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La vida de Néstor: una historia de película

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Néstor Saracho fue atropellado el 3 marzo y seis meses después fue dado de alta. En el medio, en el hospital y en el país, pasó de todo: devaluación, operaciones, FMI, amputación. Cómo ve la vida, hoy, un artista de la autogestión. Por Franco Ciancaglini.
Atención: esta película contiene escenas explícitas de lucha, amor y autogestión.
Su protagonista es Néstor Saracho, aunque el guión que se rodó durante los 6 meses y 1 día en los que estuvo postrado en dos hospitales tiene una trama colectiva.
Si esta historia fuese una película, debiera ser algo así como una liga de superhéroxs, o la de un hombre que le ganó a la muerte.
Apaguen sus celulares, que está por comenzar la función.

Crónicas emergentes

Según la RAE, un accidente es un suceso imprevisto que altera la marcha normal o prevista de las cosas. Dicho así, no suena tan mal. Sin embargo, a Néstor Saracho lo atropelló un conductor ebrio en una calle sin veredas ni luces en Bernal, en un hecho que cualquiera llamaría accidente. El hecho sin duda alteró la (a)normalidad de su vida, dejándolo sin una pierna, pero todo en esta historia está cargada de un sentido no lineal. Según publicó entonces lavaca.org en la nota La banalidad del mal: “No fue un auto lo que atropelló a Gladys y a Néstor, sino los estilos de vida que sólo parecen poder propagar falsa distracción, verdadera ebriedad, falsa felicidad y verdadera muerte, mientras algunas personas como Gladys y Néstor intentan otra cosa: que el mundo sea un lugar menos oscuro”.
Aquel 3 de marzo de luna llena Néstor volvía junto a su hijo, Tobías, su madre Elba y una amiga suya, Gladys Romano, de realizar una actividad un tanto extraña: una caminata lunar. Más acá de la NASA, así llama la Asamblea No a la entrega de la Costa Quilmes-Avellaneda a las visitas nocturnas que hacen a la reserva natural de Bernal, siempre amenazada por proyectos inmobiliarios. Fue entonces que, a eso de las 21:30, sobre la calle Espora, único acceso al río pero sin veredas ni luces callejeras, un conductor alcoholizado atropelló a Néstor y a Gladys, dejando sin vida a la mujer. Néstor estuvo primero en la terapia intensiva del Hospital Municipal de Quilmes, y luego pasó a la misma sala pero en el Hospital Cosme Argerich, en el barrio de La Boca.
Con el correr de los días los enfermeros empezaron a recibir extrañas visitas para el paciente Saracho. “Gente rara”, definía una enfermera, en el buen sentido. “Y sobre todo, mucha gente”. Directores de cine, periodistas, editores, trabajadores de fábricas recuperadas, abogados, desempleados, investigadores, monotributistas crónicos, niñas y niños, y sobre todo, mamá Elba y la novia Ceci. “¿No era que Néstor filmaba cortos, nomás?”, le preguntaban otros familiares a Elba, pero ella también estaba sorprendida por la diversidad del aluvión.
En los primeros encuentros en el Hospital de Quilmes en la cola para donar sangre, invierno a las 7 AM, la escena se repetía:
-¿Para qué paciente?
-Néstor Saracho.
-¡Otro más!
Entre pronósticos de desmayos y desayunos de mate cocido con galletitas, por esos días se fue gestando el primer Saracho Fest, un evento que idearon los distintos colectivos en los que participa Néstor para juntar fondos para él y su familia. El festival logró recaudar más de lo imaginable, además de toda la energía que vibró al ritmo de Susy Shock y voló desde el Galpón Santoro en Avellaneda al hospital de Quilmes, donde Néstor peleaba por su vida.
Aquella tarde se rodó la filmografía de Néstor (cuatro películas, incluyendo la premiada en el Festival Internacional de Documentales de Santiago de Chile, Crónicas emergentes), y el momento emotivo fue cuando sus alumnos del taller de la Isla Maciel presentaron el cortometraje Terraplén.
Hubo más movidas y festivales, malabares horarios para cuidar a Néstor, contactos e ideas que empujaron una recuperación que todavía sigue en marcha.
Spoiler: la película tiene final feliz. Néstor volvió a su barrio, a la Torre 80 de Villa Corina, para seguir escribiendo su propia vida.

