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Mariano Acosta: falsas acusaciones de la ministra Acuña contra el vicerrector, y la reacción de la comunidad educativa

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El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires le inició ayer un sumario administrativo al vicerrector de la Escuela Normal Superior Mariano Acosta, Julio Pasquarelli. Las razones las dio a conocer la Ministra de Educación porteña Soledad Acuña en su cuenta de Twitter: «Generar violencia» y «pararse frente a los alumnos a alentar la toma con micrófono en mano y una actitud prepotente que está muy lejos de la ejemplaridad que requiere su rol». Sin embargo, tanto en el video al que la ministra hace referencia, como en esta entrevista a lavaca que compartimos a continuación, Pasquarelli se muestra en contra de la toma como estrategia de reclamo estudiantil.

En solidaridad con el vicerrector, las autoridades y organismos que representan al Mariano Acosta se reunieron hoy de forma extraordinaria y elaboraron un documento que dice: «En primer lugar, queremos manifestar nuestro apoyo al Vicerrector de la escuela, profesor Julio Pasquarelli, quien ayer entró en conocimiento de una sanción administrativa a través de un medio masivo de comunicación. Rechazamos también que se haya publicado en el mismo la dirección de sus redes personales sin consentimiento alguno». Y denuncia: «Rechazamos actitudes autoritarias y estigmatizantes y reivindicamos la unidad y el consenso». No se olvidan del origen del problema: «Como integrantes de la comunidad educativa, preocupados por la educación de nuestros chicos y chicas, adherimos a la necesidad de mejoras tanto edilicias como en lo que respecta a las condiciones de trabajo y de diálogo».

En el escrito describen el detonante que confluyó en la toma: «Ante los reiterados reclamos del estudiantado, el Ministerio de Educación de la Ciudad respondió con  falta de acción pedagógica y negación al debate. Esto propició que el Centro de Estudiantes, reunido en asamblea, tome una medida de fuerza que no fue incentivada ni apoyada por docentes o directivos (…) Frente  a las agresiones y los hechos de violencia contra estudiantes e instalaciones de nuestro edificio, se realizó un abrazo post medida de fuerza, donde habló el profesor manifestando que no estaba de acuerdo con la toma, pero que sin embargo, como docente iba a cuidar a estudiantes, colegas y familias del Mariano Acosta». 

El comunicado cierra con nueve palabras, que forman una proclama: «La comunidad del Acosta está más unida que nunca».

El contexto: el Mariano Acosta alberga más de 2 mil estudiantes porteños: las ventanas, rotas; las puertas que no cierran; el frazadazo en invierno; caída de techos y humedad generalizada; las aulas, al 50% de luz eléctrica. Y lo que no se ve: pasantías precarizadoras, viandas de hambre, falta de presupuesto.

Tras las tomas estudiantiles, las amenazas, el extraño hombre que cortó la luz del colegio en plena asamblea, la persecución a las familias casa por casa. El rol de la ministra Acuña y del propio Larreta, ambos en carrera electoral. En esta entrevista realizada y publicada por lavaca.org hace tres semanas, el vicerrector habla de un efecto colateral: la creciente formación de estudiantes en lucha, preparándose para el avance de la derecha.

Por Francisco Pandolfi para lavaca.org

Hoy no es un día más para la comunidad educativa en la Ciudad de Buenos Aires: paro docente con movilización hacia la Jefatura de Gobierno. La convocatoria será desde las 16 en un punto de encuentro simbólico: la intersección de las calles Urquiza y Moreno, en el barrio porteño de Once. Allí se emplaza la Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas Número 2 «Mariano Acosta», donde el pasado viernes 23 de septiembre se inició la primera toma de colegios secundarios que desembocó en una veintena de establecimientos educativos tomados por sus estudiantes.

