#NiUnaMás
Femicidio de Anahí: piden investigar a sus amigos y condenan a un solo imputado
Hoy se celebró la última audiencia por el secuestro, violación y femicidio de Anahí Benítez: Marcos Bazán fue condenado a prisión perpetua, mientras que a Marcelo Villalba, de quien se encontró rastros de ADN en el cuerpo de la joven, se lo declaró por el momento inimputable alegando motivos psiquiátricos. Además, el TOC 7 de Lomas de Zamora pidió investigar por «falso testimonio» a tres amigos de Anahí. «Tenemos un montón de preguntas sin respuestas y mucha bronca porque pretenden involucrar al círculo de la víctima”, manifiesta a lavaca Quimey Barrera, de 15 años, alumna de la Escuela Nacional Antonio Mentruyt (ENAM), una comunidad que en este artículo plantea todas las dudas del proceso, y cómo continúa la lucha por verdad y justicia. A solo un día del Ni Una Menos, las jóvenes centran su grito en la justicia patriarcal: «En este mundo vivimos, en este mundo nos tenemos que desenvolver, en este mundo perdimos a una compañera y en este mundo están juzgando su caso, a ella y a sus amigos, en vez de a los verdaderos culpables, a quienes están encubriendo».

Por Lucrecia Raimondi
La última audiencia del juicio por el secuestro, violación y femicidio de Anahí Benítez terminó con un único imputado sometido a proceso: Marcos Bazán fue condenado hoy a prisión perpetua por los delitos de “coautor de privación ilegal de la libertad agravada, homicidio triplemente agravado por alevosía, crimins causa y por mediar violencia de género, abuso sexual agravado por acceso carnal este último en carácter de partícipe necesario”. El TOC 7 de Lomas de Zamora pidió además extraer declaraciones testimoniales de la instrucción y del debate oral para que se investigue por falso testimonio a tres amigos de Anahí, a dos amigos y a la novia de Bazán. El otro acusado, Marcelo Villalba, de quien se encontró rastros de ADN en el cuerpo de Anahí, está detenido en una unidad psiquiátrica y por ahora el proceso en su contra está en suspenso; una junta médica lo declaró durante el juicio incapaz de someterse a proceso por padecer esquizofrenia en un estado crítico. “Ya sabíamos que iban a sentenciar a Bazán, pero estamos con mucha bronca e indignación con que sigan culpabilizando a los pibes, que los acusen de falso testimonio a Elías que era su novio, a Lautaro, su mejor amigo, y a Pedro, que era un conocido… Queda esa sensación de que no estamos satisfechos, tenemos un montón de preguntas sin respuestas y así no debería ser cerrado un juicio por el asesinato de una piba de 16 años”, manifiesta a lavaca Quimey Barrera, de 15 años, alumna de la Escuela Nacional Antonio Mentruyt (ENAM) de Banfield a donde iba Anahí Benítez.
La Comisión Verdad, Justicia y Transparencia por Anahí Benítez, integrada por ex alumnos que fueron amigos y compañeros de curso de la adolescente asesinada, junto con toda la comunidad educativa de la ENAM, se involucraron desde el minuto cero de su desaparición hace casi tres años. Ese compromiso continuó hasta el final del proceso y aseguran que seguirá hasta saber la verdad de qué pasó. “Este juicio no responde ni respondió las dudas que existen sobre el caso, procurando pasar cualquier cabo suelto que pueda llevar a una apelación. Desde la Comisión siempre fuimos claros exigiendo la reapertura de la investigación denunciando este juicio y a esta justicia patriarcal que lo único que hizo fue perpetuar la impunidad. Seguiremos luchando por conseguir una justicia real y transparente por nuestra compañera. Porque la única manera de que paguen los verdaderos culpables de la desaparición y femicidio de Anahí es denunciando todo este proceso, planteando la nulidad del juicio y una nueva investigación. Y exigimos que se juzgue a Marcelo Villalba, abusador de Anahí”, aseveraron en un comunicado cuando el Tribunal anunció que condenaría a Marcos Bazán.
