Sigamos en contacto

Nota

Modelo Gualeguaychú: Cáncer no, alimentación sana sí

Publicada

el

Pusieron límite a las fumigaciones. Luego prohibieron el glifosato. Y ahora promueven un proyecto de alimentación “sana, segura y soberana” que replantea temas como el acceso a la tierra. Raíces sociales de un cambio político: lucha contra las pasteras, movilización contra las fumigaciones y viralización del cáncer. El caso de Antonella que ayudó a abrir cabezas, corazones y proyectos de futuro. SERGIO CIANCAGLINI
Natalia Bazán cree que estas cosas hay que difundirlas para que la gente entienda cómo es un viaje al infierno.
Cuenta que a su hija Antonella desde los 5 años la trataban por asma o alergia bronquial y usaba inhaladores que le provocaban taquicardia pero era una chica feliz y siempre sonriente hasta que una vez, ya a los 8 años, fue a visitar a su tía a Santa Fe, se sintió mal, y la tía la llevó al médico que la revisó sin hacerle ningún estudio, y le dijo a la tía lo que ningún otro médico había observado: “Con solo revisarla sé que la nena no tiene asma, tiene algo mucho más grave, es leucemia, hay que internarla ya” y entonces Antonella volvió a Gualeguaychú, le hicieron estudios, confirmaron el diagnóstico de ese médico y, con los análisis, Natalia entendió que era tan vertiginoso el peligro que no podía esperar a la oncóloga que iba a la ciudad una vez por mes y esa misma noche su marido Daniel González, vendedor de hielo, consiguió que su patrón le diese dinero, dejaron a sus otros cuatro hijos a cargo de la abuela y así Antonella y sus padres con un pequeño bolso viajaron en remís 230 kilómetros hasta el Hospital Garrahan de Buenos Aires, y dice Natalia con los ojos grandes como si estuviera recorriendo nuevamente esa alucinación que “yo no podía entender lo que estaba pasando, cuando llegamos le pincharon el dedito, nos dijeron que había que internarla porque tenía leucemia, no sabían de qué tipo, y la verdad es que nosotros todavía ni sabíamos qué era la leucemia”.
Dice Natalia que luego le informaron que la leucemia era mieloide, “una de las más feas, y nosotros decíamos ¿qué hicimos mal? como echándonos la culpa”, pero Antonella no perdía la sonrisa desde aquel 28 de julio de 2017 en que quedó internada, y se grabó a sí misma con el celular de su mamá, lo subió a su Facebook para saludar a sus amigas, y allí la propia Natalia empezó a hacer videos desde el Garrahan y fue grabando lo que ocurría en el cuerpo de su hija: la caída del pelo, la hinchazón, la piel descolorida, los moretones por las intervenciones, los efectos de la quimioterapia, y las sonrisas de la chica que sacudía ante el celular de su mamá un gran muñeco de ET, El Extraterrestre, que mira a la cámara con sus ojos asombrados, y dice que sí porque Antonella le mueve la cabeza y hace de ventrílocua del muñeco mientras se iniciaba el calvario de conseguir donantes de médula que no aparecían, hasta que casi un año más tarde encontraron un donante en Brasil para que pudieran operar a Antonella pero las maldiciones se sucedían y la nena sufrió un “injerto contra huésped”, cosa que ocurre cuando las células trasplantadas interpretan que el cuerpo del receptor es un enemigo y lo atacan, y por eso le pusieron células de conejo a la nena, y eso implica más quimios y toda clase de intervenciones sin que Antonella pudiese defenderse con mucho más que con su sonrisa aferrada a ET y Natalia, que dice que le gustaría haber hecho más que 7º grado porque así se expresaría mejor, como si hiciera falta, explica con la voz ahogada que “un día Antonella vomitó sangre, y cagó sangre, le caía una lágrima y era con sangre, y te juro que no sabés para dónde disparar, no sabés qué hacer, porque es como que se te está muriendo y estás ahí con médicos que te dicen que no saben qué va a pasar con tu hija, y la llevaban al quirófano, y por los vómitos de sangre le ponían el catéter por una arteria de la pierna para cerrarle una úlcera y cuando le iban a hacer esas intervenciones yo le cantaba para que se durmiera y ella iba al quirófano con el papá, porque Daniel se pudo quedar un poco más cuando todos esos videos se viralizaron y el caso se hizo tan conocido que hasta vino Abel Pintos a verla y abrazarla, imagínate lo feliz que estaba Anto, pero después a ella la llevaban al quirófano y ¿sabés lo que es estar esperando a que se despierte?”