El vicerrector del Mariano Acosta se llama Julio Pasquarelli, tiene 50 años y hace 25 que es docente de la institución. Es profesor de psicología, sociología, también de Educación Sexual Integral y lleva adelante talleres de masculinidades. Además es psicólogo, profesión que ejerce en el hospital psiquiátrico Domingo Cabred de Luján. Recibe a lavaca en su departamento de Caballito, en la antesala de este paro que tiene como proclamas generales evidenciar “el maltrato y el ajuste» a la educación y exigir una «urgente convocatoria a la mesa salarial» y que conlleva un origen mucho más allá del viernes en que empezó la toma. «Hace tiempo que estamos en una situación de abandono total, encima si te quejás te tratan de violento y de que los chicos no quieren estudiar. Yo no estoy a favor de la toma, pero sí entiendo que es la única manera de visibilizar lo que de todas las otras maneras no pudimos hacerlo… Nuestros reclamos no son de ahora», arranca Pasquarelli.

¿Qué denunciaron este año al Gobierno de la Ciudad?

Junto con el rector Marcelo Carpintero asumimos en diciembre del año pasado y el primer reclamo que hicimos fue en febrero, cuando un docente abrió una ventana y se le cayó el vidrio al ras de la cara, como si fuera una guillotina. Me di cuenta que todos los vidrios estaban en situación de riesgo porque la madera que los enmarca, de tantos años, comenzó a ceder. Los vidrios se movían, se fracturaban y caían como estacas. Ninguno tenía el laminado de protección que es obligatorio desde la muerte de una de las nietas de Raúl Alfonsín (en 2004 un vidrio le cortó la arteria femoral en el colegio Jesús María, de Recoleta). Personalmente clausuré varias aulas hasta que vinieran a repararlas. Tuve muchísimas reuniones por esto y las respuestas fueron mínimas.

Por otro lado, antes de iniciar el ciclo lectivo las salas de 3, 4 y 5 años estaban llenas de humedad. Tomé las medidas para que pusieran placas antihumedad. Todavía siguen igual. Los chicos tienen alergias. Ahora dicen que vienen en dos semanas a arreglarlo.

En el invierno también protestaron por el frío…

En junio hicimos un frazadazo porque los chicos se descomponían del frío. Pasamos meses en que la empresa de mantenimiento MIG S.A. decía que reparaba la caldera y era mentira. Yo no quiero ser exagerado, pero realmente hacía más frío adentro que afuera.

Además, las puertas no cierran; se caen los techos y las paredes por la humedad; las aulas están al 50 por ciento de falta de luz; se caen las celosías de las ventanas que dan a la calle Moreno. Dicen que no tienen presupuesto, los obreros manifiestan que están sobrepasados, que son muy pocos, que están explotados porque tienen la concesión de 80 escuelas de la Ciudad, entonces solo van a las urgencias, no se hace prevención. En el receso invernal se abrió la escuela para poner las luces faltantes porque no podíamos hacerlo con los chicos adentro y no se terminó por la escasez de personal. Hay un quite absoluto de colaboración en cuanto a infraestructura y mantenimiento. Lo último que nos dijo la empresa es que haría lo mínimo e indispensable, que no iba a pintar ni a revocar, que las paredes se iban a seguir cayendo.

Las fotos que envían a lavaca distintas familias y estudiantes sobre el interior del colegio sustentan estas respuestas. Y con sólo caminar por las calles Urquiza y Moreno, la situación está a la vista: paredes amarillas descascaradas y ventanas sin vidrios. También rejas negras despintadas, desde donde cuelgan resabios de afiches violetas y blancos arrancados. Se alcanzan a leer algunas frases que expresan les alumnes: “Basta de reformas inconsultas”, “Con hambre no se puede estudiar”, “Exigimos que nos escuchen”, “Basta de persecución política”. Estos lemas conforman los argumentos del paro que ya se está llevando a cabo en la Ciudad de Buenos Aires al que convocaron los gremios docentes de Ademys y la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE).

