Nota
La deuda ecológica
Deuda externa, recursos naturales y humanos, “objetivos estratégicos” y disputas de las potencias. Lo ecológico y la pregunta: ¿por dónde se sale del laberinto? Lo que dicen las comunidades sobre el presente. Por Sergio Ciancaglini
El laberinto está construido con materiales inflamables:
-Crisis, militares, tarifazos, grieta, seguridad interior, FMI, pobreza, objetivos estratégicos, recesión, protesta social, soja, deuda externa, planes sociales, agua, inflación, recursos naturales, desempleo crónico.
-Todo lo anterior se consume regado con aportes electorales truchos, lavado de dinero, papers offshore, obras no públicas, círculos de poder cash, choferes con birome y justicia sinuosa.
Las horas mediáticas dedicadas a no decir mucho sobre estos temas son lisérgicas, para que estemos aparentemente hiperinformados sin entender nada. En el laberinto miramos las pantallas, pero parece que nadie detecta la salida.
Semejantes incertidumbres no se van a solucionar en estas dos páginas, pero reunir voces, miradas y argumentos poco mediatizados tal vez funcione, como mínimo, para descubrir otros lugares desde los cuales pensar y/o sentir el presente inflamable.
El combo
Se pueden relacionar seriamente crisis económica, endeudamiento externo, sangría de recursos naturales y la intención oficial de hacer intervenir de algún modo a las fuerzas armadas en seguridad interior?
“La hipoteca del endeudamiento obliga a la Argentina a tener permanentes saldos en dólares para pagar a los acreedores y al FMI” explica el ex diputado Claudio Lozano, Coordinador del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP). “Eso significa una especie de extorsión y presión sobre lo que permite obtener los dólares de forma más inmediata: los recursos naturales, soja, minería, hidrocarburos”. Allí pueden estar señalados algunos de los posibles “objetivos estratégicos” que menciona el decreto oficial 683 sobre la intervención de las fuerzas armadas en seguridad interior.
Hay a la vista un choque social tal vez inevitable, según Lozano: “El bloque dominante (el poder real, más allá de funcionarios y políticos) está objetivamente decidido a confrontar con la sociedad en nombre de sus intereses. Así se entiende la decisión combinada de ajuste con el FMI, la incorporación de los militares en el conflicto interno y la novedad de las bases militares norteamericanas proyectadas en áreas de recursos naturales como Misiones, Neuquén y Tierra del Fuego”.
La trama endeudada que provoca la situación: “Se destruyen los mecanismos de regulación estatal, de garantía de derechos, y se establece un Estado cuyo rol es el de garante de pago. Los recursos quedan bajo una lógica de exportación, no para la construcción de condiciones para el desarrollo local”, sostiene Lozano. La actualidad tiene un antecedente: “La gestión anterior no tuvo voluntad de plasmar una estrategia productiva diferente, y consolidó el modelo extractivo, la sojización, la minería a cielo abierto y los hidrocarburos no convencionales. Se buscó, con las retenciones, tener una política de inclusión con planes sociales, pero no se replanteó la lógica de organización de la economía y la sociedad en condiciones de mayor igualdad. Si precisás políticas de inclusión es porque el modelo que estás aplicando es excluyente. Y el gobierno actual profundiza ese problema”.
Los ricos & el crecimiento
Hace falta crecer económicamente para solucionar la pobreza? Claudio Lozano rompe el lugar común: “Con el nivel de riqueza actual, la pobreza no tendría por qué existir. Lo que los pobres necesitan para dejar de serlo equivale a 2,4% del Producto Bruto Interno (PBI) e implicaría una inversión del 6% del gasto público total. Es nada. Si hay pobres no es porque falten los recursos, sino por una política que incrementa la desigualdad”.
El problema, por lo tanto, no son los pobres sino los ricos: “Los millonarios amasan fortunas a expensas del Estado, fugan capitales, no invierten, no aportan impositivamente y ese es el núcleo del capitalismo que hay que controlar para organizar una estrategia económica diferente”. No habla solo de redistribuir sino de “reorganizar el aparato productivo e incorporar progreso técnico con participación popular y priorizando la satisfacción de las necesidades de la sociedad”.