La madre seguía apretando con desesperación “enviar” para viralizar las fotos y los videos de su hija y que la gente entendiese mientras en Gualeguaychú se organizaban colectas, movilizaciones, y el caso resultó uno de los más emblemáticos de un movimiento llamado Stop Cáncer que reclamaba no sólo por Antonella sino por cientos de enfermos pidiendo frenar la viralización del cáncer que se encarnizaba no solo en adultos sino en la infancia mientras en términos igualmente desesperados ya existían en la provincia movimientos como Paren de fumigar las escuelas, Pelucas de Esperanza (por la caída de cabello que provocan los tratamientos que en el caso de la Antonella incluyeron cinco quimioterapias) o la coordinadora Basta es Basta que desde Paraná organizó las Rondas de los Martes empeñadas en detener tanta muerte y tanta enfermedad generadas un modelo que inunda de agrotóxicos la vida, y Antonella seguía peleando y sonriendo y Natalia cuenta que un día su hija le dijo “no podés pelear solo por mí” cuando ya tenía meningitis y que Antonella se tapó bajo las sábanas y Natalia se tapó con ella y la chiquita dijo: “Mami, no sé qué me pasa”, Natalia le contestó “te amo”, Antonella dijo “yo también” y nunca más pudieron hablar ni mirarse porque al día siguiente la niña tuvo una convulsión y poco después falleció, “y yo hubiera salido de ahí para tirarme abajo de un colectivo, pero no lo hice, porque ella me había dicho que no podía pelear solo por ella, y entonces agarré el celular”.
Filmó con el teléfono a su hija muerta, como la había filmado viva, y me envía ese video. Veo la piel destrozada, los moretones indescriptibles, los ojos cerrados, Natalia dice “mi hija murió como si le hubiesen tirado un balde de agua hirviendo encima” pero es mucho peor, mucho peor, y percibo tres síntomas ante esas imágenes:
no se puede dejar de llorar,
no se puede dejar de sentir,
no se puede dejar de pensar en hacer algo.
Modelo Gualeguaychú: Cáncer no, alimentación sana sí
Además, Natalia muestra luego una pequeña caja de madera que tiene en su mesa de luz, en la que conserva las cenizas de Antonella. Algunos médicos y enfermeras del Garrahan le dijeron a que no tenía que culparse por la enfermedad de su hija, “y me contaron que los contaminantes podìa ser la causa de que haya tantos chicos con cáncer en el Garrahan”.
La muerte de la niña había ocurrido el 6 de noviembre de 2017. Antonella tenía 9 años. “Le mostré al intendente el mismo video. Me escuchó, y también lloró cuando lo vio. Tiene una hija de la misma edad. Le dije que no se lo mostraba como intendente sino como padre. Hice lo mismo con los concejales”. El caso confirmó una noción social sobre lo que estaba pasando: las marchas contra las fumigaciones, las Rondas de los martes, las noticias frecuentes sobre nuevos enfermos mientras en Gualeguaychú la intendencia asumía el problema, para hacer algo. La falta de estadísticas es parte del problema. Se conocieron informes del periodista Fabián Magnotta y del oncólogo Héctor Arocena que postulan que de acuerdo a la población debería haber 260 cánceres por año en la ciudad, pero estaban estaban llegando a 720. Otros estudios eran más moderados, pero los números, en todo caso, eran menos potentes que la percepción de vecinas y vecinos sobre algo que a veces se define como modelo agro-oncológico.
Natalia había entendido lo siguiente: “Los que fumigan se enojan porque yo digo que asesinan, pero la verdad es que eligen el dinero antes que la vida de la gente y de los niños, y el cáncer es parte del negocio. O los bebés que nacen con malformaciones, o casos como mi nena más chica y el mayor, que tienen tiroidismo. Y la causa es siempre la misma. Aprendí que hasta cuando llueve nos cae el glifosato. Antes no entendía. Cuando fue lo de las pasteras no hacía mucho caso. Una es así: a veces no se das cuenta de nada, hasta que te toca”.
El 17 de abril de 2018 se sancionó una ordenanza conocida como Glifosato Cero: se prohibió el glifosato en todo el ejido de Gualeguaychú que abarca 33.000 hectáreas de las cuales 27.000 son de campo. Nueve concejales votaron a favor (PJ y Frente Renovador) y tres en contra (Cambiemos).