La toma comenzó el viernes 23 a la noche y se levantó el lunes 26 al mediodía, por lo que no hubo clases sólo el lunes a la mañana. ¿Qué represalias sufrieron desde ese día?

Las amenazas empezaron antes de la toma. Nos llegó a través de mensajes de whatsapps de nuestros superiores que si había una toma en un nivel escolar ninguno de los otros podía tener clase por más que no estuviese afectado, como un modo de poner a la comunidad educativa en contra. Además, informaron que los padres iban a pagar las horas de clase de los docentes… un delirio. El mismo viernes 23 estaba en la rectoría haciendo el acta de toma y se cortó la luz, pero volvió a los dos minutos. Me dijeron que me estaba buscando una persona de MIG S.A., que la habían llamado porque había un baño roto, pero nadie la había llamado. Intento hablar con la empresa pero no responden. Cuando estoy por irme, porque en una toma sólo pueden quedarse los estudiantes y sus familias, se cortó la luz en toda la escuela. Eran las ocho y pico de la noche. Bajé corriendo al teatro Cortázar donde estaban reunidos cerca de 300 chicos en asamblea. Algunos lloraban, otros tenían ataques de nervios. Los familiares descubrieron a la persona de mantenimiento que dijo venir “a reparar un baño”, pero que tenía una valija con elementos de electricidad. Pasé la noche en la vereda del colegio hasta las 8 del día siguiente. Volví a casa, dormí un par de horas y cuando estoy saliendo nuevamente a la escuela, encontré una amenaza en el parabrisas del auto que decía que me iban a matar. Cuando llegué al colegio me enteré que ya estaban llamando a familias y a estudiantes amenazándolas. Esa mañana la empresa vino a dar luz pero el operario recibió un llamado en el que le ordenaron cortarla otra vez. Ahí llamamos a la Defensoría del Pueblo que vino y lo primero que hizo fue levantar la térmica: “Acá no hay ningún corte”, dijeron. Hoy la Defensoría está querellando a la empresa por ser partícipe de lo que ocurrió, que fue un acto terrorista. Ya pedimos que esa empresa salga de la escuela porque nos sentimos inseguros.

Por si fuera poco esta persecución, tras la toma nos suspendieron todas las actividades educativas. Habíamos previsto una feria de ciencia y nos la bajaron. Tenemos un proyecto llamado Maliman-Huaco, que son dos localidades sanjuaninas donde desde hace 40 años viajamos a un intercambio cultural y aprovechamos para llevar donaciones. Nos lo prohibieron, argumentando que no había plata para el micro. La conseguimos por ex alumnos y nos contestaron que igual no podemos viajar por la toma. Genera mucha angustia el accionar del Gobierno porteño. No estoy acostumbrado a hablar, pero empecé a dar notas porque entendí que es la única manera de resguardarme. Seguimos en una situación de mucha tensión.

¿Cómo tomaron las decisiones y declaraciones de la Ministra de Educación Soledad Acuña y del Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta?

El miércoles pasado la Defensoría del Pueblo convocó a Acuña a una reunión para mediar y no fue, contestó que no tenía por qué asistir. Eso fue lo último que supimos de parte del Gobierno porteño. Siguieron llegándole a las familias telegramas en los que se les intima a pagar más de un millón de pesos por día de toma. Eso es ilegal, va en contra del derecho a la manifestación. El Centro de Estudiantes tiene una ley que resguarda su potestad a tomar medidas siempre y cuando hayan sido votadas por la mayoría y en este caso un 97% de estudiantes se pronunció a favor. Le siguen tocando el timbre a las familias individualmente para dividirlas. Lo hacen casa por casa, a la madrugada, para que la gente tenga miedo y en lugar de agruparse, se disperse. Por eso es tan importante generar grupalidad.