La lucha por verdad, justicia y transparencia queda instalada en los pasillos y las aulas de la escuela, y está grabada a fuego en la memoria de una generación de adolescentes de la zona sur del conurbano que no se conforman con lo que les dicen jueces y fiscales sobre el femicidio de Anahí Benítez. “No tenemos confianza en este poder judicial, sabíamos que iba a terminar así, que lo iban a cerrar con muy pocas pruebas y que iban a ser contra marcos Bazán, que Villalba iba a terminar en un psiquiátrico. Sabíamos que iban a encubrir violadores y lo esperábamos. Pero este caso es mucho más complejo y las pruebas tan frágiles que hay no concuerdan con que se sepa que hay más gente, que hay un violador, que hay una comisaría, la 9na de Parque Barón que fue desmantelada por una red de trata y es la que se encargó, entre muchas comillas, de buscar a Anahí”, apuntó Quimey que se siente con “la bronca a flor de piel”. Y expresa con voz severa que a ella y sus compañeros les “hierve la sangre de bronca porque nos gustaría que las cosas sean diferentes”. Sigue: “No queremos seguir como desde hace tres años con la pregunta de qué le pasó a nuestra compañera. Eso nos pasa hoy en esta instancia compleja, que tan inteligentes fueron para cerrar todo tan rápido en una época que no podemos salir a cumplir nuestro derecho a manifestarnos, salir a la calle a gritar el nombre de mi compañera, porque estamos en una pandemia de mierda, somos menores de edad y no nos dejan salir solos”.
Ahora que terminó el juicio con sabor a impunidad, los jóvenes no piensan quedarse quietos: desde el Centro de estudiantes del ENAM manifestaron por redes sociales su descontento con la investigación y el proceso de debate oral y público. “Ya finalizado el juicio por nuestra compañera asesinada Anahí Benítez, expresamos nuestra enorme indignación y bronca ante los resultados. A solo un día del Ni Una Menos, seguimos confirmando cómo la justicia continúa encubriendo a la policía, a los violadores, a femicidas, redes de trata, y una larga cantidad de etcéteras. Fue juzgado solamente un acusado, cuándo la misma fiscalía reconoció que había muchos más implicados en el caso. No solo hubo infinidad de irregularidades y dudas en cuanto a la investigación, si no que ahora además de no haber siquiera cuestionado a la policía y el poder político, pretenden acusar a los amigos de la víctima. Desde el comienzo tanto la fiscalía como los jueces atacaron a les compañeres de Anahí en el momento de declarar. Nos parece sumamente hipócrita pretender culpabilizar a lxs pibxs, sabiendo que desde el principio lo único que hicieron fue encubrir tanto a Marcelo Villalba (violador de Anahí, quien no fue sentenciado) como a todos los demás responsables del femicidio de nuestra compañera”, expresaron en un comunicado donde también exigen que todos los verdaderos responsables sean juzgados y sentenciados.

Las preguntas y la bronca que queda
A casi tres años del femicidio, con una investigación que no fue y una condena sin todas las condenas que esperaban y con sospechas de otros implicados sueltos, lxs pibxs tienen más preguntas que respuestas:
“¿Qué pasó con Anahí los días que estuvo desaparecida? ¿Por qué le arrancaron páginas al diario de Anahí? La fiscalía confirmó que hay más implicados ¿Por qué no están acusados? ¿Por qué no encuentran relación entre Marcelo Villalba (violador comprobado y confeso) y Marcos Bazán? ¿Por qué cortaron la intervención de Villalba cuando estaba hablando, y luego lo declararon no apto psicológicamente? ¿Cómo fue transportada Anahí a la Reserva Natural Provincial Santa Catalina?”.
Desde que empezó el proceso, lxs pibxs percibieron que cuando fueron interrogados por los jueces y fiscales “no preguntaron con la misma severidad desde el estrado a las fuerzas policiales intervinientes y a cargo de la investigación, que durante los cuatro o cinco días que Anahí estuvo viva no actuaron eficazmente para evitar su asesinato”. Además, cuando piden que se reabra la investigación apuntan a las fuerzas de seguridad: “Varias comisarías de Lomas, entre ellas la novena de Parque Barón, la misma que llevaba a cabo la investigación del caso, se vieron implicadas en causas de trata de personas tiempo después del asesinato de Anahí”.
¿Qué sensación se quedaron con la condena a Bazán?
