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Autogestión y coronavirus: “El sector cooperativo está siendo discriminado”

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Diversas organizaciones autogestivas señalan que el sector está siendo “discriminado” en las políticas que toma el Estado para paliar los efectos de la crisis producida por el coronavirus. ¿Por qué las cooperativas no son tomadas como pymes, cuando en varios casos son unidades productivas con más asociadxs que una mediana empresa? El sentido social, frente a la especulación. Las situaciones insólitas y las propuestas para cambiar la lógica laboral: segunda entrega sobre el impacto de la pandemia en el sector autogestivo.

Autogestión y coronavirus: “El sector cooperativo está siendo discriminado”

“Lo que está habiendo es una discriminación para con las cooperativas de trabajo llevándonos a situaciones muy insólitas. Y estamos muy mal: vamos más de un mes, las cooperativas están con facturación cero, acumulando deudas, cheques rechazados. Es una situación similar o peor a la del 2001. En ese momento no teníamos un peso, como ahora, pero estábamos arrancando: la diferencia es que hoy, además, tenemos deudas. No tenemos nada de capital de trabajo para arrancar una vez se levante el aislamiento”.

Federico Tonarelli es presidente de la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadorxs Autogestionadxs (FACTA) e integra la cooperativa del Hotel Bauen, empresa recuperada con más de 100 trabajadores y trabajadores desde 2003. Sus palabras reflejan la urgencia y la angustia que está atravesando el sector autogestivo y cooperativo argentino, que no está siendo alcanzado por ninguno de los resortes económicos que el Estado dispuso para paliar los efectos de esta crisis.

Así también se expresó la Confederación Argentina de Trabajadores Cooperativos Asociados (Conarcoop), que agrupa a más de 12 mil trabajadores y trabajadoras en 16 provincias e integra la confederación Cooperar. Su presidente, Ramiro Martínez, dice a lavaca: “Saludamos la política pública de cuidados, de priorizar la atención a las clases vulnerables, la tarjeta alimentaria y cuidar los puestos de trabajo en relación de dependencia, pero llega un momento en el que nuestro formato jurídico, la asociación colectiva de trabajadorxs organizadxs, está siendo postergada cuando en muchos casos tenemos mayor tamaño que alguna pyme local. Entonces, ¿cuál es el problema? ¿Ser autogestivos?”.

La confederación envió una carta al ministro de Trabajo Claudio Moroni con el siguiente planteo: «Saludamos la promulgación del DNU 332/20 que crea el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción para empleadores, empleadoras, trabajadores y trabajadoras afectados por la emergencia sanitaria, aunque nos preocupa la nula mención de las empresas cooperativas vinculadas a la producción y que quedamos comprendidas en el aislamiento social, preventivo y obligatorio dictado por el DNU 297/20».

O sea: se sostiene al sector privado con el llamado Repro (con el que el Estado cubrirá hasta un 50% de los salarios de los trabajadores) pero se omite de modo incoprensible al sector cooperativo, hasta ahora.

«Existe un acto discriminatorio por el cual las cooperativas de trabajo, solo por tener un formato jurídico diferente al de las empresas con fines de lucro, no fuimos incluidas» explicó Martínez.

Sobre datos & monos

Como contó lavaca en la primera parte de esta serie dedicada al trabajo autogestivo en tiempos de coronavirus, las políticas anunciadas por el Gobierno no contemplan al sector: las cooperativas cuentan que la mayoría de lxs socixs fueron rechazadxs del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) por diversos motivos (desde algún ingreso mínimo en relación de dependencia, categoría del monotributo, domicilio o datos desactualizados), mientras que el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y a la Producción (Repro) anunciado por el Ministerio de Desarrollo Productivo para pymes, tampoco las tiene en cuenta.

Los últimos anuncios encendieron la mecha en el movimiento: el Estado anunció una ampliación de esas medidas al destinar un “salario complementario” equivalente al 50% del salario neto de un trabajador privado (no pudiendo ser inferior al Salario Mínimo Vital y Móvil) mientras que a los monotributistas ofrecieron créditos a tasa cero. A las cooperativas, nada.

Tonarelli: “Llevan a situaciones insólitas y disparatadas como pensar que cada trabajador, apelando a su condición de monotributista, tuviera que sacar un préstamo a tasa cero por su cuenta para ponerlo en la caja de la cooperativa. Imaginate el Bauen: ¿100 personas tomando créditos para ponerlos en la caja? Es una locura”.

El concepto: “Hace tres semanas venimos pidiendo taxativamente que se incluya a las cooperativas de trabajo en los decretos, porque hay un tema de derecho administrativo: si no estamos nombrados en la resolución, no podemos ser beneficiarios. Taxativamete tiene que decir que es una medida de asistencia para pequeñas y medianas empresas y cooperativas de trabajo. Si se asiste a un empleador para que se haga cargo de los salarios de sus trabajadores, tranquilamente puede asistir del mismo a las cooperativas para hacer frente los retiros de sus socios. No es muy difìcil”.

Según el último censo del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), casi 28 millones de personas en Argentina están asociadas a una cooperativa o una mutual. Algunos datos discriminados según las cooperativas:

  • Hay 17.818.197 personas asociadas en 8618 cooperativas.
  • Los ingresos de las cooperativas equivalen a 392 millones de pesos.
  • Las cooperativas de trabajo en particular tienen 115.728 personas asociadas.

