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Prendidas fuego: Asuntos que queman, de Jimena Pérez Salerno

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Una obra de teatro protagonizada por tres mujeres explora a través de la danza y los cuerpos la era digital, la sobreinformación, la virtualidad y los sentidos. El resultado es un reflejo de época y una línea de fuga hacia las preguntas que no tenemos tiempo para hacernos, pero que nos definen. Por Lucía Aíta

Prendidas fuego: Asuntos que queman, de Jimena Pérez Salerno

Jimena López Salerno.
Foto: Martina Perosa


Cuando hablamos de una mutación podemos pensar en X-Men o en alguien con muchos brazos. Lo mutante suena a monstruoso o algo que da miedo, y cuando algo da miedo la primera reacción suele ser tomar una postura dicotómica moral: es bueno o malo. Y, más generalmente, lo que da miedo está mal.
Sin embargo, en tiempos de pelos de colores y acciones performativas que tiñen de verde las calles, una posición negativa sobre todo lo que se transforma o muta en la actualidad queda bastante anacrónica. Jimena Pérez Salerno (performer, bailarina, coreógrafa y directora) dirá que aburre. Desde su sensibilidad radicalmente contemporánea, Pérez Salerno no toma ninguno de los dos caminos moralizantes, sino que crea un tercero: habitar la era digital desde los cuerpos femeninos.
Asuntos que queman no es sólo una obra de danza, sino una mirada que resulta necesaria y urgente, porque experimenta con cuerpos situados que desbordan vitalidad y arden al ritmo de un shock informativo que parece quemarnos, pero que también nos enciende.
La mirada de Jimena es mutante porque puede detener el tiempo digital y ver a través del humo que generan las falsas respuestas y certezas apocalípticas sobre nuestro presente y nuestro futuro.

Futuro primitivo

¿Qué es lo que muta? “Todo: hoy estamos en plena transformación de la erótica, la sensibilidad, los vínculos y los gestos”, responde Jimena y cuenta que la obra surge de proponerse el encuentro del cuerpo con ese mundo digital que hoy coloniza nuestras prácticas.
Jimena tiene 33 años y las bailarinas-perfomers (Laila Gelerstein, Quillen Mut, Luna Schapira) cuentan veinti pocos. No es un dato menor. Es una generación que habita la era de la web pero que se crió sin ella. Conocen el antes y el después, y la velocidad de los cambios. Desde esos cuerpos jóvenes femeninos, los mismos que hoy invaden las calles y las redes peleando por sus derechos y un mundo más justo, aparece la posibilidad de una mirada sobre la época distinta a la habitual, que aburre.
Durante la obra dos mundos posibles y paralelos se entrecruzan y forman uno solo. En uno, tres chicas jóvenes se acompañan alrededor de un fuego. Se miran, se tocan, comparten. Escuchan atentas y juntas lo que pasa alrededor. Se mueven en forma que parece primitiva y en sus movimientos se notan dos cosas claras: contacto y fuerza. Parece un mundo onírico y lejano y, sin embargo, el link mental y sensitivo que se genera con las movilizaciones, acciones y vigilias feministas es inmediato.
Atrás de las jóvenes, el otro universo: un domo formado por pantallas comienza a descargar información que se vincula y asocia a la velocidad de los meteoritos. Frente al bombardeo, la actitud de las protagonistas de este nuevo cosmos imaginado no es esconderse ni refugiarse, sino bailar. Y no es un baile naif, ni desentendido ni alienado. Es un baile con furia que por momentos parece un juego y, por otros, una pelea. Los movimientos muestran acción intensa, una acción muy distinta a la apatía y a la parálisis profetizada por las visiones críticas al mundo online. “En la obra creamos una especie de futuro primitivo. Nos gusta jugar mucho con esta medida de tiempo inexacta que trae la virtualidad”, dice Jimena. “La virtualidad para nosotras tiene algo increíble que es que nos propone otros modos de pensar el presente, lo real y el tiempo. Desde que Internet creció se empezó a correr todo lo que una sabía o creía que se sabía y más o menos manejaba. Por eso percibimos que hay que volver a inventar modos para existir, para estar. Hay algo de eso que nos fue transformando y nos sigue transformando a nosotras mismas. Y en vez de renegar de ello empezamos a inventar con eso un nuevo mundo. Es lo que la ficción permite. La ficción es con lo que podemos jugar, pensar, reflexionar. Me parece una zona muy necesaria, muy vital”.

