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Y en eso llegó Bolsonaro

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¿Por qué un fascista sin metáfora obtuvo 50 millones de votos? ¿Está Argentina cerca o lejos de tener un candidato como Bolsonaro? ¿Es en los medios donde el discurso racista, machista y homofóbico está más instalado? ¿Por qué la rebeldía y la incorrección política quedó en manos de los conservadores? ¿Por qué son ellos los paladines contra el poder político y económico en decadencia? ¿Cuándo se fue todo a la mierda?

Por Pablo Marchetti.


Vivimos en una época donde parece no haber censura. Una época donde se puede decir absolutamente todo. Una época en la que no hace falta silenciar ninguna voz. Porque es una época en la que los fenómenos disruptivos son deglutidos sistemáticamente por aquello que se pretende denunciar o combatir.

La censura no existe

Hace poco se subastó una serigrafía de Banksy, el artista (¿o la artista? ¿o el colectivo de artistas?) callejero británico y anónimo. La obra se vendió en un millón de dólares y a los diez minutos de ser subastada se “autodestruyó”: el papel comenzó a bajar por sobre el marco, donde había, camuflada, una trituradora de esas que se usan para destruir billetes. La serigrafía quedó reducida a un montón de tiras de papel.
Parecía una burla perfecta de Banksy al mercado del arte, con un factor sorpresa que jamás se había visto antes. La broma se desarticuló cuando se supo que lo que parecía la destrucción de una obra no fue más que una resignificación. Una resignificación que, más allá de cualquier conjetura teórica, implica un aumento en el precio. Sí, hoy esos girones de papel valen más que lo que se pagó por la obra “sana” o “entera”.
No estamos hablando de una novedad, sino de una confirmación: en 1961, el italiano Piero Manzoni metió en 90 latas sus propios excrementos y los vendió al peso. ¿A cuánto cotizó Manzoni su mierda? Al mismo precio que el oro. Treinta gramos de mierda (tal el contenido neto) al precio de 30 gramos de oro. Obviamente, se lo pagaron. Hoy su obra Merda d’artista (tal es el título) se exhibe en varios prestigiosos centros de arte contemporáneo, como el Centre Georges Pompidou, de París. La última vez que una de las latas salió a subasta, en 2016, se vendió por 275 mil euros.
Manzoni expuso una crítica feroz al mercado del arte. Pero lo hizo siendo explícito, poniendo todas las cartas sobre la mesa. Banksy sumó el factor sorpresa. En ambos casos, el resultado fue el mismo: el mercado transformó en oro tanto la mierda como los jirones de papel. Es gracias a esos anticuerpos que la censura (como las vanguardias) es cosa del siglo XX.

La censura sí existe

En realidad, sí existe la censura. Es una censura que ha sido privatizada y tercerizada. Una censura que los estados financian pero que se ejerce a través de Oenegés. Y lo peor de todo, lejos de ser una censura oscurantista, reaccionaria, troglodita y fascista, es una censura que se presenta como luminosa, progresista, bienintencionada y sobre la que hay cierto consenso entre gente de izquierda. Es la censura de la corrección política.
Paralelamente, existen territorios de supuesta libertad de expresión extrema. En ese sentido, Twitter parace ser el lugar donde toda forma de expresión está permitida. Una libertad de expresión con límites bastante curiosos. Hace unos días, el escritor Alan Pauls contó, en una entrevista en el diario Perfil, un episodio en el que se vio involucrado, que interpela las formas y los usos de la red social.
Pauls no tiene cuenta de Twitter. Pero existe una cuenta falsa, que se hace pasar por el escritor, donde se lo pinta como un tipo extremadamente engreído y vanidoso. A principio de año, la hija de Pauls, la actriz Rita Pauls, denunció al veterano cómico Tristán por acoso sexual. Desde la cuenta de Twitter calificaron a Tristán como “horrible, viejo, depravado y decadente”. Y muchos medios, incluido el diario español La Vanguardia, tomaron esas palabras como declaraciones de Pauls.
El escritor no sólo se vio involucrado en programas de chimentos que fueron a pedirle declaraciones al respecto, sino que tuvo que salir a aclarar públicamente que la cuenta no era de él. Cansado de tener que dar explicaciones por algo que él no había dicho, pidió a Twitter que diera de baja la cuenta.
Twitter eliminó al fake. Pero Pauls tuvo que estar una semana enviando datos para certificar que él era el auténtico Alan Pauls. “Lo curioso es que alguien con una identidad falsa no tuvo que presentar ninguna constancia para abrir una cuenta con mi nombre; en cambio yo tuve que enviarles mucha información para certificar que era yo”, contó el escritor en la entrevista en Perfil.

Incorrección y rebeldía

La tensión entre una corrección política que funciona como una nueva censura progre, y una supuesta tribuna de libertad total donde operan servicios de inteligencia y militantes rentados para embarrar la cancha, puede ser una de las explicaciones para entender el fenómeno Jair Bolsonaro. O al menos, ante semejante escenario, nadie debería sorprenderse.
Por supuesto que son muchos los motivos para explicar que un fascista sin metáfora obtenga 50 millones de votos en Brasil. Pero no es casual que en los Estados Unidos, en Rusia y ahora en Brasil se impongan candidatos sin filtro. A ellos habría que sumarles el pionero italiano, Silvio Berlusconi, que siempre está volviendo.