Los hijos de la Asamblea

La ciudad movilizada contra la enfermedad presenta una rareza política: el intendente, el vice y el secretario de Desarrollo Social y Salud son médicos.
El intendente es Esteban Martín Piaggio (lo llaman Martín Esteban), el vice es Jorge Maradey, y el secretario es Martín Roberto Piaggio. Los Piaggio son primos, y el otro nombre sirve para diferenciar de quién se está hablando. Asumieron por el Frente para la Victoria (FpV).
Martín Esteban, 40 años, 3 hijos, explica a MU: “Habíamos estado con mi primo ocho años a cargo de la atención primaria de salud en el municipio cuando el intendente era Juan José Bahillo. Soy cirujano recibido en La Plata pero hice también una maestría en Salud Pública. Hacía mucho que veníamos conectados con el movimiento de los pueblos fumigados a través del Grupo de Reflexión Rural creado por Jorge Rulli. En 2008 logramos una ordenanza que dividía a Gualeguaychú en diferentes sectores para evitar que las fumigaciones aéreas nos pasaran por encima. No prohibía las sustancias pero era un avance”.
Radiografía: “Había preocupación por el avance de toda una operatoria que incluye el desmonte, el monocultivo de soja transgénica, la desertificación de los campos y la necesidad masiva de productos químicos. Y de la mano de eso, la aparición cada vez mayor de enfermedades, en un lugar con sensibilidad por la lucha ambiental. Nos sentimos hijos de la lucha contra las pasteras, de la que participé toda la vida. Fue una experiencia muy rica porque más allá del supuesto fracaso de no poder impedir el funcionamiento de Botnia (hoy UPM) apareció un nivel muy fuerte de compromiso con el ambiente”.
El quiebre: “Cuando asumí como intendente en 2015 estaban surgiendo emergentes sociales como el Basta es Basta y luego el Stop Cáncer, cada vez más organizados. Natalia, la mamá de Antonella, te muestra el aspecto humano que pegó muchísimo en la gente, porque transformó el dolor en lucha, y empezó a corajear. Hizo ver un problema generalizado, y logró acompañamiento social y también nuestro. No por demagogia sino porque es lo que corresponde. Y le hicimos caso a esos emergentes. En contra había un conjunto de intereses muy fuertes, desde las multinacionales hasta todo un sistema que armó el comercio, la tecnología, y puso a las universidades a su servicio con el paquete completo del monocultivo, los transgénicos y las fumigaciones. Acá se ve con claridad que además actúan con lobistas agropolíticos, desde Luis Etchevehere (secretario de Agroindustria y ex presidente de la Sociedad Rural), Alfredo de Angeli (senador del PRO), Javier Melchiori (el candidato derrotado por Piaggio) y tantos otros que son todos grandes productores de soja. Se nota en los medios que les responden aunque se sabe que lamentablemente el modelo provocó la pérdida de trabajo y éxodo a las ciudades. Los campos se vaciaron de gente”.
El glifosato: “Pese a todo, el emergente social era cada vez más fuerte y se convirtió en un tema del pueblo, de la sociedad, no tanto de la política o de las leyes. Aunque sí valía para nosotros el Principio Precautorio. Si algo ocasiona un riesgo potencial, debe dejar de usarse hasta que se demuestre que no daña. Pero con el glifosato hay material técnico de sobra para demostrar lo que causa. Somos un equipo de trabajo y decidimos seguir pese a las amenazas sin pensar en que nos hicieran tractorazos, paros o que te manden a meter un tiro en la cabeza. Pero uno puede ver que el problema es mundial, incluso Francia ya está prohibiendo el glifosato y en Alemania el problema ahora lo tienen con Bayer que es dueña de Monsanto. Sacamos la ordenanza. Pero nos dimos cuenta de que con eso no alcanzaba”.

