Nota
Barrick Gold: Gato por liebre
Barrick Gold juega al fútbol y Clarín publica los autoelogios de las multinacionales en un suplemento titulado “Minería ambiental”. Si con sobornos, espionaje, demandas judiciales y criminalización no lograron desmoronar la oposición de los vecinos autoorganizados, la nueva política de las multinacionales mineras es endulzar los oídos con las mieles de la “comunicación”. Para lograrlo, la Cámara que las agrupa contrató los servicios de un especialista: Martín Oyuela, hombre de Carlos Menem en plena década de salvaje privatización. Un experto que “vuelca toda su experiencia como lobbysta y profesional de la comunicación a favor de grandes empresas”, según afirma en su página web. Aquí, los detalles.
El viernes 15 de junio el equipo de fútbol San Martín de San Juan logró una hazaña: por primera vez en su historia ascendió a Primera División, al derrotar a Huracán por 3 a 1. Imaginen lo que significó semejante gloria para la provincia, en general, y para los hinchas del equipo de Teté Quiroz en particular. Todavía no se habían terminado los festejos cuando se conoció la noticia de otra conquista: el equipo ya tiene nuevo sponsor. Y no cualquiera: cuando debute en el torneo de los grandes lucirá en la camiseta el logo de una verdadera multinacional global.
Adivinen.
¿Qué mega imperio puede estar interesado en colgarse de esta gloria provinciana?
Tres pistas:
- Sus acciones cotizan en las bolsas de Toronto, Nueva York y Londres.
- La facturación neta de 2006 fue de 1.510 millones de dólares.
- Cuenta con un accionista y asesor honorario famoso: George Bush (padre), presidente de Estados Unidos entre 1989 y 1993.
Respuesta: la camiseta verde y negra de San Martín de San Juan tendrá estampado el logo de Barrick Gold.
La jugada de Barrick está sincronizada con el inicio del proyecto más importante que tiene en la Argentina: la mina de Pascua Lama, ubicada en la cordillera sanjuanina y que comienza a explotar en setiembre.
Tras la experiencia recogida en La Rioja y con las obras de explotación paralizadas por la acción de la asamblea ciudadana de Famatina -que logró vencer al gigante minero con perseverantes piquetes y sostenida pasión- la Barrick presenta ahora otro estilo de juego. Si en Famatina apostó a un silencioso desembarco, en San Juan prepara un inicio mediático, asociando su nombre a las glorias locales de ayer y hoy.
Este es solo uno de los muchos ejemplos que marcan el comienzo de una nueva etapa en el marketing de las multinacionales mineras que pretenden explotar sin resistencia las riquezas de Argentina. El cambio responde a una realidad concreta: hasta ahora están perdiendo por goleada el apoyo de las comunidades en las que pretenden instalarse. Y si con sobornos, espionaje, demandas judiciales y criminalización no lograron desmoronar la oposición de los vecinos autoorganizados, la nueva política en endulzar sus oídos con las mieles de la “comunicación”.
Por qué acá, por qué ahora
Las grandes empresas de minería internacional, que escapan de sus países por rígidos controles ambientales e impositivos, señalaron a Latinoamérica como del destino de la década. Y a la Argentina en particular llegan atraídas por las “ventajas” de legislación vigente. A saber:
-En primer lugar, aprovechan a rajatabla el Código Minero Argentino, por el cual el Estado (nacional, provincial o municipal) tiene prohibido explotar por sí solo cualquier yacimiento (literalmente el propio Estado se prohíbe la explotación de sus minerales).
-Las compañías mineras no tienen retención a la exportación, no deben liquidar divisas (no ingresa el dinero de sus ventas al país, todo se dirige al exterior), no pagan impuestos a los combustibles (el que todos pagan cuando cargan nafta), ni tasas para la importación. “No pagan ningún tipo de impuesto provincial ni tributo municipal, es decir ni ingresos brutos, patentes, sellos, habilitaciones ni uso del especio público”, explican desde la Asamblea de Esquel. No pagan IVA ni impuestos por ingreso de maquinarias.