Con confusión. Se escuchaban insultos de la gente que estaba presenciando. Se sentía que había una resolución, que no se entendía bien y no tenías a nadie al lado que te lo explique. Es una desesperación no entender, de no poder estar ahí, de que los jueces no digan nada y no tenes a nadie que lo haya escuchado con vos al lado, que te lo explique, analizarlo. Estas sola en tu casa y lo único que tenes es la tele, la computadora, el celular y a tus amigos que te hablan desde sus casas con la misma sensación de confusión. Después cuando escuche a los abogados que dijeron que sí, que condenaron a Marcos Bazán, sentí una cachetada de impunidad y desinterés por el femicidio de mi compañera, ese es el sentimiento que queda. Maso menos lo esperas pero siempre tenes esa pizca de esperanza de que pueda ser diferente. Pero la desesperanza que se tiene frente a la Justicia parlamentaria, frente a estos jueces y el Poder Judicial tiene que quedar bien en claro que no significa que dejemos de exigir que se reabra la investigación y que todos los culpables estén tras las rejas, que haya juicio y castigo a los verdaderos femicidas de Anahí Benítez.
¿Qué hacer con la bronca?
La bronca y la tristeza tienen que ser utilizadas para arder, para que te movilice, para que siga siendo un reclamo, no para bajar los brazos y decir que no se puede hacer nada. Tenemos que luchar y gritar por el nombre de nuestra compañera. Cuando nos preguntan qué pensamos del Poder Judicial no sale toda la bronca, pero esa bronca la vvamos a utilizar para luchar, no nos vamos a quedar callados, pero a la vez las cosas deberían ser diferentes: la conclusión final es que tenemos que seguir exigiendo. Sabemos que esto no es un caso aislado, sabemos que el caso de Lucía Pérez a los asesinos, violadores y torturadores los juzgó solamente por tenencia de drogas. En ese mundo vivimos, en ese mundo nos tenemos que desenvolver y en ese mundo perdimos a una compañera, en ese mundo están juzgando su caso, a ella y a sus amigos, en vez de a los verdaderos culpables, a los están encubriendo. Entonces la postura que tenemos que tomar en este momento es la de visibilizar toda esa basura, pedir que se re investigue, visibilizar cómo actúa la justicia frente a los femicidios. Creo que ese es nuestro deber como estudiantes, ex alumnos y compañeros de Anahí Benítez.
Las dos justicias
Al día siguiente de que Anahí Benítez fuera encontrada asesinada, el lunes 5 de agosto de 2017 los chicos y las chicas de la ENAM organizaron una marcha en la Ciudad de Buenos Aires. Quimey estaba en primer año, tenía 12 y era seguridad de la columna de pibas y pibes estudiantes que salieron a exigir justicia por Anahí Benítez. En la 9 de Julio, Quimey recuerda que se encontró con una de sus mejores amigas de ese momento y que se dieron un abrazo que para ella fue el más contenedor en una situación “muy de mierda” como que la Policía encuentre muerta a una compañera de colegio después de estar seis días buscándola sin descanso. “Donde tenes un Estado que no hace nada para buscar a tu compañera, una Policía que te persigue, la única contención que encontras es el abrazo de tus pares y tus compañeros de lucha, aunque sean más grandes que vos”, define Quimey. El domingo 4 encontraron a Anahí en la reserva Santa Catalina de Parque Barón, donde una y otra vez los chicos y chicas fueron a buscarla. La Policía lo supo al mediodía, ellos se enteraron a la noche. “Estábamos en la ENAM, durante toda la tarde sin saber si era o no. A medianoche nos reúnen en el SUM y nos avisaron que era su cuerpo. En esa situación nada es contenedor, te podes abrazar y estar juntos es importante pero nada te contiene. Sí encontré la definición de contención al día siguiente cuando nos encontramos en las calles y en particular para mí ese abrazo que fue uno de los más significativos de mi vida. Ese día estábamos todos mal pero juntos en las calles luchando codo a codo, hombro a hombro primero con la consigna de Aparición con vida de Anahí Benítez y después por Justicia”.
¿Qué es para vos la verdad, la justicia y la transparencia?
La realidad y la verdad son subjetivas, pero hay cosas que son hechos que pasaron, que en este caso afectaron a Anahí Benítez. Alguien la violó, la torturó y la asesinó. La verdad que nosotros tenemos es que Anahí fue secuestrada, violada, torturada y asesinada. La verdad que no está siendo mostrada es quién hizo eso porque está siendo oculta, tergiversada, y esa verdad no la tenemos.