Martínez, de Cornacoop: “Estamos muy preocupados por esta postergación innecesaria. Entre el programa para pymes y el IFE el Estado está asistiendo a 12 millones de trabajadores. Nosotros no llegamos a los 150 mil. Es incomprensible”.

Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre el impacto del Covid 19 en el mercado de trabajo argentino alerta que sólo un 26% de los trabajadores en relación de dependencia están empleados en empresas de gran escala (con más de 40 personas asalariadas), mientras que un 68% son pymes o trabajadores por cuenta propia. Según las cifras, el 55% están en pymes que emplean de 5 a 40 trabajadores.

La interpetación de Tonarelli: “Reclamamos que se nos incluya en la terminología y que se entienda que son unidades productivas, algunas más grandes que medianas empresas. Los restoranes oscilian los 40 socios, la escuela cooperativa Mundo Nuevo (Villa Crespo, CABA) lo supera, Renacer en Tierra del Fuego tiene arriba de 150. La exGattic en Pigue, Zanón en Neuquén… Todo se tiene que entender de algún modo, pero parece que no logran registrarlo. No pueden salir de la concepción entre trabajo asalariado y trabajo autónomo, y que hay una tercera opción de trabajo asociado a cooperativas. Están los autónomos como el que tiene un kiosco, algún profesional, oficios como polomería, pero estamos las cooperativas. La asistencia tiene que llegar porque son monotributistas. Y nosotros, de mono, no tenemos nada: somos 100 familias”.

Romper el estigma

Martínez apunta que el 80 por ciento de las cooperativas están paradas. “Construcción, producciones industriales. Las gastronómicas hace apenas 10 días empezaron a mover el amperímetro con servicio de delivery pero no llegan al 20% de la facturación tradicional. Y ellos van muy al día: si no dan de comer, no tienen retiro. Las editoriales: hace una semana empezaron a vender libros online, pero el parate ya es de un mes. ¿Cómo recuperás eso? Ninguna tampoco aplica en líneas de financiamiento del programa de pago de sueldos a través de asistencia bancaria porque el sistema financiero también nos deja de lado. ¿Tenés que presentar un certificado de muerte?”.

Martínez trabaja en una cooperativa de reciclado en Tigre, al norte del conurbano bonaerense. “Somos 60 asociados. Si multiplicás por el núcleo familiar, te da un número muy importante de trabajo para nuestra zona. Pero el IFE no nos alcanza: sólo el 10% intentó, pero los rechazaron a todos”.

En el Bauen, el IFE llega a muy pocos.“Nosotros decimos que el IFE está mal planteado”, expresa Tonarelli. “Es un ingreso familiar y debería ser un ingreso individual. No puede ser que alguien que tenga otro ingreso en su familia (esposa o esposo) con trabajo registrado no pueda cobrarlo. Nosotros proponemos que se vaya hacia una Renta Básica Universal para todos sin exclusión. En reemplazo de todas está políticas de asistencia focalizadas que se tornan incompatibles unas con otras”.

Martínez piensa por qué el trabajo autogestivo sigue en una nebulosa política: “El cooperativismo como concepto no tiene el valor que le asignan sus más de 170 años de historia en el país, y está atravesado por cuestiones comunicacionales de los últimos diez años: las cooperativas quedaron emparentadas a la pobreza, cuando en realidad es un sector que crece a nivel mundial. Hay más de 1.200 millones de cooperativas en todo el mundo: acá cargamos un estigma. El 65% del mercado de seguros son cooperativas. Más del 80% de los proveedores de luz y agua en el interior del país, son cooperativas. Hay una barrera estructural que hay que seguir machacando”.

La fiebre y el futuro

Tanto Martínez como Tonarelli cuentan que han llevado la urgencia a diversos funcionarios del Ministerio de Trabajo, Desarrollo Productivo e INAES. Martínez: “En algunos casos han sido buenas intenciones. Del Ministerio de Trabajo la última comunicación fue respecto a la apertura de una línea de Trabajo Autogestionado, pero que sería para junio y julio y por $6500”. Dato: el monto fue aumentado por decreto la semana pasada. “Los compañeros que hoy lo cobran siguen en $4500, su viejo valor”.

Tonarelli subraya además que la gran mayoría de las cooperativas tienen más de 15 años. “Superamos muchísimos inconvenientes, pero si esto no cambia, muchas van a quebrar, como lo están haciendo pequeños comercios. Nadie pensaba, ni en la noche más afiebrada, que iba a ocurrir una pandemia que azota a toda la humanidad. Pero ocurre, y esto obliga a hacer casi Planes Marshall en todos los países para bancar a sus trabajadores y a su economía. Ahora, vos ves que el fin se acerca, y de enserio, y aún no repararon en las cooperativas. Es desesperante. Creo que hay un sector del Estado que ha tomado conciencia de que nos estamos quedando afuera”.

Lo que el movimiento cooperativo está exigiendo es una política concreta que evite -como dice Tonarelli- políticas que se superponen y se inutilizan unas de otras.

Martínez: “Somos empresas cooperativas. Que tributariamente nos adecúen como pymes, pero la distribución de los excedentes o los retiros mensuales son totalmente diferentes a una empresa tradicional de capital. Ahí está la definición de lo que somos», dice sobre organizaciones que no tienen fines de lucro, que no despiden a nadie como suele ocurrir en el sector privado, y que sí tienen fines de generar y sostener el trabajo y la vida.

Autogestión y coronavirus: “El sector cooperativo está siendo discriminado”

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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