-Gozan de estabilidad fiscal por 30 años. Esto es: cualquier modificación –por ejemplo: impuesto al cheque, que pagan todos los argentinos, o el corralito de 2001- no los afecta.
Son sólo algunos motivos para que Argentina sea considerada la niña mimada de la industria minera mundial. La Cámara de Empresarios Mineros (CAEM) reconoce otros dos factores seductores: el creciente precio del oro y que Argentina sólo está explorada en un 25 por ciento. Por eso mismo, empresas de Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Australia, Suiza, Sudáfrica y Japón impulsan una veintena de emprendimientos, en diferentes grados de desarrollo, a lo largo de los cinco mil kilómetros de cordillera.
“Pascua Lama es la prueba de fuego del Tratado Minero. Si se instala, vendrán decenas de proyectos sobre Los Andes”, advierte Javier Rodríguez Pardo, investigador y militante ambiental. Se refiere al acuerdo que en 1997 firmaron Carlos Menen y su par chileno, Eduardo Frei, llamado formalmente “Tratado de Integración y Complementación Minera”, con el argumento de “facilitar las inversiones privadas en la frontera de ambos países” (Ley Nacional 25.243). “Con este acuerdo, la Cordillera de los Andes está administrada por trasnacionales. Se ha transformado en un tercer país ubicado entre Argentina y Chile, donde las empresas deciden, sin ningún tipo de control, qué hacer y cómo llevarse las riquezas”, denuncia Rodríguez Pardo.
El Observatorio Latinoamericano de Conflictos Sociales (OLCA), con sede el Chile, elaboró un informe de 133 páginas sobre cada punto del tratado. “La legislación no es económica, social ni ambientalmente favorable para ninguno de los dos países. Las únicas beneficiadas son las empresas. Con el tratado, Chile y Argentina ceden territorio y recursos naturales. No hay un aporte real a los países. Desde el punto de vista político y jurídico ambo países ceden soberanía”.
Lejos de mostrarse preocupado por estos informes, el gobernador de San Juan, José Gioja, se explayó, extensamente, a favor de este tipo de minería en un sumplemento especial publicado en el Diario de Cuyo, donde se publicitó al Pascua Lama de Barrick Gold. Allí aportó una mirada cuasi anarquista de los estado-nación, sus fronteras y el papel del Tratado con Chile: “Pascua Lama es el primer proyecto binacional. Estamos haciendo huella. La minería no tiene fronteras, el yacimiento está y los hombres pusimos los límites. Entonces el problema es cómo se eliminan las naturales restricciones que impone una frontera, donde hay leyes de una lado y leyes del otro. Hay que vencer esas limitaciones”.
El gran diario argentino
El suplemento publicado en el diario sanjuanino es parte de esta nueva era de “comunicación” emprendida por las mineras. El 1º de agosto el diario Clarín publicó el suyo, de 12 páginas, con igual propósito: difundir los autoelogios del sector. Bajo el título “Minería ambiental” demostró que el marketing no tiene metáforas. Ni pudor. En cada página desplegó una elegía empresarial, provincia por provincia. Así, la profecía que cinco años atrás formuló Ignacio Ramonet -el director de Le Monde Diplomatique- quedaba impúdicamente a la vista: “La tendencia es que los diarios se conviertan en folletos”.
La edición del suplemento de Clarín estuvo a cargo de Grupo Vapa S. A. , una empresa subsidiaria del Grupo Clarín, creada en principio para organizar ferias y exposiciones, pero que tiene también a su cargo la comercialización de los suplementos “especiales” que publica el diario. Esto es: vender publicidad en forma de notas periodísticas bajo el eufemismo de suplemento. Hay que reconocer que cada uno de estos “especiales” lleva, al lado del pequeño logo de Clarín que encabeza la portada, la leyenda “espacio de publicidad”. ¿Su costo? En el sector empresario afirman que ronda los 25.000 pesos y que su eficiencia está en duda: consuela a los propios empresarios interesados en leer artículos complacientes, pero tiene el índice de lectura más bajo que cualquier otro método utilizado para auto-promocionarse.