El Mariano Acosta alberga más de 2 mil estudiantes, en turno mañana y tarde, en cuatro niveles educativos. En el jardín 100, en la primaria 900, en la secundaria 750 y en el terciario 300. Una de esas alumnas que estudia en el profesorado, a poquísimas materias de recibirse de maestra, saca de su mochila el sanguche que le dieron como vianda: solo tiene un par de fetas de queso. “Antes traía jamón pero ya no. Viene eso con una barrita de cereal, nada más”. Julio completa: “Además de que muchos días no alcanzan las que recibimos, el valor nutricional es bajo. La barra de cereal es pura azúcar”.

En las aulas del colegio que en 2024 cumplirá 150 años (fue inaugurado el 16 de junio de 1874) hay 350 docentes. Sobre su situación profundiza Pasquarelli: “No se habla de nuestra salud. Se instala que faltamos, pero no de las consecuencias: las condiciones paupérrimas y denigrantes en que laburamos. Hoy la mayoría de los docentes sufre burnout, un estado de estrés, de hipersensibilización. En un momento mundial muy complejo, saliendo de una pandemia, en vez de contención recibimos agresiones”.

¿Por qué el gobierno porteño obra de esta manera?

Porque cree que la educación es un gasto y no una inversión. Por eso decide que los estudiantes hagan pasantías en empresas, para ayudarlas con mano de obra gratis. Hay un ataque sistemático a la educación, a la formación y a la cultura y así se empieza a construir la ignorancia del pueblo, una intencionalidad de analfabetizar intelectualmente a la gente para dominarla. Las familias dejan de anotar a sus hijos en escuelas públicas por la criminalización de presentarla como algo donde caés, cuando lo que realmente buscan es que se caiga. La matrícula baja porque las familias pierden el presentismo en sus trabajos si no pueden llevar a sus pibes a los colegios porque hay paro. Ahí es cuando muchos piensan como alternativa la enseñanza privada. No quiero caer en la dicotomía de lo público bueno y lo privado malo, todos tienen que elegir, el tema es cuando las condiciones no son iguales. Quieren que la escuela pública se caiga gradualmente porque hay un gran negocio: cada vez se crean más escuelas privadas, con cuotas más bajas. El Mariano Acosta no excede a esto; les encantarían privatizarlo, lo arreglarían maravillosamente, pero saben que no podrán”.

En el frente de la escuela, a cada costado de la bandera argentina, flamean la bandera de la diversidad y la whipala. “Esto es lo que no se banca el ministerio”, afirma Pasquarelli, entre libros, discos y cuadros, sentado en el sillón de su hogar. Cuenta que nunca militó partidariamente y que hace “poquito” se agremió al sindicato de Salud Pública y a UTE. Y cuenta también que no tiene miedo, pero “sí mucha bronca e impotencia por los discursos de odio instalados con mayor fuerza”. Subraya: “Cada vez que llego a casa no sé si se cayó un vidrio o un techo. Necesito que la sociedad nos escuche, decirles que no somos enemigos, que la escuela pública busca generar pensamiento crítico, no adoctrinamiento”.

¿Qué avizorás de lo que se viene?

La derecha viene golpeando de distintos lugares y especula con el desgaste; no buscan un cambio de un día para el otro, pero sí tienen claro el objetivo final, entonces van como la gota que socava la piedra. Lo que seguro avizoro es un futuro de lucha, con estudiantes formados. Lo que está pasando ahora genera que las y los alumnos se den cuenta la importancia de estudiar, porque deben salir a hablar y no pueden decir cualquier boludez; entonces se preocupan, se ocupan, se reúnen, leen, debaten con contenido. Es un efecto colateral que está sucediendo y es esperanzador que así sea.

Mariano Acosta: falsas acusaciones de la ministra Acuña contra el vicerrector, y la reacción de la comunidad educativa
Foto Lina Etchesuri para lavaca

Documental a un año de la represión del 12 de marzo

Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

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El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.

