Nota
La Superministra: Perfil político de Carolina Stanley
Quedó al frente de un mega ministerio que incluye Desarrollo Social y Salud. De confianza de Macri y amiga del Papa, se ganó el respeto de los movimientos sociales. Misión: contener la crisis, mientras el PRO la tantea como vice en 2019. Por Lucas Pedulla y Ezequiel Scher.
En política los detalles suelen ser importantes: cuando los dirigentes de los movimientos sociales vieron que la mujer con quienes debían negociar preparaba el mate con sus propias manos y lo compartía, se sorprendieron. Sorbo tras sorbo fue quedando atrás la imagen de la niña de familia acomodada, hija de un banquero que hizo negocios con el menemismo. Carolina Stanley es la funcionaria a cargo de un mega Ministerio con una caja de más de 170 mil millones de pesos, una de las pocas áreas del Estado que no sufrió un recorte presupuestario.
Ella, envalentonada con su gestión durante estos dos años y medio, pidió que no se tocara a nadie de su cartera. Le dieron el okey.
Tras los cambios en el Gabinete, sumó dos cajas sensibles: Anses y Salud, convertido en una simple secretaría por tercera vez en la historia –las otras dos, durante dictaduras- bajo el ala de Desarrollo Social. Así, se convirtió en la ministra con mayor presupuesto, concentrando el 63,9 por ciento del gasto social, mientras la crisis de un país en negociación promiscua con el FMI agita distintos tipos de fantasmas sobre el delicado tablero social que Carolina Stanley intenta sostener todos los días.
Una buena alumna
En la sexta línea de la biografía de Guillermo ‘Willy’ Stanley que figura en la web de Inverlat, su compañía de inversión privada, se aclara sin tapujos: “Durante los 90’s, fue un activo participante de la reestructuración de la deuda externa y del proceso de privatización de las compañías estatales de la Argentina”. Cuando nació su hija Carolina, el 22 de noviembre de 1975, fruto de su matrimonio con la psicoanalista María Cristina Tate, Willy todavía no era una de las cabezas del Citibank, como lo fue durante el menemismo. Sus andanzas de entonces están perfectamente sintetizadas en el CV del fondo de inversión que maneja con otros empresarios y con el que adquirieron -previo desembolso de 500 millones de dólares- cadenas como Havanna, KFC y Wendy´s. Por entonces Willy Stanley también representaba al Banco Nación en Londres. “Ya fue eso de vincularla con el papá”, aclaran desde el equipo de la superministra, donde aseguran que la relación es buena, pero sin influencias paternas en lo político.
En definitiva, cuando tuvo que elegir qué hacer, salió del cascarón de la educación privada (había estudiado en el exclusivo Saint Catherine’s School, colegio laico que hasta el 1998 era exclusivo de mujeres y que se destaca en la enseñanza de hockey sobre césped). A diferencia de prototipo PRO, Stanley enfiló hacia la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, donde se recibió de abogada con un promedio de 9,45.
Su carrera política comenzó ahí: Stanley hija reveló que fue cursando la materia Derecho Penal Juvenil cuando descubrió su “inclinación hacia lo social”. Trabajó en Cancillería en tiempos de Guido Di Tella, en 1998, como consultora del Departamento de América del Norte . Pero su imán estaba en lo social. Visitó institutos de menores, y se capacitó en infancia. En ese área conoció a María Laura Leguizamón, diputada y senadora peronista, con quien en el 2000 entró como asesora de su equipo de trabajo en la Legislatura Porteña. Su madrina política había sido directora de Acción Social en el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. Su experiencia en el Consejo Menor y la Familia atrajo a la joven Stanley en ese 2000 a seguirla. Allí trabajaba Federico Salvai, el hombre al que quince años después María Eugenia Vidal le daría las gracias más fundamentales, entre globos y canciones, el día en el que le ganó a Aníbal Fernández la gobernación. Ese chico salteño, hoy Jefe de Gabinete de Vidal en la provincia de Buenos Aires, se volvería el compañero de Stanley y el padre de sus dos hijos, a quienes lleva a los timbreos. Desde la gobernación lo caracterizan como “el Marcos Peña” de Vidal.