Memorias de un futuro

Antes de entrar en la trama conviene saber que Néstor Saracho:
Es director de cine (y guionista, sonidista, montajista, etcétera, de sus propias películas).
Padre de Tobías, 9 años.
Integra la cooperativa editorial Muchas Nueces.
Impulsa la cooperativa Níspero Audiovisual, desde donde organizan los festivales Conurdocs.
Es parte de la Asamblea de vecinos No a la entrega de la Costa Quilmes-Avellaneda.
Docente de talleres audiovisuales en Isla Maciel.
Ha formado parte del Movimiento de Fábricas Recuperadas.
Y más.
Néstor también teje redes con grupos como Azulado, Silbando Bembas, Muralismo Nómade y tantos otros colectivos conurbanos que sería casi infinito enumerar.
La idea se entiende: Néstor, además de no frenar, es una especie de rizoma de distintos grupos autogestivos que construyen su caminito al costado del mundo, haciendo distintas cosas, pero por el mismo lugar y con el mismo sentido: por abajo y hacia adelante.
Basta retomar el día del atropello para dar un ejemplo. Lo último que recuerda Néstor de aquel momento no es la caminata lunar, sino lo que había hecho a la mañana: un mural en las vías del tren en Wilde junto a la gente de Azulado. Desde allí traza la primera no-metáfora de una tarde soleada en la Torre 80: “Los de Muralismo Nómade me mostraron que no existe un color violeta sino que hay 20 violetas, y ellos eligen uno: lo hacen más oscuro, más líquido, más lavado”.
La pincelada permite entender que, así como colores, tampoco existe una sola realidad. En los pasillos del hospital convivieron mundos y personas inesperadas, y muchxs aprendimos a valorar cuál de esas realidades es más importante o urgente. La recuperación de Néstor pasó a ser una agenda en sí misma, más allá o más acá de ajustes, deudas y represiones. La famosa dimensión humana, la escala donde actuar y sentirse útil. “Si me decías que iba a estar rodeado de 20 personas en la habitación haciendo chistes, no me lo esperaba”, dirá Néstor. “Tal vez en mi soledad, al estar encerrado uno se desespera y dice ‘acá no hay salida’. Ponerse a pensar si a mi cumpleaños van a venir tantas personas a tal hora no funciona, no podés contar con eso. Pero de pronto aparece. En medio de la acción tiene que estar la sorpresa. Por ahí lo que está sucediendo ahora es que por otro lado viene apareciendo un caminito”.
Sí: durante la charla Néstor no hablará pensando en él, sino en todxs. También en su madre Elba, que a su lado sigue sin salir de la sorpresa: “¡Toda la plata que se consiguió! Y antes del tiempo en que se necesitaba. ‘Ustedes no tienen que hacer festivales’, nos decían. Tienen que hacer trámites para que los subsidien… ¡Hubiéramos tardado meses!”.
Otra idea para anotar: los recursos humanos, las ideas y el tiempo suplantaron lo económico, que a veces se presenta como la única salida posible. E incluso cuando la traba fue el dinero, estos colectivos que suelen vivir al margen de la lógica del mercado supieron generar la plata que faltaba.
Néstor fue atendido en el sistema de salud pública, con diferencias abismales de un lado y otro del Puente Pueyrredón. Sin ahondar en detalles que requerirían otra nota aparte, Néstor señala qué lo salvó: “Hay kinesiólogas, nutricionistas que nos cruzamos en el hospital, a las que les interesa lo que hacen, que se arremangaban para ayudarte. Gente con pasión. Tal vez fue esa fuerza junto con todo lo médico y las reparaciones. Cada uno hizo lo que tenía que hacer; parece muy obvio, pero no: es lo fundamental”.
Otro apunte: actuar en el momento indicado. Y hacerlo con pasión.
¿Tuviste miedo?
Sí. Lloré mucho de noche. Ya estaba con los ojos abiertos, pero me sentía perdido. Sentí bastante miedo. Después salí del lamento y me fui para otro lado: apareció en escena toda esta ayuda que no esperaba y la aproveché. Eso fue clave.
¿Qué otra cosa te dio fuerzas?
Pensar en nenes de 9 años y preguntarme si se imaginaron otro mundo posible. Ahí tiene que estar la respuesta a lo que estás pensando: existe otro mundo a través de la acción. Esos nenes lo van a hacer posible.
¿Estás pensando en Tobías?
Sí, pero sobre todo pienso en lo contento que él salió de esta situación. No desesperó nunca, siempre hizo chistes, hasta bromeaba. Y eso a mí me sorprendía.
En eso salió al padre
Pero, digo, yo en esa situación quizá decía “listo, no podemos hacer más nada, nos tenemos que ir, hay que sincerarse”… Lo que era necesario era tomarse el tiempo, el momento y la energía para pensar que algo bueno podía suceder. Que es algo que no estamos haciendo.
Otra clave: el humor y el optimismo en tiempos difíciles
Es verdad. En el hacer nos impregna la solemnidad, y eso a veces nos hace olvidar de hacer bromas o de disfrutar. Ponerse en el lugar de tristes luchadores no va para adelante ni para atrás.
La vida de Néstor: una historia de película