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MU 211: Método Pablo

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Fue agredida por un policía y cayó de nuca al asfalto durante una manifestación de jubilados. La escena se hizo viral como símbolo de la represión de cada miércoles. Beatriz pensó que había muerto pero sobrevivió al golpazo. Una causa instruida por la jueza Servini de Cubría avanza para condenar al policía que la atacó. Fue acusada por Bullrich de “jubilada patotera” y ella lo lleva con orgullo en una remera creada por sus hijas. Tiene 83 años, sigue yendo a la Plaza con su bastón y sus reclamos por una vida digna, y hace bordados para reflejar cosas alegres. LUCAS PEDULLA




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Un oficial de Prefectura le disparó a la cabeza durante la manifestación de hinchadas y jubilados, la misma en la que tiraron al piso a Beatriz Blanco e hirieron a Pablo Grillo. Perdió la visión del ojo izquierdo para siempre. Jonathan Navarro fue aquel día a la calle convocado por hinchas de su club, Chacarita, e indignado porque a su papá le habían sacado el acceso gratuito a los medicamentos. Hoy está desocupado. “Pero no me arrepiento de haber ido”. LUCAS PEDULLA




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Renacer es posible: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur

Fue la fábrica Aurora Grundig, la del televisor “caro, pero el mejor”. Colapsada tras el menemismo, sus trabajadoras y trabajadores organizados en cooperativa la recuperaron para resistir el abismo del desempleo. Hoy enfrentan más de lo mismo. Pero son 133 personas, crearon un bachillerato, consiguieron 60 viviendas. El industricidio visto desde la óptica de quienes logran llevar adelante lo que la patronal hundió: otra forma de crear y sostener trabajo, en una isla que el gobierno busca despoblar. FRANCISCO PANDOLFI




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Más allá de todo el protocolo de represión oficial las calles fueron otra vez, durante este verano 2026, un lugar de expresión y reclamo frente a la crisis que está ocurriendo en el país y en una sociedad muchas veces vapuleada por las políticas del gobierno. Algunas imágenes para recordar estos días que todavía no sabemos qué historia terminarán escribiendo.




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Crecer bajo el terror: Infancias y dictadura

Un grupo de hijos e hijas de desaparecidos comenzó un proceso judicial para que el Estado reconozca que la violencia ejercida sobre esas infancias también constituyeron delitos. Es un proceso inédito que llega luego de un análisis y reconstrucción de testimonios sobre cómo funcionó el terrorismo de Estado en sus operativos, cautiverios y crímenes. Una investigación crucial que reúne los testimonios de Teresa Laborde, María Lucía Onofri, María Eva Basterra Seoane y Dafne Casoy. EVANGELINA BUCARI




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Carta abierta: Masacre planificada 2026

Retomamos la Carta de un Escritor a la Junta Militar –enviada por Rodolfo Walsh el mismo día de su desaparición– para trazar una sintonía con el actual modelo económico. Lo ya vivido, frente a un presente alucinado. Y algunas pistas para intentar encarar lo que se viene. SERGIO CIANCAGLINI




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Politizate: La Kalo

Es actriz, performer, canta, baila y agita en las calles y en las redes para combatir al fascismo y a la política tibia. Es drag y “vieja bruja”. Habla sobre dopamina, lucha de clases, therians, cultura, haters y kiosqueros. Historia y terapias para pelearle a la tristeza. FRANCO CIANCAGLINI




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No podrán: Luciana Jury

Cantante y compositora con base en el folclore, causó revuelvo en el Festival de Cosquín por sus críticas al gobierno. La sobrina de Leonardo Favio y cómo protegerse y tejer alianzas en tiempos de hate, para que la cultura popular no solo resista sino también haga florecer. MARIA DEL CARMEN VARELA




Cabo suelto: Crónicas del más acá

Carlos Melone

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INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL

Temporada de femicidios

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Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)

Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.

Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.

Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.

No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.

Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los  femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Temporada de femicidios

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.

Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.

El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Temporada de femicidios

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.

Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.

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