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Tulliworld: Identidad y conchudez

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La columna de Nancy Arruzza.

Si a mi apellido lo escribieran con una sola zeta estaría mal. Alguien dispuso que hubiera una forma correcta, una única forma válida de escribirlo. ¿Y cómo se detectaría el error? Pues bien, comparando y verificando que una o más letras faltan en ese sustantivo propio que me nombra.

Con la discapacidad sucede lo mismo. La discapacidad por lo general se percibe como carencia, como falta. Una persona es asumida como tullida cuando hay algo en ella que se escapa de lo que está bien.
En mi caso, me empezaron a tratar como discapacitada cuando comencé a usar el primer bastón. Con ese elemento protésico fui exiliada del paraíso de la normalidad.

El carrito canceló para siempre mi posibilidad de repatriarme y me hizo descender a la categoría de discapacitada y enferma.

Quien no me conoce siente lástima o admiración por mí. Lástima porque cree que la bipedestación perdida me colma de pesares. Admiración porque piensa que si continúo con vida debe ser por mi gran coraje y osadía.
Quienes me conocen saben que lo tullida no me ha quitado lo conchuda así que no me admiran ni sienten pena.

El término discapacidad surgió durante el sigo XIX en el ámbito del capitalismo industrial clásico. Eran considerades discapacitades quienes no podían producir: viejes, niñes, tullides, orates. Después la ciencia médica acuñó la palabra para designar a aquellas singularidades que no encajaban en la parcelita de lo que había determinado previamente como normal.
Muchas veces antes de preguntar mi nombre, me han preguntado qué me había pasado. Es habitual anteponer la tullidez a cualquier otra característica. Y cuando se habla de discapacidad todes parecen saber de qué se está hablando. No importa si el tullido en cuestión no camina, no ve, no escucha, tuvo parálisis cerebral…

Ser discapacitade es una identidad totalizante y deprimente que arrasa con todo.

Y dado que no creo en la esencia humana, elijo pensar que estoy tullida así como estoy tatuada.

Cortito y a la rueda.

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Cero drama: presente y futuro teatral

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Siete dramaturgxs y directorxs cuentan cómo viven este momento sin teatro e imaginan lo que viene. Crisis, impacto, virtualidad, videoteatro, lo físico, el nuevo imaginario: reconfiguraciones de un arte que sobrevivió a varias pandemias. Por María del Carmen Varela y Martina Perosa.

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Colectivo audiovisual Silbando Bembas: sin mordaza

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Un grupo de jóvenes salió a la calle con tapabocas pero no en silencio, a filmar historias de trabajadores que no pararon: la fábrica ocupada de Bed Time, el paro de deliverys, el personal de salud precarizado. Quiénes son, qué vieron y cómo trazaron el registro vivo de una época pandémica. Por Néstor Saracho.

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Mercado libre. Nahuel Levaggi, presidente del Mercado Central

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Coordinador de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), fue designado al frente del Mercado Central. Qué significa ese cargo, y qué se puede hacer. Alimentación y precios en tiempos de pandemia. Poder y consensos. El rol de la agroecología como posibilidad que se empieza a sembrar en un centro de abastecimiento que alcanza a 13 millones de personas. Por Sergio Ciancaglini.

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