Tejera (20 años), abrumadas por las noticias, comentarios y rumores en los barrios Esperanza y San José, de Exaltación de la Cruz, armaron planillas y salieron a visitar los hogares de la zona.
Hicieron lo que no hizo el Estado: tratar de conocer la situación.
Resultados::

  • Del total de 280 casas visitadas se encontraron enfermedades relacionadas con las fumigaciones en 94 de ellas.
  • En algunas familias más de uno de sus integrantes está enfermo.
  • Casos de cáncer: 45: 28 fallecidos, entre ellos 4 menores.

 
Fumigaciones: 45 casos de cáncer en 30 manzanas de Exaltación de la Cruz
Imagen de una de las planillas de la encuesta realizada por  vecinas para relevar y revelar lo que ocurre en Exaltación de la Cruz. En dos días hicieron lo que los funcionarios no hicieron nunca. 
“Queremos que se haga algo ya. A veces la gente se entera cuando es tarde. Queremos prevención, un análisis serio de la zona y del agua” dice María, con las planillas que fueron confeccionando casa por casa.
Las 30 manzanas que abarcan ambos barrios están rodeadas de fumigaciones. Exaltación de la Cruz es un partido cuya ciudad cabecera es Capilla del Señor, ubicado a 100 kilómetros de Buenos Aires, con 44.000 habitantes, un 80 % de territorio cubierto de monocultivo de soja transgénica, que sólo puede producirse mediante fumigaciones cada vez más frecuentes e intensas.
Explica Johana, que nació y vivió siempre en el barrio San José donde trabaja, cuando se puede, haciendo peluquería a domicilio: “Las enfermedades de nuestros vecinos están directamente relacionadas con el uso de los agrotóxicos en esta región. Nos hemos informado sobre el daño que causa en los seres humanos. Acá en el campo que está en frente del colegio hay soja. Ese campo se fumiga y, como pasa siempre, las fumigaciones caen en la escuela, incluso cuando están dando clase”.
El 11 de marzo pasado, comienzo de clases, fue emblemático. En Parada de Robles la escuela primaria N°4 y la secundaria técnica N° 1 tuvieron que ser evacuadas como si las bombardearan, ante el sobrevuelo de un avión fumigando, imagen que pudo ser registrada y se hizo viral.
Fumigaciones: 45 casos de cáncer en 30 manzanas de Exaltación de la Cruz
La avioneta que fumigó escuelas el día del comienzo de clases. Las escuelas debieron ser evacuadas. Un 80% de la superficie de Exaltación de la Cruz se dedica a cultivo de transgénicos que obligan a esas fumigaciones. 
El grupo vecinal Exaltación Salud registró además las pulverizaciones de un “mosquito” (vehículo de fumigación terrestre) en los campos  frente a las escuelas del barrio San José: la primaria N° 8, la secundaria N° 5 y un jardín de infantes.
El comienzo de clases abarcó entonces cinco escuelas fumigadas en el partido, a las que deben agregarse al menos dos más de Chernaut, otra localidad de Exaltación de la Cruz donde se denunció la misma situación.
Las fumigaciones sobre escuelas agotaron cualquier paciencia comunitaria, la gente se movilizó y el Concejo Deliberante emitió una ordenanza prohibiendo las fumigaciones aéreas, aunque la situación de fondo sigue intacta y los efectos en la salud son cada vez peores como posible producto de la acumulación de venenos tanto en la tierra,como el aire y, sospechan los vecinos, fundamentalmente el agua.
María: “Queremos saber qué hay en el agua. Está probado que los pesticidas arrojados en los campos pueden pasar a las napas, y eso genera las condiciones para que aparezcan las enfermedades, como ha ocurrido y sigue ocurriendo en cantidad de pueblos expuestos a las fumigaciones”.
Johana describe qué plantean hacia adelante: “Exigimos que se apruebe la realización de un campamento sanitario que haga un relevamiento completo de la salud. Y que se avance en una ordenanza para prohibir el uso de los agrotóxicos”.
Ordenanza sin aplicación
La situación de alerta en los Barrios Esperanza y San José está encendida hace años pero sigue sin recibir respuestas de las autoridades  ni la atención necesaria. Los resultados de la encuesta realizada por las vecinas respaldan que la percepción de graves problemas de salud tiene sustento. El intendente es Adriàn Sánchez, de partido Defensa Comunal, partido que gobierna hace 28 años haciendo diversas alianzas con el PJ, aunque el intendente actual pasó del apoyo al FpV a una situación cercana al actual oficialismo.
Desde el grupo local ambiental, Exaltación Salud, conformado por vecinas y vecinos que denuncian los problemas que acarrean los agrotóxicos en la población, cuentan que ha venido advirtiendo desde julio de 2017, por notas ante el municipio y de manera pública a través de medios periodísticos, la preocupación por la situación de salud de esos barrios en particular.
«El trabajo realizado por las vecinas para relevar la situación de salud muestra que el problema existe, es muy serio, y debe atenderse con las herramientas adecuadas y de manera urgente. Sabemos que cuando se enteraron que íbamos a salir a denunciar estos resultados de la encuesta, enviaron asistentes sociales al barrio para realizar un censo similar. Llegan tarde. Lo que se necesita es atender y asistir a las familias afectadas pero sobretodo alejar las pulverizaciones, entregar agua segura y evitar los nuevos casos”.
En ese municipio fue sancionada en 2012 la ordenanza 101 para regular el uso de «fitosanitarios». Siete años después, la mencionada ordenanza, continúa sin ser reglamentada.
“Públicamente y desde esa fecha los distintos funcionarios a cargo de Producción y Ambiente y el Ejecutivo Municipal afirman que se ocupan del tema cuándo la realidad habla por sí sola. No es cierto. Todas esas dilaciones permitieron y permiten que los habitantes estemos en riesgo. Las autoridades han impedido el avance de dos nuevas ordenanzas superadoras y han anunciado que de otorgar protección en metros, alejarían las pulverizaciones terrestres solo a 150 metros de la población”.
La contrapartida: evitar toda fumigación a menos de 3.000 metros de todas las viviendas del partido, mientras se propone realizar campamentos sanitarios (la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario o los Médicos de Pueblos Fumigados los han organizado en diversos puntos del país).
Mientras tanto, el censo de dos mujeres sigue siendo el único termómetro para entender cómo es el panorama de la salud en un lugar que sigue esperando respuestas.

Mu 135: Stop cáncer

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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