Hablando con la presidenta del centro me di cuenta de que hay dos tipos de justicia: la injusticia parlamentaria y el Poder Judicial que terminan jugando en contra de este tipo de víctimas como Anahí Benítez y las mil y un pibas que nunca volvieron a sus casas. Después está la justicia social, la justicia popular, que está en manos de cada uno de los que luchan, en las mías, en las de mis compañeros, en la de las familias.
Esa es la justicia que nosotros buscamos constantemente mostrar, que no se olvide el nombre, que se sepa que no estamos conformes con esa injusticia que nos quieren pintar de Justicia. En un juicio justo, en manos del Poder Judicial, tiene que haber una verdad que debe ser mostrada sin tergiversación de testimonios, tiene que haber pruebas fuertes, contundentes y estables, se tiene que ser transparente con lo que pasó con Anahí, que puede ser doloroso, pero es parte de saber la verdad y encontrar respuestas a nuestras preguntas. Si no hay transparencia no hay verdad y sin verdad no hay justicia. En el juicio que llevó adelante el Tribunal de Lomas de Zamora no tiene transparencia porque si no estarían respondidas las preguntas que tenemos y si dijeran toda la verdad, también. Entonces, sin esas dos cosas no tenemos justicia.
La justicia está en la calle
Sol Mc William de la Comisión Verdad, Justicia y Transparencia por Anahí Benítez, ex alumna y compañera de Anahí en la ENAM, estuvo frente a los Tribunales de Lomas de Zamora cuando el TOC 7 anunció que condenaría a Marcos Bazán. Para la concentración hicieron contacto con otras organizaciones, con los pibes del centro de estudiantes que no participan de la Comisión – que apoyaron por redes sociales – y con profesores de la ENAM. La necesidad de estar en la calle para el final del juicio respondió a ser “consecuentes con lo que nosotros planteamos de estar ahí presentes como estuvimos todos estos años”. Y contó que la tensión que se vivió el 27 de junio tuvo que ver con que sus dudas no se resuelven y “sabiendo que lo quieren cerrar a las apuradas en medio de una cuarentena”.
¿Qué los motivó a estar en la calle?
Frente a la sentencia no nos quedamos contentos con el cierre del juicio porque no estamos conformes con el proceso de investigación. Eso se tiene que ver que por más que los titulares de los diarios sean “perpetua para Bazán” nosotros no estamos conformes con esa situación, nosotros queremos saber qué es lo que pasó. Que se vea que las cosas no terminan acá.
¿Cuáles son las dudas que no les resolvió el juicio?
Son varios puntos pero el más destacable es que nosotres como compañeres y amigues de Anahí al día de hoy no sabemos que paso con nuestra compañera los seis días que estuvo desaparecida y que las pericias dicen que estuvo viva. A nosotres nadie nos puede responder esa pregunta. Después, la situación de Marcelo Villalba, como va a ser su juicio, si sigue incapacitado a nivel psiquiátrico o como lo van a juzgar.
No somos la justicia pero si entendemos que debe haber una investigación que se meta en todos los lugares donde se tienen que meter, que se escuche a la madre que dice que hay otros implicados, que se investigue realmente a quienes deben investigar. Cuando en ese momento empezamos a buscar a Anahí, como comunidad educativa nos encontramos con un montón de trabas por la inoperancia de la policía, el poco interés del gobierno municipal, provincial y nacional para buscar a nuestra compañera. Entonces apuntamos también a eso, a que las cosas no pasan porque sí, sino que hay una desidia del Estado que lleva a estas situaciones.
¿Por qué usan el concepto de transparencia?
Los últimos meses incorporamos la transparencia a raíz de todo lo que sentimos con el juicio y la investigación. Creemos que hay cosas que no están claras, que la resolución del juicio no son las que nos pueden llegar a dar una claridad alrededor del caso. Apelamos a la transparencia en ese aspecto, de que a nosotros nos tiene que quedar cien por ciento claro de quiénes son todos los responsables del femicidio de Anahí.
El legado de Anahí
En un comunicado en su cuenta de Instagram, al conocerse la sentencia, los amigos y compañeros de Anahí que integran la Comisión Verdad, Justicia y Transparencia publicaron: “Anahí era una piba que se organizaba para transformarlo todo, se movilizaba en defensa de la educación pública, por los derechos humanos, era partícipe del movimiento feminista movilizándose por el Ni Una Menos y contra la violencia hacia las mujeres y diversidades. Nosotres queremos recordarla de esa manea, levantando ese ejemplo de lucha y de organización”.
