Nota
Informe Lugano: ganadores y perdedores en el bastión peronista en la Ciudad

Pese a que La Libertad Avanza buscó pintar de violeta a la Comuna 8 – Lugano, Soldati y Villa Riachuelo-con varias visitas del propio Presidente, no pudo. Sin embargo, los propios luganeses cuentan cómo creció el voto hacia el espacio oficialista, mientras el peronismo resiste. Hablan radicales, el Pro, libertarios, jóvenes de izquierda y antiguos militantes peronistas que votaron en las escuelas del sur: cómo la viven, cómo la ven, y quiénes ganan y qué se pierde tras la elección legislativa de ayer.
Por Francisco Pandolfi
Lugano tiene ese qué se yo, ¿viste?
Ese qué se yo de ser el segundo barrio más grande de la capital (después de Palermo); ese qué se yo de ostentar amplios espacios verdes; de mezclar variopintas clases sociales, así como casitas bajas con varios complejos habitacionales (Lugano 1 y 2, Piedrabuena, Copello, Samoré, Nagera); ese qué se yo de ser el distrito porteño con más villas (10) según el Registro Nacional de Barrios Populares: Obrero, Inta (villa 19), Pirelli, Scapino, Villa 15, María Auxiliadora, Bermejo, Villa 20, NHT del Trabajo y Santander.
Ese qué se yo de ser considerada la capital del peronismo en la Ciudad de Buenos Aires. Ese qué se yo de ser, no por casualidad, el confín elegido por Javier Milei para venir a disputar un territorio de gente trabajadora y enormes fábricas cerradas en los 90. Ese qué se yo de erigirse en el sur, integrando la Comuna 8 junto a Villa Soldati y Villa Riachuelo, que históricamente fueron bastiones nacionales y populares. Y olvidados y relegados.
Manuel Adorni, que es Milei, ganó en la Ciudad, pero no ganó en Lugano, ni en la comuna 8. Mientras en la totalidad de CABA La Libertad Avanza obtuvo el 30.1% y Santoro el 27.4%, en Lugano la lista de Es Ahora Buenos Aires logró un 35% y Adorni un 27.1%.
No es la excepción, sino la regla. Mientras el peronismo pierde en la mayoría de los distritos, en el 8 es otra cosa. Eso sucedió en las últimas tres elecciones: el PRO había ganado en casi toda la capital en 2019, 2021 y 2023, pero jamás en el sur porteño. De hecho, en 2021 sólo perdió en una comuna: la 8.
Otro dato: en 2023, la alianza Juntos por el Cambio consiguió la presidencia de 14 de las 15 Juntas comunales existentes. Sólo una quedó en manos de Unión por la Patria: la 8.
Y otro más: en ese 2023 la comuna 8 no sólo fue en la que más votos sacó Unión por la Patria (41,9%), sino también en la que menos sacó el PRO, 33.1%. Pero además, algo no menor: fue donde más votos sacó La Libertad Avanza, con 19.8%. Dos años después, ayer sacó siete puntos más.

Milei visitó Lugano en 2023, en una de sus primeras actividades de campaña previo a las elecciones presidenciales, aunque no le alcanzó para la victoria: en el balotaje contra Sergio Massa, sólo en una comuna perdió: la 8. Milei también arribó a Lugano el último 30 de abril para inaugurar el primer local de La Libertad Avanza en el sur porteño y así estimular el voto a Adorni. Pero con Lugano (aún) no puede. Y perdió por ocho puntos.
Otra huella: una de las banderas más grandes en el cierre de campaña que Adorni hizo en Recoleta tenía seis letras gigantes: LUGANO. Ni Belgrano, ni Nuñez. Porque decir Lugano es decir que un taxista o un uber te mire de reojo cuando querés volver a tu casa. Es que tu compañero de laburo dude en venir a tu cumpleaños y en algún caso ni venga. Da a popu Lugano. Da conurbano en la capital. Y ganarlo, no da lo mismo. Si te gano Lugano, te gano todo. Te desmoralizo. Rendite. Ya está. Eso hizo la Libertad Avanza con el PRO en los barrios norteños. La fatality, la toma mortal. Y eso buscará hacer Milei con el peronismo en el futuro.
Todavía, por ahora, no pudo.
Pero La Libertad (sigue) Avanza(ndo).