Modelo Gualeguaychú: Cáncer no, alimentación sana sí

Foto: Martina Perosa

¿Qué estamos comiendo?

Gualeguaychú decidió no quedarse solo en la prohibición de los agrotóxicos, que contaba según los sondeos de opinión con un apoyo de alrededor del 90%. Martín Roberto Piaggio es médico especializado en Salud Pública: “Veníamos relacionando el tema de salud con el de prevención, y con todo lo que estaba pasando con el cáncer. Hicimos dos ordenanzas de prohibición de aplicación y también de acopio y comercialización en el ejido de la ciudad. Pero dijimos: prohibiendo o regulando solamente, tampoco vamos a solucionar los problemas que tenemos como comunidad. Armamos distintos eventos e invitamos a referentes que nos podían ayudar a pensar qué más hacer en esta materia. Vinieron Damián Verzeñassi (médico), Jorge Rulli (GRR), Eduardo Cerdá (ingeniero agrónomo de la Red de Municipios que Fomentan la Agroecología), Damián Marino (científico que estudió la contaminación con agrotóxicos en frutas, verduras, el algodón, pero también en el aire, el agua y hasta la lluvia), Marcos Filardi (abogado), Miryam Gorban (nutricionista y creadora de la Cátedra Libre de Soberanía Aliementaria de la Facultad de Medicina), Carlos Carballo (ingeniero agrónomo), Guillermo Priotto (biólogo)”.
La idea: “Ahí decidimos lanzar, también con Kika (Rubén Kneeteman), el Plan de Alimentación Sana, Segura y Soberana (PASS). Tomamos a la alimentación como un tema de salud pública. Aquí no sabemos bien lo que consumimos, de donde proviene, ni de qué manera se produce. Más del 90% de los alimentos vienen de afuera. Tenemos dudas, o te diría certezas, de que lo que estamos comiendo no es bueno y que podríamos estar produciendo mucha mayor cantidad y calidad sin depender de una industria que no está produciendo alimentos saludables. La palabra sana, se refiere a una alimentación sin venenos. Segura, significa el derecho de todos de tener acceso a la alimentación. Soberana quiere decir que se produzca aquí y que eso genere un círculo virtuoso en el desarrollo de esta comunidad”.
¿En qué consiste el PASSS? “Tres ejes. Producción, para generar y acompañar alimentos que sean sanos, tanto para pequeños como grandes productores. Segundo, comercialización, para que se pueda llegar con los alimentos a la gente. Y la difusión, para entender como consumidores qué es lo que está pasando, qué es lo que queremos transformar y cómo acompañarlo. Todavía estamos en los inicios de todo esto”.
En estos inicios ya se creó el CePAM (Centro de Producción de Alimentos Municipal), seis hectáreas de las que por ahora funciona solo una con verduras agroecológicas, suficiente para abastecer a los jardines de infantes y comedores infantiles de Gualeguaychú con un potencial que podría ser mucho mayor. Otra estrategia del PASSS es trabajar con las granjas y chacras locales para mejorar la producción de animales también con criterio agroecológico. “Debemos tener unos 100 productores” explica Manuel Maza, veterinario y uno de los encargados de ese aspecto del Plan.
El PASSS incluye la posibilidad de ceder hectáreas a la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), el mayor gremio campesino del país conocido por sus Feriazos y Verdurazos (ver MU 130), que podría darle a toda esta intención un empujón productivo crucial a partir de su experiencia en huertas agroecológicas que funcionan y crecen tanto en el Gran La Plata como en Jáuregui, provincia de Buenos Aires. Y para campos más grandes, se dispuso continuar la alianza con la RENAMA para mostrar que es posible producir de otro modo también en grandes extensiones.
Martín Esteban, el intendente, agrega: “Estamos tratando de conseguir más tierras para que quede diseñado un cinturón frutihortícola, planeamos un mercado de comercialización y abastecimiento donde se canalice el esfuerzo de los productores locales, y queremos que haya una marca Gualeguaychú, con sello del PASSS como certificado de calidad de alimentos libres de venenos en todas las líneas de producción. Los defensores del modelo convencional se olvidaron de meter el suelo en el debate. Estamos desertificando, regalando la tierra, la estructura económica funciona a costa de exprimirle hasta la última gota a los suelos. No hay ‘buenas prácticas agrícolas’: es el modelo en sí el que no funciona. Nosotros planteamos reforestar, diversificar, que haya trabajo en el campo. Creo que es toda una cultura que se viene en los próximos años”.
Modelo Gualeguaychú: Cáncer no, alimentación sana sí