Sol cuenta que con Anahí fueron compañeras de curso por varios años, “hicimos el secundario hasta donde se pudo”. En contexto del cierre de etapa, de una lucha que continúa, la joven activa la memoria para traer a Anahí al presente: “Uno la tiende a recordar en los últimos momentos en que la vio y que estuvo con nosotros. Yo personalmente la recuerdo como una piba que peleaba, que se plantaba, que denunciaba todas estas cosas que nosotros ahora estamos lamentablemente denunciando”.
¿Cómo van a seguir la lucha?
Lo que la justicia hace siempre que es dejar impunes a violentos, a femicidas, a los violadores en pos de decirle a las mujeres y a las disidencias lo que pueden y no pueden hacer dejando impunes a quienes las lastiman. Por eso nos sostiene la indignación, la pelea política por que haya una justicia real por nuestra compañera. Es cuestión de organizarse y seguir planteando que independientemente qué se diga en la sentencia nosotros no estamos conformes con esta situación. Vamos a seguir de a pasos, organizadamente, cuidadamente, intentar seguir con esta línea. A lo que apuntamos nosotros es hacer que otra vez se vuelva a hablar del caso de Anahí, un poco más fuerte de lo que se venía haciendo, apelar a las organizaciones para no quedar solos entre los compañeros.

#NiUnaMás
Cecilia Basaldúa: su cuerpo, en una fosa común

Por Bernardina Rosini para lavaca.org
Desde Córdoba
Bajo la lluvia, debajo de un árbol, rodeados de las personas que los acompañan desde el femicidio de Cecilia Basaldúa, hace 6 años, sus padres hicieron una conferencia de prensa que no tendría que haber sido necesaria. Susana Reyes y Daniel Basaldúa debieran estar viviendo esta jornada de otro modo. Debieran poder decirle a su hija que la extrañan pero que lograron hacer justicia, que descanse en paz. En cambio, están parados en el cementerio de San Vicente de Córdoba Capital, en una ciudad que no es la de ellos, sin saber con certeza si el cuerpo que está allí es el de Cecilia.
Este sábado se cumplen seis años desde que apareciera el cuerpo de Cecilia Basaldúa en un codo de río de Capilla del Monte. Tenía signos de abuso sexual y estrangulamiento. Llevaba veinte días desaparecida. Era la peor noticia que podían recibir sus padres. Hoy reciben otra: Cecilia está enterrada en una fosa común, junto a desconocidos (según el reporte que les entregaron se tratan de “Silvia Becerra” y “Eduardo Arce”) en este cementerio. Nadie les avisó. No fueron notificados. No estuvieron presentes. No dieron su autorización.

«A nosotros nos mataron a nuestra hija y queremos justicia», dice Daniel. «Debe haber responsables, debe haber firmas, nombres de quienes han autorizado esto. Se tiene que encargar la misma justicia de dar con el o los asesinos pero también de los responsables de estos traslados del cuerpo. Ya sé cuál es su argumento: que nosotros sabíamos, y lo digo de nuevo acá: nosotros no sabíamos nada».
Susana apunta a los próximos pasos: «Queremos un ADN. Nosotros no tenemos la certeza de que allí está enterrada Cecilia. Es una incógnita».
Un cuerpo desaparecido
La abogada querellante Gisela Videla explicó lo que esa incógnita significa en términos jurídicos y humanos: «Desde una perspectiva de derechos humanos, el cuerpo de Cecilia, hasta que no se sepa efectivamente dónde está, es un cuerpo que está desaparecido. Si hoy nos dicen que en la morgue ya no está y estaría supuestamente acá, pero con una cadena de custodia rota, no sabemos efectivamente: el cuerpo de Cecilia está desaparecido hasta que se haga este ADN». Y agregó: «Desde el punto de vista humano, es una crueldad manifiesta y sistemática que se viene dando para con estos padres. Sigue siendo un ninguneo y un manoseo de una situación tan dolorosa como es la de perder a una hija y a seis años que no haya ni una persona imputada en relación al hecho en sí».