Lo rompible
“Si esto sigue así, Milei va a destruir al peronismo», dice Néstor Muñoz, 72 años, vecino de Villa Lugano desde hace 25 y militante en Los Irrompibles, el espacio político de Leandro Santoro. Ayer fue fiscal en una escuela de Lugano I y II. «El peronismo hace tres años discute internamente quién lidera, mientras Milei terminó de fagocitar a su aliado (Macri). Para que haga lo mismo con el peronismo falta un solo paso, porque el peronismo se está alejando de las bases. La muestra está en las villas, donde hay un montón de gente votando a esa derecha que nos está haciendo mierda porque no construye un solo puesto de trabajo. Milei no vino del cielo: la sociedad lo llamó. Dio las 4 palabras que la gente necesitaba y lo eligieron presidente. ¿Por qué vino a Lugano en 2023 y volvió a venir hace días? Porque sabe que Lugano es el pueblo peronista y su misión es morfarse al peronismo, que durante muchos años tuvo mística, pero ya no la tiene. El PRO tampoco la tuvo y Milei sí tiene esa característica”.
¿Dónde perdió la mística el peronismo?
El peronismo siempre necesitó de una conducción, que poco a poco se fue desentendiendo del pueblo. Yo admiro a Cristina, pero cuando dijo que entregaba el bastón del mariscal perdió el derecho de ser la referente del movimiento. Si querés ser Jesucristo, tenés que morir en la cruz, no hay otra manera. Ella entregó el bastón de mando y le quedó grande a todo el mundo, entonces hoy sigue esa discusión de quién lo agarra, mientras Milei va por todo. Acaba de ganar la Ciudad y ahora irá por la provincia.
Allá va.

Unidad no tan básica
Las calles de Lugano están más desiertas de lo común. Más que un domingo soleado de elecciones, parece un feriado lluvioso y helado. Es el mediodía y de la mañana fresca ya no queda nada. El sol pega de frente a ese cartel en las entrañas de la Villa 20: “Partido Justicialista, unidad básica 8 de octubre, comuna 8”. Adentro, tres hombres (Beto, Pedro, Urquiza) ven la televisión. Ven C5N. Beto tiene 78 años y desde hace 70 vive en el barrio. Pedro, 76, desde 1954 y nunca más se fue.
Antes de hablar del ojo ajeno, lo hacen del propio. Beto: “Cada uno que asume el poder se agarra el partido justicialista para sí. No es el kirchnerismo, el menemismo, el cristinismo, el albertismo; todos los políticos se quieren apropiar del sello justicialista, lo usan para sí mismos… el ego los daña”. Suma: “Yo soy peronista, de los valores de la justicia social, de ayudar al más débil. Y por eso mismo acá la Libertad Avanza no va a ganar nunca, porque Lugano es peronismo puro, es la capital del peronismo”. Aporta un dato: “Acá no ganó ni Macri en su mejor momento, nadie. Y esta elección en Lugano la ganó Santoro porque si no la ganábamos habiéndose peleado los libertarios con Macri, y Macri con Larreta, teníamos que cortarnos los huevos”.
Tras el fin de la metáfora, reflexiona: “En Lugano el peronismo sigue siendo peronismo, con vigencia en lo social, que no pasa en todos lados. El barrio donde estamos lo creó Evita, vino a inaugurarlo en 1948. Había 12 casas por un lado, 12 más allá, y otras 12. Cuando vio las casas construidas de chapa y madera, que no eran tipo chalet como se edificaron en Ciudad Evita, se re contra calentó y se fue a la mierda. Ya de aquella época había vivos que hacían desastre con la plata de todos, y que lleva a que hoy estemos así”.
¿Cómo estamos? Pedro: “Con gente como el payaso de Marra que dice que va a dolarizar y la juventud se lo cree y lo vota. Nos hicieron la cabeza. Si hoy gobierna Milei es porque nos engrupieron”. Agrega Beto: “Y por la bronca a Cristina”.
¿Por qué apoyan a Santoro? Coinciden: “Es el único candidato que tenemos, los otros son medio cachivaches, egoístas. Él es radical, un radical de Alfonsín, que se hizo peronista, nos representa. Parece más humilde que el resto, con una mirada más social que hoy necesitamos. Además, no tenemos otro. Nos agarramos de lo que hay. Lo que importa es el futuro, y la única manera que aparezca un verdadero peronismo es hablando e integrando a la juventud, a la que hoy no le hablamos”.