“Acababa de salir de la facultad. Nunca había caminado el territorio, pero no lo dudó y no le costó. En aquella época no había el desarrollo que hay ahora sobre políticas para personas en situación de calle. Eso necesita de compromiso y de ponerle el cuerpo. Yo te aseguro que ese sentimiento en ella es genuino”, asegura a MU Leguizamón, quien ya cumplió su mandato como senadora por el Frente para la Victoria y, a pesar de la grieta, recuerda a Stanley con mucha estima.
El camino de Dios
La política siempre es una ventana a más política. Atraída por las nuevas plataformas que surgían en el post-2001, los contactos la llevaron a la Fundación Sophia, centro ideológico conducido por Horacio Rodríguez Larreta. De ahí, pasó a Creer y Crecer, la usina de formación creada por Mauricio Macri y Francisco de Narváez. Stanley entró en el programa de generación de políticas sociales, específicamente en el área de personas en situación de calle. Como un dominó al revés, le cayó la última ficha que necesitaba: su jefa era Vidal.
Para el carnet definitivo del PRO le faltaba demostrar lo suyo en el terreno más preciado de Macri. Aunque ella es de River, tuvo que pasar por la Bombonera. En el 2005 Boca estaba en un año en que ganaba todo lo que disputaba. Sin embargo, al todavía presidente del club le fastidiaban los “curros” en el sector social del club. Stanley y Vidal llegaron para limpiar la supuesta corrupción y, sobre todo, fortalecer la relación con el sur de la Ciudad y con fundaciones asistencialistas. Así lo hicieron y, como una suerte de Copa Libertadores, Macri le entregó a la dupla Vidal-Stanley su primer Ministerio de Desarrollo Social en Ciudad, en 2008 (los primeros seis meses de gestión los había encabezado Esteban Bullrich).
Stanley empezó así a pisar fuerte en el terreno desde la Dirección General de Fortalecimiento de la Sociedad Civil. Pero su experiencia en el poder legislativo la llevó a cambiar de cancha: en 2009, fue una de las once nuevas caras del PRO en la Legislatura porteña, en la lista que encabezó Fernando de Andreis. Homenajeó fundaciones, legitimó proyectos de oenegés y siguió de cerca el trabajo del gobierno sobre su tema principal: personas en situación de calle.
En 2011, cuando Macri ganó la reelección en la Ciudad y Gabriela Michetti pasó a la Cámara de Diputados, Vidal se convirtió en la vicejefa de Gobierno y dejó su lugar de gestión a su mayor socia política. La relación que cultivaron es tan personal que este año viajaron juntas a visitar al Papa (también fue Salvai) cuando faltaba un mes para que el Senado discutiera la legalización del aborto. Cuentan que cuando Francisco quiere tener una reunión determinante, la organiza en su residencia, no permite fotos y pide especialmente que no trascienda lo que allí se dice. Así fueron los encuentros con la superministra, con quien Bergoglio mantiene un contacto más fluido que con Macri. “Yo me había manifestado en contra del aborto no sólo por motivos religiosos, sino de creer en la vida a partir de la concepción”, declaró Stanley más de una vez. Cuando le consultaron los temas tratados en el encuentro, negó que se hubiera hablado de la ley. Hasta sus cercanos asumen que esa es una respuesta protocolar. Pero según ella, no se movió de su agenda: “Hablamos de temas de adicciones y de las personas en situación de calle. Nosotros trabajamos con curas villeros que nos ayudan a resolver problemáticas”. Stanley tiene el área de Salud a su cargo, en la que el ahora secretario Adolfo Rubinstein defiende la legislación por un aborto seguro, legal y gratuito.
Increíblemente, o no, la amistad papal la acercó a uno de los referentes de la CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular) con quien suele sentarse en las mesas de negociación: Juan Grabois.