Dato geopolítico: “Otra clave es China: cambiamos soja por producción manufacturera, con un déficit comercial de 11 mil millones de dólares. China consolida el extractivismo y destruye relaciones entre los países de la región. Si hay algo que fracasó en los últimos años fue la integración continental, un banco común, coordinación de estrategias productivas. Para colmo, como fruto de los desaguisados internos, estamos en medio de disputas comerciales y políticas entre China (con su estación espacial y de comunicaciones en Neuquén, por ejemplo) y Estados Unidos (con sus bases militares). En lugar de discutir nuestros problemas quedamos atados a conflictos entre países dominantes”.
¿Cómo se sale de la encerrona? “La sociedad argentina le está diciendo que no a este proyecto, y le ha puesto límites. Habrá que ver la capacidad política de la sociedad, y si aparece una conducción política del descontento. A partir de eso uno puede pensar que hay otras formas de hacer minería, de explotar petróleo, o de agricultura. Por ejemplo, como país no puedo hacer desaparecer la soja de hoy para mañana si es lo que me permite sobrevivir, pero se pueden empezar procesos de transición con la producción agroecológica. Lo seguro es que no vas a resolver el problema asociándote con el extractivismo, como hizo la anterior gestión, y así estamos. Sirve si te asociás, pero con la estrategia de rearmar el aparato productivo para cambiar el modelo, no para mantenerlo”.
San Garabato
El mundo actual se devora a sí mismo, consumiendo sus propios recursos en proporciones que lo hacen biofísicamente insustentable, generando una fábrica de pobres, y frente a eso la economía tiene una ceguera absoluta. Ese es el razonamiento de Walter Pengue, ingeniero agrónomo y doctor en Agroecología, profesor de Economía Ecológica en la Universidad de General Sarmiento e integrante del Diplomado en Comunicación Ambiental Andrés Carrasco. Entre muchas otras cosas, Pengue ha sido el único miembro científico argentino del Panel Internacional de los Recursos de la ONU y actualmente de TEEB: The Economy of Ecosystem and Biodiversity (La Economía de los Ecosistemas y la Biodiversidad), equipo científico de la ONU para el Medio Ambiente. Dice: “La crisis que nos hace caer otra vez en el FMI nos lleva a una sobreexplotación mayor de los recursos naturales y producción de materias primas para pagar apenas parte de una deuda impagable”.
La extracción y exportación de recursos y cosechas aparece siempre como la promesa de salvavidas nacional: “Pero de plomo -aclara Pengue- porque en lugar de permitir un desarrollo sustentable convirtió al territorio en polo de atracción de países desarrollados y corporaciones que buscan suelo, agua, energía, biodiversidad y trabajo precario”.
Pengue recuerda una frase que explica el intercambio entre países industrializados y productores de materias primas: “Es la regla de San Garabato: comprar caro y vender barato. Pagás mucho y cobrás poco por lo tuyo. Hace 200 años Belgrano decía que no hay que vender cuero, hay que vender zapatos, pero todavía no se entendió. Cantidad de sociedades industriales se enriquecieron y nutrieron en detrimento de otras con ese tipo de relación. Es la Colonia actualizada al siglo 21”.
Para poder funcionar, el modelo destruye sistemáticamente los recursos naturales y humanos sin considerar el costo socioambiental. “Es una economía marrón, que por un lado promueve el consumismo y el crecimiento, pero en realidad está atada a la degradación ambiental y humana. Hablan de la necesidad de crecer. Pero entre 1950 y 2010 el PBI mundial pasó de 10 a 80 trillones de dólares y la población humana de 3.000 a 7000 millones: pero toda esa riqueza sobrante que se creó no le llega a las sociedades ni genera desarrollo, sino más desigualdad y destrucción de recursos. Por lo tanto, el problema no es económico sino social, ambiental y político”.
La brecha se produce porque el planeta no puede crecer y proveer materiales al ritmo que demandan los procesos financieros y especulativos de enriquecimiento. “El consumismo de materiales, energía, agua y recursos naturales crece mucho más que la propia posibilidad de renovación de la naturaleza”.
La deuda ecológica
l modelo de crecimiento fracasó, argumenta Pengue, y Argentina, en esta dinámica, repite errores de plomo en un ambiente cada vez más saqueado y degradado: “Se hipoteca lo vivo en beneficio de la circulación de dinero físico o electrónico, con una transferencia brutal de riquezas a los sectores de más poder a costa de la destrucción socioambiental sistemática”.
Aparece el concepto de deuda ecológica, entendida como la deuda de los países industrializados con el resto del planeta “por el saqueo y usufructo de bienes naturales y biodiversidad a costa de la energía humana de sus pueblos y de la destrucción, devastación y contaminación de su patrimonio natural y sus fuentes de sustento”, define Pengue.