Lo radical
Una muestra de esa juventud es Mauro Arjona, integrante de la Juventud Radical. Está junto a su mamá, Rosa, que está sentada en una vereda de la Villa 20 con una mesita donde atiende a las personas que no saben dónde votar. Delante de ella, una bandera celeste y rosa: “Evolución ya”, y un afiche con la cara de Lula Levy pegado en una camioneta blanca con las ruedas pinchadas –pareciera que al menos desde la última elección–. Mauro tiene 25, Rosa treinta más.
Rosa: “En la Ciudad se dan dos pasos adelante y tres atrás. Ahora estamos retrocediendo mucho en la seguridad y en las políticas sociales”. Mauro: “En CABA no les importa la gente, solo los votos. Y a nivel nacional Milei te saca no pero no da. Ya le dimos el voto, ya ganó, pero desde que está no recibimos nada. Primero debe darle a los que estamos abajo, está muy confundido. Si no sos funcional, no les importa lo que nos pasa”. Mauro se hace preguntas en voz alta sobre el fenómeno Milei. ¿Quién lo votó? ¿Qué ignoramos?: “Mi hermano lo votó, puro tik tok”. Añade su mamá: “Mi sobrina y mi hermano también, porque quieren un cambio. Pero lo peor es que siguen creyendo en él, cuando nos está demostrando lo contrario”.
¿Por qué en la juventud radical? “Estamos en un partido para subirnos al sistema, porque si no, no somos nada. Soy cartonero y en la UCR encontré un espacio que le está dando lugar a los jóvenes, aunque pienso que se les dio tarde, se perdió mucho tiempo y debió ganar Milei para que se vea esto. La lista que encabeza Lula está puramente integrada por gente joven, sin ningún apoyo económico. Los viejos radicales del partido nos dijeron: ‘Pibes, vayan al barro, embárrense’. Ellos estiman que Lula saldrá séptima, así que nuestro objetivo no es ganarle al PRO, sino a los radicales viejos. Si logramos un sexto puesto estará muy bien. Yo tengo fe, porque muchos pibes de la Universidad nos van a votar”.
Pero Lula Levy no sale sexta ni séptima: sale octava, con el 2.3%

Por goleada
El color que más se ve en el barrio es el amarillo. Mucho “Silvia Lospennato es PRO”; en graffitis enormes pintados en paredes; en decenas de pasacalles, en banderas, en afiches. No tuvo efecto. Perdieron por goleada en toda la ciudad y en Lugano también.
Marcelo Chancalay fue presidente de la Villa 20 durante 20 años. De raigambre peronista, pasó luego al PRO, después a UNEN y desde hace unos volvió a calzarse de nuevo el amarillo: hoy, preside la mutual Futuro para Todos que trabaja con el PRO “porque fue el partido que abrió las calles, hizo 1.700 departamentos, asfaltó, puso los servicios”. ¿La división entre el PRO y Rodríguez Larreta? “Sólo nos va a perjudicar. Si les importara la gente, no te peleás, te unís. Prevaleció el egoísmo”.
¿El peronismo? “Abandonó a la ciudad, como si todos fuésemos los cogotudos que vivimos en el norte, la oligarquía. A los del sur nos metieron en la misma bolsa, nunca hicieron nada por nosotros. Hoy seguro va a ganar Santoro por las divisiones en el PRO y en la Libertad Avanza. No hay que ser ingeniero para darse cuenta: si me peleo con mi mamá, mi papá y mi hermano, me voy a quedar solo”.
Pero ni así ganó el peronismo en la Ciudad.