Rumores y alfajores
Las organizaciones sociales de la Ciudad recuerdan su paso como una funcionaria efectiva. “No te boludea ni te chamuya: por sí o por no, es expeditiva”, coinciden. Otra imagen: puede atender el teléfono días de semana hasta muy tarde e incluso domingos. “Uno tiende a creer que estos son todos finoli y no te dan bola, pero ella te atiende, y puede estar a su vez preparando la comida o ayudando a sus hijos en la tarea del colegio. Se ocupa de la gestión, pero tiene una pata puesta en la familia”. Esa pata es la que influye -según su entorno- para descartar un rumor constante: la posibilidad de ser la compañera de fórmula de Macri en 2019. El tiempo, la coyuntura o Durán Barba lo dirán.
Un militante social de la Ciudad -tan sólo uno de los tantos a los que Stanley le convidaba alfajores Havanna en las reuniones que sacaba de las cajas que le regalaba su padre y guardaba en los estantes de su despacho- la recuerda así: “Es gente de guita, pero nunca la vi llena de joyas, anillos, collares. Siempre pulóver, blusa y saquito. Si no sabés que es ministra, pasa desapercibida”. Así también la vieron en la calle durante la época de campaña, volanteando y cortando cinta scotch para pegar los carteles en las mesitas que ella también armaba en cualquier barrio al que iban.
Otro militante define que la Ciudad fue un laboratorio de gestión: “El PRO tiene voto en las villas y todo un esquema de construcción territorial de delegados que era la base del PJ. El PRO lo fue construyendo. Es decir que Stanley llegó a Nación con un esquema ya probado en la Ciudad. Había una característica de gestión muy clara. No es ninguna improvisada”.
Emprendedores sin derechos
ras el triunfo de Cambiemos en 2015, y de cara a la conformación de un gabinete repleto de ceo´s y empresarios, su salto al ministerio nacional no estuvo exento de prejuicios. “La Evita cheta” fue uno de las primeras descripciones que golpearon los pasillos. Algunos de los movimientos esperaban encontrarse con esa caracterización, pero la política y la realidad suelen ser más complejas. “Debo reconocer que tiene un conocimiento cabal de lo social: no es sólo un rostro bonito detrás de un escritorio”, cuenta un dirigente social que se sienta con ella a pelear por mejorar las condiciones en los barrios. “Reconoce muchísimas de nuestras demandas, y dio un gran impulso para que la Ley de Emergencia Social pueda caminar y aprobarse en el Congreso. Pero también vemos que las decisiones políticas las tiene sólo el Presidente. Y esa ley es un ejemplo”.
Los dirigentes no descartan que parte del juego PRO sea tener a Stanley como la policía buena de las políticas de ajuste. Ella debió construir la afinidad con las organizaciones sociales y, a diferencia o para diferenciarse del kirchnerismo, eligió otros vínculos: si antes el Ministerio se sentaba con La Cámpora o Luis D’Elia, ella se volcó a otros sectores como la CTEP, Barrios de Pie o el Movimiento Evita. Desde esos lugares dicen: “Antes nos juntábamos con funcionarios de segunda línea, ahora es ella quien nos recibe y plantea discusiones cara a cara. Y sin ubicarse desde la caridad”.
Las organizaciones aportan un dato de contexto: esa actitud dialoguista ocurre también porque hay otro posicionamiento de los movimientos sociales como actores políticos de peso y con movilizaciones multitudinarias que reflejan sus construcciones en los barrios. El Gobierno también entendió ese escenario, como causa y efecto, siempre intentando que la cosa no explote.
Un dirigente social interpreta esa olla caldeada: “Es la base que implica que haya una concentración de fuerzas y presupuestos en Desarrollo, porque el universo que sufre esas políticas es cada vez más amplio. Claro que esto no es ningún mérito, porque lo ideal sería que esos fondos se destinen a un esquema de desarrollo social que procure una mejora en las distintas variables de la pobreza. Pero la realidad es que algo tenés que dar a los sectores a quienes no le das ninguna salida con este proyecto de país”.