Para entender cómo se llegó hasta acá hay que volver a noviembre de 2021. Antes de que comenzara el juicio que finalizaría absolviendo a Lucas Bustos, la querella presentó por escrito su oposición explícita a que el cuerpo fuera retirado de la morgue judicial. La familia quería avanzar con pericias más exhaustivas. El escrito quedó en el expediente. El cuerpo fue enterrado igual.
La familia no supo nada de esto hasta octubre de 2024, en una reunión con la actual fiscal de la causa, Sabrina Ardiles –la cuarta en hacerse cargo de una investigación que pasó también por Paula Kelm, el fiscal de Cámara Sergio Cuello, Barrera y Nelson Lingua–. Ardiles les mostró un papel, un comunicado. El cuerpo de Cecilia no estaba en la morgue judicial como ellos suponían desde hacía cinco años.
Cuando la fiscal habló públicamente sostuvo que la familia había sido notificada. La abogada querellante Daniela Pavón lo desmintió: el oficio estaba en la causa desde noviembre de 2021, pero la querella no tuvo acceso al expediente de Bustos desde su elevación a juicio. No existieron las varias notificaciones que mencionó Ardiles. El cuerpo de Cecilia Basaldúa fue inhumado sin autorización, sin consentimiento, y en condiciones que los propios trabajadores del cementerio calificaron hoy como «extrañas».

¿Quién mató a Cecilia?
Cecilia no murió una sola vez. La mató uno o varios femicidas que todavía caminan libres. La mató una fiscal que apuró el cierre de la investigación, mantuvo en prisión dos años a un joven inocente y puso la firma para que se desarrollara lo que terminó siendo un simulacro de proceso judicial. La mató un sistema que apostó durante años a fiscales que demoraron, desgastaron y clausuraron posibilidades reales de avance en la causa. La mató la burocracia que perdió el oficio, o lo ocultó, o simplemente decidió que no importaba notificar a sus padres que el cuerpo de Cecilia sería retirado de la morgue y enterrado. Cada institución que intervino en esta causa dejó su marca sobre ella. Una cadena de violencias. Una cadena de femicidas.
Además de los cuatros fiscales, el cuadro de estos seis años es éste:
- Cuatro policías presos por violencia de género, entre ellos quienes dirigieron la búsqueda y la investigación original.
- Un imputado absuelto porque las pruebas no existían.
- Un sospechoso principal -Mario Mainardi, la última persona que alojó a Cecilia en Capilla del Monte- que vendió sus pertenencias, borró mensajes, pintó la casa donde ella se hospedaba (donde se registraron once muestras positivas de luminol) y se mudó a Rosario: libre, sin imputación, sin investigación que lo alcance.
- Y un cuerpo enterrado sin autorización, en una ciudad que no es la de su familia, en una fosa que no eligieron.
La Ley de Víctimas 27.372 existe para que nada de esto ocurra: garantiza el derecho a ser asesorado, a acceder a la justicia, a recibir protección y a ser escuchado durante todo el proceso penal. El Estado cordobés la violó en cada uno de esos puntos tal vez porque se entrena para lo contrario.
Al cerrar la jornada en el cementerio, Daniel y Susana repitieron el profundo agradecimiento a quienes siempre los acompañan, “la familia Basaldúa ahora es grande, y yo sé que Cecilia nos está dando fuerza, está por ahí dándonos fuerza”. Gran número de las mujeres presentes vinieron desde Capilla del Monte, traen su rostro y gritan “Cecilia Gisela Basaldúa, ¡Presente! ¡Ahora y Siempre!”
Este sábado la actividad continuaba en Capilla del Monte donde la Mesa de Trabajo «Justicia por Cecilia» convocó una movilización “por Memoria, por Verdad y Justicia, y para que los culpables de su femicidio sean condenados”.
La semana que viene, sus abogadas harán una presentación judicial para determinar responsabilidades en torno a las órdenes que se dieron para sepultar sus restos sin consultar a la familia.