El sentir ganador
Recorro escuelas buscando fiscales de la Libertad Avanza y no encuentro. No hay.
“Quizá se los llevaron a todos para los barrios más del norte, pero acá no vimos ninguno”, dice una fiscal de otro partido. Creo haber encontrado uno. Le pido hablar. “No soy militante. Vine a colaborar nada más, pero no soy representativo. No doy declaraciones”.
Donde sí hay militantes violetas es en el flamante local que abrió el tándem Milei-Adorni hace un puñado de días sobre la Calle Delfín Gallo.
“Tenés que hablar con ella, que es la referente de la comuna 8 de la Libertad Avanza”. Ella es Daiana, 27 años.
–¿Qué me vas a preguntar? porque no estoy preparada para preguntas.
Le pide a Joaquín, de 26, que venga, que hable por ella. Joaquín no es de Lugano, sino de La Matanza, pero vino al barrio a ser veedor. Dice que las comunas del sur siempre fueron las últimas orejonas del tarro y que antes de morirse el Papa, Milei habló con él y este le dijo que debía tener en cuenta a los pobres, estar con ellos, “y eso está haciendo, por eso vino a Lugano, e inauguramos acá”. Dirá luego: “Lugano es el pueblo trabajador, y al trabajador le tenemos que mostrar que estamos acá”.
¿El objetivo principal de esta elección es borrar al PRO o seguir debilitando al peronismo? “Nuestros rivales son todos los que se interpongan en el camino de nuestras ideas libertarias, sobre todo la de mejorar el equilibrio fiscal. Jorge Macri está haciendo una gestión deficiente, ningún joven puede alquilar, tener el sueño de la casa propia”. Y dirá, minutos antes de conocerse los resultados: “Nos vemos realmente ganadores, y no solo lo vemos, lo sentimos”.
Sintió bien.

Una joven de veintipico cortos sale de la escuela primaria Nº 3 donde acaba de votar en la calle Larrazábal. Su voz es enérgica y sorprendida. Está mandado un audio de whatsapp: “No sabés, en la lista está Caruso Lombardi, que no sé si tenés idea pero es uno que era director técnico”. Se ríe y ya no escucho cómo sigue la conversación pero al rato hablo con Ángel, que vivió en Lugano los 57 años que lleva encima y que no solo sabía sobre Ricardo Caruso Lombardi como posible legislador, sino que también lo votó: “Quise darle un voto porque viene del fútbol; y porque lo escuché y tiene algunas ideas que me gustan. Le di un apoyo para que entre, pobre, no creo tenga muchos adeptos”. Su hija, Agustina, de 25, dice que no irá a votar. “No me interesa ningún candidato. No están presentes en los barrios, en nuestras necesidades reales, así que cada vez creo menos en los partidos, por eso ni me gasto. Si voto, lo haría por la Libertad Avanza, porque queremos ver algo distinto al peronismo”.
Otra que no fue a votar es Juana. Tiene 75 años y desde hace 75 que vive en la República de Lugano. Es la primera vez que no vota. “Siempre fui partidaria de hacerlo, pero además de mis problemas de salud estoy muy desilusionada con la política. Hacía mucho que no me sentía así. Iba a ir a votar a Santoro, pero siento que lo que hay del otro lado no amerita mi esfuerzo para ir. Es lamentable, lo sé, pero me siento así, decepcionada”.
Otra postal de la deserción masiva explicada por David, delegado judicial perteneciente a la Dirección Nacional Electoral: “Las autoridades de una mesa de votación son tres: presidente, suplente y auxiliar. En la mayoría de las mesas no vinieron ni suplentes ni auxiliares, y en alguna ni el presidente. De las 14 de esta escuela, solo en una vinieron dos autoridades, en el resto una sola o ninguna”.
Otra postal la da Juan Sandoval, 32 años y referente de Los Irrompibles en la Comuna 8: “El miércoles hicimos un censo en el centro comercial de Lugano y el 10% ya nos había anticipado que no iba a ir a votar. Eso antes no pasaba”.
La participación electoral fue del 53,3%, muy por debajo del promedio histórico de 77%.