Prontuarios
Un informe especial publicado en diciembre de 2006 en la revista Imagen, especializada en “relaciones públicas” daba cuenta de este cambio de táctica del sector minero. Decía, textualmente:
“Con el arribo de Romina Picolotti a la Secretaría de Medio Ambiente, el sector minero decidió que ya era tiempo de hablar. Después de un largo período de silencio, la Cámara de Empresarios Mineros (CAEM) contrató a una consultora de relaciones públicas, Servicios Regionales del Sur, dirigida por Martín Oyuela –quien fuera presidente de la agencia Telam durante el gobierno de Carlos Menem y ex asesor del ex presidente Eduardo Duhalde- y por el ex periodista Ricardo Sarmiento. Su objetivo es difundir que los estándares de calidad ambiental que tienen que cumplir las mineras son más estrictos que los de buena parte de la industria del país. Sin embargo, queda claro que a las empresas les cuesta todavía hablar del tema ambiental”.
Oyuela, efectivamente, fue director de la agencia oficial Telam y vocero de Duhalde, entre otros servicios cumplidos en el área de “comunicación” en tiempos de furioso lobby privatizador. Quien viaje hoy en los trenes suburbanos, soporte los métodos monopólicos de Telefónica o sufra el frío de la falta de inversión de Repsol –entre otros muchos ejemplos- sabrá apreciar lo que significó este arte de traficar gatos por liebres.
En la página web de su empresa Servicios Regionales del sur se presenta, textualmente, con estas palabras:
“Consultor en Comunicación Social y Sociología Política, Martín Oyuela es un profesional de prestigiosa trayectoria en el mercado argentino y brasileño a partir de su constante interacción con entidades públicas, grandes corporaciones, medios de comunicación y líderes políticos del MERCOSUR.
Su perfil profesional le permite ejercer eficazmente sus condiciones de lobbista y de eficaz puente de entendimiento e integración entre las culturas de los mercados de los principales socios del MERCOSUR, Brasil y Argentina.
Martín Oyuela tiene una extensa relación con los medios de comunicación; el marketing político; el mundo cultural y la publicidad y el marketing comercial en la Argentina.
Es productor de programas de radio y televisión; ha sido productor cinematográfico participando en filmes que forman parte de la antología del cine argentino como “Caballos Salvajes”; ha integrado el staff publicitario de empresas de primera línea del país; fue fundador del Centro de Arte y Comunicación (CAyC) en Buenos Aires, una entidad que es promotora de acciones de gran ascendencia sobre el mundo cultural en la capital argentina.
También fue Subsecretario de Cultura de la Nación y es uno de los principales expertos en marketing político de la Argentina a raíz de haber conducido la comunicación de las dos campañas presidenciales de Carlos Menem como también lo hizo en oportunidad de la candidatura presidencial de Eduardo Duhalde.
Actualmente, vuelca toda su experiencia como lobbysta y profesional de la comunicación a favor de grandes empresas regionales que actúan en el MERCOSUR, desde su condición de socio y vicepresidente de Servicios Regionales del Sur S.A., una consultora de alcance regional y latinoamericano que actúa eficazmente en Comunicaciones Corporativas; Asuntos Públicos y Consultoría de Negocios.”
Ex –ponerse
Ahora, la nueva etapa que parece insuflarle a la comunicación del sector trasnacional minero, encuentra a Martín Oyuela organizando mega ferias donde se auto- exponen los “beneficios” del sector. Un ejemplo: ArMinera, realizada en mayo de este año en Costa Salguero, con 140 stands y “un programa académico con seminarios, encuentros y presentaciones a cargo de distinguidos profesionales y autoridades nacionales e internacionales, que promoverán un diálogo enriquecedor de experiencias, preocupaciones y logros comunes a todos los protagonistas de esta actividad”, según se promociona en la gacetilla a cuyo pie podía leerse la siguiente leyenda:
“Atención Editores: Por consultas o información adicional, contactar al Sr. Martín Oyuela. Tel.: 011 4312 0076”
Otro ejemplo: Norminera, la feria que se realizó en San Juan el 11 y 12 de abril, en la que fueron oradores el secretario de Minería de la Nación, Jorge Mayoral, seis secretarios de Minería provinciales, dos diputados y una docena de gerentes de multinacionales del sector.