Estado de pregunta

Cada vez que Jimena responde cómo fue el proceso de investigación hace un mismo gesto: aprieta sus puños y simula que abre algo en el aire. La intensidad con la que lo hace es como si desgarrara una carne dura para ver qué hay detrás. Y mientras mueve así sus manos una y otra vez, lee en voz alta de su cuaderno las preguntas que se hizo y se sigue haciendo en cada puesta: “¿Qué nos pasa como generación? ¿Cuáles son nuestros síntomas? ¿Cómo nos afecta la información? ¿Qué hace posible hoy al afecto entre las personas? ¿Qué tipo de afectos produce la actualidad, internet mediante? ¿Qué sucede con el cuerpo?”. Y, como si hiciera falta, agrega: “Con todas estas preguntas y más tratamos de ir de lo general a lo particular, observando cómo Internet atraviesa ya toda nuestra vida cotidiana. No tenemos tiempo de pensar y todo el tiempo hay que tomar una decisión sobre algo con una opinión formada al respecto. Mi propuesta fue:  ‘quiero estar en el medio y pensar’. ¿Podemos hacernos preguntas y no responderlas permanentemente? ¿Cómo es manternernos en un estado de pregunta?”.
Frente a esas preguntas, Jimena cuenta que el trabajo no fue sólo corporal, sino que hubo mucha lectura. La mixtura que resultó en apoyo teórico tuvo una particularidad que cuando una ve la obra, se nota: los grandes pensadores fueron un punto de partida y no de llegada, a la inversa de como suelen ser tomados en el mundo académico. Entre las muchas referencias Jimena señala, por un lado, a Pablo Maurette y sus ensayos bajo el título El sentido perdido. Maurette habla del tacto como un sentido fundamental y justamente cuestiona que la virtualidad nos puede llevar a perderlo. “Maurette analiza toda la información que entra en el cuerpo a partir del tocar. Hicimos muchos ejercicios a partir de eso, probar tocarnos con otras partes del cuerpo y sentidos. Entender que todo el cuerpo toca, la mirada también. Exploramos múltiples formas de estar en contacto”, dice Jimena y cuenta que, por otro lado, también leyeron al teórico italiano Franco Bifo Berardi, su Fenomenología del Fin, y los blogs de Mark Fisher, dos autores profundamente críticos con respecto al capitalismo cibernético. “La aceleración de la infoesfera nos expone a una masa creciente de estímulos que no podemos elaborar intensivamente o percibir y conocer profundamente. Más información, menos significado. Más estímulos, menos placer”, dice Bifo en su libro, por ejemplo.
Habiendo leído frases tan estimulantes como preocupantes, las mujeres de Asuntos que queman no se paralizaron: se animaron a linkear con sus cuerpos esas lecturas y a unir las preguntas para encontrar una nueva forma explorar vínculos y placeres, a pesar del exceso de estímulos.

Prendidas fuego: Asuntos que queman, de Jimena Pérez Salerno

Laila Gelerstein, Quillen Mut y Luna Schapira, las actrices de Asuntos que queman.
Foto: Martina Perosa

Reciclar la web

imena denomina a su obra “ensayo escénico digital”, tres palabras que dan en la tecla. Asuntos que queman es claramente un ensayo porque aborda una temática con profundidad reflexiva y desde una forma libre y experimental.  Es también un trabajo escénico porque reúne perfomance y danza, poesías, visuales, experimentos sonoros y de programación desde una mirada coreográfica. Para Jimena todo ese material es coreografiable, y no sólo las acciones de los cuerpos vivos. Es decir: lo virtual también baila.
Por eso, la obra también es digital. Las jóvenes trabajaron a partir de residuos de Internet encontrados en la deep web (la web profunda), comentarios en foros, páginas de error y memes, entre otras cosas. Lo que hicieron fue reciclar según una de las mejores claves del mundo hacker: tomar lo que no sirve de algo, para construir otra cosa nueva. Las imágenes, sonidos y movimientos de la obra surgen entonces del trabajo curatorial del mismísimo shock de estímulos.
¿Cómo lo lograron? Algunas de las experimentaciones fueron:
Bailar una lluvia de comentarios. “Cuando pasaba algo importante políticamente entrar al chat y bailar lo que sucede en esa cadena de comentarios que viene uno abajo del otro. Una de las chicas trataba de atrapar todos los comentarios bailando, por ejemplo. Eso después se convirtió en una escena”.
Trabajar mucho con memes, humor digital y emoticones. “Hay una nueva forma de humor que despierta otros imaginarios. Y para mí hay algo muy bueno que es el imaginario colectivo que se genera. El meme no es algo suelto que lo inventó internet, el meme es un humor colectivo. Es algo que salió de nosotras y vuelve a nosotras no es algo externo. Es algo popular porque lo entendés muy rápidamente. Es la síntesis de la idea hecha imagen. Otra forma de comunicarnos”.
Investigaron las conexiones de sus propios historiales de navegaciones. “Íbamos grabando nuestro camino de navegación. Al principio de formas  más aleatorias y  después fuimos creando un guión de navegación”.
Hicieron un guión con perfiles de aplicaciones de citas. Una escena de la obra es una gran sonrisa en la pantalla que los escupe uno a uno y refleja el auto-diseño de sí que implican esos espacios de encuentros.