Stanley sostuvo la política de planes y se ocupa de equilibrar con asistencia estatal la caída del poder adquisitivo. Con la crisis las prioridades de esas asistencias cambiaron: “Antes se activaban programas de emprendedurismo, que es la lógica que ellos manejan, y se podía viajar a los barrios y dar respuestas a los distintos lugares del país. Hoy casi todos los pedidos son chapa (para las casas) y comida”. Muchos de esos programas, hasta los de emprendedurismo, se cortaron. Y cuentan que en el edificio del rostro de Evita los teléfonos arden de llamadas de los punteros PRO de las provincias que reclaman soluciones.
Claro que su gestión no se privó de datos inquietantes, para decirlo con elegancia. Uno fue que su declaración jurada creció 345 por ciento. Otro: giró plata a la Fundación Grano de Mostaza, donde su hermana Brenda es directora de un programa. El caso más sensible fue el recorte de más de 120 mil pensiones pensiones por invalidez. Stanley se excusó en que se trató de un “error”, aunque dilató las restituciones mediante medidas judiciales, pero la Cámara Federal de la Seguridad Social ordenó al Ministerio todas las recomposiciones. Stanley mezcla algoritmo con cara social.
Otro titular ocurrió durante un timbreo en el conurbano: tuiteó una foto junto a un hombre: “Juan armó esta parrilla en la puerta de su casa para los obreros de la zona”, escribió Stanley. “Así ellos almuerzan y él se gana una changa”.
Además de las críticas virtuales, el propio Juan cruzó a la Ministra a través de un canal de una organización militante: “Qué me felicita usted si tengo una parrilla y estoy en negro. Yo necesito efectivo y trabajo”. Stanley borró el tweet.
Desde los pasillos del Ministerio circula con fuerza otro favor: la inminente mudanza del Instituto Nacional de Juventud, un organismo descentralizado que dirige Pedro Robledo, a la sede donde funcionaba la empresa Pepsico, según confían algunos trabajadores a MU. “Es una devolución de Pepsico después de que el Gobierno garantizara la represión a los despedidos”, interpretan, en otro capítulo de una realidad sin metáforas.
El mega Ministerio
«Stanley va a tener un mega ministerio”, sintetiza a MU Daniel Gollán, uno de los médicos sanitaristas más reconocidos del país y último ministro de Salud de la Nación de Cristina Fernández de Kirchner. “Hablamos de Desarrollo Social, de Salud y de la Anses como un organismo muy grande. Lo que va a generar es el conocido ‘efecto embudo’ en la administración pública: tantas áreas no pueden depender de la firma de una sola persona. No hay tiempo material ante tanta demanda”.
El ex-ministro es sintético: lo que se ve es un proceso de achicamiento en políticas de salud y un retiro del área de Salud de la coordinación y ejecución de todas las actividades que le son propias. Y aclara que no es un efecto de la absorción por Desarrollo Social, sino un proceso que lleva dos años y medio y se expresa en el desfinanciamiento de programas nacionales de salud. Algunos ejemplos: “El programa de HIV Sida no sólo hace prevención y promoción sino que entrega la medicación a 70 mil pacientes en todo el país que están bajo cobertura estatal. Lo mismo ocurre con la lepra, la hepatitis C, tuberculosis. O muchas otras enfermedades sexuales como sífilis, que está creciendo de forma alarmante. El Director del área de HIV ya renunció porque le comunicaron que la quita es del 50 por ciento: 65 mil pacientes se van a quedar sin tratamientos”.
Los anuncios, según Gollán, producen una aceleración de ese corrimiento del Estado en materia de salud, trasladando el peso a las provincias y a los municipios. “Todos saben qué significa que bajen Salud al rango de mera Secretaría: el ministro reclama y propone entre sus pares, reporta a la Jefatura de Gabinete y al Presidente, mientras que el secretario es uno más de una serie de secretarios que tiene que lograr que su ministro lleve adelante las cosas que se está proponiendo, y reclamar por las partidas presupuestarias que le faltan”.
Más allá del descalabro burocrático, todo parece apuntar al resquebrajamiento metódico del sistema sanitario, según una fórmula que lleva un sello de la época: la salud pública como asistencialismo, o como una limosna para los más necesitados.
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
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Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
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POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
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