Stop cáncer periodístico

Por Sergio Ciancaglini

Las revelaciones  del juez de Dolores Alejo Ramos Padilla en Diputados permitieron conocer en detalle lo que cada vez se hizo más evidente en los últimos años: el periodismo se ha convertido en un escenario con algunas noticias (para que parezca que es periodismo) y un trasfondo ilimitado de operaciones de prensa gestadas desde servicios de inteligencia estatales o para estatales al servicio de facciones políticas y de corporaciones económicas y con correlatos operativos en el  propio Poder Judicial, al que ingenuamente se llama “justicia”. Puede tratarse de denuncias, campañas, detenciones, homicidios, extorsiones, suicidios, anuncios, primicias exclusivas, panelistas excitados, portadas de los diarios cada vez menos grandes.
En Gualeguaychú, Entre Ríos, nació durante los últimos años un movimiento llamado Stop Cáncer frente a la epidemia de enfermos que se sospecha causada en muchos casos por las fumigaciones con agrotóxicos, que matan y atacan la vida (vegetal, animal y humana, obvio) para que solo queden en pie los monocultivos transgénicos.
El  periodismo argentino está en situación de que se llame a un Stop Cáncer en defensa de una genuina libertad de expresión. Y del derecho de la sociedad a informarse.  De eso hablaba el juez Ramos Padilla, tema que quedó –obviamente- silenciado, oculto o tergiversado en la cobertura de los medios convencionales que son parte del problema. La red de complicidades vislumbrada por Ramos Padilla es el veneno que mata la verdad y la democracia, para que solo queden en pie los monopolios de control social.
En Entre Ríos descubrieron que no basta con alarmarse o indignarse. La sociedad se movilizó, organizó rondas, encuentros, debates e investigaciones con consignas que parecen redundantes como Stop Cáncer o Basta es Basta. Lograron  que en Gualeguaychú se prohíban los agrotóxicos, y que la provincia avance todavía incipientemente hacia mejores formas de producción y de convivencia.
Tal vez en ese tipo de experiencias, como en todas las de las comunidades que se plantan en el país frente a modelos de abuso social, extractivo y territorial, o como en el feminismo que propone despatriarcar el poder para recuperar la libertad, haya que buscar el ADN de ideas, sentimientos y acciones para no resignarse al cáncer del periodismo.

El juez Ramos Padilla en el Parlamento: la máquina ilegal

En la próxima MU nº 133 relatamos la historia del grupo Stop Cáncer, el conmovedor caso de Antonella y la salida que le está buscando el municipio con el Programa de Alimentación Sana, Segura y Soberana.

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