Participar.com

a obra no es sólo lo que pasa en el teatro sino que crearon un espacio virtual (www.asuntos.com.ar) al que denominan Laboratorio Transmedia y al que puede acceder gente que vio la obra y gente que no. Ese espacio permanece en actualización constante. ¿Qué quiere decir? Mucho de lo que pasa en la obra se vuelca a la página y viceversa. La página es en sí otra obra de arte que recibe a sus invitadxs con un cartel: “Este lugar no está en ninguna parte y es para siempre”, con pixeladas titilantes. La web invita a participar en distintas propuesta interactivas bajo distintos títulos:
Opinar: una secuencia para votar en forma binaria entre dos respuestas sobre algo.
Mirar: espacio para ver lo que las creadoras vieron para hacer la obra. Videos que van desde propuestas en Ucrania, videos de Trump y compilados de performances de La Ribot.
Hablar: un chat en el que se puede escribirle a las integrantes del grupo.
Espejo: para que los participantes puedan autofilmarse.
Los textos de la obra también son estados, posteos, comentarios ficcionados que la gente dejó en este espacio en red. Un ejemplo es que el público fue invitado a escribir sus propios “sueños con fuego” en la página, relatos pasaron a la obra. “El fuego también es sanación”, va a decir Jimena como al pasar. Y una de las performers lo muestra en escena cuando narra esos sueños e invita a soñar con imágenes de naturaleza, fuego y volcanes.

La mejor posible

n la maratónica tarea de abordar nuestra nueva realidad, Jimena no estuvo sola. Un equipo la acompañó a crear a partir de otra característica de la época como es el cruce entre disciplinas. Son  parte del grupo especialistas de distintas áreas: literatura, artes performativas, audiovisuales, programación, música y tecno-artes. La problemática necesitaba ser pensada con esa mixtura. “Era un riesgo necesario el formato transdicsiplinar para un tema así. Fue lanzarse al abismo pero lo hicimos. Comenzamos siendo cuatro mujeres de cuatro de mundos totalmente diferentes”, dice y agrega que un elemento principal en relación a ocupar la dirección de un proceso creativo grupal es el cuidado. “Si bien es un trabajo colectivo, asumir la dirección es como ser un timón. Para que se vea el trabajo colaborativo realmente tiene que haber un eje, una guía, porque se tira mucha información de todo tipo y puede ser infinito. Es un trabajo minucioso y de mucho cuidado”.
Su primera experiencia como directora tuvo dificultades que trajo la coyuntura real. No pudieron terminar sus funciones en el CC Recoleta porque en esa nave insignia del gobierno macrista, como en otras, se le deben sueldos a los trabajadores. Paro mediante, Jimena decidió no irse a otro teatro oficial, como le ofrecían para acallarlas, sino volver al calor fogonero del circuito independiente.  Como chica de época supo navegar la tempestad y eso, repite, requiere mucho cuidado: “Lo principal es el cuidado a todo nivel: con las personas, con los materiales, con entender qué estás diciendo o tomar estas decisiones políticas. El cuidado fue irnos para cuidar nuestro propio entusiasmo después de tanto trabajo”, dice Jimena y comenta que el gran aprendizaje de dirigir era darse cuenta que la obra tenía que ser no la idealizada sino “la mejor posible”.
Asuntos que queman también es una frase presente de la canción de Charly García: “Yo no quiero volverme tan loco”. Las chicas de Asuntos demuestran tanto afuera como adentro de la escena que explorar e intentar todo para no volverse locas es antes que nada una decisión ética, cuidadosa y profundamente política.

Prendidas fuego: Asuntos que queman, de Jimena Pérez Salerno

Directora y actrices.
Foto: Martina Perosa

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Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

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Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.

Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol

–El sueldo no alcanza ni para comer.

Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.

También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.

Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.

Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Salir a la calle

El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.

La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.

La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.

Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:

  • Docentes con sueldos indecentes.
  • Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
  • Basta de mentiras, amenazas y presión.
  • Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
  • Salud mental es llegar a fin de mes.
  • Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Migajas

Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.

–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.

–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.

Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–. 

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas

-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.

Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”. 

 ¿Cómo sigue el curso de esta historia?

Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




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A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




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Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




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La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




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Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




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Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




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Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




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Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.

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