Política y economía

La administración de Gualeguaychú es kirchnerista, con ideas propias. Martín Roberto: “Reivindico muchas cosas del gobierno de Néstor y Cristina, aunque creo que en salud se empezó bien y después no se hizo lo suficiente, y en materia ambiental diría que los doce años fueron muy pobres”.
Martín Esteban: “En el peronismo nos quedamos sin programa político, porque no se incluyeron estos temas, y se dejó prosperar el modelo. Nosotros estamos proponiendo otra cosa. Por ejemplo, el acceso a la tierra. Ya tenemos un Banco de tierras con unas 70 hectáreas para que el municipio sea un actor principal del mercado inmobiliario, con la intención de desbaratar ese mercado. Hoy hacen falta 35 ó 40.000 dólares para tener un terreno, pero nuestro concepto es quitarle ese valor de mercado, y que valga lo que la familia sea capaz de pagar y producir. Es otro paradigma”.
¿Cómo evitar los mecanismos de cooptación y domesticación que suele tener el Estado en estos casos? Martín Esteban: “Más allá de que soy presidente de mi partido, creo mucho más en las construcciones sociales con las que se pueden hacer cosas mucho más grandes que el sectarismo que a veces tienen los partidos políticos. Y estos problemas, incluido el del acceso a la tierra y el del modelo productivo, no queremos que queden barridos bajo la alfombra”.
San Luis es un campo de 2.250 hectáreas. Juan Pablo Open es corredor inmobiliario, arquitecto, pero dejó todo de lado para hacerse cargo con su hermano de ese campo familiar que durante dos décadas fue arrendado a productores que lo sometieron al monocultivo transgénico. “Siempre sentí que estaba mal trabajar así. Empezamos de cero. Uno de los fundadores de la Asamblea Ciudadana Ambiental, el flaco Horacio Claret, me puso en contacto con Eduardo Cerdá para asesorarme. Empecé a hacer pasturas para la producción ganadera con criterio agroecológico para recomponer el suelo. Ya reconvertimos 500 hectáreas. El resto están arrendadas pero las vamos recuperando poco a poco para pasarlas a lo agroecológico”.
¿Resultados? A Open le florece el entusiasmo: “Económicamente es positivo. No gastás en químicos, y te diría que la mayor inversión está en el tiempo que lleva recuperar la fertilidad del suelo. Una vez que eso se equilibra, en un año o dos, los rendimientos son similares o superiores a los otros campos. Y estás regenerando vida en un suelo que era una maceta. Y además te da una sensación increíble. No creo que el productor convencional tenga la tranquilidad de andar en un espacio como éste, donde sabés que no te estás intoxicando”.
Un síntoma de enfermedad: “Si quisiéramos certificar lo que hacemos como orgánico, tenemos que pagar tres años a una empresa que diga ‘este señor no envenena’. Pero el tipo que contamina todo, tiene todos los mercados abiertos y gratis. De locos” dice, aunque se sabe que los colifatos no cometerían semejante trampa.
“Al glifosato había que prohibirlo porque es veneno, pero creo que el municipio lo hizo repentinamente y mucha gente sintió que no le daban tiempo. Los productores se alejaron del municipio y no responden a las propuestas de capacitación. Pero en las próximas semanas van a venir a hacer capacitaciones el colombiano Jairo Restrepo y el uruguayo Juan Dutra, y las invitaciones las estoy haciendo yo mismo, uno por uno. Cuando la cosa es entre pares, y sin política ni nada que parezca electoral, creo que atrae más a los productores. La prohibición fue muy positiva pero ahora falta más participación. Si ven sin prejuicios cómo se trabaja la agroecología, muchos más productores se van a convencer”. Por ahí podría pasar el destino de los que ya no pueden aplicar agrotóxicos, y no creen o no les interesa saber si hay otros modos de hacer las cosas.