Esa deuda ecológica refleja los costos generados por la sobreexplotación de recursos renovables exportados, los daños a la vida humana el uso de agrotóxicos y fertilizantes (Monsanto acaba de ser condenada en Estados Unidos por actuar con malicia y causar cáncer con el glifosato a Dewayne Johnson, 46 años, a quien deberá pagarle 289 millones de dólares en compensación). También debe contabilizarse las contaminación con metales pesados, la licuación de montañas, la apropiación del agua, el uso de espacios con fines meramente monetarios por encima de la vida misma, enumera Pengue, sin olvidar la desertificación masiva, inundaciones, servicios ambientales no reconocidos: “O sea, no hay un número posible. ¿A cuánto valorar millones de vidas humanas afectadas y sobreexplotadas? ¿Cuánto vale la pérdida de un territorio, o de una especie? ¿O las comunidades y culturas desplazadas? El concepto no nació como un reclamo para que se pague, sino para que se comprenda el desastre y exista un cambio de paradigma, de conciencia”.
Otro rubro que sí resulta mensurable económicamente es el de las retenciones ambientales: “Si tomamos solamente la pérdida anual de los nutrientes del suelo como el nitrógeno y el fósforo que se exportan con los granos, a cada cosecha de soja habría que retenerle el 25% de su valor, sin contar otros nutrientes, oligoelementos, ni el uso del agua para la soja, ni la degradación. Cálculos similares pueden aplicarse a la megaminería a cielo abierto y otras actividades. Son costos ocultos, pero concretos, y ¿quién paga eso?”. Para Pengue el extractivismo es exitoso económicamente solo para los corporaciones que lo ejercen, porque no pagan los costos ambientales y sociales que generan. La retención ambiental es pensada como una herramienta para cobrarle a las corporaciones mineras y agroexportadoras, pero no para que sigan explotando (y pagando) sino para financiar nuevos procesos productivos sustentables.
La fábrica de pobres
n la gestión anterior el precio de la soja provocó el celebrado viento de cola. Pengue: “Se cobraron retenciones, pero no se usaron para favorecer el aparato productivo o la agricultura familiar, ni para reparar un sistema degradado, sino para lograr gobernabilidad a través de planes asistenciales, sin perspectivas de mejora social real. El gobierno actual bajó los impuestos al sector rural y quitó retenciones a la minería, transfiriendo recursos a los sectores más ricos. Entre ambas gestiones se alejaron del desarrollo sostenible y promovieron una industria permanente: la fábrica de pobres. La gente vista como conejitos que dependen de un plan: ese plan es un derecho, pero nunca se acompañó con políticas de formación, educación y trabajo para cambiar la situación de esos sectores”.
En los nuevos acuerdos de ajuste con el FMI se sigue garantizando el asistencialismo que Pengue considera que condena a los pobres a un “subdesarrollo sostenible” para garantizar la gobernabilidad de un modelo insostenible. “La deuda ecológica y la deuda externa son las dos caras de una misma moneda y tienen dentro al enemigo que nadie quiere ver: la imparable deuda interna”.
¿Se puede salir de esta encrucijada? “No por los caminos que nos vienen planteando. La derecha quiere explotar la montaña y quedarse con la plata. La izquierda quiere explotar la montaña y distribuir. Ambos quieren comerse la montaña. Es tremendamente equivocado porque esa montaña es una fábrica de agua, de biodiversidad, de recursos estratégicos y de trabajo, si se cambia el paradigma de pensamiento. Para eso falta un proceso innovador que hoy no tenemos en la política argentina que piensa todo a dos o a lo sumo cuatro años. Ahora están todos asustados con el cambio climático. ¿No se lo dijeron los científicos hace 20 años? No importó. Ahora entienden porque hay incendios, inundaciones, como si fuera que Dios nos está castigando. Dos noticias: no es Dios; y va a ser peor”.
¿Por donde se sale?
A nivel global Pengue es de los tantos que proponen un crecimiento estacionario (paralelo al crecimiento poblacional) para cambiar el paradigma del consumismo insustentable y desigualdad por formas viables de producción y de distribución de los recursos. El objetivo es interesante: que el planeta siga vivo.