El acto de recordar

Como en la película Goodbye Lenin, algo de la historia de este país cambió durante la estadía de Néstor en los hospitales. Cuando despertó todas llevaban pañuelos verdes en sus mochilas. Había 10 Ministerios menos. El peso se había devaluado un 40%. Y el gobierno se había endeudado por más de 50 mil millones con el FMI, entre otros detalles.
Néstor se fue enterando paulatinamente de estas buenas nuevas gracias a una televisión que instaló su novia Ceci en la habitación de terapia. Si bien predominaron los documentales de Canal Encuentro y las pelis de su adorado Chris Marker, también aparecieron los noticieros: “Por un lado miraba los anuncios y decía no, no puede ser… Pero por otro, lamentablemente, estamos acostumbrados a sufrir este tipo de gobiernos”, dirá. Cabe aclarar que Néstor, 37 años, fue un joven activo en el proceso de recuperaciones de varias empresas recuperadas post 2001, entre otras fórmulas que crearon nuevos paradigmas en los peores momentos. “Pasa más por preguntarse qué hacemos que preguntarse qué hacen los canales de televisión en este momento”.
Atrás, la tevé en piloto le da la razón: Deportivo Luján y Estudiantes de Buenos Aires empatan 0-0.
Entonces, ¿qué hacemos?
Hay que inventariar las cosas que tenemos y que nos rodean y en base a eso nacen las acciones. Con lo que tenemos, preguntemos qué y cómo se hace. Cómo se recicla, cómo organizar una caminata lunar, cómo fabricar un libro. Ahí puede haber un principio de respuesta. Tal vez estamos necesitando quedarnos quietos y pensar. Es tiempo de leudar.
Otra aclaración pertinente es que Saracho despliega altos grados de poesía y lucidez para salir de las reflexiones clásicas, e incluso para inventar palabras. La última es “nisperearla” y surgió tanto del nombre de la fruta como el de la productora audiovisual que integra. “Nisperear”, un poco caprichosamente, significa activar, hacer con entusiasmo.
Y leudar: dejar fermentar una masa de modo que aumente su tamaño.
Entonces: leudar y nisperear.
Néstor tuvo que leudar a la fuerza: “Recién hace dos meses abrí los ojos. Hubo cuatro meses que nada, estuve como apagado. Eso me hace pensar en que no sé hasta qué punto apagarse es necesario, o es posible. Desenchufarse o apagarse, desconectarse un ratito para ver para adónde vamos”.
Néstor utiliza una frase que también puede funcionar como una no-metáfora: abrir los ojos. Abrir los ojos, o despertar, es algo que conviene hacer en cualquier caso y ante cualquier situación, sobre todo en las que nos desorientan: “Ahora miramos las noticias y es desesperación, habla el Presidente por cadena nacional, saqueos… Nosotros mismos nos cruzamos y decimos ‘qué mal que está todo’. En ese momento, en esa reflexión, es que se nos pasa el tiempo en el que podríamos ponernos a pensar en una acción de cambio o de interpretación. Algo concreto. Lo que no hay que hacer es desesperarse en el momento por algo que no está sucediendo, sino preguntarse. Y ubicarse. Me refiero a ubicación no desde el reto, de ‘sos un desubicado’, sino de ubicarte donde estás para que el hacer transforme”.
En ese sentido, Saracho cuenta en qué está pensando para su nueva vida: “Primero, continuar con las tareas de rehabilitación, pero a su vez ponerme al servicio de la rehabilitación del barrio. Nunca me pregunté cómo se solucionan los problemas del barrio. En la tele dicen que es delincuencia, choreo, drogadicción. Y no, pará: hay que arreglar la vereda. ¿Cómo hacemos? Los ascensores, el agua, los baños, las cloacas”, enumera, mientras señala a sus costados.
Un calendario que viajó desde el Hospital arroja otra pista hacia el futuro. Está puesto en septiembre pero el único día en el que está escrito algo es el 23: “Conurdocs”, dice en fibrón negro, en referencia al festival itinerante de películas de cineastas del conurbano que esta vez tendrá sede en Guernica. Pronto, vaticina, también habrá proyecciones para su barrio Villa Corina, quizá como parte de esa rehabilitación. “Estamos haciendo un largometraje”, agrega. “Como siempre, estamos empezando a filmar y después vemos cómo se arma la película”.
Si bien el futuro film no tiene forma, hay una lista de frases que lo guía. Fueron anotadas cuidadosamente durante su estadía en el hospital. Néstor maneja la silla de ruedas hasta su cuarto, vuelve y elije leerlas de corrido: “El acto de recordar. Estar perdido en el tiempo. Descubro un devenir. Sospecho que puedo tener sorpresas. Nos vemos el lunes. Autopistódromo. Sentipistas. Cómo hacemos para entrar, para reír. Respirar. Respirar en el tiempo”.
Cierra el cuaderno, respira hondo, y dice: “No sé hasta qué punto el que se acostó en la habitación es el mismo que soy ahora. Eso me lo voy a preguntar siempre, y no sé si me lo voy a responder algún día. Lo que sí sé es lo que a me sucedió me hizo reafirmar quien fui”.
Quizá ésa sea otra de las lecciones de esta historia: hacer cosas que nos den vida.

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




MU 212: El fin de un mundo

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




MU 212: El fin de un mundo

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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