Su socio y cofundador de Servicios Regionales es, efectivamente, Ricardo Sarmiento, presenta sus virtudes de la siguiente manera:
“Actual Director del Grupo Brasil, entidad que agrupa a 200 empresas brasileñas que hasta el año 2002 sumaban unos 10.000 millones de dólares de inversión en la Argentina, generando 14.000 puestos de trabajo directos. Asesor y consultor de empresas brasileñas líderes que ingresan u operan ya en el mercado argentino, consolida posiciones y genera situaciones positivas para su cartera de trabajo.
Apoya profesionalmente a empresas argentinas en sus intentos de llegar al mercado brasileño.Administra y ha gestionado acciones relevantes para compañías como Petrobras; Brahma, Sadia, Natura, además del Grupo Brasil.
También es consultor del Ministerio de Exportación e Importación de la República Popular China.”
La empresa creada por estos dos socios no confiesa públicamente más que media docena de clientes. El más importante: la entidad binacional Yacyretá, popularmente conocida como “el monumento a la corrupción”.
Protesta social
Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

Un miércoles tranquilo en la ronda de jubilados en Congreso, que despierta dudas ante la necesidad de hacer “un poco más de bochinche”. Como homenaje al Día del Jubilado (domingo pasado) hubo un puesto de hamburguesas y choripanes de la UTEP. “El hambre es desesperante” dijo una de las mujeres que servía a esa cola ampliada con gente de la calle en busca de qué comer. Historia de cómo sobrevivir a una jubilación hiper mínima (porque encima se arrastra una deuda). Los alfajores, las medias, y la salud encontrada en el gesto de movilizarse.
Por Lucas Pedulla Fotos Juan Valeiro/lavaca.org
A sus 76 años, Luis Relinque tiene que vender medias para llegar a fin de mes.
–Si no trabajo, no como.
Y para comer tiene que trabajar, aunque hace once años que está jubilado. El único día que no sale a vender por la zona de Once es el miércoles, cuando camina las diez cuadras que separan su casa –Remedios de Escalada, sur del conurbano bonaerense– de la parada del 37 que lo deja en el Congreso de la Nación.

El dato, que solo en esta Argentina pareciera naturalizarse, lo explica fácil:
–Soy jubilado de la mínima. Cobro $400.000 limpios, justos. El mismo día de cobro pago la luz, el gas, el agua y con todo lo que tengo me quedan limpios, justos, $210.000. Si no trabajara, son $7.000 por día hasta el mes siguiente. ¿Cómo hacés?
La pregunta flota mientras alrededor se dispone la movilización de cada miércoles. La Rama de Trabajadoras y Trabajadores de Espacios Públicos de la UTEP (gremio de la economía popular), llamada “Lxs Parrillerxs”, puso un puesto para regalar choripán y hamburguesas por el Día del Jubilado, que fue el domingo. Se sumó mucha gente de la calle: “El hambre es desesperante”, dice una señora mientras corta el pan. Sobre la vereda se acomodan trabajadoras y trabajadores de la ANSES, que denuncian una “sangría por goteo” en el organismo encargado de las jubilaciones y pensiones: el Gobierno abrió un plan de retiros voluntarios, el segundo del año. Un trabajador dice a lavaca: “En el anterior se fueron más de 1.000 personas. Muchos agarran porque están muy endeudados. La idea es que quede un ANSES chico, si es que queda”.

Por su parte, Luis tendría que estar cobrando un poco más: en septiembre la mínima llegó a $498.633,20, contando el bono de $70.000, congelado hace 30 meses: según el Centro de Economía Política de la Argentina (CEPA), si fuera por movilidad Luis y cinco millones de jubilados y jubiladas más tendrían que percibir un bono de $223.148. Pero Luis cobra solo $400.000 limpios porque está endeudado: hace ocho años sacó un crédito.
–Se me cayó un árbol del fondo de casa en la cabeza. Tuve derrame cerebral. También me hizo pelota la rodilla: hoy tengo una prótesis. Mirá vos, es la misma rodilla que la policía me reprimió en una marcha el año pasado: la tengo peor. Me queda este año de crédito, así que espero para fin de año terminar de pagarlo y poder cobrar un poquito más.