#NiUnaMás
Adiós a Claudia Rodríguez: la Trans andina que propuso politizar el amor

Referente del movimiento trans latinoamericano, activista, poeta, escritora y tanto más, escribió sobre su infancia, la militancia trans, la vida sexual y se autoproclamó Miss Sida en 2007. Claudia Falleció este 29 de Noviembre. Su pelea incluyó al pueblo mapuche, la educación pública, los sin techo, y planteó siempre una filosa crítica al neoliberalismo, que quita posibilidades de vida y las transforma solo en posibilidad de consumo. En uno de sus viajes a la Argentina compartió con la revista MU sus ideas sobre el orgasmo, el feminismo sin resentimiento, la creación, y por qué hay que politizar el amor. Un modo de homenajearla, de recordarla, y a la vez de volver a estar en contacto con un pensamiento y una acción que dejan una sensible huella cultural, artística y política.
Por María del Carmen Varela
Foto: Lina Etchesuri
#NiUnaMás
Un mes sin Brenda, Lara y Morena: lo que se sabe de la trama narcofemicida

Este lunes se está cumpliendo un mes del triple narcofemicidio. La causa que investiga el asesinato de Brenda (20), Morena (20) y Lara (15) tiene nueve personas detenidas y tres prófugas. Una de ellas es Alex Ydone Castillo, acusado de ser el dueño de los 30 kilos de cocaína que habrían sido robados, posible móvil de los brutales asesinatos.
Lo increíble: Castillo estaba preso pero fue excarcelado “por razones humanitarias” durante la pandemia del coronavirus, según lo reveló el periodista de Infobae Federico Fahsbender. En su artículo se detalla que Ydone Castillo había sido detenido en Argentina por una circular roja de Interpol –emitida desde Perú, su país de origen– por “un movimiento de 51 kilos de cocaína”. Fue la Sala II de Casación la que lo excarceló. Desde que quedó en libertad, el gobierno peruano tampoco envió en los plazos pertinentes el pedido formal de extradición. Y siguió libre.
Los otros dos prófugos de la causa del triple narcofemicidio son David González Huamani (“El loco David” o “El Tarta”, por tartamudo) y Manuel Valverde, tío de Tony Janzen Valverde, alias “Pequeño J”, que está detenido en Perú a la espera de un juicio de extradición.
Los narcos robados
A Huamani, Celeste Magalí Guerrero (una de las detenidas que mayor información aportó) lo reconoció dentro de su casa del barrio Villa Vatteone. Fue una de las personas reconocida por tener guantes de látex. Huamani también aparece en la declaración de Víctor Sotacuro, detenido en Villazón, frontera con Bolivia, acusado de manejar el auto de apoyo a la Chevrolet Tracker blanca que levantó a las chicas en las calles de Ciudad Evita el 19 de septiembre. Sotacuro dijo que fue Huamani quien lo contrató para hacer los viajes de esa noche y que le pidió que le llevara ropa para cambiarse. Sotacuro declaró que lo fue a buscar a Varela y lo llevó hasta la 1-11-14, en el Bajo Flores, y dijo que Huamani estaba sucio de barro, al igual que otros dos hombres que se subieron a su auto. La mamá de Morena lo señaló como el que maneja la droga en Las Antenas, un barrio de Lomas del Mirador, y en la Palito, en San Justo, dos localidades de La Matanza.
Según una de las hipótesis de la investigación, los prófugos Castillo, Huamani y Valverde integran la organización cuya droga había sido robada. Sobre ellos pesan órdenes de captura internacional. Esa línea también busca a otros tres sospechosos, todavía no identificados, pero que en el expediente aparecen como “NN Paco”, “NN Nero”, y el “canoso de la Glock”, en referencia al arma que llevaba un hombre que Guerrero ubicó en su casa, bajándose de la camioneta con Pequeño J, en las calles Río Samborombón y Chañar.
Quiénes están en prisión
Hasta el momento las nueve personas detenidas son:
- Daniela Ibarra (19) y Maximiliano Parra (18), quienes encontraron limpiando con lavandina la casa de Varela.
- Celeste Magalí Guerrero (28) que alquilaba la casa. Su declaración aportó múltiples detalles que la justicia debe corroborar. Por un lado, explicó la estructura del clan, con jerarquías divididas en “Abuelos”, “Papás”, “Tíos”, “Pequeños” y “Mulos”, según el orden de importancia en la organización. Según su declaración, Pequeño J, que era presentado como el líder de una banda narco transnacional, en realidad tenía un rol menor, aunque lo ubicó en la escena del crimen. También declaró cómo esa noche fueron a comprar artículos de limpieza y bidones de nafta.