República y fascismo

Primer punto importante: no se puede comparar a Bolsonaro con Macri. Sería de un simplismo y una pereza intelectual mayúsculos. Macri representa una derecha institucional, republicana. Al menos desde su retórica. El discurso de Macri tiene que ver con rescatar los valores institucionales. Y más allá de algún exabrupto personal de él o de algún funcionario, el discurso trata de presentarse como demócrata.
Obviamente, se trata de analizar el discurso, no cómo son las cosas realmente. Pero Macri se presentó siempre como un moderado y hasta hizo algún guiño hacia las libertades individuales. El más importante fue haber habilitado en el Congreso la legalización del aborto. Además de haber dado a sus legisladores libertad de conciencia para votar.
Macri también abrió el debate a la separación de la Iglesia y el Estado y hasta hubo funcionarios nacionales que se pronunciaron al respecto. Bolsonaro, por el contrario, es un fascista sin vueltas, que está contra el aborto y apoya la preservación de un estado religioso. Además de ser abiertamente homofóbico, racista y partidario de la pena de muerte.
Mientras Macri tuvo que hacer una profunda limpieza de toda vinculación con gente vinculada a la dictadura, Bolsonaro juró como diputado por un militar que torturó a Dilma Rousseff y llevó como vice a un militar golpista, además de incluir en sus listas a muchos militares, que asumirán como diputados y senadores.

Izquierda y derecha

Macri le da aire a algunos fascistas, es cierto. Pero en su discurso, trata de mantener las formas de la corrección política imperante. Una corrección política que parece caerse a pedazos con el triunfo de Bolsonaro.
Macri es el presidente de una derecha que funciona como un dique de contención para el fascismo, así como el kirchnerismo funcionaba como dique de contención para la izquierda.
“A la izquierda de Cristina está la pared”, solían decir los kirchneristas, no sin razón, en términos electorales y de capacidad de gobernar. Hoy, en la Argentina, a la derecha de Macri está la pared. Y eso por el momento impide que surja una opción de derecha como alternativa a Macri. Por el momento.

Poder y contrapoder

La increíble elección de Bolsonaro hace que tengamos que replantearnos casi todo. Por un lado, la posibilidad de que surja una alternativa por derecha. ¿Y si es posible? ¿Y si aquello con lo que no contábamos sí puede suceder? ¿Si Macri puede llegar a ser visto como parte del sistema político corrupto que hay que barrer, como le pasó al MDB en Brasil?
No faltan señales de alerta desde lo social y comunicacional. Que sea electo Bolsonaro es como si en la Argentina ganara las elecciones presidenciales Alfredo Olmedo en una fórmula con Baby Etchecopar. Y que el policía Luis Chocobar entre a la Cámara de Diputados, electo por esa lista. Hoy parece imposible, pero relajarse y pensar “eso nunca puede pasar”, no parece ser una buena idea. Pensábamos que la derecha tradicional nunca iba a llegar al Gobierno por las urnas y ahí está Macri para recordarnos cuánta razón teníamos.
Lo comunicacional parece ser hoy la clave. Es en los medios donde el discurso racista, machista, homofóbico, fascista, está más instalado. Allí es donde está más activa la ultraderecha que tilda a Macri de tibio y le reclama más mano dura. La que le pide que afloje con la corrección política.
Durante mucho tiempo la censura fue patrimonio de la derecha y la incorrección política de la izquierda. La derecha callaba voces y se presentaba como el deber ser: republicano, occidental y cristiano. La izquierda era perseguida porque representaba la rebeldía antisistema.
¿Cuándo fue que todo se fue a la mierda? ¿Cómo pasó que dejamos esta rebeldía propia de la incorrección política en manos de conservadores y fascistas? ¿Cómo permitimos que los dueños directos del poder político y económico se transformaran en los paladines de la rebeldía contra el poder político y económico en decadencia? ¿Cómo es que nadie les pasa factura?

Revolución y burocracia

Vivimos una época en la que están cambiando varios paradigmas. Vimos surgir de manera silenciosa e invisible una revolución feminista que cortó transversalmente a la política argentina, generando nuevos desafíos, nuevas antinomias, nuevas reivindicaciones y nuevas contradicciones. Una revolución que hace que hoy tengamos que pensar dos veces antes de decir algunas cosas que antes surgían solas y sin filtro. Y eso está muy bien. Pero expulsar a quienes no cumplen determinadas normas gramaticales no parece ser una buena idea.
Hoy el desafío parece ser cómo evitamos que esa revolución, como todas las revoluciones, se vuelva institucional, burocrática y predecible. Porque si consolidamos ese establishment, la rebeldía (que siempre existió, existe y existirá) puede quedar en manos de la gente más jodida y nefasta. Como pasó en Brasil con Bolsonaro.
Por el momento, y en medio de una crisis económica bestial, de una recesión enorme y de una pérdida del salario gigante, no nos queda más que agradecer que tengamos en la Argentina esta derecha integrada y sistémica, que apostó por Hillary Clinton en los Estados Unidos y por Fernando Haddad en Brasil.
Y debemos agradecer, también, ser un mediocre, casi insignificante país del sur de Sudamérica, que jamás puede soñar con ser un imperio. Brasil, en cambio, es un casi continente que sí dialoga con las grandes naciones y que sí tiene derecho a tener sueños imperiales. Sus habitantes lo saben. Por eso miran a los grandes imperios (Estados Unidos, Rusia) para ver cómo les va a ellos. Y después votan en consecuencia.

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




MU 212: El fin de un mundo

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




MU 212: El fin de un mundo

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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