Por eso todos los días –salvo los miércoles– sale a vender tres pares de medias a $1.000: camina mirando a todos lados para que los “parásitos con uniforme” no le decomisen la mercadería, como viene ocurriendo en la ciudad de Buenos Aires bajo la gestión de Jorge Macri. Antes Luis vendía alfajores y podía hacerle algún regalo a su nieta de 13 años, o darse un gustito como ir al teatro. Pero los alfajores subieron tanto que ya no es negocio. Cuenta que la idea de las medias le llegó mirando la televisión.
–Veía a tanto operador político en la tele que pensé: si las medias me salen lo mismo que un chupetín, quizá la salida a esta crisis sea chupar medias, en serio te digo.
Luis habla y piensa con mucho humor, pero siempre aclara que lo dice en serio. Cuenta que fue la primera persona que puso un boliche gay en provincia de Buenos Aires – “Chelovecos, en 1974”–, que también tuvo una tanguería y que por muchos años se dedicó a cocinar en su casa para geriátricos o centros de jubilados. Como siempre trabajó por su cuenta, pudo jubilarse con una parte de aportes y otra de moratoria.

–Hoy el Gobierno la cortó, pero la moratoria ayudó mucho. Conozco gente que nunca aportó y ahora te dice: “Cristina chorra”. Bueno, entonces devolvé la jubilación o donala a un comedor.
A diferencia de lo que dijo el presidente Javier Milei tras su discurso en Naciones Unidas en Nueva York, a Luis –como argentino– no le salen dólares por las orejas. Es una de las tantas razones por las que no se pierde ningún miércoles.
–Hace unos años me quedé viudo. Me pasaron todas, pero yo le aconsejo a la gente mayor que venga a la marcha. No sólo como protesta, sino porque es bueno para uno. Es una cuestión de salud. A mí me ayudó mucho porque me olvidé de mí: me acuerdo más de la madre de Milei que de mí. En serio, te digo. Algunos jubilados me dicen: “No, mejor me voy a hacer un estudio al médico”, pero es como un coche en el mecánico: algo siempre te van a encontrar. No digo que esté mal, ojo, pero hay gente que está todo el día en la casa mirándola por televisión y pensando en sí mismo. Con hacer un cartel o pensar alguna cosita, ya la cabeza se me despeja.

La semana pasada, Luis trajo el “Desodorante Javo”, con una característica premium: “Te deja seco las 24 horas”. ¿Qué significa ese humor en la lucha de cada miércoles?
Luis es crítico:
–Yo vengo porque la jubilación me alcanza nomás para diez días. Me gustaría que hagamos un poco más de bochinche. Acá nos encerraron. Venimos y damos una ronda: no tenemos nada para festejar pero damos la vuelta olímpica como si fuéramos campeones. Luego, a casa. Hay que ir al Obelisco, a Corrientes. Acá no nos ve nadie. No estoy en contra, porque nos encontramos, pero haría un poco más de calle. Lo único que falta es que nos pongan mesas y nos hagan jugar a las damas: para eso voy a la plaza de mi barrio. En Lanús me preguntan: “¿Luis, no marchan más?”.
La marcha –la ronda a la que Luis pide más bochinche– está por empezar.
¿Qué espera?
–Mirá, el día que no pueda caminar más ni vivir a medias, me amenazo al Presidente así me vienen a buscar: ya averigué que no me sacan la jubilación, me llevan en cana, y al menos tengo una lamparita para leer algún libro y amigos que me traerán algún sanguchito de miga. Lo mismo que haría en casa lo hago allá. En serio, te digo.
¿Hay opción B?
–Que cambie el Gobierno. Eso daría un poquito de esperanza. La primera medida tendría que ser darnos un aumento. De mínima. Esta lucha que hacemos va a pasar a la historia como algo que era necesario hacer. El que no labura ni lucha, no come.
Hincha de Independiente y fanático de Manal, Luis se despide y se mete a la marcha.
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
Por Lucas Pedulla
Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org

Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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