Voto (no) peronista
Bárbara posa feliz para la foto, pese a que la vida política la tiene triste. Tiene 37 años de los cuales 34 vivió en Lugano. Trabaja para una empresa que le presta servicios de atención al cliente del Banco Nación y se considera peronista. Prefiere no decir a quién votó, aunque confiesa que no lo hizo a alguien de su partido. “Voté a otro candidato porque siento que el peronismo está en crisis y que no acumula los votos suficientes para hacerle frente a candidatos que están más fuertes y son muchísimos más nocivos si llegaran a ganar”, explica. Es parte de la confusión general del momento: “No sólo estamos viviendo una crisis política identitaria, sino también el cambio de muchísimos paradigmas en simultáneo en torno a la política, el trabajo, el progreso, lo colectivo y más”. Se aferra a lo único que puede, quiere, tiene a mano: “El peronismo en Lugano es la militancia dentro de los sectores más humildes, que en la diaria es estar con los vecinos que no tienen para darle una merienda a sus hijos o no disponen del tiempo para ayudarlos en sus tareas escolares. La militancia peronista siempre estuvo ahí, generando comunidad en lo urgente”. Pero entiende que la paciencia se agota: “Sigue habiendo un problema habitacional grande y concreto, y tener una necesidad sostenida durante tanto tiempo te pone en un lugar vulnerable a la hora de creer en promesas políticas”.
A unos metros está Sabina, que se despertó a las 3 de la mañana para preparar sus “empanaditas tucumanas”, su “ensaladita de fruta” y sus “juguitos”, que vende todos los sábados y domingos en distintas plazas de Lugano. Nació en Cochabamba, Bolivia. Suele quedarse hasta las 6 de la tarde, o “hasta vender todo”. No siempre lo logra: “Todo parece estar peor, la vida se volvió cara”, dice, en poquísimas palabras, tímida. Hace un ratito se cruzó enfrente y votó a Santoro, por un solo motivo: “Con Cristina estaba mejor”.


El mismo sueldo
Por primera vez en muchos años, en la Ciudad de Buenos Aires hay más propaganda de la izquierda que de Horacio Rodríguez Larreta. No porque abunde la cara de Vanina Biasi, sino porque a excepción de un par de pasacalles que dicen “Volvamos”, en referencia al ex Jefe de Gobierno, ni figura. Y los resultados parecen ir en esa misma sintonía. Larreta obtuvo el 8.1% de los votos.
De la izquierda, particularmente del PTS, es Natalia, que acaba de salir de votar de la escuela Nº 2 Maestro Luis Vicente, enfrente de los monoblocks de Lugano I y II, donde nació y se crio. Nunca se fue de Lugano –donde ejerce como docente–, aunque ahora vive más cerca de la zona de la estación del tren. Fue una de las impulsoras de la Asamblea Permanente de Lugano, cuando en diciembre de 2023 ya empezaban a sentirse los primeros coletazos de las políticas libertarias. Advierte que “Lugano es parte de todos los debates, pero es de los sectores más olvidados. No pasa con nuestra lista de legisladores, que tiene a dos vecinos de Lugano (Alicia Navarro Palacios y Aylén Beraldo). Los partidos tradicionales se pelean entre sí y no resuelven los problemas. Las escuelas en nuestro barrio se inundan, se caen a pedazos, los docentes vivimos al día, los pibes no tienen para comer”.
En esa misma escuela, Patricia fiscaliza la mesa 03514 para el PRO. Trabaja como agente de tránsito en el gobierno de la Ciudad. Dice que “todos los políticos son más o menos lo mismo”. Agrega: “¿Y sabés qué? Gane quién gane, yo mañana voy a tener el mismo sueldo y las mismas condiciones de trabajo”.

Ganar y perder
Antes de las 20 ya se saben los resultados. Y los resultados, más o menos, dicen dos cosas que son comunes en Buenos Aires.
El peronismo no ganó en la ciudad.
El peronismo ganó en Lugano.
Néstor Muñoz, que arranca esta crónica territorial desde el (por ahora) bastión del peronismo en CABA, también la cierra, repitiendo una frase del principio, y yendo más allá: “Si continúa la desidia de nuestros dirigentes nacionales y populares que no se pararon donde debían, no tengo dudas que Milei va a destruir al peronismo a la par de al país. Y no va a alcanzar con Lugano ni la comuna 8: va a costar muchísimo revertir lo político y sobre todo lo cultural. Hay que defender los derechos de la comunidad y eso sí o sí se hace desde el llano. No es joda: el peronismo hoy está perdiendo al pueblo”.
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
POR FRANCO CIANCAGLINI
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«Digan clítoris»
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La mirada de María Galindo sobre la rebelión en Bolivia: «Los movimientos no somos la pelota entre el viejo progresismo y la derecha»
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La escena del crimen
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Mujeres mapuche: la resurgencia
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Tierra del Fuego: acampe frente a la gobernación por el derecho al gas







