El pulmón y los soldados

uan Veronesi es un histórico de la Asamblea de Gualeguaychú, productor apícola, y otro caso de transversalidad política: nada tuvo ni tiene que ver con el kirchnerismo pero le entusiasma el rumbo local que van tomando las cosas: “Aquella lucha la perdimos puntualmente contra Botnia en La Haya. La pastera es nefasta para la zona, y me consta que cada vez más en Uruguay genera rechazo. Pero aquello nos preparó para poner la mirada en cosas que son tanto o más graves, como los agrotóxicos, los pueblos y las escuelas fumigadas, y la alimentación contaminada. Y no es Gualeguaychú sino todo Entre Ríos y muchas otras provincias que están con este problema. Por eso es muy valiosa la prohibición, mientras las autoridades nacionales aplauden las falsas buenas prácticas agrícolas. Pero bueno, cada vez es más obvio que tenemos que encaminarnos a producir de otro modo que no nos siga haciendo comer veneno”.
En el CePAM Debora Sánchez es una de las mujeres que producen agroecológicamente. La naturalización de la enfermedad. “Hay mucha gente con cáncer, en mi familia por suerte no. Bueno, salvo mi hijo Ignacio que tiene 12 años y lo tuvieron que operar en el Garrahan apenas nació por cáncer de pulmón. No le daban vida. Yo había estado durante el embarazo cerca de donde fumigaban. Pero le sacaron un pulmón y no se le volvió a formar el cáncer”.
Una de las chacras del PASS es la que maneja el joven Daniel Ingold. “Hacemos alimentos para la familia y vendemos el excedente. Tenemos gallinas, huevos, crío conejos, patos, cabras,chanchos, dos vacas y un torito, tenemos leche y hago manteca y quesos”. Puso una cámara frigorífica que era de una camioneta y construyó una casa de barro, arena y paja siguiendo tutoriales por YouTube: “Esto lo puede hacer cualquier familia y tiene garantizado su sustento. Yo trabajo todo el día porque me gusta. Pero con tres horas fuertes de trabajo y dos turnos para ordeñar, te deja tiempo libre. Yo era chef y eran 10 ó 12 horas. Aquí ya no soy esclavo de nadie”.
Uno de los creadores del PASSS es Rubén Kneeteman, mejor conocido como Kika: “Soy el Coordinador del Ecoparque, que es donde hacemos el trabajo de reciclado de basura con una cooperativa de 55 personas. Vengo del ecologismo, aunque más que militante o activista digo que somos activados. Fui formado por Jorge Rulli en el GRR, nunca tuve mucho que ver con la política partidaria, pero lo que encontré en este grupo de Gualeguaychú es un nivel de osadía”. Posiblemente trate de reproducirlo porque Kika se presentará como candidato a intendente en Larroque.
Su mirada sobre Gualeguaychú: “Los productores se van a sumar en serio cuando se den cuenta de que les mejora el bolsillo y la tierra. Pero no van a ir por planos éticos o de conciencia. El problema es que pelear contra el modelo sojero no es como ir contra la papelera o las mineras. Aquí los soldados que ponen Syngenta o Monsanto son mis amigos, parientes, vecinos. Entonces el problema no es el veneno solamente, sino la cabeza y el corazón que lo echan. Si le digo eso o lo ataco, el productor se va a poner a la defensiva. Pero cuando cambia esa concepción, ya está. Porque no se vuelve de esto. Cuando te diste cuenta de cómo son las cosas, no volvés a lo anterior”.
En los últimos años cada vez que le tocó estar ante un público Kika preguntó: ¿quién tiene un amigo, conocido o familiar con cáncer? Y siempre levantó la mano al menos el 80% de los presentes. “Es que lo que veníamos anunciando en los 90 que podía pasar, pasó. No hay estadísticas porque el estado es un mamut invertebrado y no quiere que se sepan las cosas. Pero yo, cuando era chico, no tenía compañeros de escuela con pañales. Y como maestro que fui, veía esto con frecuencia, por la espina bífida (malformación congénita: la espina no se cierra). O labio leporino, o tantas cosas que son mucho dolor”.
¿Por qué el PASSS? “A partir de la alimentación podemos ver que hay algo que se derrumba, y algo que está naciendo y no va a parar de crecer”. Concretar estos proyectos no será fácil, sostiene Kika: “Es mucho trabajo. No es arte de magia. De última, estamos todos en un período de transición, de volver a entender para qué miércoles nacimos”.