- Miguel Villanueva Silva (25), pareja de Guerrero. A ambos los detuvieron en un hotel alojamiento. Ella declaró que, al llegar a la casa de madrugada, lo vio con la mano ensangrentada y, según dijo, le confesó que había matado a una de las chicas al intentar escaparse. Un kiosquero del barrio de Florencio Varela dijo que Silva había ido a comprar con otro chico y que le dejó una mancha de sangre en la reja del comercio, que su mujer terminó limpiando.
- Ariel Giménez (29), uno de los acusados de cavar la fosa en la casa.
- Víctor Lázaro Sotacuro (41). Al principio se creía que solo era remisero pero, según Guerrero, tiene un lugar importante en la estructura. El hombre declaró que nunca estuvo en la escena, que no era el dueño de la droga robada, que tampoco era el jefe de la banda y que su apodo no era “El Duro”, como había dicho Guerrero. De todas formas, según La Nación, Sotacuro pagaba las cocheras en las que se estacionaban los cuatro vehículos de la banda: la Chevrolet Tracker blanca (que fue incendiada), el Volkswagen Fox blanco que manejó, un Renault 19 gris y un Chevrolet Cruze negro. Sus abogados pidieron un careo con Guerrero por supuestas “contradicciones”.
- Florencia Ibáñez (30), sobrina de Sotacuro, acompañante en el Volkswagen Fox, fue detenida luego de salir de los estudios de A24, donde defendió a su tío y dijo que habían pasado por el recorrido de la Tracker de casualidad. El fiscal Arribas dijo que Ibáñez reconoció que el móvil de los femicidios había sido un robo de un cargamento de droga que pertenecía a su pareja, el prófugo Alex Ydone Castillo.
- Tony Janzen Valverde, alias “Pequeño J”, 20 años. Guerrero lo ubicó en su casa con Sotacuro y el “canoso de la Glock”. También dijo que Pequeño J había llamado a Villanueva para pedirle la casa para una fiesta. Está detenido en el penal de Cañete, en Perú, a la espera de la extradición. La declaración de Guerrero lo rebajó en la estructura: hoy está acusado de organizar dealers. Según la investigación, el abuelo y el papá de Valverde también se dedicaban al negocio narco. Su padre fue asesinado. Una cámara de seguridad ubicó a “Pequeño J” el 6 de septiembre a la salida de un pool de Flores con Lara y otra joven.
- Matías Ozorio (28), ladero de Pequeño J. Su historia es increíble y grafica una época: el periodista Carlos Burgueño contó que el joven tenía un trabajo en relación de dependencia en el Hospital Italiano –obra social, aportes, vacaciones, aguinaldo–, lugar del que se hizo echar, según sus familiares, para cobrar una indemnización que invirtió en el mundo cripto. Entre sus apuestas estuvo $Libra, bendecida por el presidente Javier Milei, cuyo desplome hizo a Ozorio perder todo y pedir un préstamo a un transa. Ya no se despegó de lo narco. Según Guerrero, fue una de las tres personas que cavó los pozos en la casa de Varela. Como Pequeño J, fue detenido en Perú. Guerrero también declaró que Ozorio le traía cocaína en 100 o 120 envoltorios que ella vendía a un valor de $10.000 cada uno.
Vínculo de confianza
Según publicó La Nación, el fiscal Carlos Arribas describió: “Tras producirse la referida sustracción cuyos autores fueran presumiblemente allegados o conocidos las víctimas, fue que mediante maniobras de engaño, y ardides y aprovechándose de su especial condición de vulnerabilidad, integrantes de la organización mencionada precedentemente, en su mayoría de sexo masculino, lograron establecer un vínculo de confianza con las tres jóvenes, por lo que el 19 de septiembre de 2025, a las 21.29, consiguieron las jóvenes abordaran una Chevrolet Tracker blanca con dominio que había sido robado, en la que viajaban al menos tres personas. El vehículo contaba con el apoyo de un Volkswagen Fox blanco en el que circulaban al menos otras dos personas de la organización y de Chevrolet Cruze negro”.
Según las publicaciones, todavía no está claro quiénes integran el grupo que habría robado el cargamento de cocaína. Pero la descripción de la estructura hace presumir que la causa está próxima a pasar a la órbita de la Justicia Federal.
Ya pasó un mes.
Las familias de Brenda, Lara y Morena siguen exigiendo justicia.

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