A nivel local, propone desmonopolizar y diversificar la economía, con recuperación de pequeñas y medianas empresas, cooperativas y economía social: “Un proceso de industrialización mediano, con más trama productiva real y sin creerte que porque vienen cuatro corporaciones te vas a salvar, porque es al revés. La gran escala da trabajo cada vez a menos gente. Pero el Estado tiene que entender eso. Y sigo pensando en un campo que podría recuperar no menos de un millón de personas trabajando agroecológicamente, sin venenos, generando crecimiento social y económico en los pueblos y ocupación territorial, desconcentrando las periferias urbanas. Un país como el nuestro, con los recursos que tiene, si no se plantea ocupar esos territorios con su gente, no tiene futuro. ¿Cómo puede ser que haya millones de jóvenes en la puerta de sus casas esperando nada? El asunto del narcotráfico está haciendo pelota a generaciones enteras pero somos nosotros, este país, estos políticos, estas empresas, los que están destruyendo todo, matando en la gente el amor por progresar, quitándoles oportunidades”.
Otra pista de salida –cree Pengue- está en las experiencias que solas, sin apoyos, impulsan un incipiente y creciente movimiento por la soberanía alimentaria y por la producción agroecológica en todo el país.
Objetivos estratégicos
Dicen que de los laberintos se sale por arriba, pero tal vez haya que pensar que se puede salir por abajo, por donde las personas y comunidades defienden derechos, territorios y crean espacios de vida. Pero entonces, ¿qué ocurre abajo? ¿Cómo se ve la situación desde algunos de esos lugares a los que el avance del modelo extractivo llama ahora “objetivos estratégicos”?
Jorge Nahuel, referente de la Confederación Mapuche de Neuquén: “Vaca Muerta es parte del proceso de militarización y criminalización en esta época, contra comunidades que tenemos derechos reconocidos constitucionalmente. Pero nunca vimos tal grado de sumisión a potencias como Estados Unidos y China que hasta están queriendo instalar bases en la región. Los norteamericanos hablan de razones humanitarias, pero siempre se instalan para defender a sus corporaciones. Es un doble colonialismo: como indígenas con un Estado que te niega, y con un poder que está por encima del Estado al que solo le interesa la explotación de los recursos naturales. Nadie habla del impacto ambiental del fracking, prohibido en muchos países (Francia, Alemania, Inglaterra España, Italia, Nueva Zelanda, varios estados norteamericanos, entre otros). Las fuerzas de seguridad aquí lo que menos hacen es defender la soberanía, sino que las corporaciones hagan sus negocios. Lo único que creció en la zona de Añelo es la prostitución, los casinos, y el cierre de pequeños negocios no ligados a la industria petrolera. No vamos a avalar que hagan esta explotación, porque perdemos los pueblos indígenas, pero pierde toda la sociedad. No está en juego solo la vida del pueblo Mapuche”.
Silvina Reguera, de la asamblea El Algarrobo, de Andalgalá, que logró detener el proyecto Agua Rica con un fallo de la Corte Suprema de Justicia: “Me parece que se vienen tiempos durísimos. Hay toda una bajada de línea del FMI por los recursos, combinada con esto de los militares, sumado a que el gobierno no soporta que la gente haga valer sus derechos. La minería es un fracaso, como te lo demuestra Catamarca. En septiembre estamos organizando la Cumbre por el Agua con los Pueblos Catamarqueños Reunidos en Autodeterminación (PUCARÁ) que reúne a todas las asambleas de la provincia frente al tema más vital para nosotros. La novedad es que no hacen el cierre de Bajo Alumbrera y dicen que van a hacer explotación subterránea. En realidad hacen tiempo para ver si pueden seguir con Agua Rica. Quieren cansarnos. Pero eso no va a pasar. No lo digo de bravucona, sino porque cuando un pueblo aprende sus derechos humanos y naturales, no vuelve para atrás. Yo ya aprendí a no creer en los políticos. Creo en las personas simples, que no me vienen a vender discursos”.
Corina Milan, asambleísta de Esquel y Chubut: “Escuchar las noticias últimamente es una tragedia, una sensación de asedio. Todo te lo anuncian desde Buenos Aires por decreto, y eso te deja una sensación muy antidemocrática y muy unitaria. Sabemos que quieren avanzar sobre estos territorios, los políticos van y vienen, pero las comunidades somos las que vamos a estar siempre. En toda la costa, empezando por Rawson, hay movilizaciones enormes, y la gente común sabe de memoria que los gobiernos nos aprietan económicamente para justificar la instalación de las mineras. Pero no hay caso: desde el plebiscito que rechazó la minería en Esquel con el 82% de los votos hace 15 años, ya son tres generaciones que defienden lo que no defienden los políticos ni las empresas: la libertad y el derecho a decidir sobre nuestra propia vida”.
INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL
Temporada de femicidios

Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)
Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.
Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.
Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.
No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.
Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.
Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.
El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.
Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.
Ley de explotación laboral
Conste en actas

lavaca.org
Fotos: Lina Etchesuri y Tadeo Bourbon /lavaca.org
A las 12 del mediodía el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) hizo su ingreso a la Plaza de los Dos Congresos con una columna poderosa con mix de gremios de la CTA y los más combativos de la CGT.
A las 12:50 se fueron.

El Congreso desde la plaza. Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
En ese momento las columnas de movimientos sociales –Libres del Sur, Movimiento Evita, UTEP, MTE– se adelantaron para ocupar el lugar, sobre Yrigoyen pasando Solís, frente al vallado.
A las 13:40 las banderas del Evita comenzaron el éxodo.
En ese momento comenzaron a oírse más los megáfonos de los partidos de izquierda que se agolpaban sobre Rivadavia, casi esquina Callao, frente al vallado.

La izquierda llegó y se fue, para esquivar a los clásicos Encapuchados con Mochilas Nuevas. Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
A las 14 irrumpió la banda Cuatro Encapuchados con Mochilas Nuevas que no formaban parte de la movilización. Tiraron unas piedras, quemaron unos cartones.
A las 14:07 el camión hidrante empezó a rociar todo lo que tenía delante.
A las 14:11, los partidos y las organizaciones de izquierda comenzaron la retirada.
A las 15 sólo quedaba un pequeño grupo, algunos jubilados y mucha –mucha– policía, que no dejaba transitar ni a vecinas del barrio que iban a comprar remedios.

Foto: Lina Etchesuri /lavaca.orgi
A las 17 la plaza estaba desolada, a excepción de un pequeñísimo grupo cantando Ska-P.
“Somos los obreros, la base de este juego
en el que siempre pierde el mismo.
Un juego bien pensado en el que nos tienen callados
y te joden si no quieres jugar. Baila hermano el vals del obrero.”

Memorias de la Ley Banelco. Esta vez las transferencias se realizaron con éxito. Foto: tadeo Bourbon /lavaca.org
A las 22.35 el proyecto de explotación laboral se convirtió en ley.
Hasta Dios tuvo un mal día: fue este.
PD) La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) contabilizó 122 personas heridas y cuatro detenidas, la gran mayoría reprimida cuando se manifestaba en el Obelisco, a las 10.30 de la mañana, contra los despedidos de la fábrica de neumáticos FATE.

Al irse la gente, nuestra fotógrafa Lina Etchesuri saca fotos de los volantes. Abajo el resultado.

Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
Nota
MU 210: La batalla final


El femicidio de Lucía Pérez a manos de dos narcos de Mar del Plata motivó el primer Paro Nacional de Mujeres. Tras una larga luchar familiar y social se logró la condena, pero ahora una nueva maniobra judicial puede dejar impunes a los culpables. Un ejemplo de que todo lo que conseguimos está en peligro. ¿Podrán?
Las notas de esta edición:

Negacionismo de Estado: Informe 2025 del Observatorio Lucía Pérez
¿Qué hay detrás de la avanzada oficial para negar los femicidios? Radiografía de cómo cada poder del Estado, por acción u omisión, busca ocultar las causas y consecuencias del asesinato de mujeres. Y por qué lo hace. Por Claudia Acuña

El Aleph (versión putas): Entrevista a Georgina Orellano
¿Cuánto cuesta la vida? ¿Cuánto vale? La dirigente de AMMAR y la actualidad desde la esquina: lo que se ve, lo que no se escucha, las falsas soluciones progresistas, lo que hay que abolir. Lo narco, la revolución, el cuerpo, la salida. Una recoridapor sus tatuajes, y todo lo que significa ser puta. Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla

Carla Soggiu: La impunidad avanza
Carla recibió un botón antipánico por las agresiones de su pareja, que la ató, golpeó y violó delante de su hija de dos años. Semanas después de ese hecho, accionó cinco veces ese botón pero la policía no la encontró. Apareció muerta en el Riachuelo. Las complicidades, las burocracias, el rol de Diego Santilli y la lucha de una familia que define el caso como un femicidio de Estado. Por Francisco Pandolfi

Alma y vida: El femicidio de Lucía Pérez, hoy
¿Qué es la justicia? ¿Cómo enloquecer a una familia? ¿Por qué buscan eliminar la figura de
femicidio? ¿Cuál es el rol práctico del Estado y el negacionismo? El Tribunal de Casación resolvió que el de Lucía Pérez no fue un femicidio. La política de la misoginia como aversión hacia las mujeres y el paralelismo con lo narco que vende droga junto a las escuelas. Las “sumisitas”, la violencia y el sometimiento. Marta y Guillermo: una familia que trabaja en comunidad, y las claves para que las pesadillas no sigan asesinando a los sueños. Por Sergio Ciancaglini

Crónicas del más acá: Al trote
POR CARLOS MELONE

El Caliban y las brujas: La obra Fuerza mayor, protagonizada por jubiladas
La alianza entre Jubilados Insurgentes con integrantes del Teatro Caliban parió está obra que pone en escena lo que pasa todos los miércoles frente al Congreso. Una forma creativa de elaborar la actualidad con las herramientas del teatro, para hacer sentir, pensar e interpelar a los más jóvenes. Por Franco Ciancaglini

Sin berretines: Lo que nos cuenta la cárcel
Estudiantes de Sociología y Trabajo Social que cumplen condena en la cárcel de San Martín comparten sus reflexiones sobre la libertad, el encierro, y la actualidad más acá de las rejas. ¿Cómo funciona lo narco? ¿Qué implica buscar plata fácil? Lecciones sobre educación, berretines y prejuicios, el sentido de la vida, y la teoría de la bobalización. Por Sergio Ciancaglini

Sin protección: Ley contra el Acoso y después
Perdió estado parlamentario el proyecto de ley de acoso en ámbitos laborales y académicos: una muestra de la desidia y el abandono de las políticas de género. Del caso Brieger a Milei, cómo sigue la organización de las mujeres para empujar lo imposible en tiempos de motosierra, fascismo y un Congreso estancado. Por Evangelina Bucari

Con horizonte: 38º Encuentro Plurinacional en Corrientes
Cien mil personas participaron del 38º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades. MU lo registró con crónicas día a día, que pueden leerse en lavaca.org. Compartimos aquí parte del registro fotográfico y una mirada sobre la trastienda de debates que explican mucho de lo que pasó en un evento extraño y extraordinario. Por Claudia Acuña. Fotos de Line Bankel

Sin cuerpo: La ¿impericia? en la causa de Cecilia Basaldúa
A lo largo de este 2025 la nueva instrucción que investiga el femicidio de Cecilia Basaldúa, ocurrido en el año 2020 en la localidad cordobesa de Capilla del Monte, Cambió fiscales, tomó nuevas pruebas y amplió testimoniales. Sin embargo, en el marco de un proceso judicial que avanzaba, una noticia coronó la impunidad en esta causa: hace cuatro años que el cuerpo de Cecilia fue retirado de la morgue judicial sin el consentimientode la familia. Por María Eugenia Marengo

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