Nota

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Publicada

el

Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.

Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Hay muchos jóvenes.

Muchos docentes, directivos, no docentes.

Egresados, profesionales.

Muchas personas en todo el país.

En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.

Hay una Plaza de Mayo repleta.

Hay gente que llega y gente que se va.

Gente que estuvo todo el tiempo.

Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.

Está el movimiento disca, también siempre presente.

Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.

Hay carteles conmovedores.

Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.

Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.

Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.

Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”

Es la cuarta.

Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.

Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.

Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.

Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.

El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.

Algunos datos de contexto:

  • Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
  • El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
  • La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
  • Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas. 
  • Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Docentes Uber

Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.

Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”. 

Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.

Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”. 

Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”. 

Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.

Plata para la deuda

Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”. 

Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”. 

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario
Foto: Juan Valeiro

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”. 

En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.

El contagio

Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.

La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.

Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos: 

  • “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y 
  • “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”. 

Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:

“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.

Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.

Y sonríe.

Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.

Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.

Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.

¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.

Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.

Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán 

  • junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
  • Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
  • De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
  • De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:

“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.

La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:

“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.

La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.

Que la cosa sigue.

En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.

Sigue cada miércoles en el Congreso.

Y todas las veces que hagan falta.

Porque hay muchos jóvenes.

Docentes, directivos, no docentes.

Egresados, profesionales.

Muchas personas en todo el país.

En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.

Hubo otra Plaza de Mayo repleta.

Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.

Hay más carteles conmovedores.

Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.

Y no callarse.

Seguir leyendo

Nota

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Publicada

el

Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.

Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol

–El sueldo no alcanza ni para comer.

Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.

También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.

Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.

Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Salir a la calle

El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.

La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.

La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.

Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:

  • Docentes con sueldos indecentes.
  • Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
  • Basta de mentiras, amenazas y presión.
  • Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
  • Salud mental es llegar a fin de mes.
  • Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Migajas

Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.

–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.

–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.

Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–. 

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas

-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.

Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”. 

 ¿Cómo sigue el curso de esta historia?

Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Seguir leyendo

Nota

MU 212: El fin de un mundo

Publicada

el

MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




MU 212: El fin de un mundo

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




MU 212: El fin de un mundo

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




Seguir leyendo

Lo más leido

Anticopyright lavaca. Todas nuestras notas pueden ser reproducidas libremente. Agradecemos la mención de la fuente. ©2025 Agencia lavaca.org. Riobamba 143, Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina - Editor responsable: Cooperativa de Trabajo Lavaca ltda. Número de propiedad intelectual: 50682265 - cooperativalavaca@gmail.com | Tel.: +54 9 11 2632-0383

Vistas el día de hoy: 37.090